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Zozobras completas


Zozobras completas

Me acabo de encargar  Bardadrac,  de Gérard Genette, un cajón de sastre de ideas y anécdotas, que es más o menos eso lo que significa el título. Y me acabo de leer lo que considero casi como el blog de Carmen Martín Gaite, Tirando del hilo (artículos 1949-2000) (Siruela, 2006)—reseñas de lo que iba leyendo, "a vuelapluma" que se decía, hoy supongo que a vuelateclado.

Me gustan las obras acabadas y diseñadas, preconcebidas y planificadas (con un argumento complejo, por ejemplo) pero también me gustan, y casi más, estas cosas hechas sin grandes pretensiones, improvisadamente, donde salen quizá más insistentemente y vuelven y vuelven las obsesiones de cada cual, las cosas a las que tiende de manera espontánea. A veces, claro,no se han hecho para publicarse—diarios, cuadernos de notas...  o se han hecho para usar y tirar, en lugar de encuadernar juntas, como las reseñas de periódico. Es cierto que muchos diarios personales, la mayoría de los literarios, supongo, son como los blogs, que nacieron ya publicados avant la lettre. Algo de espontaneidad, improvisación y contingencia les quedará o se les pegará, sin embargo; y conversamente a los géneros efímeros algo de durabilidad, por el hecho mismo de que lo escrito permanece.

Muchos escritores tienen así su blog o sus papeluchos prescindibles que hemos guardado: el libro de notas de Coleridge que comenta John Livingston Lowes en The Road to Xanadu, el Libro de almohada de Sei Shonagon, los Ensayos de Montaigne...  Hace poco hablábamos aquí por cierto del ensayo como modelo de esa forma precaria, abierta y un poco "a lo gitano" como dice Martín Gaite—para quien hay dos tipos de ensayos, a lo payo y a lo gitano:

"Los primeros, aun cuando nos enseñan cosas, nos las proponen como resultados; cada enseñanza viene empaquetada con su letrero, no invitan a meter baza, con su mera armazón. Los otros, en cambio, son su devenir nos arrastran con ellos al viaje que van haciendo, nos sorprenden y provovan. Pues bueno, La infancia recuperada es un excelente ejemplo de ensayo a lo gitano. Y también un libro de memorias. Y un cuento. Y un acertijo. Y un libro de viajes. Todo esto y nada de esto." (91).

(—a Savater, por cierto, o a su partido, espero votarlos en las próximas elecciones, aparte de que merezca estas loas como ensayista). Otro tipo menos exuberante y más precario de ensayo inestable lo comenta Martín Gaite en "La impotencia como pesquisa. Notas a El testamento de Rilke"—un comentario sobre las formas fragmentarias, divagantes o tentativas que salen en respuesta a una crisis, la de la inabarcabilidad del trabajo o la vida,

"cuando la intensidad de la vida es al mismo tiempo marca que ofusca el trabjao y acicate que multiplica las ansias de acometerlo. El desafío de lo inabarcable agudiza la tensión cuanto más revela el obstáculo; y así el conflicto viene a desembocar en la exasperación por encontrar una fórmula que lo refleje.
    Tal es el origen de estos cuadernos (que unas veces se destruyen y otras no) donde el escritor, incapaz de otra cosa, al dejar testimonio de esa incapacidad la hace argumento subsidiario de su labor. Borradores marginales que oscilan entre el orden y el caos, entre el no ser y el pretender ser, textos de balbuceo, de zozobra. (...)
    Texto contradictorio y truncado este de Rilke, puro fermento de su elaboración, alterna la incoherencia con la lucidez.
    Sin meterme ahora en la discusión sobre si esta 'literatura de zozobra' tiene o no la suficiente entidad para ser editada como libro, lo que sí digo es que hay que enfrentarse con ella con un criterio de lectura distinto del habitual y no exigirle arraigo, conclusiones ni mucho menos consuelo. Creo que son textos absolutamente minoritarios. Y que sólo conseguirán clavar su aguijón en quienes hayan avanzado a duras penas por yermos de incertidumbre similares, donde no cabe otro recurso que el asirse a la impotencia—precaria tabla de salvación—y convertirla en material de pesquisa." (101-2).

Y por el valor, la liminalidad y carácter exploratorio de las pesquisas, estas zozobras impublicables pasan a ser con frecuencia el volumen Z de las Sobras Completas...

Otra perspectiva sobre la textualización de las zozobras cotidianas presenta Martín Gaite en "Cosa por cosa", donde compara la labor de tejer un texto a la de desenmarañar lo que se ha acumulado, y e ir dando puntadas pacientemente, ordenando el caos de la memoria y los afectos—esta vez con cuidado y con un diseño en mente, aunque el hecho mismo de tirar del hilo y hacer un texto (aunque sea uno de estos textos para nada que decimos) ya es poner un orden por el hecho de desenredar una maraña mental:

