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Stauffenberg

 

Stauffenberg

En lugar de ver en directo el debate final entre Zapatero y Rajoy, nos visionamos esta película, una de las varias dedicadas a los resistentes alemanes que en torno al heroico conde von Stauffenberg intentaron asesinar a Hitler. También se titula alternativamente Operación Valkiria, y Valkyrie será el título de otra más famosa que va a estrenarse después del verano, con Tom Cruise en el papel de von Stauffenberg. Aquí está interpretado el papel, con algunos aciertos y problemas, por Sebastian Koch, que le da el toque de "buena gente" y nobleza que aporta incluso a sus papeles de nazis (por ejemplo en El libro negro). Cruise le dará un toque bordecillo y chuleta que creo que no le irá mucho al personaje, aunque esperemos que me equivoque.

Como en otras películas alemanas sobre periodos históricos problemáticos (Sophie Scholl, El Hundimiento...) aquí se opta por una mezcla de condena al nazismo y de autojustificación nacional. Para empezar, se seleccionan personajes con quienes el espectador pueda empatizar, y se nos identifica con sus experiencias o acciones de supervivencia o de resistencia en medio del infierno nazi. De ahí la elección de Koch para el papel, aunque de hecho von Stauffenberg era aún más guapo... pero algo frío de aspecto, de hecho un ario ideal. Cruise lo hará menos cacho pan, pero más intenso y kamikaze artista, seguro.

Hay en esta selección de tema, naturalmente, una pequeña falacia implícita. La cámara mental abandona a los millones de alemanes que colaboraban con Hitler sin poner palos en las ruedas, para centrarse en la diminuta minoría de los que hicieron algo contra él, o lo intentaron. Es el paso número uno de la autojustificación, una sustitución metonímica, un cambio de énfasis.

Optan por otra vía quienes se centran en los nazis sin ofrecernos empatía, o quienes la ofrecen de maneras ambivalentes, desagradables y equívocas, enfatizando tanto los aspectos repugnantes como los humanamente cercanos de los personajes. Es lo que hace de manera excelente Jonathan Littell en Les Bienveillantes. Esperemos a la película... Películas sobre nazis, centradas en ellos como personas con vida cotidiana y como colaboradores de las Acciones de Castigo y de las Soluciones Finales serían más auténticas con otra verdad histórica más abundante—pero qué duda cabe, serían más difíciles de tragar no sólo en Alemania, sino en todas partes. El tema invita a una estética realista-grotesca que ofendería muchas sensibilidades, ya es que es ofensivo de por sí—hay que dulcificarlo, con la Resistencia Alemana y la Rosa Blanca, con complots contra Hitler y selecciones cuidadosas...

Porque hay además una selección dentro de la selección. La película se centra naturalmente en el von Stauffenberg antinazi, o mejor hitlericida, porque aunque el personaje histórico no ingresó en el partido nazi sí que compartía muchos presupuestos ideológicos de los nazis, y no se opuso al nazismo como tal—aun tras los horrores de las matanzas, tuvo que esperar a ver que Alemania se convertía también en una víctima, y sólo entonces tomó las armas contra Hitler. Cometiendo algo que sería alta traición entonces y ahora, pues ningún militar puede invocar a su propio criterio ni al derecho natural, como von Stauffenberg, para atentar contra sus superiores... y esta disciplina es la que le mantuvo a él aherrojado mucho tiempo, y al ejército alemán hasta el final—la mayoría sin hacerse muchas preguntas, seguramente.

La película sí que nos muestra brevemente a von Stauffenberg justificando la ocupación del Este, y el uso de mano de obra esclava (como lo hizo de hecho). También nos presenta las tensiones con su esposa por su acción, y el punto de vista de ésta que aquí aparece más preocupada por las consecuencias para su familia que por el destino de Alemania. También para ella Stauffenberg es un traidor, en otro sentido, un traidor a su matrimonio... un poco como la escena de Lady MacDuff  en Macbeth, si bien aquí será el "traidor" quien muera y la esposa traicionada quien sobreviva (murió ella hace un par de años).

(Al hijo de Stauffenberg, militar alemán, no le hace ninguna gracia Tom Cruise, por cierto...)

La película empieza un poquito floja y torpe, con machaconería germana, con una escena en la que von Stauffenberg y su esposa se prometen a la vez que contemplan admirativamente a Hitler, recién llegado al poder, oyendo Wagner en un palco. (Supongo que serán Las Valquirias, pero no recuerdo... ). La acción va un poquito salteada, evitando al von Stauffenberg pro-nazi, mostrando sólo sus dudas. Hay una escena muy bien filmada con el ataque en el que es herido en África, y a partir de allí se va volviendo la película más intensa y centrada, hasta culminar en el atentado fallido, y sobre todo en las intensísimas escenas de toma de posición de los oficiales, elecciones cruciales de vida o muerte por parte de los mandos, traiciones a una o a otra causa, o a sí mismos... y la ejecución de von Stauffenberger con una frase patriótica en la boca. Ahora que la frase de la película es cuando le dicen sus superiores "¡Se arrepentirá de esto!", y el replica "Hay muchas cosas de las que arrepentirse en este país, pero no de ésta".

