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Vanity Fea

Universidad

Aleluya, información en red

 

Nos llega este mensaje de la Facultad de Filosofía y Letras:

Estimados Profesores:

Nos complace informarles de un nuevo enlace incluido en la página web de nuestra Facultad, una "AGENDA" que pretende recoger todas las actividades no docentes para su mejor y más amplia divulgación entre los miembros de la comunidad universitaria y en especial de nuestra Facultad de Filosofía y Letras.

Para el correcto funcionamiento de esta labor divulgativa simplemente han de hacer llegar la información pertinente a Dª. Pilar Gracieta (gracieta@unizar.es) o a la Profesora Secretaria (Dª. Ana Vicente, profesor.secretario@unizar.es).


Empezamos a cubrir mínimos que estaban escandalosamente no cubiertos... Porque medios hay, pero no se usan, muy a conciencia.

—¿Para cuándo un blog de la Facultad de Filosofía y Letras?

Claro, que si lo abren igual les enviaba yo allí información sobre la sentencia famosa del postgrado de Estudios Ingleses...

A veces es que también se prefiere no saber; demasiada información puede ser molesta. Hoy por ejemplo en una reunión aludía el Director de mi departamento a esa sentencia, diciendo que no se tenía conocimiento oficial de ella, pero cuando me he ofrecido a informarles al respecto, se han apresurado a decirme que no, que no estaban interesados en oír lo que allí se decía.

De igual modo, si en algún sitio académico se abriese un medio interactivo, requeriría tener que oír muchas cosas que no se desean oír, y darse por enterados de muchas cosas que (se sepan o no) conviene presuponer que no se saben. Cambiaría el discurso público, eso sí.

Y la Academia ha vivido siempre de restringir el discurso. Y seguirá viviendo de ello, si tal cosa es posible en el futuro—restringir el discurso y mantener un simulacro de vida... inteligente, que decía Marcelino.

Blogs en la Facultad

Elogio del ensimismamiento

A photo on Flickr

 

La teoría psicológica sobre las ventajas cognitivas del ensimismamiento puede encontrarse en este artículo de Carl Zimmer publicado en Discover: "Deja de prestar atención: La mente ausente es un estado mental crucial. Los investigadores dicen que la distracción mental puede ser importante para determinar objetivos, hacer descubrimientos, y vivir una vida equilibrada" —"Stop Paying Attention: Zoning Out Is a Crucial Mental State. Researchers say a wandering mind may be important to setting goals, making discoveries, and living a balanced life."

Algo tendrá la imagen del sabio distraído. Estaba pensando yo, así distraídamente, en que esto podría reciclarse en un argumento para defender una universidad menos "eficaz" y menos hiperatenta al mercado y al rendimiento social y a la autoevaluación constante—o sea, una universidad más tradicional y menos boloñesa que la que tenemos en perspectiva.

Jacques Derrida, en un artículo sobre la Universidad, también la analizó como algo que a la vez es y no es parte de la sociedad "de allí afuera": algo que se ensimisma o se vuelve sobre sí creando un espacio más propicio al pensamiento; separada de la sociedad por un abismo, a la vez que hay puentes tendidos hacia ella, y aunque finalmente no es sino parte de la sociedad, una parte ensimismada:

Hay que desconfiar de lo que abre la universidad al exterior y a lo que no tiene fondo, pero también de lo que, cerrándola sobre sí misma, crearía sólo una ilusión de cierre, haría que la univesidad estuviese disponible para todo tipo de intereses, o si no la volvería perfectamente inútil. Cuidado con los fines: pero ¿qué sería una universidad sin fines?

Ni en su forma medieval ni en la moderna ha dispuesto libremente la Universidad de su autonomía absoluta ni de las condiciones rigurosas de su propia unidad. Durante más de ocho siglos, "universidad" ha sido el nombre dado por la sociedad a una especie de cuerpo suplementario al que a la vez buscaba proyectar fuera de sí misma, y también guardar celosamente para sí—emancipar y controlar. Sobre esta doble base, se suponía que la Universidad representaba a la sociedad. Y en cierta manera lo ha hecho: ha reproducido la escenografía social, sus puntos de vista, sus conflictos, contradicciones, su juego y sus diferencias, y también su deseo de unidad orgánica en un cuerpo total. En el discurso moderno sobre la universidad, el lenguaje organicista siempre va asociado al lenguaje "tecno-industrial". Pero con la autonomía relativa de un aparato tecnológico, de hecho con la de una máquina y de un cuerpo prostético, este artefacto que es la Universidad ha reflejado a la sociedad sólo dándole la oportunidad para la reflexión, es decir, para la disociación. El tiempo de la reflexión, aquí, significa no sólo que el ritmo interno del aparato de la Universidad es relativamente independiente del tiempo social y relaja la urgencia del mando, le asegura una libertad de juego grande y que le es preciosa. Un espacio vacío para el azar: la invaginación de un bolsillo interior. El tiempo para la reflexión es también la oportunidad para volverse hacia las condiciones mismas de la reflexión, en todos los sentidos de ese término, como si con la ayuda de un nuevo artefacto óptico uno pudiera por fin ver la vista, pudiese ver no sólo el paisaje natural, la ciudad, el puente y el abismo, sino que también pudiera ver el ver. Como si a través de un artefacto acústico uno pudiese oír la audición, dicho de otro modo, captar lo inaudible en una especie de telefonía poética. Entonces el tiempo de la reflexión es también un tiempo otro, es heterogéneo con respecto a lo que refleja y quizá da tiempo para lo que requiere y se llama pensamiento. Es la oportunidad para un acontecimiento que uno no sabe si (presentándose dentro de la Universidad) pertenece o no a la historia de la Universidad.
(Jacques Derrida, “El principio de la razón: la Univesidad en los ojos de sus pupilas”, 1983).


No es que haya mucho pensamiento ni reflexión en la Universidad, realmente, pero bueno, algo sí hay. También hay tiempo. Y ensimismamiento, por lo menos, bastante: del bueno y del malo.

Cogiéndolo por el lado bueno, podría concebirse el espacio ensimismado universitario como la institucionalización, a nivel social, de ese espacio de ensimismamiento psicológico necesario para el equilibrio cerebral y para la reflexión a largo plazo, del que habla Zimmer. Ahora nos piden que seamos más eficaces. Menos mal que tengo mi blog para enmimismarme y dejar caer la mandíbula. Y menos mal que llega el verano, para reflexionar sobre las vacaciones.

La Universidad al servicio de la sociedad

Órgano *competente*

Sostiene la Universidad de Zaragoza en un juicio contencioso administrativo que es exigible pertenecer a grupos de investigación subvencionados para enseñar en un Máster oficial o para dirigir tesis doctorales. Increíble.

El 15 de junio ha tenido lugar en el juzgado de lo Contencioso Administrativo nº 2 de Zaragoza la vista del caso "José Ángel García Landa y Beatriz Penas contra Universidad de Zaragoza". En cuanto a mí, es el tercer contencioso con el que llego a los tribunales, en desavenencia con mi departamento y universidad. El asunto esta vez es, básicamente, si se nos puede excluir del máster oficial y del doctorado, como se ha hecho, por no tener una subvención, o más en concreto por no pertenecer a los grupos de investigación subvencionados que dirigen los propios coordinadores del postgrado. Ojo que el criterio no es "tener méritos de investigación en el área"—que yo tengo tres sexenios. El criterio es pertenecer a los grupos dirigidos por los coordinadores del postgrado, pues sólo así "encajas" en su línea. Feudalismo reloaded, vamos.

Nuestra abogada ha argumentado una vez más que los criterios usados por el Departamento son antijurídicos, y que como tales han sido anulados en dos ocasiones por el Rector. Y que a pesar de eso el departamento los sigue utilizando con diversas triquiñuelas: cambiándolos de sitio, de una fase del procedimiento a otra, o bien diciendo que no son "criterios excluyentes" sino "preferentes".

(Esto último es como quitar de un autobús el cartel de "negros no" para poner uno de "preferentemente blancos". Y echarle el alto al negro en cuanto intenta subir al autobús, diciéndole: "Tch, tch. 'Preferentemente blancos'. ¿Es que no sabes leer—negro?". Así, con recochineo. Porque no crean que nos ponen al final de la lista.)

