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En el fondo no estoy tan mal

En el fondo no estoy tan mal De la reseña editorial de Zero Comments: Blogging and Critical Internet Culture, de Geert Lovink (Routledge, 2007):

In Zero Comments, internationally renowned media theorist and 'net critic' Geert Lovink upgrades worn out concepts about the Internet and interrogates the latest hype surrounding blogs and social network sites. In this third volume of his studies into critical Internet culture, following the influential Dark Fiber and My First Recession, Lovink develops a 'general theory of blogging.' Unlike most critiques of blogging, Lovink is not focusing here on the dynamics between bloggers and the mainstream news media, but rather unpacking the ways that blogs exhibit a 'nihilist impulse' to empty out established meaning structures. Blogs, Lovink argues, are bringing about the decay of traditional broadcast media, and they are driven by an in-crowd dynamic in which social ranking is a primary concern. The lowest rung of the new Internet hierarchy are those blogs and sites that receive no user feedback or 'zero comments'.

– entre los cuales me encuentro. O sea, en el fondo de la red social. Bueno, aún podía estar peor, con cero comentarios y cero visitas y cero enlaces...  en un islote de la red como este otro que tengo. (Pues claro que no funciona el enlace—si digo que es un islote). Pero mejor vivir en una isla desierta, o en un rincón apartado, que en según qué barrios—digo yo. O recibir según qué visitas...

No es que vaya a decir, con Locomotoro, "solo, solo, solito y solo / soy más pirindolo". Pero, contrariamente a lo que esperaba, y sin ánimo de ofender a mis visitantes dialogantes, resulta que el diálogo más interesante a que ha dado lugar este blog para mí es el diálogo conmigo mismo. Esto iba contra mis previsiones, a pesar del título Vanity Fea. Y la sociedad de uno consigo mismo no es de despreciar.

En fin, que con eso dicho queda que concibo situaciones peores que la que apunta Lovink de no tener feedback. A estas alturas me importaría más la falta de autofeedback.

Pero comprendo que la red social interna no cuenta mucho en el mercado de la comunicación. Los autoenlaces tan abundantes en este blog no cubican. Toda interacción en Internet es moneda de cambio, y medida de posicionamiento, pero han de ser enlaces entre sitios distintos. Los enlaces, ya se sabe, son casi una moneda oficial de cambio en la web desde que Google los utilizó como medida del éxito, importancia y calidad de un sitio. Pero también el número de suscripciones, la lista de citas en Google, a ver quién la tiene más larga. Y también el número de comentarios recibidos—por no hablar de su calidad.

Hay que tener en cuenta que existe un mercado de intercambio de comentarios (tú me visitas, yo te visito), con lo cual habría que tener en cuenta no sólo el número de comentarios en bruto, sino la relación entre el número de comentarios recibidos y el número de comentarios puestos. Si poner un comentario (al margen de otras consideraciones) es comprar un boleto para recibir un comentario, valen mucho más los comentarios no solicitados—y los no respondidos.

Incluso, siguiendo este razonamiento, podríamos considerar que todo comentario puesto a un bloguero muy comentado va en detrimento de nuestro propio sitio... puesto que los autores muy comentados no van a entrar en el mercadeo de comentarios, siquiera sea por falta de tiempo: al comentarlos estamos engrandeciendo su sitio y encogiendo, comparativamente, el nuestro. Claro que la participación en un sitio muy visitado también puede revertir en visitas a nuestro blog.

Así que cada cual ha de encontrar la comunidad adecuada a su actividad, y sopesar a la hora de intervenir con un comentario: al margen de la importancia de la observación que queramos hacer, y al margen de la calidad de los comentarios recibidos—una consideración fuera del ámbito de este post—hay que tener en cuenta la relación entre energía reticular perdida con el comentario, y la potencialidad de absorber energía reticular a través del comentario. Es un riesgo, una apuesta.

Con lo dicho, adivinarán mis lectores que no tengo mucha intención de devolverles visitas a través de sus comentarios.