Hitler está tolerable, y Goebbels logrado. Los oficiales nazis, clavados en su papel. Un fallo, sin embargo, en los maquilladores/trucadores, es que no hacen en absoluto realistas las mutilaciones del protagonista; tampoco ayuda Koch con posturas absurdas que ponen de manifiesto la falsa amputación de su mano derecha a fuerza de querer disimularla. Esos antebrazos extralargos y prolongados muñones... Detallitos como éstos son bastante más importantes de lo que podría parecer en una película. Seguro que Cruise, al menos, estará convenientemente amputado y mutilado para su papel.

Stauffenberg. Dir. Jo Baier. Cast. Sebastian Koch, Ulrich Tukur, Christopher Buchholz, Alex Milberg. Cinemat. Gunnar Fuss. Music by Enjott Schneider. Ed. Clara Fabry. Germany: Team Worx / SWR, WDR, RBB, ORF / Beta Film, 2004. Spanish DVD: Operación Walkiria.

La vida de los otros


Collateral

Excelente película de acción. Un taxista, Max (Jamie Foxx) es secuestrado por un asesino a sueldo (Tom Cruise, "Vincent") para que lo lleve por Los Angeles a hacer una ronda rápida de "encargos". El pobre primero no pide sino escapar de esta pesadilla, pero apenas lo ha conseguido (provocándose un accidente de circulación) descubre que tiene que salir corriendo tras el asesino, a pararlo él mismo, pues va a matar al último de sus encargos, una clienta que le había gustado al taxista justo antes de coger en su taxi al asesino. Era la primera de la lista, pero al llegar tarde al trabajo, el asesino no la encuentra en la oficina y la pasa al final, cruzándose con ella justo antes de subir al taxi que ella ha dejado... y de ahí las casualidades.

Excelente filmación, ritmo y trepidante argumento; la tensión entre los personajes, la música magistralmente integrada, la pesadilla de la peregrinación por Los Angeles viéndose en situaciones inesperadas y absurdas, asegura la atención y la inmersión del espectador (¡había escrito "del protagonista"!), identificado con el pobre cabbie, que pasa de repente de la superficie normal de la vida cotidiana en que vive a una pesadilla de muerte súbita y arbitraria, reflexiones sobre el sentido de la vida, y situaciones en las que apenas se reconoce haciendo lo que hace.

Tom Cruise, con su aire tanático habitual, encarna muy bien al asesino. Es un psicópata nihilista al que sólo mantiene en marcha su pura voluntad de hacer su voluntad, y el reto de mantenerse en la cumbre de su profesión sin fallar ni una. Es a la vez una encarnación de la lógica profesional del trabajo bien hecho sin consideraciones externas a las puramente empresariales. Un ejecutivo agresivo, vamos, pero literal; la fase terminal de la lógica capitalista, frente a la pobre humanidad normal, con sueños irrealizables, y madre regañona, que encarna Foxx.  Muy buena la escena de la visita a esta madre en el hospital. Porque Cruise va a lo suyo, pero también improvisa, es un tanático vital; hace jazz del comportamiento (siempre procurando no poner en riesgo su misión), le gusta curiosear, medir a la gente, jugar con ellos—y luego quitarles súbitamente la vida. Es una especie de Sir Death, como diría Javier Marías, o Sir Mortality—porque le hace reflexionar al taxista sobre cómo estaba dejando trascurrir su vida, su única vida, con esperanzas vanas y acciones empantanadas, engañándose a sí mismo. Y más que hacerle pensar, le obliga a actuar, a convertirse en el héroe que salva a la chica (y se la queda, presuponemos, aunque estas abogadas de traje sastre son tremendas, y nunca se sabe). Foxx mata al matador, disparándole contra toda previsión de éste, aunque las pasan canutas hasta que a Cruise se le acaba la cuerda.

La película defiende en boca de Foxx la decencia de la gente normal contra el nihilismo ateo de Cruise—aquí un nietzscheano partidario del acto gratuito. Pero también en su misma construcción hace depender el sentido de la vida de tomar conciencia de la propia mortalidad, e indirectamente de la irrupción del riesgo en nuestros hábitos—el riesgo inesperado, que nos obliga a sacar lo mejor de nosotros mismos where the action is, y que irrumpe en nuestra vida con la fuerza de un cadáver defenestrado sobre un taxi.

Aunque si nos atenemos a las estadísticas de esta película, normalmente el cadáver seremos nosotros, y las consecuencias las sacará un tercero.

