Western Coast
Retropost (2006): Anarcolumnista
Anarcolumnista
Publicado en Personales. com. José Ángel García Landa
Acabo de ver el último número de Generación XXI y me encuentro en la columna "Anarcodiario" una selección "De la vida de José Ángel García Landa", en esta ocasión viviendo la vida intensamente en un consejo de departamento. (También en red, me dicen: Aquí). Es mi primera experiencia con el columnismo, y no sé si diga con el anarquismo, eso depende (no es que me sienta muy anarquista yo, pero sin duda se lo debo parecer a algunos anarquistas, y a algunos defensores del orden seguro que también). Pero ya se sabe... ni lo que te sientes, ni lo que pareces, ni lo que dices, sino lo que haces es lo que hay que examinar en estos casos para determinar el estado de la cuestión. (Aunque lo que haces es siempre lo que alguien dice que haces...).
A ver, en otro orden de cosas, me han invitado al consejo de redacción de una revista académica, Cuadernos de Investigación Filológica. Creo que debería decir que sí, ¿no? A menos que opte por el downshifting total, que tampoco parece ser el caso. Aunque me había propuesto yo irme descolgando de consejos y pía review... Mañana les contesto. Y desde luego agradezco a los editores de estas publicaciones que se acuerden de mí (mientras no se acuerden demasiado, jeje...).
Aparte, hoy he tenido los exámenes de noviembre (esa convocatoria itinerante, antes de septiembre, antes de diciembre, antes de febrero). Y me da tiempo de pasarme un rato por unas jornadas de Neurociencias, lo que me sugiere ampliar este post de hace unos días).
Ah, y otra cosa. Por fin consigo ver a mis padres (actualmente en Amsterdam) en videoconferencia. Hasta ahora nuestros sistemas habían sido incompatibles; ahora estoy en el Yahoo Messenger, donde soy "garciala1". De momento sin sonido. Lo iremos perfeccionando...
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Retropost (2006): The Questioner Who Sits So Sly
The Questioner who sits so sly
Publicado en Universidad. com. José Ángel García Landa
O, sobre las mutuas evaluaciones de profesores y estudiantes en la Universidad....
Bueno, la semana pasada me llegaron las últimas evaluaciones del viejo sistema, basadas en las encuestas que realizaron los alumnos del curso anterior. Las despido sin gran dolor de corazón, porque siempre me han parecido mal diseñadas. De entre las cuestiones que tenían que valorar los alumnos del uno al cinco, a veces el cinco era "positivo" (muy bien) y en otras preguntas era "negativo" (muy mal), lo cual desorientaba bastante, y hacía imposible hacer una valoración global. En esas encuestas, mis resultados se han movido siempre en la mediocridad; obtenía buenas puntuaciones en cuestiones periféricas como si soy puntual, si atiendo bien en las tutorías, etc., pero en la cuestión más crucial, la eficacia y claridad de mis explicaciones…. flojo. Siempre allí la nota más baja.
Y lo mismo ha pasado con las encuestas del nuevo sistema que estrenamos este año, el sistema online, completamente automatizado para el año en curso (lo cual es de agradecer). Como digo, sigo sacando resultados mediocres en cuanto a claridad y eficacia en la transmisión de las ideas. Sí se me puntúa bien en otras cosas: por ejemplo, mi única nota unánime máxima es que soy "educado y respetuoso con los alumnos"; también tengo excelente dominio de la materia, explico bien los objetivos y criterios de la asignatura, soy bastante receptivo y dialogante (sin éxito, como se verá), soy puntual y cumplidor con las clases…
A ver, resumiendo la estructura de la nueva encuesta, está dividida en tres partes: sobre la labor del profesor, sobre la propia labor del estudiante, y un apartado de opiniones o sugerencias. Esta última parte es para redactar; en las dos primeras partes se marca de uno a cinco una serie de 25 preguntas, agrupadas en estos bloques temáticos:
a) Sobre la información facilitada por este profesor al comenzar el curso: 4'39 me ponen de promedio.
b) Sobre el cumplimiento de obligaciones del profesor: 4'85.