Bien, pues tras dos resoluciones en las que el rector Pétriz se desmelenó, anulando esos criterios "grupales" del departamento, la Universidad guardó luego un religioso silencio y pasividad cuando el departamento siguió incumpliendo esas resoluciones del Rector, y ha venido permitiendo que siga haciéndose obligatoria la pertenencia a grupos de investigación subvencionados. Lo permite por el sistema de no ejecutar sus resoluciones, o mejor aún, no resolver nada y guardar silencio administrativo (contra su obligación legal, por cierto).

En este contencioso podría haber optado la Universidad por esa elegante e inoperante postura, hacerse la Esfinge, y no aparecer por el juicio. Pero no: envía a su abogado a defender la postura del Departamento, como ya hizo el mes pasado en un caso parecido. Y sólo se puede hacer esto con pésimas argumentaciones, echando nubes de humo sobre los datos, y en última instancia defendiendo el proceder de la Administración sea cual sea—jurídico o antijurídico. Ahora resulta que por boca de su abogado la Universidad sí que defiende que el Departamento tiene derecho a organizar la docencia, porque es el órgano competente. Le falta añadir "y puede hacerlo con los criterios que le venga en gana, aunque hayan sido declarados antijurídicos por el Rector." Se queda sólo en la primera parte del razonamiento: que el si Departamento es competente, pues a correr, no se hable más. Esto no tiene mucha base jurídica. Supone que no hay normas ni criterios generales, y que en lugar de una universidad, tenemos cincuenta pequeñas universidades cada cual con su ley y sus criterios que ya decidirán las fuerzas vivas cuáles son.

¿De verdad quiere esta universidad promover que sea exigible la pertenencia a grupos de investigación para poder dar clases en máster, o para dirigir tesis doctorales? ¿Y quiere que se sepa que esos son sus criterios? Si no es eso lo que quiere, no se entiende esta actuación incoherente.

Por otra parte, con un proceder así, la Universidad contribuye a que no haya justicia ni asomo de ella en su funcionamiento interno. Y a que todo el mundo acepte mansamente las actuaciones feudales del corrillo local, sean conformes a derecho o no. Porque cualquiera que presente un recurso contra un procedimiento antijurídico ya sabe que tendrá que batallar no sólo contra el centro o departamento que lo promueva, sino luego también contra la propia Universidad de Zaragoza, aunque ésta hubiera desautorizado en primera instancia al mal proceder de ese centro o departamento. Pues luego le envía a su abogado a apoyar lo que antes consideraba contrario a derecho: o sea, lo envía a defender a la administración haga lo que haga. Menudo criterio: así sí que va bien administrada la cosa pública. Todo un programa, vamos.

(Texto enviado al Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza).



Tercer contencioso

Humanidades: Estrategias de futuro

Una mesa redonda en el contexto de la jornada sobre "La Investigación en Humanidades" de la Universidad de Zaragoza. Tomo notas:

El Dr. Cuadrat (Geografía), antiguo Decano de Filosofía y Letras, contrasta la situación actual de modo muy favorable con la que existía hace 30 años. Antes, la Facultad de Filosofía y Letras se dedicaba mayormente a la docencia y sólo marginalmente a la investigación—y esto de manera exclusivamente individual. No había biblioteca presentable, ni medios de apoyo. Hoy se dispone de una biblioteca moderna, y los programas de I+D han supuesto una transformación enorme en la manera de trabajar y en la financiación disponible.
Hoy hay en Geografía 4 grupos consolidados y uno que participa en un programa de excelencia. Hay 8 proyectos en marcha, hay becarios y contratos Juan de la Cierva, Ramón y Cajal, etc. Hay actividad de transferencia de proyectos y contratos a través de la OTRI, se crean empresas, y en ocasiones los proyectos y contratos suponen un importante monto económico (hasta de centenares de miles de euros). Se trabaja en cuestiones como estudio de paisajes, informes sobre el AVE, atlas de población de España, proyectos de la Confederación Hidrográfica del Ebro... A la importancia de los proyectos y a la creación de empresas ha ayudado el hecho de que Geografía puede participar en una convocatoria con carácter de área preferencial, la de Ciencias de la Tierra. La colaboración con otras áreas de ciencias ha beneficiado mucho a esta área.
¿Retos para el futuro?
—La internacionalización. Hasta ahora los proyectos vienen siendo de ámbito local o regional; alguno nacional. Para la necesaria expansión a un nivel internacional hay desde hace tiempo contactos personales, pero hasta ahora no hay proyectos comunes de ámbito europeo.
—La multidisciplinariedad. La propicia la propia naturaleza de nuestra Facultad; hay que potenciar la relación con Historia, y sería provechoso desarrollar más lazos con áreas de Derecho, Económicas...
—El problema de los becarios. En Geografía se obtienen becas, y se forma personal, pero luego no se les da salida profesional, y son recursos humanos desaprovechados.

El Dr. Vázquez (Filología Inglesa) se felicita también del progreso relativo de Filología Inglesa, de ser una área incipiente en la Facultad hace treinta años, a su actual posicionamiento en cuanto a investigación, proyectos, etc. Habla de su experiencia en la Comisión de Investigación, y de cómo intentó que se asignase a nivel universitario la misma cantidad de recursos para todas las macroáreas, en los proyectos precompetitivos—y los problemas que eso supuso a nivel práctico, al no parecer lógico ni factible a las ciencias.
Expone la necesidad de llevar más allá la internacionalización, pues se ha vivido demasiado a expensas del programa Erasmus y no se participa bastante en otros proyectos europeos. Vivimos de las rentas del Erasmus en este sentido. La Universidad tiene un potencial investigador mal comunicado internacionalmente, en parte por un problema de idiomas. La institución debería crear más vías para que los investigadores adquieran destrezas en idiomas necesarias para potenciar sus comunicaciones científicas. (Precisamente hoy nos comunica un Vicerrectorado la puesta en marcha de una serie de cursos de inglés dirigidos al personal docente e investigador, impartidos tanto por nuestro departamento como por el Centro de Lenguas Modernas de la Universidad).
Habría que trabajar también más, en Humanidades, las aplicaciones prácticas de las disciplinas (supongo que el Dr. Vázquez piensa en traducción, en el caso de nuestra área)— y en la interdisciplinariedad e intensificación de la colaboración con otros colegas. En Filología Inglesa hay problemas para conseguir becarios, y su situación es distinta de Geografía, porque aquí los becarios que perseveran sí suelen tener salida profesional.
Valora positivamente por último el Dr. Vázquez su experiencia de los grupos de investigación y el cambio de dinámica que han supuesto, la autodisciplina que imponen, y los logros que han posibilitado—con un alto porcentaje de doctores de Filología Inglesa participando en ellos. (Yo no. Y hay que señalar que los grupos de investigación imponen a veces otras dinámicas menos atractivas, aparte de la autodisciplina).

El Dr. Mazo (Ciencias de la Antigüedad) recuerda que su área tiene una alta presencia en grupos de investigación (el 84% de los Doctores). Coincide con los otros ponentes en valorar muy positivamente los programas I+D y el funcionamiento por grupos de investigación. Pero, para el futuro, hay que potenciar el reconocimiento de la investigación en Humanidades. Seguimos siendo investigadores de segunda: en una reciente convocatoria típica, se destinaba a Humanidades el 1,84 % del presupuesto de investigación. Debemos justificar mejor la rentabilidad social de nuestra investigación, y una mejor consideración de su interés social se traducirá en menos limitaciones de entrada para la obtención de recursos. El Dr. Mazo se opone en principio a limitaciones como la de 12,000 euros máximo por proyecto en Humanidades.
En la organización de la investigación dentro de la Universidad, el encargo docente del profesor debería tener en cuenta las diferencias entre investigadores. Esta cuestión se retomará con mucho énfasis en el debate: se recuerda que el Rectorado ya ha establecido la medición del compromiso investigador de cada profesor; sólo falta la voluntad política de aplicar ese índice a la hora de distribuir la docencia.

Desde el público, el Dr. Marco sostiene que hace falta un cambio de modelo de universidad: pasar de la universidad docente a una universidad más investigadora, introduciendo figuras de personal exclusivamente investigador, o reorganizando la docencia de los investigadores para orientarla hacia másteres, cursos de doctorado, etc.