Collateral. Dir. Michael Mann. Written by Stuart Beattie. Cast: Jamie Foxx, Tom Cruise, Jada Pinkett Smith, Mark Ruffalo, Peter Berg, Bruce McGill. Music by James Newton Howard. Ed. Jim Miller and Paul Rubell. Prod. des. David Wasco. Photog. Dion Beebe, Paul Cameron. Exec prod. Frank Darabont, Chuck Russell, Rob Fried, Peter Giuliano. Prod. Michael Mann and Julie Richardson – Parkes – McDonald Prod – Darabont/Fried/Russell Prod. USA: Dreamworks / Paramount, 2004.*

Casino Royale

Juno

Juno Viene siendo la película más valorada de la cartelera en Zaragoza, aunque francamente no es para tanto. Es la historia de Juno, una chica de dieciséis años que se queda embarazada y en lugar de abortar según la costumbre, decide tener el niño y dárselo a una pareja en adopción. Y sobre algunos problemas que le salen por el camino... Aunque al final termina la chica feliz y tranquila y saliendo de novietes con el padre del chico, otro chaval del instituto tan inmaduro como ella.

Es una película que se nos presenta con la retórica de la película simpática, un poquito más tipo televisión que tipo cine—a veces los diálogos y situaciones recuerdan demasiado a las sitcoms en su busca de un ingenio un tanto forzado. Lo cual no deja para que sean divertidos… como Juno paseando su barriga bajo la mirada de sus compañeros de instituto, y comentando: "Estoy hecha un planeta... ¿Sabes cómo me llaman? ¡La ballena con moraleja!"

Juno es una chica decidida, original, inteligente y desinhibida y también con pocos miramientos. Y tiene que tratar, según dice ella misma con "cuestiones que superan mi nivel de madurez". Al novio, Blecker, que ni siquiera era novio, sino un chaval pasmadillo con el que echó un polvete, procura no acorralarlo ni echarle más responsabilidades de las que puede llevar—que bien pocas son. Pero en fin, resulta que se gustan, y termina la película con los dos tocando felizmente un dúo de guitarra. Tanto mejor—pero el hecho de que han tenido un hijo es algo de lo que están decididos a olvidarse, con la bendición del guionista y el director. El niño mejor con la madre adoptiva, que lo estaba deseando, y no compliquemos las cosas con responsabilidades que ni quiere la chica ni está por lo visto muy capacitada para asumir. La película sugiere así quitar hierro a estas situaciones, y mostrar que hay muchas salidas posibles, sin dramatizar... aparte del aborto. Ni siquiera es que sea explícitamente antiabortista la película; lo primero que se plantea Juno es abortar, y si no lo hace no es tanto por prejuicios morales como por vibraciones—le desagradaba el olor y el ambiente de sala de espera del centro de ayuda a las mujeres. Y lo mismo le iba a dar su hijo alegremente a "una pareja de simpáticas bolleras"; por ahí no hay mayores prejuicios; y de hecho acaba el niño en una familia monoparental. El niño o la niña, que no lo sabemos porque la niña no quiere saberlo, y la película nos coloca en su simpatía y nos identifica con su punto de vista.

Choca un tanto la indiferencia con que se quitan al bebé de encima—ni el menor asomo de interés ni voluntad de mostrar cariño ni nada por él (qué cosas digo). Eso queda para la madre adoptiva. En lo que se refiere a Juno, y a su padre y su madrastra—fuera, si el chaval desaparece de alguna manera, visto que la niña no quiere abortar, pues un problema menos. Y tampoco es que estén en circunstancias imposibles: tienen una niña pequeña, ¿podrían echarle una mano a Juno quizá? Pero es que ni se plantea—el nieto a tomar viento, y a perderlo de vista pero con la condición de que sea para siempre. Y mucho mejor comprarse un par de perros, que de eso sí había ganas. Al universo ético de la película esto le parece tan guay.

Y en eso trancurre la película: en que Juno decide que sí quiere salir "de novietes" con el padre de su hijo—podría haber empezado por allí, claro—aunque eso no le lleva a interesarse más por el hijo que tienen. Y que, entretanto, se rompe el matrimonio que iba a adoptar al bebé, y por fin es sólo la mujer quien lo adopta—cursi, temblorosa y ansiosa madre vocacional.

Esto da lugar a un episodio curioso: Juno conoce a la famila, los visita con su padre; un compositor de música para anuncios y una joven ama de casa perfeccionista-inaguantable y compulsiva del orden, histerizada por no poder tener niños. Luego los visita sola un par de veces, más de lo debido, porque al marido le mete marcha la niña (madre de "su hijo" después de todo) y eso le lleva a una crisis. Se entiende de maravilla con Juno, o eso cree él, coinciden en su sentido del humor, y al parecer ve en ella algún tipo de camino que él no tomó cuando era joven. Se siente acorralado por su esposa histérico-perfeccionista y desplazado en su propia casa, y por resumir, no quiere a su mujer; está más interesado en vivir una segunda juventud. Hasta le propone a Juno "fugarse" con ella... y ella horrorizada rechaza al viejo cuarentañero, claro, también ella prefiere volver atrás, estar en sus años y echarse a Blecker como noviete de colegio, y el futuro dirá.  En fin, que el matrimonio se rompe y eso sirve para que su madrastra le eche a Juno una bronca—pues no tiene ni idea de cuál es la manera de tratar con las parejas casadas.