"Coser es ir una puntada detrás de otra, sean vainicas o recuerdos, y la solidez del tejido (no en vano "texto" y "tejido" tienen la misma raíz) depende de que no hayamos dejado simplemente 'prendido con alfileres' lo que vamos colocando y archivando dentro de ese desván donde tiende a almacenarse sin orden ni concierto lo visto, lo imaginado y lo aprendido. De la misma manera que se enmarañan los hilos en una cesta de costura donde todo yace tirado y revuelto a la buena de Dios, y luego nos desesperamos cuando vamos a buscar algo.
    Precisamente, a medida que avanzamos en edad y, como diría Cervantes, 'las ansias crecen y las esperanzas menguan', es menor también el estímulo para luchar contra ese enmarañamiento en que yacen las cosas y para tirar (procurando que no se rompan ni se confundan) de los distintos hilos de la labor, cada uno de los cuales remite a su propio ovillo. Aislar los asuntos que estaban antes de los que estaban después supone, en definitiva, recuperar el hilo de la memoria. Y el del discurso que la investiga. Aquel hilo que nos mantiene en vida, porque cose nuestros orígenes con nuestra identidad fluyente y variable, estimulando en nosotros la querencia a superar el carácter efímero del lote de tiempo que nos ha tocado vivir. Día por día. Cosa por cosa." (482).

Si bien enfatizaría yo que no sólo es desenredar, ordenar y aislar lo que se hace al escribir, sino sobre todo combinar ordenadamente, crear dibujos y patrones, asociar, organizar. Organizar más, o menos... he ahí la cuestión: las obras de alto diseño (que añaden unas cosas y quitan otras) o las más happenstance, más respetuosas con el azar en que han caído las cosas, o las combinaciones extrañas que nos sugiere la intuición. Las combinaciones y los patrones posibles son muchos. (Algunos llevan a la palabrería, o worse, worse, worse... hay que admitirlo).

Termino con otra perspectiva más: una visión nihilista del narrador de las Memorias del subsuelo, de Dostoievski, "uno de los monólogos más sugerentes, densos y complejos de la literatura 'antiheroica' moderna, a la cual, sin embargo, abrió camino" (Martín Gaite 201)—en una reseña titulada "Debatirse en la madriguera: Memorias del subsuelo, de Dostoievski".

Es curioso, hace poco leía una reseña de un reciente libro sobre blogs de Michael Keren, Blogosphere: The New Political Arena, en el que Keren compara el espíritu que preside la actividad del bloguero (no de este bloguero en concreto, sino de la blogosfera en tanto que estructura comunicativa) a la melancolía de las Memorias del subsuelo de Dostoievski: un rechazo del mundo externo, una inhibición e indiferencia que lleva paradójicamente a sentimientos de culpa y delirios de castigo...

—Como Jill Walker, no estoy nada seguro de que las observaciones de Keren sean acertadas como un diagnóstico de la blogosfera en su conjunto, . Pero si Keren espera picar así a la blogosfera, debe ser que algún ajo le ha visto comer... El blog es ante todo un tipo de herramienta, pero eso le lleva a constituir una familia de géneros que conectan todos con el diario de experiencia personal, y es al blog-diario personal al que son más aplicables los diagnósticos de Keren y otros críticos escépticos de la blogosfera.

Termino pues con un comentario de Martín Gaite sobre el hombre del subterráneo, extendible para quien así lo desee a ciertas sensibilidades blogosféricas, y no miro a nadie por supuesto:

"Y nos enteramos de que el hombre subterráneo se siente rechazado por la sociedad, por los 'otros', nos muestra sin pudor alguno la mezcla de desprecio y envidia que siente por esos seres que le humillan, nos describe con voluptuosidad esas situaciones degradantes en las que se ha comportado de una determinada manera, justo en el instante mismo en el que con toda claridad comprendía que debía actuar contrariamente a como lo hizo. Lo más significativo de este personaje dostoievskiano es que sus contradicciones no son espontáneas, sino que se rigen por la ley del deseo envenenado, del deseo subterráneo. Quiere ser apreciado y no lo consigue, quiere ser excepcional y resbala en el anonimato, quiere odiar, atacar, agredir, y no encuentra al enemigo: está solo. Su historia es la triste historia del individualismo contemporáneo, en sus esfuerzos baldíos y continuamente renovados por justificar una voluntad de autonomía para la que se necesita el espejo de un prójimo que no aparece o es totalmente indiferente a esos grotescos conatos de excepcionalidad. Nada puede humillar más el orgullo del hombre subterráneo que su necesidad de acudir a otro, ya que se jacta con compulsiva fanfarronería de su superioridad. Por eso sus llamadas al otro son insultos, pugna por llamar servilmente la atención del otro, para hacerle patente la inefable calidad de su desprecio, para demostrarle que puede pasarse sin él. Pero no puede: su voluntad de autosuficiencia se le envenena y sólo engendra abyección y esclavitud. Y no halla otra salida que la de aceptar con jactancia su callejón sin salida, 'esa pútrida fermentación de deseos reprimidos, esa fiebre de vacilación', y abrazar voluptuosamente un yo tan rechazado por los demás como, en el fondo, odiado por él mismo. Ése es su revolcadero.
    Con el hombre del subterráneo se implanta en la literatura moderna ese animal de madriguera, afrentado por la sociedad industrial, para quien el mundo se vuelve cada día más angosto" (202-3).

