Blogia
Vanity Fea

Universidad

A innovar

A innovar

El nuevo gobierno de RodríguezZ conlleva algunas reformas ministeriales vistosas, más allá de poner una mujer embarazada al frente del Ejército—pues al fin y al cabo ese ministerio sigue donde estaba. En lo que nos toca en la Universidad, nos han reubicado súbitamente, ya no estamos con Cabrera aunque ésta continúe, sino que estamos en el Ministerio de Ciencia e Innovación—o, como dice El País, Ciencia absorbe las Universidades. Con Cristina Garmendia (Carmen, la llaman a ratos en El País).

Innovar mucho sí que pretenden hacer en la Universidad, es casi una paranoia que les ha entrado de unos años a esta parte, cambiarlo todo de raíz si es posible (que luego no es, claro). El intento hasta ahora se ha llevado con más hiperactividad que talento. Baste recordar las manifestaciones en contra de la supresión de un grado de inglés hace dos años, y el cambio súbito de ministra y de planes de Bolonia que siguió a ese arrebato reformista descerebrado que le entró al Consejo de Universidades. Porque innovar, se puede innovar para bien o para mal. Ya veremos en qué para esta reductio ad innovatio. Porque las misiones tradicionales de la universidad venían siendo conservar el conocimiento, transmitirlo, y crear nuevo conocimiento. Supongo que algún elemento de la universidad se resentirá, o quedará dando vueltas como un pollo con la cabeza cortada (¿quizá la docencia? ¿quizá la conservación del conocimiento?), mientras otros elementos universitarios (¿los investigadores, quizá?) estarán, por fin, como pez en el agua succionando presupuesto.

Eso si se organizan en recios equipos y obtienen la etiqueta de denominación de origen... porque lo de ciencia e innovación me suena como a que las humanidades van a tener que asimilarse más al sistema de trabajo de las ciencias y tecnologías, si quieren innovar algo. Ciencia absorbe las Universidades, vamos. Algo que viene pasando, pues ahora más.

El Graduado




Lo que la Universidad no pide

A resultas de un artículo que publiqué en el Rincón de Opinión de la Universidad (y que por cierto ha desaparecido de allí, como otros...) tengo una entrevista con un responsable universitario, el Adjunto al Rector para Tecnologías de la Información y Comunicaciones...  Me cita para cambiar impresiones, visto lo crítico que había sido en el artículo con la política de comunicaciones e informática de la Universidad. Y me dice que es una novedad que alguien se interese por estas cuestiones, y demande medios interactivos, porque no es en absoluto lo habitual en la Universidad. De mi conversación con él extraigo algunas coincidencias, algunas divergencias, y este panorama de conjunto que no le atribuyo ni a él ni a mí—pero que puede que diagnostique en parte cómo está la cuestión de la administración y uso de la información y la informática en la Universidad.

Yo echo en falta más uso de las nuevas tecnologías interactivas no digo ya en la docencia, o en la difusión de la investigación (cuestiones en las que ni siquiera entro en esta ocasión) sino en la administración y funcionamiento básico, en la organización de la Universidad como espacio comunicativo. Se hace un uso abusivo del correo electrónico al faltar foros, páginas web dinámicas, blogs, donde pueda hacerse disponible la información relativa a cada área de interés: centros, departamentos, grupos de trabajo e investigación, titulaciones...

Hay en la Universidad muchas actividades (más podría haber aún con información adecuada), pero muy poca información organizada  sobre ellas. Hay, por supuesto, mucha ignorancia sobre cuestiones básicas de informática, a pesar de los progresos que se van notando.  Sin ir más lejos, a miles de personas cada año hay que instalarles el MS Office en el ordenador, que ni eso saben hacer. Hay bastante analfabetismo informático—no menos entre el Consejo de Gobierno que entre los profesores de a pie. La revolución informática ha pillado a la universidad con el pie cambiado, y va a rastras, parcheando en lo que puede; los puestos de trabajo de administrativos informáticos son insuficientes, y apenas se han cubierto cuando sus funciones o formación han quedado atrasadas, pues se requieren nuevas capacidades, surgen nuevas herramientas. Hay que atender a lo más urgente y reclamado, sin soñar con seguir el paso a lo que se va inventando, por interesante que sea ... la informática se mueve mucho más deprisa que la universidad, y no digamos que la administración universitaria.

Un sistema de comunicaciones interactivo requeriría alguien que se ocupase de mantenerlo. No hay bastantes administrativos en los centros, y los profesores o no tienen formación o requerirían descargas docentes para hacerlo. Tampoco puede esto permitírselo la Universidad. Sobre todo, porque no hay demanda. Nadie lo quiere. No hay presión desde abajo. Podría pensarse que sería labor del Rectorado el poner esta infraestructura básica de comunicaciones—igual que se pone la red telefónica—y que así, tirando del personal, se le introduciría en ello, se difundiría el uso y se beneficiarían la actividad y el dinamismo de la comunidad universitaria. Pero no: no funciona así la cosa. El Rectorado, a través del servicio de informática, está más interesado en atender a lo que se demanda (como buenamente puede) que en tener iniciativas respecto a lo que no se demanda.

Y el hecho es que no hay demanda de mejores informaciones, de más transparencia, más accesibilidad, mayor posibilidad para el diálogo y la toma de palabra. Se creó el Rincón de Opinión de la Universidad y está infrautilizado: la Universidad opina poco—en términos estadísticos, podemos decir que ni opina ni está interesada en opinar más. Es una universidad autista. Ojo, la gente trabaja, y se comunica: trabaja en su línea establecida, cultiva su currículum, dentro de los parámetros heredados, y se comunica con su pequeño grupito o feudo. Pero no existe la voluntad de una mayor apertura o mayor diálogo o intercambio de información, opiniones, debate.... en absoluto. La mayoría de los profesores son sencillamente inertes en este sentido: están aposentados en su rutina, y no perciben estas necesidades ni en realidad desean tener más información ni mayor capacidad de acción o participación.