Y es que Juno está en una edad en la que se exploran las posibilidades, y el mundo parece exageradamente reglamentado por convenciones absurdas. Hay todo un género de películas americanas (como American Beauty, o Wonder Boys, o aquella otra de la Cristina Ricci) que exploran el elemento caótico presente en los chavales y chavalas de instituto, que ven su vida como un sendero de muchas posibilidades, y esa libertad o mareo parece amenazar con extenderse a quienes les rodean, y socavar los fundamentos del orden social, reinventar la realidad, o al menos minar algunos prejuicios o maneras de tratarse sólidamente fundamentados y enraizados...

En fin, una película filmada con buen humor, que quizá sea promocionada como "alternativa-antiabortista", pero que tampoco parece desde luego un canto a la responsabilidad familiar ni parental. Quien no esté maduro, parece decir, mejor que no madure, que vaya a lo suyo, que no hay prisas ni necesidad de agobiarse. Que se abstenga, y pase la vez. Y a los críos, que los cuide el que le dé por ahí y no pueda reprimirse—que la gente en general tiene otras prioridades a las que atender.


Juno. Dir. Jason Reitman. Cast: Ellen Page, Jason Bateman, Jennifer Garner, Michael Cera. Dist. 20th Century Fox, 2007.

Paycheck

Entra Paycheck en la categoría de películas sobre paradojas temporales y viajes en el tiempo. Esta vez complicadas con amnesias: emplean aquí las grandes compañías una técnica de borrado de memoria para que sus ingenieros no puedan vender secretos a la competencia. El juego entre recuperar el pasado y leer el futuro da mucho de sí; el guión está construido muy hábilmente y la dirige John Woo (con lo cual hay un exceso de palos y carreras, pero bueno, al menos están bien filmados).

Un ingeniero (aquí Ben Affleck) es contratado para renunciar a tres años de su vida (pues su memoria de esos años se borrará luego) para realizar un proyecto desconocido. Al final acaba a mal con la compañía, primero cuando no le pagan, y segundo cuando decide destruir su proyecto tras averiguar que era una máquina de ver el futuro (basada, por decir algo, en un cojo razonamiento pseudo-relativista).

Es interesante por qué decide destruir la máquina: habiéndola construido, es el único en haberla utilizado, y ve un futuro de guerra y destrucción masiva para la humanidad. Pero no un futuro sin más: es ése un futuro que ha sido construido mediante la predicción del futuro posible gracias a su máquina. Con lo cual entramos en recursividad: la máquina permite ver un futuro en el que el futuro está alterado y predeterminado debido a la existencia de la máquina. Por ejemplo, los temores a la guerra hacen que sea el propio gobierno quien la comience de modo preventivo. (¿A alguien le suena esto?). Affleck medita: si conocemos el futuro, dejamos de tener futuro, pues no está abierto. El futuro ha de tener, tiene, un ingrediente necesario de contingencia e imprevisibilidad. De hecho lo tiene hasta el que se ve con esta máquina, pues parte de sus predicciones resultan ser equívocas.

La memoria de Affleck el ingeniero va a ser borrada, con lo cual su plan de destruir la máquina podría verse comprometido. Pero (habiéndolo previsto) se ha dejado pistas y herramientas a sí mismo, y ha planificado exactamente lo que va a suceder y el momento en que se utilizarán esas pistas y herramientas. De modo totalmente inverosímil, claro: pero se hace verosímil por la convención básica a que se acogen estas películas de temporalidades revueltas y acción. Y que es la siguiente: el futuro o el pasado al que se viaja no es el del mundo sin más en el que están, sino que viajan al propio desarrollo preprogramado de la película. El futuro que vemos (imperfectamente) no es el futuro, sino las secuencias que seguirán más adelante (por tanto ya planificadas y establecidas, e incluso filmadas). En una película narrativa, el futuro está escrito, y por eso son especialmente hipnóticas las películas que juegan con su propio futuro textual superponiéndolo de manera imposible al futuro del mundo interno de los personajes. Y siempre dejando un espacio a la reinterpretación alternativa, al equívoco y la sorpresa.

