Blogia
Vanity Fea

Literatura y crítica

Las manos de Orlac

Las manos de Orlac

Por las noticias médicas de hoy, podríamos pensar en Las Manos de Orlac. (Ya hubo, ya hubo, en la vida real so-called, un caso de uno a quien le trasplantaron una mano y luego no aguantaba tener la mano de un muerto pegada al brazo, y pidió que se la amputasen... Esperemos que no suceda ahora por partida doble). Adivinanza literaria: Si pensamos en Las manos de Orlac, ¿En qué famosa novela estaríamos pensando a continuación? Segunda adivinanza—o interpretación: ¿Qué pintan las manos de Orlac en esa novela?

Por cierto, sobre la cuestión de las manos ("qué bonitas manos"). Igual es que Dios se ha alarmado al estudiar detenidamente el argumento de esta web: Why Won't God Heal Amputees,y ha decidido emborronar un poco el tema.   

Nada de nada

Grave grabación de ultratumba

William Drummond of Hawthornden, Flowers of Sion, soneto XXV:

 

  

More oft than once death whispered in my ear,

Grave what thou hears in diamond and gold:

I am that monarch whom all monarchs fear,

Who hath in dust their far-stretched pride uprolled;

All, all is mine beneath moon's silver sphere,

And nought, save virtue, can my power withhold:

This, not believed, experience true thee told,

By danger late when I to thee came near.

As bugbear then my visage I did show,

That of my horrors thou right use mightst make,

And a more sacred path of living take:

Now still walk armèd for my ruthless blow,

  Trust flattering life no more, redeem time past,

                       And live each day as if it were thy last.

Si la blogosfera se prestase, lanzaría yo un meme, el meme "ntomori", en el que habría que poner un poema o frase alusiva al tema de la mortalidad. Pero sugerírselo a alguien sería como señalarlo con el dedo esquelético. Así que paso, y me conformo con traducir el soneto de Drummond.

Más de una vez me murmuró la muerte en el oído,

Graba lo que vas a oír en diamante y oro,

Soy ese monarca al que los monarcas temen todos,

Que en polvo ha hecho rodar su orgullo desmedido.

Todo, todo bajo el orbe de plata de la luna es mío

Y nada, sino la virtud, contendrá mi potencia.

Esto, no creído, te lo mostró una experiencia cierta,

Cuando a tí me acerqué hace poco, en un peligro.

Como espantajo a niños mi rostro dejé que vieras,

Para que a mis horrores buen uso les dieras

Y un curso de vida más sagrado emprendieras.

Contra mi golpe final camina ahora siempre armado,

No atiendas a la vida engañadora, redime tu pasado,

Y vive en cada día el último que tienes asignado.

 

Had we but world enough and time

 

 

 

 

 

Sobre estilo, crítica, comunicación y narración ficticia

En "Une théorie mentaliste du roman", localizable en Vox Poetica, Sylvie Patron comenta la obra de Jon-Arild Olsen L'Esprit du roman: Oeuvre, fiction, et récit (Peter Lang, 2004). También tiene allí esta entrevista con el autor. Ambas tienen que ver con algunas cuestiones que me ocupan últimamente, como la narratividad, la intencionalidad y la descripción estilística. 

"Qu’est-ce que le style ? À l’opposé des conceptions dominantes du style, qui sont toutes anti-intentionnalistes, Olsen affirme que 'le style comprend toutes les propriétés intentionnelles de l’œuvre qui ne sont pas communiquées. Le style n’est donc pas généré par un code comme la signification des phrases et il n’est pas non plus communiqué de façon inférentielle comme le sens des énoncés ; identifier le style ne consiste ni à décoder des significations, ni à inférer des sens, mais à identifier celles des propriétés intentionnelles de l’œuvre qui sont dépourvues de fonction communicative' (p. 39)."

Me parece excesiva esta restricción del concepto de estilo. Hay aspectos deliberadamente comunicativos del estilo, diría yo, aunque no agoten éstos el área de lo que es estilo. El estilo no comunicativo, podríamos decir, es generado entonces tanto por el autor (o la obra) como por la perspectiva desde la que ésta es contemplada, y que permite que ciertos elementos no intencionales resalten. Depende también del analista o crítico que es capaz de hacernos ver el estilo como un objeto identificable, formulando sus rasgos en un discurso que (esta vez sí) es comunicativo. También hace una labor crítica comparable el parodista que es capaz de captar esos elementos no codificados de una obra, enfatizar su carácter sistemático y así hacerlos perceptibles (y comunicarlos) a un tercero. Esta dimensión no comunicativa del estilo explica por qué el estilo de una época o un género contemplados desde una distancia histórica o cultural aflora muy claramente a la percepción lectora, sobreponiéndose los efectos de estilo a los elementos voluntaria e intencionalmente comunicados por el autor.