A este respecto, yo también intervengo y sostengo la importancia de tener un marco normativo claro. La cuestión del compromiso investigador, por ejemplo, se viene utilizando de modo nebuloso para justificar descargas docentes (al menos en mi departamento). Y es casi imposible conocer la postura del Rectorado al respecto. Lo mismo sucede con normativas que rayan los límites de la ilegalidad (los rayan por el otro lado): en mi departamento se ha establecido una normativa para que sean sólo los miembros de los equipos de investigación (ojo: no los investigadores, no quienes publiquen y tengan sexenios, etc., —sino exclusivamente quienes pertenezcan a los grupos de investigación subvencionados) los que tengan derecho a impartir clases en máster o a dirigir tesis doctorales. A los demás se nos excluye de entrada, sin baremarnos. Esto, ¿es legal? ¿Es ilegal? Ahora mismo yo no sé si lo es, o si lo será, aunque lo he recurrido; y el Rectorado mucho sospecho que tampoco lo sabe y que quizá tampoco lo quiera saber. Actualmente se encuentra en proceso de contencioso administrativo, de hecho el lunes hay un juicio para dirimir esta cuestión en el Juzgado Contencioso-Administrativo número 2 de Zaragoza. Los grupos de investigación pueden ser un elemento muy positivo, recalco, y no necesitan que los defienda yo: se defienden muy bien ellos solos. Lo que no se puede hacer es que acaparen por decreto todo el espacio académico, o que distorsionen el funcionamiento de los departamentos interfiriendo con lógicas grupales, o declarando nulos los méritos de quien no pertenezca al grupo. Esto es una seria distorsión.

Por otra parte, se han criticado las barreras administrativas artificiales para la investigación, como la exigencia de que haya un número determinado de profesores o de aragoneses en los equipos de Investigación. Aquí aprovecho para recordar que la Universidad como tal no se ha opuesto nunca a estas trabas administrativas, ni se ha manifestado en su contra. Antes bien, cuando el Gobierno de Aragón estableció estos criterios para el reconocimiento de grupos, la Universidad se limitó sin más a hacer suyos esos criterios.

Y cuando le ha tocado a la propia Universidad de Zaragoza el ofrecer convocatorias de proyectos de investigación, con sus limitados medios en años recientes, se ha olvidado totalmente de un apartado de los estatutos que dice que "la Universidad promoverá el desarrollo de grupos de investigación [hasta ahí bien] sin menoscabo de la investigación individual," cursiva mía. En las diversas convocatorias se excluye de entrada toda solicitud que no provenga de grupos. ¿Puede haber mayor menoscabo que no dar siquiera la oportunidad de competir, y excluir de entrada a quien no pertenezca a un grupo, —aunque se piense favorecer de entrada la solicitud de los grupos?

Otra cuestión que resalto yo como "estrategia de futuro" es tener en cuenta la revolución de las comunicaciones que ha supuesto Internet, y la web, en especial la 2.0. Debería haber mucha más presencia de la investigación en curso en la red, más visibilidad y más intercambio. Con más información, surgirán más oportunidades de colaboración, más interdisciplinariedad, y se aprovecharán mejor los recursos. Los equipos de investigación deberían hacerse visibles en la red, y hacer visibles sus resultados (que están financiados con dinero público). La Universidad acaba de inaugurar un repositorio digital de información, Zaguán, pero está infrautilizado. Tampoco hay dinamismo ni transparencia en las páginas web de departamentos, centros, titulaciones... No hay foros, ni blogs, ni agregadores de recursos informáticos, cuando el coste de establecer esto es nulo, si se favorece el establecimiento de una red desde los diferentes órganos, luego es fácil para cada sección o grupo desarrollar páginas y herramientas visibles, pues están disponibles gratuitamente todo tipo de servicios para ello. Si la universidad quiere visibilizarse, y promover su investigación, y hacerla accesible, no puede desentenderse de la revolución en las comunicaciones para generar y transmitir ideas (no sólo para enviar impresos por la red). Aunque eso conlleva el precio de la transparencia, que no sé si está dispuesta a pagar.

Es la nuestra una Facultad, y una Universidad, donde faltan más jornadas como éstas que ofrezcan un espacio público de encuentro. Son necesarios más foros como esta jornada para compartir ideas sobre la situación de nuestra profesión e información sobre la Facultad. Pero ahora los foros están, o deberían estar, en la red, y ser permanentes.


No soy asignable

Evaluación de la producción científica

Una mesa redonda en el contexto de la jornada sobre "La Investigación en Humanidades" de la Universidad de Zaragoza.

El Vicerrector de Política Académica, y antiguo decano de Filosofía y Letras, Miguel Ángel Ruiz Carnicer, comienza señalando dos cuestiones a tener en cuenta en la evaluación. Primero, que la especificidad y diversidad de las humanidades dificulta enormemente la tarea de ofrecer una evaluación sistemática y objetiva: una cuestión ésta que no debería sin embargo hacer desistir del empeño en desarrollar sistemas de evaluación adecuados, ni servir como excusa para no imponerse la disciplina de someterse a evaluación. Por otra parte, hay otro tipo de evaluación que han de tener presente los investigadores en humanidades aunque no se refleje directamente en los baremos, y que es la cuestión de la relevancia social del trabajo que hacemos. Es sabido que las humanidades no son disciplinas de aplicación práctica inmediata ni inciden directamente en la producción. Pero eso no ha de hacer que dejemos de cuestionarnos qué es lo que aportamos a la sociedad.

Genaro Lamarca, de Biblioteconomía y Documentación, ha investigado en historia del libro, y tiene experiencia como evaluador de revistas académicas. Se centra en la cuestión de cómo evaluar el sitio en el que publicamos nuestra investigación. Es algo que en general valoramos deficientemente en Humanidades. Los problemas son:
- La heterogeneidad de las Humanidades (en técnicas, objetos de estudio, etc.)
- El hecho de que la publicación en libros sea el medio favorecido. Los humanistas tendemos a publicar libros a ser posible: un medio de difusión atípico en otros ámbitos científicos. Y es difícil evaluar objetivamente un libro, o un capítulo de libro.
- No hay consenso sobre cómo se evalúa.
- La consciencia de la necesidad de evaluar es reciente: unos pocos años, seis, ocho. No hay nada asentado ni firme en este panorama.
Las ciencias sociales se encuentran en una situación similar, ligeramente mejor. Es en ciencias ("duras") donde están más asentados los métodos de evaluación: el JCR, citation index, un sistema muy criticado pero a la vez universalmente utilizado y de referencia para todos. Se sabe a qué atenerse: hay consciencia del factor de impacto de los artículos, mientras que en humanidades no sabemos nada y tenemos bajísima conciencia de estas cuestiones. Nadie sabe cómo evaluar los libros. Los criterios que se suelen aducir son variables y cambiantes: ¿mejor una editora internacional? Pero en algunas cuestiones no tiene sentido. Una editorial local es menos apreciada normalmente que una gran editorial española, pero a veces con criterio erróneo: para que un libro de humanidades se publique en una gran editorial española, normalmente deberá incluir algo más que investigación, si es que incluye investigación. La divulgación está aquí en terreno mejor. Hay varios índices de referencia en Humanidades, pero el problema es ese, que hay varios, no hay unanimidad. Está el Arts and Humanities Citation Index, el ERI, etc., todo poco representativo de la investigación española en humanidades, incluyen una mínima parte de revistas españolas. En España, el DICE, RES (con 200 revistas de entre más de 2000), RECIT, ERCE, MIAR, CARUS.... en Cataluña y Andalucía hay otros propios, etc. No hay herramientas unificadas para valorar el impacto de un artículo o una revista.
A medio plazo (10-15 años) podrá haber una buena herramienta, que apunta ahora, y que se ha diseñado en la Universidad de California: el Índice H, que establece una relación entre el número de documentos del autor y el número de citas recibidas por ellos. Por ejemplo, los premios Nobel (de ciencias, etc.) tienen todos un índice 40, o sea, 40 documentos citados cada uno 40 veces— o más alto. Este índice no discrimina entre libros y artículos. Es importante para tener un buen índice que los documentos estén accesibles en formato digital. Actualmente hay en España unas 1000 revistas académicas en formato digital. Pronto 3/4 partes estarán en este formato, y los libros serán accesibles a través de Google Books o Google Scholar. De la falta de consenso actual saldrá quizá un mejor consenso, posibilitado por este terreno hoy vacío, un consenso en torno a este índice H.