Dostoievski, claro, a juicio de Martín Gaite, no es el hombre subterráneo, sino que lo muestra o imita; otros lo son; y otros, las dos cosas.

La aporía de Shandy

Me clonan automáticamente

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Aquí hay una versión de este blog (bueno, de Vanity Fea) que aparece por generación espontánea vía RSS en un sitio llamado BonVote, por obra de quién no lo sé. Tampoco sé su grado de evanescencia. Ya conté una vez que me encontré una versión en catalán de mi blog minutos después de publicar un artículo. Me pregunto en cuántos multiplicadores automáticos de estos andaremos por ahí sin saberlo.

Voy a actualizar Vanity Fea, a ver cuánto tarda en cambiar...

Blogs: La conservación de la conversación

La historia inscrita

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Ayer fui a la "I Jornada sobre Blogs corporativos y aragoneses" ("y" por "o", disyuntivo, no intersectivo - quiero decir que también iba sobre blogs aragoneses no corporativos y blogs corporativos no aragoneses). Lo de "corporativos" es más o menos anglicismo ("corporate") por "blog de empresa"—que aquí lo de "corporativo" suena a colegio de médicos o sindicato vertical.  Era en el Hotel Boston, estaba la salita (pequeña) más o menos llena, y se le podía poner cara a algunos de los blogs que leemos - creo que sería práctico que cada cual llevase en la solapa una tarjeta con el logotipo de su blog, que le pones más cara al blog que al bloguero. Por cierto, una de las cosas que decían sobre los blogs de empresa: ponle foto, no anonimices, da la cara al público. Había en los consejos poco miedo a la apertura pública de comentarios (un blog sin comentarios no será un blog quizá, pero yo creo que sí puede ser una muy buena herramienta de publicidad). Yo (y las empresas) opinamos que el tema de los comentarios negativos o (y/o) malintencionados no es de desdeñar en el mundo de la empresa, o de la institución. Desde luego, en lo que a mí me toca, la Universidad no parece tener la menor intención de fomentar la creación blogs institucionales para sus centros, titulaciones o productos.

Un peligro que yo veo en eso de "dar la cara por la empresa" es que tu cara se transforma en tu empresa - o sea, que tu cara debe adquirir una línea editorial determinada, algo muy americano... y que es el futuro sin duda. Las opiniones diversas, variadas, conflictivas, contradictorias, esas, al blog anónimo, como si fuese el inconsciente del bloguero empresarial. La foto ha de ser sonriente.

Algunos de los ponentes hablaron de la historia de su blog, qué les llevó a bloguear, cómo se desarrolló, derivando hacia funciones nuevas, interactuando con las actividades en apoyo de las cuales surgió, encontrando su público... Un momento de reflexión y reevaluación que se da a veces en otras ocasiones, como en los cumpleaños del blog. Se cuenta entonces una historia que ya está grabada en la sustancia del propio blog, que tiene esa dimensión de historia inscrita. Una serie de acontecimientos que han pasado y que han dejado una huella textual unificada, pública y desarrollada si no siempre de modo narrativo, sí de modo dramático, y con esa narratividad que supone el volver constantemente atrás a evaluar el resultado de las propias expectativas y acciones. O sea: una historia que ya está contada en parte, pero que necesita volverse a contar constantemente, incrementando así la dimensión narrativa del blog. Retelling what is told. Y a eso nos dedicamos parte del tiempo, dentro y fuera del blog, porque si algo interesante tiene esta dimensión del blog es que lo mismo sucede con las personas. Llevamos nuestra historia inscrita, en parte al menos, en el cuerpo (no corporativo) y en lo que de nosotros sabe el dominio público. Pero eso no nos impide contarla una y otra vez, a medida que se sigue transformando. Una dimensión más del blog como cuerpo virtual o alternativo de unos seres marcados por el tiempo y por las inscripciones que va dejando. 

Por cierto, aconsejaban también encontrar maneras de que no quede muerto el archivo del blog, así que supongo que estoy acertado poniendo estos enlaces finales que llevan al pasado, siempre al pasado, nunca al futuro. De momento.

The Blog's Body 

¡Nominado!

Sí, me han subido un poco la nómina, con otro complemento más, satelizado en torno al sueldillo.
Egolatry
Pero no, me refería a que además me han subido un poco el ego (sí, se puede), nominándome Magda en Apostillas Literarias (¡gracias Magda!) como uno de los cinco blogs que te hacen pensar.

¿Es un meme? ¿Es un premio? ¿Es Supermán? Bueno, pues me parece que me voy a sumar a la cadena y nominar a cinco blogs que me hagan pensar... mejor que instituir uno de esos premios con cheque en blanco-blanco, o accésits sin premio. O vale, llámenlo I Premio Vanity Fea, si quieren... y hago como esos blogueros que instituyen un premio

...
y la primera impresión es que, si bien sí leo algunos buenos blogs regularmente, esto me hace pensar lo mal que conozco la blogosfera, a pesar de estár zanganeando por ahí la mitad del día. En fin, cuando llegue a alguna conclusión sobre mis cinco nominados, que no deben nominarme a su vez, aquí los pondré. Para más información sobre el meme, ir al blog de Magda arriba... y los avisos los pasa Technorati. Es que no soy aficionado a los memes, pero hay que reconocer que este, además de trabajar a mi favor, tiene un interés crítico evidente. O lo tendría si fuese yo un experto en blogs que me dejen pensativo...

