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Vanity Fea




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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2005.

Al mar y al viento

Quizá por efecto de estar demasiado rato sentado, en coches, en reuniones de departamento, en exámenes, y ante el ordenador... se me van las ideas al mar y al viento, y navego por la red hasta Kerguelen y Tristan da Cunha -- los distritos francés y británico más alejados del mundo. Total que no sé dónde he estado este rato; en ningún sitio probablemente.

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Jueves, 01 de Diciembre de 2005 23:23. José Ángel García Landa Enlace permanente. Personales


Vaya, una plaza entera

Ha salido una plaza de Filología Inglesa en mi departamento, que esta vez no es un trocito de plaza de Asociado, con lo cual no es requisito estar ya contratado en otro sitio para cogerla. Esta es de Ayudante, a tiempo completo y por procedimiento de urgencia; para la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza. Sí que es requisito, aparte de ser licenciado en Filología Inglesa, haber realizado el primer año de postgrado. Más información en esta página donde se convocan los concursos por procedimiento de urgencia de todas las áreas en nuestra universidad.

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Viernes, 02 de Diciembre de 2005 18:58. José Ángel García Landa Enlace permanente. Departamento


Planning management

Amaya Lucía, La femme de trente ans, nos invita a comer en el hotel Príncipe a un montón de hermanos, cuñados, sobrinos. Se encontró el otro día en mi página, dice; autogugleándose sale mi blog en primer lugar. Me temo que eso les pasa a varios de mis conocidos. Aprovecho este medio de difusión para anunciar que tenemos en camino al próximo sobrino (nieto de mis padres)... que ya debe hacer el número dieciséis o algo así. Adivinad de quién es, quienes tengáis datos, pistas no he dado.

La incomodidad que supone tener un hijo... te altera la vida, a veces te la vuelve del revés por completo. Menos trauma si ya estaba vuelta del revés (no quiere decir que se vaya a poner al derecho, claro). Pero volver la vida del revés es la única manera posible muchas veces.

The awful daring of a moment’s surrender
Which an age of prudence can never retract
By this, and this only, we have existed.

La planificación familiar con frecuencia, y de modo incalculable, no sale según lo planeado, lo cual pone en entredicho la sensatez de hacer planes. Pero bueno, nos entretiene hacerlos, y desde luego hay cabezas que necesitan tenerlo todo planificado. Aunque luego la vida coge tus planes y hace con ellos lo que bien le parece, sin consultarte mucho. Para mayor confusión, lo que a uno le parece un plan, a otro le parece una locura, una imprudencia, o ceguera... y en última instancia sólo nos queda organizar día a día la forma que va tomando nuestra vida: tomar riesgos calculados, y según el resultado que el destino nos depare, seguir calculando y planeando...

Por cierto, ¿qué planes tienen nuestros conocidos? Buena pregunta. Como dice Buckingham,

We know each other’s faces. For our hearts,
He knows no more of mine than I of yours,
Or I of his, my lord, than you of mine.

Había planes de ir a ver Harry Potter, Chicken Little... que no se materializan. Le regalo a Blanquita Las Crónicas de Narnia, eso no estaba planeado. Y esta noche nos vamos de cena con unos amigos – bueno, creo que iremos, vete a saber. Todo, todo, pende de un hilo.

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Sábado, 03 de Diciembre de 2005 19:09. José Ángel García Landa Enlace permanente. Personales


Feliz Navidad

No es que me ponga ya en plan Corte Inglés; me refiero a la película de Christian Carion ambientada en la Primera Guerra Mundial. Una película que recuerda en parte a Senderos de Gloria, de Kubrick, por la crítica a las matanzas inútiles de la guerra de trincheras, y la crítica al clasismo feroz que hizo posibles esas carnicerías. Los altos mandos y los soldados viven dos guerras muy distintas (algo que también queda reflejado muy bien en un sarcástico relato de F. Britten Austin que uso en clase, "A Battle Piece: Old Style"). En Feliz Navidad se nos presenta a los dos bandos por igual (es una película muy "Unión Europea"); con escoceses y franceses en un lado, y alemanes por otro. De puro absurdo se interrumpen las hostilidades en Nochebuena y los soldados que se disparaban a cien metros de distancia celebran juntos la navidad y confraternizan. Hay también una historia de amor: un famoso cantante de ópera, soldado raso alemán, es visitado por su amante, por enchufe con las altas esferas, y aprovechan el momento de paz para desertar al otro lado (bonita música, por cierto, y con la voz de Natalie Dessay). Los oficiales prometen visitarse cuando llegue la paz; se intercambian noticias y cartas de familias aisladas por el frente. Cuando se rompe la tregua, el primer disparo resulta que mata a un soldado del propio bando que volvía disfrazado de visitar a su familia al otro lado. Hay escenas de tensión bien filmadas, pero se ha evitado el gore: todos los muertos están muy presentables. En el bando alemán el oficial es judío, lo que permite dar un cierto toque nazi a la escena final, con un decadente Príncipe Heredero insultándole y mandando a los soldados al frente oriental en trenes como si fueran judíos que van al matadero (y van, de hecho). Cuando trasciende la confraternización los mandos procuran silenciarlo, y desautorizan a los oficiales que la toleraron. De modo más evidente, un obispo reprende al párroco que había celebrado una misa en común, le ordena regresar a su parroquia, y predica en su lugar un evangelio nacionalista del odio y del "Dios de nuestro lado" - algo que parece imposible de creer y sin embargo pasa continuamente (es lo que dice Bush, sin ir más lejos). El cura prefiere seguir de soldado con sus compañeros antes que plegarse a semejante religión. La película es un tanto anti-Bush en este sentido, y da la razón a los antibelicistas actuales y a los que durante la Primera Guerra Mundial se declararon objetores contra el conflicto (como Romain Rolland con su "Au-dessus de la mêlée"). Eje francoalemán, vamos: no es casual, quizá, que nos hayan puesto escoceses en lugar de ingleses (ya se encargan de dejar bien claro que no son ingleses).

La película es cinematográficamente hablando muy sencilla, elemental, no se me ocurre ningún elemento destacable que reseñar a nivel cinematográfico formal. Si es efectiva, y lo es, porque llega a emocionar en ocasiones, tampoco es por los personajes, que son contemplados un tanto fríamente, sin que llegues a empatizar mucho con ninguno de ellos -- como digo, resulta un tanto esquemática en este sentido. Si funciona, y no le niego sabiduría a esta sencillez, es por el contraste entre lo absurdo del conflicto y las vidas particulares que se ven atrapas en él, y porque un símbolo tan devaluado como la Navidad se vuelve, en medio del absurdo, en una manera de recobrar la decencia y la cordura. El detalle del oficial judío muestra, sin embargo, que se trataba sólo de una isla de cordura en medio de un océano de demencia oficial, organizada y uniformada.

No lo tenemos tan lejos. Hay relativamente pocas películas sobre la Primera Guerra Mundial, por la dificultad de tratar quizá con el absurdo, el ridículo militar y las mentiras oficiales. Más necesitaríamos. Marchando otro Fahrenheit 9/11, Mr Moore, por favor.

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Sábado, 03 de Diciembre de 2005 19:57. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cine


The Road to Xanadu

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Me he terminado de leer, mi tiempo me ha costado, The Road to Xanadu, de John Livingston Lowes (1927; reimp. Pan-Picador, 1978). Es un análisis y divagación sobre dos poemas de Samuel Taylor Coleridge, "The Rime of the Ancient Mariner" y "Kubla Khan", siguiendo los patrones de asociaciones de ideas de Coleridge, y su universo mental, a través de todos los escritos, vivencias, los testimonios de contemporáneos, el ambiente intelectual del poeta... y sobre todo a través de sus lecturas.

Coleridge era, en un grado muy superior a la media, una esponja verbal e intelectual, y las ideas y palabras se le adherían, como "átomos con ganchos", dice Lowes, para combinarse de maneras inesperadas y resurgir a veces muchos años más tarde. Así pues, es éste un estudio (divagante, extravagante, fascinante) de la imaginación, y de la manera en que la intertextualidad trabaja a un escritor desde dentro. Por supuesto no utiliza el palabro de "intertextualidad" que acuñó Kristeva unos cuarenta años después (y hace unos cuarenta años), pero eso no quita para que este libro sea una de las referencias imprescindibles para quienes deseen estudiar a fondo el fenómeno la intertextualidad: cómo un texto procede de otro, y nos lleva a otro; cómo nuestra misma percepción está mediatizada por la textualidad, por los textos que nos han constituido, que afloran unas veces deliberadamente y otras subliminalmente en todo cuanto pensamos y escribimos.

El libro es, como digo, extravagante, es una especie de cabeza llena de ideas que se mueven en todas direcciones (y a la vez tiene un orden, claro). Se puede resumir, incluso -- pero un resumen nos oculta la esencia de este libro, que es la asociación, la manera en que una idea lleva a otra (en la cabeza de Lowes, en la de Coleridge, en la nuestra), cómo no hay idea que sea una isla. Cerca de la mitad del libro son notas, muchas del estilo ese de "no puedo evitar mencionar aquí que...." -- notas que potencialmente se expanden en todas direcciones, y podrían seguir y seguir llevándonos a rincones más extraños de la realidad de los que ya están incluidos aquí, que son muchos muchos... Las referencias a otros libros, por supuesto, son numerosísimas, y así los caminos de este libro se pierden por toda la literatura (pasa un poco en todos, pero en este más - es uno de esos libros que hacen resaltar en relieve uno de los ingredientes que constituyen toda literatura, y que pasan desapercibidos en otras obras). En cierto sentido, pues, es uno de esos libros totales que parecen llegar a los límites de la literatura. No es de extrañar que interesase a Borges. De una de sus notas a pie de página (p. 326) surge la idea central para el ensayo de Borges sobre "El sueño de Coleridge". (Nota 1). Hablando de notas, Coleridge tenía "an incorrigible habit of verifying footnotes" que llevaba su imaginación a nuevas aventuras, nos dice Lowes (p. 34). Lo mismo le pasa a él... Lowes, como su autor "Coleridge not only read books with minute attention, but he also habitually passed from any given book he read to the books to which that book referred" ( 34). Se podría reprochar que este movimiento es sólo hacia atrás, aunque las reediciones de viejos libros, con su aparato crítico y editorial, mantienen el pasado en contacto con el presente, los libros con su recepción crítica posterior, y con otros libros que les siguieron. En cualquier caso, todo libro se combina libremente en la cabeza del lector con otros libros, pasados, presentes, o futuros.

Un texto lleva a otro, y a otro, y las ideas se enlazan como las palabras; "facts pursued farther kept ramifying into other facts, and unforeseen links between them began by degrees to disclose themselves"... (p. 4). Estos enlaces sugirieron a Theodor Holm Nelson la noción de hipertexto, y de hecho Nelson llamó Xanadu a su hipotética biblioteca universal (ahora materializada, mutatis mutandis, en la World Wide Web). Enlaces por los que has llegado aquí, amigo o enemigo lector, el enlace que surge para Lowes "through some electric contact of one mind with another" (p. 147).

El libro explora la noción de imaginación creadora de Coleridge, según la cual el caos de impresiones, textos, asociaciones, etc., en la mente del autor, se recombina para formar una obra nueva y original aunque se pueda seguir la pista de cada uno de sus elementos en otras obras o experiencias anteriores. "the imagination" ...– dice Coleridge– "The true inward creatrix, instantly out of the chaos of elements or shattered fragments of memory, puts together some form to fit it" (en Lowes, p. 52). El pensamiento consciente pone límites a la fluidez de la asociación espontánea. En otra ocasión habla Coleridge de "the streamy nature of association, which thinking curbs and rudders" (p. 68). Lowes descubre una forma más controlada y deliberada en "The Rime of the Ancient Mariner" y una más cercana a la sopa primigenia de la imaginación en "Kubla Khan" - ese poema "proto-surrealista" que decía Kenneth Burke. Lowes mantiene en tensión los dos principios, el pozo profundo de las asociaciones, y la imaginación creadora que da forma; de la potencia de ambos y su interacción surge la poesía.

Expone Lowes lo que podríamos llamar su propia teoría del iceberg, según la cual en arte lo explícitamente mostrado debe su efectividad a una masa sumergida de asociaciones: "the rich suggestiveness of a masterpiece of the imagination springs in some measure from the fact that infinitely more than reached expression lay behind it in the shaping brain, so that every detail is saturated and irradiated with the secret influence of those thronged precincts of the unexpressed" (p. 219) - es decir, asociaciones que están activas, secretamente, no sólo para el autor que crea, sino para quien lee o contempla la obra. Al hablarnos de asociaciones imaginativas, no nos habla Lowes sólo de la génesis del poema, sino de su forma:  "The incommunicable, unique essence of the poem is its form" (279).

"’All other men’s worlds,’ wrote Coleridge once, ’are the poet’s chaos’." (p. 389). De la reelaboración de ese caos de la experiencia vivida y leída hacemos todos, como pequeños poetas, nuestra propia experiencia vital, y como un orden superior surge la poesía, para Coleridge y para Lowes, como vida intensificada y glorificada. "For the Road to Xanadu, as we have traced it, is the road of the human spirit, and the imagination voyaging through chaos and reducing it to clarity and order is the symbol of all the quests which lend glory to our dust" (p. 396).



NOTAS...

(Nota 1). Borges crea en su texto la visión de un mundo ordenado por secretas correspondencias: Kublai Khan sueña un palacio, y luego lo construye; Coleridge sueña un poema sobre ese palacio, luego lo escribe. Paul Bénichou ("Kublaï Khan, Coleridge et Borges", en Borges: Cahier de l’Herne) reduce la cadena de ensueños a un error de traducción... y nos ofrece, en cambio, la visión de un universo no significativo, en desorden general.

(Nota 2). Entre las fuentes secretas de "Kubla Khan", Lowes sigue la pista a las misteriosas fuentes subterráneas del Nilo. Una asociación de ideas, que ahora interrumpo, me dice que hay una conexión subterránea entre esas fuentes y la fuente milagrosa de mi pueblo, Biescas: La Gloriosa de Santa Elena (con su "half-intermitted burst"). Quizá un día escriba un artículo sobre esa conexión.

(Nota 3). Lowes se identifica con Coleridge, como éste se identificaba con aquéllo que le interesaba con una empatía especial, llevado "by a sort of transfusion and transmission of my consciousness to identify myself with the object" (Coleridge, cit. en Lowes, p. 120). Así, Lowes, como el poeta, también tiene "una visión en un sueño" -- un sueño sobre el poema de Coleridge -- y al despertarse lo anota inmediatamente (p. 369), sin que, esta vez, lo interrumpa ninguna Persona de Porlock como le sucedió al poeta. ¿Será una fantasía ocasionada por el deseo de restaurar aquello que se perdió? En otro momento, está Lowes ejemplificando el funcionamiento de la asociación de ideas con un ejemplo de su propia experiencia, "And off in every direction all the while were shooting other associations, recalling and linking other fleeting glimpses of yesterday, and long ago, and far away. And then the telephone incontinently cut the panorama off" (393). Llamada, sin duda, de Porlock.

(Nota 4). Y quien lea el libro de Lowes oirá hablar de caimanes, y del Viejo de la Montaña y su secta de asesinos drogados, y del número de medusas que puede contener una milla cúbica de agua (23.888.000.000.000.000),  y verá astrónomos chinos tumbados en un observatorio, y oirá a los gigantes de Patagonia maldecir a Magallanes invocando a su dios Setebos, y verá a Lowes extraer de la cesta de la colada camisas almidonadas que son otras tantos niveles de sentido del texto, y oirá hablar en una nota (de los addenda et corrigenda ) de Coleridge, Colridge, Coldridge, Coloridge, Colredge....

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Domingo, 04 de Diciembre de 2005 18:50. José Ángel García Landa Enlace permanente. Literatura y crítica


La Gloriosa y los ríos sagrados

Hay cerca de Biescas una fuente sagrada, La Gloriosa, que tiene la peculiaridad de aumentar y reducir súbitamente su caudal sin causa aparente, algo que hace al lugar misterioso. Si a eso añadimos que surge de una cueva que parece no tener fondo, y que allí está la ermita del pueblo, parece claro que se trata de un lugar especial desde hace mucho tiempo -- seguramente desde antes de Santa Elena. Hay lugares parecidos, como el santuario de la Virgen de la Hoz en Guadalajara, que parecen asociados por su orografía (con vistosos símbolos uterinos y fálicos en las rocas) a un culto mucho más primitivo de divinidades de la tierra.

La fuente cruza el prado por delante de la ermita, y cae al río Gállego haciendo una bonita cascada cuando hay bastante agua, en un desfiladero estrecho, "a deep romantic chasm" realmente. Allí se junta con el agua de otra fuente que parece surgir de la tierra, la Traconera, que viene del otro lado del valle, y que tiene sus propias cuevas profundas.

Durante las romerías a Santa Elena, a veces surgía de repente la fuente: "¡Que sale la Gloriosa!" y la gente salía de la iglesia a admirar la fuente milagrosa. Y el agua tenía, por supuesto, propiedades especiales, entre medicinales y benditas, buena para el cuerpo y para el alma. En la cueva se había refugiado la santa, supuestamente, de las persecuciones, y había sido protegida por una araña que tejió una telaraña en la entrada de la cueva. "Donde la araña tejió, Elena no pasó". Luego iría a Tierra Santa, a encontrar la cruz de Cristo, y se convertiría en madre del Emperador Constantino, que cristianizó el Imperio Romano.

A finales de los años 60 dejó de manar la fuente: quiero decir que siguió manando, pero con un caudal regular, sin las crecidas intermitentes. El pantano de Búbal acabó con el milagro. Unos espeleólogos catalanes exploraron las cuevas, ciertamente profundas, y estudiaron el sistema de depósitos subterráneos y sifones que causaba el fenómeno. Mi padre les guió allí, y le pusieron una notita de agradecimiento en la publicación que hicieron. Venían con equipo de submarinismo y todo, necesario para explorar estas cuevas (me dejaron probarlo en la piscina, es la única vez que he buceado con botellas de oxígeno). También explicaron, creo, por qué con la construcción del pantano se estropeó el sistema. Lo curioso es que a finales de los 90 volvió a resurgir la fuente intermitente.

Las fuentes intermitentes son fenómenos llamativos y han atraído la atención desde siempre. De crío leía una aventura del pato Donald donde también había una fuente de este estilo en una cueva; la intermitencia venía anunciada por una súbita nube de murciélagos que salían de la cueva. ¿De dónde procederá este motivo? Al fondo es de suponer que habría un tesoro.

En el poema de Coleridge "Kubla Khan" también hay un géiser o fuente intermitente, que da origen a un río sagrado, y unas cuevas subterráneas, de hielo, en un paraje de bosques y cortados:

Y de este abismo, bullendo con agitación incesante,
Como si esta tierra respirase con jadeos hondos y rápidos,
Brotaba por momentos una fuente tumultuosa,
Con intermitentes borbotones que lanzaban al aire
Grandes fragmentos como granizo que rebota
O granos que saltan bajo el mayal del trillo,
Y en medio de estas rocas danzantes, junto con ellas,
Saltaba también súbitamente el río sagrado,
Por cinco millas de meandros en laberinto iba
A través de bosque y valle el río sagrado,
Luego llegaba a las cavernas sin medida para el hombre
Y se hundía en tumulto a un océano sin vida.

En The Road to Xanadu John Livingston Lowes hace una análisis exhaustivo las múltiples conexiones literarias de estos versos de Coleridge, y sigue así la pista a numerosos ríos subterráneos y fuentes intermitentes de historiadores y viajeros. Así, aparecen fuentes que recuerdan la visión de Coleridge en los viajes de William Bartram por América, en los de James Rennell y F. Bernier por Cachemira, o en los de James Bruce en busca de las fuentes del Nilo. También Athanasius Kircher habla de las fuentes del Nilo, retomando el relato del primer europeo que dijo haber llegado a ellas, Pedro Paez, en 1618.

La segunda fuente está a un tiro de piedra de la primera, hacia el oeste. Los lugareños dicen que toda esta montaña está llena de agua, y añaden que toda la llanura que rodea la fuente está flotando, inestable, señal segura de que hay agua escondida debajo, por lo cual el agua no se desborda por la fuente, sino que se abre paso con gran violencia al pie de la montaña. Los lugareños ... mantienen que ese año temblaba poco a causa de la sequía, pero que otros años temblaba y se desbordaba de tal modo que apenas podía uno acercarse sin peligro. (cit. en Lowes, p. 339; traduzco).

Luego el Nilo sigue otro camino subterráneo, aparte de ir al mar, y nos cuenta Estrabón que según algunos resurge en Delos. También en el Paraíso Perdido de Milton hay ríos subterráneos que dan lugar a fuentes. De los cuatro ríos del Paraíso (hoy en día Iraq...) dos son conocidos, el Tigris y el Eufrates. Un tercero se suponía era el Ganges. Otro, el Nilo. Pero como dos de estos ríos estaban muy separados, había que reunirlos de alguna manera: con corrientes subterráneas. Esta tradición aparece recogida en la Sacred Theory of the Earth de Thomas Burnet. Según Burnet, los antiguos "suponían generalmente que el paraíso estaba en el otro hemisferio . . . y sin embargo creían que el Tigris, el Eufrates, el Nilo y el Ganges eran los ríos del Paraíso, o salían de él; y estas dos opiniones no las podían reconciliar . . . sino suponiendo que estos cuatro ríos tenían sus fuentes en el otro hemisferio, y que por alguna transmisión maravillosa, surgían aquí de nuevo". Moisés bar Cepha fue quien más explícitamente expuso esta teoría, según Lowes. Athanasius Kircher, siempre atento a las extravagancias, se hizo eco de ella y recoge en su Oedipus Aegyptiacus las opiniones de bar Cepha:

El nombre del segundo río es Gihon (también llamado Nilo): fluye por toda la tierra de Chus. Porque apenas ha salido del Paraíso cuando desaparece bajo las profundidades del mar y las corrientes del Océano, de donde, a través de pasos secretos por la tierra, emerge otra vez en las montañas de Etiopía ... Pero [dice bar Cepha] alguien preguntará, cómo es posible que estos ríos, una vez han salido del paraíso, puedan precipitarse bajo las corrientes del océano, y puedan por fin emerger en nuestra tierra? ... Esto afirmamos: que el Paraíso está en una región mucho más alta que esta tierra, y así sucede que los ríos, impelidos por una fuerza tan grande, descienden por enormes quebradas y canales subterráneos, y confinados de este modo, desaparecen bajo el fondo del mar, y salen bullendo en nuestro orbe. (Cit. en Lowes, p. 356, traduzco).


Otros ríos tienen extraños trayectos subterráneos en la leyenda: el Alfeo de Grecia, que según mitos recogidos por Estrabón, Pausanias,Virgilio y Seneca, cruza por debajo del Adriático y surge en la fuente de Aretusa en Sicilia (la mitología dice que el dios del río perseguía a la ninfa de la fuente). Dice Séneca, por ejemplo, en sus Quaestiones Naturales:

Tanto en el este como en el oeste sucede esto. El Tigris es absorbido por la tierra y tras larga ausencia reaparece en un punto muy alejado, pero sin duda alguna sigue siendo el mismo río. . . . De ahí [del comportamiento de la fuente Aretusa] viene la creencia de que el Alfeo se abre camino, directamente de Acaya hasta Sicilia, pasando secretamente bajo el mar por un conducto oculto, y reapareciendo sólo cuando alcanza la costa de Siracusa. . . . (Libro III) No creo que pongáis en duda que existen ríos subterráneos y un mar oculto. ¿Por qué otra causa podrían los ríos brotar y salir a la superficie? . . . ¿Y qué diremos cuando se ve que el Alfeo . . . se hunde en Acaya y, habiendo cruzado el mar por debajo, hace brotar en Sicilia la amena fuente Aretusa? ¿Y no sabes, que entre las explicaciones que se dan a las inundaciones del Nilo en verano, una es que brotan sus aguas de la tierra? (Libro VI; cit. en Lowes, p. 361).

Quizá a esta lista de ríos sagrados subterráneos haya que añadir el Jordán. El Jordán, como se sabe, desemboca en el Mar Muerto (territorio situado bajo el nivel del mar), y allí terminan sus aguas. Ahora bien, podría existir, según una leyenda, una conexión entre el Jordán y la fuente de Santa Elena de Biescas. Al parecer, un peregrino que perdió su bastón en Tierra Santa, al caérsele al río Jordán, se encontró al pasar por Biescas con que su bastón había salido por la fuente de la Gloriosa. El origen de la leyenda de aguas comunicantes puede tener que ver con la promoción del carácter milagroso del santuario. Las aguas sagradas vienen de Tierra Santa, precisamente el lugar a donde había ido Santa Elena tras refugiarse en la cueva. Quizá en el caso del río Alfeo tanto la historia de dioses y ninfas como la leyenda del río se deba a un deseo de unos colonos griegos en Sicilia de recordar su origen en Grecia a la vez que refuerzan lo natural de su presencia en Sicilia.

En cualquier caso, las leyendas sobre fuentes sagradas conectadas con otras aguas lejanas parecen ser una constante de la imaginación, y quizá un lugar se preste especialmente a la leyenda cuando el agua se comporta de una manera que no parece obedecer a causas observables en el entorno inmediato, y cuando surge de una cueva sin fondo que nadie ha explorado y que quién sabe a dónde puede llevar-- a las profundidades de la tierra, claro, y a la oscuridad, origen de todos los misterios.

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Lunes, 05 de Diciembre de 2005 13:57. José Ángel García Landa Enlace permanente. Curiosidades


Querido blog

Hoy el contador de mi blog Vanity Fea  ha alcanzado el ránking número uno de visitas en mis páginas. Hasta ahora detentaba el récord la bibliografía, no por mérito propio sino por vieja, y porque le puse el contador antes. El blog la ha alcanzado a la altura de unas catorce mil visitas, aunque es un alcance virtual porque la bibliografía ya llevaba otras quince mil visitas de un contador anterior cuando le puse éste, más varios años previos al contador o con el contador changao, desde que la colgué en la red en 1995. Claro que a las catorce mil visitas de mi blog habría que sumarle las diez mil de su otro yo, mi blog de notas de nombre cambiante (que en estos momentos se llama Alter-Egotism). Al no estar hecho en una plataforma estándar de blogs, lleva un ritmo más lento y se mueve en círculos diferentes, pero claro es otro lado de lo mismo. (Por cierto, que al otrode  poco le sirve estar estandarizado: los buscadores de blogs como Technorati o Google tampoco lo encuentran, y creo que a ninguno de Blogia).

La bibliografía sí que está mejor enlazada. Al blog han puesto enlaces cuatro o cinco amables visitantes; la bibliografía tiene varios cientos de enlaces, y un buen ránking en la primera página de Google -- hasta varios puestos números uno en Google en búsquedas del tipo "literary theory bibliography", "philology bibliography" o similar. (No es lo mismo que un puesto número uno buscando "Vanity Fea", que también lo tengo, jeje...).

Bueno, pues ahora que me he alcanzado a mí mismo, que es a lo más que puedo aspirar, podemos hacer un simulacro de reflexión y balance. Evidentemente no vale la pena dedicar tantas horas como dedico a la bibliografía y al blog para lograr pongamos cincuenta mil visitas en diez años, sin resultados académicos apreciables en lo que se refiere a la bibliografía, y en lo que se refiere al blog... bueno, llevo un año, quizá pronto para hacer balance, pero tampoco es espectacular, al margen del lugar que ocupa en mi tiempo y en mis circunvoluciones cerebrales. Son las visitas que se espera que pudiese tener cualquier página medianamente compleja nada más que con el azar que te deparan los buscadores. Sí que me he ido enterando de un pequeño número de habituales o visitas recurrentes, y hasta algunos de mis conocidos lo leen de vez en cuando. Pero por ejemplo hay poco diálogo a través de él, no crea mucha "comunidad". Y a pesar de las noticias consistentemente espectaculares sobre el crecimiento de la blogosfera, no veo que mis conocidos tengan la menor intención de abrirse un blog, con lo cual el dedicar mucho tiempo a esto más bien puede aislarte de ellos que comunicarte con ellos. Es un poco ingenuo esto de los blogs, como alguien que porque le entra la furia de la filatelia cree que todo el mundo se va a dedicar a eso. Y hay (o había) muchos coleccionistas de sellos, pero eso. O los esperantistas, si al final ser bloguero va a acabar en eso, en una tribu-hobby más.

Bueno, tampoco lo voy a dejar hoy; de hecho le voy a dedicar más tiempo que a la bibliografía visto el éxito relativo. El componente adictivo del blog sigue alto. Personajes con tendencias adictivas, os lo recomiendo. Es barato. Dicen que puede salir caro, pero hasta ahora tampoco eso se luce mucho.

A lo que iba en realidad hoy era a contar mi diario. Pues nada del otro jueves: ésta es la semana-acueducto, con la Inmaculada Constitución que la deja hecha una delicia, o unos zorros, según quien la mire. Puente puente lo que se dice no tengo; aunque algunos colegas han desaparecido astutamente, poniéndoselo fácil al alumnado para que se tome fiesta, yo no he planificado nada, y me encuentro hoy con tres alumnas en clase (tampoco especialmente motivadas, todo hay que decirlo...). El miércoles y el viernes me temo que será tres cuartos de los mismo. Mañana sí que es una de las santas de la semana: nos iremos como mínimo al cine a ver Harry Potter IV (Álvaro) y Chicken Little (los chiquenlitels). Si alguien se apunta, que llame. Si no hay cierzo, también me los llevaré de excursión a andar por algún camino campestre. Y aprovecharé para intentar alcanzarme a mí mismo en parte del trabajo atrasado, todo imposible (los metros de biblioteca son largos, la vida breve).

"No me preguntes qué voy a hacer contigo, tú sabes a qué he venido, el tiempo es tu enemigo, de hoy no pasará..."--- estos son Sergio y Estíbaliz que los tengo de música de fondo, aunque me quite puntos. Le pongo la música a mi vida breve, a mi blog largo, a ver si me escuchan, y decidimos algo entre los tres.

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Lunes, 05 de Diciembre de 2005 23:36. José Ángel García Landa Enlace permanente. Personales


El drill del cíborg

Mi correo basura a veces se supera a sí mismo. Aquí hay una parodia buenísima de esos libros de inglés hechos a base de prácticas machaconas de frases absurdas. Yo tengo alguno muy bueno, que asegura, cito, que "si un alumno termina el estudio de este manual sin aprender inglés, garantizo que es imbécil o idiota". Bueno, pues esto nos cuenta el correo basura de hoy, escrito por algún cíborg nostálgico del Assimil Inglés o de English Made Easy. Hace unos años hubiera sido una pequeña joya de la literatura surrealista; hoy nada vale nada...

Does Joe hate laughing over there?
today i need to goto the store.
I could go on and on, but I won’t. We have many programs the children love. But I would give them ALL up to keep my BORING noun program. I thank THE PARENT daily for her insight.
Doesn’t Kate’s granddaughter miss shaving for a few months?
Is the manager missing walking?.
Haven’t the photographers already disliked praying?
They have loved dancing.
Jack is not missing singing near the station..
I am enjoying eating in the river.
Joe’s girlfriend generally misses laughing.
Were those farmers practicing shouting next to the police station?
Every child communicates in some form whether it be by crying, body language, facial expressions or verbalization. Some children talk early, some late, some with augmentative communication devices, some not at all. As a teacher I wanted to facilitate the child learning language.
I don’t hate studying in London.
That carpenter is practicing running at this time.
But this is where you come in: Between now and November, you, the American people, you can reject the tired, old, hateful, negative politics of the past. And instead you can embrace the politics of hope, the politics of what’s possible because this is America, where everything is possible.
tomorrow i will wash my hair and go to the salon.
I am not missing surfing.
AUDIENCE: Yes.
I am not enjoying skiing among the trees at the moment.
The janitor doesn’t generally like praying.
I am missing working right now.
Did those bus drivers regret singing?
Paul’s grandson disliked studying for six weeks.
EDWARDS: They are doing all they can to take the campaign for the highest office in the land down the lowest possible road.
I don’t miss jumping for three or four weeks.
Toren came to me at age 32 months. He had 2 words: Ma Ma and Bye Bye. He could not focus, but ran around the room. His mother was convinced I was going to have him cured by his third birthday. I told her I was no miracle worker, but we’d do what we could during the next 4 months. Immediately we started structuring Toren’s day. I went home and worked up a program called ’Toren’s Nouns’. The first day I showed Toren the program, he looked at it for 10-15 seconds and then left the computer. The next day he stayed about 30 seconds. Each day he built up more time at the computer. By the second week, he would sit on my lap for 10 minutes pressing whichever word he wanted to hear. But he spoke no sounds, no words. Three weeks passed. I began berating myself. ’See, Jo, you thought this noun program was so great. Look at Toren, he’s not learning anything.’ The fourth week Toren walked over to the computer, picked up the overlay from the IntelliKeys keyboard, pointed to 10 different words and approximated each word. That day, I cried.
Doesn’t Ms. Brown hate playing at the company?
5. I was missing jumping.
EDWARDS: ... more negative attacks -- aren’t you sick of it?
The guards don’t often love reading.

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Martes, 06 de Diciembre de 2005 21:36. José Ángel García Landa Enlace permanente. Filología Inglesa


In My Dream

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Esta noche, por cierto, he soñado que, dando una excusa para no acompañar a alguien, decía que tenía que ir a denunciar que me habían robado un coche. Y de repente, en mi sueño, caía en la cuenta, con sorpresa y alarma, de que la excusa era cierta, que yo tenía, de hecho, un coche, en el sueño un Morris MG 1300 naranja, y me lo habían robado, o por lo menos había desaparecido, no había pensado en él en años, y ahora resulta que no lo tenía. Y es más, no sólo me habían robado el MG, sino también dos (¡dos!) seiscientos amarillos. Que tenían unas bandas de esas que les ponían antes a los coches de rallyes, a cuadraditos blancos y negros... Y, acompañado por un inspector de policía, examinaba yo desde unas plataformas en la montaña todos los coches que se movían por el fondo del valle de Biescas, y sí que había algún seiscientos amarillo, pero no dos, y no era el que yo buscaba. Al final encontraba uno de ellos aparcado en un patio, lleno de cajas amontonadas, de una casa por la que me veía obligado a pasar (pasaba por allí el camino del monte) aunque no quería que me viesen, hace tiempo que no iba por allí, pero no me prestaban mucha atención. Allí fue a parar uno de los seiscientos. Lo curioso es que el que era coche de rallyes, aunque sin bandas a cuadritos blancos y negros, era el Morris, porque al despertarme sí que he recordado que, efectivamente, en tiempos llevaba yo un coche de esos, un Morris MG 1300 naranja que por cierto casi acabó en el fondo de un barranco en un susto y una mala maniobra que hice, allí también me desperté a otra realidad. Ubi sunt. Nuestros sueños nos descolocan de repente usurpando la realidad, dejándonos caer por una puerta falsa de repente, superponiendo lo que fueron nuestras realidades, y todas parecen virtuales, such stuff as dreams are made on.

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Miércoles, 07 de Diciembre de 2005 14:24. José Ángel García Landa Enlace permanente. Personales


La realidad flojea

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Thou dost not see where thou hast lived so long,-
The place is called the skull where thou dost tread.

(Jones Very, "The Prison")

Las representaciones hacen vacilar nuestro sentido de la realidad, de tal manera que nuestra atención se desconecta del aquí y ahora de nuestro cuerpo y nuestro mundo, y se sumerge en el mundo representado, experimentándolo ya sea a través de otros cuerpos allí representados, ya sea en un estado nebuloso de flotación, a modo de espíritu viajero por otras mentes y espacios, sin ubicación fija.

Si la realidad puede flojear, es porque ella misma es una representación. La neurología contemporánea ha mostrado cómo nuestro cerebro es un intérprete que genera la realidad (la realidad en tanto que representación) en la que nos ubicamos. La mente es, así, una especie de pequeño dios creando su cosmos (pequeño, porque se le escapa su propio proceso creador, y se engaña a sí mismo con sus creaciones). Y si esa realidad que genera nuestro cerebro es más auténtica que otras representaciones secundarias para nosotros, unas y otras son, hasta cierto punto, intercambiables; al menos nos podemos apoyar temporalmente en otras realidades virtuales.

La realidad virtual propiamente dicha sería la simulación perfecta, mediante la tecnología de la representación, de nuestra realidad de primer nivel. No existe todavía, claro: existen simulaciones o aproximaciones, como las ha habido siempre... desde que hay teatro, imágenes o ficciones. De hecho, es en una ficción como Matrix donde la realidad virtual puede alcanzar su pleno desarrollo: allí, al ser la realidad de base también una representación (generada por ordenador en parte), la realidad virtual generada por ordenador puede implantarse en ella sin que se vean las costuras. Pero experiencias análogas hay en nuestro mundo: la inmersión del espectador en la película, o la anulación del yo frente al televisor. La absorción en la lectura. Las charadas de la política internacional, en las que todos nos vemos atrapados. El deseo de las imágenes de la moda: de los chicos, de las chicas, de los maniquís. La máscara de nuestro papel necesario en la interacción social, la máscara que se pega a la cara (¿a qué cara? A otra máscara).