Susana Onega (de Filología Inglesa) habla de sexenios de investigación y de las acreditaciones de la ANECA para plazas de personal docente e investigador. En estas evaluaciones se aprecian en la práctica los problemas que ha señalado Lamarca. Se aprecia desde el principio una tendencia a aplicar a las Humanidades el calzador establecido por las ciencias; así, al principio ni siquiera aparecían libros como concepto evaluable en la ANECA. [!!!].
Comenzando por los sexenios. Formó parte S. O. de una comisión evaluadora de humanidades, regida por el decreto 11/11/2008, en cuyo apéndice se establecía elegir cinco publicaciones de investigación para su evaluación. Quedaban excluidos libros de texto, de divulgación, antologías, diccionarios comunes.... también actas de congresos, excepto cuando han sido posteriormente editadas con un proceso de revisión por pares. Siempre se aprecian disparidad de criterios de evaluación entre las personas de las diferentes comisiones. Hay áreas que quieren aplicar ERI (Filosofía), pero en filología no se podría. Este año se han enviado 200 y pico expedientes a tres evaluadores distintos: se tiene en cuenta la coincidencia relativa en la evaluación, y de haber gran disparidad se envía a un cuarto evaluador, mejorándose así la objetividad del procedimiento.
En la evaluación para Cátedras, otra comisión en la que ha participado, se sigue una normativa establecida por el Consejo de Universidades. Hay que obtener 80 puntos, de los cuales 55 son de investigación. Cada uno de los sexenios vale ya 15 puntos: con cuatro sexenios ya se tiene el máximo de investigación, pero a algunos les falta para llegar a los 80 puntos por insuficiencias en la docencia. Y hay 10 puntos de gestión. Se requiere un currículum diversificado; hay que hacer un poco de todo.
Para evaluar una publicación de una revista, se tiene en cuenta si está indexada o no, pero hay flexibilidad. En los libros es recomendable no presentar coediciones de actas recicladas como libro; la coedición divide la puntuación entre los coeditores, y en cualquier caso no se considerará si no hay un capítulo del propio editor o una introducción sustanciosa. Es mejor presentar publicaciones en solitario (en Humanidades), y de lo contrario explicar bien la participación propia. Sí se aceptan publicaciones hechas en España, pero sólo si hay revisión por pares. Hay que dedicar trabajo a justificar los "indicios de calidad" de las publicaciones: recopilar citas, reseñas, consecuencias, etc. que permitan apoyar la importancia de la publicación.

Mª Victoria Escribano hablará de la evaluación de proyectos de I+D. Comienza agradeciendo su eficacia al servicio de gestión de la investigación de la UZ, a Carmen Baras y su equipo, pues sin ellos sería imposible que la investigación de la Universidad estuviese donde está.
La encargada de la evaluación de proyectos I+D es la ANEP (Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva). Se parte de que la mejor situación para la investigación es trabajar en el marco de un equipo y un proyecto:
- Implica disciplina de trabajo en grupo,
- Exige planificación y previsión de resultados, así como seguir una línea coherente,
- Implica rendir cuentas tanto anualmente como al final de período de vigencia del proyecto: esto supone autocontrol y mejora el rendimiento.
Las fortalezas de la evaluación de I+D tal como actualmente se realiza son:
- La solvencia de la ANEP
- La publicidad y transparencia de los procedimientos
- Los mecanismos de control que se han establecido
- La capacidad de previsión para los investigadores, que al conocer los criterios previamente pueden adaptarse a ellos.
Hay 26 áreas científicas, cada una con su equipo de entre 4 y 8 personas que a su vez seleccionan a los evaluadores. Aquí no se distribuyen aleatoriamente los expedientes como en la ANECA, sino que son seleccionados los evaluadores de cada proyecto por los coordinadores. Hay una doble evaluación para garantizar la objetividad: primero una evaluación por pares, con ese evaluador escogido por la ANEP, y luego en una segunda vuelta en el Ministerio, donde otra serie de comisiones deciden el asunto de la concesión de financiación. Se cuida siempre de elegir evaluadores de universidades distintas a la que propone el proyecto; también en la segunda vuelta. Los criterios son conocidos, y lógicos:
- la capacidad del equipo investigador y su trayectoria
- el interés del proyecto
- la viabilidad de la propuesta (o sea, la viabilidad de que este equipo la pueda llevar a cabo)
Para los proyectos tipo C, los consolidados, el criterio que más pesa es la capacidad acreditada del equipo de investigación.
Podría haber interferencias del factor humano: animadversiones, etc., que distorsionasen la evaluación. Para ello se introduce la doble evaluación, y de haber disenso se acude a un tercer evaluador. Un intento de manipular artificialmente la evaluación dejaría en evidencia al propio evaluador. Y además cabe la presentación de alegaciones ante una evaluación negativa.
Debilidades del sistema:
- El engrosamiento artificial de los grupos con personas que no contribuyen realmente al trabajo en equipo, sólo por cubrir los parámetros.
- La solicitud de presupuestos desmesurados, que evidencian poco realismo y poco respeto para el uso que se da al dinero público.
- La poca incidencia de los resultados previos, fruto de proyectos anteriores, en la evaluación, a la hora de obtener el siguiente proyecto. Es difícil a veces esperar resultados inmediatos, pero en el caso de equipos de larga tradición ya debería poderse evaluar el impacto de su investigación a la hora de renovar la concesión de un proyecto.
Depende de nosotros, los investigadores, y de cómo participemos en el proceso de evaluación, el que éste sea eficaz y objetivo. Escribano se pronuncia claramente en contra de cualquier sistema de evaluación pretendidamente objetivo que suponga no tener en cuenta a los profesionales del área y basarse en parámetros automáticos y numéricos.

___________

En la discusión, el Decano de Filosofía y Letras observa que todo establecimiento de criterios lleva inmediatamente a la búsqueda de trampas y de distorsión de los resultados de investigación: en especial, el sistema de valorar citas lleva al establecimiento de corrillos de cita mutua, y citas artificiales. Con el problema de que en última instancia es imposible ponerse a distinguir citas auténticas de citas innecesarias, se apunta.

La Dra. Escribano, por llevar la contraria al Dr. Lamarca, arguye que en cada campo sí conocemos por experiencia propia cuáles son las mejores revistas; otra cosa es que se pueda publicar en ellas...

El Dr. Lamarca apunta otros problemas de la evaluación por citas: el efecto Mateo y el efecto Matilda. El efecto Mateo viene del Evangelio: a quien más tiene, más se le dará. Y a quien más se cita, más se le citará (es lo que en otra parte he llamado los torbellinos de información). El efecto Matilda se refiere a las camarillas de apoyo mutuo. Aunque aquí asegura la Dra. Onega, basándose en su experiencia, que "detectamos constantemente las camarillas".

El Dr. Marco critica la desconfianza respecto de la ANEP que supone el proceso de doble evaluación por parte del Ministerio. Antes la ANEP informaba, y el ministerio sólo jerarquizaba las prioridades según líneas estratégicas. Es un gasto y engorro excesivo. Y sería importante potenciar el seguimiento de los proyectos y los resultados obtenidos: ahora sólo se empieza a tener en cuenta esta cuestión tan necesaria. Como no hay seguimiento coherente de un equipo, y los evaluadores son distintos cada vez, los equipos pueden reciclar el mismo proyecto y seguir obteniendo financiación.... un problema. Recomienda también no obsesionarse con el citation index. Que ahora ya está muy cuestionado en USA; hay que intentar mantener la especificidad de las humanidades en los criterios.

El Dr. Mendívil sí defiende la doble evaluación. Son dos informes de evaluadores que se median, y a esa media se le suma la nota de la segunda evaluación efectuada por el Ministerio, que también es una media de dos informes. Es un sistema coherente, y además hay que tener en cuenta lo que se ha prosperado en cuanto a financiación y organización según se ha desarrollado el sistema I+D.

El Dr. García Landa observa que todo este proceso de evaluación de la calidad tiene fines administrativos en realidad; que quizá a vista de pájaro la calidad requiera otro tipo de perspectiva. Por supuesto estos sistemas de evaluación por citas, etc., son recientes y no existían hace sólo unos años, pero ¿cuál de los grandes pensadores del siglo XX, los que han revolucionado las disciplinas y abierto líneas realmente nuevas, sería evaluable por estos procedimientos? Quizá su efecto se vea a largo plazo, y no en el corto plazo que miden estos parámetros. (Se le apunta como contraejemplo el caso de Ramón y Cajal, que recientemente seguía siendo el español más citado en su área—pero en realidad no sé si sirve como contraejemplo o como ejemplo de lo dicho).

El Dr. Lamarca anota la conveniencia de publicar en revistas digitales, pues es una manera mucho mejor de visibilizar nuestras publicaciones.