Hay unos poquitos que son activos: jefes de equipos, directores de centro, grupos políticos (diminutos, realmente diminutos, éstos). Pero todos éstos tampoco están interesados en mayor difusión de la información. Parte de su poder e influencia y actividad viene del control de la información y la dosificación de la misma según su criterio. Un nuevo régimen informativo (que no puede llegar por otra parte, siendo las bases lo que son) haría peligrar estos procedimientos de funcionamiento por grupitos o corrillos o feudos jerárquicos. El principal problema que viene a la mente de un gestor académico cuando se plantea la idea de un foro o blog (y no digamos ya de uno por centro o departamento o titulación) es cómo controlar lo que allí se dice. Los profesores funcionarios (y no digamos los no funcionarios) no son fiables al parecer, no se les puede dar la palabra sin más. Hay más temor a que nos creen problemas que percepción de la riqueza que supone la capacidad de comunicación. Cómo de mayores posibilidades de comunicación organizada surgen la colaboración, el pensamiento, la difusión del conocimiento, la comunidad, el dinamismo intelectual—aparte de los "problemas".

Pero, desde un punto de vista estrechamente administrativo, los directores de centro no querrán tener un foro en su centro, porque les daría más problemas de los que les solucionaría: crearía conflictos, requeriría control... La administración universitaria está más interesada, en la práctica cotidiana de su labor, en evitar problemas que en potenciar el conocimiento o la comunicación usando estos medios. Es mejor para la buena administración que la universidad siga inmóvil, parada; será triste, pero a ese diagnóstico lleva la realidad de los hechos, y un vistazo al panorama. Ella misma se coloca su propio nivel. Habrá otras universidades más dinámicas, quizá. Esta, no. Ni lo es, ni lo será, porque quienes ejercen la influencia académica prefieren de hecho la rarefacción del discurso (como decía Foucault), y las grandes masas de proletariado docente no están interesadas en demandar ni en hacer uso de mayores posibilidades de acción o de comunicación. ¿Experimentos? Aquí, no. El ambiente es el que es.

Y si en un arranque de despotismo ilustrado un nuevo Rectorado se lanzase a potenciar la Web 2.0 en la comunicación universitaria... se toparía con un muro de silencio, indiferencia e inacción, probablemente.

Es difícil concebir a qué va abocada una institución con actitudes semejantes hacia el nuevo régimen de comunicaciones. Desde luego, este proceder no es "universitario" en el mejor sentido que tiene esa palabra. En el peor, por desgracia, sí.

Ofendiendo al personal

Asalto a Unizar 2008

A photo on Flickr

 

Actualizando hoy aquel blog/post sobre "Blogs en la Facultad":

Inauguro aquí una temática que espero alcance pronto éxito y no se convierta en ritual periódico anual. Se trata de lograr que las webs oficiales de la universidad de Zaragoza incluyan enlaces a "otras webs" de la comunidad universitaria, siquiera sea en un apartado marginal y anecdótico. Hay que intentar que los enlaces vayan en los dos sentidos, para el mayor desarrollo de una comunidad comunicativa a través de la red. Comenzaré enviando al Rincón de Opinión de la Universidad y a la Facultad de Filosofía y Letras, y quizá a algún representante en Consejo de Gobierno, una propuesta en este sentido.

Algo así como esta opinión que voy a colgar en la web de la universidad... si puedo:

Petición de un mayor uso y  presencia pública de las tecnologías de la información y la comunicación en la Universidad.

El uso que hace la universidad de los nuevos medios es insuficiente, y no sólo por desconocimiento de los mismos por parte del personal y estudiantes. Es la propia estructura de la red de la universidad la que no favorece el uso de estos medios—algo que debería ser objeto de atención y remedio por parte de los responsables de estos servicios, empezando al nivel del Rectorado.

Quizá el problema proceda en parte de las dificultades que se encuentran para modificar la red universitaria. No existe un sistema centralizado, ágil y eficaz para hacerlo. Como ejemplo, la web de nuestro departamento lleva años paralizada, sin que exista apenas posibilidad de introducir una noticia o un enlace. Proporciona información desfasada o errónea sobre actividades, cargos, personal... apareciendo en ella hasta profesores jubilados y difuntos. Últimamente se ha hablado de recurrir a una empresa externa que la rediseñe, pero es dudoso que el resultado final vaya a ser más ágil a la hora de introducir cambios. El Servicio de Informática y Comunicaciones de la Universidad no se responsabiliza de las webs de los departamentos y centros, con lo cual el resultado es caótico, dependiente únicamente del voluntarismo, que en muchos casos no existe. Los administrativos de los departamentos no consideran que entre en sus competencias el atender a estos servicios; los profesores no saben o no quieren, o no tienen por qué. Acaba por no ser responsabilidad de nadie— ¡visto que no lo es ni del propio servicio de informática y comunicaciones! La eficacia, por no hablar de la imagen pública de la universidad, se resiente.

No encuentro intuitivo el diseño de la página web de la Universidad. A veces, para llegar a una página donde por ejemplo se consulten las nóminas del profesorado, hay que atravesar un laberinto sin salida—el mapa de enlaces no es intuitivo.

Sí está bien que se remita ya desde la primera página de la web de la universidad a las webs de departamentos y centros—si éstos tuvieran sus redes en condiciones. Pero esto es en muchos casos una asignatura pendiente. No hay acceso fácil y directo de la propia red a otras redes, temáticamente organizadas—por ejemplo, las páginas web de los equipos y proyectos de investigación, o los foros organizados por los estudiantes en torno a un centro, cuando los haya, o las páginas personales del personal o incluso de los estudiantes. Quizá algunos piensen que todo estos sería ofrecer demasiada información, que no se necesita tanta. En particular, que no es papel de la red universitaria el enlazar a otras redes de su propia comunidad, y que es mejor (más académico, quizá, en el sentido de ofrecer una mayor apariencia de "seriedad") mantener a la red universitaria aislada de otras redes que la habitan o atraviesan (foros, blogs, páginas web personales, etc.). Es mi opinión, sin embargo, que todo lo que favorezca la información y comunicación, la accesibilidad, y potencie el conocimiento de la existencia de estos medios resulta en un bien mayor para la finalidad real de la universidad, que no es ofrecer imágenes de seriedad académica sino facilitar la generación y difusión del conocimiento. ¿Qué hubieran hecho otras generaciones más creativas, o menos timoratas—si las ha habido—con medios de comunicación tan poderosos, tan magníficos, como los que tenemos? ¿No es acaso miope o irresponsable tenerlos funcionando bajo mínimos?