El instrumental que reproduce el futuro en este tipo de películas puede ser variado: videncias o representaciones subjetivas, cuartas dimensiones e interferencias cósmicas, tecnologías avanzadas... En este caso, la máquina del tiempo no es sino una gran pantalla de cine. Y es que  en realidad no tenemos otra máquina del tiempo que los artefactos narrativos. Que nos permiten no sólo volver al pasado (aunque no sea en cuerpo serrano, algo es algo) sino también rebobinar, reorganizar secuencias a nuestro gusto, alterarles el orden o el ritmo, e hilar unos acontecimientos con otros haciendo bordados ornamentales en la textura del tiempo. 

Para paradoja temporal, el tiempo mismo—que de hecho ni siquiera existe si no es en una narración de algún tipo.


Paycheck. Dir. John Woo. Screenplay by Dean Georgaris, based on the story by Philip K. Dick. Cast: Ben Affleck, Aaron Eckhart, Uma Thurman, Paul Giamatti, Joe Martin, Colm Feore, Joe Morton, Michael C. Hall. Music by John Powell Coprod. Caroline Macaulay, Arthur Anderson. Visual effects superv. Gregory L. McMurry. Ed. Kevin Stitt, Christopher Rouse. Photog. Jeffrey L. Kimball. Exec. prod. Stratton Leopold, David Salomon. Prod John Davis, Michael Hackett, John Woo, Terence Chang. USA: Dreamworks,  / Paramount, 2003.

La insoportable levedad del ser


De 1988, y por entonces la debí ver. Veinte años no es nada, pero cuarenta y tantos ya es otra cosa. Memorable la escena del bombín y el espejo.







En la película, la insoportable levedad se refiere sobre todo a que Teresa no sabía si Tomás la engañaba o no, y necesitaba una base más firme sobre la que edificar su vida, más certidumbres. Pero Tomás, y Sabine no digamos, son flotantes; y el ser, de por sí, también. Y cuando la vida flotante acaba tomando forma definida, es cuando ya no existe.



Twisted

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4 meses, 3 semanas y 2 días

En la sala grande inmensa de los cines Palafox echan Mortadelo y Filemón; en una salita pequeña, la primera película rumana que obtiene un premio de categoría mundial, y universalmente aplaudida por la crítica, aunque el público naturalmente se resiste. Esta es la reseña de RedAragón:

El director rumano Cristian Mungiu consiguió el pasado año con 4 meses, 3 semanas y 2 días, una meritoria Palma de Oro en Cannes. Exacto y preciso, el filme se centra en el aborto de una joven. Poco sabemos del antes. Solo interesa el ahora. Buena parte de la acción acontece en la habitación de hotel donde un tipo sin escrúpulos realiza el rudimentario aborto. Sorprendentemente la película está planteada desde el punto de vista de la amiga de la embarazada, que está con ella durante el aborto y protagoniza después una secuencia de "pesadilla", la de la cena en casa de los padres de su novio, de una tensión y virulencia moral insoportables. Un retrato social que recuerda al cine del austriaco Michael Haneke.

Está rodada con poquísimos medios y presupuestos, pero lo hace jugar a su favor, produciendo un realismo impactante—de realidad vivida, más que de documental. Ayudan a eso la cámara manual, las tomas atípicas y largas, a veces larguísimas, pocos cortes y poco artificio de montaje. Ejemplo, la escena de la cena con los padres del novio, con un larguísimo plano inmóvil donde toda la animación la ponen las palabras, gestos y contraste de actitudes de personas dándose ínfulas en un comedor diminuto, en un ambiente franquista diríamos aquí. La protagonista, Otilia, y su novio, están silenciosos aguantando mecha en el centro de la imagen, y adivinamos que éste día en que conoce a la familia será el último día de novios. Porque es el día en que madura Otilia, a golpes, y se da cuenta de que la vida no es como pensaba, y de que la gente (incluido su novio) no es absurdamente desinteresada y generosa como ella.

Generosa hasta la abyección y la estupidez: lo que ha hecho Otilia un rato antes (la acción transcurre en un solo día) es dejar que se la tirase en una habitación de hotel el abortero ilegal que le está practicando un aborto a Gabita, su compañera de residencia de estudiantes. Les faltaba dinero, o eso les dice el tipo, y la condición es dejarlas colgadas o beneficiárselas a la dos allí mismo, así como suena. Y luego el aborto. Absurdamente (pero a veces la gente es absurda) aceptan. Y luego a cenar con los futuros. El choque resulta demasiado brutal, sobre todo habida cuenta del ambiente opresivo, hipócrita y falso hasta la náusea de la Rumania de Ceaucescu, que queda retratado con todas las verrugas. También ayuda a entender ese ambiente enclaustrado, asfixiante, cómo una persona decente como Otilia puede acabar protagonizando semejantes pesadillas neorrealistas. Y luego salir corriendo de su patético novio, volver al hotel donde se ha practicado el aborto, temiendo que su amiga podría haber muerto. Para coger el feto que está tirado en el suelo del cuarto de baño, metérselo en el bolso y salir temiendo que le pidan el carnet a cada momento, a ver dónde lo tira. Sugiere una historia de maduración a través de la violencia psicológica, un día en el que el mundo cambia para Otilia, y la experiencia se nos transmite muy en vivo y en directo. Aunque hay espectadores que no entienden por qué las escenas son así de inmóviles a veces, o por qué la gente habla de cosas que no tienen que ver... A esos, les recomiendo Mortadelo y Filemón.