Y para terminar, una canción que propongo como himno para los blogueros sin comentarios: de Amistades Peligrosas, "Me quedaré solo":

 
Mis visitas y lectores

Blog en vacaciones


piboaraña
Como de costumbre, este bloguero no flojea en verano, y por tanto este blog NO CIERRA por vacaciones. Si tuviese que tomarme vacaciones de bloguear, no bloguearía. Pero allá cada cual. De todos modos a mi público le es indiferente. Y al de los que cierran, también.

Paranoia panóptica reticular






Chatterbox y el blog dentro del blog

Estreno Chatterbox en Vanity Fea...

JoseAngel: Mucho hablan en la radio de Nafarroa Bai. Pero vistos sus planes para Navarra, más bien habría que llamarlos Nafarroa Ez - o Nafarroa Bye.
10 ago 07, 14:07
JoseAngel: pero bueno, con seguir en otro mensaje, hecho. También los puedo utilizar para hacer microcomentarios yo mismo, como el que sigue. Sigue por arriba... igual que en los blogs, vamos.
10 ago 07, 14:06
JoseAngel: Me llamaba la atención un sistema que diese "igualdad", es un decir, al bloguero y a los comentaristas. Igualdad en altura en la pantalla, al menos. Acabo de ver que esto tiene un límite de palabras,
10 ago 07, 14:05
JoseAngel: ¡Hola! Acabo de estrenar esta cosa llamada Chatterbox, donde se pueden poner comentarios en directo y visibles en portada. No es que mis comentaristas sean tan lanzados, pero bueno...

Esto me recuerda mi intención (hasta ahora no realizada) de desarrollar el concepto de blog dentro del blog, o blog en abyme. Eso sucede cuando una entrada específica, o varias, crecen según el mismo sistema que el blog: con entradas fechadas que van empujando hacia abajo el texto inicial. Este artículo es un buen candidato para estrenar el concepto:

Blogs en la Facultad

La Academia y los blogs

La Academia y los blogs Me estoy leyendo Uses of Blogs, libro editado por Axel Bruns y Joanne Jacobs (Peter Lang, 2006)—sin tremendas sorpresas, claro, una vez conocido el terreno desde dentro. Me han interesado hasta ahora sobre todo los artículos sobre los blogs académicos escritos por Alexander Halavais ("Scholarly Blogging: Moving toward the Visible College") y Jill Walker ("Blogging from Inside the Ivory Tower").

"Los académicos que bloguean", dice Halavais, "están dedicados a algo más que la publicación personal: están dando forma a un nuevo 'tercer espacio' para el discurso académico, un espacio para desarrollar las redes sociales que ayudan a impulsar a las instituciones de investigación más visibles" (117, traducciones todas mías).

Los blogs y prácticas blogueras son muy variados, y al igual modo que un cuaderno en blanco puede llegar a contener cosas muy distintas, es aventurado generalizar sobre los blogs. Tampoco siquiera es lo mismo un blog académico que el blog escrito por un académico… Pero algunos rasgos prominentes en los blogs son, para Halavais, estos:

a) Son sitios de comunicación entre público disperso. Más disperso que el de los grandes medios, que tienden a agregar. (Aquí no queda claro en qué sentido los televidentes de una cadena están más 'agregados' que los lectores de un blog—a no ser de la disgregación resultante del mero hecho de la baja densidad de partículas…)

b) Los blogs estimulan la conversación. (Vale, hay más posibilidad de iniciativa para el feedback por parte del lector que en la radio, o la televisión. Y los blogs conservan la conversación, aunque esta tiende a morir de muerte natural bastante pronto. Existe además una paradoja: si el blog tiene mucho éxito, o sea, potencia comunicativa, la respuesta por parte del autor se vuelve imposible; si no tiene éxito, la conversación también tiende a no materilizarse… in medio aurea via, claro: un blog debería tener un público conversador, si es posible selecto, pero no morir de éxito).

c) Los blogs son una actividad de baja intensidad, y bajo coste, productora de microcontenido. (Aquí habría que matizar: si la intensidad es realmente baja, baja la capacidad comunicativa del blog; y si no es tan baja, el coste de trabajo ya no es tan irrelevante… como en este blog mío, de alta intensidad productiva y baja intensidad comunicativa. Diversos gráficos pueden hacerse midiendo la productividad relativa de autor y comentadores).

d) Dice Halavais que "los blogs representan una visión relativamente transparente y no editada del pensamiento en curso" (—otra que hay que matizar. Porque hasta la conversación en directo está editada según protocolos adecuados al medio. Así que habría que hablar más bien de una retórica ligera de edición—más ligera en todo caso que las publicaciones académicas).