Siempre me han atraído las ficciones de la realidad virtual y la reflexión sobre ella. La hipótesis cartesiana del genio maligno: quizá lo que tomamos por realidad sustancial sea realidad virtual, una ilusión generada por un genio maligno (es la hipótesis de Matrix, avant la lettre). Si la realidad tiene estructura mental, ya es una hipótesis aceptada de entrada. El mito de la caverna, por ir todavía más lejos. Claro que para Platón existía la posibilidad de salir de la caverna, posibilidad que en el estado actual de la reflexión queda descartada. Esse est percipi-- otro paso en la fenomenologización del mundo. Es importante, sí, la observación mutua. Todavía más cuando se interioriza, y nos constituimos desde dentro como resultado de la observación mutua, hecha ahora nuestra (porque quién vamos a ser, si no somos quienes nos han dicho que somos). Es lo que yo he llamado en alguna ocasión el yo relacional: un yo sin sustancia, mantenido en equilibrio enteramente por nuestra circunstancia (yo soy mi circunstancia, por así decirlo). Me gusta pensar que es una postura que tiene algo que ver con los postulados del interaccionalismo simbólico: generamos sentido mediante la interacción, y mediante la interacción interiorizada, los signos que según Blumer nos enviamos constantemente a nosotros mismos. También Goffman parece pensar en este sentido: un día de estos expondré lo que yo entiendo es su teoría de la génesis del yo mediante la interiorización estructurada de circunstancias y relaciones. Pero a lo que iba: la realidad flojea, unas veces más que otras.

Me gusta la moda actual de películas en las que la realidad flojea. Películas en las que la ilusión generada en la pantalla resulta ser dos ilusiones: la que creíamos real es doblemente ilusoria, el personaje ve cómo se le hurta la realidad en la que vivía, y que resulta ser un constructo cibernético, o psicológico, o mágico, o una simulación colectiva. Los ejemplos son muchos: he nombrado Matrix, quizá el caso arquetípico. Aquí van otros, cada uno con variantes: Total Recall, Sphere, Abre los ojos, Conspiracy Theory, The Game, Being John Malkovich, Adaptation (El ladrón de orquídeas), Los Otros, Infiltrado, La isla, Misteriosa obsesión, La memoria de los muertos,  Olvídate de mí (Eternal Sunshine of the Spotless Mind)... películas todas del género que Daniel Innerarity llamaba "cine cartesiano".

Aparte de sus raíces en la filosofía idealista, hay otras más inmediatas, claro, en la literatura y el teatro, que también han jugado con niveles de representación (de hecho si este fenómeno nos llama tanto la atención es porque no hacemos otra cosa en la vida que jugar con niveles de representación, marcos dentro de marcos que diría Goffman). Es un tema frecuente en la poesía amorosa soñar cómo se hace el amor con la amada, sólo para terminar el poema con el brusco despertar del poeta. Está en Petrarca, en Quevedo - y en Milton, que añade el detalle de que despierta a una vida real en la que está ciego, pues sólo puede ver ya en sueños. Nuestros despertares son brutales, apenas más en el sueño que en la ensoñación. Así pues son la imaginación y el sueño las primeras formas de realidad virtual, que todavía dejan chiquitas a las demás. La Vida es Sueño es un ejemplo magistral de uso literario de este motivo, combinando la charada (para el espectador) con la representación onírica (para Segismundo). Los sueños, sueños son... toda la vida es sueño para Calderón, todo el mundo es teatro para Shakespeare. Totus mundus agit histrionem: todo el mundo es un actor, o todo el mundo imita a los actores (o hace el payaso). Son dos perspectivas que tienen mucho en común: viendo el teatro también representamos nuestro papel de espectadors, llamados a colaborar con el actor según Shakespeare: "on your imaginary forces work". Y quién sabe en virtud de qué papel de nuestra vida social hemos ido al teatro, de espectadores. Cuando Shakespeare utiliza disfraces sobre disfraces, o utiliza imágenes sacadas del lenguaje dramático para infundirlas en la acción "real" de los personajes, está sacando a la luz, y a la vez intensificando, la teatralidad de la vida cotidiana, y el carácter convencional de las realidades en que vivimos. Tanto más cuando somos víctimas de un engaño o de una charada, esas ficciones de la interacción que envenenan (y constituyen) nuestra vida de modo tan real.

También en la narración me fascina la realidad virtual. Las realidades virtuales que aparecen en la ciencia ficción (Stapledon ya imaginaba un control social mediante la realidad virtual tecnológicamente generada, en Star Maker). Pero antes de la tecnología, magia para quien no la entiende, estaba la magia. En un famoso cuento de El conde Lucanor, Don Juan Manuel, Petronio y Don Illán el mago de Toledo confunden a la vez al lector, al conde Lucanor y al deán de Santiago: la realidad que éste último creía sustancial, y en la que era rico y poderoso, resulta ser una realidad virtual generada por el mago, para darle una lección de humildad. En "Asem", Oliver Goldsmith también nos lleva a una realidad mágica para dar una lección al protagonista, que intentaba suicidarse, y cuando termina la lección encontramos otra vez al protagonista al borde del abismo a donde le había llevado su desesperación, pero esta vez escarmentado por su experiencia -- que no ha tenido lugar en ningún tiempo ni en ningún lugar, aparte de la realidad virtual. Las realidades hipotéticas que aparecen en el Cuento de Navidad de Dickens (o en las variantes que ha inspirado, como la película Family Man) son también fenómenos de la misma especie. Y no deja de ser significativo que tienen mucho en común estas realidades inestables con otro tipo de realidad inestable y manipulable: la que aparece en el Libro de Job, donde las circunstancias de la vida de Job son fácilmente manipulables, elementos de un experimento o apuesta entre Dios y Satanás. Y yo me preguntaba, leyando el Libro de Job, si Job no echaría en falta sus esposas anteriores, y los hijos de su otra vida, aunque Dios o el diablo le hubiesen vuelto a cambiar las circunstancias. La realidad había flojeado, para mí si no para Job, y nada volvería a ser lo mismo.

Podrían hacerse muchas tipologías sobre este tipo de ficciones que utilizan varios planos de realidad: en cuanto a la importancia relativa de una y otra, su realismo o surrealismo respectivos, la motivación utilizada para introducir la realidad alternativa (tecnológica, interactiva, mágica, artística, narrativa...), o la sustancialidad relativa de una y otra realidad. Es importante, por ejemplo, saber si la realidad flojea sólo para un personaje o también para el espectador. Por ejemplo: ¿empieza el relato con un mundo sólido de base, dentro del cual un personaje es víctima de una ilusión, todo ello a sabiendas del espectador? O (como sucede en La Isla o Matrix) creemos estar instalados, como espectadores, en un mundo sólido, junto con los personajes, y caemos también junto con ellos por una trampilla en el suelo que nos lleva a otra realidad? (¿Y esa otra realidad, es estable?).

En última instancia, todas estas obras que usan la realidad virtual nos hacen dudar de la sustancialidad de nuestra realidad, nos muestran cómo está hecha de sueños intercalados, de ficciones en las que vivimos, de otras representaciones que se han solidificado y que tomamos, provisionalmente, por la realidad que nos aprisiona. Yo sueño que estoy aquí....

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Miércoles, 07 de Diciembre de 2005 14:27. José Ángel García Landa Enlace permanente. Semiótica


La Odisea de la Especie II

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Ayer, excepcionalmente, encendí la tele y ví un programa por primera vez en varios años (y volví a jurarme no volver a ver ninguno, por la mandanga de los anuncios -- una de las razones que me hicieron abandonar el medio ese). Lo que no me quería perder era la segunda parte del "documental" La Odisea de la Especie. La primera parte narraba las aventuras de australopitecos, homo habilis, homo ergaster y homo erectus; aquí vemos la evolución del homo sapiens y su expansión por el mundo.

Lo primero que hay que decir es que es un placer ver que se hacen documentales-ficción de esta calidad, tan bien realizados, interpretados, con efectos especiales tan logrados y que se proyectan en horas de alto nivel de audiencia. Lo que cabe objetar, claro, son las limitaciones científicas, que también las hay, hasta desde el punto de vista de un aficionado como yo. Bien por la calidad, pero aún se pueden superar. Y no tanto en cuestiones de caracterización, maquillaje, interpretación, etc. (los movimientos y gestos, por ejemplo, están muy bien tratados) – sino en cuestiones básicas de guión, estructura narrativa y apoyatura científica de lo que se transmite. Esto último es de suponer que debería darse por sabido, con el dinero que se ha invertido en la realización, y con los asesores que tienen. En la versión española hasta se insertan un par de cuñas con Juan Luis Arsuaga que no es que aporten gran cosa como no sea el espaldarazo científico al proyecto (y una mención del hombre de Flores, ausente de las imágenes).

El detalle más sangrante venía cuando se nos presentaba a una pareja de homo erectus dando a luz (bueno, ella) a un bebé homo sapiens. Vaya. Esto sí que es comprimir las cosas. La simplificación narrativa lleva a estas cosas: el homo sapiens desciende del homo erectus, por tanto... bueno, podían haber puesto a un australopiteco pariendo a un robot, aún hubiera quedado más efectista. Luego lo arreglan: "la evolución de homo erectus a homo sapiens tuvo lugar a lo largo varios cientos de generaciones"... En todo caso no se entra en absoluto, pero sin el más leve intento de hacerlo, a explicar las causas o mecanismos de esta evolución. Ni la dieta de carne ni la neotenia ni otras hipótesis o especulaciones (casi mejor si iban a ir por la línea pintoresca que parece que emprendían). En este punto, el documental, cero patatero. Hay evolución, pero no sabemos por qué (lo cual es aceptable), pero lo malo es que se hurta el problema a la vista y al pensamiento: se silencia, como si no fuese un asunto central para el documental. Y hasta se contenta al diseño inteligente con un arco iris que contemplan un Adán y Eva primitivos, y que parece sugerir algo más...

Hay que decir que en general se ha evitado, en la medida de lo posible, la falacia retrospectiva o hindsight bias que tanto ha confundido a los estudiosos de la evolución humana. Del dominio actual de nuestra especie sobre el planeta se deduce, por falacia retrospectiva, que estábamos predestinados a ello. Es más, se crea a Dios a imagen y semejanza, y se le retroproyecta al origen, a que diseñe inteligentemente un cosmos antrópico comprensible para el hombre. Bastantes versiones de esto hemos visto, y vemos; por suerte aquí se evitan las más obvias. Sí que asoma las orejas la falacia retrospectiva en diversas ocasiones. Así, cuando nace el "primer bebé sapiens" (agg), y sus padres lo miran "parecen presentir lo que será su fin, pues esta nueva especie los suplantará bla bla..." -- Re-AGGGG. Pordiós. Presentimientos retroproyectados, esto sí que es reconfiguración retrospectiva barata, y sin ninguna necesidad.

En otros casos, la distorsión retrospectiva es fruto de las convenciones narrativas utilizadas. En estas películas documentales el efecto de realismo viene de la apropiación de la retórica del documental: narración "autorizada" con voz en off, una cierta convencionalidad del movimiento de la cámara, poca personalización de los protagonistas, que aparecen como ejemplares de una especie y no tanto como individuos. Es la misma técnica utilizada en documentales como Caminando entre Dinosaurios o Caminando entre Cavernícolas. Ahora bien, la "neutralidad" del documental está sólo parcialmente imitada. De hecho, incluso los documentales "auténticos", ya desde El hombre y la selva, y pasando por las series de National Geographic, se han ido apropiando más y más recursos narrativizantes, individualizando a los protagonistas y construyéndoles historias. El documental, género descriptivo, se vuelve así cada vez más narrativo. En La Odisea de la Especie I había individuos, pero no tenían nombres: así, "Ergaster" lloraba cuando un cocodrilo devoraba a su compañera. Por cierto, es curioso que los individuos así llamados eran, creo, siempre, masculinos, cuando se hablaba de una australopiteca, sí se la llamaba "Lucy", no "Australopithecus" -- un pequeño reducto de machismo inconsciente en una serie que por lo demás es bastante políticamente correcta. En antropología siempre se habla, por supuesto, del hombre de Flores, del hombre de Neanderthal, y no de la mujer de Flores o de Neanderthal, o de los humanos de Flores o Neanderthal. El genérico famoso, y especialmente pernicioso en según qué contextos...

Aquí los homo sapiens ya tienen nombres propios ("Nata", "Nene") y personalidades e historias más individualizadas y tratadas con más elaboración narrativa. Hay en esto una cierta adecuación: a medida que se desarrolla la capacidad simbólica, lingüística y narrativa de los humanos, la serie imita ese desarrrollo en su punto de vista, ofreciendo un mayor desarrollo narrativo (y a la vez las caras se despejan, aparece la belleza, y los peligros que conllevan las caras bonitas y las historias bonitas para el documental científico...). En el último caso, la historia ya está en boca de uno de los personajes: es una narración que cuenta a su nieto, y a la vez es la narración de una historia muy concreta y atípica (su origen como un niño lobo adoptado por una "viuda"). Como digo, tiene cierta efectividad este cambio gradual de las convenciones narrativas de la serie, pero no va acompañado de mucha atención que digamos al desarrollo del lenguaje y la simbolización. Hay un episodio centrado en el arte rupestre, pero poco más, apenas una mención de que el lenguaje, en efecto, se desarrolló. Es cierto que apenas se puede pasar por encima de todos los desarrollos: de las armas y técnicas de caza, de las viviendas, del paso del nomadismo al sedentarismo... la serie elige sacrificar la efectividad narrativa a la integración efectiva de estas transformaciones en una presentación documental.

Una de las convenciones básicas de la ficción o el drama históricos (por ejemplo en Shakespeare) es la compresión significativa de acontecimientos: es decir, los procesos de larga duración se transforman en acontecimientos simbólicos que los representan y resumen; y a su vez los acontecimientos se hacen coincidir unos con otros combinándolos en una escena que los combina en una secuencia de causa-efecto. Así, por ejemplo, el homo erectus aprende a taparse con una piel para protegerse de las moscas y de la lluvia el mismo día, y usa la misma piel para envolver a su recién nacido, que resulta ser el primer homo sapiens... O bien: un recolector de espigas se despeña y muere. Mientras sus compañeros lo buscan, encuentran un niño-lobo. Su madre-loba no lo abandona y eso lleva a la primera convivencia que dará lugar a la domesticación del perro. Y a la vez, cuando encuentran el cadáver del despeñado (Nene), las espigas de su morral han germinado, y se inventa la agricultura. Como se ve, la inyección de ficción va con jeringa gorda. Esto es una versión más sutil de la falacia retroactiva, digo sutil porque se entiende como una convención de presentación, pero la presentación modifica el contenido presentado, y produce a fin de cuentas una idea bastante equivocada de cómo pueden haber ido las cosas efectivamente.

He mencionado la corrección política de la serie. Llega hasta el punto de hacer tanto a los neandertales como a los homo sapiens practicantes generalizados del matriarcado. Quizá por las historias individuales elegidas, en parte, pero en última instancia es otra interpretación un tanto delirante, o políticamente correcta, de los indicios. En ficciones del tipo El clan del oso cavernario o En busca del fuego estamos más acostumbrados a ver a neandertales apropiarse por la fuerza y esclavizar sexualmente a alguna bella o no tan bella homa sapiens. Aquí sucede de otra manera: cuando hay mescolanza, es por acogida, rescate o acuerdo mutuo; y en todo caso es la neandertal la que lleva la voz cantante en cuestiones de pareja; cuando una neandertal dice que no es que no, y luego cambia de opinión por gusto (la donna è móbile). Está bien como ficción compensatoria o para variar al cansado público; ahora que no sé yo si los indicios parecen ir mucho por allí.

Otro tanto puede decirse de los encuentros entre distintas tribus y especies humanas. Aquí se nos ofrece una versión deliberadamente tolerante y multicultural, por no decir idílica, de los tiempos de la prehistoria. Se nos avisa que a veces acababan los encuentros en canibalismo, pero lo que vemos es otra cosa: alianzas, pactos, matrimonios multiespecie, fiestecillas eróticas con el exótico, que mete marcha. Bueno, de todo ha debido haber en unos millones de años de historia, para qué negarlo. Pero la voluntad de ofrecer una versión de entendimiento y concordia entre los distintos pueblos de la tierra queda un poco demasiado evidente. Sobre todo en vista del resultado final que vemos, y al que hay que atenerse: que de las distintas especies (y se supone que eran especies, no razas) humanas que poblaron el planeta, sólo queda una. Vaya. ¿Habrá sido el culpable el mayordomo?

Aquí los neandertales no se reproducen con los homo sapiens, y aun integrados en su tribu van quedando atrás, o arrinconados (una explicación posible) -- también mueren por un extraño mal que los aqueja. Al parecer desde antes de su contacto con los homo sapiens -- aunque nuestra experiencia con los indios de América parecería indicar que los contactos entre poblaciones aisladas pueden dar lugar a pandemias y a genocidios involuntarios, además de los voluntarios. Pero es que si hasta con los homo erectus hacen migas, y se nos dice que seguramente se mezclaron para dar lugar a las poblaciones de Asia. ¿Es que hoy en día son menos porcentaje de sapiens los hombres de Pekín? ¿O los aborígenes? Son cuestiones todavía mal estudiadas, y debatidas, ciertamente, pero dicho así no queda claro por qué no habría de suceder lo mismo en Europa -- digo yo. Pero no quiero acusar a la serie de racismo, en absoluto, quizá de poca cabeza a la hora de atenerse a una teoría determinada de la evolución, o de elegir teorías contradictorias sin hacer notar su discrepancia. Más bien, si racismo hay, es por la distorsión idilizante de la expansión del homo sapiens mezclándose con los indígenas.

En el trasfondo inconsciente de la serie, alienta algo así como que la expansión del homo sapiens es un poco la del hombre occidental moderno. (O que esta es la segunda expansión del homo sapiens proper). Imponiéndose, pero sin acogotar ni exterminar, y respetando a las poblaciones locales (lástima que acaben desaparecidas, no se sabe cómo), pero bueno, aportan su cultura si no sus genes. Cuando la realidad quizá lleve camino de ser la contraria: occidentalizamos el planeta culturalmente, pero los genes vendrán mayormente de otro lado. Exagero, exagero.. como el documental. Documental-ficción, por tanto, con sus propias fantasías a cuestas, y es que hablar del pasado es construirlo para el presente, para sus intereses, y quizá a su imagen y semejanza.

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Jueves, 08 de Diciembre de 2005 12:54. José Ángel García Landa Enlace permanente. Evolución


Currando sin parar contra el Método

Bueno, exagero, que la semana está salpicada de fiestas, y también hay ocasión para aflojar un rato. Ayer tarde tuvimos una demonic visitation, que siempre agrada y da calorcillo, hasta conseguí sacar algunas fotos del evento. Pero apenas miro el ordenador y veo que me sugerían que si podía traducir el discurso de Harold Pinter con ocasión de su premio Nobel. Así que a eso me/nos dedicamos chaca chaca hasta las tres de la madrugada, pegándoles un repaso a nuestros paladines Bush y a Blair. Y encima aún tenía la clase de doctorado a medio preparar, así que he tenido que madrugar casi antes de acostarme.

Pero bueno, allí estaban los alumnos tan despuenteados como yo, y nos hemos dedicado a especular sobre metodología e interaccionismo simbólico: sobre las maneras en que los métodos preestablecidos nos acotan la visión, nos permiten ver algunas cosas y nos ciegan a otras (que es de lo que iba la clase: Feyerabend, Blumer, Burke). Máxima a extraer: hay que estar abierto a la contingencia, a la serendipia, al contexto global, a los aspectos periféricos de la situación en la que nos vemos envueltos, y reelaborar de acuerdo con eso el sentido de lo que vemos o comunicamos. No aplicar recetas predeterminadas, ni seguir las diez reglas del blog.

Luego veo que han colgado ya la traducción del espích de Harold Pinter en Fírgoa, aquí se puede ver: Arte, verdad, y política: recomendable, como digo, para quien se resista a comulgar con las ruedas de molino del Emperador; a otros les enfurecerá que Pinter haya aprovechado la ocasión del Nobel para soltar semejante andanada. Era de prever, y de desear. Pinter teme, me parece, que le queda poca vida, y antes de morirse quiere sacarse las verdades del alma.

A la vez me llega una publicación que tenía pendiente de salir. Bueno, me llega un PDF, el libro aún no lo he visto): "Adaptation, Appropriation, Retroaction: Symbolic Interaction with Henry V ", publicado en Books in Motion: Adaptation, Intertextuality, Authorship, un volumen editado por Mireia Aragay para la serie "Contemporary Cinema" (Amsterdam y New York: Rodopi, 2005). Va sobre las adaptaciones cinematográficas, como un caso particular de la contextualización específica y reelaboración que mencionaba antes. Sobre la base del ejemplo de Enrique V de Shakespeare, otro que se iba por ahí montando guerras patrióticas con Dios de su parte. También va el artículo sobre el tema este que me trae a vueltas de la reeelaboración retrospectiva, o retroacción interpretativa. Pero bueno, ahora ya plegueishion; por fin me ha llegado el puente, y mañana nos subimos a Biescas (si podemos, que ahora resulta que va Otitas con tos...). Y de momento me voy a caer dormido un rato, zzzzz...

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Viernes, 09 de Diciembre de 2005 15:08. José Ángel García Landa Enlace permanente. Personales


Synchronicity

Estoy leyendo un artículo de Kenneth Burke, muy interesante, sobre "Terministic screens": viene a decir que el mundo es del color del cristal con que lo miramos; nuestras terminologías y conceptos acotan la realidad según las prioridades de cada cual; sobre lo real (sea lo que sea eso) cada cual seleccionamos una perspectiva.

Mientras, Oscar está jugando con un garaje de rampas y ascensores, concentrado en lo suyo. El abuelo, con la manta en las rodillas, lo observa también ensimismado, y comenta: "Mira cómo juega el niño... Cada cual vive en su mundo, hombre".

Me vienen a la cabeza los versos de Blake:

The child’s toys and the old man’s reasons
Are the fruits of the two seasons.

En el mismo poema, "Auguries of Innocence", dice Blake:

The Emmet’s Inch & Eagle’s Mile
Make Lame Philosophy to smile.

Y es que para cada cual se asocian las ideas como le vienen a la cabeza.

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Sábado, 10 de Diciembre de 2005 12:06. José Ángel García Landa Enlace permanente. Personales


Hoy tengo sueño

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que ante las dificultades del momento, yo tengo sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el "sueño americano".

Que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo ("Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales")...
... es un sueño.

Es un sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

Es un sueño que un día incluso el estado de Misisípi, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

Es un sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

Hoy tengo sueño.

Es un sueño que algún día los valles serán las cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

Todo es un sueño.

Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen, continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

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Sábado, 10 de Diciembre de 2005 12:10. José Ángel García Landa Enlace permanente. Literatura y crítica


Qué sobrada oriental

Qué sobrada, hoy me he comprado diez discos. Debo estar ansioso y me calmo comprando. En fin, tengo grandes esperanzas de que sean excelentes, es lo menos después de la factura.

- Juliette Gréco, La belle vie. Juliette, mi cantante favorita quizá. Aunque saca muchas compilaciones con los grandes éxitos que son siempre los mismos, no he reconocido ninguna de las canciones de esta colección. Aunque en cualquier caso tengo ya sus obras casi completas...
- Stellamara, The Seven Valleys. Un enigma, pero la lista de instrumentos promete: dulcimer, oud, mandocello, divan saz, baglama, cura, cümbüs, sarod, tambura, darbuca, dahola, cajon, carcabas, bendir, riqq, daff, tapan, tambur yayli.
- Lierhouse Project, Siefgried’s Olé in Spain, combinación de Wagner y flamenco. Ya me encantó Parsifal goes La Havana
- Luis Delgado, Tánger. En realidad buscaba a Luis Paniagua, pero con este otro Luis también me apaño genial.
- Paula Morelenbaum, Jaques Morelenbaum, y Ryuichi Sakamoto, A Day in New York. (Pero sin marineros bailando: es música brasileña. Bueno, y un poco japonesa supongo).
- Antonio Caldara, Maddalena ai piedi di Cristo, versión de René Jacobs (con Maria Cristina Kiehr, Rosa Domínguez, Bernarda Fink, Andreas Scholl etc. etc.). un événement fff telerama!! R10 Classica!! Diapason d’or!! Tengo otra versión ya, pero bueno, he decidido inflarme de madalenas.
- Sheila Chandra, Weaving my Ancestors’ Voices. "An intensely beautiful album celebrating the first and ultimate instrument: the voice". Oyez.
- Souad Massi. Mesk elil. Me gustó mucho su disco anterior.
- Amina Alaoui, Alcántara. Decididamente, estoy oriental hoy, suponiendo que Marruecos, o Alcántara, sean más orientales que Zaragoza.

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Sábado, 10 de Diciembre de 2005 23:51. José Ángel García Landa Enlace permanente. Música


Tres sueños: Solo ante el Juicio, Los carteles, El alojamiento rural

Solo ante el Juicio
En un hospital, creo, mientras mi padre y mi hijo mayor dormitaban, yo miro la tele. Están echando un reality show experimental, centrado en los efectos indirectos que las situaciones extremas tienen sobre la gente. En esta ocasion, entrevistan a unos cantautores gallegos, que viven en Madrid, y han traído parte de su música para el programa. Comentan sus peinados (pelo gallego cortado en plan moderno), tocan un poco la guitarra. Luego les pasan un videoclip sobre la situación extrema de su pueblo (o quizá la extraen directamente de una caja, en el estudio). Yo lo veo por la tele. Es un monstruo -- un humano, con familia, que lo muestran al show. Tiene algo de enfermo terminal, algo de contorsionista de circo, mucho de anoréxico o de judío de Auschwitz. Piel estropeada, fláccida en los huesos, la cabeza vuelta atrás de modo imposible, y estrecha como un cilindro, la mirada nublada, más de cosa que de persona. Se mueve, se desplaza sobre la mesa, a pesar de tener los miembros descoyuntados o retorcidos en posiciones forzadas como si fueran los miembros de un animal, puede moverse con dificultad, rodando, a cuatro patas con el pecho vuelto hacia arriba y la cabeza erguida, adoptando posturas y torceduras que ningún humano ni animal ha utilizado nunca para moverse. Las cámaras lo filman de modo que lo hacen aparecer de manera ambivalente a la vez resaltando las dificultades de sus movimientos e imprimiéndoles cierta gracia. Miro con alivio que Álvaro está dormido y no puede ver el espanto que aparece en la pantalla, porque realmente están mostrando uno de los límites del horror que pueda tener la existencia humana. (Luego comento lo que han echado y me pide una descripción, pero prefiero no decirle mucho). Uno de los cantantes gallegos vivía en el pueblo del monstruo. Cuenta que decidió dejar su pueblo por no tenerlo cerca, sentía que sólo su existencia cerca le envenenaba la vida, y le impedía llevarla al nivel de posibilidades que él deseaba -- era como un lastre espiritual. Máxime porque en el pueblo él también cantaba, en fiestas y demás, y el monstruo no dejaba de estar en primera fila, dando palmas, parecía revivir con eso. Ahora el cantante se enfrentaba a él en el programa de televisión como quien purga un pecado, como esas parejas de telebasura que se dedican a reñir en directo, o a reconciliarse en directo. Era por dinero, creo, y también por explorar las ambigüedades de la experiencia. Había reconstruido su vida, no había vuelto al pueblo nunca más, pero se había sentido impelido a venir al programa, y a ver una vez más al monstruo en la pantalla del estudio (no lo miraba mucho, sin embargo), como manera de reconocer que nunca se había quitado ese peso de encima. El programa estudiaría otros casos, otras vidas tocadas de refilón por las experiencias límite. En cualquier caso, pronto el monstruoso enfermo volvía a su caja, sus cuidadores se lo llevaban en una camilla, ya esperaba una ambulancia fuera del estudio, el programa terminaba.

Pero yo no sólo tenía que narrar el programa, pronto me veía transformado en médico o ginecólogo, que tenía que tomar una decisión de vida o muerte sobre este mismo monstruo, que acababa de nacer, o estaba en peligro. No sé cómo era yo el responsable repentinamente de que tuviese que vivir o morir -- tenía que decidir por otras personas que iban a tener que vivir con él, de hecho por toda la raza humana, o por mí mismo -- porque la característica más terrible del monstruo (todos los horrores de su presencia no eran sino una metáfora de esto) era la manera en que empobrecía y degradaba la vida que transcurría a su alrededor, cómo la naturaleza misma de la existencia cambiaba por el hecho de tener que existir en presencia suya. Y me encontraba con que no podía tomar yo esa decisión de vida o muerte, era angustioso porque pensaba en el Juicio Final, y en lo desautorizados que estamos para juzgar, y en la responsabilidad por la vida y el sufrimiento de los demás, y no tenía bases para juzgar, no podía hacer nada, estaba angustiado por no encontrar la solución, pero necesitaba una, estaba en el quirófano, una figura de autoridad, había que decidir ya. Y entonces encontraba si no una solución, un refugio: me refugiaría en la Duda. La Duda sería un espacio hueco, oscuro, que me acogería, yo podría acurrucarme en él, y estaría allí a salvo de todas las decisiones que tuviera que tomar, en especial esta terrible decisión sobre el monstruo (¿tendría alma?).

Y entonces me despertaba, o me he despertado, y he visto que en efecto estaba acurrucado en la oscuridad, y que realmente me atormentaba ese sueño, y que tampoco despierto tenía elementos de juicio ni bases para una decisión. Pero que la tenía que tomar. Estaba flotando en el vacío, no veía nada, no tocaba a nadie -- ¿quizá podía extender el brazo, y cerciorarme de que estaba en algún sitio en concreto, y cerca de alguien, en lugar de en una oscuridad abstracta, sólo una mente ante una decisión? Pero estaba prohibido hacerlo, era eludir el problema, era hacer trampa, había que seguir allí hasta que tomase una decisión, adoptase una solución, la Duda sólo daba un refugio imperfecto. Pero ahí me he encontrado, solo ante el Juicio, y sin saber qué hacer, sabiendo que era un problema irresoluble, una responsabilidad a la vez imaginaria e inmensa, con Dios observando quizá desde las tinieblas. Hasta que me he levantado, por salir de esa tierra de nadie de la oscuridad. Ahora ya está aquí expuesta la cuestión: y sigue aquí en tierra de nadie.

 

Los carteles

Me movía yo, como un ejecutivo con futuro prometedor, por la ciudad, con mi maletín a cuestas, observando puntos estratégicos y enviando información por correo electrónico ("Estimado compañero...", etc. etc.). El paisaje combinaba elementos de mi barrio hoy, de un laberinto de accesos y rampas, y de las pistas de esquí donde iba de pequeño en mi pueblo, cerca del canal de Jarandín. Tenía que cruzar una avenida, acercarme a una calle donde un cartel electrónico contenía muchos datos que yo necesitaba almacenar, mi lápiz electrónico wifi no los cogía desde el otro lado de la calle. Y no sabía si dejar un momento el maletín en un portal, a la vista, mientras pasaba al otro lado de la calle apuntando el chisme. En cualquier caso, mi preocupación por el maletín resultaba justificada, porque tras entrar en una clínica o facultad de grandes pasillos, buscando el baño, veía que me lo había dejado en algún sitio. Preguntaba a grupos de enfermeras o conserjes, sin éxito. Miraba por las calles, pasaba al lado de la iglesia del barrio, por paredes de ladrillos con carteles viejos pegados. Entre ellos descubría varios carteles que había pegado yo mismo hacía años, y me sorprendía que aún siguiesen allí. Scripta manent. Eran carteles donde yo anunciaba algún tipo de publicación que había hecho , o un libro, o un método para algo que había desarrollado y que por aquel entonces quería promocionar, pero que ahora ya no formaba para nada parte de mis prioridades. Y miraba yo con cierta vergüenza y nostalgia la retórica exclamativa de esos carteles, que proclamaban que si el método del doctor García, autoalabanzas y exclamaciones para aquí y para allá, compre usted esto. Además se veía que eran carteles hechos con una impresora desfasada, muy de su época, que en tiempos habrían parecido carteles normales pero hoy se veían autoeditados, y con una estética que traicionaba que era el propio autor el que se promocionaba. Todo eso me molestaba, sobre todo el hecho de que (aunque muchos faltasen) todavía hubiese después de tantos años varios de esos carteles por ahí pegados, con otros carteles medio arrancados y medio tapándolos, pero demasiado visibles en conjunto. Máxime cuando descubro, en una zona al final de la calle, por donde se entraba a alguna oficina de una sociedad de autores, descubro digo una pintada hecha con una plantilla troquelada o stencil que decía "Aclaramos que en este establecimiento NO distribuye ejemplares de ese método ’tan bueno’ del Dr García" o algo similar. Vaya, eso sí que me sonrojaba, era como un comentario negativo en un blog, parecía un ataque directo y personalizado, una burla de mis carteles y de mi antiguo método (que ya de por sí me avergonzaban). Para alivio mío, descubría dos cosas, on closer inspection: una, que había también otros carteles de protesta contra algunas políticas de esa sociedad de autores, con lo que la atención se dispersaba; y dos, que la pintada supuestamente hecha con plantilla (dios mío, ¿habrían hecho muchas?) en realidad estaba hecha a mano, imitando la forma de las letras de una plantilla, se notaba. Los carteles irían desapareciendo con los años (mira que duraban) y poca gente vería esa pintada indignante.


El alojamiento rural

Por recomendación de mi padre, habíamos ido a acampar con los críos a un pueblo francés, o pirenaico, a la granja de unos medio parientes donde quizá estuviese él. Pero no estaba allí alojado, y nos señalaban un prado elevado rodeado de una pared de piedras, donde podríamos plantar la tienda. Previo pago de veinte euros. A mí me sorprendía el precio, porque además no había derecho a cocina ni baño en la casa vecina, y protestaba un poco, pero los propietarios, unas mujeres y granjeros, la madre y la hija, eran inflexibles, y yo pagaba diciendo que ya me habían visto para otra vez, y la hija, en vestido de bata y pantalones debajo, se trabucaba y pedía doscientos mil, veinte mil euros, yo le daba los veinte aún pensando con alivio que podía haber sido más. El parentesco no lo acababa yo de ver. Me molestaban además los animales de la granja, unos perros que ladraban ferozmente y luego sólo querían caricias, me irritan los perros y su manera de pedir las cosas; también me molestaba que los niños se habían metido hasta el fondo de la vivienda rural y estaban viendo la tele, sentados en el suelo de tarima, o gateando como en su propia casa, como si tuviésemos tan buena relación con estos aldeanos. Que además ya se iban, estaban cerrando la casa, vamos, niños, salid de ahí de una vez. Con las prisas orinaba en unas macetas (el baño no estaba obvio) esperando que no lo descubriese nadie, luego echaba agua del lavabo para quitar el olor, con tan mala fortuna que se mojaba toda la pared, pintada de blanco y con esa pintura azul claro fuerte, que quedaba desvaíada y con las líneas emborronadas. Y los niños también venían; pasaban las aldeanas con sus maletas, cerrando la casa, pero bueno, aunque miraban la pared no se daban cuenta de nada, e iban bajando el equipaje a un coche o tractor que les esperaba. Mientras, los niños contemplaban a los animales: un caballo sonriente y un perro, embarcados en una actividad sexual de consuelo mutuo nunca antes vista (en mi experiencia de las granjas). Yo pensaba que bueno, así van aprendiendo cosas de la vida; el aldeano mientras se iba se reía y comentaba algo en la línea de aprender mirando, pero cuidado con aprender demasiado, y luego con probar... Lo más extraño de este sueño es que tenía una conexión con el anterior; de hecho eran el mismo, creo, pero en su estado actual no tienen mucho en común.

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Domingo, 11 de Diciembre de 2005 09:56. José Ángel García Landa Enlace permanente. Personales


Gilgamesh y la escritura

El libro de John Battelle The Search termina muy adecuadamente creo, con el relato de cómo Google le hizo encontrar el poema de Gilgamesh: y de cómo así Internet sigue haciendo accesible universalmente un texto que nos habla desde la noche de los tiempos.

Recuerdo que compré el poema de Gilgamesh en una edición conjunta con el Bhagadav-Gita, y que si este último me resultó repugnante (al margen de su interés filológico), Gilgamesh era un poema impresionante, lleno de lugares memorables, y quedaba grabado en la memoria. Nada tan inolvidable como su principio:

Quien ha visto el fondo de las cosas y de la tierra
y todo lo ha vivido para enseñarlo a otros,
propagará su experiencia para el bien de cada uno.
Ha poseído la sabiduría y la ciencia universales,
ha descubierto el secreto de lo que estaba oculto.
Quien tenía noticia de lo anterior al Diluvio,
emprendió largos viajes, con esfuerzo y fatiga,
Y sus afanes han sido grabados en una estela.
Ha hecho levantar la amurallada Uruk,
el sagrado Eanna, el puro santuario.
Ha visto la muralla, trazada a cordel,
y el muro interior, que no tiene rival;
ha contemplado el dintel, que data de siempre,
se ha acercado al Eanna, templo de Ishtar,
que ni hombre ni rey podrán nunca igualar.
Ha paseado por las murallas de la ciudad de Uruk
y mirado la base, su sólida fábrica,
toda ella construida con ladrillos cocidos
y formada por siete capas de asfalto.