Así pues, según Olsen, un elemento estilístico sería a la vez no comunicado e intencional. Señala Patron que es problemática la división que hace Olsen entre elementos intencionales y no, pues es difícil trazar la raya entre unos y otros a la hora de describir una obra. Pero aún hay mayores problemas que hacen esta teoría un tanto decepcionante. De hecho, la noción que tiene Olsen de lo que es comunicativo y de lo que no es muy diferente de la mía, porque en lo básico no parte de una teoría comunicativa de la narración ni de la ficción. (De ahí en parte la extraña amplitud dada a la dimensión "no comunicativa" del estilo). Es decir, gran parte de lo que él considera no lingüísticamente comunicativo, ni narrativo, es para mí lingüísticamente comunicativo... y los auténticos rasgos de estilo no comunicativos (entendidos como gestualidad no codificada del texto) se encuentran mucho, mucho más allá del análisis que interesa a Olsen. (Algo de esta noción del estilo como gesto semiótico a interpretar por un tercero expuse en "Retroactive Thematization, Interaction and Interpretation", esp. nota 12).

También entra Olsen en el debate sobre el autor implícito, al que considera producto de un anti-intencionalismo vergonzante. Erróneamente, en mi opinión. Se trata de una estructuración de las intenciones comunicadas; mal se entiende el autor implícito sin recurrir a la intención. Lo que no deberíamos hacer es atribuirle al autor implícito todo elemento textual no comunicado.

[Inciso: sobre la cuestión del autor implícito (y problemas relacionados, como la narración no fiable) ha habido debates recientes que a veces más han contribuido a confundir que a clarificar la cuestión. Acaba de salir en la serie Narratologia el volumen de Tom Kindt y Hans-Harald Müller The Implied Author: Concept and Controversy (Walter de Gruyter, 2006). Estos autores son partidarios de conservar el concepto como exponente de un intencionalismo hipotético: al autor implícito le atribuimos el sentido de un texto. Y sin embargo rechazan que se le pueda considerar como un sujeto comunicativo.  Yo creo más bien que la función del autor implícito es irrenunciablemente comunicativa (incluyendo en "comunicación" no sólo cuestiones relativas a factualidad o veracidad sino también cuestiones valorativas y evaluativas—evaluaciones comunicadas). Y como digo no se puede atribuir alegremente cualquier "sentido" o elemento textual al autor implícito: antes bien, es una hipótesis comunicativa la que genera al autor implícito como sujeto textual. Al autor implícito no le atribuimos cualquier sentido de un texto, sino los sentidos que identificamos (o construimos) como intencionales, en especial los intencionalmente comunicativos.]

Distingue luego Olsen (como Pavel, dice Patron) entre la doble actitud del lector de ficción: "interna" (leyendo una narración, supuestamente factual, del narrador) y "externa" (leyendo una obra ficticia, responsabilidad del autor). La narratología clásica se ocupaba sólo de cuestiones "internas" y declaraba fuera de su ámbito las "externas". (Supongo que eso significa que mi libro Acción, relato, discurso sería una obra de narratología postclásica, pero a decir verdad no creo en estas dicotomías. Para mí, Wayne Booth es narratología, y lo es Henry James, y lo es Aristóteles, que también serían postclásicos según esta noción).

Los principios constructivos seguidos por el lector se adaptan en esta teoría de la obra de Kendall Walton:

Kendall Walton distingue deux principes d’inférences : le «principe de réalité» (p. 192), qui veut qu’en l’absence d’indications contraires, le lecteur imagine la fiction comme conforme à la réalité, et le «principe de croyances mutuelles» (pp. 203-204), qui demande au lecteur de solliciter, non ses propres croyances, mais celles que l’auteur a présupposées (ce deuxième principe est l’homologue du principe d’imagination directe dans le domaine de l’implicite).


Observa Olsen que las obras artísticas estos principios adoptan formas específicas (supongo que relativas a convenciones, épocas, contextos históricos, géneros—elementos que tenemos que tener en cuenta a la hora de comprender y juzgar una obra).

En la tercera parte, se ocupa Olsen de cuestiones de narratividad. Define así la narración (un tanto imperfectamente, al faltarle el término "representación"):

Contre les définitions anti-intentionnalistes et conventionnalistes de l’histoire, Olsen propose la définition suivante : «une histoire consiste en la succession chronologique de différents états liés par une causalité intentionnelle» (p. 227)  (...)  c’est-à-dire qu’elle concerne, non des événements quelconques, mais des actions humaines. Cependant, ces actions ne peuvent s’organiser pour former une histoire qu’en devenant l’objet d’une narration, c’est-à-dire, selon Olsen, d’une forme d’explication essentiellement rétrospective.

La representación de una sucesión, etcétera, diría yo. También la palabra "intencional" está mal aplicada en la definición, porque intencionalidad puede haber en el acto narrativo, y no en el acto narrado: es decir, en el acto de representar intencionalmente, en un acto de ligazón conceptual, un fenómeno cronológico-causal que en sí no es intencional (por ejemplo, cuando narramos la evolución de las especies, o la deriva de los continentes).