En 1996, observaban Teresa M. Harrison y Timothy Stephen que la Red prometía proporcionar un espacio donde se materializasen ideales inherentes desde hacía tiempo a la academia y todavía por realizar:

"una conversación académica interminable e inclusiva; una investigación en colaboración limitada sólo por los intereses mutuos, un acceso sin restricciones a los recursos académicos; un aprendizaje independiente y descentralizado, y un sistema oportuno y universalmente accesible para representar, distribuir y archivar el conocimiento" (Harrison y Stephen, Computer Networking and Scholarly Communication in the Twenty-First Century, SUNY Press, 1996, cit. en Halavais 118).

Los blogs prometen ser más efectivos que otros medios electrónicos para realizar estos ideales. Pero las nuevas tecnologías pueden producir un desequilibrio en la comunicación social, y reorganizan el espacio comunicativo. Halavais compara los blogs con otros espacios o instrumentos comunicativos como son el cuaderno de notas, la cafetería, y la página de opinión del periódico. (Deja fuera de la comparación, sin embargo, los medios 'oficiales' obvios de la academia, como son las lecciones, los congresos y las publicaciones académicas).


El cuaderno de notas

El bloc personal ideal del investigador lo describe C. Wright Mills de un modo que recuerda bastante a una típica entrada de blog académico:

En un archivo como el que voy a describir, se unen la experiencia personal y las actividades profesionales, estudios en curso y estudios proyectados. En este archivo, tú, como artesano intelectual, intentarás reunir lo que estás haciendo intelectualmente y tu experiencia personal. Aquí no temerás usar tu experiencia y relacionarla directamente a diversos trabajos en curso. Al servir como un control del trabajo repetitivo, tu archivo también te permite conservar las energías. También te anima a capturar 'pensamientos marginales', ideas diversas que pueden ser proctos colaterales de la vida cotidiana, fragmentos de conversación oídos por la calle, o por qué no, sueños. Una vez anotados, estos pueden conducir a un pensamiento más sistemático, además de proporcionar relevancia intelectual a una experiencia más dirigida. (Mills, The Sociological Imagination, Oxford UP, 2000, cit. en Halavais 119).

Los 'sabios' solían intercambiar sus cuadernos, y también abren nuevas vías a investigadores posteriores. Vannevar Bush ya señaló en su 'memex' la importancia de dejar constancia de los enlaces de ideas, el 'rastro' que un investigador podía dejar en la red de documentos. (Claro que esto no es muy distinto del sistema académico tradicional de referenciar y anotar los materiales usados. Las notas académicas son sólo filtradas con vistas a un público muy especializado y dentro de lo 'relevante' para una disciplina, algo que puede conducir a perder cosas además de a ganar tiempo y concentración).

Cory Doctorow también observa cómo externalizar y comunicar el pensamiento contribuye a hacerlo, a entenderlo y desarrollarlo mejor. Me gusta especialmente el concepto de "ignorancia especificada" de Robert Merton citado aquí, y que según Halavais ayudan los blogs a establecer muy bien: "ignorancia especcificada" significa tomar consciencia por primera vez de algo que no se sabe o no se entiende, y dar razones de por qué valdría la pena saberlo. La forma de los blogs conduce más a interacción y colaboración que la de otras formas de "conversaciones con rastro" . "Nunca tantos han tenido acceso a tantos, de modo tan fácil"—y no olvidemos que "los lectores crean a los blogs tanto como los autores" (Nardi, Schiano y Gumbrecht).