Uruk era Irak hace cuatro mil quinientos años. Habla Borges en su prólogo a la epopeya de Gilgamesh de "las muchas maravillas de este multiforme poema. La triste condición de los muertos y la búsqueda de la inmortalidad personal son temas esenciales. Diríase que todo ya está en este libro babilónico. Sus páginas inspiran el horror de lo que es muy antiguo y nos obligan a sentir el incalculable peso del Tiempo". Lo muy antiguo elevado al cuadrado, al comenzar ya con la mención de esas construcciones "que datan de siempre". Y a su vez el principio del poema mira al futuro, nos mira cara a cara diríamos, cuando hace alusión a su propia escritura, "sus afanes grabados en una estela" < en las piedras de Uruk se superponen el remoto pasado y el futuro impensable desde el cual estamos escuchando, hoy, lo que se mandó grabar en piedra. De la piedra a la tablilla, de la tablilla a la edición académica, al libro del cual he extraído estos versos, y luego al e-book o a los videojuegos. Ahora dicen los arqueólogos que han encontrado los restos de Uruk. Ya estaban aquí, claro. ¿Está rescatado ya Gilgamesh para la historia? Ahora que ya existen múltiples ejemplares, ¿existirá hasta el fin de los tiempos? Sea como sea, mientras exista, y quizá exista más tiempo que la humanidad, seguirá hablando impasible de la eternidad de las piedras y de la escritura, y de lo transitorio de la vida humana. "Su rostro era el de un hombre que llega de muy lejos". El texto y la imagen han sido desde entonces hasta ahora nuestra mayor aproximación a la inmortalidad: que se hable de nosotros tras la muerte, o hablar nosotros mismos con nuestros textos y grabaciones. La historia cuenta cómo Gilgamesh obtiene el remedio para lograr la inmortalidad, pero lo pierde por accidente... Menciona Battelle cómo la historia casi se perdió durante la destrucción de la biblioteca de Asurbanipal. Y aun si la biblioteca sobrevive, un libro puede perderse en ella para siempre (nos recuerda Borges). La biblioteca total, con el acceso total que prometen las herramientas de búsqueda, parece hoy a punto de conseguirse. Sería para muchos textos lograr la oportunidad de hacerse visibles a pesar de las siete capas de libros que tengan encima. Si hay alguien que los quiera digitalizar primero, y leer después. Un texto no buscado ni leído sigue enterrado para siempre en la oscuridad. Battelle imagina ya tejida la red universal de textos, la memoria humana escrita y digitalizada, y conectada mediante le búsqueda que a modo de segunda escritura la hace universalmente accesible: "And barring a revival of the Luddites or total nuclear war, this chain will most likely be unbroken, forever, into the future". Es un sublime tecnológico-textual: y hay algo ya de inhumano, algo de funerario, en todo texto, toda estela grabada en piedra, o toda máquina que habla sin una presencia humana tras ella. Y quizá en un futuro las máquinas lean a las máquinas, y a Gilgamesh, cuando ya no haya humanos interesados en el tema.
Así habla Ut-Napishtim a Gilgamesh:

"¿Acaso construimos casas para siempre
y para siempre sellamos lo que nos pertenece?
¿Acaso los hermanos comparten para siempre?
¿Acaso para siempre divide el odio?
¿Acaso la crecida del río es para siempre?
¿Acaso el pájaro kulilu y el pájaro krippu
suben para siempre al cielo mirando al sol?
Los que duermen y los que están muertos se asemejan.
El noble y el vasallo no son diferentes
cuando han cumplido su destino.
Desde siempre los anunnaki, los grandes dioses, se han reunido,
y la diosa mammitu, creadora del destino, con ellos fija los destinos.
Los dioses deciden sobre nuestra muerte y nuestra vida,
pero no revelan el día de nuestra muerte". (X,vi)

Y así, el final del poema enfatiza más la eternidad de la muerte que la eternidad de las construcciones humanas y de la sabiduría transmitida por la escritura. Al final de su búsqueda, Gilgamesh no logra la inmortalidad, aunque sí logra que su amigo Enkidu regrese a conversar con él del mundo de los muertos y le cuente parte de lo que ha visto allí:

- Dime, amigo mío, dime, amigo mío,
dime la ley del mundo subterráneo que conoces.
- No, no te la diré, amigo mío, no te la diré;
si te dijera la ley del mundo subterráneo que conozco,
te vería sentarte para llorar.
- Está bien. Quiero sentarme para llorar...

 

Gilgamesh y la escritura (II) 

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Narnia

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- Bueno, muy cristiana ¿no? con ese león sacrificado andando por el monte de los olivos... Ahora que el ritmo está bien, parece que no va a pasar nada, y luego ya ves. Está bien llevada. Y qué música más bonita, oye.
- Y qué paisajes. Claro, es Nueva Zelanda, esas montañas tan preciosas, con la industria que han montado ahí.
- Huy, y Polonia, y Chequia, y Honduras, y....
- Y la realidad virtual, claro, que antes esto no se podía filmar, o no valía la pena para hacer el ridículo.
- Sí, como King Kong en la vieja que coge a esa chica gigante de veinte metros en la mano mientras aparta aviones que parecen moscas.
- Me ape ver la nueva (¿ape, get it?).
- Bah, hacen los tiranosaurios muy barrigones, y con patas muy cortas.
- Sí, ya, pero es queriendo; ahí en  los dinosaurios eso sí es un caso de retrospección complicado: imitan no ya a los "de verdad" sino volviendo más reales a la idea de los dinosaurios que tenían en los años treinta.
- ¿Qué es lo que más os ha gustado de Narnia, nenes?
- A mí el ataque del centauro ese que atacaba con dos espadas, así saltando, y aún le quedaba un espadón para la reina.
- A mí la muerte del león.
- Hombre, Pibo, no seas así.
- A mí los castoles.
- También el señor Tumnus era bonito.
- Bueno, más bien un poco feo. Pero sí que parecía un fauno.
- Y Papá Noel no estaba vestido de lojo.
- Bueno, por lo menos tampoco movía las caderas, ¿no?
- Agg, sí, son siniestros, ¿te imaginas que te persiguiese uno de esos por el pasillo, "Ho, ho ho!! Jingle bells!! Jingle bells!!", con sus ojos sin vida?
- ¿Y lo más feo? ¿Ese enano calvo?
- Jo, cuanto peor lo trataban más quería. Así les va, claro.
- Le quitaban la gorra para limpiarle el morro al niño. Y era gruñón, como todos los enanos. Los cíclopes sí que eran feos. Y la reina bruja, era como entre guapa y repelente...brrrr. Aunque para mí el peor era ese hombre murciélago, tan flacucho, y chillaba, "Uikkhhj, uikjjj" Qué asco, si aleteaba y casi no podía volar. ¿Para qué inventarán cosas así?
- A mí la lucha. La guela. Cuando luchaban.
- En el libro no había grifos.
- Bueno, pero no desentonaban. Y los aviones del principio lo mismo: aunque no salen, es porque la inventaron en tiempos de guerra, sabes. ¿Y el más poderoso quién era?
- Hombre, pues Aslan. ¡Se creían que lo podían matar, pero luego ataca, y zas, se le come la cabeza a la bruja!
- Es una lección para el niño mentiroso, que no era malo, pero cabezón sí, y al final traiciona por nada, por unas chuches.
- Sí, Judas; aquí lo perdonan, en el original no queda tan claro.
- Por unas delicias turcas.
- Hmm. Qué ricas parecían. Habrá que probar esas delicias turcas.
- Uf qué críos, por dios. Y cuidado con los armarios, ¿eh?

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Lunes, 12 de Diciembre de 2005 21:12. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cine


Más cátedras

Por fin más cátedras en este departamento, y que sean para bien. Enhorabuena al candidato que la ha obtenido hoy, con 100 puntos sobre 100. Eso es sentar cátedra, y lo demás son cuentos.

Que hacen falta más cátedras es una opinión, desde luego (hay quien las suprimiría todas por perniciosas); me refiero a que ha estado muy cerrada y manipulada la promoción del profesorado en este departamento. Cuando yo me presenté a cátedras hace dos años (y no me la dieron) le hice notar al tribunal en mi memoria estos curiosos datos:

Según los datos ofrecidos por el Consejo de Universidades a fecha 1 de enero de 2003, la distribución de profesorado universitario en los distintos cuerpos funcionariales era como sigue:

        - Catedrát.U. - Titular U. -Cat.EU - Tit.EU - TOTAL

Conjunto del
profesorado - 7.377 - 23.025 - 1.985 - 10.812 - 43.199

Filología
Inglesa - 61 - 416 - 35 - 284 - 796

Universidad
de Zaragoza - 186 - 872 - 26 - 384 - 1.468

En cuanto a los datos del Departamento, son como sigue:

Dpto. Fil. Ingl. y Al. - 1 - 23 - 3 - 17 - 44


Es decir, la proporción de catedráticos de Universidad con respecto al resto de los cuerpos de funcionarios que podrían promocionarse a ese cuerpo es, redondeando, de 1 a 26 en este Departamento, de 1 a 9 en el área de Filología Inglesa a nivel nacional, de 1 a 5 en la Universidad de Zaragoza y de 1 a 4 en el conjunto del funcionariado docente universitario. Creemos que son cifras que deberían hacer reflexionar a las Comisiones evaluadoras de Filología Inglesa antes de declarar desiertas las plazas, como se hace con cierta frecuencia.


Fin de la cita. Bueno, la Comisión sí estimó oportuno declarar la plaza desierta, por insuficiencia o inadecuación de todos los candidatos, tres de ellos de este departamento. En mi caso se me dio una puntuación de 18 sobre 100, alegando diversas insuficiencias, supuestas carencias, errores sin especificar, etc. — todo ello en un proceso plagado, naturalmente, de irregularidades, desconocimiento de la normativa por parte de la comisión, ignorancia deliberada, mala fe, etc. Es un caso que he comentado bastante en este blog, por lo que no me voy a enrollar más con él. Sólo recordar que el Rector ha corrido un tupido velo sobre él, no contestando a ninguno de los escritos de denuncia y recursos que le he enviado. Ni un solo argumento ofrecido en escrito público para rebatir los míos.

Hace dos años este departamento era incapaz de cubrir una plaza de catedrático de Filología Inglesa, aunque algunos llevábamos muchos años de carrera, doctorados ya en los años ochenta, con tramos de investigación reconocidos, funcionarios con muchos trienios y quinquenios y sexenios. Eso fue un insulto no sólo para mí, sino para los demás concursantes, y para el departamento en conjunto: incapacidad manifiesta. Déficit total de profesorado promocionable, y encima todos suspensos cuando lo intentan, hala. ¡Inútiles! —¡negaos! Claro que los demás candidatos y el Departamento eligieron no verlo así; es más elegante y práctico. Son cosas que pasan, en las cátedras no hay estándares ni baremos, depende todo cómo sople el viento. Puedes hacerte catedrático con dos artículos, o no te valdrán toneladas de publicaciones (de camino al examen se partió por el peso uno de los dos carritos en que llevaba mis publicaciones). Es el arbitrio de los dioses, no hay apelación posible, es la discrecionalidad técnica. Para una plaza de asociado, cuentan hasta los medios puntos con regla milimetrada; en una cátedra, en cambio, se puede coger toda la carrera de un candidato como una mesa puesta, hacer un rebullón con platos y copas, y tirarlo todo por la ventana sin mayores contemplaciones. Así que los señores del tribunal, Dres. Onega, Garrudo, Martínez y González, me pusieron un 1,8 sobre 10, y se quedaron tan anchos. Yo no. Les envié a cada uno en persona una carta, con una copia de mi primer escrito de denuncia al rector, y expresándoles la opinión que me había merecido su actuación. Hasta la fecha no me han contestado.

Con el tiempo, otros profesores han dejado más alto el pabellón del Departamento. Hoy, por ejemplo, el Dr. Deleyto ha conseguido 100 puntos sobre 100, con un tribunal también presidido por la Dra. Onega. Tampoco creo, ciertamente, que el departamento se dé mucho por aludido en este caso, sabiendo que al menos algún profesor promocionable sí que tiene. (El año pasado obtuvo una cátedra también el Dr. Collado). Y no les voy yo a discutir sus méritos a los Dres. Collado o Deleyto, claro. Lo que sí discuto es que mi trabajo valga cinco veces menos que el suyo. Por ahí si que no paso. Pongamos, por ejemplo, que el Dr. Deleyto ha publicado una mongrafía en Paidós. Bueno, yo tengo una publicada en la Universidad de Salamanca. (Y otra en Zaragoza. Y otra en América). Que tenga artículos en Film Journal. Eso está muy bien, ciertamente. Yo también tengo artículos, en el European Journal of English Studies, por ejemplo. Que tenga coeditado un volumen colectivo en Edimburgo, y otro en Zaragoza. Vale. Yo tengo uno en Amsterdam, y otro en Londres (en Longman). Que le dieran el premio de nuestra asociación profesional nacional el año pasado—enhorabuena. A mí me lo dieron hace más de diez años. También tengo publicaciones en la Linguist List. En Berlín (de Gruyter). En la Universidad de Oxford. Esta misma semana sacábamos los dos un artículo en la misma publicación (un libro sobre cine de la editorial Rodopi). También he dirigido una revista académica de nuestra especialidad (bueno, él no). Mis publicaciones están en la web para quien quiera verlas. Y, como él, he hecho otras cosas al margen de publicar. Nada, sin embargo, que pueda justificar una puntuación de un 1’8 en un caso frente a un 10 en el otro.

Pero, dirán Vds., todo esto son pamplinas. Este señor no se entera. Las cátedras no se deciden por méritos. Los puntos, los votos, los méritos, son una ficción conveniente.

Pues a eso voy. A denunciar el MANGONEO. En mi caso, entiéndaseme bien, no en el del candidato de hoy.

Con mi felicitación por delante.


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Martes, 13 de Diciembre de 2005 15:57. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cátedra


Cierta indefensión

Se acaba de publicar el primer informe anual del Defensor Universitario de la Universidad de Zaragoza. Reconozco, entre los expedientes que describe sin dar nombres de los interesados, el que me atañe a mí:
 
"Expediente 8-2005/4.3

Un profesor se dirige al Defensor Universitario manifestando su queja por no haber recibido respuesta al recurso que en su momento interpuso relacionado con el desarrollo de una oposición.

El Defensor Universitario según lo dispuesto en el art. 93.2 de los Estatutos y en el art. 10.3.d) del Reglamento de organización y funcionamiento del Defensor Universitario, no admite la queja a trámite ya que el tema se encuentra pendiente de procedimiento administrativo, si bien realiza gestiones para, de ser conforme a procedimiento, se conteste a la persona interesada".


Esto me confirma que si el Rectorado me envió (a los dos años de la oposición que recurrí) una respuesta, fue a instancias un tanto telefónicas o "extraoficiales" del Defensor, que no llegó a producir ningún papel sobre este tema (antes de este que sale ahora), por las razones que indica. La respuesta no fue gran cosa, venía a decir que se consideraba el caso cerrado por silencio administrativo. (A una consulta anterior al Rector sobre si debía interpretarlo como silencio administrativo también se había contestado con silencio, y eso que la ley indica que esa pregunta hay que responderla por escrito. Claro que también dice que hay que responder en cualquier caso, y no guardar silencio). Al parecer no se consideraron recursos formales mis escritos, así que el mes pasado presenté un recurso de alzada formalmente redactado, habiendo recibido esta mínima respuesta, primera relativa a una resolución sobre la oposición recurrida. Y estoy a la espera de ver si se contesta ese recurso de alzada.

A lo que voy ahora es que existe un ángulo muerto en la normativa del Defensor Universitario que provoca indefensión en casos como el mío. Suponiendo que el proceso administrativo esté vigente, y nada nos hacía suponer que no lo estuviese (de ahí que no actuase en su momento el Defensor, como dice su escrito), yo quedo sin amparo del Defensor, porque su normativa de actuación dice que se inadmitirán sistemáticamente todos los asuntos a los dos años de haber tenido lugar el hecho que lleve a solicitar esta intervención del Defensor. En teoría el proceso administrativo sigue abierto, con un recurso de alzada que no ha sido contestado. Pero yo ya no soy un caso del cual tenga que ocuparse, o pueda ocuparse, el Defensor Universitario.

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Miércoles, 14 de Diciembre de 2005 15:28. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cátedra


Oscuros discursos

Veo que en un artículo de Las Provincias aparecido el 12 de agosto, "Discursos oscuros", un tal R. Marí me menciona en estos términos:

"No sabe uno a estas alturas qué decir sobre los discursos oscuros. Los políticos utilizan a veces una retórica insoportable: muchas palabras, pocass ideas. Vacuidad que revela la pobreza del pensamiento y las falsedades del discurso.
E n cuanto a los intelectuales... Siguen resultándome extrañamente obscenos párrafos como estos: "Sus libros van sobre ese fenómeno, las distorsiones debidas al conocimiento retrospectivo (que la retrospección proporciona conocimiento está claro, éstos parten de ahí y le buscan las pegas a ese conocimiento). Quizá también podríamos llamarlo la falacia narrativa , porque es un fenómeno inherente a la representación narrativa de los acontecimientos" (José Ángel García Landa)."

Conclusión de Marí:

"L os intelectuales del 98 (salvo Azorín) tampoco captaron la relevancia del cine como el gran acontecimiento cultural del siglo XX. Se puede ser inteligente y arcaico a la vez. Profundo y sin olfato. Visionario y miope."

No sé si dejarlo tal cual, o (con un bostezo) señalar que es de mala educación, y peor baba, descontextualizar el discurso de uno para intentar ponerlo en la picota, no sé por qué razón, como si yo me dedicara a proferir sandeces sin sentido por ahí. Yo también podría ahora citar un sesudo artículo científico sobre la hemoglobina, pongamos, como ejemplo del insoportable tecnicismo de algunos escritores en revistas especializadas. Pero no soy tan vurro, Marí. Y si querías pasajes oscuros, los tengo mucho más lucidos, pero claro, si no llegas ni a éste, ya te vale. Por lo menos, eso sí, para hacerme pasar mejor por memo, podías coger una frase entera, pues en tu cita (sacada del blog de Arcadi Espada) no se sabe a quién se refiere "sus", ni "ese fenómeno", ni "éstos". Así cualquiera, ¿eh? --cortándome las frases por la mitad. ¿No te das cuenta de que se te ve el dedo en la balanza, tramposo? Como si yo cito de tu artículo la frase "pocass ideas. Vacuidad que revela la pobreza", y lo presento como si fuese un resumen adecuado de lo que dices. Pues sabes qué te digo, que lo voy a hacer. Porque en este caso lo es.

 (Carta enviada hoy a Las Provincias. No deja de tener cierta justicia poética que si hubiese entendido algo del artículo que cita, el autor no diría las tonterías que dice sobre los intelectuales del 98 y su falta de perspicacia ante la importancia futura del cine. R. Marí sabe que Azorín tenía olfato, y sin duda también lo hubiera sabido en 1898. Una vez visto, todos listos).


(Me contesta  R. M. al correo, muy atentamente por cierto, asegurándome que a pesar de haberse referido en esos términos a lo que yo escribía, no era su intención ofenderme, ni escribía él con la conciencia de que le podría sentar mal a alguien lo que ponía; que sólo buscaba poner un ejemplo de lenguaje incomprensible y (vaya) dio con el mío escribiendo a toda prisa. Pues nada, disculpado, y qué se le va a hacer. Me disculpo yo también por mi indignación, y quedamos en que pelillos a la mar -- Ah, y gracias por la respuesta, normalmente no se tiene la elegancia de contestar educadamente a un cañoneo verbal, aunque sea defensivo).

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Jueves, 15 de Diciembre de 2005 07:37. José Ángel García Landa Enlace permanente. Quejas


Al rincón

Hace dos días, envié este post, "Más cátedras" (http://garciala.blogia.com/2005/121301-mas-catedras.php ), al Rincón de Opinión, el foro online, con censura previa, de la Universidad de Zaragoza.

Protestaba en él por la arbitrariedad total que demuestran las comisiones evaluadoras a la hora de valorar los méritos de los candidatos a cátedra, pues méritos similares pueden dar lugar a la puntuación de 100 o de 1’8 (en mi caso), indistintamente y a voleo. Bueno, no a voleo, a mangoneo más bien.

Bien, pues van dos días y no aparece mi opinión publicada en el foro. Para opinar en este foro (vergüenza da decirlo) no basta con ser miembro de la comunidad universitaria; ni siquiera basta con ser Profesor Titular de la Universidad. Somos doctores tutelados (http://garciala.blogia.com/2005/062301-doctores-tutelados.php ). Para que tu opinión pueda aparecer, necesitas el visto bueno previo de dos de los cuatro administradores del foro: es la norma que por oscuras razones nos ha autoimpuesto el Consejo de Gobierno de la Universidad. Mucho me temo a estas alturas que mi opinión haya sido censurada (claro que esta fea y antidemocrática palabra, "censura", no aparece en ningún momento en la normativa aprobada por el Consejo de Gobierno).

Pero no sé si he sido censurado o no, porque nadie se ha puesto en contacto conmigo, y la normativa no especifica un protocolo de actuación o comunicación cuando una opinión es rechazada (supongo que hay que entender se rechaza y punto). Así pues, escribo ahora al "buzón de sugerencias" del Rincón de Opinión:

He enviado en diversas ocasiones opiniones al Rincón, y nunca han salido publicadas. Debería haber alguna manera de que el interesado sepa si han sido censuradas por los moderadores, o si por alguna razón no se han recibido. Agradecería un mensaje que confirme una u otra posibilidad, en concreto con respecto al texto que envié anteayer.

Por otra parte, observo que la normativa aprobada por el Consejo de Gobierno dice que el Rincón será de libre acceso por Internet. Entiendo que en su estado actual, restringido a la intranet de la Universidad de Zaragoza, no se está cumpliendo esa norma.


En efecto, ahora las "opiniones del rincón" (el término es suyo) sólo se pueden ver desde los ordenadores de la Universidad. Nadie puede entender, sin una voluntad muy clara de malentender, que la expresión "de libre acceso por Internet" quiere decir eso. Esperaré un poco a ver si resulta que por fin se publica lo que envié, o si recibo una respuesta de los administradores. Si no, volveré a enviar el mensaje este como "opinión", a ver si también es censurable. Otra opinión crítica de la que había enviado, y que también desapareció por desaprobación de los administradores, he de suponer, era este post (http://firgoa.usc.es/drupal/node/20707 ) sobre la manipulación de la representación de las Universidades en el Consejo de Coordinación Universitaria, o este otro (http://garciala.blogia.com/2005/051301-la-opinion-al-rincon-.php ).

Me temo que cuanto más de cerca se mira, más se echa de ver la escandalosa falta de democracia y de libertad de expresión que hay en la Universidad. Normalmente mediante mecanismos interiorizados y comportamientos automáticos; otras veces más a las claras, silenciando las opiniones incómodas, o haciendo oídos sordos en plan esfinge (en mi Departamento esto pasa a cada dos por tres). O, como en este caso, negándoles a los opinadores incómodos los medios de expresión. Como si le costase dinero a la institución, o como si no fuésemos todos universitarios.

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Jueves, 15 de Diciembre de 2005 18:13. José Ángel García Landa Enlace permanente. Netiqueta


EEES... la Europa del Conocimiento

Blogging en directo desde una jornada de información y trabajo para nuestra Facultad, sobre el Espacio Europeo de Educación Superior; presentada por la Adjunta al Rector para la Convergencia Europea. (Mal empezamos cuando asisten sólo unos diez profesores de la Facultad de Filosofía y Letras. ¿Desmotivación? ¿Escepticismo? ¿Ignorancia? ¿Vagancia? ... ¿"Exceso de trabajo"? Me temo que se tiende a ver el EEES como un chaparrón que nos va a caer encima quieras que no, y que habrá que asumir con estoicismo y resignación; de reforma en reforma, y reformo porque me toca).

Bolonia está suponiendo la implantación de un modelo anglosajón o de Europa del Norte, en el sentido de llevar la Educación Superior hacia la Formación. (Hacia la Formación Profesional, supongo que quiere decir) y la promoción de la Excelencia y la Calidad. Los sureños (aunque el sur también existe) estamos atrasados en este sentido. Y ahora nos vemos implicados en la reforma tanto el Estado como las Comunidades Autónomas y las Universidades. Buscando la mayor empleabilidad de los egresados, y justificando el buen gasto de las inverstiones. Los objetivos son "bondadosos" al decir de la Adjunta al Rector.Se requieren cambios de objetivos, voluntades y comportamientos: cambios en la mentalidad docente, en las metodologías, promocionando el trabajo en equipo, mejor con grupos pequeños, y cambiando el enfoque en la evaluación.

"Hay una voluntad real de que el cambio sea profundo" (no dice la Adjunta dónde se ubica esa voluntad, si es generalizada en el profesorado, o sólo entre los responsables de llevar la reforma adelante, ANECA, comisiones ministeriales y demás) -- yo veo que el interés del profesorado al menos hoy brilla por su ausencia. "Nos encontramos con resistencias históricas", pero "no hay vuelta atrás". Bolonia requiere dar más importancia a la docencia en la promoción profesional. En modificar nuestra forma de hacer la docencia, de ser docentes, está el núcleo de la transformación que se busca.

¿Hay una invasión de los pedagogos? ¿Se está vaciando de contenido la docencia universitaria, como dicen algunos foros, en favor del "desarrollo de competencias"? (Fírgoa, se me ocurre a mí, con artículos muy buenos al respecto por ejemplo). Pero todos sabemos cuáles son los docentes de excelencia en nuestros centros -- por sus competencias. Los cambios que se quieren introducir se basan en la práctica de estos docentes de excelencia, no en abstractas teorías de pedagogos. Ya no vale un currículum impresionante, buenísimo, de un solo investigador. Europa quiere conocimiento inter o multidisciplinar, trabajo en equipo. (AVISO QUE DEDUZCO YO: TODO LO DEMÁS SE IGNORARÁ EN EL NUEVO PARADIGMA). "Ya no vale lo que hemos estado haciendo durante muchos años" (Estoy citando realmente y literalmente, aclaro). - el grupo pequeño es un reto para la docencia, no se trata sólo de procurar que los estudiantes no se aburran, es una transformación total: hasta el ingreso a los cuerpos de las administraciones se va a ver modificado como consecuencia del desarrollo de estas competencias.

Lo que sale de nuestro proceso educativo (input/output) no van bien formados actualmente, hay mucho abandono, carreras que se prolongan mucho más allá de su duración planeada. Esto no es rendimiento, ni es rentable para la sociedad. Hay que hacer rendir al profesor y al estudiante. Y potenciar la creatividad de los estudiantes, que es algo que demanda el mercado de trabajo; que aprendan la disciplina, y sus procesos y cuestiones básicas, pero que lo hagan de manera creativa. Se requiere mucha más implicación del profesorado para una transformación en profundidad, que motive a los estudiantes y los atraiga a la titulación. La apuesta por la evaluación "es otra de las patas de banco de lo que sería Bolonia". El objetivo es que se mejoren los indicadores de calidad.

Proyecto TUTOR desarrollado en esta universidad, con vista al cambio de las metodologías. Desarrollado en centros piloto. Se explican sus objetivos, requisitos, procedimiento, reconocimiento e implantación... El profesor adquiere un papel de acompañamiento y apoyo a lo largo de toda la carrera del estudiante, de cara a que el estudiante comprenda y visualice fácilmente los objetivos y procesos de aprendizaje, así como la adquisición de competencias a lo largo de su formación. El objetivo es aumentar la calidad de la educación, aumento llamativo, con mayor rendimiento del estudiante, mayor implicación del estudiante, que lleva a su desarrollo integral; obtienen los estudiantes mayor satisfacción (eso lleva a la captación de estudiantes) y mejoran como resultado los indicadores de claridad y acreditación. Life-long learning como nuevo paradigma, a lo largo de todo el desarrollo profesional del estudiante, con la universidad como referencia a lo largo de su vida profesional.

El poyecto TUTOR es una actividad voluntaria; supone un acompañamiento a lo largo de toda la carrera (no se limita a la tutoría de orientación con respecto a itinerarios optativos, dificultades, etc...). Tampoco cuestiones ajenas a lo académico, que serán reorientadas a los servicios de apoyo psicológico, etc. existentes en la Universidad. La tutoría académica es algo más: orientación curricular (dentro del propio plan de estudio), mejora del currículum (orientación hacia prácticas en empresas, idiomas, herramientas tecnológicas, desarrollo de habilidades y estrategias de aprendizaje), y orientación profesional: hacia salidas profesionales, másters, oposiciones. Mejor el conocimiento del entrono y mejoran las estrategias de estudio; hay mejor preparación para la evaluación, aumenta la satisfacción y hay más aproximación entre profesores y alumnos. Hacen falta para ello actitudes adecuadas, motivación , formación, apoyo y seguimiento por parte de especialistas (ICE), y un plan de evaluación y seguimiento de su puesta en marcha, con vistas a su futuro desarrollo. Hay un documento marco del proyecto tutor en la web. Allí se especifican vías de reconocimiento a profesores y coordinadores, premios, etc. Y la institucionalización y extensión de este proyecto al máximo de centros. (5 centros pilotos, otros 5 en 2005, 2006 se extenderá a todos los centros).

El desarrollo del EEES en España y Aragón: Hay dotaciones por parte del Ministerio para las experiencias de adaptación al EES. También el Gobierno de Aragón ha destinado euros (200.000) a este fin. Se han financiado experiencias de implantación de nuevas metodologías de aprendizaje y enseñanaza: ECTS, guías docentes, evaluación, etc. 64 proyectos de 14 centros, 220 profesores, 183 asignaturas, 37 titulaciones. Tres niveles de proyecto (A: titulación, B: asignatura o grupo de ellas, C: bloques temáticos). Metodología tuning de los libros blancos: partiendo de las competencias profesionales pasando por las competencias específicas y transversales hasta el diseño curricular.

Hay distintos documentos relativos al EEES en la web de la Universidad; para consultas arce@unizar.es (Adjunta al Rector).



El suplemento europeo al título

A continuación habla la Vicegerente de Asuntos Académicos sobre el Suplemento Europeo al Título, hará los títulos europeos de los países firmantes de la Declaración de Bolonia más comparables entre sí. Se define como un modelo de información, que añade información al título, describiendo su naturaleza, nivel, contexto y contenido; con el fin de lograr más transparencia y reconocimiento académico y profesional del título. Necesario ante la proliferación de titulaciones, la movilidad mayor de los ciudadanos, y las dificultades surgidas por la insuficiente información que aportan los títulos. Incluye el suplemento: datos del estudiante (con inclusión de momento del código Erasmus como identificador), del título (institución y área de conocimiento: campos de estudio, naturaleza de la institución que confiere el título y donde se imparten los estudios, lengua docente y de examen utilizada, y en su caso porcentaje de docencia en otra lengua), duración del programa realizado, horas de docencia, presencial o no, asignaturas troncales, obligatorias, etc.; y estimación del trabajo adicional, requisitos de acceso, contenidos del programa y calificaciones). También una información sobre la función de la titulación: cualificaciones profesionales, si habilita para doctorado, para segundo ciclo, etc. También comparación entre el sistema nacional de calificaciones y el europeo. También las asignaturas cursadas en otras universidades (cosa que no aparece con el actual sistema Erasmus). Y también una descripción del sistema nacional de educación superior. Se ha previsto la traducción al inglés del suplemento. (NOTA BENE: Al inglés). Hay ejemplos colgados en la web. Y de hecho se propone la dirección web de la universidad como suplemento al suplemento. El suplemento en sí será un documento timbrado, estandarizado, etc., firmado, sellado... Se aplicarán a los títulos oficiales y válidos en todo el territorio nacional, se podrán expedir estos suplementos con posterioridad a la entrada en vigor el Real Decreto 1044/2003. (Aún no se expone en ninguna universidad, y se complica más la cosa en el caso de las comunidades bilingües). Es en cualquier caso un suplemento de carácter transitorio en tanto no se implanten en las enseñanzas españolas los créditos europeos. (Me temo que se va a volver permanente: se expedirá un libro en lugar de un título). Ver http://www.mec.es/consejou


TURNO DE PREGUNTAS:
- Se pregunta por el problema de la ratio profesor / alumno. Imposible conseguir esa metodología activa con las ratios actuales profesor/alumno. ¿Se desdoblarán grupos? ¿Se contratará profesorado? Esto parece que va a llevar a bajar la calidad.
No se establece ratio. Se modifica el tipo de enseñanza. Clases magistrales como algo excepcional, si bien existirán. Trabajos de seminario más constantes...
- Otro profesor expresa escepticismo, vistas las reformas anteriores. Se denuncia la caricaturización de los planteamientos en esta reforma (como un enfrentamiento entre profesores y alumnos). Las tutorías pueden llevar a la creación de alumnos dependientes, igualmente. Todo esto significa también mucho papeleo, formularios exigidos por los procesos de normalización. ¿Hay sistemas pensados de apoyo burocrático a los profesores? ¿Se ha pensado en medios materiales? Porque las carencias son muy grandes. Esto es una construcción intelectual atractiva, pero en el día a día de las clases se observa la inadecuación de medios y espacios, despachos, etc. Si no el sistema no puede funcionar porque está descoordinado.
Gestión, evidentemente. Parte de los proyectos van dirigidos a la formación del personal de administración y servicios. Apoyo a la gestión de los profesores: es una reivindicación histórica que está bien que se recuerde en este momento. Aumentará el número de becarios, potenciación de horas extraordinarias del PAS... También se reformará la estructura física de los centros en los próximos años. Es un proceso que se está iniciando.

- Se pregunta por la presuposición que hay aquí de que los docentes son muy malos. Los objetivos son compartidos, asumidos, pero se llevan a cabo dentro de grandes limitaciones. Mentalidades y metodologías, ok, pero son los medios donde realmente se producen las diferencias. Los colegas del centro-norte de Europa están horrorizados con Europa (los que se supone que son el modelo) -- hace ya varios años que con ese sistema funciona el diez por ciento del alumnado, los demás no. Los objetivos expuestos son idílicos. Los estudiantes entran ya con una motivación mínima. ¿Nuevo igual a bueno?
Enfatiza la Adjunta que no se reprende al profesorado por ser malo, pero que el sistema falla, se necesita que sea más activo. Y el mercado laboral: bolsas de parados. Bajo grado de satisfacción. La Universidad debe responder a eso, hay algo que falla.

- El vicerrector enfatiza que no son ellos, los equipos que lideran este proceso, los que tienen que vendernos el proceso de Bolonia: es algo en lo que queramos o no estamos implicados todos. (Yo un poco menos...) Si queremos entrar en él, por formar una red europea formativa y educativa con valores comparables tenemos que cumplir una serie de requisitos... comparabilidad, y confianza en el sistema. Necesidad de implementar nuevas metodologías con vistas a la comparabilidad (no porque los ideales educativos sean nuevos en sí). Otra cosa es que de momento los implicados en el proceso de Bolonia no son la media (se entiende que quiere decir que son superiores a la media).

- Yo quería preguntar por la evaluación, pero como me tengo que ir a recoger a los niños se me queda la pregunta en el blog, o en el aire, no da tiempo (y esto que en total seguimos siendo no más de quince personas en toda la sesión). La cuestión es, si ahora a nuestros estudiantes les cuesta siete años hacer una carrera de cinco, ¿cómo se consigue que eso no suceda? Me temo que con aprobados axiomáticos o un abandono de disciplinas y contenidos a estudiar: bajando el listón hasta que salten todos por encima. El "fracaso académico" se soluciona rápido, con aprobado general (previo pago de matrícula, claro), y niveles de FP. También quería preguntar quién ha decidido que ha de ser la Universidad la que satisfaga a la empresa en sus demandas de formación profesional. ¿Por qué no empresas de formación profesional? El mercado se autorregula, ¿no?. Ah, pero es que la Universidad se va a convertir en una empresa de formación profesional... El mercado se autorregula. Esto es un redimensionamiento/reorientación de la Universidad; se corta en tres, y dos trozos se dedican a FP de primer y segundo ciclo; el tercero seguirá siendo una universidad de proporciones razonables y asumibles. Pero con la ventaja de que esa FP se llamará también "universidad". Entretanto, mucha mano de obra barata les llegará a las empresas, primero estudiantes en prácticas, luego titulados de bajo grado. "Termine ese trabajo de sus prácticas para mañana, que tengo al cliente esperando; y luego vaya a su profesor, que le dé nota".

Comento con una colega que me temo que estamos embarcados en un proceso donde unos reformistas iluminados ("projectors", que los llamaba Swift), vienen con sus cuadrículas a imponernos un plan ideal sobre el papel, un proceso benéfico que (lamentablemente, como víctimas colaterales) supone el desmantelamiento de muchas de nuestras prácticas académicas hasta ahora. Por ejemplo, el estudio de la Filología, esa decimonónica disciplina. Ya veremos si los resultados están a la altura de los proyectos. "Bah", me dice, "mucha reforma, pero seguimos siendo los mismos, tú vas por los pasillos de la Facultad y qué ves, pues mucha gente casposa; no vamos a cambiar todos de la noche a la mañana"...