La temporalidad de la acción es prospectiva, dice Olsen; la de la historia (o relato), retrospectiva. Pero al ignorar la función retrospectiva de la narración implícita autorial, se queda Olsen sin poder justificar la naturaleza narrativa de formas como la novela epistolar, o el diario ficticio, o el monólogo interior, formas cuya lógica retrospectiva no puede situarse al nivel de los narradores, sino al nivel del autor implícito. Para Olsen hay en estas formas una historia o relato, pero no una narración. En efecto, no hay narración —globalmente entendida— al nivel ficticio, pero sí la hay al nivel autorial que Olsen, como tantos otros narratólogos, pierde de vista. Sí resuelve la cuestión de la narración omnisciente como juego narrativo en boca del propio autor (Esto me recuerda a la discusión que hacía yo del 'narrador-autor' y del 'autor-narrador' en Acción, Relato, Discurso). Pero no parece que el sistema de Olsen permita dar juego para decir que el autor "narra" cuando usa técnicas no primariamente narrativas (mediante cartas, pensamientos, etc.). Lo cual es contraintuitivo, pues de los novelistas decimos que son grandes narradores, y de la narración simple deriva, por emergencia, la narración artística y literaria.

Para Olsen, sin embargo, esta comunicación entre autor y lector no es comunicación narrativa, tiene lugar a algún otro nivel ajeno a las cuestiones de construcción imaginativa de la forma narrativa:

Le public sait que l’histoire fictive lui est communiquée par le romancier ou le réalisateur, mais il n’imagine pas qu’elle lui est communiquée par qui que ce soit. […]. De l’autre côté, il y a les œuvres de fiction comportant une communication fictive qui correspond plus ou moins à leur communication réelle.


Pues tampoco, diría yo. En las obras que incluyen un nivel ficticio de comunicación (entre narrador y narratario), esa comunicación en absoluto corresponde a su comunicación real (ni tampoco a la comunicación allí representada entre un autor y un lector implícito).

Así pues, Patron relaciona la teoría de Olsen con las teorías "no comunicativas" del relato tal como fueron formuladas por Kuroda y Banfield (un tanto paradójicamente, visto el desdén de Olsen por la obra de Banfield). Para ser más precisos, según Olsen en algunas novelas (las que no tienen relato ficticio) hay comunicación autor-lector, pero no hay narración. Para Olsen, en lo fundamental, la narración de ficción no es un fenómeno propiamente verbal o lingüístico. Esto es, según Patron, repetir el movimiento básico de la narratología clásica (o sea, ignorar la dimensión interactiva y comunicativa entre autor y lector). Esa paradoja de la narratología clásica la explicaba bien Rimmon-Kenan ("How the Model Neglects the Medium", 1989): "linguistics was indeed the master-discipline for narratology, but it was mainly applied to non-verbal aspects of narrative (such as its succession of events or “story”), rather than to its verbal medium". Le faltaba, naturalmente, una lingüística de la enunciación (más allá de Benveniste), una lingüística del acto de habla, y en suma, una pragmática del discurso. Patron echa en falta (en Olsen, en la narratología) una mayor atención a la lingüística y al análisis de intenciones e inferencias. Tanto en Acción, Relato, Discurso como en otros estudios más recientes he trabajado yo en esa dirección. 

Narración, interacción e interpretación

 

Retroactive Thematization, Interaction and Interpretation

The hermeneutic spiral from Schleiermacher to Goffman (PDF).

 

Añado a la web este artículo que ya va cumpliendo años. Empezó como una comunicación en español para un congreso. ("Tematización retroactiva, interacción e interpretación: La espiral hermenéutica de Schleiermacher a Goffman", XXVI Congreso AEDEAN, Santiago de Compostela, diciembre de 2002). Por error de los editores se quedó fuera de las actas... así que lo convertí en un artículo en inglés que envié a un número especial sobre La interfaz Lengua/Literatura que publicaba la revista BELL (Belgian English Language and Literature) —nueva serie, vol. 2 (2004).

 Una versión en español ligeramente diferente apareció como "Tematización retroactiva, interacción e interpretación: La espiral hermenéutica de Schleiermacher a Goffman" en un volumen de homenaje a Gadamer, Hans-Georg Gadamer: Ontología estética y hermenéutica. 

_________

 Texto del artículo en inglés y español y en inglés, impreso o en repositorios:

_____. "Tematización retroactiva, interacción e interpretación: La espiral hermenéutica de Schleiermacher a Goffman." In Hans-Georg Gadamer: Ontología estética y hermenéutica. Ed. Teresa Oñate y Zubía, Cristina García Santos and Miguel Ángel Quintana Paz. With the research group "Grupo de Investigaciones estético-políticas Palimpsestos. Facultad de Filosofía, UNED. Book + DVD: "Gadamer: memoria de un siglo." Madrid: Dykinson, 2005. 679-88.*

http://www.uma.es/gadamer/OnateI.htm

_____. "Tematización retroactiva, interacción e interpretación: La espiral hermenéutica de Schleiermacher a Goffman." iPaper at  Academia.edu 17 June 2011.*

         https://www.academia.edu/633413/

         2015

_____. "Tematización Retroactiva, Interacción e Interpretación: La espiral hermenéutica de Schleiermacher a Goffman (Retroactive Thematization, Interaction, and Interpretation: The Hermeneutic Spiral from Schleiermacher to Goffman)." Online PDF at Social Science Research Network 17 June 2011.*