Hay que potenciar el acceso libre a través de la red de la universidad a la producción científica de la misma. Un tema tan básico y a la vez tan complejo que no hago aquí sino apuntarlo. Una universidad pública debería ofrecer más acceso público a sus enseñanzas, productos y proyectos, a través de la vía más directa posible: su red de información y comunicaciones. Demasiado esfuerzo se dedica a redes cerradas, accesos limitados y claves, y más se debería dedicar a abrir y dinamizar las comunicaciones universitarias consigo misma y con el resto de la sociedad.

Veo que funcionan de modo aceptable como difusión de información lo que son las listas de correo, aunque quizá se esté abusando de este sistema para comunicar cada día al personal muchas actividades que sólo en realidad importan a un mínima parte. Tenemos demasiado correo basura, y me refiero al "correo basura institucional", información excesiva o invasiva por parte de la propia universidad, aunque bienvenido sea ya que parecen ser las listas de distribución el sistema favorecido para la difusión de información. Yo sin embargo he tenido algún problema para difundir mensajes a través de estas listas cuando me ha interesado (y quizá sea bueno para no sobrecargarlas aún más, reconozco). Faltan medios interactivos de información en cada centro, en cada departamento. Una herramienta como el Rincón de Opinión está infrautilizada. Baste ver el pequeño número de temas tratados, y que una buena proporción soy yo mismo quien los introduce, sin mucho eco por otra parte. ¿Es normal que se opine tan poco en una Universidad, en un foro que para empezar es tan limitado, y sometido a censura previa? Todavía no se ha atendido ni respondido a mis solicitudes de que el Rincón de Opinión cumpla lo establecido por el Consejo de Gobierno: que tenga administradores (y que se sepa quienes son), que tenga normas de uso, que tenga acceso público en Internet.

Hay mucho trabajo por hacer en esta universidad para dinamizar sus comunicaciones. Tengo una propuesta concreta: que en la web de la Universidad (y las de cada centro a su vez) se introduzca un apartado de enlaces a "Redes universitarias"—redes que sean tanto sugeridas por la propia comunidad universitaria, como localizadas por el responsable del servicio. Foros de estudiantes, blogs temáticos, sitios de sindicatos, páginas personales de profesores, webs de proyectos, de grupos de intereses... No es mucho, pero es algo. Y no debería hacer falta presentar un proyecto de investigación millonario y largas memorias para llevarlo a cabo. Sólo hace falta la voluntad de hacerlo, puesto que las herramientas las tenemos—y la responsabilidad también.




PS: Bien, dicho y hecho, he enviado este texto al Rincón de Opinión, al asesor del Rector para nuevas tecnologías, y al Decano de mi centro. A éste con este mensaje:

Ilmo Sr. Decano:

He enviado al Rincón de Opinión de la Universidad, así como al asesor del Rector para nuevas tecnologías, una sugerencia de mejora de la red de nuestra universidad. La adjunto aquí en cuanto que V.I. es en última instancia el responsable de estas cuestiones a nivel de nuestra Facultad.

En lo tocante a la web de nuestra Facultad, estimo que debería potenciarse la sección de noticias, dando allí cuenta de las actividades que tienen lugar en el centro. Pero para esto es necesario un responsable localizable de este servicio, y una actualización ágil, cosa que se echa mucho en falta actualmente. Son incontables además los documentos y materiales de interés que podrían hacerse accesibles a través de la página de la Facultad— empezando por las Actas de la Junta de Facultad, algo que se empezó a hacer sin continuidad.

Desearía subrayar asimismo la necesidad de que exista en la Facultad un espacio en red interactivo, un foro o blog, que pueda servir de lugar de información y feedback sobre numerosas cuestiones que ahora mismo no disponen de un espacio donde puedan ser debatidas aparte de los pasillos y cafeterías, o reuniones en lugares y momentos determinados a las que no todo el mundo puede asistir.

Mejorar las comunicaciones de nuestra facultad, para ponerlas sin más al nivel de lo que hay en la calle y al alcance de todo el mundo que tenga un ordenador, es imprescindible para que este centro mantenga el dinamismo y función social que debería tener.

Zaragoza, 25 de febrero de 2008
Jose Angel Garcia Landa
Departamento de Filologia Inglesa y Alemana

.... Y ahora a ver si hay algún eco o respuesta.

Blogs en la Facultad

Elecciones

Esto de las elecciones es un ploblema en todo el mundo menos en China, donde hay partido único y saben bien ya a quién votar, y además toman ginseng para no andar desmotivados. Aquí la variedad nos desmotiva, visto lo que ofrece el panorama, variedad de aparatos del Partido y liderazgos carismáticos sin carisma. Cuando no se trata de cenutrios y mangantes sin más. Pero ¿hay que desesperar? ¿Está tomada toda la Galia? Pues claro que sí, esto no cambia de un día para otro, tomada está y seguirá tomada.

Y sin embargo: no—un pequeño pueblo resiste todavía al invasor. Así que mejor que exponer mi programa político, os envío a la web de UPD, que son el partido que voy a votar—ni de izquierdas (de esas) ni de derechas (de las otras) ni de centro—porque unos tipos tan marginales y anticorriente no pueden ser de centro, al menos hasta que saquen representación parlamentaria. Sensatos y antiextremistas sí que son, eso los centra; aunque se queden en la periferia. Mi previsión es que volverá a salir Zapatero el vendedor de humo embotellado, y que no nos pase nada. Pero más útil que votar al PP me parece intentar propiciar que se asiente un nuevo partido de ámbito nacional, y que tenga las ideas claras en contra de los nacionalismos y periferismos chorras que se están apoderando de la política. Regeneración, vamos; al menos en la medida en que sea posible porque la inercia hará que este partido sea pequeñito al principio, me temo. Pero oyéndoles, debería ir a más la cosa. El programa completo puede consultarse en su web. Copio aquí algunas de sus propuestas sobre la Universidad, tema que me toca de cerca:

Programa Electoral 2008

EDUCACIÓN - Universidad

1 - La Universidad española pasa hoy por uno de los momentos más críticos de su yalarga historia de crisis. Casi ninguna universidad española figura en la lista de las 300 más importantes en el mundo. El descenso continuado de estudiantes, iniciado hace casi 10 años, con el consiguiente déficit de financiación y la previsible desaparición de titulaciones e incluso de centros enteros en las numerosas universidades creadas en los años ochenta, el nivel decreciente de preparación científica con que las nuevas promociones de estudiantes acceden a ella, el envejecimiento y estancamiento de su plantilla docente, que hace casi imposible que accedan al profesorado nuevas generaciones de investigadores con brillante curriculum, son algunos de los factores sociales que inciden en la actual situación de inquietud y zozobra permanentes en que la Universidad está sumida. Pero ninguno de ellos es comparable al desconcierto generalizado que en todos los estamentos universitarios han introducido los constantes
cambios legislativos y las reformas de las reformas impuestas en los últimos años. Las disputas políticas entre los dos grandes partidos, con la distorsión que siempre añaden los partidos nacionalistas, han sometido a la Universidad, no sólo a un vaivén legislativo inadmisible, sino a un ritmo frenético en la implantación de las reformas que han impedido el necesario debate público sobre unos cambios que afectan a lo más esencial de su estructura y de su misión.