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Viernes, 16 de Diciembre de 2005 21:15. José Ángel García Landa Enlace permanente. Universidad


La Academia de Proyectistas

(A veces, entre el maremágnum de proyectos y reformas que invade actualmente la Universidad, me viene a la cabeza la sátira de Swift sobre la Academia de Proyectistas de Lagado. Claro que hay que tener en cuenta que Swift caricaturiza allí a la Royal Society y en realidad a todo el desarrollo contemporáneo de la ciencia y la tecnología que iba a llevar a la Revolución Industrial y al desarrollo que él da aquí por imposible. Aunque a la vez podría leerse como una alegoría de las consecuencias de la globalización tal como hoy las vemos, con el Tercer Mundo sufriendo las consecuencias de la actividad de los proyectistas. Hay algo de verdad y algo de mentira en toda caricatura, y ésta, como todas las buenas, sirve tanto para tiempos de Swift como para hoy. ¿Qué diría Swift si viese que los proyectos, una vez financiados, se convierten ya en un mérito de por sí, independientemente de los resultados obtenidos? Hay que pensar que también de este proceder se derivarán bienes que hoy no terminamos de vislumbrar. Oigamos lo que cuenta Su Excelencia a Gulliver:)

El contenido de sus palabras vino a ser como sigue. Que hacía unos cuarenta años que algunas personas subieron a Laputa, ya por negocios o para divertirse, y después de cinco meses de permanecer allí, volvieron con muy escasas nociones de matemáticas, pero henchidos del espíritu volátil que habían adquirido en aquella etérea región; que a estas personas, en cuanto volvieron, empezó a no gustarles la manera en que se hacían todas las cosas allí abajo y se metieron en planes para poner todas las artes, ciencias, idiomas y tecnologías sobre una nueva base. Con este propósito consiguieron un otorgamiento real para construir una Academia de PROYECTISTAS en Lagado; y el capricho pudo tanto entre la población, que no hay ciudad que se precie en el reino que no tenga una academia tal. En estos colegios los profesores inventan nuevos sistemas y métodos de agricultura e ingeniería, y nuevos instrumentos y herramientas para todas las industrias y artesanías, con las cuales, según prometen, un hombre hará el trabajo de diez; un palacio puede construirse en una semana y con materiales tan imperecederos que durará para siempre sin arreglo alguno. Todos los frutos de la tierra madurarán en cualquier época que nos parezca bien elegir, y serán cien veces más abundantes que actualmente, amén de otros muchos felices planteamientos. El único inconveniente es que, hasta ahora, ninguno de estos proyectos ha alcanzado la perfección, y mientras tanto la tierra toda yace tristemente baldía, las casas en ruinas y la población sin comida ni ropa. En vez de desalentarse por todo esto, se sienten cincuenta veces más arrebatados en su empeño de llevar adelante sus ideas, espoleados a partes iguales por la esperanza y la desesperación; que en cuanto a él, como no fuera de espíritu emprendedor, se contentaba con seguir chapado a la antigua, vivir en las casas que sus antecesores habían construido y conducirse como ellos en todas las cosas de la vida, sin innovaciones. Que algunos otros miembros de la nobleza y la alta burguesía habían hecho lo mismo pero se los miraba con malos ojos y desprecio por ser enemigos del arte, ignorantes y malos patriotas, que preferían su propio bienestar e indolencia al mejoramiento general. (...) Días después, regresamos a la ciudad y Su Excelencia, teniendo en cuenta la mala reputación que tenía en la Academia, no quería ir conmigo, sino que me recomendó a un amigo suyo para que me acompañara allí. Mi huésped tuvo el gusto de referirse a mí como gran admirador de proyectos y persona muy curiosa y de fe fácil, lo que en verdad no era falso del todo, pues en mis años jóvenes tuve algo de proyectista.

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Viernes, 16 de Diciembre de 2005 22:11. José Ángel García Landa Enlace permanente. Universidad


Kuhn y el calzador metodológico

Hubo un tiempo, hace unos veinte años, en que La estructura de las revoluciones científicas de T. S. Kuhn era posiblemente el libro más citado del mundo. No sé si habremos cambiado de paradigma, pero ciertamente ya no se oye hablar tanto de él. Y sin embargo su descripción de la manera en que funcionan las disciplinas científicas sigue siendo tan sugestiva como siempre. Normalmente concebimos la ciencia como una acumulación gradual de conocimientos que van desvelando la verdad de la naturaleza. Para Kuhn, ese gradualismo es una ilusión retrospectiva (de hecho podríamos hablar de una dimensión narrativa de su análisis: el progreso científico como un efecto del hindsight bias). La ciencia desfasada (que era ciencia en su tiempo, y decía "la verdad" sobre el mundo) no ha pasado a ser mito, o mentira: es ciencia de otra época, y debe ser contemplada en una perspectiva histórica. Los elementos de ella que perviven (los que "contribuyeron al progreso del conocimiento" según nuestra perspectiva habitual) no iban encaminados a ser ladrillos en nuestro edificio científico, sino en un sistema muy distinto, el de la época en que fueron formulados esos principios. Luego los hemos adaptado, reutilizado... toda ciencia tiene algo de bricolaje. Un historiador como Kuhn debe retrotraerse a la integridad histórica del pasado, y ver qué papel desempeñaban esos conceptos científicos en un sistema que tenía su propia coherencia y cumplía sus propios fines.

La ciencia del pasado ha incluido creencias y conceptos incompatibles con los que hoy consideramos "verdaderos". Eso nos hace suponer que en el futuro también nuestros conceptos científicos y creencias sobre la naturaleza del universo, las leyes de la física, etc., quedarán desfasados y se volverán una "verdad" histórica, entre comillas. ¿Lo son ya, en cierto modo, visto que esta perspectiva es concebible para nosotros? La verdad es en Kuhn algo que posibilita una comunicación, un entendimiento, una acción o una comunidad organizada en torno a ella. La relación de estas "verdades" (todas las verdades) con "la realidad" es algo que es constantemente reelaborado, y que no tiene mucho sentido plantearse como una cuestión científica, fuera de un planteamiento metateórico como éste. En este sentido, las verdades de Kuhn me recuerdan mucho a las verdades interaccionales tal como son definidas en las teorías pragmáticas de William James en The Meaning of Truth o de George Herbert Mead en "A Pragmatic Theory of Truth", mucho antes de Kuhn.

A lo que me refiero con "el calzador metodológico" que señala Kuhn es a esto, traduzco:

La ciencia normal, la actividad a la que la mayoría de los científicos inevitablemente se dedican casi todo el tiempo, se basa en la presuposición de que la comunidad científica sabe cómo es el mundo. Gran parte del éxito de la empresa deriva de la disposición de la comunidad a defender esa presuposición, si es necesario pagando un alto precio. La ciencia normal, por ejemplo, a menudo suprime innovaciones fundamentales porque por necesidad subvertirían sus planteamientos básicos. (5)

Claro que esta actividad de contención tiene un límite, hasta que se rompe el tinglado:

entonces empiezan las investigaciones extraordinarias que llevan a la profesión, por fin, a un nuevo conjunto de planteamientos, a una nueva base para la práctica de la ciencia. Los episodios extraordinarios en los que sucede ese desplazamiento de planteamientos profesionales son los que en este ensayo llamamos revoluciones científicas. Son las destrucciones de la tradición que complementan la actividad limitada por la tradición de la ciencia normal. (6)

Parece claro que uno debería intentar hacer ciencia extraordinaria, y no ciencia normal--suena mucho más interesante. Sin embargo, no está al alcance de cualquiera hacer cosas extraordinarias. Y menos aún conseguir que cuenten como ciencia. Uno de los atractivos del ensayo de Kuhn es su enfoque global, que atiende tanto a la coherencia de las teorías como a los protocolos de comunicación y promoción entre los científicos, a las idiosincrasias y manías, a las circunstancias locales y caóticas que acaban determinando lo que se acepta y lo que no se acepta como ciencia. La ciencia no depende de una inspiración solitaria: es una actividad colectiva, de grupos de personas que reconocen teorías, métodos y procedimientos aceptables; y sin embargo cada uno de ellos es un individuo único, y quizá no exista ningún punto en el que todos estén de acuerdo: la ciencia no se basa tanto en una lógica inflexible como en lo que Wittgenstein llamaba "parecidos de familia" entre grupos de fenómenos sólo parcialmente coherentes (claro que la coherencia tiene que ser la suficiente si es "ciencia" a lo que nos referimos).

Otra cuestión a la que está atento Kuhn y que no entra normalmente dentro del autoconcepto de las ciencias duras es su relación con la textualidad y los protocolos comunicativos. Los géneros lingüísticos utilizados en la formación y la comunicación de la ciencia forman parte de los protocolos que la definen como tal. Así, los libros de texto enuncian los presupuestos básicos de la disciplina, y éstos quedan limitados al uso de los estudiantes, a la formación... No se replantean esos conceptos en cada artículo de investigación, más bien se dan por hechos, y esta acotación del contexto de discusión es crucial para el funcionamiento de la ciencia. Es en los libros de texto, considerados secundarios, y que incluso pueden dañar la reputación del científico que los escribe, donde se articulan explícitamente los paradigmas que orientan y sirven de base a la investigación científica. Una revolución supone un cambio de paradigma. La voz autorial de un libro de texto no se dirige a los no-científicos, ni a miembros de otras "escuelas" y de la propia por igual. De hecho, la "dureza" de las ciencias viene dada por el hecho de que la comunidad científica no cuestiona esos planteamientos ni intenta convencer a nadie de su validez; los da por hechos (mientras duran, claro). Las humanidades no se encuentran en esta fase de desarrollo. Sí aparecen grupos que se comportan como científicos, escuelas que se encierran en sí mismas (la gramática generativa es un ejemplo obvio, o la funcional a continuación) -- pero de hecho es una especie de mimetismo por el prestigio que viene de semejante retórica y parafernalia de la ciencia, intentando endurecer la disciplina por el procedimiento de construir la casa desde el tejado. Estas escuelas pueden imitar la rigidez de la comunidad científica, pero no han constituido ciencias aparte, ni disciplinas académicas aparte (tanto más duros, quizá, los conflictos con otras escuelas o colegas a la hora de aceptar o presuponer la validez del trabajo realizado). "La historia nos hace pensar", dice Kuhn, "que el camino que lleva a un firme consenso en la investigación es extraordinariamente arduo" (15). Y lo que es sorprendente, y caracteriza a los campos que llamamos científicos, es que las divergencias iniciales entre "escuelas" que caracterizan a las otras disciplinas académicas lleguen a desaparecer en gran medida.

La constitución de estos paradigmas se manifiesta en la práctica a través de la constitución de redes sociales y profesionales que pastorean la verdad y validez de lo que se presenta como ciencia. Por ejemplo, en las épocas de conflicto entre paradigmas, gran parte del cambio puede producirse por el surgimiento de una nueva generación de científicos menos apegados a los viejos conceptos y métodos. Al ir desapareciendo la vieja generación (bueno, algunos sí que puede que se "conviertan"...) la profesión y su verdad se han transformado. "Pero siempre hay algunos hombres que se aferran a uno u otro de los viejos puntos de vista, y simplemente la profesión deja de leerlos e ignora su trabajo a partir de entonces. El nuevo paradigma implica una definición del área nueva y más rígida. Los que no quieren o no pueden adaptar su trabajo a ella deben seguir en solitario o sumarse a algún otro grupo" (19). Yo, leyendo estas cosas, pienso en la crisis profesional que está sufriendo la Filología Inglesa en España (ciencia blanda, ciertamente, y tanto más blanda ahora) al haberse suprimido su titulación propia, y al ser cada vez menor el número de personas que se autoidentificarían como "filólogos", aunque de momento sea esa su caracterización profesional oficial. Es, desde luego, un proceso de disolución que da lugar a muchas batallitas locales, alguna de las cuales hemos sufrido en carne propia (así cuando en mi oposición de cátedras se me echaba en cara no ser un "lingüista", a pesar de ser yo incuestionablemente un filólogo que se presentaba a una plaza de filología, y ser la lingüistica una área de conocimiento diferente). Me parece que ninguno de los miembros del tribunal tenía mucha conciencia de sí mismo como filólogo anglista, y sin embargo a título de eso estaban en ese tribunal.

La ciencia dura trabaja mediante proyectos de investigación fuertemente anclados en un paradigma. Son proyectos que buscan desarrollar el paradigma, formular explícitamente sus consecuencias en un terreno dado, o buscar resolver inconsistencias en él, fortalecerlo explicando fenómenos no explicados por él (siempre manteniéndolo como guía) -- lo que no busca esta investigación, la "ciencia normal", es producir conocimiento radicalmente nuevo. "Even the project whose goal is paradigm articulation does not aim at the unexpected novelty" (35). Todo esto son cuestiones de grado, naturalmente. Nadie, en ningún caso, espera encontrar lo inesperado en sentido amplio. Pero según Kuhn los protocolos de las ciencias son mucho más rígidos en este sentido que los de disciplinas no científicas. De ahí podemos deducir quizá la naturaleza de los proyectos de investigación que hoy sirven para financiar a los grupos de investigación en España. Están cortados con el patrón de las ciencias: toda su retórica, y presupuestos, están importados de las ciencias duras. Las humanidades juegan aquí en desventaja - ya desde el requisito inicial de trabajar en equipos de investigación. Los equipos tienden a favorecer el mantenimiento de paradigmas, mientras que la crisis del paradigma suele surgir del trabajo individual (aunque no siempre el trabajo individual sea más original que el realizado en equipo). La responsabilidad del investigador frente al equipo tiende a producir la búsqueda de terreno común, de resultados aceptables para todos (sobre todo cuando todos van a firmar un artículo que quizá sólo uno haya llevado adelante en la práctica). El investigador en ciencia normal y en ciencia de equipo debe resolver un problema concreto, y obtener resultados. Los estudios o experimentos que no obtienen los resultados esperados son inútiles, no se mencionan, no pasan a los anales. Tomemos el caso de un científico que mide longitudes de onda ópticas en condiciones diversas, ateniéndose a una teoría que justifica su actividad, su método y su instrumento:

No es sólo un explorador, o medidor. Por el contrario, debe mostrar, analizando su aparato en términos del corpus de teoría óptica establecido, que los números que produce su instrumento son los que entran en la teoría como longitudes de onda. Si alguna vaguedad residual de la teoría o algún componente no analizado de su aparato impide que complete esa demostración, sus colegas bien pueden concluir que no ha realizado ninguna medición en absoluto. (39)

De estos presupuestos a la supresión de experimentos sin éxito, o de datos que no casan con la teoría, sólo hay un paso. A partir de un momento dado, entra en juego la honestidad o deshonestidad del científico, pero visto desde cierta distancia es todo un cierto continuo de simplificación de la realidad para acomodarla a una teoría dada. (No niego, ni niega Kuhn, la utilidad de las ciencias ni su "seriedad" -- de hecho tanto más serias se vuelven cuando más se cuestiona su relevancia). Del paradigma aceptado, a las teorías específicas, a los métodos e instrumentos utilizados, hay una escala, pero en cada uno de esos pasos la realidad se va construyendo en interacción con el instrumento que la contempla. Y, quizá uno de los hechos más sorprendentes, ni siquiera quienes trabajen dentro de un paradigma, en un problema dado, tienen por qué creer en alguna de las cuestiones fundamentales que definen al paradigma. E incluso los científicos que están de acuerdo en la identificación del paradigma en el seno del cual trabajan pueden "estar de acuerdo en su identificación de un paradigma, sin estar de acuerdo con, o siquiera intentar producir, una interpretación o racionalización completa del mismo" (44). De hecho, la pertenencia a la comunidad científica y la certificación de la validez del trabajo se realizan a un nivel mucho más local, en el que las cuestiones abstractas básicas que caracterizan al paradigma no aparecen sino como trasfondo de la investigación concreta realizada. Esta investigación, de hecho, puede llevarse a cabo sin referirse explícitamente en ningún caso a las reglas del juego (47). Los paradigmas son objetos intelectuales más sólidos para el historiador de la ciencia (como Kuhn) que para el científico que está en su laboratorio trabajando en un problema concreto, manipulando sus frasquitos o sus espectros estadísticos.

El éxito de un paradigma o teoría no viene dado porque, al cotejarlo con "la naturaleza", veamos que dice la verdad. Siempre es un éxito comparativo, relativo a otro paradigma, parte de la competencia que se produce entre ellos en la comunidad científica en una crisis determinada (145). Un éxito relativo: en contra de lo que nos haría pensar una noción simplificada de "falsación", Kuhn señala que si la falsación consistiese en señalar que una teoría no funciona en algunos casos en que debería funcionar, todas las teorías estarían falsadas: siempre hay casos inexplicables, pero puede resultar más útil en conjunto el seguir ateniéndose a la teoría, porque es (en un contexto dado) mejor que otra. Ahora bien, un paradigma dado, o una teoría dada, no sólo aporta novedades y mejoras: también supone el abandono de problemas que la otra teoría planteaba (y que quedarán sin resolver), o la supresión de explicaciones que habían sido válidas y útiles y ahora dejan de serlo. Muchas cuestiones (y esto sucede tanto en ciencia dura como en filosofía) se resuelven por abandono, y porque pasamos a plantearnos otros problemas distintos, no porque se halle la respuesta en los términos en que se planteaba originalmente la cuestión. Y un nuevo paradigma debería dar lugar al surgimiento de nuevos problemas en los que pueda trabajar, con su labor de hormiguita, la ciencia normal, problemas que no eran problemas antes. Así la ciencia progresa no sólo resolviendo problemas, sino también creando problemas para poder resolverlos.

Esta visión un tanto caótica y relativista del progreso científico propuesta por Kuhn tiene mucho en común con la epistemología "anarquista" o "dadaísta" propuesta por Paul Feyerabend en su libro Contra el método. También Feyerabend observa la manera en que métodos y teorías constriñen el campo de lo observable, posibilitando unas preguntas a la vez que imposibilitando otras. En un ejemplo, también sobre óptica, comenta Feyerabend:

En el caso de Newton, la discrepancia cualitativa entre teoría y hecho es eliminada mediante una hipótesis ad hoc. En otros casos ni siquiera se emplea esta frágil maniobra. Se conserva la teoría y se intenta olvidar sus fallos... (...) "Todo lo cual parece repugnar a nuestros principios. Pero, en lo que a mí respecta" -- continúa Barrow -- "ni ésta ni ninguna otra dificultad ejercerá sobre mí tanta influencia como para hacerme renunciar a lo que sé que está de manifiesto de acuerdo con la razón".
Barrow menciona las dificultades cualitativas, y dice que se aferrará a la teoría sin embargo. No es éste el procedimiento usual. El procedimiento usual es olvidarse de las dificultades, no hablar nunca acerca de ellas, y proceder como si la teoría fuese impecable. Esta actitud es hoy muy común. (44).


También Feyerabend está atento a la falacia retroactiva en la constitución de nuestra imagen de la ciencia. "Mirando retrospectivamente a la historia vemos que el progreso, o lo que hoy se considera como progreso, ha sido conseguido casi siempre por contrainducción" (148).

El conocimiento proporcionado por el especialista es, pues, un conocimiento sesgado, tanto más cuanto más se aplica a ámbitos ajenos a su área de especialización. Recomienda Feyerabend la eliminación de especialistas de los puestos de poder, y "absoluta desconfianza ante el testimonio del especialista y ante la moralidad del especialista" (154).

"Un especialista es" para Feyerabend "un hombre o una mujer que ha decidido conseguir preeminencia en un campo estrecho a expensas de un desarrollo equilibrado. Ha decidido someterse a sí mismo a estándares que le restringen de muchas maneras, incluidos su estilo al escribir y su manera de hablar, y que se siente dispuesto a vivir lo más en concordancia que pueda con estos estándares mientras esté despierto (siendo esto así, es probable que también sus sueños estén gobernados por estos estándares)." (129).

La compartimentalización del conocimiento y la actividad humana producida por la división del trabajo, por la educación especializada y por la ciencia entra en conflicto

"con el cultivo de la individualidad, que [es lo único que] produce o puede producir seres humanos adecuadamente desarrollados" (Mill, On Liberty), "comprime, como el pie de una dama china, cada parte de la naturaleza humana que descuella sobre las otras y tiene la tendencia a hacer a la persona marcadamente distinta en líneas generales" (Mill) del ideal de racionalidad que está de moda entre los metodólogos". (16)

Una receta propuesta por Feyerabend (importada de J. S. Mill) es potenciar la proliferación de la diversidad, ya no sólo en la sociedad y en la ciencia (pluralidad de escuelas, métodos, grupos, tradiciones y culturas) sino interiorizándola: pluralidad intraindividual. (Con el peligro de que puede llevar "en casos extremos a personalidad múltiple" (150)). Pasa Feyerabend a exponer un ideal alternativo de desarrollo humano, y acude para eso, quizá por sobrecompensación, hasta los mares del sur.

"Todo lo que se necesita es menos moralismo, menos seriedad, menos interés por la verdad, un desinflamiento de la "consciencia profesional", una actitud más lúdica, la convencionalización de "una carencia de sentimientos profundos" (Mead, Coming of Age in Samoa, p. 7); cf. también p. 35: "Y junto a esto va la continua exigencia de que no se debe ser demasiado eficiente, demasiado destacado, demasiado precoz. Nunca sobrepasaré a los compañeros más que un poco" (el subrayado es mío), más una buena dosis de pereza y podermos llegar a nuestro pastel: libertad de elección tanto en los asuntos prácticos como en los intelectuales, y comerlo: pero una libertad sin demasiada tensión mental o emocional." (151-152)

Concluye Feyerabend que esta epistemología "anarquista" o "dadaísta" es útil circunstancialmente, no como ley absoluta:

"Puede llegar, desde luego, una época en la que sea necesario dar a la razón una ventaja temporal y en la que sea prudente defender sus reglas con exclusión de cualquier otra cosa. Pero no pienso que la nuestra sea una época de este tipo." (16-17).

Y si los años 60 no eran una época de este tipo, ¿qué decir de los 2000... esos sesenta corregidos y disminuídos? Con la metodología introducida ahora en forma de plantilla informatizada...


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Sábado, 17 de Diciembre de 2005 16:21. José Ángel García Landa Enlace permanente. Filosofía


Por aquí en bata

Se supone que es lo que hacemos los blogueros, ¿no? -- Teclear en pijama o en bata sobre asuntos irrelevantes o trascendentales. Pues hoy estoy vagueando, y con tan mala fortuna que (para un día que duermo a pata ancha) he conseduido perderme la entrega de premios del cole de los nenes, la primera vez que le dan un premio a Oscarelo, de dibujo, y bien ilusionado que iba a recogerlo (lo ha llevado su madre). Bueno, si el material está bien, igual se lo cuelgo en la red con los otros.

Mientras, Álvaro está malucho, con fiebres y dolores de cabeza, pero aun con todo ha estado practicando aquí raíces cuadradas y escudriñando un nuevo método de explicación de las mismas inventado por el abuelo (que desde que se jubiló de maestro se ha dedicado con ímpetu renovado a replantearse la pedagogía de la lectura, de las matemáticas y de todo, concluyendo que aún queda mucho por hacer en todos los campos). Nos ha enviado por imeil esta nueva perspectiva sobre la raíz cuadrada). Y la abuela también nos mandó instrucciones: suerte, porque yo las raíces cuadradas las tenía ya almacenadas en el cuerpo calloso. Por cierto, que mañana cumple años, bueno, cumplen años mi mami, y Bertita, que van simultáneas. ¡Felicidades por adelantado!  
Pues después de teclear este rato no sólo tengo que vestirme
y ordenar mínimamente la casa, sino también ponerme a currar
en lo que no hago entre semana (demostrado que por mucho trabajo que me
quite de encima, todavía no me da tiempo a hacer el que tengo comprometido).
Menos mal que mis colaboradores son pacientes, y que pronto llegan las
vacaciones para recuperar terreno. Ah, y yo también soy paciente
con ellos. Ahora resulta, por ejemplo, que se ha perdido en el correo un
libro al que contribuí, y mis separatas. Vaya, pues que me lo tendré
que comprar, seré mi propio cliente. Los autores académicos
no recibimos ni para alpiste. Lo más curioso es que ni sabía
yo que contribuía a ese libro, envié el artículo a
una revista y abracadabra, me aparece publicado en un libro (de hermenéutica,
sobre el filósofo alemán H. G. Gadamer, que murió
centenario y más que centenario hace poco). Bueno, una de las sorpresas
es agradable en el fondo, resignación. Por lo menos la revista sí
que me la han mandado.
 
Ahora veo que sale el abuelo (el otro abuelo, el que vive aquí)
para misa. Otro que va para centenario (esperemos) -- de momento acaba
de cumplir los noventa y un años. Hace años decía
mucho eso de "ya me queda poca cuerda"; luego, al ver que el
tiempo lo desautorizaba, ha optado por callarse y disfrutar de la vida.
Nos comimos una tarta, y nos estuvimos viendo un concierto de Sarah Brightman,
que es también la cantante favorita del abuelo, y bien que se lo
pasó. Lo han felicitado hasta de Argentina, familiares que nunca
lo han visto, pero es que el hombre es tan buena persona que hasta los
desconocidos se dan cuenta, cuánto más los familiares. El
otro día no estaba yo cuando llamaba una amiga, cogió el
teléfono el abuelo, y luego me decia ella en un correo que le había
cogido el teléfono "un señor entrañable".
 
Pues ayer nos fuimos a ver Lutero con Joseph Fiennes (a quien
no paro de ver por todas partes, parece Scarlett Johanson). Drama histórico,
excelente ambientación, pero suavecito en extremo con la figura
del reformador. Se pasa un tanto de puntillas por sus alianzas "con
los carniceros", según dicen pero no muestran en la película.
Tampoco acaba de funcionar como película con vida propia interna.
Pero aquí en España vendrá muy bien para educarnos
sobre el personaje. Cuando yo era pequeño, no había gran
diferencia entre personajes como Satanás, Barrabás y Lutero.
¡Herejes! Hoy en día casi todos los católicos españoles
son luteranos, aunque no lo confiesen...
 
Y esta tarde, si el Tiempo o la fiebre no lo impiden, nos iremos a
ver Otelo, que representa en el Teatro Principal la compañía
Teatro che y moche. No he visto un montaje de Otelo (bueno, uno completo)
en cuarenta años, o sea que nada me hace esperar que vaya a caerme
alguno cerca en otros cuarenta años. Aunque la vida, de hecho, suele
tener otra estructura estadística: quizá la semana que viene
pongan otro, más bien. Y de momento me voy a vestir, que si no no
hago más que inflar el blog.

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Domingo, 18 de Diciembre de 2005 12:06. José Ángel García Landa Enlace permanente. Personales


Otelo siempre en Alepo

Ayer era la última función de Otelo, por el Teatro Che y Moche, dirigido por María Ángeles Pueo. Teatro lleno, representación correcta si bien no para tirar cohetes, y observo que gustó al público (aunque alguno también se dormía detrás de mí). El Teatro Principal necesitaría que le sacasen el escenario un poquito más hacia el patio de butacas: un escenario en forma de rombo sobresaliendo supondría perder pocas butacas y aprovechar mucho más los palcos laterales. La compañía también se echaba innecesariamente al fondo del escenario, saliendo al proscenio sólo para los monólogos de Yago. En Shakespeare en concreto se apreciaría mucho un teatro un poco más en redondo -- y más pausa y peso en la pronunciación, menos prisa y gesto y movimiento innecesario (lo que aconseja Hamlet a sus propios actores, básicamente). En fin, la función empezó de manera poco prometedora, con parlamentos casi inaudibles y apresurados, pero para el final había captado la atención y complicidad del público (complicidad con Yago, claro, que así está hecha la obra...).   La escenificación era escasa: telas, rampas cubiertas, luces abstractas proyectadas (al final se vuelven más concretas, dando forma a las pesadillas de Otelo al creerse cornudo). Va bien con Shakespeare la parquedad en el escenario, pero a veces tardaba demasiado el cambio de escena, con movimientos innecesarios de cordajes y sábanas, que llaman la atención sobre lo que debería ser invisible. En cuanto a la caracterización, se elige a un Otelo más bien turco o mongol, en absoluto magrebí o negro; opción defendible aun cuando a mí no me parezca la más adecuada. Otelo es descrito como oscuro, negro, al menos comparativa y relativamente, no hace falta tampoco que sea un zulú, pero sí debería contrastar en color, no sólo en exotismo, con Desdémona y los demás. En cualquier caso hay una larguísima tradición de Otelos claritos (y cuando no, claro, era un blanco pintado de negro el que lo solía representar)-- pero hoy en día no andamos escasos de negros y moros por Europa... aunque en fin, entiendo que cada compañía tiene sus circunstancias.   También se blanquea a Otelo en esta función de otra manera: cambiando el final de la obra, sustituyendo el suicidio de Otelo y versos acompañantes por... el de Romeo. ¡¡¡¡No!!!-- ¡¡¡SÍ!!! Bueno, desde luego también es una opción, pero habría que plantearse muy bien lo que se pretende conseguir con semejante maniobra. A mí me parece curioso en tanto que experimento, y adelante si es lo que se quiere hacer, pero me parece cuestionable la ideología inconsciente que conlleva este cambio. Aquí tenemos a Otelo pidiendo a los nobles venecianos que lo dejen solo un momento con Desdémona muerta, en atención a sus anteriores servicios al Estado. Pasamos de una escena pública a una escena privada, y yo creía que iban a seguir los versos sobre el turco, opción que me parecía más viable... pero no, de repente desaparece Otelo y aparece Romeo (enlazando con el tema del veneno que había mencionado Otelo en 4.1 -- (digo "4.1" por decir algo, en la función de ayer no había actos, ni intermedios). Tanto Romeo como Otelo mueren "con un beso", y esta escenificación resalta ese paralelismo. Así Otelo muere en parte la muerte de Romeo, una muerte engañada e inocente (de ahí el blanqueado de Otelo a que me refería antes), y la obra termina con los dos solos muertos en el lecho, sin la reflexión pública de los venecianos sobre su destino (ni el énfasis final, implícito, en el destino de Yago y Emilia).   Es que hay dos tragedias en Otelo, una como contrapunto de la otra, y siempre sorprende la tragedia olvidada de Emilia, sobre todo cuando se elige dar énfasis al personaje (lo cual no es el caso aquí, como digo). Yago sospecha la infidelidad de Emilia, y proyecta sus obsesiones sobre Otelo: es Otelo quien mata a la inocente Desdémona, aunque al final Yago también acabe matando a Emilia, de quien en realidad no sabemos si se acostó o no con Otelo, como temía Yago. Todo parece ser producto de la mente suspicaz y obsesiva de Yago, pero nada queda descartado en realidad. En la tragedia de Otelo, el punto de vista privilegiado que tenemos (al conocer las maquinaciones de Yago) nos certifica la inocencia de Desdémona; en la de Emilia, no disponemos de ese punto de vista privilegiado, y eso nos ofrece otra perspectiva adicional sobre el tema de la sospecha. Por otra parte, Emilia es una heroína activa, que elige hablar y denunciar (aun a riesgo de morir) antes que callar como le ordena su marido; es, quizá, la auténtica heroína trágica de esta obra, pues Desdémona limita sus elecciones a no rehuir a Otelo e insistir en proclamar su inocencia -- y denunciarse a sí misma. De hecho resucita brevemente, y de modo harto improbable, tras su estrangulamiento, para despedirse exonerando a Otelo y mandándole recuerdos: a la pregunta de Emilia de quién le ha hecho eso, dice, "Nobody, I myself. Farewell. Commend me to my kind lord. O, farewell!". Esta Desdémona exagera, realmente. (En la función de ayer, Desdémona elegía con buen criterio seguir estrangulada y callada). Desde luego, la primera persona interesada en blanquear a Otelo es Desdémona. Shakespeare también: nos muestra un patético Otelo, cuya violencia injustificable queda (casi) plenamente justificada por la manipulación a que se ha visto sometido a manos de Yago. Yago encarna la envidia, la mentira y el rencor, pero también la paranoia masculina; es la personificación de esos protocolos homosociales que llevan a la llamada "violencia de género". Y también encarna a la misoginia, y al cálculo estratégico, y... una combinación desde luego complicada y única que impide reducirlo a una sola de sus facetas.   Porque si Yago tiene sus "motivos" (envidia, venganza, racismo, machismo, etc.) también por otra parte es la encarnación del espíritu dramático de la obra. En toda obra de teatro hay alguien que planea algo, y ese algo fracasa (aunque luego la obra pueda culminar en éxito inesperado). En el teatro se ve cómo los planes de los humanos se estrellan contra los planes propios de las cosas, el "destino" que no controlamos pero que acaba por ser nuestro, o nosotros suyos. Shakespeare nos presenta a veces artistas de la intriga, normalmente maléficos (Ricardo III o Yago), que huyen hacia adelante, enrevesando con sus mentiras la situación y creando una estructura de engaños cada vez más compleja, por el placer (más allá de los motivos locales) de ver hasta dónde aguantará, por amor a la intriga, por ver hasta dónde llega su destino. Por eso Yago se enfrenta satisfecho y silencioso a la tortura al final de la obra: es él, sobre todo, quien nos ha traído hasta aquí, ya no le queda nada más que añadir.   En las palabras finales que no pronunciaba ayer, al romeificarse, Otelo habla a los nobles venecianos, y al público también, y da instrucciones primero sobre cómo hay que recordarle, con precisión y exactitud (sin blanquearlo ni ennegrecerlo): como un personaje que amó "not wisely but too well" (son sus términos, no es que yo esté de acuerdo con ellos), y que por ignorancia se causó un gran daño a sí mismo, y es ahora consciente de ello. (Eso sí es trágico, el daño que uno se hace a sí mismo, y más cuando es por elección, como lo es aquí y no reconoce del todo Otelo). Pero más interesante aún es la manera en que se suicida. Ha pedido que se recuerden sus servicios al Estado, y termina diciendo:   Y decid además que una vez, en Alepo, Donde un maligno turco con turbante Apaleaba a un veneciano e infamaba al Estado, Yo cogí por la garganta al perro circunciso Y le golpeé así. (Se apuñala a sí mismo)   Otelo, que ha sido siempre el forastero, el extraño, el que no acababa de conocer los usos y costumbres de la galantería veneciana, el inseguro -- con este acto se reafirma como un ser para siempre ambiguo, a la vez servidor y enemigo del Estado, el Otro que se lleva dentro a sí mismo a su pesar, el converso que se vuelve contra lo que odia en sí mismo, y que le hace ser lo que es. Otelo quiere blanquearse también con este último acto, pero es un acto fundamentalmente ambiguo, al mostrar que jamás Desdémona debió dejarse seducir por quien llevaba dentro de sí al turco con turbante. En eso no podrán sino concurrir con Yago los nobles venecianos, empezando por el padre de Desdémona si viviera... que también ha tenido su parte en la tragedia, alimentando las sospechas de Otelo. Es una tragedia machista hoy arquetípica, la del asesino de su esposa que luego se vuelve contra sí mismo, o contra el turco de turbante que lleva dentro, y nos hace a todos pensar a coro, ¿por qué no habrá hecho al revés, apuñalando primero al turco? (La respuesta, claro, es que el turco tiene que salir a la luz antes de ser apuñalado). La inocencia indudable de Desdémona parece, turbiamente, insinuar que Otelo podría haber estado justificado en su violencia si no hubiese sido tan escandalosamente engañado. No es Otelo un alegato "contra la violencia de género", sino algo muy distinto, una tragedia que saca su energía, en parte, del sistema patriarcal que la sustenta, y al que sustenta. Aunque en el Juicio Final Dios puede perdonar a todo el mundo, y la tragedia nos coloque en parte en esa perspectiva, por otro lado no deja de ser turbadora la imagen del "cargamento trágico" de la cama que une a Otelo y a Desdémona, como una versión de pesadilla del orden sexual del patriarcado, como si todo orden matrimonial se sustentase, en última instancia, en la posibilidad latente del asesinato que aquí se ha materializado, y que sale a la luz para apesadumbrar a todos los que participan de ese orden. Porque reconocen al turco con turbante que también llevan dentro, quizá.   Parece justo separar a Otelo y Desdémona tras el crimen, y dejar que estén juntos sólo en el pasado (si es que queda de algún modo un lugar donde el pasado esté a salvo, guardado en sí mismo, sin que lo contamine lo que luego sucedió). También tiene su parte de justicia el despedirlos juntos, como en la película de Oliver Parker, siempre que sea el mar y no la tierra quien se trague sus cuerpos atados uno a otro. Y por eso (aunque algunos opinen que esto resulta más bien de que Kenneth Branagh no pueda faltar en la foto), también está bien, muy bien, que en el lecho de muerte, entre Otelo y Desdémona, se tumbe, sin que nadie lo invite ahí, Yago.

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Cognición retrospectiva, intertextualidad, e interpretación: Un símbolo en 'Navidad', de Nabokov

Ha salido por fin, tras años –AÑOS, digo– de retraso, un artículo que envié para su publicación en Symbolism, un anuario de crítica literaria editado en Nueva York. Cada vez me impacientan más los protocolos y lentitudes de la publicación académica, aunque creo que este tipo de artículos no los escribiría si no me comprometiese previamente a pasar por esos protocolos. En todo caso, cada vez veo menos la necesidad ni conveniencia de hacerlo. Se queda la editorial con el copyright de mi texto inglés, sin que yo (culpa mía, claro) me plantease para nada la conveniencia o inconveniencia de eso. Y a cambio paga cero (aunque el volumen lo venden caro); espero que me manden un ejemplar pero ya veremos, de momento sólo me han llegado dos birriosas separatas (2). Yo es que ya paso, me voy a autoeditar aquí mismo todo lo que me apetezca que lea el personal, total no lo van a leer si no quieren ni aquí gratis ni en Symbolism pagando. La referencia en inglés del artículo que sale (para mí) hoy es: "Hindsight, Intertextuality and Interpretation: A Symbol in Nabokov’s ’Christmas’", en Symbolism: An International Annual of Critical Aesthetics. Vol 5. Ed. Rüdiger Ahrens. New York: AMS Press, Inc., 2005. Iré traduciéndolo poco a poco en este post –una tarea que se presta a ser postpuesta, quizá. En resumen, "este artículo examina la significación del simbolismo de la mariposa en el relato de Nabokov ’Navidad’ (1925), a la luz de una teoría interaccionista de la interpretación. Se muestra cómo los elementos intertextuales emergen a través de un proceso de debate crítico, relectura e interacción discursiva, a medida que se van estableciendo gradualmente la importancia y significación cultural de un texto. El enfoque crítico de este artículo intenta combinar las percepciones del análisis del discurso, de la hermenéutica narrativa y de la pragmática literaria".