         http://ssrn.com/abstract=1856424

         2011

         Cognition & Culture: Culture, Communication, Design, Ethics, Morality, Religion, Rhetoric & Semiotics eJournal 17 June 2011.*

         http://www.ssrn.com/link/Cognition-Culture.html

         2012

         Literary Theory and Criticism eJournal 17 June 2011.*

         http://www.ssrn.com/link/English-Lit-Theory-Criticism.html

         2012

         Aesthetics & Philosophy of Art eJournal 17 June 2011.*

         http://www.ssrn.com/link/Aesthetics-Philosophy-Art.html

         2012

         Continental Philosophy eJournal 17 June 2011.*

         http://www.ssrn.com/link/Continental-Philosophy.html

         2012

         Philosophy of Language eJournal 17 June 2011.*

         http://www.ssrn.com/link/Philosophy-Language.html

         2012

_____. "Tematización retroactiva, interacción e interpretación: La espiral hermenéutica de Schleiermacher a Goffman." ResearchGate 6 Dec. 2012.* (Includes English version).

         https://www.researchgate.net/publication/228175059

         2012

 

José Ángel García Landa. "Retroactive Thematization, Interaction, and Interpretation: The Hermeneutic Spiral from Schleiermacher to Goffman." BELL (Belgian English Language and Literature) ns 2 (2004):  155-66. (Número especial sobre "The Language/Literature Interface).

http://www.baahe.be/bell/bell_new_series.htm

2016

 (clasificador nº 65/1)

códigos unesco:

550510: Filología

720202 Hermenéutica

57: Lingüística - 570509: Semiología

5799 Otras especialidades lingüísticas (Pragmática)

_____. "Retroactive Thematization, Interaction, and Interpretation: The Hermeneutic Spiral from Schleiermacher to Goffman." En red en Net Sight de José Angel García Landa. 2006. 2020.*

https://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/publicaciones/spiral.pdf

2012 ELIMINADO 2020

https://web.archive.org/web/20120217183054/https://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/publicaciones/spiral.pdf

2020

https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/spiral.pdf

2020

_____. "Retroactive Thematization, Interaction, and Interpretation: The Hermeneutic Spiral from Schleiermacher to Goffman." En red en García Landa, Vanity Fea 29 nov. 2006.

http://garciala.blogia.com/2006/112902-retroactive-thematization-interaction-and-interpretation.php

2006

_____. "Retroactive Thematization, Interaction, and Interpretation: The Hermeneutic Spiral from Schleiermacher to Goffman." Academia (2010).*

https://www.academia.edu/178559/  

2015

_____. "Retroactive Thematization, Interaction, and Interpretation: The Hermeneutic Spiral from Schleiermacher to Goffman." Zaguán 3 febrero 2009.

http://zaguan.unizar.es/record/1986

2009

_____. "Retroactive Thematization, Interaction, and Interpretation: The Hermeneutic Spiral from Schleiermacher to Goffman." ResearchGate (2010).*

http://www.researchgate.net/publication/33419604

2011

_____. "Retroactive Thematization, Interaction, and Interpretation: The Hermeneutic Spiral from Schleiermacher to Goffman." Social Science Research Network 2 junio 2011.*

http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1856427

2012

Literary Theory and Criticism eJournal 2 junio 2011.*

http://www.ssrn.com/link/English-Lit-Theory-Criticism.html

2012-12-06

Aesthetics and Philosophy of Art eJournal 2 junio 2011.*

http://www.ssrn.com/link/Aesthetics-Philosophy-Art.html

2012

Continental Philosophy eJournal 2 junio 2011.*

http://www.ssrn.com/link/Continental-Philosophy.html

2012

Philosophy of Language eJournal 2 junio 2011.*

http://www.ssrn.com/link/Philosophy-Language.html

2012

 

 

Sobre los límites de la interpretación

 

 

 

Espejo de tinta, poema borrado

CIII.

Alack, what poverty my Muse brings forth,
That having such a scope to show her pride,
The argument all bare is of more worth
Than when it hath my added praise beside!
O, blame me not, if I no more can write!
Look in your glass, and there appears a face
That over-goes my blunt invention quite,
Dulling my lines and doing me disgrace.
Were it not sinful then, striving to mend,
To mar the subject that before was well?
For to no other pass my verses tend
Than of your graces and your gifts to tell;
And more, much more, than in my verse can sit
Your own glass shows you when you look in it.


Poema sobre la incapacidad de escribir, que se niega a describir y se autoanula. Pero por ese mismo vaciarse de contenido, se convierte en una superficie reflectante, el espejo que dice que no es—un espejo de tinta que pide al lector poner en él lo que no contendría sin su mirada. Invitación a la autocontemplación del lector, que más allá de ofrecernos el narcisismo de contemplar nuestra propia imagen, es una invitación a reflexionar sobre qué quiere decir en realidad este poema cuando nos miramos en él. Y, quizá, también, una invitación a la escritura. Más de un soneto de Shakespeare se nos ofrece así como una superficie metalingüísticamente borrada y ofrecida a la interpretación: "bla(n)ck lines".



PS: Vaya, le han dado el Premio Nacional de Traducción a Agustín García Calvo, mi traductor favorito de los sonetos de Shakespeare.

