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Vanity Fea

Mala media

viernes, 29 de enero de 2016

Mala media

Hojas de cerca y lejos



En Flickr pronto cumpliré 40.000 fotos, siendo el mío uno de los fotoblogs más voluminosos que conozco. Destaca más por cantidad que por calidad, puesto que sólo una de cada cien fotos es elegida como favorito por alguien; también tiene alguna de las medias más bajas de comentarios favorables. Así que me consuelo con otros parámetros: tengo 1.300.000 visitas, como si por mi exposición de fotos hubiese pasado toda Zaragoza a ver un par de fotos. Mmm.  A ver... Si divido 1.300.000 para 40.000, me salen en realidad 32 personas. No son muchos visitantes para una exposición, no.   

Y ahora que lo pienso, yo he visitado bastante la exposición. ¡Creo que soy el principal y casi único visitante!

Retropost: Downshifting

viernes, 29 de enero de 2016

Retropost #583 (4 de noviembre de 2005): Downshifting


Que quiere decir "bajar de marcha", "reducir". Era mi planificación de carrera profesional hasta que me entró la tentación de presentarme a las oposiciones de cátedra, con el éxito que todos conocen (nota de 1’8 sobre diez, plaza desierta, recursos al rector, broncas departamentales, enfriamiento del ambiente laboral, etc.). Parece que era mejor plan el original, el downshifting, y ahora que parece que voy cerrando algunos trabajos emprendidos con el acelere de la cátedra, quizá podremos volver al plan de mantener el trabajo a raya, y dedicar más tiempo libre a las amistades que queden, la familia, los nenes, y al tiempo libre, vamos.

Las promociones las vende caras nuestra profesión, y nuestros exigentes colegas, a quien les parece normal al parecer ponerle un uno al vecino, aunque tenga tantos méritos o más que uno mismo, y dejar la plaza vacante. Les hice notar a los colegas que tolerar eso podía interpretarse como tirar piedras sobre su propio tejado, pero no pareció tener mucho efecto. Tampoco el Rectorado encontró nada irregular a su juicio aunque el proceso estuviese plagado de irregularidades como para llenar decenas de folios de recursos; de hecho ni se molestaron en dar acuse de recibo. Pues visto que ese es el ambiente, volveremos al downshifting. De momento, tengo intención de ir evitando en la medida que pueda los compromisos a fecha fija, que tengo comprobado que me estresan más de lo que me aportan.

Entra correo - y me acaban de escribir de Atlantis, la revista de la asociación nacional de estudios ingleses y norteamericanos, para que vuelva a ser miembro del Consejo de Redacción de la misma. Vaya. ¿Me dejaré tentar por la vanity, o por el sentido del deber (if applicable), o seguiré con mi plan de aligerar cargamento mental? Como no me vigile, volveré a las andadas. Mejor aprender algo de la experiencia, y de los clásicos:

I see that all are wanderers, gone astray
Each in his own delusions, they are lost
In chase of fancied happiness, still wooed
And never won. Dream after dream ensues:
And still they dream that they shall still succeed,
And still are disappointed. Rings the world
With the vain stir. I sum up half mankind
And add two thirds or the remaining half,
And find the total of their hopes and fears
Dreams, empty dreams.

(Cowper, "The Task")



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Retropost: Cápsulas de memoria

viernes, 29 de enero de 2016

Retropost #582 (4 de noviembre de 2005): Cápsulas de memoria



Acabo de pasar mis Obras Completas a uno de estos chismes que se llaman memoria USB, o memoria flash, o disco de lápiz, o mechero; después de aferrarme a los diskettes durante años después de que suprimieran las disketeras de los ordenadores, al final me compro una de estas cápsulas de memoria, y a la semana siguiente, vaya, me regalan otra en la Universitat Jaume I, que ya las hacen con logotipos para regalo y todo. Bueno, así tendré dobles copias de seguridad, o quíntuples, o tréintuples, si contamos los dos ordenatas, y la copia en red, y los cé-dés que voy grabando.... se crea una sensación de multiplicación de lo inútil muy curiosa. Comentaba hace poco sobre el mechero de memoria ese que te puede provocar una crisis de identidad, al pensar que todo lo que has escrito, corregido, traducido, etc. en tu vida cabe tranquilamente allí, y que nuestra labor sobre el planeta podría resumirse diciendo "este señor realizó ciertos cambios microscópicos o inscripciones efímeras en un mechero de memoria". Y me sugería una corresponsal invisible que podemos considerarlos también cápsulas de tiempo de estas que gusta a los americanos: podíamos enterrar nuestro mechero personal en un jardín, o debajo de la piedra angular de un edificio, y que el futuro descubra nuestros esfuerzos, gustos y preocupaciones. Aunque también podíamos pedir que nos la pongan en el ataúd, en plan memento viví — ocupa menos que las obras completas. Es curioso, no hay costumbre de poner los libros de los autores dentro de sus ataúdes, y eso que un libro, con su negra tinta, siempre tiene algo de funerario. Había un teórico marxista, Nicos Poulantzas, que se suicidó tirándose por la ventana abrazado a sus obras completas. Menuda recomendación para los lectores. Pero con estos mecheros, más de un ejecutivo saltará por la ventana con sus obras completas, sin darse cuenta siquiera de que las lleva puestas. En Neuromante, la cápsula de memoria se ha perfeccionado: ahí pueden guardarse hasta los esquemas de personalidad y de pensamiento para interactuar con ellos en versión chatbot después de la muerte del interesado. Case, el caso clínico protagonista de la novela, tiene la de un amigo, un hacker al cuadrado a quien le hace consultas informáticas postmortem. Y le dice el colega... "Oye, y cuando acabes, hazme un favor, borra esta cosa". La prasentia in absentia, que empieza con toda escritura, nos lleva a estas reflexiones por un camino natural. Recuérdame, decimos, y después destruye este mensaje.
 