... y oye, ya que estamos dándole al ego, si hay blogs que me hacen pensar, ¿igual parte del mérito corresponde a este pensador? Ya lo decía Wilde,

"from subjects of little or no importance (...) the true critic can, if it be his pleasure so to direct or waste his faculty of contemplation, produce work that will be flawless in beauty and instinct with intellectual subtlety. Why not? Dulness is always an irresistible temptation for brilliancy, and stupidity is the permanent Bestia Trionfans that calls wisdom from its cave. To an artist so creative as the critic, what does subject-matter signify? No more and no less than it does to the novelist and the painter. Like them, he can find his motives everywhere. Treatment is the test. There is nothing that has not in it suggestion or challenge." (The Critic as Artist).

Pero aparte de mi propia aportación observadora, entre los que me motivan para bien, están, sin orden cierto ni concierto...

Diarios

Crónicas bárbaras

The Loom

Making Light

Van cuatro... lo que veo es que no empleo la blogosfera realmente para pensar... Ah, pero me olvidaba del blog que más pensativo me deja:

¡Vanity Fea!

– ¿porque quién dijo que no podía votarse uno mismo? Ahora, y sólo ahora, no me puedo volver a votar.

PS: Además de nominado, estoy nombrado. Me ha pasado un colega de la Uni un periódico del mes pasado donde hablaba de mí David Ballota en su columna del Heraldo de Aragón "Cosas de blogueros", en un artículo titulado "Los libros se sienten y se ven en la blogosfera"... aunque ya avisa que "algunos de los libros sobre los que postea García Landa no son para todos los públicos". Bueno, ninguno lo es, en realidad, por mucho que quieran hacer ver que sí. (Más gracias a David, por ponerme tan destacadamente en este artículo).

Heraldo



En el fondo no estoy tan mal

Ficcionalidad e inutilidad del blog personal

Ficcionalidad e inutilidad del blog personal

¿Cuándo es ficticio un blog? La cosa no tiene respuesta sencilla. No se puede presuponer una línea divisoria clara entre blogs ficticios y blogs no ficticios. Más bien habría que estudiar las diversas maneras en que puede haber elementos de ficcionalidad en un blog. O en un texto cualquiera: pues muchas cuestiones son problemas generales de comunicación textual, y sólo algunas formas particulares aparecen en los blogs por su medio o estructura.

Angela Thomas (en Uses of Blogs, ed. Axel Bruns y Joanne Jacobs) presenta esta tipología de "blog fiction", presentando una oposición básica entre

- El blog usado como un mero instrumento de publicación, y

- El blog usado como un instrumento de escritura, utilizando las posibilidades propias del medio, lo que a su vez se subdivide en
       
            - Historia contenida en el propio blog o

            - Historia sólo parcialmente contenida por el blog,

–y aquí distingue, no sé si de modo exhaustivo, entre blogs relacionados con juegos de rol interactivos, y diarios de personajes ya sean basados en una fuente ficticia o real. (Así pues, el blog de Julio César, por ejemplo, tiene una fuente real pero es ficticio en tanto que blog)

 
Dedica además una sección aparte a los blogs ficticios utilizados con fines comerciales.

Como instrumento de escritura, el blog utilizará sus características de hipertextualidad, serialidad, multimedia, e interactividad para crear efectos artísticos propios. Se dice que en los blogs el lector "idealizado" que todo escritor crea adquiere un carácter distinto, pues son lectores reales los que interactúan con el escritor. Aquí habría que matizar, pues nunca un lector efectivo se confunde con el lector implícito o ideal de un texto. Quien ha leído un texto efectivamente no es sino una muestra no representativa de quienes pueden leerlo en el futuro. Ahora bien, quizá se esté pensando en otra característica de los blogs: su evanescencia. No porque desaparezcan (siempre) de la red, sino porque en los blogs sólo hay un punto vivo, la cabeza del mismo que va creciendo, y una cola larga (cola larga digo) de texto semimuerto que arrastra, tiempo muerto del pasado, que sólo viven e proporción a la vida de la cabeza—si vive en absoluto.

El ejemplo de blog que utiliza para la ficción todas estas posibilidades del blogging es para Thomas The Glass House (que ya ha desaparecido de la red, con su puesto ocupado por anuncios de préstamos rápidos y tonos para móviles... la evanescencia es el peor enemigo de los blogs, y del hombre). En fin, The Glass House empleaba por ejemplo los comentarios para introducir comentarios ficticios de los personajes amigos del protagonista, James el hombre invisible. E iba introduciendo elementos multimedia, como yo (me pregunto si mis multimedia son ficticios también; quizá luego me conteste).