Si es indicativa la relación con el novio, que va a lo suyo, y sólo se preocupa por quedar bien ante los padres, también lo es la actitud de su "amiga" Gabita. Ésta está paralizada y con los plomos fundidos, comprensible, pero también se adivina en ella una indiferencia y pasividad, un dejarse querer irresponsable, que acaba por abrirle los ojos a su amiga. Apenas acierta a decirle "gracias" después de que ésta se baje valiente y estúpidamente las bragas para que el abortero la pase por la piedra. Y termina la película con Gabita que se ha bajado a cenar, ya tranquilamente, mientras la otra corría por la oscuridad con su feto en el bolso. La única preocupación de la Gabita (y poca, sólo por decir) era que le diesen sepultura al feto—aunque acaba en un colector de basuras. Y es que se respiran también clases sociales y buenos quedares en esta Rumanía supuestamente comunista—Otilia es de peor familia que su novio y que Gabita, cosa de matices, y se afana por agradar y por ser servicial; los otros van a lo suyo, y sobre todo a salir todo lo indemnes que puedan, haciendo que el vecino pague el pato si es posible. Cenando con Gabita, Otilia propone no hablar más del tema, pero adivinamos que también su amistad con ella ha terminado, con esta nueva perspectiva sobre la vida que ha descubierto.

¿Es antiabortista la película? Su aspecto general no parece indicarlo, y no veo que la crítica la interprete como un alegato contra el aborto. Como digo, parece una tranche de vie. Pero sí tiene una significación, y se subraya la irresponsabilidad moral de los personajes envueltos en este aborto en concreto—llegando hasta extremos que serían grotescos si la ilusión de realidad no fuese tan grande, los diálogos tan bien llevados y los actores tan excelentes. Magistral por ejemplo la escena en la que el abortero las va atornillando hasta ponerlas en una situación en las que se las tira una tras otra, sin contemplaciones y hasta como quien les hace un favor. ¡Evidentemente no es un alegato en pro del aborto ilegal! En todo caso vemos aquí una caricatura de éste, tanto más efectiva por no parecerlo, de la manera en que el aura de ilegalidad de los abortos pringa y ensucia moralmente a quienes se ven involucardos en esta situación, aunque no acaben físicamente follados. Por eso se centra la película precisamente en la amiga que ayuda (situación de tantísima gente...) y no de la propia abortadora, que, como digo, es un modelo de irresponsabilidad e hipocresía así por lo bajini y con aires de mosquita muerta. Buenas piernas, por cierto—son lo menos neorrealista de la película.

Así que, sí: en conjunto una película sobre el pringue moral del aborto—además de otras cosas como el idealismo mal orientado, la hipocresía bajo las tiranías, etc. La chica empieza diciendo que estaba de dos meses, luego resulta que eran cuatro—el abortero sube el precio, al ser entonces ya "asesinato" segun las leyes rumanas. Pero todo era vaguedad sobre las fechas: nadie sino el título, la voz autorial de la película, nos dice eso tan preciso de "4 meses, 3 semanas y 2 días". Lo cual implica un cierto comentario, una llamada de atención al fetillo muerto, una atención que quieren evitar tanto Gabita como Otilia, pero que queda subrayada durante uno de esos planos atípicos y no hollywoodienses—en el que Otilia va a por algo para envolver al feto, pero la cámara se queda enfocándolo inmóvil, mostrándonos sus bracillos y su cara cubierta de cuajarones de sangre—señalando así a la manera directa y eficaz de la película que ésta es la historia de Otilia, una chica que abre los ojos, pero también, como no, la de otro que no llegará a abrirlos, en parte gracias a la colaboración prestada por Otilia no se sabe muy bien por qué.

4 meses, 3 semanas y 2 días. Director: Cristian Mungiu. Interpretes: Anamaria Marinca, Laura Vasiliu, Vlad Ivanov, Alex Protocean... Rumania, 2007.

El Zeitgeist proabortista

Expiación










La novela de Ian McEwan Atonement se transforma aquí (casi se materializa por generación espontánea, tan conseguida está la adaptación) en una excelente película de Joe Wright (el director de Orgullo y prejuicio), película que vuelve a estar protagonizada por Keira Knightley. Excelente la ambientación (un poquito escasa de medios en la retirada de Dunkerque, pero hecha con un instinto infalible en las escenas de la casa de campo). Y la actuación, en especial la de Keira Knightey como Cecilia, y la de la joven Briony. Esta es interpretada por tres actrices—Vanessa Redgrave es la escritora septuagenaria que nos confiesa que lo que hemos visto no era la conclusión real de la historia, sino su ficción de cómo debería haber terminado, su intento de expiación por la manera en que destrozó con su gigantesca metedura de pata la vida de su hermana Cecilia y de su novio Robbie—éste fue víctima de los prejuicios de clase tanto como de la precipitación culpable de Briony al acusarlo de violación.