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Retropost: Buenos días

viernes, 29 de enero de 2016

Retropost #581 (4 de noviembre de 2005): Buenos días





Buenos días, madrugadora – y bienvenida.

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Post-retropost. Hoy San Valero, rosconero. Se levantan los chavales y, oigan, me parece que les oigo tararear Gilbert y Sullivan.

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Retropost: Vaquillas en una pista de esquí

viernes, 29 de enero de 2016

Retropost #580 (3 de noviembre de 2005): Vaquillas en una pista de esquí




Eso es el sueño que he tenido esta noche, todo el rato esquivando a un torico en una pista de esquí, un prado inclinadísimo, y menos mal aún que no había nieve; parece ser que el truco para que no te pillase el toro era no perder altura al darle esquinazo. Qué ocupaciones nos buscamos por las noches. Apenas menos absurdas que las del día, en realidad. Hoy hago encaje de bolillos para poder estar viendo una película de Shakespeare con los alumnos, lo cual me supone: dejar a los tres críos en el comedor (tres vales de comida, y no verlos a mediodía), porque nadie más los puede recoger a esa hora, con Rosa en el hospital con su madre todavía muy grave, y la madre de ellos que ha ido a Madrid a traer al abuelo. También fui ayer a sacar la película del videoclub: Titus, una película sanguinaria y grotesca, con Anthony Hopkins muy en su línea, que le saca un partido increíble al extravagante Tito Andrónico de Shakespeare. (Recomiendo verla antes de que desaparezca para siempre al menos en España: ha quebrado Laurenfilms). Bueno, pues aunque yo tengo mi ejemplar de Titus en vídeo, la voy a sacar al videoclub en DVD, pagando yo, claro, porque los alumnos la seguirán mejor si les pongo los subtítulos en inglés, cosa que el vídeo no permite. Y tachán, cuando voy ... resulta que no aparece ninguno. Bueno. (Ver 31 de octubre). Supongo que sacarán la película cada uno por su cuenta, pagando, y la verán en casa, pues la universidad no dispone de ella. ¿O será mucho suponer? Creo que por esto me dedico por la noche a las vaquillas en una pista de esquí – por cambiar de tema.

Aparte también me he dedicado a preparar lecturas para mi curso de doctorado, pero me he cortado antes de fotocopiárselas a los alumnos... no sea que no aparezca tampoco ninguno. Vamos, que cómo no va a estar de capa caída la Filología, con semejante interés ambiental. Me parece que es el último curso de doctorado que doy: para el año que viene no he propuesto ninguno, y luego (o ya el año que viene, vaya usted a saber) se suprimen los programas actuales de doctorado y se inauguran los másters. Y aún no he pensado si me dedico a masterizar o si me quedo en el primer grado, el bachillerato universitario.

Bueno, ahora me voy a la estación a recoger a mi suegro y a su hija (isn’t that indirect) que vienen de Madrid. Álvaro no viene a nuestra estación-templo egipcio, se queda viendo El Paleofreak. Pero observa: "Esa estación no me gusta. Me da vértigo. Por qué la harían tan alta. Aunque tenga que ser grande, me parece que los trenes no miden cincuenta metros de alto."

(PS: la opinión de Otas sobre la macroestación: "Palece que estamos en el futulo. Y palece un labolatolio").