La cafetería

Se refiere Halavais a las cafeterías del Londres del XVIII como comunidades sociales fluidas que permitían la diseminación de ideas y noticias. (Recordemos que Patrick Rebollar comparaba las listas de distribución de correo a los salones literarios de hace dos o tres siglos). Las comunidades de la Web no están localizadas en un espacio, claro, pero también se organizan por afinidades ideológicas o temáticas.

(A este respecto, hay que señalar que la imagen que aquí se da de una red de blogs académicos centrados en torno a Crooked Timber es engañosa, al aislar esa red del conjunto de la Red. Sí es útil ver que hay nodos más centrales o activos que otros—aunque lo determinante no sea el número de enlaces hipertextuales de un sitio sino el uso que se hace de ellos y el tráfico que soportan. Las comunidades son siempre estructuras definidas por una mayor densidad de interacción, o quizá por el interés específico del observador de comunidades, sobre la base de una red que está abierta por todas partes a otras conexiones y comunidades. Por supuesto, un blog que se quiera puramente académico puede evitar todo tipo de enlaces a blogs ajenos a su disciplina. Pero a través de los enlaces que a él pongan otros blogs académicos menos disciplinados, también está conectado al resto de la red).

Observa Halavais que la cafetería era idealmente un esacio restringido físicamente y que esa restricción física centraba la discusión… pero bueno, también la entorpecía por otra parte, supongo. Los blogs como cafetería ideal. Sin café, menos el que se ponga cada cual, vamos.

La página de opinión

Los blogs continúan la tradición de interacción entre el periodismo y la academia, rebajando las barreras para la comunicación directa con el público. La mayoría de los blogueros académicos vienen de disciplinas relacionadas con la esfera pública. Señalan Mortensen y Walker que los blogs se han vuelto para ellos instrumentos para pensar sobre la investigación, sus valores, y sobre cómo se contecta al resto del mundo—ahora que se lleva tanto lo de "conectar universidad y sociedad" los blogs prometerían ofrecer una vía. Pero las instancias universitarias más bien los ignoran activamente, es curioso…


Impedimentos al blogueo académico

¿Por qué hay tan pocos académicos que se abran un blog, vistas estas supuestas ventajas? Bien, pues aquí topamos con Bourdieu y con la noción del capital cultural. Los blogs pueden hacer peligrar el capital cultural acumulado por la academia, que se basa en la restricción al discurso (También podríamos citar aquí a Foucault y El orden del discurso: la academia controla el discurso, y lo incontrolado o incontrolable queda fuera). El esfuerzo que se exige en poner en publicaciones académicas aceptadas también trabaja en contra del esfuerzo dedicable a los blogs. Así pues, "parece improbable que muchas instituciones vayan a dar el visto bueno al blogueo como práctica en el futuro próximo" (123).

Especialmente molesta para la academia es la mezcla de lo personal y lo profesional: "La transparencia del blogueo, en particular cuando se identifica a los autores por nombre, lleva a una extraña nivelación de la esfera pública y privada, una regresión a la vida rural y a círculos sociales concéntricos" (123)—Me gusta esta imagen, aunque lo de "rural" llama un poco la atención en este espacio cibernético: ¿será que somos de pueblo, al fin y al cabo?

"Los mismos elementos del blogueo que lo hacen tan valioso—una red de público, una conversación abierta, pocas barreras de entrada, y transparencia—son también los que más amenazan las estructuras establecidas del conocimiento académico. Aunque cada uno de esos elementos pueda ser valorado por un investigador en concreto, la universidad en tanto que insitutción en muchos casos se basa en tratar al público como una masa, en proporcionar autoridad a unos canales de comunicación limitados, en construir barreras al discurso académico, y en mantener separaciones burocráticas entre la academia y otros aspectos de la vida de un académico." (Halavais 123).

Recientemente en la Chronicle of Higher Education se avisaba a los académicos en busca de trabajo que evitasen tener un blog… a pesar de lo mucho que este medio puede revitalizar el contacto entre la academia y el exterior.

