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Vanity Fea

Personales

Rue des Blancs Manteaux

Rue des Blancs Manteaux

(9 de diciembre de 2006)

Rue Neuve St. Pierre, Rue St. Paul, Rue Charlemagne, Rue Fouroy, Rue St. Antoine, Rue du petit Musc, Rue de l'Ave Maria, Quai des Célestins, Rue de l'Hôtel de Ville, Rue Vieille du Temple, Rue de Rivoli, Boulevard Henri IV, Rue de l'Ave Maria, Village St. Paul, Rue de Turenne, Rue des Francs Bourgeois, Rue Malher, Rue des rosiers, Place de Ste Catherine, Rue Ste Croix de la Bretonnerie, Rue du Temple, Rue des Blancs Manteaux (canción de Gréco, sobre la guillotina y la Revolución, escrita por Sartre: paradigma de la trahison des clercs), Rue des Archives, Rue Rambuteau, Rue Beaubourg, Rue Montmartre, Rue Tiquetonne, Boulevard de Sébastopol, Rue Saint-Honoré, Rue du Louvre, Rue d'Aboukir, Rue de Clery, Rue Reaumur, Rue Saint Augustin, Avenue de l'Opéra, Rue Casanova, Rue des Capucines, Place Vendôme, Rue Castiglione, Rue de Rivoli, Jardin des Tuileries, Quai des Tuileries, Quai du Louvre, St. Germain L'Auxerrois, Quai de la Megisserie, Pont du Change, Boulevard du Palais, Hôtel-Dieu, Rue de la Cité, Notre Dame, Rue St-Jacques, Boulevard St-Germain, Îlot St-Séverin, Rue de la Harpe, Quai des Grands Augustins, Pont au Double, Pont d'Arcole, Rue Lobau, Rue de Rivoli, Rue du Roi de Sicile, Rue de Sévigné, Rue d Turenne, Rue St. Paul, Rue Neuve St. Pierre. Ouf.

Excursión por el tiempo

 

Sous le ciel de Paris

(8 de diciembre)

Esta mañana parecía que el cielo se nos fuese a caer en la cabeza, como a a Abraracourcix; y cuando ya ha llovido todo lo que tenía que llover, nos hemos ido a ver la Chapelle Royale; cuando hemos salido aún no se la había llevado el viento, pero casi. Una especie de huracán arrancaba a jirones el plástico blanco que cubría un rascacielos en obras, y se encontraban trozos por todo el barrio del Marais. Al ir a entrar a la parroquia de Saint Merri, me ha caído en la cabeza un trozo de edificio que bueno, menos mal que llevaba la gorra (modelo Victor Hugo, observé ayer en el museo) que si no, me abre las ideas. Ostras, digo, y miro a ver si estaba por el suelo el cacho tiesto que me había rebotado, creía—pero no, sólo unos trozos de yeso, pulverizados por mi cráneo. Mais le ciel de Paris n'est pas longtemps en colère. He gastado en libros de poética estructuralista y en el último premio Goncourt (Les Bienveillantes) el crédito que aún me queda en la tarjeta. Y luego un paseo por la Rue des Blancs-Manteaux y el barrio judío. A última hora, concierto en un teatrillo al lado de la Place de la République, un musical con sobre la vida y obras de Edith Piaf (No. Sí). Bueno, a Juliette Gréco la vemos anunciada… para febrero, así que nos vamos a oir pseudo-Piaf. El teatro Dejazet, una especie de versión en miniatura y broma del Teatro Principal; y cantantes sólo cantaba la protagonista, Nathalie Lhermitte, pero cantaba… bueno, cantaba como ella sola. Así que volvemos tarareando que rien de rien, on ne regrette rien. Y aquella de la chambre d'hôtel.

Belle

Efecto simulacro en París

En Notre-Dame vemos una proyección translúcida de la imagen de Notre-Dame, un simulacro que casi coincidía con el original, hasta en tamaño. Eso es postmoderno, dejaba al original un tanto irreal, supongo que cada modelito que venden en las tiendas y cada fotografía que le hacen por una parte potencia el original (lo difunde etc.) y por otra parte le va minando parte de su realidad. Está lista Notre-Dame para que le hagan una copia a escala 100/100 y la coloquen en el centro del Arco de la Défense, como sugiere nuestra guía de Paris. De Quasimodo, ni rastro; allí sigue siendo non sancto, aunque peor sería claro que hubiesen contratado a alguien para que se columpiase por las campanas.

París como nos comentaban los últimos visitantes: tan el de siempre en casas y calles y rincones, y tan sorprendentemente multirracial y cambiado (como para una crisis de identidad). Pero entre todas las etnias e idiomas, nos llama la atención la abundancia de una en concreto: los españoles que van de puente de la Inmaculada Constitución.

Y ahora venimos de una excursión literaria a la casa de Victor Hugo en la Place des Vosgues. Observo que los objetos reales expuestos también producen un notable efecto simulacro. Debe de ser el ojo que los mira.