c) Sobre las relaciones de este profesor con el estudiante: 4'33 (Mi peor puntuación es en "promover el interés por la materia", aysss..).
d) Sobre el desarrollo de la actividad docente de este profesor, aquí bajamos: 3'57.
e) Opinión global sobre la labor docente del profesor: 3'5 (¡Eh! ¡pero si mi media de todos los apartados es más alta! "Labor docente del profesor, global": 4'05. Será que gusto más en los detalles que cogido en bloque…)
La autocrítica del alumno (sobre si asiste a clase, si se siente preparado, si considera la asignatura en sí formativa, si lleva al día la materia…): media, 3'86. Aún les gano, en su propia estimación, jeje.
Bueno, esto está basado en ocho encuestas solamente, de los 43 estudiantes que tengo en lista en esta asignatura. Sobre la opinión de los demás, mejor no contarla en media, supongo. Si no contesta, no sabe. Además considerando que este año podían hacer la encuesta quienes no aparecen nunca por clase… aún he salido bien librado.
Les comenté a los alumnos estos resultados, para que tengan una visión global del resultado (que si no creo que no la tienen). También les expliqué que en relación a los puntos flojos, de oscuridad o desorden en la explicación, tiene que haber un toma y daca, es decir, que si nunca me hacen preguntas en clase o me piden que repita algo que no se ha entendido, etc., pues que no contribuyen a controlar el nivel de claridad, que es algo necesario. Podría quizá suponerse que me dan por imposible de entrada, pero lo cierto es que no hay costumbre de hacer preguntas en la universidad, en general, y eso me parece muy malo… y, en mi experiencia, difícil de cambiar. El alumno sólo abre la boca en clase (generalizo odiosamente) cuando le asignas un trabajo obligatorio. Nunca—jamás—lo hace por iniciativa propia. Y así pues el feedback está bastante tocado del ala de entrada… porque uno puede ser dialogante, pero si sólo hay bustos escuchantes por el otro lado, el diálogo deviene en monólogo inevitablemente. Pasa como con los blogs. Pero sería injusto echarme la culpa sólo a mí.
Otro problema, claro, y este no se lo comenté tan abiertamente en clase por no herir sensibilidades, es que, naturalmente… yo llego a final de curso y me encuentro con que de cuarenta estudiantes se presentan a los exámenes veinte. El resto, autoevaluación de entrada: no quieren ni ver el examen. De los presentados, pues vienen a aprobar con notas buenas (notable o sobresaliente) una pequeñísima parte. La mayoría de las notas pues van en campana de Gauss: o sea, muchísimas entre el cuatro y el seis. Lo estadísticamente normal, vamos.
Y resulta entonces que la evaluación sobre mi conocimiento de la materia o mi capacidad de explicación la hacen en gran proporción alumnos que desconocen mayormente la materia y que tienen dificultades para seguir las explicaciones. No es que quiera desautorizar a las evaluaciones, que reflejan un punto de vista y una experiencia muy a tener en cuenta, pero también se verá que en cuanto a la validez de los resultados que más evalúan la capacidad del profesor entramos en un regressus in infinitum: el profesor no se explica suficientemente bien —¿para los alumnos de sobresaliente, o para los de suspenso? Añádase que, al ser las clases en inglés, y las obras de Shakespeare también en inglés, y tener muchos alumnos una seria dificultad con la lengua de Shakespeare… pues eso. ¿Quién evaluará a los evaluadores? Los evaluados. ¿Y a los evaluados? Los evaluadores. Como digo, me interesa conocer la opinión, y el nivel, de mis alumnos. Más discutible es que se pretenda hacer de estas encuestas una medición exacta de la calidad docente de un profesor. A menos que entendamos calidad sólo en términos de oferta y demanda, sin criterios adicionales.