2 - Un efecto muy negativo de este proceso es la proliferación galopante de una burocracia excesiva y paralizante, con la imposición de cada vez más labores administrativas al estamento docente, que debe dedicar gran parte de su tiempo y esfuerzos a cumplimentar todo tipo de documentos e informes inútiles por redundantes o puramente absurdos: desde currículos que se triplican para diferentes organismos sin la menor coordinación entre ellos, hasta comisiones de nuevos planes de estudios y de evaluación interna sin utilidad conocida. Se imponen objetivos totalmente ajenos a las tradiciones y misión social de la universidad, marginando la salvaguarda y transmisión de ciertos corpus académicos, para someter la enseñanza e investigación a unos criterios de rentabilidad y rendimiento económico inmediato incluso antagónicos con el sentido de muchas carreras científicas y humanísticas, indispensables aunque no sean las más demandadas por el mercado laboral.

3 - Bajo la coartada de la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior se está produciendo, sin suficiente debate dentro y fuera de la Universidad, una transformación de la estructura y el enfoque de la actividad universitaria que exige debate y reflexión. Es muy posible que, dada la inercia habitual de todos los estamentos universitarios, todo quede en una pura superestructura que no afecte a la vida real de la docencia. Por eso
UPyD llama a participar en todos los ámbitos en ese imprescindible debate, a fin de aprovechar la oportunidad de que, por fin, la universidad pueda entrar en un proceso de cambio, que mejore realmente su actividad y logre el reconocimiento y valoración sociales de los que hoy carece. Debate todavía más importante porque las actuales formas de participación han conducido a un alto grado de politización de la universidad, consecuencia del creciente poder de sindicatos vinculados a los partidos tradicionales. En lugar de criterios de excelencia, se están aplicando criterios de sumisión y seguimiento de las consignas políticamente correctas. Esta ingerencia es una de las raíces del problema de la baja calidad de la enseñanza universitaria española.

4 - La integración de España en el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) se ha constituido, en lo que llevamos de siglo, en el eje de la vida institucional de la universidad. Pero la falta completa de orientación sobre cómo hay que llevarla a cabo y cuáles son las metas concretas que se proponen ha sido una constante del proceso. Tener durante más de un año trabajando a comisiones de decanos y especialistas en la elaboración de catálogos de titulaciones y de libros blancos sobre los contenidos de los títulos, para luego decidir que no hay catálogo de títulos y que cada universidad haga lo que le parezca, denota una frivolidad e improvisación inadmisibles. Medidas tan delirantes como implantar el posgrado antes de que se conozca el contenido de los títulos de grado indica que la Universidad lleva años dependiendo de Ministerios sin criterio y con un llamativo grado de irresponsabilidad, ante los que el universitario medio no reacciona en la medida necesaria. Consideramos que la burocratización de los partidos tradicionales, exportada a la Universidad a través de los ministerios y otros órganos gubernamentales, está en el origen del problema. En otras palabras, la falta de democracia interna en los partidos políticos tradicionales transmitida a las instituciones, resuelta con dosis crecientes de sumisión burocrática cada vez más irracional, está dañando gravemente a la institución universitaria.

DIAGNÓSTICO

1 - La integración en el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) no exige modificar por completo el sistema universitario ni en lo que afecta a la estructura y contenido de los títulos ni en los métodos de enseñanza. Se ha engañado interesadamente al universitario español con la supuesta e inevitable necesidad de reorganizar enteramente la vida docente, haciéndola cada vez más semejante a las formas fracasadas de la Enseñanza Secundaria. Dada la experiencia de cambios constantes que la Universidad tiene sobre sí, semejantes pronósticos solo engendran el escepticismo y la indiferencia que hoy se extienden irrefrenables por las aulas.

2 - La recomendación europea de que los títulos de grado tengan un valor específico para el mercado laboral no implica que las exigencias del mercado de trabajo hayan de ser un criterio determinante del contenido de las enseñanzas universitarias. Sin embargo, para los directores de la política universitaria en España, de izquierdas y derechas, la vieja idea del “servicio de la Universidad a la sociedad” significa hoy casi exclusivamente “satisfacer las cambiantes necesidades de empleo de las empresas”. La carrera en pos de “nuevas titulaciones” obedece a ese único designio. Pero la Universidad sirve a la sociedad ofreciendo creación y transmisión de conocimientos, programas de trabajo sólidos y contrastados, formación cultural de alto nivel, para los que ya casi no queda más espacio social que la universidad.

3 - El cambio que la Universidad necesita hay que buscarlo en la renovación de sus estructuras y en los controles de calidad para que ejerza realmente su labor, no esperarlo todo de la adaptación al mercado. La tendencia a convertirla en una Escuela de Formación Profesional según el modelo de las Escuelas de Negocios es contraria a la tradición europea y reduce la misión social de la Universidad.

4 - La universidad debe convertirse en el elemento rector del proceso de evaluación de la producción científica y cultural, como ha sucedido en EE.UU. y ha sido la principal causa de su hegemonía científica y cultural.

5 - La adopción del crédito europeo para favorecer la elogiable movilidad del estudiantado y la homogeneidad de los estudios, ni requiere ni autoriza el patrón pedagógico uniforme que se está imponiendo en España –no en otros países- y que conduce de manera férrea la reforma universitaria. Nos encontramos ante la paradoja insostenible de que, mientras se abandona toda posibilidad de determinar mínimos comunes de contenido científico a los planes de estudio, se establece una rígida metodología técnico-pedagógica, instituida en verdadera jerga burocrática, perceptible en todos los documentos oficiales, desde decretos hasta simples formularios. Es esa rígida concepción pedagógica de la reforma lo único verdaderamente común en todo el territorio nacional.