El Vicerrector de Investigación se felicita por la mejora del sistema I+D desde sus inicios y la diferencia que ha supuesto con respecto a la situación anterior. Nadie aceptaría en las universidades un regreso a lo que había antes del establecimiento del sistema de los proyectos de investigación. Sean cuales sean los puntos mejorables, ha supuesto un gran avance en la investigación en España (que ahora sí cuenta a nivel mundial) y en el desarrollo de un sistema público de organización para la investigación.

I+D+I OT

La investigación en Humanidades

Notas fragmentarias sobre la jornada "La investigación en Humanidades: Retos de futuro" en la Biblioteca María Moliner de la Universidad de Zaragoza.

Llego tarde a la presentación del Vicerrector de Investigación, José Ramón Beltrán, pero aún capto algún dato del panorama que presenta sobre los proyectos de investigación, según el Libro Blanco de las Humanidades (2006) y datos de la Universidad de Zaragoza.

Por ejemplo sobre la edad de profesores en equipos de investigación... Mucho más jóvenes en áreas como ingenierías y económicas.  Mediana edad en las humanidades y sociales. Profesorado relativamente envejecido (entramos ahí los mayores de 47 años) en otras áreas científicas.  De hecho llama la atención en la Universidad de Zaragoza la bajísima participación en proyectos de investigación, desproporcionada con las demás macroáreas, del área de Medicina. Allí poquísimos profesores, y casi ningún profesor joven, participan en grupos de investigación. Es un grave problema, observa el Vicerrector (aunque no se comentan las posibles causas).
angelina
Dentro del área de humanidades, también hay diferencias. En algunas áreas hay altos porcentajes de integración en grupos de investigación, en Historia, mayores del 80% de los doctores;  en Ciencias de la Antigüedad también;  Filología Inglesa también alto, 79%. [Yo lamento decir que estoy entre el 21% restante, desagrupado]. Pero en Filosofía son muy bajos, y especialmente en Filología Francesa casi nulos.

La financiación de los proyectos en Humanidades es relativamente baja en relación al número de proyectos presentados. Pero se concede a la Universidad de Zaragoza el 80% de los proyectos solicitados en Humanidades (aunque normalmente no en las cantidades solicitadas). Contrasta eso con un porcentaje mucho menor de éxito en las convocatorias de áreas biomédicas y sociales.

Como el post promete ser largo, pongo una ilustración de Angelina Jolie, que es arte y como tal es objeto de investigación en Humanidades.

La primera mesa redonda trata sobre La investigación en equipo frente a la investigación individual en Humanidades.

El Decano de Filosofía y Letras, Severino Escolano, expone los factores generadores de valor en una sociedad: tierra, trabajo y capital, añadiendo al tradicional triángulo el conocimiento, que afecta enormemente a la gestión de los otros. En especial en cuestiones de organización y gestión es importante el metaconocimiento, que en buena medida procede de las Humanidades. Presenta la convocatoria del plan nacional de investigación en humanidades (Promoción General del Conocimiento) que tiene una definición un tanto limitada de la función y ámbito de las Humanidades. Resalta el mínimo porcentaje (en los gráficos aparece como absolutamente despreciable) que suponen los recursos financieros dedicados a proyectos de Humanidades en los planes generales de investigación: menos de un 2%. Las áreas técnicas y aplicadas se llevan la parte del león, naturalmente. Y sin embargo hoy son cruciales en Humanidades cuestiones como las nuevas tecnologías y los planes de globalización e internacionalización, que conllevan gastos no despreciables.  Ha habido una mejora en la financiación desde el año 2000. El dinero va por supuesto a grupos, no a investigadores individuales. La investigación en Humanidades es realizada en su enorme mayoría por las Universidades, un poquito por el CSIC (8,3 %), y un porcentaje realmente mínimo por otras entidades investigadoras.  Hay que decir que no hay proporción entre los recursos humanos invertidos en estas áreas y el dinero que se les destina. Se viene concediendo cerca de la mitad de los proyectos de investigación solicitados desde las Universidades. Comparando por comunidades autónomas vemos que la mayor parte de la financiación va a Madrid y Cataluña, estando Aragón en porcentajes muy bajos del total. Aunque, eso sí, tiene recientemente Aragón la mejor ratio de concesión de proyectos (100%), comparado por ejemplo con Andalucía donde se obtiene financiación para menos de la mitad de los proyectos solicitados. También hay una alta proporción de becarios en las áreas de Humanidades (sobre un 20% del total).
     Con respecto a la dinámica de la investigación en equipo, puede concebirse como algo que impone una dinámica distinta o divergente de la investigación individual; pero es más fructífero el modelo que las concibe o las articula como algo interconectado, que se retroalimenta o beneficia mutuamente.

El historiador Julián Casanova presenta una panorámica de su experiencia en los 20 años desde que se establecieron los programas I+D. Al principio había un serio debate sobre el status científico de las humanidades, por su carácter interpretativo o subjetivo. Desde el principio esto llevó a una restricción de la financiación, y se mantiene esta restricción al aplicarse el parámetro de "investigación no aplicada", que restringe el acceso a financiación importante. Hay que romper, dice, con estos presupuestos, y no aceptar el planteamiento de que "para investigar en Humanidades no hace falta dinero". También ha habido una competencia o solapamiento con las ciencias sociales, donde se venían utilizando métodos estadísticos, "más científicos", y que se llevan comparativamente mucha más financiación para el estudio de cuestiones similares. Necesidades para potenciar la investigación en equipo en Humanidades:
- hace falta una agenda de investigación a largo plazo: no ligada accidentalmente a un proyecto puntual que se acabe y ya está.
- capacidad de generar un grupo y dedicarle trabajo: Un problema es que en Humanidades el trabajo es individual, la producción de libros y artículos potencia a su autor, y los "famosos" no se dedican a organizar un equipo de investigación porque no les compensa. Muchas veces hay grandes investigadores individuales que no tienen capacidad para generar grupo: y se desarrollan rechazos a la dinámica de trabajo en grupo, a los procesos de evaluación, al papeleo y la gestión administrativa, informes y memorias, etc.
- el equipo debe ser un lugar de debate intelectual y de formación de investigadores, no sólo un instrumento de investigación. En España falta esta tradición, que se acusa en Historia en la falta de escuelas historiográficas que sigan líneas de trabajo consistentes.
- La internacionalización del equipo y de su trabajo es crucial. Hay que seguir el tipo de cosas que se hacen en otros países, intercambiar, comparar, participar en congresos, traducir, mantener contactos, participar en publicaciones. El trabajo en equipo bien llevado impone dinámicas como el aprendizaje de idiomas, la organización de la burocracia y el papeleo para la justificación de la investigación... es trabajo que parece hostil, que echa para atrás el investigador, a menos que sea muy consciente de que es la única manera de desarrollar una escuela.
     Los grupos de excelencia en Historia tienen presupuestos muy bajos comparados con los demás grupos de excelencia en otras macroáreas, auqnue cubran todos los parámetros... porque no se consideran investigación aplicada. Hay que luchar contra esta consideración, potenciar la relevancia social de la investigación en Humanidades, y mantener estrategias continuadas de desarrollo y promoción del trabajo organizado, con contactos con otros grupos e individuos, con participación sistemática en congresos, pero presentándose en nombre del grupo, representando un trabajo de equipo. Casanova dice sin embargo que es pesimista, y que los investigadores destacados seguirán prefiriendo la dinámica de trabajo individual a los sacrificios que exige el trabajo en grupo y las pocas ventajas inmediatas que reporta.