COGNICION RETROSPECTIVA, INTERTEXTUALIDAD E INTERPRETACION: Un símbolo en "Navidad" de Vladimir Nabokov
http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/z05-3.html#anchor45323

(Nota: para el retorno de las notas al texto principal, usar el botón  "volver atrás" del navegador)

  Mirando retrospectivamente, veo que me di cuenta de la importancia de la cognición retrospectiva para el análisis narrativo a través de la lectura de "Story and Discourse in the Analysis of Narrative", de Jonathan Culler, de Foregone Conclusions, de Michael André Bernstein, y de Narrative and Freedom, de Gary Saul Morson. (Nota 1).   Son éstas obras clave para el estudio de la distorsión retrospectiva o hindsight bias, que es uno de los principales motores de la dinámica narrativa--un fenómeno perspectivístico tan intrínseco a la representación narrativa que podría merecer el nombre de "la falacia narrativa" (Nota 2). Estas obras ofrecen una crítica precavida ante las distorsiones del hindsight bias (aunque no utilizan este término, ni tampoco el de "falacia narrativa"). Culler deja la cuestión en un estado de equilibrio entre los equivalentes narratológicos del realismo filosófico (una historia preexistente sería articulada o expresada mediante un discurso narrativo) y del idealismo (sería la percepción o cognición retrospectiva que actúa durante la producción del discurso la que de hecho genera la historia contada). Morson y Bernstein expresan más explícitamente una desconfianza ante la comprensión surgida de la percepción retrospectiva. Argumentan en favor de una "prosaica" de la representación que desactivase la distorsión retrospectiva y las falacias que de ella derivan, en favor de lo que llaman sideshadowing ("altermonición", por analogía a foreshadowing, "premonición"). Se trataría de una autodisciplina perspectivística encaminada a reconocer la plenitud del presente y la intedeterminación del futuro. Este énfasis en el valor del presente también sería aplicable al análisis del pasado (el pasado-como-presente que fue). Morson y Bernstein, por tanto, se oponen a la tendencia casi universal a la "retromonición" o backshadowing que nos hace ver el pasado como una premonición del presente, creando las ilusiones del destino, los presagios, las conclusiones previstas e inevitables.   Estas perspectivas son iluminadoras y estimulantes, y los libros de Morson y Bernstein, así como el de Culler, son muy recomendables. (Nota 3). Sin embargo, deseo aquí presentar más argumentos a favor de la legitimidad de la percepción retrospectiva, para moderar un tanto los pronunciamientos "pro-prosaicos" de Bernstein y Morson. (Nota 4). Muchas modalidades de la acción, tanto real como simbólica, dependen de la retrospección, y la percepción retrospectiva sí que proporciona conocimiento, "después de todo". (Nota 5). La percepción retrospectiva no es sólo una distorsión: es la cosecha de la productividad del tiempo, por decirlo en el estilo de Paul Ricoeur. (Nota 6). La crítica de la lectura y recepción literarias proporciona un terreno rico para esta indagación. El tiempo que pasa entre la escritura de una obra y su lectura es productivo en varios sentidos, y sólo la percepción retrospectiva nos permite reconocer las transformaciones que una obra ha sufrido debido a la influencia oculta de otros textos y acontecimientos sobre lo que (aparentemente) se hallaba fijado en la página en forma de escritura. Si la cognición retroactiva es una ilusión, es una ilusión necesaria --una ejemplo más del tipo de ilusionimo que sostiene, a modo de Atlas, el teatro del mundo humano.   En este artículo examinaré algunas consecuencias interaccionales de la cognición retrospectiva, especialmente en lo tocante a la expansión intertextual de un texto. La intertextualidad es una dimensión clave a tener en cuenta en el estudio de la textualidad, hasta tal punto que, según Robert de Beaugrande y Wolfgang Dressler, "el conjunto de la noción de textualidad puede depender de una exploración de la influencia de la intertextualidad como un control de procedimientos en el conjunto de las actividades comunicativas" (Nota 7). Sin embargo, las relaciones intertextuales son tan variadas que parecen desafiar a la sistematización. Además, un examen detallado de los procesos intertextuales a menudo saca a la luz complejidades que habían pasado desapercibidas a una visión más general. Pretendo aquí examinar algunas de estas dinámicas intertextuales complejas en el campo de la hermenéutica literaria.

En elgunos procesos intertextuales, las huellas intertextuales se establecen retrospectivamente, por medio de un acto interpretativo que supone una reinterpetación de textos, que son conectados por un crítico mediante un enlace postulado entre ellos. Borges y T. S. Eliot ya observaron esto, al desarrollar nuevas definiciones de "precursores" y de "tradición", respectivamente. Borges, quizá reconociendo en Kafka a uno de sus precursores, escribe como sigue:

    Yo premedité alguna vez un examen de los precursores de Kafka. A éste, al principio, lo pensé tan singular como el fénix de las alabanzas retóricas; a poco de frecuentarlo, creí reconocer su voz, o sus hábitos, en textos de diversas literaturas y de diversas épocas. (...) En cada uno de esos textos está la idiosincrasia de Kafka, en grado mayor o menor, pero si Kafka no hubiera escrito, no la percibiríamos, vale decir, no existiría (...). El hecho es que cada escritor crea a sus precursores. Su labor modifica nuestra concepción del pasado, como ha de modificar el futuro. (Nota 8).

Recordemos que para Eliot (a quien también menciona Borges) la tradición cultural hace que la Historia se modifique retroactivamente, en lugar de sencillamente progresar hacia adelante:

Los monumentos existentes [Eliot se refiere aquí a las grandes obras literarias -- dejando traslucir en su terminología un concepto de la literatura curiosamente funerario] forman un orden ideal entre ellos, que se modifica por al introducirse entre ellos la obra de arte nueva (de la auténticamente nueva). El orden existente estaba completo antes de la llegada de la nueva obra de arte; para que persista el orden tras haber sucedido la novedad, todo el orden existente debe alterarse, siquiera sea ligeramente. [... El pasado es] alterado por el presente tanto como el presente es dirigido por el pasado. (Nota 9).

 

  Jugando con esta idea, David Lodge hace que uno de los personajes de su novela Small World (trad. española: El mundo es un pañuelo) escriba una tesis sobre "la influencia de T. S. Eliot sobre Shakespeare" (Nota 10). Como sugieren estos ejemplos, existe una amplia gama de tales efectos intertextuales retroactivos. Algunos no son intencionados, y puede aplicárseles la caracterización general que hizo C. S. Lewis: "Toda obra de arte que dura mucho tiempo en el mundo continuamente está adoptando estos nuevos colores que el artista ni previó ni pretendió que tuviesen" (Nota 11). Me interesan aqui especialmente, sin embargo, los efectos retroactivos que puedan clarificar una intención profunda (Nota 12), una expresión simbólica que no es totalmente accesible para los lectores originales de la obra, quizá ni siquiera para el autor miso, pero que puede ir emergiendo a través de la interacción intertextual a medida que se despliega el trabajo de la lectura y de la interpretación crítica. El estudio de la intertextualidad a la luz de de las perspectivas narratológicas sobre la retrospección pone de manifiesto que la intertextualidad es un proceso interactivo de producción discursiva, no una red predefinida de relaciones textuales. En este sentido, mi análisis engarza con llamada que hacen de Beaugrande y Dressler en favor de un enfoque procedimental al estudio de los textos en su función comunicativa. (Nota 13). Esta perspectiva sobre la intertextualidad resulta de una conceptualización del discurso como proceso, en contraposición al estudio del texto como estructura. (Nota 14). El estudio del efecto de la cognición retrospectiva en el discurso de la crítica deriva, por tanto, de un desplazamiento más general hacia el estudio de la naturaleza procesual del discurso, al ser un análisis de ciertas cualidades procesuales del discurso escrito en una situación interaccional dada. En Strategies of Discourse Comprehension van Dijk y Kintsch observan que desde los años 70, muchos lingüistas reconocieron que "el objeto empírico de las teorías lingüísticas" había de ser "el uso efectivo del lenguaje en sus contextos sociales" antes que "los sistemas lingüísticos abstractos o ideales" (Nota 15). Esto condujo al desarrollo del análisis del discurso como campo interdisciplinar con contribuciones de lingüistas, psicólogos y otros estudiosos de procesos comunicativos. El "supuesto interaccionista" de van Dijk y Kintsch plantea que el análisis del discurso debe tener en cuenta la totalidad del proceso interactivo entre los comunicantes, incluyendo "la interacción verbal y la no verbal". El "supuesto situacional" estipula que la interacción comunicativa es "parte de una situación social" en la cual los sujetos que interactúan pueden desempeñar "funciones o roles" específicos, y quizá haya que tener en cuenta "estrategias" y "convenciones" especiales. (Nota 16). La tradición del comentario crítico de las obras literarias es una en concreto de esas situaciones discursivas, pero constituye un continuo discursivo con otras situaciones --con la literatura-como-discurso, y en última instancia con los propios procesos comunicativos y la experiencia del autor.   Con el fin de ilustrar la articulación interaccional de la intertextualidad y el papel específico de la retrospección en este proceso, me centraré, como caso experimental, en un relato breve de Vladimir Nabokov y en las maneras en que ha sido leído -- dando lugar a un número de interpretaciones que siempre están intertextualmente mediadas.   Nabokov es bien conocido como embaucador literario, un autor que se deleita en diseñar rompecabezas interpretativos para que los resuelvan sus lectores -- ostensiblemente para invitar al deleite cómplice del lector, o quizá, según muchos sospechan, únicamente para la satisfacción olímpica del autor viendo cómo los lectores se quedan a dos velas. El texto de Nabokov está intensamente sobredeterminado. Varias capas intencionales de significado pueden subyacer a episodios aparentemente inocentes, y muchas más pueden subyacer a los que son abiertamente desconcertantes. Se comprenderá que la intertextualidad es uno de los principales medios usados para producir esta plurisignificación textual. Maurice Couturier analizó magistralmente la lógica interna de la poética de Nabokov, entendiéndola como un intento de dominación en el juego de la interacción narrativa. La escritura es comparada por Nabokov a la invención de problemas de ajedrez: ambos requieren una "sublime insinceridad". Al igual que en los problemas de ajedrez, observa Couturier, el conflicto no se juega entre las piezas blancas y las negras, sino entre el autor y los lectores. El problema es ingeniado y resuelto por el autor, y el papel del lector ideal está bien definido­el papel del lector real es casi superfluo. Los lectores pasan por un proceso de aprendizaje, aprendiendo a ser artistas siguiendo los pasos del autor. El autor es el lector ideal, y los buenos lectores luchan contra el texto lo mejor que pueden. La escritura aparece así como la proyección interactiva del amor de sí narcisista. El autor construye un yo textual ideal, y esto lo experimenta el lector real como una exclusión: éste percibe de manera imperfecta los deseos y tomas de postura del autor a través del velo poético. Se provoca a los lectores a que intenten descubrir al autor real, pero su lectura y análisis sólo les permitirá acceder al autor ideal. Entretanto, sin embargo, los lectores se irán construyendo a sí mismos como lectores ideales a través de su confrontación con el texto. El autor real construye un lector ideal, y el lector real construye un autor ideal. Nabokov así difumina, según Couturier, las fronteras entre el exterior y el interior del texto, y fuerza a su lector a hacer lo mismo. Estas proyecciones de identidades son la condición previa del intenso efecto poético de su texto: el lector experimenta la impresión de producir el texto junto con el autor. (Nota 17).   Y, hasta cierto punto, podríamos sostener que los lectores en efecto sí que producen el texto del autor. La resolución de enigmas tiende a volverse infecciosa, y los lectores crean nuevos enigmas para resolverlos ellos mismos allí donde el autor no colocó intencionadamente ninguno; enfrentados a un fragmento problemático, los críticos aplican su ingenio para producir elegantes soluciones que bien pueden mejorar las que el autor había pensado -- eso suponiendo que estas últimas sean siquiera accesibles, ya que generalmente tanto el problema como la solución son recuperables únicamente mediante la interpretación de los críticos y lectores. De este modo, Nabokov acciona el arranque de un motor hermenéutico que mantiene a la semiosis circulando e impide que los enigmas lleguen jamás a resolverse completamente (lo cual sería el peligro de una escritura con "soluciones"). Un ejemplo práctico, en el campo de la intertextualidad, lo proporciona el tipo de análisis llevado a cabo en el libro de John Burt Foster El arte de memoria de Nabokov y el modernismo europeo (Nota 18), un estudio crítico en el que las líneas de conexión intertextual entre Nabokov y otros escritores modernos oscilan desde las alusiones claras hasta el tipo de especulación que es non vera, sebbene ben trovata -- siendo todas ellas el producto de la misma lógica intertextual. Si un clásico puede definirse como una obra en la que el significado del texto es inseparable de la tradición de interpretación crítica que genera, Nabokov ingenia para sus obras un mecanismo, ya instalado de fábrica, diseñado para entretejer textos e interpretaciones en un continuo sin costuras: un clásico autogenerativo.   Como muchos autores, Nabokov desarrolla sus propios esquemas de imágenes, motivos y patrones estilísticos favoritos, esquemas recurrentes que, más allá de su función estética inmediata en cada contexto dado, actúan como filigranas del autor. Se convierten en parte del juego del escondite de la identidad autorial. Es plausible sostener que Nabokov es más consciente que la mayoría de los autores acerca de la función de estos esquemas: los cuida cariñosamente y los va variando con gran habilidad. Por tanto, estos esquemas tienden a volverse autorreflexivos. Una variación sobre un motivo nos remite al uso anterior de un motivo similar; las filigranas autoriales se vuelven la ocasión para el juego intertextual del autor entre bambalinas. Así, el autor añade solidez y coherencia al conjunto de sus obras, reelaborando y llevando a un nivel satisfactorio de rendimiento estético algunos elementos que estaban allí desde el principio -- o que, más bien, estaban allí sólo en parte, pues muy a menudo estos esquemas se vuelven visibles en una obra sólo cuando son completamente desarrollados en obras posteriores. Su presencia en las obras tempranas bien puede ser ya significativa, pero se vuelve más significativa cuando se contempla retrospectivamente, quizá incluso retroactivamente: parte del rendimiento estético de estos esquemas en sus avatares tardíos se comunica retroactivamente a sus versiones tempranas. La significación embrionaria del motivo en su manifestación temprana se desarrolla, por tanto, no sólo en las obras posteriores, sino también en la obra temprana tal como es releída por la obra posterior (y por los críticos). La distorsión retrospectiva se explota así artísticamente haciendo que las obras tempranas reverberen con el eco de las más tardías. Así, por ejemplo, los comentarios metaficcionales de Nabokov en "Mademoiselle O" sobre el uso de motivos autobiográficos añaden una nueva dimensión de lectura a las obras en las cuales se usaron esos elementos autobiográficos (por ejemplo, la institutriz, la veranda con vidrieras de colores, el pabellón del jardín en La Defensa y otras obras). La autobiografía Habla, Memoria y las entrevistas de Strong Opinions abren la dimensión autobiográfica de las obras tempranas, sugiriendo en ellas niveles de lectura que nos permitan reinterpretar las revelaciones más retraídas que hace el autor al respecto en las obras explícitamente autobiográficas. Las obras comunican por tanto, entre líneas, elementos de experiencia que adquieren su significado completo cuando son leídos como proyecciones o transformaciones de la experiencia personal del autor, y no meramente como la experienca transmitida por una lectura "intrínseca" de la obra, por muy estéticamente satisfactoria que pueda ser esa lectura. "La lectura de las novelas como autobiografías", por decirlo a la manera de Anatole France (Nota 19), es al menos tan interesante como la lectura de una autobiografía que saque a la luz la novela que en términos composicionales contiene toda autobiografía (un tipo de lectura que siempre debe aplicarse a las autobiografías). Lo que está en juego en todo esto, sin embargo, no es sólo una cuestión de curiosidad o de interés académico "extrínsico" en la vida personal de un autor, sino el interés de su poética: su poética de la experiencia en su sentido más amplio, más allá de esa cuestión más inmediatamente accesible que es el diseño estético de la obra como un artefacto perfectamente controlado -- máxime al ser éste último un nivel en el que las obras de Nabokov resultan ser, para algunos críticos, un tanto excesivas en su perfección. Más allá de los trucos del prestidigitador y las trampas astutamente disimuladas instaladas para el lector, las obras de Nabokov también se mueven en una dimensión en la que el autor se comunica consigo mismo, de modo tentativo, quizá no siempre de modo consciente: un diálogo que en todo caso tiene lugar a espaldas tanto del narrador como del autor implícito. (Nota 20). Puede que no tenga mucho sentido distinguir entre "autobiografía" y "ficción" en Nabokov, ya que la memoria y la ficción interactúan en su obra de una manera de la que el autor era plenamente consciente. "Siempre sostenía que ’usar’ algo o a alguien en su ficción de hecho lo convertía en ficticio en su memoria" (Nota 21). Y en algunas de sus obras exploró las posibilidades estéticas de esta confrontación entre la vida efectiva de un autor y sus "otras vidas" en la ficción -- un camino emprendido también por Joyce, Proust, Gide, y más recientemente por Paul Theroux y Javier Marías.   Esta confrontación con el yo extraliterario del autor es consciente en algunas obras, pero llega a ese punto sólo tras una incubación preliminar a un nivel más incipiente e informe, en el cual el uso del material autobiográfico por parte del autor no está controlado por un plan deliberado; es significativo, pero no forma parte del diseño del autor destinado a la comunicación pública. La comunicación tiene lugar aquí a un nivel más privado, y tiene que ser interpretada a modo de comunicación no verbal, como "lenguaje corporal" que acompaña al lenguaje articulado constituido por el diseño consciente de la obra. (Nota 22). Podemos, pues, hablar de un doble nivel de comunicación en la poética de Nabokov: comunicación corporal frente a comunicación controlada, o comunicación privada frente a comunicación pública -- aunque estos pares de términos no siempre coinciden entre sí, ni son igualmente aptos para describir todos los casos, en tanto que descripciones de esta dimensión adicional de la lectura.   Me centraré aquí en la interpretación de un símbolo de renacimiento y en la reutilización de elementos autobiográficos en el cuento de Nabokov "Navidad" ("Christmas"), con especial atención a la dimensión intertextual de la poética nabokoviana de la autocomunicación. (Nota 23).

Para empezar, el relato está situado en la Rusia pre-revolucionaria. Priscilla Meyer proporciona una descripción muy adecuada del papel de tales escenas rusas en el universo imaginario de Nabokov:

    La Rusia de Nabokov, tal como la describe en Habla, Memoria, es el emplazamiento de un pasado ideal. Nabokov la asocia con cristales coloreados, arcos iris, mariposas, y el pabellón donde empezó su primer poema de amor; es el espacio-tiempo de una niñez perfecta enraizada en el amor que compartía con sus padres. La pérdida de todo esto se presenta en la obra de Nabokov como una especie de eco o parodia de la separación de esa dimensión ideal que abandonamos cuando nacemos y que volvemos a recobrar cuando morimos, despojándonos de nuestra espléndida mansión terrestre como pálido reflejo que es de la eterna: una cosmología de dos mundos en la cual morimos entrando en la vida. (Nota 24).

Los símbolos recurrentes aquí mencionados (el cristal de colores, el arco iris, la mariposa) funcionan como ventanas al otro mundo, símbolos que permiten ver un destello de la perfección transcendental. Esta dimensión de la mitología personal de Nabokov ha sido estudiada por Alexandrov, y más recientemente, en relación a los relatos breves, y más en concreto a "Navidad", por Shrayer. (Nota 25). Nuestra propia lectura requiere una atención tanto al relato como a lecturas críticas previas realizadas por Naumann, Boyd, Shrayer y otros críticos, consideradas como un continuo intertextual. (Nota 26). He aquí una descripción del simbolismo central del relato según Boyd:

    Un padre decide suicidarse tras la muerte de su hijo, antes que enfrentarse a una vida "humillantemente carente de sentido, estéril, vacía de milagros" -- cuando en ese preciso momento una mariposa nocturna Attacus a la que su hijo tenía gran aprecio, debido al calor de una caldera cercana, emerge rompiendo su crisálida y sube andando por la pared, con las alas hinchándose y respirando. (...) A pesar de todo el sufrimiento que contiene, el mundo está rebosante de dichas. (Nota 27).

Y Naumann resume el argumento del relato como sigue:

En la parte I, al caer la tarde, Sleptsov, ciego de dolor, mira la cera de los cirios del funeral en sus dedos. En la parte II, a la mañana siguiente, sale fuera y recuerda a su hijo, al que acaba de enterrar. En la parte III, visita la tumba de su hijo, consiguiendo sólo entristecerse más. Al anochecer, va a la habitación del niño y se deshace en lágrimas. Recoge algunas de las pertenencias del chico en un cajón. En la sección final, el padre lleva esos tesoros al ala caldeada de la casa y los examina. La intensa emoción de estos recuerdos ahora ["momentoes" en el original: "moments" + "mementoes"?] le lleva a un rechazo absoluto de la vida. En ese momento, se oye un chasquido y el padre abre los ojos. Con el calor de la habitación, una hermosa mariposa ha surgido del capullo que atesoraba su hijo. (Nota 28).   El simbolismo de las mariposas en los escritos de Nabokov ha sido estudiado por varios críticos, incluyendo al propio Boyd en su biografía (en especial el capítulo 4, "Butterflies", de The Russian Years) y en Nabokov’s Butterflies (Nota 29). Una mariposa es, claro, un símbolo natural del renacer, o más bien de la vida después de la muerte, debido a la similitud de su ciclo vital (larva, crisálida, mariposa) a la transmigración del alma del cuerpo, a través de la tumba, a la vida en otro mundo. (Nota 30). En sus obras no ficticias, Nabokov usa la imagen para referirse a su propia vida de ultratumba (quizá sugiriendo también una dimensión literaria de esa vida de ultratumba) cuando habla de las expediciones de caza de mariposas que quiere llevar a cabo "antes de pupar" (Nota 31).   Una lectura genética de "Navidad" abre dimensiones adicionales de significado simbólico en el motivo de la mariposa -- un lado menos públicvo del simbolismo de Nabokov. "Público" se relaciona aquí con "intrínseco": una lectura estética del relato (la lectura a la que invita el relato) mantiene las asociaciones simbólicas más personales secretas, o al menos aletargadas -- hasta que se incuban. Una lectura genética viola así una dimensión de la construcción del relato (la lectura buscada deliberadamente por el autor) con el fin de abrir dimensiones de significado adicionales. Pero el simbolismo en el que descansa una lectura inmanente del relato no queda destruido; en lugar de eso, adquiere resonancias adicionales a medida que se teje una trama más compleja de asociaciones simbólicas.

Para presentar esta lectura genética de "Navidad", yuxtapongamos ahora al relato un texto extraído de la biografía de Brian Boyd. Se trata de un momento crucial. V. D. Nabokov, el padre de nuestro V. V. Nabokov, lideraba uno de los principales partidos democráticos que apoyaban al gobierno de Kerenski. A resultas de la revolución de octubre y de la toma del poder por los comunistas, V. D. Nabokov envió a su familia fuera de la ciudad, a lo que resultaría ser (en visión retrospectiva) un exilio permanente. Un acontecimiento memorable en su momento, pues, y cuya transcendencia no haría sino crecer retrospectivamente. Obsérvese el denso juego de premoniciones y futuras retrospecciones imaginadas en el primer párrafo del relato de Boyd:

El 2/15 de noviembre, su último día en Petrogrado, Vladimir escribió su último poema compuesto en el norte de Rusia, dedicado a su madre y lamentando el hecho de que quizá ella nunca más volviese a pasear entre los abedules de su amada Vyra. En la estación Nikolaevski, V. D. Nabokov se despidió de sus hijos, llenando los momentos de espera escribiendo muy ocupado en el bar de la estación -- un editorial para Rech’ o una proclama de emergencia, una andanada más a la desesperada en una batalla cada vez más perdida. Después de hacer la señal de la cruz sobre sus hijos, añadió como dejándolo caer que quizá no los viese nunca más, se volvió y se fue andando aprisa entre el vapor y la niebla. [Nota 32]

Los chicos viajaron en primera clase en el vagón dormitorio de Simferopol. Vladimir llevaba consigo los pequeños álbumes manuscritos de sus poemas, recientes y en curso, y un montoncillo de sus libritos blancos de poetas simbolistas. Se oía aún el zumbido de la calefacción en el tren, y una pupa de esfinge que había guardado en una caja durante siete años se abrió con el calor desacostumbrado. [Nota 33] (Nota 34).

Nabokov aludió a este episodio en el manuscrito de unas lecciones publicado hace pocos años:

    Este estado pupal [de las mariposas] dura entre unos pocos días y unos pocos años. Recuerdo que de niño guardé en una caja una pupa de esfinge durante unos siete años, de modo que de hecho terminé la enseñanza secundaria mientras la cosa dormía -- y por fin se incubó -- por desgracia sucedió durante un viaje en tren, un caso de poco criterio después de tantos años. (Nota 35)

El exilio, la metamorfosis de la mariposa nocturna, y el adiós del padre (el adiós que no pudo decir más adelante, cuando la muerte, efectivamente, y de modo imprevisto, llegó por fin) quedan asociados en un momento crucial de la experiencia que es reelaborado mediante la creación literaria años más tarde -- ya que la significación completa de este momento se genera, y se revela, únicamente de modo retrospectivo. Siguiendo en cierto modo el mismo proceso, es sólo en la introducción a Nabokov’s Butterflies donde Brian Boyd observa la conexión (no mencionada antes por él) entre el motivo autobiográfico y el cuento "Navidad":

A final de 1924 su primer cuento sobre lepidópteros, "Navidad", utilizaba elementos de sus recuerdos tanto tempranos como recientes de Rusia del norte: la colección que se había visto obligado a abandonar en Vyra, y una excepción, la pupa de esfinge que había guardado en una caja durante siete años y que se abrió por el exceso de calefacción en el vagón de tren que lo llevaba de Petrogrado a Simferopol. Nabokov sabía que no podía sobrecargar y desequilibrar sus relatos con detalles entomológicos, pero en "Navidad" la mariposa nocturna Atlas que emerge inesperadamente corona una historia muy humana. Un padre, al parecer viudo, no puede enfrentarse a la muerte de su único hijo, el pequeño lepidopterista que ansiaba ver emerger esa mariposa nocturna. Precisamente en el momento en que el padre decide que ya no merece la pena vivir la vida, la soberbia mariposa rompe su crisálida, y sus enormes alas se dilatan como señal de esperanza, quizá incluso de resurrección. (Nota 36).   La interpretacion del final del relato como un símbolo de esperanza, inmortalidad del alma, o resurrección está, naturalmente, muy extendida (Nota 37) -- al ser (según yo lo interpreto) el significado simbólico intencionalmente diseñado por el autor, necesario para la construcción del cuento como composición artística -- es decir, el nivel comunicativo del relato en tanto en cuanto es un texto que pertenece al género "cuento literario".   Sin embargo, el texto puede leerse también sintomáticamente, y en este nivel de lectura el significado del símbolo queda un tanto modificado y expandido. Las interpretaciones a las que acabamos de aludir se restringen al nivel comunicativo / intrínseco del relato, y no apuntan la sugerencia de que la "esperanza" a la que se refieren pudiera referirse a alguna situación ajena al mundo ficticio presentado en el relato. Es decir, estos críticos, quizá como efecto retardado del ukase modernista contra la "herejía personal", no intentan extraer significados adicionales basados en una interpretación autobiográfica del relato. Únicamente el desplazamiento de motivos autobiográficos se menciona por parte de los críticos, quizá para señalar el proceso de distanciamiento y objetificación que sufre el material autobiográfico al convertirse en arte. (Nota 38). El distanciamiento existe, pero también conlleva un proceso de reunión y fusión de elementos que pueden analizarse intertextualmente, proceso que contribuye su propia dimensión significativa cuando se examina con protocolos de lectura diferentes.

Algunos críticos reconocen que este cuento se origina a partir de un desplazamiento de materiales autobiográficos. Por ejemplo, Kuzmanovich:

    De modo similar, al escribir su primer cuento de navidad, poco después de que hubieran matado a su padre, Nabokov elige centrarse en el dolor del padre en lugar de el del hijo, eligiendo la muerte de un hijo como acontecimiento de partida. (Nota 39).

Para Meyer, también,

Los relatos escritos en los años 20 pueden leerse también como transposiciones de los pensamientos de Nabokov sobre su padre. (...) Los relatos presentan variaciones sobre el dolor de la pérdida de una persona amada, con alusión indirecta a la pérdida original que los generó. (Nota 40).

 

  Este tipo de lectura simbólica descansa sobre una interpretación global de las estrategias nabokovianas, que se hace posible sólo una vez que el autor hubo escrito un cierto número de obras y han empezado a circular valoraciones críticas de las mismas. En tanto que lectura de "Navidad", por tanto, es inherentemente intertextual (en el sentido de basarse en la comparación entre relatos), como revelan las palabras iniciales "De modo similar" que he mantenido en la cita de Kuzmanovich. (Nota 41). Los comentarios más recientes del relato, sin embargo, no han elegido explorar la conexión autobiográfica. La lectura de Dillard, en su artículo sobre los relatos de navidad de Nabokov, es en gran medida intrínseca, basada en un simbolismo cristiano de la obra que él considera deliberadamente utilizado -- una "lectura amistosa", por tanto, que se atiene a los límites de la intencionalidad comunicativa y estética del relato en los términos que éste propone (Nota 42). En otras palabras (y volviendo a la formulación dada por Lewis en The Personal Heresy), es cierto que Nabokov, en tanto que es "el poeta", "no es un hombre que me pide que lo mire a él; es un hombre que dice ’mira eso’ y señala; cuanto más siga la dirección de su dedo menos podré ver de él" (Nota 43) -- pero en la medida en que los críticos sean también estudiosos de la pragmática literaria bien pueden estar interesados en el acto de señalar en tanto que acción semiótica, y no sólo en el objeto al que se señala. Una lectura crítica, si bien no es necesariamente "antagonista" al texto, no puede aceptar la lectura que la obra hace de sí misma como una guía para el proyecto analítico del crítico. Las dicotomías establecidas por Paul Ricoeur entre una "hermenéutica de la recuperación del significado" (una hermenéutica de la confianza, podríamos decir) por una parte y una "hermenéutica de la sospecha por otra", y también por Judith Fetterley entre lectores "que asienten" y lectores "que resisten" -- son otras maneras de formular la misma cuestión hermenéutica básica a la que me estoy refiriendo aquí. (Nota 44). Es necesario, por tanto, ir más allá del significado del símbolo articulado conscientemente en el cuento, para examinar su significación en contextos y marcos interpretativos más amplios.   Además del simbolismo espiritual general de las mariposas al que hemos aludido arriba, una interpretación plenamente contextualizada del símbolo de la mariposa en "Navidad" debe tener en cuenta el valor simbólico personal de las mariposas en Nabokov como símbolo de desarrollo personal y de identificación paterna. De niño, su padre V. D. Nabokov había sido un gran aficionado a la caza y coleccionismo de mariposas, y V. V. Nabokov utilizó a menudo las mariposas simbólicamente como un tema musical ligado a la identidad, que entre otras funciones lo conecta con su padre mediante, por así decirlo, un continuo simbólico metamorfoseado. (Nota 45). En los años veinte, Nabokov escribió poemas sobre la muerte de su padre en los cuales la mariposa aparece como señal de una resurrección simbólica (Field, VN 86) -- en este punto puede verse la poesía como una expresión más directa del dolor personal, usando la imagen en relación más cercana con la experiencia vivida, una relación que queda más desplazada en el cuento.   El motivo de las mariposas es multifuncional: conecta a Nabokov a su padre, pero cumple muchas otras funciones adicionales además. Y la función de conectar a Nabokov con su padre también se desempeña de otras maneras: por ejemplo, en la novela El don, una de las fantasías autobiográficas de Nabokov, el personaje cercano a Nabokov, Fyodor, escribe una biografía de su padre, un famoso lepidopterólogo y naturalista que había desaparecido durante una de sus expediciones en Asia central, "y al narrar las expediciones gradualmente se incluye entre los expedicionarios, al final incluso asumiendo la voz de su padre" (Boyd, "Nabokov, Literature, Lepidoptera" 7). La asociación del padre con las mariposas se retoma en una continuación proyectada de El don, de la cual existe un capítulo que Nabokov dejó inédito. (Nota 46).