(Bueno, sobre esto hay opiniones divididas. Otros recomiendan tener un blog como la mejor presentación profesional. Claro que tendría que ser un blog estrictamente profesional... con todo lo más una leve simulación de presencia personal, para producir un effet du réel que contribuya a reforzar la identificación de este individuo con su profesión…. No deja de ser alarmante que semejantes blogs laborales rosas vayan a ser la presencia autorizada del individuo en red con su propio nombre—devorado por su identidad profesional, mientras que el individuo variado y problemático se ve relegado al pseudonimato en plan mister Hydeous, y ojo con meterse en el terreno del brillante profesional Dr. Jekyll… en fin).

Blogs académicos y los Colegios visibles

Para Halavais, "el blogueo seguirá siendo una parte de la vida académica que existirá fuera de las instituciones académicas, aun practicándose desde dentro de ellas" (123). Sí contribuirán sin embargo a hacer más visibles los "colegios invisibles". El término "colegio invisible" se refiere a los lazos entre académicos que crean una comunidad virtual usando canales tanto formales como informales para comunicar sus ideas. Los medios electrónicos (email, foros, páginas web, listas de distribución) han funcionado como auxiliares de estos colegios invisibles, siempre subordinados a los encuentros cara a cara (congresos, etc.). Los blogs proporcionan un "tercer espacio" donde sea posible encontrarse con otros académicos libres de las necesidades de presentaciones.

(—Sí, qué rollo las presentaciones y el small talk en los congresos; de hecho a veces llega a devorar el espacio de la supuesta interacción académica, total para nada—aunque me pregunto si esto se evitará o sólo se reducirá con los medios electrónicos. En esto de proporcionar un 'tercer espacio' no los veo yo tan distintos de los foros o listas, aunque sí tienen la característica crucial de prestarse a ser espacios personales enlazados de maneras variables y optativas, antes que un único espacio central para todos).

—Sea como sea, sostiene Halavais que de hecho apoyan más a los canales y medios de comunicación existentes antes que sustituirlos. (Pienso en lo bien que funciona a veces la Narrative List como medio de intercambio de ideas y conversación. Se ha hablado de cambiarla por un blog, pero sería un error hacerla en esta fase, antes de que degenere como la lista de AEDEAN a un sitio donde anunciar publicaciones, congresos y titulaciones. Yo a veces desarrollo en mi blog una idea que he enviado antes a la lista—supongo que es una forma de interacción "intermedial" entre listas y blogs).

Así pues, los blogs irán adquiriendo a la larga un papel creciente como una parte integrante de la vida académica, aunque les cueste cambiar a las instituciones académicas y no vaya a contar como una "publicación académica".


La torre de marfil

En "Blogueando desde el interior de la torre de marfil", Jill Walker comenta que tiene ahora una actitud ambivalente a la relación entre blogs y academia. En el comienzo de su carrera, el blog le ayudó a hacer contactos, relacionarse con colegas interesados en temas similares, ganar karma disciplinario (ojo, en la disciplina de ordenadores para las humanidades), terminar la tesis, colocarse… pero a veces crea ahora interferencias indeseables. "Quizá el blogueo desestabilice jerarquías que ahora me resultan útiles, y eso me hace sentir ambivalente hacia ellas?" (129).

Cita también a Timothy Stephen y Teressa M. Harrison, que en "Comserve" señalaban con relación a las listas de distribución que su relativo anonimato y apertura tendía a disolver los sistemas jerárquicos necesarios para el funcionamiento de la academia.

"De hecho, el grado en el que queda restringida la comunicación es a menudo uno de los pocos signos públicos de la estatura disciplinaria de un académico. El acceso a los que están en la cima de la jerarquía académica es más difícil, y a menudo restringen su comunicación pública a canales de alto prestigio. Así pues, es dudoso que los académicos orientados hacia su promoción tengan en principio muchas tentaciones de llevar su diálogo a un espacio en el que el anonimato relativo de los autores y el público reduce la capacidad de sopesar el impacto de la contribución de uno. Podría uno anticipar que los académicos tenderán a restringir su comunicación en los canales públicos a información poco trascendente." (Cit. en Walker, 129).