Más corrientes son los blogs derivados de una ficción ya existente, como los de comunidades de fans (tipo Harry Potter; as los fans de Buffy the Vampire Slayer). Es especialmente llamativo el caso de la fan fiction escrita por adolescentes: según Angela Thomas, en referencia a un estudio de una comunidad de fan fiction,



"además de meterse en la cabeza de un personaje y crear una historia de trasfondo para escribir fan fiction, estos diarios en red concretamente son también un medio de explorar y construir el yo, y las chicas (...) estaban creando versiones de sí mismas al escribir adoptando un rol. Se vio que la narración y la ficción servían como un mecanismo de distanciamiento de seguridad para explorar sentimientos y experiencias de la adolescencia que o bien eran difíciles o bien estaban sin explorar a través de sus personalidades reales." (204).



Así, los autores de fan fiction crean identidades híbridas entre ellos mismos y los personajes del mundo ficticio, atribuyéndoles recuerdos, gustos o deseos del propio autor: "Sus personajes son un ensayo de lo que quieren volverse, y al interpretar el rol de ese yo ideal, pueden acercarse más a volverse en él. Son las posibilidades imaginativas de sus personajes ficticios lo que les da a las chicas el poder de imaginar esas mismas posibilidades para sus personalidades reales" (206). Esto no parece radicalmente distinto de las proyecciones que establece un autor adulto con sus personajes: muchas veces estos provienen de lados alternativos de su personalidad. Ahora bien, en el caso de los adultos, al estar la personalidad y sus posibilidades más asentadas, muchas veces son posibilidades rechazadas o desaparecidas para el propio autor lo que se proyecta y desarrolla: no proyectos de transformación del yo.

Vemos en todo caso que aquí hay bajo la ficción evidente una buena dosis de realidad—una de las razones por las cuales no es fácil trazar la línea entre ficción y realidad en los blogs, ni en ningún otro sitio. Lo mismo sucede sin duda a la inversa: en blogs que se presentan como realidad puede haber una buena dosis de invención o falsedad. Ya veremos si puede hablarse de ficción en ese caso. Pues ficción quiere decir bastantes cosas (es un concepto borroso), pero uno de sus sentidos principales es un juego consensuado entre emisor y receptor, el juego de la ficción.

Un apartado especial dedica Thomas a los blogs comerciales, donde los personajes de ficción también adquieren la dimensión "real" de interacción con la vida real y situaciones a través del humor por ejemplo - más casos mixtos o borrosos, dentro de un marco general ficcional.

Cita de David Gauntlett, Media, Genre and Identity: "Para interpretar las elecciones que hemos hecho, los individuos construimos una narración del yo, que da cierto orden a la complejidad de nuestras vidas" (en Thomas 208). Este orden impuesto por selección u omisión es también otra dimensión de la ficcionalidad, pero ya de esa ficcionalidad que aplicamos fuera de los textos de ficción, para construir el espacio social donde interactuamos, y donde mantenemos la ficción de que somos siempre la misma persona.

Según Tim Wright, "a medida que más y más gente empiece a bloguear, inevitablemente se difuminarán las líneas entre autor y lector, y entre hecho factual y ficción" (en Thomas 208). Thomas ve mucho potencial artístico, interactivo y comunicativo a los blogs ficticios, y a este terreno indefinido entre ficción y realidad.

Observa Axel Bruns en el capítulo final de Uses of Blogs que en las definiciones de qué es "un blog" se oscila entre definirlo como un tipo de género o un tipo de tecnología, aunque evidentemente hay una cierta conexión entre las tecnologías y los géneros que posibilitan: "Está claro que los rasgos tecnológicos de las tecnologías de publicación también ayudan a determinar qué géneros serán posibles en su seno, pero al mismo tiempo las tecnologías también son modeladas por las necesidades sociales que están presentes en la cultura contemporánea y pueden impulsar el auge o caída de géneros particulares de expresión" (250).

En el caso de los blogs es importante la aparición del produsage, "produso", mezcla de uso y producción, y esto es a la vez algo posibilitado por la tecnología y demandado por los usuarios, que favorecerán la adopción de las tecnologías que cubran estas necesidades sociales de comunicación. Tecnologías hay muchas, pero lo crucial no es que existan, sino que se difundan y sean adoptadas. Si los blogs son fantásticos pero a la gente le va más Twitter porque se presta más al SMS, pues Twitter que tendremos (¡¡espero que no!!), y los blogs se quedarán para filatelistas, esperantistas y radioaficionados, y otras personas con problemas de socialización.

Así, por ejemplo, los videoblogs o los podcasts no han tenido tanto éxito para el blog personal como el texto escrito, no tanto quizá por lo engorroso de la tecnología, sino porque los usuarios prefieren la velocidad que permite un barrido visual y que la da el texto, no el vídeo ni el audio. Concluye Bruns que "quizá, pues, el ímpetu para la evolución de los blogs en todas sus formas lo vaya a seguir dando la evolución de los géneros y no tanto de las tecnologías" (251)—y sin embargo los géneros también proporcionan la ocasión encasilllarse en un género, una limitación tanto como una orientación. Hasta en los límites del blog personal, supuestamente menos "temático" que los demás, hay prácticas generalizadas sobre lo que cabe y no cabe en un blog personal; de este modo la blogosfera va encontrando sus prácticas mayoritarias, y minoritarias. Yo creo que me seguiré apuntando a las que más me convengan o más atractivas me resulten en cada momento, sean mayoritarias o minoritarias. Aunque me quede en un islote tecnológico... que esperemos no sea el caso.