Traducir también requiere interpretar, y por tanto requiere, además de ser fiel al texto, serle infiel, borrar el original para reescribirlo, y proyectar en él la imagen del lector, según decíamos. Aquí está la traducción que nos da García Calvo del soneto 141 de Shakespeare, un soneto de amor oscuro:



A fe que con mis ojos no te amo, pues
ellos en ti mil faltas notan: el que ama
lo que desprecian ellos mi corazón es,
el cual, pese a la vista, de pasión se inflama;

ni de tu lengua al son mi oído se derrite,
ni el tierno tacto, dado a torpes cabriolas,
ni olor ni gusto ansían que se les invite
a alguna fiesta sensual contigo a solas.

Mas ni cinco sentidos ni juicios cinco
disuaden de servirte a un corazón demente,
que la imagen de un hombre abandonó de un brinco
para ser de tu orgullo mísero sirviente.

Una ganancia en esta plaga me conforta:
la que me hace pecar mi penitencia aporta.

Los sonetos de Shakespeare se prestan bien a la relectura, y a la retraducción. Cada soneto es como un cristal tallado con múltiples facetas, que  ilumina a algunos vecinos suyos, haciéndonos percibir destellos que una interpretación o  traducción puede amplificar o sacar a la luz. El conjunto de los sonetos invita de hecho a la relectura, a la percepción de formas nuevas en lo que ya creíamos leído, al crecimiento de los significados entrevistos entre líneas. Por ejemplo, nos ofrecen la gama completa de formas desde una interpretación global que los vea como una especia de novela versificada, la historia de un triángulo amoroso contada desde uno de sus vértices, hasta interpretaciones en dístico (el yang de los sonetos del amigo contra el yin de los sonetos de la dama—con el autor en el lugar del tao, y no del abyecto amante), o a formas más locales, pequeñas series y subseries, sonetos contrastados o variantes, poemas que surgen hechos de sonetos amalgamados que continúan un mismo razonamiento o imagen... Y releyendo, vemos que ni el amigo era tan amigo, ni el amor hacia él tan puro, ni la dama es tan distinta de él... y todo ello lleva también al autoconocimiento del autor. Y del lector, lector, si los lees: pero ver el espejo de tinta requiere más que pasar los ojos por encima de lo ya escrito.

 

Soneto, espejo, reloj, bloc y libro 
 




Una reseña de FABULA

Hay un sitio web en francés excelente, Fabula: La recherche en littérature. A los favoritos tiene que ir. Y ahí acaba de aparecer (en portada y todo) una reseña de The Dynamics of Narrative Form, editado por John Pier, un libro de la serie "Narratologia" en el que tengo un capítulo (Berlín y Nueva York: Walter de Gruyter, 2004). Y como la reseña me recomienda, pues os la recomiendo a su vez. De hecho es todo un pequeño tratado de narratología en sí misma. Se titula "Le récit comme forme-mouvement" y la ha escrito Didier Coste, el autor de Narrative and Communication. ¡Muchas gracias por la buena opinión, y por darla a conocer! (que son dos cosas, y no una). Esta es la parte de la reseña que habla de mi artículo:

L’excellent et limpide article de J.A. García Landa intitulé « Overhearing Narrative » se meut agilement entre pragmatique conversationnelle, théorie du littéraire et narratologie structurale, disciplines dont il combine les apports sans rien rogner de leurs spécificités ni gommer ce qui dépasse de chacune d’elles et continue de dépasser leur combinaison.

Loin de s’arrêter même au schéma complexe mais désormais classique de la communication narrative consacré par Wolfgang Iser, il saisit la force heuristique de l’analogie entre récit oral et récit écrit pour mettre en relief la figure de l’« unintended reader », que nous appellerons, faute de mieux, «lecteur imprévu » en tant que rôle transgressif paradoxalement nécessaire à la production collaborative du sens. Ni narrataire textuellement désigné, ni même inclus par le texte dans les catégories du public de lecteurs préférés ou de lecteurs moyens ou quelconques, le lecteur imprévu est à son tour différencié selon qu’il occupe telle ou telle position d’extériorité : tantôt simple « overhearer » (témoin involontaire) ou « eavesdropper » (guetteur invisible, espion qui prend note, derrière la porte ou le rideau). L’appel à Erving Goffman, entre autres, fait fructifier de façon surprenante des notions introduites par Gerald Prince il y a vingt ans et scolairement sédimentées depuis, illustrant ainsi à la fois une continuité de propos avec une certaine narratologie structurale et le clair besoin d’aller voir de plus près dans la « vie réelle » des récits et des œuvres de tout poil. Cette prise en compte de «formes complexes d’interaction communicationnelle » (199) débouche sur deux constats particulièrement intéressants. D’une part, l’incomplétude du dialogisme bakhtinien —et l’on pourrait épiloguer sur les raisons qui interdirent à Bakhtine de sortir d’une dialectique strictement historique. Et, d’autre part, que la « critique critique » (en particulier celle qui pratique une interprétation plus symptomatique qu’empathique afin de débusquer l’idéologie ou d’autres composantes sous-jacentes des dispositifs textuels) est précisément celle qui, sans surplomber le texte, se place plus ou moins délibérément en porte-à-faux, de biais ou de côté, dans cette lacune de l’espace communicationnel pré-arrangé par l’institution littéraire et dont l’émergence du lecteur imprévu ouvre la béance transgressive.