Parapraxis perceptual con desmaterialización televisada

 

 

Fr/antic

Fr/antic

Esta tarde emprendemos viaje a París; de momento pasando por Biescas para dejar a Álvaro, Ivo y Oscar con los abuelos. Se las prometen muy felices perdiendo a las madres de vista unos días. Y luego, pirineos para arriba y para abajo, y en avión desde Pau. La de viajes a París que habré imaginado, antiguos planes, algunos en vidas alternativas que tampoco fueron; otros cancelados en el último momento por urgencias y sorpresas. Y el resultado es que hace veinticinco años que no voy... aquella vez llegué (con mi hermano Alfonso) haciendo autostop que se decía entonces, en un Citroën Tiburón. Y a hacer camping salvaje en el Bois de Boulogne.

Esta vez vamos en plan más civilizado, llegando a Orly para unos pocos días en plan tranquilo. Esperemos que esta vez sí vayamos, y volvamos, y no termine el viaje como el rosario de la aurora, como en aquella película que decía así: "Strange—I've seen that face before..."

Así lo decía Grace Jones:

 





Varia noticia

  

Coral aprueba

- Y estreno un nuevo contador: Google Analytics (para las visitas de Vanity Fea). Miedo me da firmar los contratos que redacta el ejército de abogados de Google, pero en fin, allá va. Por cierto, me pregunto quién me visita tanto desde Lima, en concreto.

- He visto recientemente a mi hermana Amayita, y hasta me he enterado en qué casa vive (en Zaragoza, calle Delicias) después de muchos años. Y es que soy un dejado, ya se sabe. Pero ella también será comodona, ¿eh? O igual es que somos "hermanos lejanos" (yo el primero y ella la última). Bueno, pues hay que anunciar que, como la Princesa de Asturias, espera niña. En este caso a la Constitución le da igual, y a la constitución de Amaya también; sigue teniendo paz interior (barriga incluida—pues lucía una hermosa). Dicen que las niñas alteran menos la hormona, no sé. Desde luego, el género femenino, en general, tiene la hormona menos alterada de por sí. 

Pilindrín en portada

 

 

 

 

 

 


Anarcolumnista

Acabo de ver el último número de Generación XXI y me encuentro en la columna "Anarcodiario" una selección "De la vida de José Ángel García Landa", en esta ocasión viviendo la vida intensamente en un consejo de departamento. (También en red, me dicen: Aquí). Es mi primera experiencia con el columnismo, y no sé si diga con el anarquismo, eso depende (no es que me sienta muy anarquista yo, pero sin duda se lo debo parecer a algunos anarquistas, y a algunos defensores del orden seguro que también).  Pero ya se sabe... ni lo que te sientes, ni lo que pareces, ni lo que dices, sino lo que haces es lo que hay que examinar en estos casos para determinar el estado de la cuestión. (Aunque lo que haces es siempre lo que alguien dice que haces...).

A ver, en otro orden de cosas, me han invitado al consejo de redacción de una revista académica, Cuadernos de Investigación Filológica. Creo que debería decir que sí, ¿no? A menos que opte por el downshifting total, que tampoco parece ser el caso. Aunque me había propuesto yo irme descolgando de consejos y pía review...  Mañana les contesto. Y desde luego agradezco a los editores de estas publicaciones que se acuerden de mí (mientras no se acuerden demasiado, jeje...).

Aparte, hoy he tenido los exámenes de noviembre (esa convocatoria itinerante, antes de septiembre, antes de diciembre, antes de febrero). Y me da tiempo de pasarme un rato por unas jornadas de Neurociencias, lo que me sugiere ampliar este post de hace unos días). 

Ah, y otra cosa. Por fin consigo ver a mis padres (actualmente en Amsterdam) en videoconferencia. Hasta ahora nuestros sistemas habían sido incompatibles; ahora estoy en el Yahoo Messenger, donde soy "garciala1". De momento sin sonido. Lo iremos perfeccionando... 

Me apunto al chat

 

 

 

 

 

 

 

 

Aventuras en Bañales

Aventuras en Bañales

Hoy nos ha dado la ventolera y nos hemos ido de excursión domiguera a las Cinco Villas, con la idea de visitar unos restos arqueológicos del año la polca que por ahí guardan (mal señalizados, por cierto, pues en la carretera no había ningún cartel que indicase que metiéndose por tal camino, llega usted a las ruinas de tal ciudad romana).