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Más sueños, aparte de los del retropost. Esta noche ha estado amena, con:

1) La composición, coreografía, montaje y visionado de una opereta inédita de Gilbert y Sullivan. O más bien dos; una relacionada con temas prerrafaelistas, y otra en la que salía Ícaro (¿o era Orfeo?) —dorado y con alas, televisado para regocijo de los nenes, que se empezaban por fin a aficionar a Gilbert y Sullivan. "¡Espera, que ahora sale Ícaro!" "¡Cris, mira Ícaro!"   La de tema prerrafaelita iba de un personaje que se veía atrapado en estas coreografías de los musicales, y se extrañaba de que todos cantasen y de que él mismo cantase, y se sorprendía de verse rodeado por una coreografía tan orquestada. Y paraba, e interrumpía el ritmo, a ver qué pasaba; y claro, se interrumpían los coros y danzas, a la espera de que el prota arrancase de nuevo con sus arias—todas las ninfas danzantes ahí mirando por el rabillo del ojo, y siendo inspeccionadas por él; y las Ofelias flotantes (Ofelios disfrazados, en realidad) intentando mantenerse a flote discretamente, a ver cuándo seguía la música y podían seguir flotando a su destino. Lleva su trabajo, sin duda, componer todas estas cosas, con letra y música, a la vez que intentas dormir.

2) Alguien había aprovechado una oportunidad irresistible, y había comprado un cocodrilo de doce metros (¿los hay tan grandes todavía? Sí, los hay), para dejarlo metido en una bolsa de plástico en el cuarto de baño del fondo, medio a remojo en una bañera. Parecía dormido, pero esto no iba a durar. Se lo enseñaba yo a una pequeña bebita que llevaba y que temía yo iba a ser inevitablemente devorada por el cocodrilo si despertaba, por mucho que se escondiese gateando entre las sillas. Una pequeña muy lista, iba empezando a hablar con frases ininteligibles casi, a medida que yo intentaba resolver el problema. Les encargaba a Álvaro y los otros que entrasen rápidamente en Internet a ver qué zoos había cerca que recogiesen cocodrilos de ese tamaño—porque en este momento no teníamos aún un problema, pero en una hora no más lo íbamos a tener, y muy gordo. Así llegan las cosas de repente en su momento, aunque las veas venir de lejos. A estas horas, que yo sepa, el problema sigue sin resolver.



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Un cineasta sustituye su ojo por una cámara

jueves, 28 de enero de 2016

Un cineasta sustituye su ojo por una cámara



jaglcuadrado
Una cámara de cine, claro—no de fotos. Aquí comentan el tema. En realidad lo que se sustituye en este caso es un ojo de cristal. 


Me ha recordado la cosa a Termineitor, y a una serie de temas cinematográficos a partir de Dziga Vertov. La dama del lago viene a la mente.... Pero el primero de todos, el argumento de La Mort en Direct

Quizá, en realidad, estén haciendo esto todos los cineastas, continuamente. Un cineasta sustituye su ojo por una cámara.



Vídeos caseros, percepción almacenada






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David Bowie - Live by Request

 







Retropost: Escenas de hoy

jueves, 28 de enero de 2016

Retropost # 579 (1 de noviembre de 2005): Escenas de hoy



A los críos les gusta estar en pijama los días de fiesta rondando por toda la casa. Oscar dibuja personajes con linternas encerrados en una habitación, intentando huir de un zombi. "Algunos están ya mueltos: ves, aquí pone, LIP". No vamos a Logroño, como solíamos hacer todos Todos los Santos. Pensamos sin decirlo en quién irá al cementerio a visitar las tumbas. Los niños están más pendientes de Halloween que de Todos los Santos; aún se acuerdan de la calabaza del año pasado. Me replanteo mi política de mensajes (poca gente toma la iniciativa de escribirme correos y esemeses. Eso si exceptúo a Sammy, Clavin Pasquino, Dwain Skipper, Harold Maxi, Antoine Self y otros merchantes de Cialis y Rolex, que seguro que no existen, o son unos alias o unos roles. Igual debería retirarme de la correosfera). Leo blogs, por ejemplo en The Loom sobre si el hombre de Flores era un cuadrúpedo (falsa alarma parece). Mañana magnífica, paseamos hasta un restaurante chino. Hay bronca, los chinos se pelean, los occidentales temen que no les vaya a llegar la comida, aunque al final llega. Debatimos sobre a qué congresos ir en el futuro próximo - quizá a ninguno, menos alguno que ya hay comprometido... Por la noche los niños se quedan con Rosa, y nos vamos a la gran estación-Templo Egipcio a comprar billetes para volver a traer al abuelo de Madrid: luego al Centro Augusta (donde se esconde la población que desapareció de las calles) a ver Serenity. Nuestra primera elección era Flores Rotas, pero la cola estaba imposible. Luego la reseño. Y así unas cosas nos llevan a otras.


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