García Landa a parfaitement raison d’insister sur le besoin d’étudier à la fois et parallèlement l’interaction préconstruite par le texte littéraire et son auto-contextualisation, et l’interaction effective qui peut avoir lieu dans des situations et contextes radicalement étrangers à l’époque de production textuelle, voire inconcevables pour cette culture. Il a raison aussi de souligner que les récepteurs même hostiles ne peuvent échapper à une certaine «ratification » dans la mesure où ils doivent au moins un temps faire comme s’ils partageaient les présupposés idéologiques textualisés, fût-ce pour les dénoncer. Il fait enfin un pas décisif en suggérant que la production lectorale du sens ne résulte pas seulement d’une interaction entre, mettons, un lecteur impliqué et un auteur impliqué, mais au moins d’une négotiation, si ce n’est une mise en acte de conflit, du sujet lisant avec soi-même. (204) Le sujet clivé, postcolonial, par exemple, qui est entre dedans et dehors, aurait vocation privilégiée à être un tel lecteur intensif, générateur de sens et de signifiance littéraire.

Jusqu’ici cependant, on ne voit guère en quoi la communication narrative diffèrerait de toute autre communication littéraire, et le régime lyrique, dont il est question aussi dans ces pages, fournirait, García Landa en a conscience, d’excellents exemples, sinon l’exemple par excellence de la génération d’un lecteur/auditeur officiellement imprévu —indésirable ou titillant par sa tierce présence— s’invitant au cœur du soliloque plaintif ou du dialogue amoureux. L’auteur émet alors l’hypothèse, a priori recevable que le récit fictionnel (le romanesque), en tant que genre composite notamment, est à même de déployer des stratégies tour à tour subtiles et déconcertantes (de représentation et de dissimulation de la dynamique de communication souhaitée ou refusée) pour jouer à cache-cache avec ses anti-lecteurs, ses lecteurs subreptices et autres envahisseurs de la veillée des chaumières. Une dynamique (transgressive et analogue à celle de la métalepse) est une fois de plus mise en valeur ; mais sur ce dernier et ce seul point on pourrait peut-être demander au théoricien d’aller encore un peu plus loin en se posant la question redoutable pour tout narratologue de l’inertie et de la répétitivité du récit.



Landa's original and promising thesis

En Tropelías (sic)

Me he acercado los ratos que he podido por el Seminario de Investigaciones Culturales "Tropelías", organizado por el área de Teoría Literaria de nuestra universidad (Túa Blesa, Alfredo Saldaña et al.), y aparte de ponencias de días anteriores sobre Espinosa, Javier Marías y otros, he escuchado esta mañana a Túa hablando sobre Gimferrer y a Darío Villanueva sobre la poética de la novela de Francisco Ayala. Y además de escucharlos con mucho gusto, también me he escuchado hacer preguntas o comentarios desde el público (con una voz que siempre suena un tanto ajena en estos casos, y que no la escucho con todo el gusto que esperaba pero que debe de ser la mía).

Bueno, pues Túa hablaba sobre la poética de innovación permanente de Gimferrer, su herencia de tradiciones rompedoras (entre otras de mis lecturas de adolescente modelnista, Rimbaud y Lautréamont)—la de Rubén Darío, la del surrealismo, el modernismo à la Saint-John Perse, Eliot y Pound... y su autor-reinvención con cada libro, en una trayectoria que quiere evitar el "autoepigonismo" y mantener a la poesía en una búsqueda permanente que es su misión.... "su misión: insumisión", apostillo, y especulo sobre maneras de figurar las trayectorias creadoras de los escritores, siguiendo la inspiración matemática de las trayectorias e inflexiones de Túa:

- El punto y parado, o el círculo vicioso, para los escritores que no salen de lo mismo, los autoepígonos.
- La ideal línea recta, para los escritores que siguen siempre adelante, westward ho, sin volver a pisar terreno ya pisado.
- Pero claro, en la Tierra (decía Bonilla) siguiendo adelante volvemos a donde ya estábamos. Igual así hemos trazado un círculo inabarcable para nuestra vista. Quizá haga falta otra persona que nos diga cuál es el centro del círculo que hemos trazado mientras creíamos trazar una recta, en sucesión de estilos, maneras y nuevas identidades y preocupaciones... Sublunarmente, no me parece la recta una opción realizable; toda recta es ideal.
- A mí me gustan las espirales (Nota 1). La espiral tiene algo de progreso y algo de retorno; da vueltas sobre un centro, sin por ello ser un círculo vicioso. Va abarcando cada vez más terreno, abre espacios nuevos sin por eso dejar de tener un centro de gravedad. Creo que seguramente todos nos movemos en espirales, alrededor de nuestras estructuras de personalidad, o temáticas centrales o métaphores obsédantes, auque las vayamos ampliando con nuevas preocupaciones y conocimiento, en nuestro viatge a esa Ítaca que a la vez está en el centro y en la periferia de nuestro mundo a la que nunca llegamos. Queda para un tercero, para un crítico quizá, el ver el trayecto espiral o la amplia circunferencia que describe lo que nosotros percibimos como una recta, o como un divagar en direcciones diversas. Esa figura geométrica es, quizá, una función de la percepción.