PROPUESTAS

1 - Establecer, en diálogo con las Universidades, un catálogo oficial de titulaciones, cuyos contenidos, con las variaciones imprescindibles, sean determinados por comisiones de expertos en los diversos ámbitos científicos. Si la pretensión fundamental es establecer parámetros objetivos homogéneos para favorecer la movilidad y el intercambio, son los campos científicos concretos de trabajo y su nivel lo que permite ponderar la equiparación. Rechazamos que los criterios para “verificar” la validez de una titulación sean puramente formales, burocráticos y pedagógicos. El Ministerio de Educación tiene que asumir su responsabilidad y afrontar los problemas. El temor a la presión nacionalista no puede justificar esa dejación.

2 - Los planes de estudio se diseñarán de acuerdo con el contenido objetivo de los ámbitos de conocimiento respectivos en su estado actual. La inmediata empleabilidad del titulado no puede ser el criterio primario que rija todo. Las Agencias de Acreditación no deben imponer como criterio de calidad de una titulación la financiación externa empresarial, o el número de profesionales no universitarios en su plantilla de profesores. Estos criterios, en cualquier caso, no deben extenderse por igual a todas las titulaciones universitarias.

3 - La relación con la empresa debe, en cambio, fomentarse al máximo en el ámbito de la investigación y de los períodos de prácticas.

4 – Liberar la reforma del esquema pedagógico que prima habilidades, competencias y destrezas sobre la adquisición de conocimientos objetivos. Es falso, contra lo que se da a entender, que el espacio europeo de educación superior exija esa pedagogía vacía y huera, que ya ha demostrado en la enseñanza primaria su incapacidad (¿hay una destreza más elemental que comprender lo que se lee? Y sin embargo el fracaso de tal pedagogía para adquirirla es sobrecogedor). Por ello, es imprescindible delimitar el contenido exacto del crédito europeo y sus equivalencias con el crédito actual, lo que no requiere directrices pedagógicas determinadas.

5 - Aprovechar el cambio introducido por el crédito europeo que centra el cómputo de horas en el trabajo del estudiante para superar inercias básicas como la preponderancia en la práctica docente de la clase magistral y el aprendizaje de apuntes, introducir cuantas formas docentes y de trabajo del estudiante sean necesarias para mejorar el rendimiento a partir de la experiencia real de la docencia, y aumentar el nivel de exigencia a los alumnos y profesores estableciendo los controles necesarios.

6 - Dado que el crédito europeo exige una dedicación exclusiva al estudio, garantizar un sistema de becas y créditos suficiente que permita al estudiante emplear realmente en su trabajo las horas que el crédito exige.

7 - Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación
7.1 - Tanto la LOU como su reciente reforma han dado un papel decisivo a la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación en la función de evaluar la docencia, la investigación y la validez de las titulaciones, estableciendo así una especie de correctivo de la autonomía de las universidades. Las autonomías se han apresurado, naturalmente, a establecer las suyas. Nada tenemos contra la idea de un control exterior de la actividad universitaria. Por el contrario, creemos que tiene, además, que reforzarse el control interior y la evaluación por parte de las Universidades de su propia labor, actualmente casi inexistente. La experiencia habida hasta el momento muestra, sin embargo, que el traslado de las responsabilidades de control y evaluación desde el Ministerio de Educación y las consejerías autonómicas a las mencionadas agencias, si bien ha organizado con mayor efectividad los procedimientos, ha producido dos efectos claramente perversos:
a) - Por ser entidades completamente ajenas a la estructura normal de Universidades y administración política, resultan inaccesibles al universitario
medio, que se limita a ser sujeto pasivo de directrices emanadas de un ente remoto y opaco.
b) - Su rápida proliferación ha dado lugar al establecimiento de una nueva casta, una tecnoburocracia de “especialistas en evaluación”, cada vez más alejada de lo que pretende evaluar, la docencia y la investigación reales. Es esta nueva tecnocracia la que realmente impera en la Universidad y a la que se someten sin rebozo todos los estamentos universitarios, que adoptan miméticamente su lenguaje convencional y esotérico, sin el que hoy parece imposible emprender cualquier acción significativa. ¿Quién vigila a los vigilantes? ¿Qué grado de control social, político y universitario se prevé para las Agencias de Acreditación?
7.2 - UPyD propone el establecimiento de procedimientos para que la comunidad universitaria, a la vez que se somete sin recato al control externo, pueda, a su vez, exigir responsabilidades y participar en la elaboración de los criterios por los cuales va a ser enjuiciada su labor y en la selección del personal de las agencias. La selección debe seguir en cualquier caso criterios de excelencia libres de ingerencias partidistas y burocráticas.

(...)

No se puede esperar coincidencia total con el programa de ningún partido político, quizá, que ha de surgir de posturas consensuadas y puntos de vista diferentes. Pero esto lo firmaba yo.

Para voto útil, votar a quien te convence y te parece gente razonable. Aunque sea para estar en la eterna minoría.

Ley de Murray

Endogamia y corrupción

Cuando los universitarios hablamos de la endogamia académica ha de ser no sólo como víctimas de ella sino también como beneficiarios. Porque la endogamia es el agua en la que flotamos, el medio ambiente en el que nos movemos y la ley física (es decir, ley que actúa aunque no esté escrita) que rige el movimiento de los cuerpos y de las almas en la academia. Esta semana le dedicaba El Mundo un cuasi-monográfico en su suplemento Campus. Léase por ejemplo este artículo sobre el toma y daca universitario, hoy por tí mañana por mí, de José Buendía, o este otro sobre la mezcla de méritos y amiguismo que requiere la promoción. El título pone bien el dedo en la llaga: "Endogamia académica, ese sutil eufemismo de corrupción". Porque no de otra cosa hablamos: de valorar un currículum o un ejercicio en cero o diez según sople el viento, o de pasar a un amigo o "socio" de la casa por delante de un desconocido sean cuales sean los méritos de uno y de otro. O la costumbre de seguir el turno riguroso de antigüedad para la promoción, ignorando los méritos. O la costumbre igualmente extendida de saltarse ese turno (la gramática parda por detrás de la gramática parda, vamos) si se cuenta con apoyos suficientes, y también al margen de los méritos.