Lo que es en general, los estudiantes no se han interesado mucho por esta cuestión de las evaluaciones. A mí no me han hecho comentarios ni preguntas al respecto (como cuando les hablo de los sonetos de Shakespeare más o menos). También he aprovechado para sermonearles un poco sobre lo poco que participan en elecciones y órganos colegiados, y lo poco que los representan sus representantes (en mi experiencia, no asiste ningún representante de alumnos a consejos ni comisiones a los que yo asisto, y sí existen en teoría esos representantes). La LOU ha rebajado la representación de los estudiantes en los órganos universitarios: antidemocráticamente quizá, pero muy merecidamente habida cuenta (según lo que yo veo) de lo desaprovechada que estaba esa representación, y lo manipulable que es por tanto.
En cuanto a las encuestas, parecida indiferencia. Nos agradece el Vicerrector nuestra colaboración, y nos comunica lo siguiente:
Somos conscientes de que la implantación del nuevo proceso de evaluación de la actividad docente del profesorado implica un cambio cultural importante en nuestra Universidad, y que serán necesarios varios cursos para que se vaya consiguiendo una alta participación en la primera fase del proceso.
La semana pasada se dio el primer paso y más de la mitad del profesorado ha recibido al menos una encuesta en alguna de sus asignaturas/grupo. La participación de los estudiantes ha sido superior al 5%. Además, algunas de las novedades del cuestionario, tales como el punto 4, han sido bien recibidas por los estudiantes, de forma que más del 15% de las encuestas tienen este campo rellenado, lo que supone más de 1300 opiniones que el profesorado va a poder analizar y de las que muy posiblemente se concretarán cientos de pequeñas mejoras en el día a día de nuestra docencia.
Pues eso: cerca de un 5% de participación estudiantil. Al menos una encuesta rellenada por un alumno en alguna asignatura, para más de la mitad de los profesores… No es mucho, la verdad. Nuestros estudiantes deberían ponerse más las pilas, me parece, en esto y en otras cosas. No sólo los profesores.
(PS: Tras redactar esto, me voy a una jornada sobre Neurociencia. Que me sugiere ampliar este post de hace unos días).
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Pacto Nacionalista-Socialista
Mi guitarra en la playa 2
Retropost (2006): Otitas cameraman
Otitas cameraman
Publicado en Nenes. com. José Ángel García Landa
Aquí hay [había] un paseito por el salón y por sus pantalones, mientras explora las posibilidades de la cámara de fotos. El juego de cámara es nervioso, moderno...
Retropost (2006) - Seccionando el Departamento, Reloaded
Seccionando el Departamento Reloaded
Publicado en Departamento. com. José Ángel García Landa
- Según reza nuestro propio reglamento, las Secciones se crearán por criterios a) geográficos, b) de diversidad de área de conocimiento, o c) "del marco en que se imparta la docencia". La división arriba citada no responde a ninguno de los tres criterios. "Sí, por área de conocimiento las hemos creado", me dice nuestra catedrática en la reunión. Pero no: le explico (por enésima vez) que Lingüistica / Literatura no son áreas de conocimiento, que las áreas de conocimiento en nuestro Departamento de Filología Inglesa y Alemana son Filología Inglesa y Filología Alemana, no esa línea fantasma sin existencia institucional por la que "venimos funcionando" desde siempre para perjuicio de la Filología, separando las "subáreas" de Lengua y Literatura (inglesas). "Pues entonces lo hemos dividido por 'marco'" me dice; a lo cual le explico a ella y demás asistentes que por "marco" la administración se referirá a marcos con existencia administrativa (no a esas "subáreas" que no la tienen): por ejemplo, el marco de un centro, la Facultad de Filosofía y Letras pongamos, o el marco de una titulación (Filología Inglesa, pongamos). Peeero... esta división por "subáreas" es la que promueven nuestros catedráticos, aunque contravenga a nuestro propio reglamento, y esta división es la que es mayoritariamente, y democráticamente, votada por el Consejo. Y yo, ¿qué hago? ¿Planteo otro recurso? Manías mías, claro, es que me encantan los recursos, se deben pensar mis colegas. Es de desesperarse.