Mirando hacia atrás, pueden detectarse en "Navidad" significaciones adicionales en el uso del símbolo de la mariposa junto con el desplazamiento contextual del dolor por la muerte de un ser querido. (Nota 47). La muerte es con frecuencia un visitante que llama sin avisar, y el asesinato del padre de Nabokov fue en cierta manera doblemente inesperado, pues ni siquiera era la víctima contra quien querían atentar los asesinos fascistas que le dispararon. Pero la muerte del padre había sido imaginada antes, y esa experiencia es reelaborada en varios relatos y episodios autobiográficos. (Nota 48). En cierto sentido, el adiós de su padre en la estación asumió un significado simbólico, al coincidir como lo hizo con el momento del exilio. Las mariposas, también, adquieren un significado adicional como posibilidad de una vida en el exilio, la posibilidad de continuar una vida en forma metamorfoseada, que puede conducir a un conocimiento espiritual más profundo. Nabokov tuvo que abandonar sus amadas colecciones de mariposas a causa del exilio en dos ocasiones, primero en Vyra y luego en Yalta -- lo cual es otra razón por la cual el motivo de la pupa dejada atrás por el hijo muerto en el cuento puede ser conectado con la experiencia del exilio. (Nota 49). Un poema ruso, "Mariposas nocturnas", escrito algunos años antes de "Navidad", proporciona un tratamiento de este tema más directamente autobiográfico. (Nota 50). El poeta recuerda sus expediciones en Rusia cuando cazaba mariposas nocturnas. Luego se dirige a las colecciones que dejó atrás en Rusia:

(...) Años y más años han pasado y os habéis deshelado al llegar el calor, y habéis llameado de nuevo. He experimentado un amor inexplicable, Inclinándome ensoñado sobre las filas que formáis en vitrinas fragantes y secas, como las hojas delgadas de grandes biblias desvaídas con flores desvaídas entre ellas ... No sé, mariposas nocturnas, quizá hayáis perecido, quizá hayan entrado el moho o las larvas, os hayan mordisqueado los gusanos, quizá vuestras alitas y patas y antenas se han roto, o manos rudas han abierto el armario sagrado y reventado el cristal -- y os habéis transformado en un puñado perfumado de polvo de colores.   No lo sé, tiernas mías -- pero desde otra tierra miro a las profundidades de un melancólico jardín; recuerdo la caída de la tarde al principio del otoño, y mi roble en el prado, y el olor a miel, y la luna amarilla sobre ramas negras -- y lloro, y vuelo, y al anochecer con vosotras me elevo por el aire y respiro bajo las hojas suaves.   Aquí, el exilio, la memoria, la escritura y la "vida ultraterrena" espiritual simbolizada por la mariposa están unidos inextricablemente. Las mariposas ya han experimentado una reelaboración estética y han adquirido una dimensión simbólica, aunque la experiencia autobiográfica está mediada en menor grado que en "Navidad". En otro poema, escrito tras la muerte de su padre, Nabokov compara el ansia de vida terrenal al hambre de una oruga que va preparando una vida más plena como mariposa:   ¡No, la vida no es un dilema tembloroso! Aquí bajo la luna las cosas son brillantes, cubiertas de rocío, Somos las orugas de los ángeles; y dulce es ir comiendo del borde al centro de la hoja tierna.   Vístete de púas, arrástrate, dóblate, hazte fuerte -- y cuanto mayor la gula del verde camino que sigues, más suave será el terciopelo y más espléndidas las puntas de tus alas liberadas. (Nota 51)   De este modo, las mariposas funcionan a través de la vida y la obra de Nabokov como un símbolo multimodal, cuyas manifestaciones desbordan los límites de la "intertextualidad" en sus acepciones usuales, e incluso los de su versión reformada, la "interdiscursividad". Si fuese absolutamente preciso acuñar un término, o reacuñarlo, "intersemioticidad" o simplemente "cadena semiótica" servirían bien -- pero prefiero atenerme a "intertextualidad", con la aclaración de que los "textos" son en este caso constructos semióticos cuyas manifestaciones pueden ir desde el texto de la acción, o la huella de memoria, hasta el simbolismo artístico deliberado y la alusión literaria. (Nota 52). Es decir, a un determinado nivel de análisis (en la vida o en la literatura) es irrelevante si los signos o "textos" que se están interconectando mediante la interpretación son escritos o no, lingüísticos o no, y la intertextualidad queda mejor entendida como una variedad local de procesos semióticos más generales relativos a la producción e interpretación de signos. Existe una cierta tendencia a que los conceptos analíticos que hallan fortuna, como la "cortesía" o la "relevancia" en la pragmalingüística, o la "intertextualidad" en la semiótica literaria, desarrollen un especie de corporativismo disciplinario, y pierdan su anclaje en la semiótica general -- siendo que lo que hace que el estudio de la "intertextualidad" sea interesante en un caso dado queda igualmente bien atendido si nos centramos en otros fenómenos semióticos que están contextualmente relacionados con los fenómenos intertextuales, y que interactúan situacionalmente con ellos, pero que no pueden considerarse "intertextualidad" en un sentido literal.   Una red comparable de conexiones multimodales se teje en torno a otro motivo biográfico del cuento, esta vez relacionado con el título del mismo. El título del cuento, "Navidad", naturalmente queda justificado al hallarse a tono con la temática -- un cuento de Navidad publicado el día de Navidad (según el calendario ortodoxo ruso). Pero hay un eco significativo adicional en este título, un eco que sólo adquiere sentido en el marco de una lectura genética -- una alusión doble a la lujosa villa de Rozhdestvenno, propiedad de Nabokov, y a su iglesia de la Natividad (aunque allí la referencia era a la natividad de la Virgen, no la de Cristo). El nombre de "Rozhdestvenno" está también conectado a la palabra rusa Rozhdestvo, "Navidad", que es el título del cuento en ruso. El cuento describe la cripta de la Iglesia de la Natividad de la Virgen en Rozhdestvenno, donde estaba enterrado el tío materno del autor, también llamado Vladimir, que murió joven de tuberculosis: queda reutilizada como el lugar donde se entierra al hijo de Sleptsov. Hacía poco que Nabokov había heredado Rozhdestvenno de un tío; estaba asociado en su mente al descubrimiento del amor (el motivo de "Tamara" de Habla, Memoria). Es una conexión que emerge en "Navidad" bajo la forma del primer amor del hijo, descubierto por Sleptsov cuando lee su diario. Es decir, esta villa le sugería a Nabokov de modo especialmente intenso las posibilidades no realizadas del pasado, "lo que podía haber sido", que es la ocasión de un dolor tan intenso en "Navidad" -- una posibilidad enterrada para siempre en el pasado, como su tío y tocayo Vladimir, muerto joven, quedó enterrado en la cripta de la casa de campo. A través del nombre de su tío, Vladimir, compartido por V.V. Nabokov y su padre, se establece una sutil conexión entre el padre, el hijo, y la tumba de Rozhdestvenno descrita en "Navidad".   Una de las funciones de nuestro caso ejemplar nabokoviano era ilustrar la relación entre la retrospección y la intertextualidad. Ya he señalado algunas variaciones posibles interpretadas sobre este tema central. En algunos casos, el trabajo de interpretación de los críticos da una expresión explícita, o trae a la consciencia lo que era una influencia subliminal o inconsciente. Las lecturas críticas, en particular las de la Nueva Crítica y las lecturas estéticas posteriores influidas por la atención que presta la Nueva Crítica a la lectura detallada del texto y a las estructuras de imágenes, subrayan la coherencia de los esquemas textuales y ayudan a reforzar la coherencia semántica, uniendo, a través de un metatexto crítico, diversos elementos del texto literario cuya conexión inicial era demasiado débil para que la mayoría de los lectores la pudiesen considerar significativa. Obsérvese que esta actividad de los críticos forma en cierto modo un continuo con la propia relectura que hace el autor de sus textos, o con la manera en que las autotraducciones, o las variaciones tardías de un tema, actúan retroactivamente sobre las manifestaciones tempranas en la obra del autor -- la crítica forma un continuo con la autoexplotación revisionista de motivos característicos y patrones estilísticos que se ha descrito arriba. Como existe esta dimensión metatextual en el propio texto del autor, es quizá natural que los textos posteriores evolucionen hacia la metatextualidad explícita (como en los comentarios de Nabokov sobre su obra en Habla, memoria) o hacia formas de metaficción altamente autoconscientes, de las cuales la última novela de Nabokov, Look at the Harlequins! , es un ejemplo de primera categoría. (Nota 53).   En esta novela, Nabokov presenta una versión paródica alternativa de su vida -- la vida del novelista que podría haber sido, o que algunas personas creen que es. La novela empieza con una lista de lo que serían las obras del autor en un mundo alternativo, y consiste íntegramente de variaciones hilarantes y juguetonas de diversas situaciones que aparecen en las novelas anteriores de Nabokov, contrastándolas precisamente con una lectura autobiográfica (ficticia) de esas obras. Es ésta una estrategia que, como vemos, es un episodio más en el proyecto del autor que consiste en intensificar la autorrevelación y el autoocultamiento simultáneos. (El análisis de Couturier es, como siempre, altamente relevante en este caso). La lectura de Look at the Harlequins! es una delicia -- para los lectores que captan el juego del autor y aceptan jugar a él. Muchos lectores han encontrado la novela enojosamente narcisista, y se han sentido desorientados y perdidos en ella, lo cual tampoco es de sorprender. Look at the Harlequins! de hecho, inaugura un nuevo tipo de confrontación con los "textos hermanos", como los llama Couturier, esa subespecie de parentesco intertextual existente entre las obras de un mismo autor -- pero la novela desarrolla una tendencia de la poética nabokoviana cuya significación potencial queda ahora, tras la novela, más clara, y puede apreciarse mejor ahora en los escritos anteriores.   La intertextualidad tiene una dimensión interaccional, ya que modos diversos de relaciones intertextuales se activan a través de textos posteriores para recontextualizar elementos y extraer una significación más clara -- o bien (y hay aquí un continuo y no una frontera clara) para reescribir el pasado con el fin de acercarlo más a los deseos actuales y hacerlo utilizable de nuevo. Los contextos relevantes no están definidos de antemano en la literatura/crítica (unidas así, con barra, pues la literatura y la crítica son una pareja simbiótica). En parte creamos un contexto relevante mediante la yuxtaposición de textos, haciéndolos actuar unos sobre otros. Hay que reconocer que las lecturas de los críticos introducen en los textos significados que no se encontraban allí. Si observamos a críticos posteriores releer y cribar las interrpretaciones anteriores, veremos que aun después de tirar toda la paja que se haya sacado, les sigue quedando harina integral, nunca un trigo limpio que quizá nunca existió. Pero eso forma parte de la paradójica relación entre la crítica y la literatura. El texto de la las obras literarias no está ya tejido de una vez por todas. La alfombra tiene un dibujo bien visible, pero cada vez que miramos, nuevos dibujos salen a la luz, y otros pueden desvaírse -- en parte quizá porque la mirada crítica sobre una obra literaria requiere hacerla pasar de nuevo por el telar de la intertextualidad. (Nota 54). No estoy seguro si los críticos tendrían con esto base suficiente para reclamar un porcentaje de los derechos de autor, pero al menos debería eximírseles de pagar tasas de copyright: porque la comunicación literaria no es una calle de un solo sentido, antes bien, es interaccional de principio a fin.            

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NOTAS  

(1). Jonathan Culler, "Story and Discourse in the Analysis of Narrative", en The Pursuit of Signs: Semiotics, Literature, Deconstruction (2ª ed., Londres: Routledge, 2001) 188-208; Michael André Bernstein, Foregone Conclusions: Against Apocalyptic History (Berkeley: U of California P, 1994); Gary Saul Morson, Narrative and Freedom: The Shadows of Time (New Haven: Yale UP, 1994). Volver

(2). Había de ser Aristóteles quien proporcionase la primera referencia a la distorsión retrospectiva, y, sería de esperar, se refiere a ella en tono de aprobación:

este tipo de efectos [el temor y la compasión] se intensifican cuando las cosas suceden de modo inesperado además de lógico, porque entonces serán más notables que si parecen meramente mecánicas o accidentales. De hecho, incluso los acontecimientos casuales parecen más llamativos cuando presentan el aspecto de haber sucedido intencionadamente--cuando, por ejemplo, la estatua de Mitys en Argos mató al hombre que había causado la muerte de Mitys, al caer sobre él durante un espectáculo público. Cosas como esta no parecen meros sucesos casuales. Así pues, los argumentos de este tipo son necesariamente mejores que otros. (Poética, cap. 9). Volver  

(3). Nota insistente: los recomiendo tanto, que me permito llamar la atención a mis lectores en el sentido de que si me están leyendo sin conocer esas obras, tienen las prioridades algo trastocadas. Sería un buen consejo dejar de lado este artículo y hacerse primero con esas lecturas, pero ya. Volver  

(4). Una aproximación preliminar a esta postura, y un análisis complementario de la percepción retrospectiva, pueden encontrarse en mi capítulo "Catastrophism and Hindsight: Narrative Hermeneutics in Biology and in Historiography", en Beyond Borders: Redefining Generic and Ontological Boundaries, ed. Ramón Plo-Alastrué y María Jesús Martínez-Alfaro (Heidelberg: Winter, 2002) 105-19. Una versión española puede verse aquí. Un estudio clásico del efecto de la retrospección sobre la percepción y el juicio es el artículo de B. Fischoff "Hindsight/Foresight: The Effect of Outcome Knowledge on Judgement under Uncertainty", Journal of Experimental Psychology: Human Perception and Performance 1 (1975): 288-299. La distorsión retrospectiva ha sido objeto de numerosos estudios en años recientes, especialmente en los campo de la psicología cognitiva, el diagnóstico médico y el análisis empresarial. Véase por ejemplo la bibliografía del proyecto de investigación interdisciplinar "Sonderforschungbereich 504", sobre explicaciones no estándar del comportamiento y la toma de decisiones en la actividad empresarial. Volver  

(5). El libro de William Edmiston Hindsight and Insight (University Park, Pennsylvania: Penssylvania UP, 1991), un estudio de la focalización en novelas francesas del siglo XVIII, diferencia entre el conocimiento producido por retrospección --el conocimiento "lógico" del narrador en primera persona-- y el "conocimiento" adicional que se produce cuando el autor rompe la motivación realista de la narración en primera persona, dando a su narrador el privilegio de la omnisciencia mediante una infracción de las reglas miméticas. Volver  

(6). Paul Ricoeur, Time and Narrative (3 vols.; Chicago: U of Chicago P, 1984, 1986, 1988). Volver  

(7). Robert de Beaugrande y Wolfgang Dressler, Introduction to Text Linguistics (Londres: Longman, 1986) 206; traducción mía. Volver  

(8). Jorge Luis Borges, "Kafka y sus precursores" (1951), en Otras Inquisiciones (Madrid: Alianza, 1985) 107-9. Volver  

(9). T. S. Eliot, "Tradition and the Individual Talent" (1917), en Selected Essays (Londres: Faber and Faber, 1951) 15 (traducción mía). Compárese el concepto de tradición de Ricoeur, que también es "interactivo": "una tradición se constituye como resultado de la interacción de la innovación y la sedimentación" (Time and Narrative 1.68, traducción mía). En mi artículo "Understanding Misreading: A Hermeneutic / Deconstructive Approach", estudio el papel de la retroacción interpretativa en la deconstrucción y en la crítica hermenéutica, usando también los ejemplos de Borges y Eliot. (En The Pragmatics of Understanding and Misunderstanding, ed. Beatriz Penas; Zaragoza: Universidad de Zaragoza, 1998, 57-72. Hay una versión española aquí). Volver  

(10). David Lodge, Small World: An Academic Romance (Harmondsworth: Penguin, 1985) 51. Volver  

(11). E. W. M. Tillyard y C. S. Lewis, The Personal Heresy: A Controversy (1939; Londres: Oxford UP, 1965) 16 (traducción mía). Volver  

(12). Cf. mi discusión de la intencionalidad en Reading "The Monster": The Interpretation of Authorial Intention in the Criticism of Narrative Fiction (Ann Arbor: UMI, 1997) 30 passim. Volver  

(13). De Beaugrande y Dressler, Introduction to Text Linguistics (1986, 206). Volver  

(14). Una dicotomía ésta que examiné en Acción, Relato, Discurso: Estructura de la ficción narrativa (Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 1998) 212 ss. Volver  

(15). Teun A. van Dijk y Walter Kintsch, Strategies of Discourse Comprehension. (Nueva York: Academic Press, 1983) 1 ss., ix. Sigo la exposición de Robert de Beaugrande en Linguistic Theory: The Discourse of Fundamental Works (edición en red, 2002, en http://www.beaugrande.com). Volver  

(16). Van Dijk y Kintsch, Strategies (1983, 7 ss.). Volver  

(17). Véase la argumentación completa en Maurice Couturier, Nabokov, ou la tyrannie de l’auteur (París: Editions du Seuil, 1993). Volver  

(18). John Burt Foster, Nabokov’s Art of Memory and European Modernism (Princeton: Princeton UP, 1993). Volver  

(19). Anatole France, "The Adventures of the Soul" (trad. de Ludwig Lewissohn extraída de La Vie littéraire [1883-93]), en Critical Theory since Plato, ed. Hazard Adams (San Diego: Harcourt Brace Jovanovich, 1971) 671. Volver  

(20). Habría que distinguir, por tanto, diversos niveles de voz autorial implícita, tal y como observa Michael Wood en The Magician’s Doubts: Nabokov and the Risks of Fiction (Londres: Chatto and Windus, 1994) 22. Volver  

(21). Andrew Field, VN: The Life and Art of Vladimir Nabokov (Nueva York: Crown, 1986; Londres: Macdonald Queen Anne Press, 1987) 98. Volver  

(22). Intento llevar a cabo un análisis más detallado de los elementos proxémicos y la percepción subliminal con relación a otro relato de Nabokov con tema navideño, "Rozhdestvenskii rasskaz", en mi artículo "The Poetics of Subliminal Awareness: Re-reading Intention and Narrative Structure in Nabokov’s ’Christmas Story’", European Journal of English Studies 8.1 (2004): 27-48. Como he señalado antes, la relevancia de esta dimensión analítica para los estudios del discurso está subrayada en el programa expuesto por van Dijk y Kintsch en Strategies of Discourse Comprehension (1983). Volver  

(23). Vladimir Nabokov, "Christmas", en The Stories of Vladimir Nabokov (Londres: Weidenfeld and Nicolson, 1996) 131-136. El original ruso, "Rozhdestvo", se escribió en 1924 y se publicó en Rul’ (Berlín) el 6 y 8 de enero de 1925 (hay que notar que en el calendario juliano usado por los emigrados rusos, la navidad de 1924 correspondía al 7 de enero de 1925 gregoriano). El texto ruso reapareció en la colección de relatos de Nabokov Vozvrashchenie Chorba, y la traducción inglesa de Dmitri y Vladimir Nabokov apareció en el New Yorker y en la colección de relatos de Nabokov Details of a Sunset and Other Stories (Nueva York: McGraw-Hill, 1976). Volver  

(24). Priscilla Meyer, "The German Theme in Nabokov’s Work of the 1920s", en A Small Alpine Form: Studies in Nabokov’s Short Fiction, ed. Charles Nicol y Gennady Barabtarlo (Nueva York: Garland, 1993) 3-4; traducción mía. Volver  

(25). Vladimir E. Alexandrov, Nabokov’s Otherworld (Princeton: Princeton UP, 1991); Maxim D. Shrayer, The World of Nabokov’s Stories (Austin: U of Texas P, 1999). Volver  

(26). Marina Turkevich Naumann, Blue Evenings in Berlin: Nabokov’s Short Stories of the 1920s (Nueva York: New York UP, 1978); Brian Boyd, Vladimir Nabokov: The Russian Years (Princeton: Princeton UP, 1990). Volver  

(27). Boyd, Russian Years (1990, 236); traducción mía. Volver  

(28). Naumann, Blue Evenings (1978, 193, traducción mía). Volver  

(29). Brian Boyd, "Nabokov, Literature, Lepidoptera", en Nabokov’s Butterflies: Unpublished and Uncollected Writings, ed. Brian Boyd y Robert Michael Pyle (Londres: Allen Lane / Penguin Press, 2000) 1-31. See also Charles Lee Remington, "Lepidoptera Studies", en The Garland Companion to Vladimir Nabokov, ed. Vladimir Alexandrov (Nueva York: Garland, 1995) 274-83. Volver  

(30). Gennady Barabtarlo (Aerial View: Essays on Nabokov’s Art and Metaphysics, Berna: Peter Lang, 1993, 29) se refiere al locus clásico de este símbolo en Dante (Purgatorio X 121-29). Por cierto, Barabtarlo interpreta erróneamente la secuencia de los acontecimientos en "Christmas", arguyendo que el héroe Sleptsov es "incapaz de reconocer que la mariposa nocturna Attacus que acaba de nacer es una señal reveladora de que su hijo ’en algún sitio está vivo’" (Aerial View 1993, 31, traducción mía). Shrayer (World, 1999, 37, traducción mía) arguye que el final es indeterminado, pero luego sostiene que, tras contemplar la metamorfosis, Sleptsov "es capaz de resistir la tentación del suicidio". Como observa Naumann, "está implícita una inversión del temperamento de Sleptsov" (Blue Evenings, 194, traducción mía) -- al menos lo está en la experiencia de la mayoría de los lectores. La raíz "slep" sí significa "ciego" en ruso (como observan Nataliia Tolstaia y Mikhail Meilakh ("Russian Short Stories", en The Garland Companion to Vladimir Nabokov, ed. Alexandrov, 1995, 644-660), pero el final del relato sugiere que el personaje central participa de la visión o epifanía lograda. Volver  

(31). Cit. en Boyd, "Nabokov, Literature, Lepidoptera" (2000, 29), trad. mía. Volver  

(32). [Nota de William Boyd] Album VN Stikhotvoreniya 1917, 24, VNA; SM, 242. Volver  

(33). [Nota de Willliam Boyd] DB, 210; SM, 242; notas de lecciones sobre Kafka, VNA. Volver  

(34). Boyd, Russian Years (1990, 134-135, 549). En las anteriores notas de Boyd, 33 y 34, VN=Vladimir V. Nabokov; VNA=Vladimir Nabokov Archives, Montreux; SM=Speak, Memory: An Autobiography Revisited, de V. V. Nabokov (Nueva York: Putnam, 1966); DB= Drugie berega, de V. V. Nabokov (Nueva York: Chekhov Publishing House, 1954). Volver  

(35). De las lecciones en Cornell de Nabokov, marzo de 1951, en Nabokov’s Butterflies (2000, 473). Volver  

(36). Boyd, "Nabokov, Literature, Lepidoptera" (2000, 5-6). Volver  

(37). Ver también Field, VN (1986787, 86); Alexandrov, Otherworld (1991, 244 n. 9), Barabtarlo, Aerieal View (1993, 28); Shrayer, World (1999, 37); y R. H. W. Dillard, "Nabokov’s Christmas Stories", en Torpid Smoke: The Stories of Vladimir Nabokov, ed. Steven Kellman e Irving Malin (Amsterdam: Rodopi, 2000) 46. Volver

  (38). A tono, pues, con la refutación que hace C. S. Lewis de la "herejía personal" en poesía: Es, de hecho, totalmente imposible que el personaje representado en el poema sea idénticamente la persona del poeta. El personaje presentado es un hombre enfrascado en esta o aquella emoción: el poeta real es un hombre que ya ha escapado de esa emoción lo suficiente como para verla objetivamente -- a punto he estado de decir dramáticamente -- y para hacer poesía con ella" (Personal Heresy 9, trad. mía). Volver

  (39). Zoran Kuzmanovich, "’A Christmas Story’: A Polemic with Ghosts", en A Small Alpine Form, ed. Nicol y Barabtarlo (1993, 95 n. 11). Cf. también Jean Blot, Nabokov (Paris: Seuil, 1995) 94; Shrayer, World (1999, 33). Volver  

(40). Meyer, "German Theme" (1993, 5). Volver  

(41). Hay aún otras dimensiones intertextuales en este cuento, como bien señala Shrayer. Una que hace que la historia "se lea" a sí misma es la conexión intertextual entre los textos inglés y ruso del cuento. Como observa Shrayer, el texto inglés de los relatos traducidos de Nabokov "a menudo proporciona una prueba de precisión sobre si el autor era completamente consciente de sus designios en el original" (World, 1999, 73). Y existen, además, lazos intertextuales entre el relato de Nabokov y otros relatos sobre la pena intensa, como "Congoja" y "Enemigos" de Chéjov, y "Toro de nieve" de Ivan Bunin (Shrayer, World, 1999, 192, 258). Volver

  (42). Dillard sí observa, sin embargo, que "ambos relatos fueron escritos cuando Nabokov tenía veintitantos años, en los años que siguieron inmediatamente a la muerte de su padre" ("Christmas Stories", 2000, 35). Volver  

(43). C. S. Lewis, The Personal Heresy (1965, 11). Volver  

(44). Paul Ricoeur, Freud and Philosophy: An Essay on Interpretation, trad. Denis Savage (New Haven: Yale UP, 1970); Judith Fetterley, The Resisting Reader: A Feminist Approach to American Fiction (Bloomington: Indiana UP, 1978). Volver

(45). Véase, por ejemplo, este fragmento de las primeras páginas de Speak, Memory, otra vez sobre una esfinge:

el Chemin du Pendu, donde encontré en aquel día de junio de 1907 una esfinge que rara vez se daba tan al oeste, y donde un cuarto de siglo antes, mi padre había cogido con su red una mariposa Pavo real muy escasa en nuestros bosques norteños" (reimp. en Nabokov’s Butterflies, 627).   Este fragmento debería leerse en su contexto, que conecta con la metamorfosis de las mariposas las transformaciones efectuadas por la memoria y por la reescritura. La esfinge, por cierto, ya había hecho su aparición en la primera "publicación" de Nabokov, un poema que distribuyó a amigos y familiares a los catorce años (Boyd, "Nabokov, Literature, Lepidoptera", 2000, 4). Volver  

(46). Vladimir V. Nabokov, "Father’s Butterflies", escrito hacia 1939, traducido por Dmitri Nabokov, en Nabokov’s Butterflies (2000, 198-234). Volver  

(47). Siempre mirando hacia atrás, porque estos casos tan específicos de convergencia simbólica sólo precisan de explicación una vez que han ido tomando forma acumulativamente, como resultado de la contingencia o de la sobredeterminación del significado. Volver  

(48). Por ejemplo los episodios del duelo en Speak, Memory y en "Orache" (Stories, 1996, 325-31). En Gloria, por otra parte, Zilanov, una figura inspirada por V. D. Nabokov, continúa vivo al final de la obra como un activista exiliado, mientras que la figura en quien se autoproyecta V. V. Nabokov, Martin, se disuelve y desaparece en una "gloria" misteriosa al intentar volver a la Rusia de ensueño de su pasado. Volver  

(49). El motivo del exilio visto como "salida de la crisálida" es analizado por David M. Bethea en un estudio comparativo de Nabokov y Brodski, "Izgnanie kak ukhod v kokon: Obraz babochki u Nabokova i Brodskogo", Russkaia literatura 3 (1991) 167-75. Volver  

(50). Vladimir Nabokov, "Mariposas nocturnas" ("Nochnye babochki"). Publicado en Rul’, 15 de marzo de 1922. El texto del libro de poemas de Nabokov Grozd’ fue traducido al inglés por Dmitri Nabokov como "Moths"; traduzco del texto de Nabokov’s Butterflies (2000, 107). Volver  

(51). Vladimir Nabokov, "Net, bytiyo -- ne zybkaya zagadka". Poema ruso, escrito en 1923. El texto, reimpreso en Stikhi, fue traducido al inglés por Brian Boyd y Dmitri Nabokov como "No, life is no quivering quandary!"; traduzco de Nabokov’s Butterflies (2000, 109). Volver  

(52). Una perspectiva similar adopta Beatriz Penas en un artículo sobre la autobiografía de Nabokov, "Signs of Memory, Signs of Writing: Nabokov’s Narrative Integration of World/Word Images", en Memory, Imagination, and Desire, ed. Constanza del Río y Luis Miguel García Mainar (Heidelberg: Carl Winter, 2003). Volver  

(53). Vladimir Nabokov, Look at the Harlequins! (Nueva York: McGraw-Hill, 1974). Volver

  (54). Compárese lo dicho con la siguiente tendencia observada por de Beaugrande y Dressler en su examen del efecto que tiene la intertextualidad en el procesamiento y recuerdo de los textos por parte de los lectores: "Los añadidos, modificaciones, y cambios realizados mediante la activación difusiva o las inferencias se vuelven indistinguibles del conocimiento presentado en el texto" (Introduction to Text Linguistics 1986, 204; énfasis en el original). Volver

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Martes, 20 de Diciembre de 2005 19:08. José Ángel García Landa Enlace permanente. Literatura y crítica


Otas y el Discurso Académico

Acabo de dejar a los nenes en el cole, como todos los días; está a cinco minutos de la Universidad. Hasta a Otas, que es el más pequeño, me he fiado de dejarlo en su fila, de tan ambientado que está y tan responsable que es. Recuerdo que cuando aún no llegaba ni a parvulito, Otas estaba impaciente por ir al cole como sus hermanos. Un día lo llevamos a esperar a Ivo a la salida, y el chaval hizo lo siguiente: como para dar pruebas de que él no estaba fuera de lugar, o que ya merecía estar allí, se cogió un folleto de propaganda que había a la entrada, y se puso a leerlo dando muestras obvias de concentración y de mucha reflexión. Evidentemente no sabía leer aún, pero no quería en absoluto que se le notase. Es conmovedor tanto interés. O igual es que el pobre Otas ya empezaba a interiorizar, por ósmosis ambiental, una de las reglas básicas del discurso académico. Nos dicen Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron en Rapport Pédagogique et Communication:

"Para admitir la incomprensión, o la comprensión sólo a medias, el estudiante debería apartarse de la luz que tan bien sienta a los entes ideales que los buenos alumnos deben esforzarse por ser, y que el tono elevado del profesor, al menos, da a entender que efectivamente se hallan ante él. El grupo serial de co-discípulos actúa como un censor que obliga a cada uno de ellos a no formular preguntas, por miedo a aparecer ingenuo o ridículo. Imitando al buen alumno --pues todo el mundo puede estar imitando sin imitar a nadie en concreto-- el estudiante se esconde entre el público amorfo del aula". (Traduzco de Bourdieu et al., Academic Discourse; Cambridge: Polity Press, 1994, p. 18).

Una regla básica aprendida en la academia es: hay que fingir que se sabe. Es una regla que no se olvida, y el conocimiento auténtico (que lo hay también) reposa no sólo en el conocimiento real previo, sino también en ese fingimiento, hasta llegar al punto de perfección en que ya no se distingue lo que se conoce de lo que se finge conocer, y nadie, ni siquiera el interesado, nota ya la diferencia.

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Miércoles, 21 de Diciembre de 2005 15:25. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


John Battelle, The Search

 

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(Reseña del libro de John Battelle The Search: How Google and Its Rivals Rewrote the Rules of Business and Transformed Our Culture. Nueva York: Portfolio, 2005). 

 

Los dos primeros capítulos de este libro, y el último, que son los que más me interesan, son una reflexión sobre el concepto de búsqueda en Internet, sus bases y posibilidades. Los ocho capítulos de enmedio hacen una historia de la búsqueda antes de Google, de la compañía protagonista en sí, del surgimiento de un nuevo modelo de negocio en Internet tras el hundimiento de las puntocom, y analizan algunas implicaciones y límites de la política empresarial y la filosofía de Google.  

 

1. The Database of Intentions. Google se compara en el primer epígrafe a nuestro equivalente de la Biblioteca de Alejandría; y en el capítulo final al Poema de Gilgamesh, porque esta vez nos inscribirá a cada uno en la eternidad. Google ha descubierto una clave para hallar lo que nuestra cultura quiere (aunque no, matizaría yo, lo que debería querer). Tras el crecimiento exponencial de la información en Internet, las herramientas de búsqueda, mucho más que los directorios, han hecho posible el manejo e interpretación de esa información. Battelle llama la atención sobre la consitución de un capital informativo de segundo nivel a partir de la información derivada de las búsquedas acumuladas: "the aggregate of all those searches, it turns out, is knowable: it constitutes the database of our intentions" (4). La "base de datos de las intenciones" es "a massive clickstream database of desires, needs, wants, and preferences that can be discovered, subpoenaed, archived, tracked, and exploited for all sorts of ends" (6). En 1984, la interfaz de Macintosh, para Battelle, representaba "humankind's most sophisticated and important artifact ever: a rpresentation of the plastic mind made visible" (4). Google le produjo la impresión de una transformación equiparable del concepto de búsqueda. La búsqueda produce una nueva gramática propia: la combinación de los términos que vayan a producir el resultado deseado. Y se desarrollará a niveles mayores cuando converjan la televisión y la red. También mediante el desarrollo de la búsqueda se producirán herramientas de inteligencia artificial avanzadas -- los siniestros sistemas de control Skynet (de Terminator) o de la Matrix, tienen posibilidades de comenzar su desarrollo a través de sistemas de búsqueda en red. Y el dominio de la búsqueda también tendrá consecuencias políticas, llevando a la reestructuración de las relaciones entre los ciudadanos y los gobiernos. (Vamos, que el escenario de The Net lo ve Battelle como potencialmente extendible a todo el orden económico, social y político). Suponíamos que teclear en un ordenador era un acto efímero, como llamar por teléfono, pero... Ojo con el e-mail en las empresas, y en general. Nuestras redes profesionales (en el trabajo), sociales (con familia y amigos) y económicas (en las compras) son archivables, observables, utilizables. Hay compañías punteras que han aprendido a ofrecer servicios de red de alta calidad (y que dan dinero) interpretando los dibujos que hacen en la red las series de clics. (Como el protagonista de Idoru, de William Gibson, diría yo, aún más que la de Pattern Recognition). Se usa en esto parte de nuestra privacidad... pero la cambiamos gustosamente por comodidad, servicios y poder (12). El uso de las "clickstreams" o series de clics las hace útiles, por tanto información preciosa, que hay que guardar, las convierte así en eternas, y cada una de nuestras más nimias elecciones ante un ordenador queda registrada. El trato implícito esperado por el cliente es: "confío en que no empleéis esta información para el mal: que la mantengáis segura, libre de injerencias gubernamentales o apropiaciones privadas, y que siga bajo nuestro control" --todo lo cual es mucho pedir y mucho suponer.  

2. Who, What, Where, Why, When, and How (Much). Preguntas que debe responder el reportero. La última hay que especificarla: "quién gana dinero con esto, y cuánto". Explica el funcionamiento de una herramienta informática de búsqueda, y cómo Google y otras compañías innovaron en los últimos diez años desarrollando algoritmos y métodos estadísticos para estudiar el índice almacenado, y orientar así la búsqueda hacia mejores resultados. "Search is shaping our cultural grammar in ways we have yet to understand" (25). La búsqueda es, tras el correo electrónico, la herramienta más usada en la red. Y según Pew Internet, buscan más las personas más jóvenes y con mayor nivel educativo. ¿Y qué buscamos? Muchas veces más de lo mismo, cosas predecibles y muy solicitadas, pero el poder de la búsqueda está en posibilitar el número mucho mayor de búsquedas únicas: la "cola larga" del gráfico estadístico es lo que promete viabilidad y beneficios. Apareció el deporte de GoogleWhacking, es decir, dar con una búsqueda que tuviese un único resultado. (Recuerdo que una de mis primeras entradas en mi blog de 2004 (ver 23 de octubre) me comunicaba "you're a Googlewhack!"). Muchas búsquedas, según Andrei Broder (A Taxonomy of Web Search) no son "informacionales" sino "transaccionales" o "navegacionales" - se buscan colecciones de enlaces, o una página que ya se ha visto antes, o información que nos devuelve a la red para hacer algo a través de ella. Hay búsquedas para descubrir algo que debería haber en la red, y búsquedas para recuperar algo que sabemos existe en la red. La escritura nació ligada al almacenamiento y organización de información; la búsqueda de la organización de información pasa por los sistemas de catalogación para llegar a la primera herramienta de búsqueda: SMART, de Gerard Salton, a finales de los 60, que ya introduce criterios estadísticos, y algoritmos de relevancia basados en el feedback recibido. Buscar en la Web, claro, es muy distinto de buscar en un sistema cerrado y controlado. Pero hoy la búsqueda se ha convertido en el negocio de más rápido índice de crecimiento en la historia de los medios de comunicación.  

3. La búsqueda antes de Google. Un buscador consta de una araña que recoge páginas de la red, un índice o base de datos creado a resultas de ese peinado, una interfaz de usuario y un sofware de búsqueda, que busca maneras de presentar el índice de manera inteligente y utilizable. Historia de Archie, WebCrawler, AltaVista (rey de la búsqueda hace ocho años...). Louis Monier, artífice de su éxito por entonces, hoy está rediseñando eBay, donde se aprecia mucho dar exactamente con lo que se busca... Pero fue Lycos, y no AltaVista ni Google, el primer motor que usó los enlaces recibidos por un sitio web como la base de evaluar su relevancia (base del éxito posterior de Google) (53). Y Excite introdujo el concepto de personalización que tanto ha prosperado, con "My Excite", páginas generadas a medida automáticamente (luego en Amazon, Yahoo.. etc.). Mediados los 90, los portales se compraban por cantidades astronómicas (por ejemplo el caso de Terra Lycos...jeje...) pero estaban descuidando, unánimente, el concepto crucial de búsqueda, que había de ser la única manera de hacerlos viables a largo plazo. Google llegó al poder ayudado por Yahoo, quién lo diría hoy. Y ambos por Sequoia Capital. Yahoo, que no es tan viejo, pues data su directorio primitivo, la Guía a la Web de Jerry y David, de 1994. Por cierto, se supone que el significado no era "patán, bruto" (ni "pitecántropo peludo") sino "Yet Another Hierarchical Officious Oracle". Yahoo nació del directorio; inicialmente ignoró la búsqueda, y todavía presenta un modelo de negocio diferenciado del de Google.  

4. Google Is Born. Larry Page observó que el saber enlaces figuraban en una página era trivial, pero que no era cuestión trivial el descubrir qué enlaces había a una página. (69). Viniendo de un ambiente académico, sabía que los conceptos de "peer review" y número de citas recibidas son cruciales para determinar el valor de un documento. "El proceso de citar a otros te confiere el prestigio y autoridad de ellos: un concepto clave en el que se basa la manera en que funciona Google" (71). Se presta a posibles tergiversaciones: intercambio de citas, inflación de citas... pero en conjunto proporciona una metodología para priorizar los artículos publicados. Tim Berners-Lee creo la Web como manera de mejorar algunos aspectos de este sistema. Y Larry Page y Sergei Brin crearon Google para poner remedio a algunos defectos de la Web. Todo basado en el concepto de cita. (Por cierto, que el Xanadu de Ted Nelson también quería hacer del enlace reversible un elemento crucial. Aunque el enlace de doble sentido no podría utilizarse con el sentido informativo que tienen estos "enlaces a" de la Web, invisibles e independientes del documento enlazado. Ahí una de las claves del éxito de la Web, creo). "Page teorizó que una simple contabilizacion de los enlaces que recibe una página sería una guía útil para determinar el ranking de esa página. Y también teorizó que cada enlace necesitaba su propio ranking, basado en el recuento de enlaces de su página de origen" (74). Es la base recursiva del buscador de Google. (Observemos que PageRank se refiere no sólo a "página" sino a "Larry Page"). Nos recuerda Battelle que hace diez años la gente no tenía interés por estar visible para los buscadores, sino más bien suspicacia ante la idea de que indexasen todo el contenido de un sitio. Y los portales pretendían mantener al navegante atrapado, no que se fuese buscando otra cosa. Otras ideas convergieron. Junto con el PageRank, la teoría de Jon Kleinberg sobre la estructura de redes, con nodos y autoridades, es crucial como revolución en la búsqueda. El artículo fundador de Google fue este: "The Anatomy of a Large-Scale Hypertextual Web Search Engine" . Y la base de la viabilidad económica de negocios basados en la búsqueda la puso el fundador de GoTo.com, Bill Gross. Es el siguiente capítulo de Battelle.  

5. A Billion Dollars, One Nickel at a Time: The Internet Gets a New Business Model. El modelo de negocio de Google lo creó Bill Gross, el creador de Gross National Products, de IdeaLab y de GoTo.com, utilizando la famosa "cola larga", que necesita sin embargo para su explotación de resultados de búsqueda muy afinados. Los grandes números de visitas valen muy poco en sí: lo que tiene valor es el tráfico específico, tráfico movido por la intención de comprar bienes o servicios. Y ese tráfico utiliza motores de búsqueda. Gross creía que toda búsqueda guiada por algoritmos sería en última instancia derrotada por los spammers (es la batalla que hoy lleva Google). Y opinaba que "para matar el spam, hay que añadire la fricción del dinero a la ecuación" -- cobrando al anunciante. Así, se puede poner precio a la búsqueda y al clic. Con el modelo de GoTo.com (luego rebautizado Overture), los anunciantes sólo pagan cuando se pincha en su anuncio: así todos contentos. Google tuvo que pagar derechos a Overture al copiarles el modelo de negocio, para evitar cuestiones legales pendientes en el momento molesto de salir a bolsa. Microsoft y Yahoo se encontraron a fines de 2002 con que el nuevo modelo económico los dejaba atrás de Google en cuestiones básicas: la búsqueda (MSN y Yahoo habían delegado en Inktomi y Google) - la red de búsquedas pagadas (donde utilizaban los servicios de Overture) y su propio registro de tráfico (que sí tenían tanto Google como MSN y Yahoo). De ahí la ventaja cogida por Google. Gross vendió Overture, y sigue trabajando en afinar los perfiles de búsqueda y en derrotar al spam y los cliqueadores parásitos, pesadilla de Google...  