Porque la ley no escrita no es tanto, como se dice en estos artículos, "promocionar al candidato de la casa", cuanto promocionar al candidato que decidan las fuerzas vivas de la casa—normalmente encarnadas en el catedrático más directamente implicado, que presidirá el tribunal a modo de señor feudal. Interesará en principio, claro, promocionar al vasallo de turno de la casa (el caso más habitual). Si se le elige por encima de un candidato más capacitado, gana puntos por humanidad el catedrático que "se ha batido el cobre" o se ha puesto en evidencia por un candidato cuya auténtica valía pasa desapercibida para ojos extraños, y sólo conocen los de casa—aunque es gran promesa futura, y en cualquier caso tanto mayor será la gratitud eterna debida cuando precaria e insegura la categoría del vasallo promocionado. Así yo he oído en mi universidad frases—literales, digo—del tenor de "yo no puedo oponerme a lo que haga, es que le debo la plaza", o "sí, estoy de acuerdo contigo, pero es que le debo obediencia", o "el departamento le pertenece". Con seguidores así, claro, no hay color, y normalmente el candidato externo lo tendrá muy crudo.

Pero también puede interesar importar a un nuevo miembro asociado de fuera. Que estará agradecido de entrada al ver lo "limpios" que son en esta universidad, o cómo se ha hecho una excepción a la regla con él, o se le han abierto las puertas de buena gana al club.

O puede interesar dejar la plaza vacante hasta nueva orden—como sucedió por ejemplo en mi malhadada oposición a cátedras, en la que no faltábamos candidatos de la casa precisamente.

En ese caso la plaza se dejó vacante en un proceso precipitado y abundante en irregularidades. Pero de todos los candidatos, eliminados por la vía rápida en el primer ejercicio, sólo yo envié recursos y denuncias al Rector. Que contestó con silencio administrativo, para mayor estabilidad del sistema. Porque hay otra ley que se expone en estos reportajes de El Mundo: la omertà o pacto de silencio. Pacto tácito, faltaría más. El que mueve la boca no sale en la foto.

Sólo hay un camino realmente seguro para la promoción: no ofender, no salirse del tiesto, hacer méritos de pasillo, esperar señales. Y lejos de denunciar injusticias o mangoneos, mejor establecer las alianzas pertinentes, y los comportamientos de sumisión requeridos, para ponerse en la cola y ser el Elegido cuando dictaminen las fuerzas vivas. No se puede apelar a las leyes escritas, porque ofenden a las no escritas. Y no se puede apelar a las no escritas, porque varían en su redacción invisible o en su aplicación según los intereses coyunturales de quien esté al mando.

Vamos, una receta para perpetuar el feudalismo más enquistado. Y para criar en las universidades carne de fascismo estructural—en el que las reglas de oro son la búsqueda de círculos de protección mutua (lo que antes se llamaba cátedras y ahora se llama "equipos de investigación"), la sumisión acrítica a las decisiones de los protectores, y el respeto prudente a los poderes fácticos. El punto en boca es lo primero y lo último que hay que saber, en el templo del Saber.

La endogamia desde dentro

Certificación McAdémica

Cuando George Ritzer hablaba de la McDonaldizacion de la sociedad, tomaba a McDonald's como paradigma de una empresa que aplic sistemáticamente la lógica de la estandarización y la uniformización, y que se some plenamente a la dinámica del capitalismo global.  Su éxito estaba asegurado, por tanto, y —también por tanto— no era una mera metáfora lo de Ritzer, sino un ejemplo y un síntoma. La sociedad se macdonaldiza con franquicias y externalizaciones de servicios, con McDentistas, McAcademias y por supuesto McDonalds, maneras de hacer y organizar que se multiplican viralmente como metástasis de clones replicantes, invadiendo todo el tejido social. Con una lógica, por supuesto, una lógica de productividad, eficacia y calidad certificada. Aunque sea calidad de comida rápida: el certificado ahí está, y el público también, que es lo que cuenta.

Alguno quizá no se esperase, empero, que con la McDonaldización de la universidad que se vislumbra en el horizonte, pasase ya a ser directamente McDonald's quien expidiese las titulaciones académicas. Pues aquí está el primer paso: en el Reino Unido, McDonald's expenderá titulaciones oficiales equivalentes al bachillerato (aquí la noticia de la Deutsche Welle, vía Fírgoa).

Ríanse. Que empezamos por el bachillerato, y pronto llegamos a la Universidad. De momento ya tiene la nuestra unos convenios de panificación (no de planificación) con Panishop. Así sí que sirve la Universidad a la Sociedad(le sirve hamburguesas o cruasanes), y hay imbricación con el tejido productivo. Y si resulta que también hay un alto índice de éxito académico (que lo habrá, pues aquí la eficacia es la norma, y el cliente obtiene exactamente lo que paga)—pues todos contentos, toma el título, y a freír espárragos, o hamburguesas. Menos tipo raro escribiendo tratados incomprensibles, o haciendo abstrusas ecuaciones—ese tipo de parásito social no lo encontrarán en McDonald's. Los másteres, que los subcontraten a servicios externalizados; que se encarguen ellos del contrato basura. Y con una buena dieta de McDonald's, ya verán cómo adelgaza la Universidad, ya verán.

La universidad con u minúscula, en cambio, hasta en la sopa va a aparecer. Y el conflicto de las Facultades—será el retorno a las rencillas de los Campbell's y los McDonald.

Letras y Europa II


El Club de los Quemados

Algunas veces me dicen (por lo mucho que despotrico) que soy un caso típico de burnout o quemado. Yo no hacía mucho caso, pero tendré que resignarme, visto este artículo de El Mundo que se recoge (sin firmar) en Ibercampus. Lo pongo enterito: tantas son las cosas que al parecer se me aplican en primera persona (pongo algunas en negrita). Ahora bien, me tranquiliza ver que soy un caso leve. De grandes quemados, dice una encuesta que hay muchos depresivos: un tercio de estresados/frustrados/deprimidos, y hasta un 8% con pensamientos suicidas. Sí que veo a mi alrededor tendencias depresivas. Pero yo, para nada. Frustración, algo tendré—pero bah, se me va todo por la boca.