Aunque observa Walker que al contrario que las listas, un blog parece apoyar más el concepto de jerarquía, pues al margen de identificarse, un blog funciona en principio como un estrado o tarima que privilegia al autor o autores sobre los demás participantes, y subordinan el discurso de los participantes al de los autores. Y la comunicación se puede restringir, y se restringe, aunque normalmente esto sucede según unas líneas determinadas:

a) Los blogs temáticos tienden a dejar de lado el proceso social y personal de la investigación, y suelen ir firmados con el nombre auténtico.

b) Los blogs sobre el proceso social y reacción personal a la vida académica tienden a dejar de lado las cuestiones disciplinarias concretas, y a presentarse bajo pseudónimo. Curiosamente reducen la identidad del bloguero a su posición en la jerarquía. Son un mero pseudónimo, pero son un becario, o un estudiante, o un profesor interino…

(Por otra parte hay muchos blogs académicos, o blogs de académicos, como éste, que no caen ni en una ni en otra categoría....) Y además las interferencias tienden a producirse.

"El blogueo no permite los cambios de roles a los que estamos acostumbrados en diferentes relaciones. Yo me comporto de manera diferente cuando estoy de camping con mi familia o almorzando con los amigos el domingo de cuando estoy en una reunón con el decano o discutiendo el presupuesto con los colegas. A mis amigas les cuento versiones de mi vida diferentes y más completa que a mis estudiantes. Los más desconcertantes son los extraños…. (133)


… que te conocen o creen conocerte porque leen tu blog. (Claro que la respuesta a esto ya la ha indicado la propia Walker: disciplinarse, reducirse a asuntos disciplinarios, o bloguear anónimamente. Pero parece difícil resistirse a explotar todas las posibilidades del medio, o resistir a la tendencia del medio a conectar ámbitos distintos…).

Walker sostiene que a pesar de sus dudas, sí cree que los blogs contribuirán más en el futuro a hacer visible la práctica de la investigación y a aumentar el intercambio—aunque los blogs aún tengan que encontrar su tono y su espacio.

¿Se escribirán artículos académicos en el 2035?

Pues veremos, dice Walker. Quizá la forma de comunicación científica dominante pase de los productos terminados, tipo libro o artículo, a los procesos de diálogo y comunicación como los blogs o lo que descienda de ellos—una forma más socrática de intercambio de conocimientos.¿O seguiremos necesitando a un Platón que ponga los diálogos en forma de libro almacenable para la posteridad? Sea como sea, Walker cree que seguiremos explorando los límites y ensayando las herramientas comunicativas que contribuyan a construir la Academia que queremos tener.

De momento, yo me he leído esto en un libro. Pero llegué a él a través de un blog, y ahora ha ido a parar a otro blog.

 

PS: Importante texto acaba de salir relacionado con esto: The Ithaka Report - University Publishing in a Digital Age.

Que anticipa que va a desarrollarse (o se ha desarrollado) un espectro más continuo entre lo formal y lo informal, un terreno entre la publicación académica y la literatura gris. Por allí nos pasearemos.

Qué aporta tu post


Bloggers

Leyéndome un informe del Pew Internet & American Life Project del año pasado, Bloggers: A Portrait of the Internet's New Storytellers, veo que soy un bloguero (americano) muy típico en algunos aspectos, y muy atípico en otros, lo cual debe sucederme con cualquier estadística que se consulte.

Algunos de los parámetros que miden:

- La mayoría de los bloggers no habían publicado nada antes en otros medios. Yo sí, como una amplia minoría (el 44%). Dada la facilidad de la tecnología para publicar y la accesibilidad... parece poco porcentaje el de los que se lanzan. Teniendo en cuenta sobre todo que son mayormente jóvenes.

- Lo de jóvenes: relativo. El 54% tienen menos de 30 años, pero eso quiere decir que el 46% tienen más de 30 años. Tampoco críos, y menos en España; en Francia sería otra cosa, con los skyblogs. Aquí me dice Álvaro que esto de los blogs es cosa de viejos (lo asocia conmigo, claro).