Darío Villanueva da un repaso admirable al contexto intelectual de la teoría de la novela de Ayala dentro de los parámetros del pensamiento teórico del siglo XX: sus preocupación por el lector ficcionalizado, ideal en el sentido de implícito en la comunicación narrativa; las concomitancias de este modelo con las ideas de Booth, las de Bajtín, las de Ingarden e Iser, o de los narratólogos franceses. (Apunta también, cosa con la que concurro, los problemas de Iser a la hora de determinar la relación entre el lector implícito y el lector efectivo). Señala DV la influencia por la fenomenología por sus estudios en Alemania. Su continuación de la herencia de Cervantes, y de ese pronunciamiento crucial del Cura sobre la verdad de la ficción: que reside su éxito en el encuentro de autor y lector sobre el texto, sobre unas convenciones de comunicación compartidas. Describe Villanueva un curioso texto de Ayala: tras Muertes de Perro, en El fondo del vaso nos presenta lo que Booth llamaría un narrador no fiable... y lector no fiable a la vez, pues es uno de los lectores de Muertes de Perro que toma la defensiva del dictador contra lo que para él son los infundios que se han publicado en Muertes de Perro, así como contra la manera solapada en que se comunican esos infundios por medio de la ironía.

Yo sugiero que podría verse ahí un síntoma de la hiperconsciencia de Ayala frente a sus lectores: el exiliado teme que sus textos no van a ser bien leídos, sabe que van a encontrar una lectura hostil, quizá; y responde apoderándose del lector hostil, del lector imprevisto, para volverlo a incluir en el círculo idealizado de la comunicación textual. En la práctica de Ayala encontramos pues una dialéctica que va más allá del formalismo (si bien la estructura formal de la obra contraataca, exigiendo ser leída a su manera). Pero ¿encontramos una teorización de esas importantes figuras lectoras que deberíamos añadir al lector implícito? Me refiero al lector hostil, por una parte, y al lector crítico, por otra, dos figuras que comparten una porción de territorio común además de ser bien diferenciables. El lector hostil no aceptará los valores del autor o la justeza de sus representaciones. El lector crítico va más allá del papel que le encomienda la obra, del lugar que le tiene preparado. Una obra crea espacios en blanco para ser rellenada, con la colaboración del lector, pero cuenta con un lector amistoso, favorable, que no entre a rebatir sus presupuestos... Ahora bien, un lector crítico puede hallar huecos en el texto que no han sido previstos por el autor, cosas que faltan porque el autor no ha sabido o no ha querido ver: y la labor del crítico es señalar y completar esas ausencias, de una manera que no consta precisamente en el proyecto estético o ideológico de la obra. Una obra quiere ser leída, pero sus mejores críticos no son los que la leen tal y como quería ser leída. Van más allá: son lectores resistentes, o no invitados, o respondones. Los autores no suelen gustar de los críticos, porque los críticos también son autores, y lejos de escribir ficciones, intentan apropiarse de las de los autores, disputándoles su autoridad, y hasta su autoría si se tercia. Intolerable.

Nota 1: José Ángel García Landa, “Tematización retroactiva, interacción e interpretación: La espiral hermenéutica de Schleiermacher a Goffman.” En Hans-Georg Gadamer: Ontología estética y hermenéutica. Ed. Teresa Oñate y Zubía, Cristina García Santos and Miguel Ángel Quintana Paz. Madrid: Dykinson, 2005. 679-88.

Crítica acrítica, crítica crítica





Harry Thompson, THIS THING OF DARKNESS

Harry Thompson, THIS THING OF DARKNESS

Me compré este libro (2005; Headline Review, 2006) por la preciosa ilustración de la portada, que si no es de Turner debería serlo. También por la cita shakespeariana del título, claro: "Esta cosa de la oscuridad reconozco que es mía", dice Próspero sobre el degradado indígena Caliban en The Tempest. La obra de Shakespeare se ha venido leyendo como una alegoría, comentario o síntoma sobre el colonialismo, y también de eso va la novela de Thompson. Qué digo la novela de Thompson. La EXCELENTE novela de Thompson: a por ella si podéis, sin pensarlo dos veces. Ojo: 875 páginas que se hacen cortas.