La primera cosa excepcional que hemos visto ha sido una bandada de cientos de cigüeñas—pero cientos— posadas en tierra, delante de nuestras narices. Había oído que la especie iba a más, pero desde luego nunca había visto tantas juntas. Ni las volveré a ver. Luego nos hemos parado en el castillo de Sádaba, que estaba cerrado... y hemos hecho un picnic en una especie de mazmorra muy bonita que tiene delante (—"bonita, y lóbrega" puntualiza Álvaro). Siguiendo camino, nos hemos pasado de las ruinas romanas (por la falta de cartel) y nos hemos ido hasta Uncastillo ("otro castillo" que dice Otas), a donde nos hemos prometido volver con más tiempo; es un pueblo precioso con otro castillo, claro, iglesias románicas preciosas, una cantidad impresionante de caserones antiguos, y una judería que ocupa medio pueblo... se ve que prosperó durante la Edad Media, y más, todo lo que quiso.

Y luego hemos llegado volviendo camino a Layana, cerca de Sádaba, donde está la estela funeraria de los Atilios, en medio de ninguna parte. No se sabe si impresiona más la voluntad de perdurar, o el hecho de que haya perdurado, o el hecho de que todavía se pueda leer la inscripción dedicada por Atilia "al mejor de los padres" hace dos mil años. Lo que impresiona debe ser el conjunto, la combinación: la casualidad de este monumento aislado en medio del campo, sosteniendo su dedicatoria durante milenios, cuando de tantas otras cosas de su época no queda ni rastro. Nuestra interpretación del monumento, y de la inscripción: que Atilia, probablemente heredera soltera (pues no aparece etiquetada como "vxor" de nadie), al quedarse huérfana de padre, hizo erigir el monumento uniéndola a ella todavía viva a la memoria de su padre, y de su abuelo, seguramente grandes terratenientes, como a modo de cédula de propiedad y garantía de pedigrí, mostrando de dónde venían sus derechos a la propiedad, más cuestionables siempre para las mujeres. Lo cual no quita para que echase de menos a Atilio padre, claro...  Pero vamos, que hizo el monumento porque era mujer, y necesitaba sentar sus reales.

Cruzando Layana se llega a las ruinas de la ermita de Bañales, construida seguramente con piedras de las ruinas romanas (ruinas de ruinas, y llena de cuervos que escapan al acercarnos). Y lo que queda de la ciudad romana, de nombre desconocido (Bañales la llaman ahora, antes Atilia, antes quién sabe). Quedan los restos de la columnata del Foro... y un pequeño trozo que excavaron los arqueólogos de la Universidad hace veinticinco años, aunque de cualquier otro trozo excavado saldrían los mismos cimientos de viviendas, de hecho se ven por todas partes.

- ¡Mira, papá, hemos encontrado restos romanos!
- Sí, mira, aquí en esta roca está la cara de un romano.
- ¡Jaja! Pues sí que le han puesto cara de romano, mira el perfil... pero esto lo hizo, seguro, un estudiante bromista del Dr. Beltrán. En esa roca de allá también hay otra, se nota que las han tallado hace poco.
- Vamos a subir arriba, que allí está la ciudad antigua, seguramente esa era ya prerromana, y luego los romanos hicieron el barrio nuevo aquí abajo, cuando la cosa estuvo ya más calmada.
- Ay. Oscar me ha pegado una patada en la cara mientras trepaba.
- ¿Cuándo se extinguieron los romanos?

Por todas partes se ven montículos que son casas derruídas, a veces el trazado de las calles, hasta las habitaciones, bases de columnas, goznes de piedra para las puertas, aljibes, mesas de piedra o (quizá) un altar, esquinas... muchas piedras de las mejor talladas se han ido sin duda a Sádaba, pero quedan los restos de centenares de viviendas. Ni un habitante desde hace muchos siglos, por razones desconocidas. De sus huesos tampoco queda ni rastro; de sus palabras sólo la inscripción de Atilia hija. Las Ruinas, o meditaciones sobre las revoluciones de los imperios. Paseamos hasta las ruinas del acueducto, va lloviznando, no se ve a nadie en todo el horizonte,  y es amplio.

- Las ascuas de un crepúsculo morado.
- Mira cuantas huellas de jabalí.
- Pues ahora ya se hace de noche, mira que si viene uno y se lleva a Otitas colgado del colmillo.
- ¿Pasarías la noche en esa ermita en ruinas, Álvaro? ¿Con los cuervos?
- Ni loco. Igual me hablaban—me dirían "Nunca más." Bueno, eso lo diría yo si me quedase.
- Tú nos haces andar demasiado, mamá. Hemos andado más que en la plaza. Yo estaría muy bien como una ostrita jugando al Tzar con mi ordenador. Como una auténtica ostrita.
- Pues por eso os hacemos andar, hala.

Volvemos sin incidentes a Zaragoza, ya de noche cerrada a las siete. Pibo nos anuncia que va a comer como un tiranosaurio.

Románico y rompientes

Quién cada nueve de noviembre

Quién cada nueve de noviembre. Hace diez años que nos casamos la polémica pareja (polémica a veces de puertas afuera, otras de puertas adentro), y veinte años hace que nos conocimos. En Laguardia era (—prends garde à toi ).

Una foto