El estrés crónico, un peligro

Los profesores se "queman" cada vez más con la Universidad

www.ibercampus.es     17 de enero de 2008   

El estrés laboral encuentra en el sector docente una víctima habitual. Varios estudios demuestran que el número de afectados no sólo es mayor de lo que se cree, sino que a menudo, sus víctimas piensan de forma cada vez más alarmante en el suicidio. En una encuesta realizada entre varias facultades españolas, el 8% de los encuestados ha confesado habérselo planteado.        
       
       
En 1572 el Santo Oficio irrumpía en la Universidad de Salamanca para apresar a Fray Luis de León, acusado de traducir sin licencia ´El Cantar de los Cantares´. Le habían denunciado, entre otros compañeros, los catedráticos León de Castro y Bartolomé de Madina.

Si Fray Luis de León hubiera vivido en la actualidad, sin duda se vería encuadrado en ese 31,7% del profesorado universitario que dice estar afectado de estrés laboral crónico a causa del ´mobbing´ al que le someten sus colegas. Si bien, la posibilidad de ser condenado a morir en la hoguera parece un caso extremo de síndrome del ´quemado,´ como normalmente se denomina al estrés laboral crónico o ´burn out´.

El profesor de la Universidad de Murcia José Buendía, uno de los expertos mundiales en ´burn out´, define este síndrome «como un cuadro clínico cuyos síntomas principales son el cansancio emocional, la despersonalización -de los que le rodean en su ámbito laboral- y la falta de realización personal».

Buendía es también director de una investigación sobre los niveles de esta afección en el personal de las universidades españolas. Los resultados son escalofriantes: el 83,6% del profesorado Universitario evaluado en la Universidad de Murcia dice sufrir de estrés laboral crónico. Más extremo aún parece ese «30% que admite tener sentimientos de inutilidad y carecer de esperanza de futuro; o el 8% que ha reconocido pensar recurrentemente en quitarse la vida». Los datos de este turbador estudio confirman que algo falla en la Universidad española.

MOTIVOS. El informe enumera algunas de las razones por las que el porcentaje de profesores afectados por ´burn out´ es tan escandaloso: «La arbitrariedad en la promoción que genera relaciones de apadrinamiento y vasallaje y no admite críticas; la evaluación del profesorado -un sistema que no siempre es apto para calificar adecuadamente los resultados -; la relación profesor/alumno. Pero sobre todo la falta de participación en la toma de decisiones y saber que se trabaja muchas veces sin apoyos». Esta opinión coincide con la de Rosa Caramés Balo, profesora en la Universidad de La Coruña, y Francisco Ramos, catedrático en Salamanca, autores de sendos estudios sobre ´burn out´ en sus respectivas instituciones. «El profesor de universidad siente que se ha convertido en un instrumento -despersonalización-. No se cuenta con él para abordar las reformas que debe afrontar la universidad española».

Un ejemplo claro es la adaptación al tratado de Bolonia. Un cambio que requiere «un giro de 180 grados. Preparar nuevo material, metodología, reducir las aulas y consecuentemente dar más clases». En efecto, muchos profesores sienten que no tienen tiempo material -el 40% del estudio de La Coruña- y que no se ha escuchado su opinión sobre como enfocar este proceso. «Y un profesor quemado siempre acaba contagiando a los alumnos.», sentencia Francisco Ramos.

Habría que hablar también del raquitismo salarial de muchos contratos, como los de los adjuntos; o la relación con los alumnos que, como indica Pedro Álvarez, de la Universidad de Extremadura «llegan cada vez menos preparados, algo que también nos desilusiona».

Pero todo se resume en un argumento: es la propia idiosincrasia de la Universidad Española la que quema a su profesorado. Una institución que, como se atreve a declarar Buendía, y suscriben anónimamente muchos de sus compañeros, «amenaza cada vez más la libertad de expresión de las voces críticas -algo que también frustra- y que hay que cambiar». Una opinión que ha supuesto la relegación profesional de muchos de los que se han aventurado a denunciar lo evidente.

José Buendía sabe de lo que habla ya que acaba de presentar su libro ´Más allá del Poder y de la Muerte´ (Aguaclara)´.´ Una de las partes versa sobre la Universidad española y lo que para él supuso la publicación, en estas mismas páginas, de un artículo denunciando esta situación. ¿El retorno de la Inquisición?

Un último dato: un informe de la National Education Association descubrió que un tercio de los profesores no se dedicaría a la docencia si pudiese elegir de nuevo. ´Dichoso el humilde estado / del sabio que se retira / de aqueste mundo malvado´.

Como decíamos... ¿ayer?


Añadiría yo la pasividad desesperante de las autoridades universitarias ante las denuncias presentadas por acoso o manipulación, y la tolerancia (es decir, el estímulo) a los feudalismos y corrillos con normas extraoficiales propias.

Y la actitud irritante de los que se someten a las cacicadas, o que con su comportamiento sugieren que todo esto se lo inventa uno, o que el que protesta es que "se ha vuelto loco".

Contestamos al Silencio

A defender el sueldo

Acudo hoy a esta asamblea:

Los sindicatos CC.OO, CGT, CSI-CSIC, OSTA y UGT convocan al PDI de la Universidad de Zaragoza a una ASAMBLEA INFORMATIVA sobre:

Punto 1) Complementos retributivos autonómicos
Punto 2) Evaluación de la docencia y programa DOCENTIA en la UZ
Punto 3) Incremento del IPC y pagas extraordinarias

Día y hora: Viernes, 18 de enero, 13:OO horas. Lugar: Campus San Francisco, Salón de Actos de Geológicas.

ACUDE, SI NO NOS MOVILIZAMOS, NO COBRAMOS

En sustancia: El PDI (personal docente e investigador) somos el colectivo de funcionarios peor tratado. Por ejemplo, en esta universidad, hay un convenio colectivo del personal de administración y servicios que asegura la equiparación de los sueldos con la subida del IPC. Para los profesores, no. Como si fuésemos menos que el PAS. O, por ejemplo, sobre el punto 3: todos los funcionarios nacionales cobran pagas extraordinarias equivalentes a un sueldo mensual. Nosotros, no: cobramos menos. (Los catedráticos salen menos perjudicados). Y el gobierno central y los gobiernos autonómicos se pasan la pelota diciendo que esta diferencia la tienes que pagar tú, —no, tú; —no, tú.... Y al final, en unas comunidades se paga, y en otras no (en ésta no): otra bendición que nos aporta el Estado de las Autonomías universitarias.