- Bien, pues hoy se nos convoca para constituir las Secciones, pero de hecho ya se han constituido a priori, porque se convoca al profesorado a tres reuniones separadas—con lo cual ya estaban preasignados a cada sección. Y resulta que los criterios de asignación no estaban tan claros. Las secciones son para organizar la docencia, OK. Pero no se sabía, por ejemplo, si esto incluía la docencia de Tercer Ciclo o no. O si se iban a encargar las Secciones de hacer el Plan de Ordenación Docente (que se viene haciendo, como es lógico, por centros, no por Secciones). Etc. Se ha sugerido, y parece que el Director ha aceptado, que convenía que fuese el Consejo de departamento quien aclarase estas cuestiones, por coordinar funciones entre las secciones. También se ha dicho que hubiera parecido más oportuno hacer esta constitución de las secciones en una reunión del consejo, por coherencia y claridad.
- (Visto lo visto, le he sugerido al Director que ya que tenemos un cierto número de Comisiones y de Secciones que no figuran en nuestro reglamento, sino sólo en las actas del Consejo de Departamento, y que no existe ninguna compilación de esas actas, y que no son lectura favorita de nadie, sería oportuno redactar una addenda o anexo al reglamento, con normas de uso interno aprobadas en Consejo de Departamento, listando esas comisiones y secciones y sus miembros y funciones, etc... Y que se dé a conocer esto al Departamento, o que se ponga en la web. Son cuestiones de administración muy básicas, realmente, y en principio ha parecido bien la sugerencia).
Pues en fin, aunque mal constituidas, ya están constituidas las secciones, y ahora veremos si esta extraña (aunque tradicional) división tiene alguna función coherente que cumplir. En principio, los temas que aquí se traten serán meras propuestas al Consejo de Departamento. De la tercera sección poco sé; sólo que podría parecer más coherente su existencia por "marco" (pues se ocupan del inglés en otras titulaciones) de no ser porque también se ha echado al montón, de modo incoherente, al área entera de Filología Alemana.
Ah, bueno, había que elegir Coordinadores para cada sección. De la tercera aún no sé quien ha salido. En la primera ha sido elegida Beatriz Penas, por consenso. En la segunda sección, la de Literatura y Cultura, se invitaba también a nombrar por consenso a la catedrática, Susana Onega, única candidata, pero yo he solicitado votación secreta. El director y la Dra. Onega me han invitado a que no solicitase la votación—"¿No ves que estás en minoría absoluta?" Supongo que de hecho la Dra. Onega prefería no ser elegida sino que meramente se asumiese su liderazgo natural y poco discutido. Pero he insistido en la necesidad de votar, a pesar de no haber otra candidatura: por mis conocidas desavenencias con los criterios y actuaciones de la Dra. Onega. Desde luego, no voy a estar a la vez planteando recursos de alzada y contenciosos administrativos a sus repetidas actuaciones irregulares, y además eligiéndola para cargos representativos. Así que no ha salido aclamada, sino elegida un tanto a disgusto, con todos los votos, menos dos, a favor.
Por cierto, que ha protestado la coordinadora al saber que en la otra sección se había nombrado a la otra coordinadora por consenso, en esta línea: "¿Pero sin hacer votación? ¡Muy mal; no se ha dejado a las personas expresar libremente su voluntad!" —ante lo cual ha habido que explicar que cuando nadie pide que se haga por votación, es que no hacía falta. (Y eso que la Dra. Penas carece por completo de liderazgo nato).
Creo que a varios de los electores de nuestra Coordinadora tampoco les agrada tener que votar, decir explícitamente que sí eligen a nuestros catedráticos para los cargos. También ellos preferirían más bien una cosa así que descendiese de modo natural y por precedencia en la Gran Cadena del Ser, sin que tuviesen que manifestar su acuerdo explícitamente con un voto. Pero con estas gratuitas e inútiles elecciones vamos aprendiendo a hacernos responsables de los representantes que nombramos, y de sus actuaciones. Y se nos refresca la memoria de que los catedráticos no mandan sobre los demás profesores (oh sorpresa)—ni aterrizan en los cargos iure divino: al menos no según la ley. Así que... todo tiene un potencial educativo. Hasta las votaciones ganadas.