Volvamos al tema "ficcionalidad". E "inutilidad". En principio, lo que leemos como ficción carece de otra utilidad práctica, en cuanto tal, que el de ser legible, interesante, proporcionar interés en el proceso mismo de la lectura. Otra cuestión es que una narración ficticia, por ejemplo Manolo’s Shoe Blog, sirva además para otros fines—que la ficción esté subordinada aquí, o esté al servicio de, la venta de zapatos. Si ficción es, habrá de sostenerse en tanto que ficción, placer inútil.

Con "inútil" quiero decir no instrumental para fines inmediatos. Porque la ficción, como otros artes inútiles, puede desempeñar funciones culturales, cognoscitivas, etc. muy variadas. (Así lo sostiene Oscar Wilde en "The Decay of Lying", que comienza declarando la inutilidad del arte para luego admitir que el arte genera, o ayuda a generar, el mundo perceptual y social en el que vivimos). Pero el arte en tanto que juego de la semiosis carece de utilidad referencial: así, la ficción es su territorio natural. Si la historia de la Decadencia y Caída del Imperio Romano de Gibbon es arte en este sentido, lo es no por su valor histórico—aunque sí exista, por otra parte, un arte de la historia...— sino por los valores compositivos, retóricos, imaginativos, que comparte con textos de ficción.

¿Qué quiere esto decir? Pues, en suma, que la ficción no se opone a lo factual... precisamente porque su terreno propio está allí donde la factualidad o no factualidad de un hecho o dato se vuelve irrelevante. Es esta indeterminación, u oposición en otra dimensión, la que a menudo confunde las discusiones teóricas sobre factualidad y ficcionalidad. Podemos concebir la comunicación ficticia como un juego comunicativo distinto del juego de la referencialidad. En cierto modo, nunca se encuentra un juego con otro... menos cuando una persona juega a uno y otra juega a otro, e intentan entenderse. Lo dicho, normalmente no se encontrarán.

¿Cómo se determina si un texto es ficticio o no? Lo decisivo es que no hay nada decisivo. Sólo hay contextos comunicativos en los que se hace una atribución de ficcionalidad, o un uso ficcional del texto. Y es muy posible que en otro contexto se haga otro uso o se estimule otro uso—por ejemplo, clasificando un libro como ficción o no ficción según convenga, como sucedió con La Lista de Schindler. En la práctica del discurso no hay tribunales de última instancia (excepto cuando se lleva una cuestión a los tribunales efectivamente), y un nuevo contexto supone una reelaboración y reciclaje del texto para darle un nuevo uso.

Por supuesto hay muchos blogs que se presentan como información especializada, factual, y en tanto que publicaciones informativas no tendrían por qué ser más problemáticos ni contrafactuales que una revista o diario impreso. Aunque el medio electrónico se preste a difuminar sus contornos hacia el terreno del blog personal, por la facilidad de publicación, la gratuidad (que crea virtualidad) y la tendencia al pseudonimato.

En el caso de los blogs personales, los conocidos del bloguero pueden leer su diario o reflexiones como información factual que lleve a otros tipos de interacción, o proporcione datos. Pero la mayoría de los lectores se sitúan en un ámbito de lectura por placer o entretenimiento, donde queda en suspenso la factualidad de lo dicho, se mezcla la realidad con la invención o las mentiras de maneras no contrastables, y todo queda aún más ficcionalizado por el uso frecuente de pseudónimos, que ayuda a separar lo que aparece en el blog de otros contextos "factuales" de interacción del bloguero. El pseudónimo es una de las mayores garantías de virtualización de la experiencia en red—pues usar el propio nombre se presta a interferencias. Pero es fácil adivinar que con estos presupuestos (variabilidad de los contextos, variabilidad de los usos, mayor o menor referencialidad contrastable de los hechos relatados...) los blogs personales se mueven libremente en un ámbito elástico de indeterminación entre un mundo ficcional virtual y el mundo real donde aterrizan a veces con estrépito o  crean interferencias y ondas de irrealidad—como cuando irrumpen en nuestro mundo, por un portal interdimensional, seres incorpóreos procedentes de otro mundo coexistente pero inmaterial.

 

Blogs, narratividad, ficcionalidad


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Datos sobre comentarios

Me he leído un análisis sobre comentarios en los blogs que aporta ciertos datos estadísticos interesantes, además de otras reflexiones menos cuantitatificadas. Es un artículo presentado en 2006 por Gilad Mishne y Natalie Glance, "Leave a Reply: An Analysis of Weblog Comments" (PDF) - vía Reflexiones e Irreflexiones.

Los autores se plantean estudiar esta parte un tanto descuidada de la blogosfera: después de todo, un blog suele definirse como un texto en red donde aparte del autor o autores pueden escribir, de manera más subordinada o comentativa, otras personas, añadiendo comentarios - personas que por tanto también son coautores del blog en conjunto, si bien no de los artículos. Estiman Mishne&Glance que la "comentosfera" supone cerca de un tercio del volumen de la blogosfera, una parte descuidada en los estudios, como en la tecnología: en general no se sindican los comentarios: sólo cerca del 2% de la comentosfera lo estaba (en 2005).