Briony está perdiendo la memoria (muy a propósito se elige su enfermedad, para una persona obsesionada con el recuerdo)—y escribe una novela autobiográfica, Expiación, en la que a la vez confiesa lo que ocurrió, intenta compensar a esta pareja (muertos ambos en los años 40) por la vida que no tuvieron por su culpa, y por la guerra. Aunque en la película (al contrario que en la novela) parece dar su expiación por válida. Se pregunta uno, sin embargo, por qué no hizo su confesión al menos a la madre de Robbie, ama de llaves de su familia, a la que ni siquiera se vuelve a mencionar...  A la pobre mujer la vemos por última vez pegando palos al coche de policía que se lleva a su hijo, y gritando "¡Mentirosos! ¡Mentirosos!" Y luego, nada. Hasta el guionista parece que se ha olvidado de ella, como Briony: ¿un último prejuicio de clase?

El tecleo de una máquina de escribir en varias escenas nos sugiere que lo que vemos está siendo escrito por Briony—pero se mezclan sin transición ni aviso las escenas "reales" con las recreadas por Briony, como señal de que lo que sucedió está para siempre mediatizado por la memoria. También están bien llevados los flashbacks iniciales y las escenas repetidas desde otro punto de vista.

Algo que no puede ser tan eficaz, sin embargo, como en la novela, es la fusión entre el medio usado por Briony y el medio de la obra misma—una fusión de niveles que produce una sensación muy particular en la novela. En la novela, Briony es escritora y autora de la novela; aquí es escritora también—pero no autora ni directora de la película que vemos. Así se simplifica y desvía un tanto el efecto. Para encontrar un equivalente, podría haberse hecho algo así como, de repente, echar la cámara hacia atrás para mostrarnos un equipo cinematográfico rodando la escena que creíamos "real", y mostrar que es una adaptación de la novela que está siendo filmada. De este modo se habría enfrentado también la película a su status de adaptación, de película literaria, además de recrear mejor el efecto de ruptura de marcos que se da en la novela.

Pero en fin, no le hago ascos, para nada: en conjunto es una una película más que recomendable. Y como adaptación, crea (sobre todo al principio) la sensación extraña de que es nuestra propia mente la que está proyectando la novela a la pantalla, tan logrado está el ambiente y el tono preciso que pedía la novela.

En la escena de Dunkerke, puede verse uno de los planos secuencia más increíbles de la historia del cine.

 

      
Atonement. Dir. Joe Wright. Based on the novel by Ian McEwan. Cast: James McAvoy, Keira Knightley, Romola Garai, Vanessa Redgrave. 2007. Spanish title: Expiación.
http://www.expiacion.es


Film adaptation, ed. James Naremore

Twisted


Otra película donde el malo es derrotado gracias al teléfono móvil. Tened siempre uno a mano. Se trata de Twisted / Giro inesperado.

Resumen, según la carátula:

Recién ascendida a inspectora de policía, Jessica Shepard (Ashley Judd) está tras la pista de un asesino en serie. Horrorizada, descubrirá que las víctimas son hombres con los que ella ha mantenido relaciones sexuales en días anteriores. La investigación se hace más y más complicada cuando su compañero (Andy Garcia) empieza a comportarse de un modo extraño y el comisario de policía (Samuel L. Jackson) es requerido por las autoridades para relevarla del caso ya que ella es la principal sospechosa de los crímenes.

Y continuación del resumen, con espoilers añadidos:

Pero no la releva, y la apoya. Es que JessicAshley es la protegida del comisario, algo así como su ahijada desde niña, pues su padre había sido compañero de él de jóvenes. Y necesita padrinos, porque el padre de ella mató a su madre (de ella) cuando era una niña. Al menos eso se nos dice...

...  luego descubrimos que en realidad era el propio comisario/padrino el que mató a los dos. Era amante de la madre (promiscua)—aunque, que sepamos, ha sido un policía modelo aparte de esa ocasión, en que actúa por celos patológicos debido al parecido entre Ashley y su madre. Celos que ahora le están llevando otra vez, se supone, a vigilar a JessicaAshley obsesivamente y a matar a todos sus amantes. Hasta que lo pillan, por fumador (no fuméis—fumar te vuelve sospechoso en esta peli) —y porque no está al tanto de lo que le graban con el móvil.