Como decía, va del imperialismo y colonialismo, de las actitudes occidentales y de los genocidios perpetrados en Tierra del Fuego y en Oceanía. Pero también va sobre teoría de la evolución: otra razón por la que me la compré es que Darwin es uno de los protagonistas. La novela dramatiza el conflicto religioso y filosófico que supuso el avance de la ciencia y la racionalidad en el XIX, llevando a la crisis de la fe y al escepticismo en el caso de Darwin. El panorama es amplio, casi planetario, abarcando desde contactos con pueblos primitivos hasta elegantes salones ingleses; grandiosos paisajes sudamericanos y tormentas vívidamente descritas, horizontes enormes. Un panorama amplio también en el tiempo, siendo la pieza central el viaje alrededor del mundo de Darwin en la expedición del Beagle al mando de FitzRoy; pero abarca el libro desde los preliminares (con el suicidio del anterior capitán del Beagle en Patagonia), pasando por el famoso debate sobre la evolución entre Huxley y un primate of the Church, el obispo Wilberforce... Hasta terminar con el suicidio del propio FitzRoy, desencantado con su fortuna y su carrera, y atormentado por el avance del escepticismo y de un mundo que él ve carente de sentido si no está organizado por una divinidad benevolente.

Y la benevolencia de la Divinidad queda bastante en duda... Los nativos a los que quiere civilizar y cristianizar FitzRoy son impredecibles: tan pronto dan resultados casi demasiado buenos, adoptando los valores y modales ingleses casi hasta el extremo de la caricatura, o son incomprensibles, brutales y enigmáticos. Si logra entenderse con ellos, son entonces los europeos quienes plantean problemas, con su simplismo, su codicia brutal y su desprecio a la vida e intereses de los nativos. FitzRoy no encuentra acomodo en la vida; él mismo sufre de accesos súbitos de demencia, y aunque consigue tras largos años de soledad casarse con la mujer ideal que le quitaba la respiración (a regular angel in the house, además) ésta muere. Los proyectos de FitzRoy para desarrollar sistemas de predicción meteorológica se enfrentan a los absurdos burocráticos y la ignorancia de las autoridades; su intento de aplicar equitativamente la justicia inglesa cuando lo nombran gobernador de Nueva Zelanda topan con el doble rasero que las autoridades y los colonos esperaban de él.

Fitzroy cree en un mundo ordenado donde todos tienen su lugar; el mundo que inaugura el pensamiento Darwin justifica la superioridad del hombre occidental, y aboca a las razas inferiores al la extinción en una lucha por la vida que aquí se encarna a escala mundial en el imperialismo británico, y en el americano contemporáneo, por analogía transparente que establece el autor. Las palabras del general Rosas para justificar su guerra contra los indios están calcadas de los discursos de Tony Blair. Darwin es aquí un Darwinista social, que aunque en absoluto aprueba el genocidio, predice que las razas inferiores y los grandes simios serán exterminados para ahondar la diferencia entre el hombre y los animales. Para disgusto suyo, Fitzroy se ve asociado a las teorías de Darwin, y ve cómo sus acciones contribuyen a fines globalizadores que él no deseaba. FitzRoy era un explorador, no un conquistador, y le da asco el progreso de la máquina imperialista.

Y su inicial amistad con Darwin, que lo acompaña durante años en el Beagle, se enfría y termina en un enfrentamiento espiritual de proporciones casi cósmicas. Darwin acaba con Dios y se pone a sí mismo, viejo primate, en su lugar, dejándose una larga barba blanca por subrayar la parodia; desarrolla una teoría de la realidad, de la estructura de la tierra y del origen y lugar del hombre, que repugna y horroriza a FitzRoy, cuyos afanes de ilustración y desarrollo del conocimiento no pretendían este resultado. La novela dramatiza así el enfrentamiento entre un cosmos ordenado por Dios, y visto desde el prisma de un aristócrata que tenía su lugar en el siglo XVIII, y el universo vacío de sentido del siglo XX, anticipado por Darwin. FizRoy cierra el círculo con su suicidio, arruinado por sus empresas benevolentes, envejecido, desilusionado por el avance de una civilización burocrática, mecánica, regimentada y sin ideales que él pueda compartir.

"Cuando era joven, pensó FitzRoy, era un viajero, cruzando mares desconocidos, amo de mi propio destino. El viento y las olas se han estrellado contra mí, pero me abrí paso luchando, para descubrir nuevas costas y mundos desconocidos. Luego me volví parte de una máquina, un simple diente en un engranaje. Me quitaron mi libertad, mi independencia. Pero al menos mi esfuerzo sirvió para allanar el camino a otros viajeros, que siguieron mis pasos. Ahora, me han quitado hasta ese pequeño consuelo. La solución está clara. Debo viajar a donde no puedan alcanzarme. Debo emprender el viaje una vez más, a la orilla más lejana. Debo emprender el viaje más allá de los viajes. Un viaje sin mapas."

Fizroy sueña con volver a ver a su esposa amada; a Jemmy Button, el nativo que tanta amistad le profesó, a sus jóvenes marineros que murieron ahogados. ¿Los verá, o tiene razón Darwin? ¿Era FitzRoy sólo un primate más, demasiado evolucionado para su propio bien?

Una novela histórica magnífica, no sólo de la historia,sino sobre la historia. Y para la historia. Con horizontes inmensos, que abarcan el origen y sentido de la humanidad, de la modernidad, de la globalización, y de las vidas individuales, pequeñas historias que buscan su sentido dentro de esta gran narración. Harry Thompson murió de una grave enfermedad al poco de publicarla; es su única novela. Tampoco necesitaba otra.

Capítulos de una historia