El análisis se basa en un corpus de unos 645.000 comentarios (todos de 2005), impresionante. No entraré a discutir la manera en que obtienen los datos, aunque como es de suponer la búsqueda automatizada tiene tantas virtudes como inconvenientes: cuadricula mucho lo que se puede buscar, y a veces se eliminan bloques enormes de datos en principio relevantes porque no cuadran con el método empleado, como eliminar todo Livejournal, o todos los posts sin enlaces permanentes. Gajes. Pero hay que darlo por bueno:  Datos principales aportados por Mishne&Glance:

- 685.976 posts analizados, con 645.042 comentarios - a 0'9 comentarios por post, aunque como veremos esto no funciona por términos medios. Sólo el 15% de los posts tienen comentarios. De los comentados, el número medio de comentarios es de 6'3, la mediana 2, y la desviación media 20'5.
- Algunos datos sorprenden, y hasta duda uno de su exactitud. Por ejemplo, el número de blogs sin ningún comentario: el 78 %. Y eso que han eliminado blogs inactivos, o falsos, o blogs de un solo post para el análisis. Esa es otra: estos pseudo-blogs o neonatos muertos son una parte importante de todos los supuestos millones de blogs  (más de 56 millones hoy según Blogpulse). Admiten los autores que su corpus sólo contiene cerca de una cuarta parte de los comentarios correspondientes a su corpus de blogs. Con lo cual, hay que relativizar...
- Media de palabras por post: 63; mediana, 31; desviación: 93.The Long Tail

Aunque no presentan los gráficos con la forma típica de cola larga, así hay que verlos: "un pequeño número de posts [y de blogs] con un gran numero de comentarios y una larga cola de posts [y de blogs] con pocos comentarios [o ninguno]". Y otro gráfico de larga cola para la longitud de los comentarios: pocos extraordinariamente largos, pocos largos, muchos cortos. 

Y lo mismo se aplica sin duda a la relación entre cantidad de texto y número de comentarios, o a otras dimensiones no tenidas en cuenta en este estudio, como la presencia relativa de comentaristas específicos o su índice de retorno, así como a la relación entre actividad lectora y actividad comentarística: muchos lectores silenciosos o comentadores ocasionales (la larga cola) con pocos de ellos proporcionando altos índices de comentarios. Pero como digo, estas dimensiones no entran en este estudio.

Otras conclusiones no sorprendentes: que los comentarios aportan contenido, que ayudan a la localización temática automatizada de un artículo por palabras clave, que ayudan a medir la relevancia de un post... Que los blogs más enlazados y más visitados son también más comentados... y otras inevitabilidades estadísticas. Con las excepciones que señalan los autores: al usarse con relativa frecuencia la opción de desactivar comentarios, también hay blogs relevantes con pocos comentarios o sin ellos. También se apunta la razón del caso contrario, blogs poco enlazados y poco relevantes pero muy comentados—en el caso de pequeños grupos que utilizan los comentarios como si fueran un chat (con lo cual dejan de ser comentarios al post, y hasta a su tema). Usos diversos para la misma cosa.

Me ha interesado el intento de cuantificar automáticamente las disputas, desacuerdos o desavenencias en los comentarios. La mayoría de los comentarios son "consonantes" con el autor o con otros comentaristas, pero un 16% de los comentarios son disonantes o "disputative" (y un 21% de las series de comentarios). Los asuntos que más se prestan a desavenencias son los políticos, religiosos e ideológicos.

La manera de captar las frases que indican actitud subjetiva fue comparar el corpus de entradas de la Wikipedia con el corpus de comentarios de usuarios en la misma.  Claro que habrá comentarios (por ejemplo muchos míos) que muestran desacuerdo sin usar frases con alto nivel de subjetividad. Y, por otra parte, la diferencia entre el acuerdo y el desacuerdo es un continuo. No obstante, el método seguido aquí parece adecuado para analizar grandes masas de datos a grandes rasgos, for what it's worth (a mí me va más, y estoy mejor equipado para, el microanálisis de matices). Otros datos: los comentarios disputativos tienden a ser más largos y a aparecer en series de comentarios más largas. No observan los autores el retorno de los comentadores disputativos a la discusión, pero también obviamente hay más interacción sostenida en torno a una disputa que en torno a un acuerdo.

Autoevaluación a la luz de estos datos: Que mis posts son larguísimos, mi relación entre cantidad de texto del artículo y comentarios recibidos es atroz, y va a peor, que estoy en la larga cola de blogs no comentados o poco comentados. Poco comentado, incluso, en relación al número de visitas... aunque a base de perseverancia y muchos posts sí tengo más comentarios, en términos absolutos, que muchos que le dedican menos tiempo y esfuerzo. Y que si bien antes tenía comentarios con desavenencias, han ido desapareciendo, para dejarme hablar solo en una amplia llanura de silencio, en la que puedo largar a gusto lo que tenga que decir, sin que valga la pena ponerse a discutir conmigo. Lo bueno del caso es que no se puede uno sentir solo, entre tantos blogs sin comentario.