José Solana, de Filosofía, habla representando a los investigadores no integrados en equipos. Pero no para criticar el trabajo en equipo, que considera puede ser más eficiente y plantearse retos más ambiciosos inabarcables para un individuo. Pero hay problemas prácticos para localizar a colegas que trabajen en la misma línea y estén dispuestos a formar equipos. Los números requeridos son una limitación. Hay muchos problemas prácticos, en especial en áreas pequeñas y con poca implantación. Y hay problemas de sintonía: es difícil en cuestiones de Humanidades tener puntos de vista comunes incluso sobre cuestiones fundamentales. La crítica que proporciona el trabajo en grupo de por sí debe ser suplida en el caso de la investigacion individual con la asistencia a congresos, seminarios, etc.
    A la hora de plantear un grupo de investigación, son recomendables estos puntos:
- El proyecto debe articularse sobre el tema fundamental de la investigación de sus miembros, no ser una cuestión adyacente u oportunista para aprovechar una convocatoria, o por lo último que se lleve.
- El proyecto debe cuestionar lo ya sabido. Un proyecto destinado a reforzar la visión ya vigente no tiene interés. Aquí nos encontramos con el problema del agotamiento del modelo clásico de estudios humanísticos, basado en la hermenéutica. Existe una contradicción entre la democratización de la sociedad contemporánea y el carácter antidemocrático de los principales líderes de pensamiento que han orientado la investigación filosófica en el XX (supongo que se refiere en primer lugar a Heidegger).
-
Los investigadores deben adquirir un bagaje intelectual adecuado. Esto incluye una familiaridad con el manejo de idiomas modernos, y clásicos si lo requiere la temática, y actualidad en el uso de herramientas informáticas.
- Es importante la afiliación a sociedades académicas sobre la materia objeto de investigación, y realizar en congresos el trabajo de crítica, intercambio, etc., previo a las publicaciones. También en cursos de doctorado, másteres...
- Es importante el uso de la información accesible a través de Internet, y también por medios más tradicionales como el préstamo interbibliotecario.
- También sería importante desarrollar las estructuras de apoyo a la investigación por parte de la Universidad, que actualmente son insuficientes.

Isabel Ubieto, de Biblioteconomía y Documentación, observa que el rendimiento investigador está en relación con las obligaciones docentes y de gestión. Si éstas son elevadas (como en esta área de reciente desarrollo, y reciente traslado a Ciencias Sociales), hay poco tiempo que dedicar a la investigación. Hay que preparar muchas asignaturas nuevas, y hay constantes necesidades de coordinación. Otros problemas del investigador:
- La falta de reconocimiento a la docencia.
- Falta de apoyo secretarial y de asesoramiento técnico (informática, etc.).
- Deberían incentivarse las licencias sabáticas —de hecho deberían ser obligatorias regularmente, para dedicarse a investigar.
- Deben crearse ya las figuras y comisiones específicas de coordinación de titulaciones de grado y máster, para descargar de estas labores a los profesores de la titulación (o reconocérselas).
- Debería crearse una especie de "Observatorio de la investigación" en la Universidad que aglutinase la información disponible en la OTRI, FEUZ, las convocatorias de proyectos por modalidades, etc. Falta orientación y organización.
- Podrían desarrollarse sistemas coordinados para gestionar la información de sitios como Sideral, las bibliografías y publicaciones en red, etc., que no tenga que ser el propio investigador el que se encargue de introducir la información.
- Deberían crearse foros informáticos de acceso interno desde la universidad, para intercambiar experiencias e información con otros investigadores, y conocer lo que se hace en la propia universidad. Falta contacto con lo que hacen nuestros propios vecinos en el despacho de al lado.
- Hay que facilitar la previsión de la elaboración de proyectos, pues a veces hay poco tiempo entre la convocatoria y la fecha límite de plazo, pero parte del trabajo se podría adelantar.
- Hay que organizar y difundir mejor la información sobre convocatorias: hacer la información más accesible o intuitiva en la red de la universidad.
- También habría que elaborar listas de proyectos ya realizados, hacer accesibles las memorias,  en repositorios de acceso abierto. Falta difusión y accesibilidad de los resultados obtenidos.
- Podrían desarrollarse programas informáticos que transfiriesen la información automáticamente de repositorios a bibliografías, etc.
- Hay que potenciar la traducción a diversos idiomas de los principales artículos y resultados de investigación, y enviarlos a las revistas de impacto internacional. Desarrollar la visibilidad de la investigación.
- Debemos participar en los organismos evaluadores para facilitar los procedimientos y normalizar impresos, requisitos, etc.
- También es muy necesario suprimir trabas administrativas que limitan los accesos a las convocatorias. Por ejemplo, el fallecimiento de una profesora llevó a la disgregación de un equipo interdisciplinar, pues no se pudo conseguir completar las cifras de doctores requeridos.
- Hace falta trabajo de promoción de la "marca" del equipo y de la Universidad de Zaragoza, logos, desarrollar webs de los grupos, "márketing" que promueva la visibilidad.
- Haría falta un mejor directorio del PDI en la página web de la universidad: que se pudiese buscar por áreas de conocimiento, por líneas de trabajo de las personas...
- Más coordinación dentro de la propia universidad a la hora de facilitarse a sí misma sus resultados: por ejemplo, que las publicaciones de Prensas Universitarias vayan directamente a las bibliotecas de la Universidad.
- Podría desarrollarse un convenio con Google, para hacer visibles las publicaciones de la Universidad en Google libros, Google académico...
- Falta desarrollar la agregación RSS para seguimiento de novedades, buzones de preguntas....

En todas estas cosas volveré a insistir yo en el turno de preguntas. Enfatizo la opacidad de la web de la universidad, y su disgregación. La falta de un agregador de páginas web allí: la falta de cosas como foros, blogs, sistemas de comunicación que potencien el intercambio de información y de ideas, páginas dinámicas que hagan circular la información y ayuden también a difundir la investigación. Las páginas de la universidad son unidireccionales: no hay manera de añadir contenido en ellas. Esto es alarmante dado que estos medios están por todas partes, menos en la universidad: es como si se hubiera cerrado en banda a ellos, siendo que su desarrollo es gratuito. Una paradoja que no se entiende.

(Aunque yo sí la entiendo muy bien. Decía Foucault en L'Ordre du discours que la Academia se basa en la rarefacción del discurso: no en potenciarlo, sino en canalizarlo y limitarlo seriamente: ponerle marcos para atraer la atención a los discursos seleccionados, autorizaciones.... Desde este punto de vista, demasiado discurso, demasiada potenciación de la información, va en contra de tendencias muy pero que muy arraigadas y que tocan a la esencia misma de la Universidad).

En la discusión, se insiste mucho en los requisitos absurdos relativos a números de profesores en los grupos, a que sean docentes universitarios, a que sean aragoneses... El Dr. Casanova insiste en que hay que cambiar el planteamiento porque se desaprovechan recursos humanos valiosos con estos requisitos administrativos absurdos, impuestos a veces desde la DGA.

Yo concurro y recuerdo el caso del proyecto que se me denegó por no tener bastantes aragoneses en el equipo. Subrayo que la Universidad no se ha opuesto a estos criterios, sino que los ha hecho suyos sin más, con aquella norma que estableció que los grupos reconocidos por la Universidad de Zaragoza serían los reconocidos por la DGA.

Varias intervenciones subrayan las bondades del sistema de I+D y lo mucho que se ha potenciado la investigación gracias a las convocatorias de proyectos y el trabajo en equipo: el desarrollo de redes de colaboración, la imposición de una disciplina de trabajo, etc.

Con lo cual también concurro. Pero, por presentar una perspectiva más crítica con el tema, observo que a veces los grupos de investigación pueden generar dinámicas de grupos indeseables, y convertirse en feudos. Por ejemplo, como sucede en mi departamento, donde los grupos han impuesto una normativa que impide el acceso a postgrado y a la dirección de tesis de los profesores que no están integrados en ellos. Esto despierta exclamaciones de asombro en el público—ante lo cual les digo que sí, que siempre me dice la gente de otros departamentos que es algo increíble, pero que se viene haciendo año tras año en mi departamento. 
      Otra cuestión criticable sobre el funcionamiento de los grupos: que normalmente el grupo beneficia sobre todo a su director. Cuando para la promoción en cátedras se exige no ya investigar en grupo, sino dirección de grupos de investigación (como sucedió en la cátedra a la que yo me presenté, donde se me reprochó "falta de dirección de investigación"), hay que replantearse si al participar en un grupo estás promocionando tu carrera, o la de otra persona. Requiere un planteamiento a largo plazo esta cuestión. Las convocatorias de proyectos de I+D venían presuponiendo un encumbramiento del director, y presuponían una continuidad del mismo (más bien que un trabajo en equipo, por un grupo de iguales, es un trabajo dirigido por un director, o para un director). Y hasta un delfinato para la herencia del grupo llegó a apuntarse ya de modo oficial. Estas dinámicas, observo, pueden convertirse en antidemocráticas y desvalorizar la labor de los miembros del grupo que no sean el director.
     A esto replica el Dr. Casanova que en cuestiones de investigación él sí es totalmente antidemocrático: que hay que tener claro que él sabe más que sus becarios. Y que esto que digo yo supone no tener en cuenta el trabajo que lleva la administración del grupo, el papeleo agotador, que recae mayormente sobre el director, y que sólo puede uno animarse a hacerlo, cuando no tiene ninguna necesidad de promoción personal, si realmente cree que el trabajo en grupo es necesario para promover la investigación, y crear escuela.