6. Google 2000-2004: Zero to Billion in Five Years. Pues eso. Algunas claves del éxito de Google: Su sistema descentralizado en muchos muchos ordenadores. Google se posiciona inteligentemente, por ejemplo compranod Usenet, lo que supone pasar activamente a buscar información nueva, en lugar de sólo pasar la araña por la Web. El cambio al modelo de Overture: ranking de anuncios por popularidad. Cuestiones de management y personalidad de la empresa. La trinidad Page, Brin y Eric Schmidt, sobre todo Page y Brin, y su liderazgo muy directo, un tanto maniático-genial e intervencionista en cada cuestión de la empresa. El lema: "Don't Be Evil" -- problemático a medida que Google adquiere cada vez mayor poder económico e intelectual. Muy bueno el comentario de Jeff Bezos, de Amazon, al respecto. "Bueno, uno no debería ser malvado, claro, pero vamos, tampoco debería haber por qué presumir de eso" (139). La misión autoproclamada de Google: "Organizar la información del mundo y hacerla universalmente accesible y útil" (140). Lanzamiento de Google News por los días del 11-S (que los americanos llaman 9/11): "Los sucesos del 11-S le mostraron a Google y al mundo que Google tenía en la mano algo más que un servicio de búsqueda: tenía una ventaja extraordinaria: la capacidad de almacenar cualquier información, en cualquier momento, y mostrarla a cualquiera que la solicitase" (144). Ambivalencias ante Google: simpatías y desconfianzas que van surgiendo. Froogle... Adquisición de Blogger... Adsense... siguen las decisiones inteligentes y adecuadas a su modelo de negocio (cruciales los blogs para la "cola larga"). La caricatura del "Googlebot" que controla la Tierra.  

7. The Search Economy. Google da, Google quita; puedes pasar de la cabeza de sus resultados "objetivos" a la "larga cola"-- tras uno de los retoques y actualizaciones que dan periódicamente a sus algoritmos, lo que se llama el "baile de Google". Todo intentando luchar contra los que pretenden manipular el sistema y "optimizarse" con estrategias que Google considere inaceptables. De hecho, dada la batalla librada en torno a la obtención de un buen ranking en Google, no se puede decir que los resultados de Google sean automáticos o neutrales: se ven afectado por cuestiones de política editorial, y estrategias de lucha contra el spam. Muchos sitios comerciales desaparecieron de los primeros puestos... y puede que por motivos interesados aparte de la genérica lucha contra el spam: "Después de todo, por qué comprar AdWords si tu sitio ya tiene todo el tráfico que necesita con los resultados orgánicos de la búsqueda?" (165). Google cambió las ideas sobre anuncios en la red, al cambiar de un modelo basado en el contenido de los anuncios (modelo Web 1.0) y derivado de los medios impresos o TV, a un modelo basado en la intención del comprador (modelo que se desarrolla en la Web 2.0 y que según Battelle va a refinarse más con la inclusión de anuncios interactivos en la televisión/video digital, con anuncios ligados a las preferencias de visionado y de consumo de los televidentes. Es un modelo que se va a desarrollar "inevitablemente", "convierte al medio en un nuevo canal de venta" (170), uniendo al anuncio la posibilidad de consumo inmediato a través del propio medio, y efectuando una transformación crucial en los gastos de marketing y publicidad: los hace pasar de una dimensión especulativa e hipotética a una realidad basada en datos medibles, y uniendo más sólidamente la búsqueda, los trazos de movimiento en red dejados por el consumidor, y el consumo en sí. ¿Qué resultados tiene esta personalización? ¿Fragmentación? Por ejemplo, las noticias "a la carta" se convierten en un bien de consumo. Y sin embargo los grandes medios deben entrar al trapo, no pueden ignorar la competencia de la red, no pueden "aislarse de la conversación". Ni los negocios... las páginas amarillas van a estar en Internet de un modo mucho más directo, detallado e interactivo, afinando la competencia entre negocios locales. El nuevo modelo se basará en información públicamente disponible para todos en la red, y la capacidad creciente de usuarios y empresas de utilizarla en beneficio propio. Mientras surgen problemas inesperados, de copyright de marcas, de palabras que usadas de una manera u otra en la búsqueda dan unos resultados apetecidos o no... Y aquí Google tiene mucho que decir, porque "Google es más que otra compañía cualquiera. En lo tocante al ecosistema Internet, Google es el ambiente, el tiempo que hace" (183). El asunto de American Blinds, una marca de persianas que ha llevado a Google a juicio, es crucial. Puede que Google tenga que cambiar su política con respecto a los términos de búsqueda que sean marcas registradas. Otros problemas: los negocios basados en clics masivos y fraudulentos... Google vive en una batalla perpetua con estos fenómenos, por ser quien es.  

8. Search, Privacy, Government, and Evil. Epígrafe: "Esto pasa a tu expediente de modo permanente" -- El director de la escuela. Google hace replantear qué es información privada. Se venía dando por hecho que la información públicamente disponible era, sin embargo, difícil de conseguir. Con Google es fácil, y vemos nuestros datos retratados en la red de maneras molestas o alarmantes. Todos nos gugleamos a nosotros y a otros. ¿Qué significará pronto que alguien no figure? Es aconsejable autoguglearse, a ver qué dicen de uno. "En la era Google, toda nueva relación empieza con una búsqueda en Google" (193). "Debería nuestra sociedad prohibir lo digital por ley, y trazar la línea de lo que es público en la información que figure en papel, almacenada en la oficina de algún escribiente mohoso?" El Tribunal Supremo de Florida se planteó esta cuestión del acceso en red a los datos públicos, y la dejó pendiente para su resolución en 2005. (No sé si será el resultado de esta revisión, pero un servidor legal de Florida especifica que "Florida's public records law requires that information received in connection with court business must be made available to anyone upon request, unless the information is subject to a specific exemption" -- no especifica cómo). "Gracias a la búsqueda, debemos enfrentarnos a una de las cuestiones más significativas y difíciles a que se pueda enfrentar una democracia: el equilibrio entre el derecho de un ciudadano a la privacidad y el derecho de alguien (sea una empresa, un gobierno, u otro ciudadano) a saber" (193). O quizá, prosigue Battelle, no se trate tanto del derecho a saber como de un control de la capacidad de saber. Hay cantidades masivas de información personal identificable almacenadas. "Pero nuestra cultura todavía aún está por captar las implicaciones de toda esa información, cuánto más la necesidad de protegerse de su posible mala utilización" (194). "Search me" - "A mí que me registren": Anuncios intrusivos en G-Mail. Pero Google puede seguir todo tu uso de la red, no sólo tu e-mail. Todo ha dejado de ser efímero, se ha vuelto eterno, parte de la "Base de Datos de las Intenciones". Quizá toda esa información jamás se haga públicamente disponible. Pero podría ser mal utilizada por quienes tienen acceso a ella. Nuestra relación con Google se basa en la confianza. Pero leyes como el PATRIOT Act buscan controlar todo tipo de comunicaciones electrónicas, que supone una reinterpretación de la Cuarta Enmienda de la Constitución USA, la que protege contra "unreasonable searches" (199). Por cierto, el PATRIOT Act "prohibe a las compañías que comuniquen a nadie que el gobierno ha solicitado información de esa compañía" (200). La Ciudad de Nueva York (irónicamente) emitió, como algunas otras, una declaración repudiando esta ley. De todas maneras, el Gran Hemano podría no estar en el Gobierno sino en la empresa privada. Google, con su poder, y su voluntad de "no ser malos", han colaborado sin embargo con el gobierno chino para poder entrar en China aun a costa de ofrecer una versión censurada de la red.


9. Google Goes Public.
Pues eso, la salida a bolsa, los resultados espectaculares... y todo, todavía, sin un plan claro de a dónde quiere llegar la compañía (Supongo que lo que ha citado antes de "organizar la información del mundo" no lo considera Battelle un plan claro -- al menos en términos empresariales).  

10. Google Today, Google Tomorrow. "Quien tiene gran poder debería usarlo con suavidad" (Séneca). La fase introspectiva de Google, desde la segunda mitad de 2004. Page y Brin redactaron "las Tablillas"-- "una declaración definitiva de qué es lo que hace que Google sea Google" (231). El contenido no se ha hecho público. Google ha sido la compañía de crecimiento más rápido de la historia: un 400.000 por ciento en cinco años. Análisis de la competencia: Yahoo. Esta no está guiada directamente por los creadores de la misma, como lo está Google. Yahoo intenta un enfoque más personalizado en los posibles intereses diversos de los usuarios, aunque Google tampoco ofrece resultados de búsqueda puramente cuantitativos, sino diversificados por áreas de interés. Yahoo está más explícitamente abierto a especificar sus planes editoriales y comericales, y a la intervención humana en orientar esos planes. "A Google, al contrario, le repele la idea de volverse una empresa guidada por su contenido o por políticas editoriales" (240)-- Para Yahoo, humanos primero, tecnología después: Yahoo surgió de un directorio hecho por humanos, Google de un algoritmo de búsqueda. Pero compiten en el mismo terreno, y sus estrategias, aunque diferentes, los han hecho moverse hacia el terreno del otro. Google no se conforma con la búsqueda: Fusion, por ejemplo, proporcionará a los usuarios más margen de integración de los distintos servicios a su gusto (moviéndose hacia el terreno que han andado Yahoo, AOL, MSN y otros..). ¿El futuro? Bien, organizar la informacion personal, OK. Pero también transformarse en el mercado global, desplazando a eBay. Y eso hacerlo organizando la información global: sacando partido de la computerización del mundo que se va a producir a todos los niveles, a medida que el mundo físico y la Web converjan, y todo objeto esté informatizado y la información esté en red y accesible y controlable a través de Google. Google como universidad, como compañía telefónica, como Amazon más eBay ... los límites no están claros.  

11. Perfect Search. Epígrafes de Vannevar Bush ("As We May Think"), sobre la infinita tarea de computar las actividades de millones de personas, y de Isaac Asimov ("The Last Question") sobre lo que yo suelo llamar "el apocalipsis de la comunicación total" -- "All collected data had come to a final end. Nothing was left to be collected. // But all collected data had yet to be completely correlated and put together in all possible relationships..." (El límite en Asimov es la reversión de la entropía. En visiones menos místicas puede ser una especie de Matrix. Por cierto, esta idea de "el apocalipsis de la comunicación total" se parece mucho al plan de John Poindexter presentado al Pentágono en 2002, "Total Information Awareness", que pretendía hacer un seguimiento de todas las fuentes de información, y que seguramente pervive, corregido y mejorado, a la sombra del Patriot Act... Battelle lo menciona en la p. 289). "El buscador del futuro no es un buscador como los que conocemos, es más bien como un agente inteligente" (252). La búsqueda se extenderá fuera de los ordenadores, a los teléfonos, aparatos de todo tipo... todos tendrán capacidad de conexión y de ser buscados. Es la condición para la búsqueda perfecta, la acumulación masiva de miles de patrones de búsqueda, lo que Battelle llama la "Fuerza de los Muchos". (Puede verse al respecto también este artículo de Tim O'Reilly, "¿Qué es la Web 2?"). Se requiere mayor usabilidad del rastro de clics que dejamos, narrativizarlo en cierto modo, hacerlo comprensible, retomable, una referencia. Están saliendo muchas herramientas que permiten hacer eso precisamente, sacar sentido a los dibujos de huellas que dejamos en Internet. (Los "atajos" de Yahoo, o su búsqueda contextual Y!Q; la "búsqueda programática" de AOL; Amazon, con su buscador A9, fue el primero en introducir el concepto de "historial de búsqueda" en sus resultados (Google lo hizo a continuación). Buscaremos, o tendremos opción de buscar, nuestra Web personal, la que ya hemos visitado, o la que otros con intereses similares han visitado (Amazon y su sistema de recomendaciones tienen un gran potencial de desarrollo futuro). La Web semántica, propuesta (¡también!) por Tim Berners-Lee, e implementada a través del etiquetado que posibilita el lenguaje RDF ("Resource Description Framework"). Los esquemas globales producidos por miles de etiquetados, las "folksonomías", crean un nuevo tipo de relevancia. La proliferación de los enlaces en los blogs utiliza la Fuerza de los Muchos para hacer emerger una taxonomía elaborada colectivamente. Otro tipo de aproximación a la búsqueda "perfecta": WebFountain. Intenta etiquetar los documentos de manera inteligente, no automática, y permitiendo la elaboración de búsquedas complejas con un gran número de variables: haciendo la red accesible a las demandas detalladas de un cliente (es un servicio caro de IBM). Quizá el futuro esté en su convergencia con la ubicuidad y "simplicidad" de Google. Otro factor a tener en cuenta: los buscadores específicos para un ámbito determinado: buscadores académicos, profesionales, de negocios... y la futura conexión entre ellos. Luego: hay que reintroducir la versión temporal en la Web: permitirnos acceder a la Web de 1998, no sólo a la actual, por ejemplo (la Waybackmachine es el primer paso sólo en esto...). La búsqueda personalizada, como en el Furl de LookSmart, que te archiva todos los sitios que visitas. La perfección saldrá de la convergencia de todas estas tendencias, y Google es el punto de convergencia más probable.  

Epílogo.   La búsqueda por excelencia, the search, es la búsqueda de la inmortalidad. Buscando "inmortalidad" en la Web, Battelle da con el Poema de Gilgamesh. Si el poema inscribió a su héroe para la eternidad, es posible que Google nos inscriba a todos, y a nuestra huella personal en la red, en un tipo de inmortalidad, la que nos den sus archivos, conservados preciosamente como información utilizable. Es el equivalente moderno de grabar nuestro nombre en piedra para el futuro...  

John Battelle lleva también un Searchblog, donde se puede leer por ejemplo este post relacionado con la conclusión del libro.

¿Debo aclarar que he encontrado el libro muy interesante y recomendable?

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Jueves, 22 de Diciembre de 2005 20:43. José Ángel García Landa Enlace permanente. Internet


Intentando opinar

Siguiendo mi diálogo unilateral con el Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza, les envío este mensaje, argumentando que "Debería haber más libertad de opinión y más transparencia en la administración del Rincón de Opinión". Y mucho me temo que tampoco aparecerá publicado:

He enviado en diversas ocasiones opiniones al Rincón, y nunca han salido publicadas. Debería haber alguna manera de que el interesado sepa si han sido censuradas por los moderadores, o si por alguna razón no se han recibido. Agradecería un mensaje que confirme una u otra posibilidad, en concreto con respecto al texto que envié hace diez días, sobre la arbitrariedad en la valoración de los méritos de los concursos a cátedras de mi departamento (Filología Inglesa y Alemana).

Al ver que no salía publicada, envié un mensaje similar a éste al buzón de sugerencias, pero tampoco he recibido respuesta. Así no hay manera de saber si los mensajes no son recibidos o si son ignorados. Visto que se considera que es un foro que merece tener cuatro administradores a su cargo, parece razonable esperar un mínimo de atención a los usuarios.

Por otra parte, observo que la normativa aprobada por el Consejo de Gobierno dice que el Rincón será de libre acceso por Internet. Entiendo que en su estado actual, restringido a la intranet de la Universidad de Zaragoza, no se está cumpliendo esa norma.

(Bueno, informaré sobre los resultados. Más cosas: hoy, último día laborable; examinando las notas de los nenes con sus claros y sus sombras; nos regalan unas galletitas desde Escocia, ¡gracias!-- un café de despedida con los colegas, y ahora me voy a dar un paseo por la tarde que está gélida. Ah, he terminado de hacer la reseña de The Search que empecé a colgar ayer, y seguiré poquito a poco autotraduciéndome el artículo del martes pasado... aunque son vacaciones, oye. Ah, y Fabiola acaba de cumplir años, ¡felicidades!).

(PS, principios de 2006: Aparece en el Rincón mi queja sobre el Rincón, y le añado este autocomentario:)

Se desestima la solicitud

Sigue sin recibirse aclaración alguna sobre los mensajes enviados al Rincón y no publicados.

Veo con cierto alivio que esta vez sí se ha publicado mi sugerencia al Rincón de Opinión; se me ha permitido opinar, gracias. No se ha atendido, sin embargo, mi solicitud relativa al funcionamiento del Rincón, pues sigo sin recibir ninguna aclaración de por qué no se publicaron mis opiniones anteriores, y tampoco hay ninguna respuesta de los administradores sobre estos puntos oscuros en la manera de llevarlo, así como sobre el incumplimiento de la normativa de acceso libre en Internet.
Con lo cual, me temo que el Rincón sigue actuando como un falso foro, o una pantalla (es duro de decir, sí, pero lo es mientras no cambie de política). Los mensajes indeseables simplemente desaparecen sin aclaración ni al público ni a su autor, ni explicitación del criterio que los hace indeseables.
Así, mis anteriores mensajes sobre mangoneos y manipulaciones en los tribunales de cátedra, o sobre la tergiversación de la representación de las universidades en el proceso de reforma de titulaciones, han pasado al limbo, y el Rincón sólo publica mi opinión sobre el mal funcionamiento del Rincón. Algo es algo, pero es tan poco que es una vergüenza para un foro que pretende presentarse como un lugar en el que los universitarios puedan opinar (¿libremente?) sobre las cuestiones que les atañen. Yo opino más libremente, por supuesto, en mi blog, al que remito:
http://garciala.blogia.com



(PS: Este comentario adicional tampoco se publica; y tampoco se aclaran las razones. En su estado actual, y con sus responsables actuales, el Rincón de Opinión es una tomadura de pelo y un insulto a la libertad de opinión y de expresión).

 (Re- PS: Vaya, por fin sale el comentario publicado en el mes de febrero. Consolémonos con eso, y opinemos en otra parte).

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Viernes, 23 de Diciembre de 2005 10:14. José Ángel García Landa Enlace permanente. Universidad


Flores académicas que me echan

Cito del prólogo de Teresa Oñate a Hans-Georg Gadamer: El Lógos de la era hermenéutica, volumen nº 20 de la revista Endoxa (UNED, Madrid, 2005), comentando algunos artículos publicados en ese número, y otros en un volumen adicional sobre Gadamer, entre ellos uno mío:

En la misma línea de excelencia académica que los anteriores se sitúan los siguientes trabajos, cuya lectura constituye un verdadero placer intelectual: el escrito de la profesora Carmen Segura sobre la relación de la retórica y la dialéctica con la racionalidad hermenéutica; el de Luis Enrique de Santiago Guervós sobre Nietzsche y Gadamer, centrándose en el estudio de la Segunda Intempestiva; el de Núria Sara Miras Boronat sobre el humanismo que podríamos llamar "pluralista" en Gadamer; el de Santiago Zabala sobre la filosofía de Ernst Tugendhat y su aproximación de la analítica a la hermenéutica; el de Joaquín Estaban Ortega sobre la paideía de Gadamer; el texto de José Ángel García Landa, incluido en el libro Hans-Georg Gadamer: Ontología estética y hermenéutica, sobre la interacción entre hermenéutica lingüística y literaria; o los escritos debidos a los profesores Niklas Bornhauser y Hermann Lang, concernidos por el vínculo entre hermenéutica y psicoanálisis, desde Freud hasta Lacan. Gracias a todos ellos por su sobresaliente contribución al conocimiento preciso del texto, el pensamiento y la obra filosófica de Gadamer.

¡Gracias! También hoy me envía Ramón Plo, uno de los editores del volumen Beyond Borders: Re-defining Generic and Ontological Boundaries (Heidelberg: Winter, 2002), una reseña muy positiva del mismo que publicaron Marta González Acosta y Juan Ignacio Oliva en la Revista de Filología de La Laguna (nº 22, 2004). Allí apareció mi artículo "Catastrophism and Hindsight: Narrative Hermeneutics in Biology and in Historiography". Hay una versión española aquí.

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Viernes, 23 de Diciembre de 2005 20:40. José Ángel García Landa Enlace permanente. Filosofía


eXistenZ

Es esta película de Cronenberg (1999) una de esas ficciones sobre las que he comentado donde la realidad flojea . Es una película basada en un videojuego generador de una realidad virtual, "eXistenZ", donde los personajes han de seguir pistas que les permitan sobrevivir y adivinar quién está de parte de quien en un confuso argumento.

Juegan la creadora del juego y un "novato" que al principio ni siquiera se había implantado uno de los "biopuertos" necesarios para conectarse al juego, a modo de cordón umbilical. El novato resulta ser un activista miembro de un movimiento fanático antijuegos que quieren matar a la creadora del juego, por infectar la realidad con estas creaciones de realidad virtual. Casi la coge por sorpresa, pero ella ha sido más lista y lo elimina a tiempo, en una realidad poco diferenciada del juego al que han jugado, un mundo donde no puedes confiar en nadie y es una huida de todos contra todos por parajes de pesadilla.

Ahora bien, resulta que lo que se nos presentaba como realidad de base no lo era, y descubrimos los espectadores que ya desde el principio, antes de entrar a jugar, estábamos en otro juego, transCendenZ, que es replicado en abÎme por el argumento del juego en segundo nivel eXistenZ. Y cuando emergemos a esa "realidad" el creador del juego (hombre aquí y no mujer), que estaba presentándolo a un grupo de aficionados, es asesinado por uno de ellos, la que había adoptado en el juego el rol de creadora de eXistenZ... y ahora ya no sabemos si seguimos dentro de un juego o no; los terroristas antijuegos que eliminan a los fans de la realidad virtual se comportan como jugadores exterminadores de figuras en un entorno virtual, y la película acaba con la pregunta de una víctima, antes de que le disparen, preguntando si estamos aún dentro del juego...

En Cronenberg, aparte de los argumentos obsesivos o de pesadilla, acompañan los ambientes desagradables, sucios, y las actitudes compulsivas de los personajes. Esta película recuerda a Videodrome por las mezclas de tecnología y orificios corporales, así como de niveles de realidad (la mosca también combinaba carne y tecnología de maneras desagradables). Aquí hay abundantes imágenes oníricas, como la pistola hecha de restos de comida y husesos ensamblados a partir de un plato especial en el restaurante chino, y los dientes que se le sueltan al protagonista para proporcionar balas al arma orgánica... O el vivero de anfibios mutantes que luego son cocinados en el restaurante chino. Las pesadillas de Cronenberg después de cenar muchas ostras, sin duda, y tener sueños eróticos donde se combinan cableados umbilicales, puertos de ordenador infectados ensamblados en la espalda, y pene/traciones cibernéticas. O las consolas que son bicharracos vivos, luego infectados o diseccionados para mayor efecto... Quien disfrute con escenas elaboradamente desagradables, puede llevarse esta película tranquilo a casa; quizá viendo pesadillas despierto uno duerma luego a pierna ancha. En cuestiones de tecnología corporal, mejor no pasar del tatuaje o del piercing en el ombligo, visto lo visto aquí.

La película hace amagos de denunciar la confusión entre realidad y ficción que presenta, y el efecto amoralizador de los los videojuegos al fomentar nuestra inmersión consciente en actividades violentas o desagradables. Por supuesto es una denuncia ambivalente, al modo postmodernista, y la película participa de lo que denuncia. Son, por otra parte, muy similares la inmersión en la realidad virtual cinematográfica y en la de los videojuegos, y en ese sentido la película tiene una dimensión metafílmica, presenta una reflexión sobre la ambivalencia del cine como experiencia: a la vez nos da experiencia (virtual) y nos arrebata toda experiencia (virtualizando la experiencia real). Un efecto palpable en eXistenZ se ve en la manera en que, sin ningún recurso especial de manipulación de la imagen (al margen de unas ambientaciones abstractas o convencionales al modo de los videojuegos), los actores reales de carne y hueso acaban por parecernos imágenes generadas por ordenador. Las imágenes de pesadilla que combinan carne y tecnología, como los biopuertos inflamados, no son sino una manera más gráfica de presentar esta relativización de nuestra realidad, penetrada hasta la médula por las tecnologías de la imagen.

También es una reflexión sobre el terrorismo: quienes defienden una realidad tradicionalista a golpe de pistola están tan pillados en el juego como los otros, y han importado buena parte de sus actitudes y de sus procedimientos de esa realidad virtualizada a la que dicen querer destruir. Para Cronenberg, "il n’y a pas de hors-jeu". La vida quizá en el pasado tuvo mayor sustancia, pero hoy es sólo un laberinto de ficciones y de imágenes, y el amor y el deseo son sólo episodios y movimientos del juego de la existencia.

Y bueno, hasta aquí llegamos hoy, que ya se me inflama el biopuerto de la retina. Por cierto, habíamos quedado con los amigos en ir a cenar a un chino. No sé si coja el toro por los cuernos, pidiendo el plato especial de la casa, o lo deje pasar...

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Sábado, 24 de Diciembre de 2005 19:18. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cine


El tren chino

- Pues sabes que el tren es mío.
- Sí, y los dinosaulios tlansfolmets son míos.
- Pero si se los dieron a Ivo.
- No, pero hemos descubierto una inscripción oculta que dice que lo que es de Ivo es el tren. Mira: "Para Ivo, porque te gusta mucho el carbón, ¿verdad, Ivo?"
- Vaya.
- ¿Puedo poner el tren un ratito cortito?
- No, Pibo, pónlo luego, que nos atufa. Cómo se nota que es chino este tren, seguro que no pasaba los controles de calidad de la Unión Europea. Ni el protocolo de Kioto, vamos. Con el humo que echa, es como si estuviéseis en una casa llena de fumadores.
- Ya, muchos controles de calidad pero el tren aquí lo tienes.
- Porfa, sólo un ratito...
- Además ten en cuenta que cada vez que lo pones se le gastan las pilas, y que te queda menos tren, porque seguro seguro que no le volvemos a poner pilas.
- Sí, las pilas que ya nos las podemos poner nosotros decía el Rey, que viene la competencia fuerte; no nombró a los chinos, pero...
(Mira que somos sádicos los mayores, fiarle tan corta la vida a un juguete, pienso que esto de las pilas es como obsesionar al crío con el coste directo que tiene cada momento de placer... ¡pero bueno, si después de todo va a resultar que es un juguete educat-ivo!)

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Domingo, 25 de Diciembre de 2005 11:23. José Ángel García Landa Enlace permanente. Nenes


Crismas in a bottle

El año pasado ya colgué este viejo crisma .


Este año celebramos las navidades en familia nuclear, o post-nuclear, encerrados en el refugio por el frío que pela. Sin movimiento ni visitas hasta la fecha, y la calle entre domingo y Navidad, lo dicho, como si hubiese caído una bomba de neutrones. Nos llegan felicitaciones de navidad, es curioso lo de las felicitaciones, normalmente no son ni de la gente más cercana ni de la que más se acuerda de tí, aunque algo sí, supongo... son de la gente que manda felicitaciones de navidad, es un resultado de la especialización de los medios. Yo también mando algunos, aunque de algunas personas me acuerdo mucho y no les escribo. También está el género crisma virtual, o la "llamada de navidad", y (aunque de esos no tengo ninguno) el sms de navidad. Y las visitas de navidad, cuando se tercian... De todos estos géneros, tengo algunos favoritos: el "recuerdo de navidad" que uno se envía a sí mismo, como en el "Cuento de Navidad" de Nabokov -- o la felicitación de navidad encerrada en una botella.

Walked out this morning, don’t believe what I saw
Hundred billion bottles washed up on the shore.

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Domingo, 25 de Diciembre de 2005 11:58. José Ángel García Landa Enlace permanente. Personales


Oliver Twist

Acudimos, huyendo del frío, a ver la celebrada película de Polanski, los niños por obligación dictada por sus superiores (hmm, muy a tono con la película: "y ahora, niños, silencio y a ver Oliver Twist, que ahí vais a aprender lo que es bueno y cómo las gastan con los niños que no quieren ir al cine..."). Yo por mi parte con curiosidad por ver si le añadían a twist to the old tale. Y bueno, siempre lo hay, pero básicamente por el procedimiento de que queda enfatizado lo que no se corta; en la novela entran naturalmente a hachazos, no hay otra manera...

Así, desaparece el parentesco de Oliver con sus benefactores, desaparece toda la historia de la madre, y la de Monks su hermanastro maligno, con el anillo y el medallón, y desaparece toda referencia a herencias y fortunas caídas del cielo; desaparecen otras casualidades demasiado casuales (no hay Noah Claypole en la banda de Fagin, se pierde de vista el señor Bumble cuando ya sobra, etc...). Lo que queda proporciona una muy buena adaptación clásica. La ambientación histórica está muy lograda, y algunas actuaciones son memorables: la de Nancy, la del perro de Bill Sikes, y en especial la de Ben Kingsley como Fagin. Pero es curioso, es básicamente el Fagin de Ron Moody, el del musical Oliver! el que recrea Ben Kingsley: claro que todo en aquella película era un gran acierto, y por tanto un reto difícil de ignorar -- así que de hecho esta película de Polanski da la impresión de ser un remake de Oliver! sin la música, más que una visión independiente de la novela de Dickens. El modelo realista elegido ya estaba logrado y superado en el musical, por tanto es un poco pobre volver a él sin más cuestión: la estética de la película es todo menos experimental, y eso que el material es excelente: un clásico sólo a medio explotar (y no me contradigo), más una tradición fílmica de Olivers como filón... La estrategia de adaptación contraria a la aquí seguida hubiera enfatizado las casualidades, los retornos obsesivos de personajes, las fortunas caídas del cielo, el surrealismo de Dickens más que su realismo, la voz narrativa incluso, por qué no, las ilustraciones de Cruickshank (aunque han inspirado a la iconografía fílmica, también ellas tienen más jugo por exprimir). En lugar de thrillificar el argumento (como se hace manteniendo a Oliver como rehén de Sikes hasta el final) sería más interesante un guión que sacase a la luz los puntos problemáticos de la historia, cosas que la novela contiene a su pesar pero que quiere esconder, como el origen de las misteriosas fortunas, la maquinaria social que destina a unos a mano de obra esclava y a otros a cómodas rentas... una maquinaria contemplada por Dickens con una mirada fascinada y horrorizada, mirada apartada en última instancia con gestos semihistéricos. Bueno, en ese sentido la película sí es fiel a Dickens, pues hace lo mismo que él, instalando cómodamente a Oliver en un orden social que se ha revelado como caótico e injusto: pero es lo que todos hacemos en Occidente, ¿no?

Me interesaba especialmente el tratamiento de la figura de Fagin, siendo judío Polanski y siendo Fagin uno de las representaciones abyectas de judios más emblemáticas producidas por el antisemitismo (claro que Dickens negó ser antisemita, y puso luego un buen judío en otra obra). Y sí que encontramos en la película un cierto énfasis en la figura de Fagin y su destino. A pesar de su maldad, pues malvado es, nunca pega a Oliver, y lo cura de su herida (visto que aquí falta Rose Maylie) con un ungüento "más viejo que el tiempo", tradición judía sin duda. Merece también Fagin que se conserve (y es un episodio subrayado aquí, por tanto) la visita de despedida de Oliver en la cárcel, cuando se le va a colgar como espectáculo público; y un cierto asomo de chivo expiatorio sí se le da al personaje en este momento. Además es una visita tanto más gratuita cuanto que el Fagin de la película no tiene ningún secreto crucial que revelar. No llega el blanqueamiento de este Fagin, sin embargo, al nivel del simpático Fagin de Oliver!, que es indultado por el guión y se pierde, a modo de John Silver, por el horizonte de nuevas aventuras, implausiblemente redimido. Aquí no: el judío ha de ser exterminado, y presentado como ente abyecto. Polanski no es averso a estas caricaturas chocantes (pienso en el final de El Pianista, con su confrontación estética entre un acobardado judío de manual antisemita y un elegante, artístico y noble nazi). Y tampoco es cosa sólo de Polanski: Spielberg, por ejemplo, otro judío, muestra la caricatura más abyecta de un judío jamás aparecida en el cine, en la persona de ese moscardón que era el amo del niño Anakin en el "episodio 1" de Star Wars (una figura que quizá deriva de Fagin, por cierto). Aunque ni en este caso ni en el del Fagin de Polanski se menciona la palabra "judío". Son curiosos experimentos, a medias quizá entre la tradición antisemita, el humor judío y una cierta voluntad de autoabyección. Todo lo cual es... curioso, y quizá el aspecto más experimental y arriesgado de esta película, con, insisto, una magistral actuación de Ben Kingsley, irreconocible y memorable.

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Lunes, 26 de Diciembre de 2005 11:09. José Ángel García Landa Enlace permanente. Cine


Peluches transgénicos

Yo - Oye, nenes, si me olvido un día y me dejo esta escalera aquí puesta en medio del cuarto, vosotros no subáis, ¿eh? que es muy peligroso.
Oscar - Pues Álvalo sube.
Ivo - Exactamente, el otro día subía.
Yo - Bueno, pero Álvaro es mucho más mayor que vosotros, y puede hacer cosas que vosotros no podéis.
Ivo - Sí, experimentos. Experimentos peligrosos.
Oscar- También con ADN y tlozos de peluches lotos.
Yo- Oscar, chaval, eres un chollo para mi blog.

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Martes, 27 de Diciembre de 2005 10:13. José Ángel García Landa Enlace permanente. Nenes


Time passes slowly down here...

Van pasando las vacaciones aquí en la caliginosa Zaragoza, con tentaciones de subirnos a Biescas, que dicen que por ahí da más el sol. Mientras tanto, los niños se dedican a chupar tele, a buscarse los entretenimientos que pueden y, los pobres, a patear poco la calle, sólo en cuanto les ordenamos salir a moverse un rato. Es que no da para mucho más la cosa, como no te metas a pasar el día en un centro comercial -- y miedo da tocarles el ajuste del consumo. Y eso que no hablo de la viga en el propio, hoy han caído tres DVD de jazz de una nueva serie kiosquera, pero claro, es que salían cada uno seis veces más baratos que en la tienda, y estamos hablando de santas de mi devoción, Norah Jones, Diana Krall... Y en la joyería de al lado de casa, sitios a los que no sueles ir, hemos comprado un juego de café chulismo para los abuelos de Biescas, que este año les toca reyes. Pues eso, a ver cuando vamos, a ver si con la excusa de llevarlo... es que no se puede dejar mucho al abuelo de aquí solo en casa, en invierno es la soledad total (porque lo que es en verano se pilla unos capazos tremendos en la plaza con cualquier desconocido).

Pues, explorando el barrio, ayer entramos por primera vez a tomarnos una copa en el pub de enfrente, que "no es de nuestro estilo", tras una cena con los amigos en un chino. Tiene su gracia esto de ir a sitios que no son de tu estilo, habrá que cultivarlo. Y lo de quedar con los amigos tambien, por cierto -- ¿te interesa, Teresa? (ça t’intéresse, Thérèse?). Poca gente vemos: Fabiola viene zumbando de Alemania pero aterriza en su pueblo; Rosa C. se iba a Milán, JMC estaba inspirado, pero no voy a rememorar ninguno de sus chistes, y con Choosy nos intercambiamos música cantri, que ahora la estoy escuchando y oye, a mí que me den música cantri, no me gusta el rock. Yo le pasé un poquito de Lynn Miles, Michel Rivard y Francis Cabrel -- quien quiera recomendaciones, ahí las tiene.

Aparte de tomar copazas y alternar, también curro. No lo que tenía que hacer, que procrastino, pero sí otras cosas. Por ejemplo, me he terminado un par de libros (Feyerabend, DeLillo), y he terminado de traducir este artículo: http://garciala.blogia.com/2005/122001-cognicion-retrospectiva-intertextualidad-e-interpretacion-un-simbolo-en-navidad-.php
(-- si es que algo de lo que aparezca en un blog es curro, incógnita que deja chiquito al debate sobre el sexo de los ángeles). De hecho estoy como un signo de interrogación de tanto estar sentado al ordenador. Y eso que lo tengo changao e ingresado en el cibernetólogo; me voy apañando con un bonito imac nacarado que me ha dejado un alma caritativa. Las malas lenguas dicen que yo reviento los ordenadores a base de abrir quince programas y treinta ventanas simultáneas; no quería creerlas pero ya me entran dudas. En fin, que entre pitos y flautas sigo demasiado encorvado ante el chisme este, parezco Fagin con su cofrecillo abierto, y luego tengo que salir a estirar las cervicales que se me resienten. Por cierto que mientras hacía eso y aprovechaba para echar unos crismas al correo me he encontrado allí con tío Agus, y hemos hablado de las diversas Oficinas de Circumlocuciones que deben pervivir por algún sitio de la administración española (a veces tengo la impresión de que las facultades de letras se van a convertir en una más de esas oficinas obsoletas...). Aún me quedan crismas por mandar, y los que no mandaré, buénoooo.... Por la tarde hemos ido de padres a ver al urólogo de Ivo, que va a tener que hacerse una operación que lo acercará un tanto a Fagin, o a un turco con turbante... pobrecillo, pero bueno, esperemos que vaya bien, hemos conseguido evitar que le apliquen anestesia total de momento, y esperemos que sea para bien. Él no está nada preocupado, y es muy valiente con los médicos, pero no tiene una idea clara de lo que se avecina, ni la va a tener.