Móviles reales no es que tenga el asesino—salvo los necesarios para despistar al público. Lo esencial (como indica el título español) es que el espectador crea saber quién es el asesino, hasta el giro inesperado. La película nos invita en primer plano a pensar que la propia Jessica es la asesina (tiene desmayos inexplicables durante los cuales suceden los crímenes, parece ella la psicópata). En segundo plano, se nos hace sospechar de Jimmy, otro policía antiguo amante suyo, y por último de su colega Andy Garcia. Y al final nos cuenta la historia, a nosotros y al móvil, el comisario Jackson, mientras prepara la muerte de Andy como siguiente víctima. Pero, arrestado por el anterior compañero de Ashley, se queda sin ligar con ella. Serán Asley y Garcia quienes se emparejen al final.

Un tema también presentado en primer plano es el machismo que lleva a todo el mundo a criticar a Ahsley por su promiscuidad (cosa que no harían con un hombre). Claro que es una promiscuidad sospechosa, en plan viuda negra, visto que todos sus ligues van muriendo.

Y un tema muy presente pero más extraoficial es la cuestión racial. De psicopatologías, de promiscuidad, de mujeres policías, de todo esto hablan en las entrevistas que van con la película . Pero de blancos y negros, nada: sólo de cine negro, o de que este tipo de película se solía filmar en blanco y negro... Pero ni media de que hay dos negros en la película: uno, Samuel L. Jackson, el comisario, antiguo amante de una blanca, y asesino obseso de los amantes de su hija, a quien sigue como una sombra. Otro es el antiguo compañero de Jessica antes de que la ascendiesen, y que ayuda al final a arrestar al comisario Jackson. Bien, pues Jessica se acuesta con casi todo el mundo en la película, menos con los negros—con quienes tiene excelente trato, pero les aplica la ley de Hollywood de no besarás al negro. De hecho, hay poquísimas películas con escenas eróticas interraciales—y es más, las actrices que han besado a un negro en la gran pantalla no hacen carrera. Ni aunque seas Denzel Washington podrías besar a Julia Roberts. Así que el tránsito que hace la película de la perfecta normalidad interracial al crimen oculto del protagonista negro es como la  salida a la luz de un trauma racial mal curado. Tanto más cuanto que no se sabe si la película narra un trauma, o si es el síntoma de un trauma.

Porque es sospechoso que todo el personal, tanto fuera como dentro de la ficción, ignore este tema: que actúen como si fueran todos blancos, o incoloros. Color-blind roles, que los llaman, en los que (se supone) es irrelevante que sea un blanco o un negro quien los interprete. Vamos, que te hacen sentir como un idiota al decir que el negro que ha llegado a comisario es un asesino (—"Oigan, que es negro"—"¿Y qué que sea negro? Aquí no hacemos distingos, esto es América"). Y es muy posible que de hecho (esto no me consta) el guión original fuese color-blind. Pero América, aunque se haga la ciega, trata el tema racial con blindsight. No es inocente elegir a un negro para el papel del asesino, aunque todos actúen como si lo fuese. Sólo un trauma y una ley de silencio tan fuerte como la aplicada en la película puede dar sentido a las acciones del comisario. Muy improbable que un policía negrazo, por muy compañero que fuese, tuviese un trato tan cercano y personal con la niña de sus ojos de su amigo. En América, casi surreal. Y la prueba de una mala conciencia de la película a este respecto, o de que ha considerado prudente tratar el tema con prudencia, es que el antiguo compañero de AshleyJessica, el que la salva, es otro negro: esta vez uno bueno y sin patologías asesinas, que no se diga que somos racistas: un negro sano que no se acuesta con blancas—al menos no lo hace con Jessica, y así salva el pellejo. Y se ve que distribuimos los papeles sin hacer distingos. La chica, para Garcia, que ya es bastante negro.

Las leyes raciales de Hollywood son severas: hay que matar al negro, aunque sea bueno, o bien no hay que besar al negro, aunque sea bueno. Y, a la manera americana, estas cuestiones se tratan como hechos consumados sobre los que no es oportuno hacer comentarios: con un silencio elocuente, disfrazado de normalidad. Un silencio un tanto retorcido—twisted.


Twisted. Dir. Philip Kaufman. Written by Sarah Thorp. Cast: Ashley Judd, Andy Garcia, Samuel L. Jackson. Davy Strathairn, Russell Wong, Mark Pellegrino. Music by Mark Isham. Ed. Peter Boyle. Prod. des. Dennis Washington. Photog. Peter Deming. Exec. prod. Stephen Brown, Robyn Meisinger, Michael Flynn. Coprod. Peter Kaufman, Sherryl Clark. Prod. Arnold Kopelson, Anne Kopelson. Prod. Barry Baeres, Linne Radmin. USA: Intertainment / Paramount / Kopelson. Spanish DVD: Giro inesperado. Barcelona: Filmax, 2004.

Un tipo calvo llamado Estela