- Tema del blog: el mío, de tema múltiple y tipo diario personal, "my life and experiences", tema mayoritario en la blogosfera (37%) seguido de la política (11%) —y más atrás, deportes (6%), noticias y actualidades (5%), negocios (5%), tecnología (4%), y hobbies o enfermedades personales (1%). Ahora bien, me temo que lo que yo entiendo por "mis experiencias" no está tan generalizado. Porque son mías, claro. Es atípico también el hecho de que los bloguers "ancianos", o sea mayores de 30 años, suelen limitarse a un tema único o blog especializado, mientras que los jóvenes, o los inmaduros, somos más eclécticos.

– Los bloggers son un poco más alternativos o minoritarios, en USA. Son indistintamente hombres o mujeres, pero hay más tendencia a bloguear entre las minorías culturales. Ligera.

– El tema pseudónimos, que siempre me ha interesado. La mayoría de los blogs son pseudónimo-anónimos (el 55%), aunque hay una importantísima minoría de blogs firmados con la identidad "real" (46%)—como el mío, pues en contra de lo que muchos puedan suponer, no soy un ser de ficción inventado por una bibliotecaria aburrida.

– Para la mayoría (84%) el blog es un hobby y algo a lo que no se dedica demasiado tiempo. Sólo uno de cada diez blogueros pasa diez horas o más por semana dándole al blog, como hago yo. Un 52% escriben mayormente para el público, un 32% para sí mismos. Yo aquí me apunto a las dos respuestas—porque qué sería de mí sin mi público.

– Las principales razones para bloguear son la expresión creativa y el compartir experiencias personales. En mi caso también. Compartirlas no sé con quién, la verdad, pero en ello estamos. Otras motivaciones también las comparto: mantenerme en contacto con la familia (o más bien al revés), compartir conocimientos, motivar o concienciar a otras personas, entretener a la gente, acumular información... en orden descendente. Y lo que menos: conocer a gente nueva (??—vaya, qué pocos, yo tenía más esperanzas, aunque), y ganar dinero. Aún un 7% que espera ganar dinero me parecen un 7% de ilusos, pero bueno...

- Sólo un 34% consideran esto una forma de periodismo; el 65% no. Yo sí, en sentido literal (es periódico como una sequía), aunque ya sé que no es la Reuters.

– Los blogueros son (somos) más creativos, más comunicativos, más enterados, más críticos y más intensos usuarios de internet que otros usuarios de Internet. Normal.

– El 87% permiten comentarios, y el 43% (¿sólo? Extraño ) incluyen un blogroll.

– La gente no sabe (no sabía el año pasado) lo que es el RSS o no lo usa. Aún queda mucho por desarrollar...

Y un trocito a relacionar con la cultura de la vanidad:

"Algunos observadores sugieren que los blogs no son sino el siguiente paso de una cultura naciente del narcisismo y del exhibicionismo espoleada por los reality shows y otros elementos del ecosistema mediático actual. Pero otros sostienen que los blogs prometen una democratización con voces que pueden ahora saltarse los filtros institucionales de los medios tradicionales. Se piensa que esta democratización tiene implicaciones para la práctica e industria del periodismo además de para el futuro del discurso cívico y político."

... temas todos que me interesan. Tanto el conflicto de voces como el lado vanitatum de la cuestión, pues ambos tienen parte de razón. Lo que no queda claro del estudio es si los blogueros han notado alguna diferencia en su cultura de la vanidad, o en su práctica política y democrática, gracias a su blog. Yo, bastante, aunque principalmente de puertas adentro. Las consecuencias sociales y políticas aún están por desarrollar; el medio ambiente y mi público siguen en general sin reaccionar al nuevo medio, salvo honrosas.

Y sobre "storytellers" propiamente, poco hay en el estudio. El tema de la narratología del bloguing queda apuntado y por desarrollar.

Blog de status no situable 

El curso de blogs que ICE

O que estoy haciendo en estos momentos en el ICE. Ha generado un blog de blogger, éste:

El curso de blogs que ICE. 