En los últimos 15 años hemos perdido un 20% de poder adquisitivo. Más que ningún otro colectivo de funcionarios, y esto a pesar de estar altamente cualificados por exigencia legal.

(Y, aunque esto no se dice en la asamblea, la culpa es tanto de gobiernos del PSOE como del PP. Recordad por cierto, antes de votar en estas elecciones, que el PP incumplió un compromiso in extremis del PSOE para compensar los perjuicios que ellos mismos habían causado durante su mandato, y hasta consiguió la anulación de sentencias judiciales que obligaban a cumplir este compromiso. Y huelga decir que el PSOE de Zapatero, al recuperar el poder, se había olvidado de este compromiso).

En 2007 se aprobó en Consejo de Gobierno una vía legal para compensar el bajo sueldo con un complemento específico que llegase a (prácticamente) todo el personal universitario: un complemento de disponibilidad horaria, uno de investigación y otro de docencia. Complementos provisionales, nada "consolidable", no crean. Bien, pues una de esas Anequillas o agencias de calidad que han proliferado por todas partes estos últimos años, la ACPUA, que es la nuestra, lo ha echado abajo (gracias en concreto al vocal Michavila). La ACPUA recomienda al Gobierno de Aragón no subirnos el sueldo, y aplicarnos unos criterios más estrictos y menos "generosos". Por ejemplo, que en lugar de obtener el complemento de disponibilidad horaria por el hecho de no tener una sentencia en contra (lo cual asume que los profesores cumplimos con nuestras tareas), que en su lugar, dicen, sean los "jefes" (¿decanos? ¿directores de departamento?) quienes firmen si el interesado merece o no el complemento. Un instrumento, nos han dicho claramente los representantes sindicales, que se utilizará para presionar al profesorado para que realice tareas por encima de las que entran en contrato, para probar su "disponibilidad"—como por ejemplo, eso de cambiar horas de tutorías por horas de clase que les quiere imponer el Rectorado a los profesores ayudantes. O, en vista de las tensiones que se viven en los departamentos, será con frecuencia un instrumento para el acoso laboral sin más. Que se da mucho en la Universidad.

Recomienda la ACPUA también supeditar este complemento al cumplimiento de criterios de calidad externos—por ejemplo el programa DOCENTIA—en lugar de subirnos el sueldo para recuperar poder adquisitivo—criterio que no pertenece a su universo conceptual, claro.

Observemos de paso que también somos el único colectivo universitario y funcionarial al que se realizan continuamente evaluaciones sobre su rendimiento.

Además, el Rectorado no informa a los sindicatos de su postura sobre estas cuestiones, procura mantenerlos fuera del proceso de decisiones, y no los recibe para tratarlas, o les oculta información sobre documentos ya existentes, por ejemplo sobre este programa DOCENTIA que también va a repercutir al parecer sobre nuestro sueldo. Nada bueno augura tanto solapamiento.

Ante esto, los sindicatos proponen comenzar a ejercer medidas de presión:

—Primero, que si eres profesor de la Universidad de Zaragoza (tú, hipócrita lector), le cuentes esto a cinco o seis profesores conocidos, para difundir la cuestión.

—Segundo, organizar una pitada / cacerolada ante el Departamento de Ciencia, Tecnología y Universidad de la DGA, Avenida Gómez Laguna, 25, el miércoles 23 de enero.

—Tercero, una concentración de protesta ante el Consejo de Gobierno de la Universidad de Zaragoza, el jueves 24 de enero a las 11:00.

—Se nos informará más, pero se sugiere también una protesta "de celo" entregando las actas en fila india, y en el Registro de la universidad, con sello de entrada (pues la puntualidad en entrega de actas va a ser uno de los criterios para conceder o no el complemento).

Yo sugiero que, vista la displicencia del Rectorado y su tibieza (por no decir frialdad) a la hora de defender los acuerdos salariales del propio Consejo de Gobierno, hay que aprovechar la coyuntura de que estamos en año electoral, y que los sindicatos presionen a los posibles candidatos para que se posicionen sobre esta cuestión—si es posible, interviniendo en la campaña para hacer constar esta postura.

Se trata de una pura reivindicación salarial, cosa que da apuro al profesorado universitario, medio tonto a la hora de tratar estas cuestiones (muy lejos de los médicos, ingenieros o profesionales del Derecho). Estamos mal colegiados, y poco sindicados (yo el primero).

Y en cuanto al Rector, nos han dicho los sindicatos, representará a la Universidad, pero en absoluto a los trabajadores de la Universidad.

Por cierto, no estaba el Rector en la asamblea, claro, sino reunido con Emilio Botín. A modo de señal de que quedaron atrás sus tiempos de profesor—y como está en funciones, incluso los de Rector.

Reforzando la futura colaboración entre dos entidades amigas. Y quizá también defendiendo el sueldo.

PS. Mensaje recibido de la Junta de Personal Docente e Investigador:

Tras la asamblea informativa celebrada el 18 de enero los sindicatos CC.OO., CGT, CSI-CSIF, OSTA y UGT convocan a todos los profesores de la Universidad de Zaragoza a:
-        Una concentración de protesta ante la Consejería de Ciencia, Tecnología y Universidad el miércoles 23 de enero a las 13:00.
-        Una concentración de protesta ante el Consejo de Gobierno de la Universidad de Zaragoza, el jueves 24 de enero a las 11:00.

Reivindicamos:
-        El pago de los complementos retributivos autonómicos conforme a los criterios de asignación acordados en la Mesa de Negociación Sindical el 23 de enero de 2007, ratificados el 17 de febrero de 2007 por la Comisión Mixta Gobierno de Aragón-Universidad de Zaragoza y el 29 de marzo de 2007 por el Consejo de Gobierno de la Universidad de Zaragoza.
-        El pago del incremento del IPC.
-        El pago completo de las pagas extraordinarias.

PORQUE SOMOS LOS ÚNICOS EMPLEADOS PÚBLICOS QUE ESTAMOS PERDIENDO 2.260 € anuales en concepto de complemento autonómico de dedicación, 740 € en concepto de complemento autonómico de docencia, un mínimo de 320 € por desfase del IPC y un mínimo de 300 € por pagas extraordinarias.
--
José Luis Olleta Castañer
Presidente de la Junta de Personal Docente e Investigador
Universidad de Zaragoza

La asamblea en el Heraldo de Aragón.

Fontanería universitaria