(Cosas que no negaré. Si bien en los equipos hay que tener en cuenta a otras personas que trabajan en ellos, y que no son "los becarios").

A esta mesa redonda siguió una sobre "Multidisciplinaridad de la investigación en Humanidades" a la que no pude asistir. Y luego otras sobre "Evaluación de la producción científica" y "Estrategias de futuro", que reseñaré otro día quizá.

Investigación en grupo (o tribu)


OCW, Universia, y la innovación docente en la Universidad

A photo on Flickr

 

Notas tomadas en el seminario de la Cátedra Banco de Santander-UZ sobre la innovación docente en la Universidad. "Hacia la internacionalización de la universidad española por la normalización, traducción y posicionamiento en Internet", impartido por Pedro Aranzadi Elejabeitia, de Universia.

Hace años Universia se sumó a la iniciativa OpenCourseWare del MIT y desde hace un par de años se viene trabajando intensamente en estrategias de posicionamiento en buscadores con la intención de potenciar la visibilidad en red de la contribución de la Universidad española al OCW.
http://ocw.universia.net/es/
Inicialmente se tradujeron materiales de cursos del MIT (100 cursos). Esto ya se discontinuó en 2003, desde entonces se añaden cursos de las universidades españolas e iberoamericanas asociadas a Universia.
http://mit.ocw.universia.net
El MIT tiene 2000 cursos en OCW, y entre los que han añadido los demás hay unos 6000 cursos en el sistema central del OCW.
En el OCW Universia se procuraron desarrollar técnicas de márketing y posicionamiento en buscadores, como había hecho antes Universia, primero con Altavista y luego con Google. Premisas de visibilidad en Internet:
- el contenido tiene que ser amigable para la araña de Google.
- la colocación de enlaces tiene que facilitar esta visibilidad (dos usabilidades: la del usuario y la de las arañas de los buscadores).
- Los metadatos de las páginas siguen los formatos adecuados.
- Quién te enlaza. Las universidades enlazan a Universia, y eso es un criterio importante para Google, y vuelve a Universia.es visible, con pagerank 10.
Y esto va en bola de nieve, cuado más te enlazan, más se te encuentra y más te enlazan.
¿Cómo crear el árbol de navegación desde las páginas de cada asignatura al frente del portal? Se decidió incluir las páginas clasificadas a través de áreas de conocimiento (aunque estén anticuadas, favorece la organización informativa de cara a la búsqueda).
214.000 usuarios únicos el pasado mayo.
Salen 1.110.000 p. de Universia OCW en Google- cuando sólo hay 600 cursos.
Los profesores debían incluir, además del área, palabras claves descriptoras en los cursos, palabras que se tradujeron a 14 idiomas. (Los que aparecen en la página de Universia). También la información básica del curso.
(Ver búsqueda avanzada de Google, búsqueda de tags: salen 966.000 páginas de palabras clave).
Y así las páginas del portal de Universia aparecen bien posicionadas en Google, facilitando la navegabilidad, y multiplicando por los catorce idiomas utilizados. Así se consigue atraer a la gente, poniendo la información en su idioma.
Los cursos se encuentran distribuidos en el servidor OCW de cada una de las universidades adheridas a Universia.
El asunto de la propiedad intelectual es importante, y esto puede resultar problemático debido a los distintos usos respecto a esto en Iberoamérica especialmente.
En Universia se pueden incluir cursos de muy distinto tipo: no sólo asignaturas de los planes de estudio de la universidad, sino otro tipo de cursos que quieran incluir los profesores. (Cursos del ICE, etc.). Se utilizan licencias tipo CreativeCommons. Esto es un problema a veces por la inclusión en los cursos de contenidos sometidos a otro copyright. A veces ha habido que retirar materiales que provenían de libros, etc.
Es verosímil que serán los propios profesores los que se encargarán de que el material que publican, que da imagen de ellos en la red, serán los que se ocupen de que el material esté en condiciones. Es presumible que los materiales se refinarán y seleccionarán al ir infuyéndose unos a otros, en sus contenidos o presentación. Por otra parte, la disponibilidad del material es sólo un elemento en la enseñanza-aprendizaje.
El sitio de la Universidad de Zaragoza sólo tiene por ahora 6 asignaturas, con cuarenta y tantas pendientes de publicar (algo que requiere mucha verificación de autoría, contratos, autorización a la Universidad para 10 años en la red etc).
http://ocw.unizar.es
Yo pregunto si existe en general apoyo técnico, pues se limita si no la cuestión en exceso a los profesores que se manejen bien en la elaboración de materiales digitales. Universia no puede plantearse crear una oficina de apoyo específica; hasta ahora depende del apoyo individual que se busque cada profesor, y sería deseable el establecimiento de oficinas de apoyo técnico específicas en las universidades individuales.
Otras preguntas van por el camino de la nueva obsesión con quinquenios, puntuaciones, etc. - esto se tiene en cuenta, aunque aún falta mucha institucionalización. Se utiliza la expresión "ingeniería del currículum" - el profesor busca reconocimiento ya que se le exige hacer méritos docentes de cara a Bolonia, la ANECA, etc.
El ponente es consciente de que teniendo en cuenta que el OCW se basa en el trabajo voluntario del profesor, a cambio de nada, ha tenido un éxito sorprendente. Se está estudiando la posibilidad de asignar a los cursos OCW un ISSN, o un DOI o algo que suponga un reconocimiento como publicación docente.
El gráfico de visitas muestra cómo responden las visitas a la adición de cursos y traducciones, por las estrategias de posicionamiento.
Otra pregunta se refiere a licencias: se recomienda a Universia difundir la licencia ColorIuris, que permite identificar al usuario (al menos si éste no hace trampa). Sería planteable una pequeña modalidad de registro como usuario (aun si coninúa siendo gratuito) para acceder a los materiales del OCW.
También se están empezando a desarrollar sistemas de exportación automática de contenidos del Anillo Digital Docente (Moodle) al OCW. Parte de los contenidos únicamente, claro, pues son dos conceptos distintos, uno es apoyo a la docencia en red, otro es sólo difusión y accesibilidad de materiales.
Estudiando los índices de tráfico, se ve que Universia deriva un índice muy grande de sus visitas hacia OCW, gracias a estas estrategias de posicionamiento. Se está intentando difundir esta manera de actuar y posicionarse.
¿Cuestiones de problemas de estandarización, de disminución de la figura del profesor, etc? Eso queda muy lejos como para planteárselo. De modo realista, se está en una fase muy inicial. De momento se está intentando promover tanto la cantidad (añadir cursos) como la calidad (con los filtros en cada universidad, e iniciativas como los premios de Universia a los mejores materiales docentes en red).


OpenCourseWare

Abstención de funcionarios

Nos comunica la secretaria del Departamento de Filología Inglesa y Alemana lo siguiente:

Querid@s colegas:

En relación a la consulta elevada por el Dr. García Landa en el punto 12 (Ruegos y Preguntas) del Consejo Ordinario de Departamento con fecha 21 de abril de 2009, sobre la legalidad de la abstención en las votaciones en Consejo de Departamento y en las diferentes Comisiones departamentales, se informa al Departamento de que, tras detectar cierta ambigüedad en la Ley del Procedimiento Administrativo General (Ley Nº 27444) en su Capítulo II, Subcapítulo V, Arts. 101.1 y 101.2 (vid. infra), se trasladó la consulta a la Secretaría General de la Universidad de Zaragoza. Este órgano confirmó que en todo órgano colegiado, cuando se somete una propuesta a votación, los miembros del mismo puede votar a favor, en contra, o abstenerse. Si la votación es secreta y se hace mediante papeleta se tiene que poder votar también en blanco.
Por otra parte, el voto nulo no es una opción en sí misma, pero puede ocurrir que, en el caso de votaciones mediante papeletas, alguna de ellas no responda a la cuestión planteada o incumpla los requisitos que rigen en la votación de que se trate. No obstante, como indica el Art. 101.2, quien se abstenga en una votación deberá fundamentar su postura por escrito:

"Artículo 101.- Obligatoriedad del voto 101.1 Salvo disposición legal en contrario, los integrantes de órganos colegiados asistentes a la sesión y no impedidos legalmente de intervenir, deben afirmar su posición sobre la propuesta en debate, estando prohibido inhibirse de votar.
101.2 Cuando la abstención de voto sea facultada por ley, tal posición deberá ser fundamentada por escrito."