En el fondo no estoy tan mal

Blogs, narratividad, ficcionalidad

Blogs, narratividad, ficcionalidad Para mi paper in progress sobre los blogs y la narratividad de la experiencia....

Comencemos por la diferencia entre narración y ficción, o narratividad y ficcionalidad. No siempre se tiene en cuenta en el rigor de las definiciones. Por ejemplo, Angela Thomas define un "blog ficticio" (fictional blog) como "any form of narrative that is written and published through a blog, Livejournal, or other similar online Web journal" (199)—una conceptualización claramente deficiente.

Distingamos la ficcionalidad involuntaria de la ficcionalidad explícita. La primera puede identificarse en principio, en lo que a las narraciones se refiere, con la narratividad y las demás dimensiones de articulación semiótica de un contenido. A saber: por el mero hecho de recibir una forma narrativa, una distribución de la información en base a presuposiciones y un punto de vista, etc., todo texto presentado como factual ha de entenderse críticamente como una versión de la realidad supuestamente factual que presenta. Por supuesto, la argumentación del hablante es que su discurso es una fiel transcripción de los hechos, y por eso hablamos de ficcionalidad involuntaria—es el punto de vista de un tercero el que señala la discrepancia entre los hechos y su representación. 

El segundo tipo de ficcionalidad, la ficcionalidad explícita, es un juego verbal diferente: supone la invitación al receptor a entrar en un universo alternativo que puede mantener diversos tipos de relaciones con el real, según los géneros invocados y las maniobras específicas de cada texto. Pero se trata en principio de una actividad poética, que remite al emisor y receptor a un mundo referencial alejado de la interacción comunicativa sobre hechos factuales.

Por tanto, puede haber en principio en los blogs narrativos, como en cualquier otra narración, una ficcionalidad involuntaria y una ficcionalidad explícita. Puede haber blogs que ficcionalicen o narrativicen la experiencia real del bloguero, y blogs que relaten una historia de ficción—o que sometan a una ficcionalización la forma misma del blog (por ejemplo con falsos archivos antiguos, enlaces a otros blogs que a su vez también formen parte de la obra diseñada por el autor...). Y una vez sentados estos dos polos... hay que tener en cuenta que el terreno intermedio está también ocupado.

¿Es el blog de por sí una forma narrativa?

Aquí tenemos que tener en cuenta diversas dimensiones de la narratividad. La propia secuencialidad temporal, la datación cronológica inherente a los blogs, les dota de una importante potencialidad narrativa de un tipo particular: lo que Genette llamaba narración intercalada (típica de los diarios). Pero existen muchas otras dimensiones en la narratividad al margen de la mera secuencialidad.

Tomemos la retrospectividad, por ejemplo. La enunciación típicamente intercalada de los blogs hace que en el momento de la composición la retrospectividad se limite a lo ya escrito y ya contado, no a lo que está por contar (y de hecho por venir). El bloguero es inocente del porvenir de su texto, que no está diseñado como no está diseñada la vida que hemos de vivir. (Y, sin embargo, repito que este efecto como cualquier otro efecto textual se puede ficcionalizar, reutilizar, en una estructura estética que utilice la estructura del blog como un material compositivo).

En el blog caben referencias temporales al pasado o al futuro que enfaticen la narratividad, por el procedimiento de señalar o enfatizar secuencias de acción, causalidad, expectación... así pues, puede haber referencias a artículos anteriores que enfaticen un desarrollo narrativo, o expresión de futuros desarrollos, planes, incógnitas que se han de resolver. Estamos teniendo en cuenta aquí de modo especial la narratividad enfatizada por la referencia del texto a sí mismo (pero naturalmente también pueden darse referencias al pasado y al futuro que no sean además referencias al propio texto que ha de recoger ese pasado y ese futuro).

Cabe especialmente en los blogs un tipo de retrospección muy unido a los textos en proceso: la reevaluación de anteriores datos, sucesos, circunstancias, entradas, etc. - a la luz de hechos imprevistos o sobrevenidos. Esta relación del blog o del diario - como de la vida - con la imprevisión es lo que hace de ellos narraciones vitales - textos que enfatizan el carácter narrativo del propio discurrir de la vida.

Bajtín, autoobjetivización, blogs


Narratología de los blogs

Narratología de los blogs Tengo que empezar a pensar en cumplir mi compromiso de escribir un artículo sobre narratología de los blogs que le prometí a mi cuñada. Así que empiezo hoy inaugurando una hoja en blanco (quizá ya no tan blanca cuando tú la leas) para irla rellenando con reflexiones sobre Los blogs y la narratividad de la experiencia. Und so weiter.

Y aunque aún no me he decidido a ir a París, a dar una conferencia sobre narratología en la École Supérieure des Hautes Études en Sciences Sociales, es posible que sí lo haga. Y quizá presente allí una versión preliminar del trabajo éste sobre narratología de los blogs... por matar pájaros. Si me animo a hacerlo en francés, lo iré traduciendo y colgando aquí: Les blogs et la narrativité de l'expérience.  Quizá el título vaya cambiando. Raro lo que no cambia.

Procesos - representaciones - narraciones - narratologías