Está lleno de las cosas que no pongo en este blog: noticias, feeds de vídeos, buscadores, chats... en comparación, este blog Vanity Fea es zen japonés total. Pero que nadie se sorprenda si borro enseguida mi engendrillo del ICE. O podía transferir allí el lado gadyetero y pluginero de mi personalidad, una vez lo desarrolle.

Diez cosas que tiene que tener un blog 

Mapa de la red social

Más vale un mapa que mil palabras. Lo tomo de IfBook, aunque me he permitido colonizar el espacio más céntrico. ¿En qué tierra vives? Yo, en el centro.


Red social
 


La galaxia Internet, y su centro

Reinventando la narración

Siguiendo el hilo de un post de ifBook sobre los comics en red llego al artículo de la wikipedia sobre Web Comics y a la teoría del comic en forma de comic I Can't Stop Thinking! de Scott McCloud. Muy secuencial y uniforme parece ser la reinvención que propone McCloud; será que yo tampoco puedo parar de pensar, pero se me ocurre que cada viñeta podría conducir verticalmente, u horizontalmente, o hipertextualmente (o sea en profundidad) a otra viñeta, o a un texto que continuase la historia narrándola, o a una película que la animase (del propio autor o de YouTube), o a fotografías e imágenes periféricas de esa escena, o a diversas músicas de fondo, materiales originales o ready-made de todo tipo reciclados o a medio deglutir... la obra de arte narrativo total, vamos, dentro de los límites del web. Con añadidos de grupos de discusión, foros, flashmobs, expansiones colaborativas o alternativas, tipo fanfiction, o por qué no, una narración wikimultimediada hecha por cientos de personas.... me parece que debo estar describiendo Second Life en cierto modo, cuando se le añadan ciertas potencialidades y detalles, por ejemplo la web dentro de la web. O igual estoy describiendo la web sin más, o quizá  First Life. Una narración tan total como la que digo sería inacabable e indiseñable (poco narrativa en suma) aunque pudiese contener episodios de intensa narratividad, como la vida misma. Nuestra noción de la narración necesita un hilito que nos conduzca de un episodio al siguiente, y unas convenciones estables, unos límites impuestos—una cierta mecánica que no lo deje todo a nuestra iniciativa exploratoria, porque allí la narración pasa a confundirse con la vida. El poem unlimited que decía Polonio tiene en realidad pocos adeptos.

¿Es un diario una narración?—les preguntaba yo hoy a los alumnos en clase de comentario de texto. Un diario no es tan retrospectivo como... una novela en forma de diario ficticio, por ejemplo. Me contesta una alumna enfatizando la diferencia de retrospectividad que se da para el escritor del diario (con el futuro todavía por escribir) y para quien lo lee con distancia, una vez terminado o avanzado (y con el futuro ya escrito). Gran parte de la retrospectividad que hace aumentar la narratividad no está en el texto de por sí, sino que estará, o no estará, según los azares de lo que la vida, el autor y  el lector hacen con ese texto.

En cierto sentido esto de los blogs personales es una narración multimedia en curso. Con texto, imagen, drama vivo, música y cine, como queríamos. Y con un hilo conductor suficiente. Porque hay muchos materiales absorbidos, y miles de puertas de salida, una por enlace... pero a pesar de todo se mantiene su precaria secuencia y entidad. Y establece sus propias recurrencias, coherencias, incoherencias e ironías, voluntarias e involuntarias, vale decir su propia narratividad. Es, pues, una narración multimedia de las aventuras de la mente (como diría Anatole France), con música e historietas añadidas. La historia del mundo pasado por la web y repasado por uno mismo. No deja de tener su intriga, si alguien lo relee en el futuro, cosa improbable como no sea yo mismo. En todo caso, continúa la historia... Y estoy de acuerdo con McCloud en que no está claro dónde está el final, más allá del horizonte visible quizá. Aunque el último post de la mayoría de los blogs suele caer de improviso, por lo que tengo observado.

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