Bien, pues me sigue pareciendo que tenía yo al menos parte de razón en esta cuestión y que nuestras votaciones no se atienen al procedimiento administrativo. Entiendo que si el personal desea inhibirse masivamente en las votaciones (como sucede con cierta frecuencia) tendrá que optar o bien por pedir votación secreta, y votar en blanco, o bien, si la votación es a mano alzada, justificar su abstención por escrito—cosa más trabajosa que levantar la mano.

Me temo, por otra parte, que la ley a la que nos remiten para hacer esta aclaración no nos rige, pues es  una ley peruana. A la que yo me remito es a la Ley (española)  30/1992, de 26 de noviembre de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común. (Entiendo que la Universidad no ha establecido un procedimiento administrativo propio en lo que se refiere a la votación en órganos colegiados).

En el Capítulo II, sobre órganos colegiados (que lo somos el Consejo de Departamento), Art. 24. 1. c) se especifica la obligación de votar de los funcionarios, autoridades o empleados que forman parte como tales de un órgano colegiado de la Administración Pública:

C) Ejercer su derecho al voto y formular su voto particular, así como expresar el sentido de su voto y los motivos que lo justifican. No podrán abstenerse en las votaciones quienes por su cualidad de autoridades o personal al servicio de las Administraciones Públicas, tengan la condición de miembros de órganos colegiados.


Entiendo que en las votaciones secretas sí se mantiene la posibilidad de votar en blanco, por vacío legal o imposibilidad de control—aunque a mi entender el espíritu de la ley sugiere que las votaciones tienen que ser no inhibitorias, es decir, afirmativas o negativas. Y desde luego no se puede votar en blanco a mano alzada: la mesa debe contabilizar los votos a favor, y los votos en contra. Y quienes se abstengan, que lo justifiquen—eso si quieren atenerse a la legalidad, claro.


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PS, 3 de junio. Hoy en el Consejo de Departamento volvemos sobre el tema. Vuelvo a solicitar que se aclare cuál es el procedimiento legalmente establecido - porque la Dirección, a pesar de la consulta, cree que la ley es ambigua y que se contempla la posibilidad de abstención. Yo les recuerdo que nuestra actuación como funcionarios se deber regir no por los "usos establecidos" o por "lo que nos guste hacer" o "lo que opine la secretaría de la Universidad que hay que hacer", sino por la ley de procedimiento administrativo—nos guste o no.

Aprovecho para aclarar que a mi entender esta ley desde luego admite la abstención, pero precisamente para los casos que regula en el apartado siguiente al que he citado: casos de conflictos de intereses, parentesco, etc. En los demás casos no especificados, los funcionarios tienen prohibición de abstenerse, como deja bien claro el caso general de la ley. Y al no mencionarse votos en blanco, etc., se entiende que esta figura no está contemplada, pues queda asimilado el voto en blanco a su análogo más próximo, que es la abstención, y que está prohibido. Mientras no me lo explique mejor un jurista.


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Re-PS, 26 de junio. Nos comunican desde la Secretaría del Departamento lo siguiente sobre los votos y la abstención:

Estimados/as compañeros/as:

Tras consultar de nuevo al Secretario General de la UZ respecto a la
posibilidad de que los miembros del Consejo de Departamento se
abstengan en las votaciones, su respuesta fue la siguiente: en toda
propuesta sometida a votación en un órgano colegiado, sus miembros
pueden emitir un voto a favor de la propuesta, un voto en contra, o un
voto en blanco, ya sea la votación con papeleta o a mano alzada. No se
puede "votar abstención", porque la abstención en sí misma implica un
no-voto. El Secretario General añadió que éste es el
procedimiento que se sigue en órganos superiores como Juntas de
Facultad y Consejo de Gobierno y que siguiendo este procedimiento en
Consejo de Departamento no incurrimos en ninguna ilegalidad.

Por otra parte, se comprometió a confirmar su interpretación de que la
imposibilidad de abstención que cita el artículo 24.1.C de la Ley
30/1992, de 26 de noviembre de Régimen Jurídico de las
Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, se
aplicaría exclusivamente al Director de Departamento en cuanto
"autoridad".


Un cordial saludo,
Mónica Calvo Pascual
Secretaria del Dpto. en funciones



______________________

Re-rePS, el 5 de octubre. Tras la consulta al Gabinete Jurídico, se tiene una perspectiva distinta. Nos pasa esta comunicación el departamento:



Estimados/as compañeros/as:

Tras recibir nuevamente respuesta de la Secretaría General de la Universidad respecto a la posibilidad de "abstención" en Consejo de Departamento, me pongo en contacto con vosotros para comunicaros sus conclusiones:

1. "En toda propuesta sometida a votación en un órgano colegiado, sus miembros pueden emitir un voto a favor de la propuesta, un voto en contra, o un voto en blanco, ya sea la votación con papeleta o a mano alzada. No se puede ’votar abstención’, porque la abstención en sí misma implica un no-voto". El Secretario General añade que éste es el procedimiento que se sigue en órganos superiores como Juntas de Facultad y Consejo de Gobierno y que siguiendo este procedimiento en Consejo de Departamento no incurrimos en ninguna ilegalidad.

2. En relación a la contradicción entre los artículos 24.1.C y 27.4 (citados debajo) de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen
Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, el Vicesecretario General responde, siguiendo la opinión del Gabinete Jurídico de la Universidad, que la prohibición de abstención que hace el artículo 24.1.C de la LRJAPPAC afectaría a todas las autoridades y el personal al servicio de las Administraciones Públicas que formen parte de órganos colegiados. En este caso, como en un Consejo de Departamento todos sus miembros están al servicio de la Universidad, esa prohibición les afecta a todos. Ello significa que pueden votar a favor o en contra y sólo pueden votar en blanco en aquellos casos, como en las elecciones, en los que se establezca esa posibilidad.
[Añado la negrita]
Sin embargo, añade que en la práctica ningún órgano colegiado de esta Universidad se ciñe a la literalidad de la ley y todos ellos admiten el voto en blanco en su funcionamiento ordinario, admitiendose una suerte de aplicación general del artículo 27.4 de la LRJAPPAC. 
[O sea: ninguno sigue la ley y todos admiten un procedimiento irregular]

Así pues, Secretaría General deja claro que, como en el resto de órganos colegiados de la Universidad de Zaragoza, en Consejo de Departamento siguen siendo legales y admisibles las opciones de voto a favor, voto en contra y voto en blanco.


Un cordial saludo,

Mónica Calvo Pascual
Secretaria del Departamento, en funciones


Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común.
Título II. De los órganos de las Administraciones Públicas.
Capítulo II. Órganos colegiados.

Artículo 24. Miembros.

1. En cada órgano colegiado corresponde a sus miembros:
        C) Ejercer su derecho al voto y formular su voto particular, así como expresar el sentido de su voto y los motivos que lo justifican. No podrán abstenerse en las votaciones quienes por su cualidad de autoridades o personal al servicio de las Administraciones Públicas,  tengan la condición de miembros de órganos colegiados.

Artículo 27. Actas.

4. Cuando los miembros del órgano voten en contra o se abstengan, quedarán exentos de la responsabilidad que, en su caso, pueda derivarse de los acuerdos.


De esto deduzco:

a) Que tenía yo razón: los miembros de los órganos colegiados no pueden abstenerse, ni votar en blanco, más que en los casos previstos explícitamente por la ley. En los demás, hay que votar "a favor" o "en contra" de la propuesta presentada.

b) Que la Universidad viene actuando, en la generalidad de sus órganos colegiados, vulnerando o ignorando esta ley. Evidentemente, el hecho de que una costumbre "administrativa" venga contraviniendo la ley no la hace más legal.

d) Que la Universidad va a seguir actuando así, instalada en la irregularidad, y que su propio gabinete jurídico lo considera una cuestión menor que no merece propósito de enmienda.

d) Que cualquier decisión adoptada irregularmente, sobre todo con una MAYORIA de abstenciones y votos en blanco (caso habitual en las decisiones polémicas o irregulares de nuestro departamento) es impugnable por este motivo, al margen del contenido de la decisión (y hacemos aquí abstracción también de las arbitrariedades y decisiones erráticas de jueces y tribunales).

_____

PS: A partir del primer Consejo de Departamento de este curso 2009-10, en nuestro departamento se contabilizan los votos en blanco como votos NULOS: y parece esto lo correcto si nos atenemos a los términos de la ley. Veremos si se mantiene la coherencia de esta medida.


Defendiendo a la Universidad