Como nosotros de otras cosas, it’s only fair. Bueno, hasta mañana. -- "Si dios quiere", que matiza siempre el abuelo; aunque muchos de los teólogos más autorizados concuerdan en que Dios no se mete en tales asuntos, otros nos dicen que controla hasta la caída de un gorrión. Dios debe ser como Echelon, que le pega a todo y a nada, luego petan las torres gemelas, o Indonesia, y vaya, es que no habíamos cruzado todos los datos...

Pues eso, arrivederchi if applicable....

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Miércoles, 28 de Diciembre de 2005 00:50. José Ángel García Landa Enlace permanente. Personales


Carpa a la coreana

Se me olvidó dar una receta oriental proporcionada por Rosa C. mientras cenábamos en el chino (no cenamos eso aclaro). Póngase una sartén a fuego muy caliente, ya lista para freír, tómese un pescado vivo, una carpa pongamos, teniendo el acuario a mano; con hábiles movimientos, mietras el pez boquea angustiado, sáquese un gran filete con toda la carne de un lado, por encima de las espinas; dése la vuelta y repítase la operación por el otro lado; que un pinche sujete lo que queda del pez con la cabeza dentro de la pecera; mientras el cocinero da unas rápidas pasadas a la plancha sin destruir la estructura de los filetes: póngase un filete en una bandeja, el pez encima, el otro filete ya bien hecho encima, y preséntese al cliente el pescado todavía vivo, si es que eso es vida, boqueando en el plato pero excelentemente cocinado. Bueno, ésta es para la siguiente película de Cronenberg con restaurante incluido. O para menú sorpresa hoy, si os van las bromas fuertes (fuertes para la carpa sobre todo).

Hoy he soñado que se me iba descongelando un frigorífico lleno de pescado y marisco, y que iban volviendo a la vida los bichos, y había que irlos cambiando de sitio a las partes más frías; en el congelador arriba había una centolla, una langosta, una lamprea y un lucio que me daban problemas, empujando la puerta y girando como un tambor de lavadora, intentando salir; y yo empujando y metiendo con un cuchillo las colas que salían, a la vez que sentía cierta empatía con los pobres bichos... menuda angustia. Si es que no necesito yo a Cronenberg para nada.

Hoy, y esto no es inocentada, se ha levantado la bruma, y hay sol en Zaragoza.

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Miércoles, 28 de Diciembre de 2005 11:56. José Ángel García Landa Enlace permanente. Curiosidades


El nombre del padre

Le acabo de preguntar a Oscar cómo me llamo, y esta vez ha sabido darme nombre y apellidos. El otro día resulta que no tenía ni idea, creía que me llamaba "Papá" y punto en el DNI. Si es que la cosa tiene su intríngulis. Yo recuerdo que de crío no tenía en absoluto claro cómo se llamaban mis padres (bueno, hay que reconocer que tampoco lo tenía muy claro esa niña que en la escuela le dio a mi padre un sobre en el que ponía "Don Donangel"). El caso es que sí, a mi padre todo el mundo lo llamaba Ángel, pero ¿era eso razón suficiente para dar por hecho que se llamaba así? A mi madre todo el mundo la llamaba "María Dolores", pero luego resulta que las cartas le llegaban a una tal "Felisa" (que para mayor confusión era el nombre de Tata, la tía de mi madre que vivía con nosotros). Pero no, era a "Felisa Landa", y no a "Felisa Carrera", a quien le llegaban las cartas y los periódicos del Ministerio de Educación (menos las cartas de curas y monjas, que esas sí eran para Felisa Carrera). A mi padre le llegaban algunos periódicos a su nombre "Angel García Pomar", pero otros a nombre de "D. Eusebio Pomar" -- y claro, había razones para la duda. Eusebios no había a la vista; bueno, estaba mi abuela, Eusebia, pero a ella no le llegaba ningún periódico. Total que yo estuve creyendo mucho tiempo que por alguna razón mis padres utilizaban nombres falsos, que se hacían llamar Ángel y Dolores pero que en realidad se llamaban Eusebio y Felisa. Y todo por culpa de los de El Noticiero, que al parecer no concebían la noción de una suscriptora femenina, y cambiaron "Dña. Eusebia" por "D. Eusebio"-- y con razón, pues era mi padre el único que se leía el periódico, y el cartero, que ya lo sabía, se lo llevaba a él y no a mi abuela. También culpa de mi tía Felisa, que influyó en el cura para que, además del nombre de mi madre según el registro, que era Felisa, le pusiera a mi madre lo contrario, o sea, "Dolores" (el nombre por el que seguramente suspiraba ella), y en Dolores se quedó la cosa.

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Miércoles, 28 de Diciembre de 2005 11:57. José Ángel García Landa Enlace permanente. Recuerdos


Web, teoría, filología, anglística

Acabo de localizar por la red en edición electrónica (PDF) un artículo que publiqué hace años en Links and Letters número 8 (2001), sobre la situación de la crítica y teoría literaria en los estudios de Filología Inglesa y en España hacia finales del siglo XX, Recent Literary Theory and Criticism in Spanish Anglistics: Some Observations on Its Institutional Context and Practices.
(http://www.bib.uab.es/pub/linksandletters/11337397n8.htm) Pues eso, lo añado a mi página de publicaciones online. Voy a traducir lo que decía allí, al final, de la WWWeb, a cuenta de que los académicos españoles debíamos estar más atentos a nuestro contexto:

Hace falta más contextualización también en otro sentido: mayor consciencia de la especificidad de las humanidades y de los estudios textuales en una época en la que los textos electrónicos están ya en todas partes. La mayoría de los anglistas están haciendo lo que T. S. Kuhn llamaría "ciencia normal", en un momento en el que el paradigma mismo que ha constituido la disciplina de los estudios literarios está experimentando una transformación repentina. Por ejemplo, se crea Internet, ¿y qué hacen los filólogos al respecto? Llenan la red de letra impresa, escritos e información bibliográfica. Quizá una "revolución disciplinaria" en las humanidades no sea tan espectacular como una en las ciencias; sea como sea, los filólogos no parecen estar alarmados en exceso por la palabra digital, ya que el terreno común que comparte con modos de escritura más antiguos (el lenguaje, las estructuras textuales y los protocolos retóricos) parece lo bastante amplio como para proporcionar una transición suave. Los enlaces y las letras parecen combinarse bastante bien, y, por tanto, los efectos de la revolución digital sobre la teoría literaria probablemente consistirán en producir todavía más teoría, en lugar del fin de toda literatura, ya que la teoría prolifera en la interfaz de las disciplinas.

Sin embargo, se viene dedicando poca atención a las implicaciones teóricas de la escritura electrónica, y la mayoría de los académicos han explorado sólo una fracción de las posibilidades que les ofrecen las herramientas electrónicas más simples, como el correo electrónico. No hay duda de que la revolución en las tecnologías de la información reestructurará las disciplinas filológicas. Ahora ya se requieren muchas habilidades prácticas de manejo de ordenadores incluso a los académicos humanistas, y esta tendencia no puede sino crecer. Esto no significa que la comprensión crítica, la sensibilidad hacia el significado de las palabras, las convenciones textuales, etc., vayan a dejar de ser requisitos necesarios; pero sí significa que los académicos tienen que añadir la cibercompetencia a las competencias lingüística y literaria. A corto y medio plazo, las consecuencias van a ser de gran alcance para el aprendizaje de lenguas y para la teoría literaria. Hay formas literarias digitales que se están desarrollando ahora mismo, y reciben escasísima atención por parte de los humanistas académicos, pues todavía se les aplica la etiqueta de "cultura popular". Pero es una área emergente y tan interesante como cualquiera de las que los críticos y teóricos se dedican a estudiar en masa.

Nuestra disciplina, la "Filología Inglesa", está en perpetuo dilema, intentando definir su identidad, y sus problemas de identidad no pueden sino volverse mayores en el futuro -- un futuro intercultural y globalmente interactivo, con el inglés como lengua franca. El sueño de R. S. Crane, de unos estudios filológicos interdisciplinares en el que no sólo la teoría, sino también la historia de la teoría, jugase un papel central, como preparación en autoconsciencia metodológica y pluralismo crítico, todavía es relevante. Quizá su visión no se pueda realizar tal como él la pensó en origen, pero sí puede contribuir a una redefinición de la disciplina. El lugar que se destine a la teoría literaria en la anglísticas, si es que la anglística va a sobrevivir como una discipina consistente, estará en perpetua evolución. Las teorías mismas seguirán cambiando, con el Postcolonialismo evolucionando hacia la Semiótica Socioecológica de la Conciencia, el Ciberdialoguismo, o lo que haya de ser -- la literatura misma cambiará de maneras irreconocibles, como siempre ha hecho. Todo fluye, y, para seguir siendo crítica, la teoría fluirá.

(Pues no sospechaba yo por entonces que le quedaba a la disciplina de Filología Inglesa en España lo que el canto de un vizcaíno... ni las dimensiones reales de su crisis de personalidad. Pero bueno, la realidad dejará las cosas en su sitio, y todos vamos a acabar siendo filólogos ingleses, aficionados o profesionales. Y ciberdialoguistas, de rebote, aunque cinco años más tarde no esté el personal mucho más metido en la red que cuando escribía esto -- una cosa que ahora ya empieza a ser extraña).

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Miércoles, 28 de Diciembre de 2005 21:38. José Ángel García Landa Enlace permanente. Filología Inglesa


Harold Pinter: Discurso del Premio Nobel 2005

Tradujimos con Beatriz este discurso por encargo de Fírgoa, donde apareció por primera vez. Lo han retomado un par de medios alternativos, Tinku.org y El mercurio, pero los grandes medios de comunicación lo han ignorado, no sé si prudente o inexplicablemente, dando sólo un resumen general, o no traduciéndolo. Todos sabían lo duro que iba a ser Pinter con Bush y Blair, y no defraudó; aunque no fue a la ceremonia, hubo que aguantar mecha mientras Pinter largaba su discurso en una grabación, bajo la atención de todo el mundo, en el lugar más molesto posible, el lugar de la autoridad moral sin compromisos locales. Pero se ha contraatacado desde el "sentido común" occidental corriendo un velo de silencio o haciéndole el vacío a su discurso, que decía algunas cosas bastante molestas sobre el nuevo orden mundial (y el viejo, que diría Chomsky). Visto lo cual, y como por mí no ha de quedar, reimprimo el discurso en mi blog, para que tengan noticia de él unas decenas más de personas. Y así me quedo yo mi propio ejemplar. (Lo pongo en post aparte, porque me acabo de dar cuenta de que Blogia tiene un límite de kas por post).

Le sigue esta nota de los traductores, que tampoco cabe:

* (Nota de los traductores: Fragmento de "Explico algunas cosas" de Pablo Neruda, que en el original inglés se cita de la traducción de Nathaniel Tarn, de Pablo Neruda: Selected Poems, publicado por Jonathan Cape, Londres, 1970, usado con permiso de Random House Group Ltd.. Texto español, de De España en el corazón, en La Insignia http://www.lainsignia.org/2004/agosto/cul_034.htm 2005-12-08)

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Jueves, 29 de Diciembre de 2005 10:40. José Ángel García Landa Enlace permanente. Literatura y crítica


Harold Pinter: Arte, verdad y política

© FUNDACION NOBEL 2005. Se concede una autorización general para su publicación en periodicos en cualquier idioma después del 7 de diciembre de 2005, a las 17,30 (hora de Suecia). La publicación en forma no resumida en revistas o en libros requiere autorización de la Fundación. En todas las publicaciones completas o de amplias selecciones se tendrá en cuenta este aviso de copyright subrayado.


HAROLD PINTER: ARTE, VERDAD, Y POLÍTICA

En 1958 escribí lo siguiente:

"No hay distinciones absolutas entre lo que es real y lo que no lo es, ni entre lo que es verdadero y lo que es falso. Una cosa no es necesariamente o verdadera o falsa; puede ser a la vez verdadera y falsa."

Creo que estas afirmaciones todavía tienen sentido y todavía son aplicables a la exploración de la realidad por medio del arte. Me atengo a lo que allí afirmé en tanto que escritor, pero en tanto que ciudadano no puedo. En tanto que ciudadano tengo que preguntar: ¿qué es cierto? ¿qué es falso?

En el drama la verdad es perpetuamente escurridiza. Nunca se encuentra del todo, pero la buscamos de modo compulsivo. Es un empeño claramente guiado por la búsqueda en sí. Nuestra tarea es buscar. Lo que suele suceder es que damos con la verdad por casualidad, a tientas en la oscuridad, chocando con ella, o viendo una imagen fugaz o una forma que parece corresponderse con la verdad, a veces sin que ni siquiera nos demos cuenta de ello. Pero la auténtica verdad es que nunca existe tal cosa – que en arte dramático se pueda hallar una única verdad. Hay muchas. Estas verdades se desafían unas a otras, retroceden unas ante otras, se reflejan, se ignoran, se provocan, o son ciegas unas para otras. A veces nos parece que tenemos la verdad de un momento en la mano, y entonces se nos escurre de entre los dedos y se pierde.

Me han preguntado muchas veces de dónde salen mis obras de teatro. No lo sé decir. Tampoco puedo nunca resumirlas, como no sea para decir que sucedía tal cosa. Eso es lo que decían. Esto es lo que hacían.

La mayoría de las piezas se engendran a partir de una línea, una palabra o una imagen. Muchas veces una determinada palabra va seguida al poco tiempo por la imagen. Pondré dos ejemplos de dos líneas que me vinieron de golpe a la cabeza, seguidas por una imagen, y seguidas por mí. 

Las obras son El retorno al hogar (The Homecoming) y Viejos tiempos (Old Times). La primera línea de El retorno al hogar es "Qué has hecho con las tijeras?". La primera línea de Viejos tiempos es  "Oscuro."

No tenía más información en ninguno de los dos casos.

En el primer caso, alguien obviamente estaba buscando unas tijeras y le preguntaba por su paradero a alguien que sospechaba las podía haber robado. Pero de alguna manera sabía yo que a la persona a quien hablaba no le importaban un bledo ni las tijeras ni tampoco la persona que preguntaba.

"Oscuro" lo tomé como la descripción del cabello de alguien, el cabello de una mujer, y era la respuesta a una pregunta. En los dos casos me ví obligado a desarrollar más el asunto. Esto sucedió de modo visual, un fundido muy lento, pasando de la sombra a la luz.

Siempre empiezo una pieza llamando a los personajes A, B y C.

En la pieza que acabó siendo El retorno al hogar ví a un hombre entrar en una habitación desoladora y hacerle esta pregunta a un hombre más joven sentado en un sofá feo, leyendo un periódico deportivo. En cierto modo sospechaba que A era el padre y B era su hijo, pero no tenía pruebas. Esto se confirmó poco después, sin embargo, cuando B (que luego sería Lenny) le dice a A (más tarde Max), "Papá, ¿te importa si cambio de tema? Quiero preguntarte una cosa. La cena que hemos tomado antes, cómo se llama eso? ¿Qué nombre tiene? ¿Por qué no te compras un perro? Eres un cocinero para perros. En serio. Te parece que les haces la cena a un montón de perros". Así que si B llama a A "papá", me parecía razonable suponer que eran padre e hijo. Estaba claro también que A era el cocinero y que sus guisos no parecían ser muy apreciados. ¿Quería esto decir que no había madre? No lo sabía. Pero, me dije en su momento, en los comienzos nunca conocemos a los finales.

"Oscuro". Una ventana grande. Se ve el cielo a la caída de la tarde. Un hombre A (más tarde sería Deeley) y una mujer, B (más tarde sería Kate), sentados con bebidas. "¿Gorda o delgada?" pregunta el hombre. ¿De quién hablan? Pero entonces veo, de pie junto a la ventana, a una mujer, C (que más tarde sería Anna), con otra iluminación, dándoles la espalda, con el pelo oscuro.

Es un momento extraño, el momento de crear personajes que hasta ese momento no han tenido existencia. Lo que sigue es algo caprichoso, incierto, incluso alucinatorio, aunque a veces puede ser una avalancha imparable. El autor se encuentra en una posición extraña. En cierto sentido sus personajes no le dan la bienvenida. Se le resisten, no es fácil convivir con ellos, son imposibles de definir. Por supuesto no se les puede dictar nada. Hasta cierto punto, juegas un juego interminable con ellos, al gato y al ratón, a la gallina ciega, al escondite. Pero al fin te das cuenta de que tienes entre manos a gente de carne y hueso, gente con voluntad y sensibilidad propia e individual, compuesta de partes imposibles de cambiar, manipular o distorsionar.

Así pues, la lengua en el arte sigue siendo una transacción muy ambigua, arenas movedizas, un trampolín, un estanque helado que podría ceder bajo tu peso, el del autor, en cualquier momento.

Pero, como he dicho, la búsqueda de la verdad no puede cesar. No puede aplazarse, no puede postponerse. Hay que enfrentarse a ella, aquí y ahora.

El teatro político presenta una serie de problemas enteramente distintos. Hay que evitar a toda costa sermonear. La objetividad es esencial. Hay que dejar respirar a los personajes. El autor no puede confinarlos y constreñirlos para satisfacer sus propios gustos, o disposiciones, o prejuicios. Debe estar dispuesto a acercarse a ellos desde diversos ángulos, desde una variedad amplia y desinhibida de perspectivas, alguna vez, quizá, deba cogerlos por sorpresa, pero dándoles sin embargo la libertad de elegir el camino que quieran. Esto no siempre da resultado. Y la sátira política, naturalmente, no se atiene a ninguno de estos preceptos; de hecho hace exactamente lo contrario, que es su propia función.

En mi obra La fiesta de cumpleaños (The Birthday Party) creo que dejo que un abanico amplio de opciones actúe en un bosque espeso de posibilidades, antes de centrarlas, por fin, en un acto de subyugación.

La lengua de la montaña (Mountain Language) no aspira a un abanico tan amplio en su acción. Resulta ser brutal, breve y fea. Pero a los soldados de la obra sí que les proporciona cierta diversión. Uno se olvida a veces de que los torturadores se aburren con facilidad. Necesitan unas pocas risas para mantenerse animados. Esto se ha confirmado, claro, con los sucesos de Abu Ghraib en Bagdad. La lengua de la montaña dura sólo veinte minutos, pero podría seguir hora tras hora, y más y más, con la misma dinámica repetida una y otra vez, más y más, hora tras hora.

Polvo al polvo (Ashes to Ashes), en cambio, me parece que tiene lugar bajo el agua. Una mujer que se ahoga, sacando la mano entre las olas, hundiéndose, desapareciendo, tendiendo la mano a otros, pero sin encontrar a nadie, ni fuera ni bajo el agua, encontrando sólo sombras, reflejos, flotando, una figura perdida la mujer en un paisaje que se ahoga, una mujer incapaz de escapar a un final que parecía destinado sólo a otras personas.

Pero igual que ellos murieron, también ella debe morir.

El lenguaje político, tal como lo usan los políticos, no se aventura para nada en este territorio, ya que la mayoría de los políticos, según la evidencia disponible, no están interesados en la verdad sino en el poder, y en mantenerlo. Para mantener el poder es esencial que la gente permanezca ignorante, que vivan ignorando la verdad, incluso la verdad de sus propias vidas. Lo que nos rodea, por tanto, es un inmenso tapiz tejido de mentiras de las que nos alimentamos.

Como sabe cada uno de los aquí presentes, la justificación para la invasión de Iraq fue que Saddam Hussein poseía un complejo altamente peligroso de armas de destrucción masiva, algunas de las cuales podían dispararse en 45 minutos, provocando una devastación atroz. Se nos aseguró que esto era cierto. No era cierto. Se nos dijo que Iraq tenía relación con Al Quaeda y compartía la responsabilidad de la atrocidad cometida en Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Se nos aseguró que esto era cierto. No era cierto. Se nos dijo que Iraq era una amenaza para la seguridad del mundo. Se nos aseguró que esto era cierto. No era cierto.

La verdad es algo completamente distinto. La verdad tiene que ver con la manera en que Estados Unidos entiende su papel en el mundo, y cómo elige llevarlo a efecto.

Pero antes de volver al presente querría echar una mirada al pasado reciente; me refiero con esto a la política exterior estadounidense desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Creo que tenemos la obligación de examinar este periodo siquiera sea someramente, que es todo lo que el tiempo nos permite aquí.

Todo el mundo sabe lo que sucedió en la Unión Soviética y en toda Europa del Este durante el período de posguerra: la brutalidad sistemática, las abundantes atrocidades, la supresión férrea del pensamiento independiente. Todo esto se ha documentado y verificado de modo exhaustivo.

A lo que voy aquí es que los crímenes de los EE.UU. en el mismo período se han registrado sólo de un modo superficial; no se han documentado, y cuánto menos se han confesado, cuánto menos se han identificado siquiera como tales crímenes. Creo que esta cuestión debe tratarse, y que la verdad sobre ella tiene una relación bastante directa con la situación actual del mundo. Aunque constreñidos hasta cierto punto por la existencia de la Unión Soviética, las acciones de Estados Unidos por todo el mundo dejaron claro que habían concluido que tenían carta blanca para hacer lo que gustasen.

La invasión directa de un estado soberano nunca ha sido, de hecho, el método favorito de América. En general han preferido lo que han descrito como "conflictos de baja intensidad". "Conflictos de baja intensidad" significa que mueren miles de personas, pero más despacio que si les echases encima una bomba a todos de golpe. Significa que infectas el corazón del país, que estableces un tumor maligno y miras cómo florece la gangrena. Cuando el populacho ha sido sometido – o lo has matado a palos – viene a ser lo mismo – y los que son tus amigos, los militares y las grandes empresas, están cómodamente instalados en el poder, vas ante las cámaras y dices que la democracia ha triunfado. Esto era un lugar común de la política exterior estadounidense en los años a los que me refiero.

La tragedia de Nicaragua fue un caso muy significativo. Quiero presentarlo aquí como un ejemplo elocuente de la manera en que América concibe su papel en el mundo, tanto entonces como ahora.

Yo estuve presente en una reunión de la embajada norteamericana en Londres a finales de los ochenta.

El Congreso de los Estados Unidos estaba a punto de decidir si dar más dinero a los contras en su campaña contra el Estado de Nicaragua. Yo era miembro de una delegación que hablaba a favor de Nicaragua, pero el miembro más importante de la delegación era un tal Padre John Metcalf. Encabezaba la delegación estadounidense Raymond Seitz (entonces era el número dos de la embajada, luego fue embajador en persona). El Padre Metcalf dijo, "Señor, yo estoy a cargo de una parroquia del norte de Nicaragua. Mis feligreses han construido una escuela, un centro de salud, un centro cultural. Hemos vivido en paz. Hace unos pocos meses, los contras atacaron la parroquia. Destruyeron todo: la escuela, el centro de salud, el centro cultural. Violaron a las enfermeras y maestras, masacraron a los médicos, de la manera más brutal. Se comportaron como salvajes. Por favor, exija que el gobierno de los EE.UU. retire el apoyo a estos actos terroristas inaceptables".

Raymond Seitz tenía muy buena reputación como persona racional, responsable, culta y refinada. Era muy respetado en los círculos diplomáticos. Escuchó, calló un momento y luego habló con cierta gravedad. "Padre", dijo, "Me va a permitir que le diga una cosa. En la guerra, siempre sufren los inocentes". Hubo un silencio glacial. Lo miramos fijamente. No movió un músculo.

En efecto, siempre sufren los inocentes.

Por fin alguien dijo: "Pero en este caso ’los inocentes’ eran víctimas de una atrocidad horripilante subvencionada por el gobierno de usted, una entre muchas. Si el Congreso concede más dinero a los contras, tendrán lugar más atrocidades de este tipo. ¿Acaso no es así? ¿No es por tanto su gobierno culpable de apoyo a actos de asesinato y destrucción en la persona de los ciudadanos de un Estado soberano?

Seitz siguió impertérrito. "No estoy de acuerdo en que los hechos tal como se han presentado apoyen estas afirmaciones", dijo.

Mientras salíamos de la embajada, un auxiliar me comentó que le gustaban mis obras de teatro. No contesté.

Hay que recordar que por entonces el presidente Reagan hizo la siguiente aseveración: "Los contras son el equivalente moral de nuestros Padres Fundadores".

Los Estados Unidos apoyaron la brutal dictadura de Somoza en Nicaragua durante más de cuarenta años. El pueblo nicaragüense, liderado por los sandinistas, derrocó este régimen en 1979, en una revolución popular impresionante.

Los sandinistas no eran perfectos. Tenían su buena dosis de arrogancia y su filosofía política contenía diversos elementos contradictorios. Pero eran inteligentes, racionales y civilizados. Emprendieron la tarea de establecer una sociedad estable, decente y plural. Se abolió la pena de muerte. Devolvieron la vida a cientos de miles de campesinos empobrecidos. Más de cien mil familias obtuvieron títulos de propiedad de tierras. Se construyeron dos mil escuelas. Una impresionante campaña de alfabetización redujo el analfabetismo de la nación a menos de una séptima parte. Se instauró la educación gratuita y un servicio de sanidad gratuito. La mortalidad infantil se redujo en un tercio. Se erradicó la polio.

Los Estados Unidos denunciaron estos logros como una subversión marxista/leninista. A los ojos del gobierno de los EE.UU., se estaba dando un ejemplo peligroso. Si se permitía que Nicaragua estableciese normas básicas de justicia social y económica, si se permitía que elevase el nivel de atención sanitaria y de educación y que alcanzase la unidad social y su dignidad nacional, los países vecinos harían las mismas preguntas y querrían las mismas cosas. Había en ese momento, claro, una feroz resistencia contra el status quo en El Salvador.

He mencionado antes "un tapiz tejido con mentiras" que nos rodea. El presidente Reagan solía describir a Nicaragua como una "mazmorra totalitaria". Esto era aceptado por los medios en general, y ciertamente por el gobierno británico, como un comentario justo y acorde con la realidad. Pero de hecho no hubo informes sobre escuadrones de la muerte bajo el gobierno sandinista. No hubo informes sobre tortura. No hubo informes sobre brutalidad militar oficial o sistemática. Jamás se asesinaban sacerdotes en Nicaragua. De hecho había tres sacerdotes en el gobierno, dos jesuitas y un misionero de Maryknoll. En realidad, las mazmorras totalitarias estaban en la puerta de al lado, en El Salvador y Guatemala. Los Estados Unidos habían derrocado el gobierno democráticamente elegido de Guatemala en 1954 y se calcula que más de 200.000 personas habían sido víctimas de las sucesivas dictaduras militares.

Seis de los jesuitas más destacados del mundo fueron salvajemente asesinados en la Universidad Centroamericana de San Salvador en 1989, por un batallón del regimiento Alcatl entrenado en Fort Benning, Georgia, EE.UU. Aquel hombre extremadamente valeroso, el arzobispo Romero, fue asesinado mientras decía misa. Se calcula que murieron 75.000 personas. ¿Por qué las mataron? Las mataron porque creían que era posible una vida mejor, y debía conseguirse. Esa creencia los identificaba inmediatamente como comunistas. Murieron porque se atrevieron a cuestionar el status quo, la extensión sin fin de pobreza, enfermedad, degradación y opresión que habían heredado al nacer.

Los Estados Unidos derrocaron por fin al gobierno Sandinista. Costó algunos años y considerable resistencia pero una persecución económica sin tregua y 30.000 muertos finalmente minaron la determinación del pueblo nicaragüense. Estaban exhaustos, y la pobreza había golpeado de nuevo. Volvieron los casinos al país. Se acabaron la sanidad y la educación gratuitas. Volvió la gran empresa con fuerzas redobladas. La "democracia" había triunfado.

Pero esta "política" en modo alguno se restringió a Centroamérica. Se ejerció por todo el mundo. Era inacabable. Y era además como si no hubiese tenido lugar.

Los Estados Unidos apoyaron y en muchos casos engendraron a cada una de las dictaduras derechistas del mundo tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Me refiero a Indonesia, Grecia, Uruguay, Brasil, Paraguay, Haiti, Turquía, Filipinas, Guatemala, El Salvador, y por supuesto Chile. El horror que los Estados Unidos infligieron a Chile en 1973 no puede purgarse ni perdonarse jamás.

Hubo cientos de miles de muertes en estos países. ¿Ocurrieron? ¿Y son en todos los casos atribuibles a la política exterior de Estados Unidos? La  respuesta es, sí, ocurrieron, y son atribuibles a la política exterior americana. Pero no hay manera de saberlo.

No sucedió. Nunca ocurrió nada. Incluso en el momento en que estaba sucediendo, no sucedía. No pasaba nada. No interesaba. Los crímenes de los Estados Unidos han sido sistemáticos, constantes, salvajes, y no ha habido remordimiento, pero de hecho muy pocas personas han hablado de ellos. Hay que concedérselo a América. Ha llevado a cabo una manipulación absolutamente clínica del poder a escala mundial, mientras se presentaba con el disfraz de una fuerza del bien universal. Es un acto de hipnosis muy logrado, brillante, incluso ingenioso.

Sostengo aquí que Estados Unidos es, sin lugar a dudas, el mayor espectáculo ambulante del mundo. Quizá brutal, indiferente, despectivo y despiadado, pero también muy listo. Como viajante de comercio no tiene parangón, y su producto estrella es la egolatría. Se vende genial. Oigan a todos los presidentes americanos decir por la televisión "el pueblo americano", como por ejemplo en la frase "Le digo al pueblo americano: es hora de orar y de defender los derechos del pueblo americano, y le pido al pueblo americano que confíe en su presidente en la acción que va a emprender por el bien del pueblo americano".

Es una estratagema deslumbrante. En realidad el lenguaje se está empleando para impedir el pensamiento. La expresión "el pueblo americano" proporciona un almohadón de tranquilidad auténticamente voluptuoso. No necesitas pensar. Simplemente échate en el almohadón. Puede que el almohadón esté ahogándote la inteligencia y la capacidad crítica, pero es muy cómodo. Esto no se aplica, por supuesto, a los cuarenta millones de personas que viven bajo el umbral de la pobreza, ni a los dos millones de hombres y mujeres encarcelados en el vasto gulag de prisiones que se extiende a través de los EE.UU.

Los Estados Unidos ya no se molestan en organizar conflictos de baja intensidad. Ni ven la necesidad de ser reticentes, o indirectos. Ponen las cartas sobre la mesa sin temor ni duda. Sencillamente no les importan un carajo las Naciones Unidas, la ley internacional ni las críticas disidentes, a las que consideran impotentes e irrelevantes. También llevan del cordel un corderito que les anda detrás, la patética y mansa Gran Bretaña.

¿Qué le ha pasado a nuestra sensibilidad moral? ¿La tuvimos alguna vez? ¿Qué quieren decir estas palabras? ¿Se refieren a un término muy raramente empleado estos días–la conciencia? ¿Una conciencia que tiene que ver no sólo con nuestros propios actos sino con la responsabilidad que compartimos en los  actos de los demás? ¿Ha muerto todo esto? Fíjense en Guantánamo. Cientos de personas detenidas sin cargos durante más de tres años, sin representantes legales ni proceso en regla, detenidos técnicamente para siempre. Esta estructura totalmente ilegítima se mantiene en abierto desafío a la Convención de Ginebra. Lo que llamamos la "comunidad internacional" no sólo lo tolera sino que apenas piensa en ello. Esta infamia criminal la está cometiendo un país que se declara a sí mismo "cabeza del mundo libre". ¿Pensamos en los habitantes de Guantánamo? ¿Qué dicen los medios de ellos? Sale aquí y allá ocasionalmente–una noticia pequeñita en la página seis. Han sido consignados a una tierra de nadie de la que es muy posible que jamás puedan regresar. Hoy muchos, incluso residentes británicos, están en huelga de hambre, y son alimentados a la fuerza. No se andan con chiquitas en este asunto de la alimentación forzosa. Sin sedantes ni anestesia. Simplemente te meten un tubo por la nariz, a la garganta. Vomitas sangre. Esto es tortura. ¿Qué ha dicho el Ministro de Asuntos Exteriores británico sobre este asunto? Nada. ¿Qué ha dicho el Primer Ministro británico  sobre este asunto? Nada. ¿Por qué no? Porque los Estados Unidos han dicho: criticar nuestra conducta en Guantánamo es un acto hostil. O estás con nosotros, o contra nosotros. Así que Blair calla la boca.

La invasión de Iraq fue un acto de bandidaje, un acto patente de terrorismo de Estado, que demostró un desprecio absoluto al concepto de ley internacional. La invasión fue una acción militar arbitraria inspirada por una serie de mentiras sobre mentiras y una manipulación grosera de los medios, y por tanto del público; un acto pensado para consolidar el control militar y económico de Norteamérica sobre Oriente Medio, todo ello haciéndose pasar por una liberación – como solución última, al resultar injustificadas todas las demás justificaciones. Una afirmación formidable de fuerza militar responsable de la muerte y mutilación de miles y miles de inocentes.

Hemos traído al pueblo iraquí la tortura, las bombas de racimo, el uranio empobrecido, innumerables actos de asesinato indiscriminado, miseria, degradación y muerte, y lo llamamos "traer la libertad y la democracia a Oriente Medio".

¿A cuántas personas hay que matar para ganarse el apelativo de asesino en masa y criminal de guerra? ¿A cien mil? Más que suficientes, diría yo. Así pues, es justo que Bush y Blair sean procesados por el Tribunal Penal Internacional. Pero Bush ha sido listo. No ha dado su ratificación al Tribunal Penal Internacional. Por tanto, si algún soldado (o político) americano se encuentra en apuros, Bush ha avisado de que enviará a los marines. Pero Tony Blair sí que ha ratificado el tribunal, y por tanto puede ser procesado. Le podemos dar al tribunal su dirección, si les interesa. Es el número 10 de Downing Street, Londres.

En este contexto, la muerte es irrelevante. Tanto Bush como Blair colocan la muerte muy atrás en sus prioridades. Al menos 100.000 iraquíes murieron bajo las bombas y misiles americanos antes de que comenzase la insurgencia en Iraq. Esa gente no importa. Sus muertes no existen. Son un espacio en blanco. Ni siquiera queda constancia de su muerte. "No nos dedicamos a contar cadáveres", dijo el general americano Tommy Franks.

Al principio de la invasión se publicaba en la primera plana de los periódicos británicos una fotografía de Blair besando en la mejilla a un niñito iraquí. "Un niño agradecido", decía el pie de foto. Unos días más tarde hubo un reportaje y fotografía, en una página interior, de otro niño de cuatro años sin brazos. Un misil había hecho volar por los aires a su familia. Era el único superviviente. "¿Cuándo me devuelven los brazos?" – preguntaba. Allí quedó la historia. Bueno, Tony Blair no lo había cogido en brazos, ni a él ni al cuerpo mutilado de ningún otro niño, ni al cuerpo de ningún sucio cadáver. La sangre es sucia. Te mancha la corbata y la camisa cuando estas pronunciando un sincero discurso por la televisión.

Los dos mil muertos americanos resultan embarazosos. Se les transporta a la tumba a oscuras. Los funerales son discretos, inanes. Los mutilados se pudren en sus camas, algunos para el resto de sus días. Así que tanto los muertos como los mutilados se pudren, en distintas clases de tumba.

Aquí tengo un fragmento de un poema de Pablo Neruda, "Explico algunas cosas"*:


Y una mañana todo estaba ardiendo,
y una mañana las hogueras
salían de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego,
pólvora desde entonces,
y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros,
bandidos con sortijas y duquesas,
venían por el cielo a matar niños,
y por las calles la sangre de los niños
corría simplemente, como sangre de niños.

¡Chacales que el chacal rechazaría,
piedras que el cardo seco mordería escupiendo,
víboras que las víboras odiaran!

¡Frente a vosotros he visto la sangre
de España levantarse
para ahogaros en una sola ola
de orgullo y de cuchillos!

Generales
traidores:
mirad mi casa muerta,
mirad España rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo
en vez de flores,
pero de cada hueco de España
sale España,
pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos,
pero de cada crimen nacen balas
que os hallarán un día el sitio
del corazón.

Preguntaréis: ¿por qué su poesía
no nos habia del sueño, de las hojas,
de los grandes volcanes de su país natal?

¡Venid a ver la sangre por las calles,
venid a ver
la sangre por las calles,
venid a ver la sangre
por las calles!


Déjenme que aclare bien que al citar el poema de Neruda en modo alguno estoy comparando la España republicana con el Iraq de Saddam Hussein. Cito a Neruda porque en la poesía contemporánea no he encontrado ninguna descripción más poderosa y visceral del bombardeo de civiles.

He dicho antes que los Estados Unidos hoy no tienen ningún reparo en poner las cartas claramente sobre la mesa. Es así. Su política oficialmente declarada se define ahora como "dominio de todo el espectro". El término no es mío, es de ellos. El "dominio de todo el espectro" significa control de tierra, mar, aire y espacio y todos los recursos asociados a ellos.

Estados Unidos ocupa ahora 702 instalaciones militares en 132 países a lo largo y ancho del mundo, con la honrosa excepción de Suecia, naturalmente. No sabemos cómo lo han conseguido, pero allí están, en efecto.

Estados Unidos posee 8.000 cabezas nucleares activas y operativas. Dos mil están en alerta máxima, listas para dispararse en 15 minutos. Está desarrollando nuevos sistemas de fuerza nuclear, conocidos como revientabúnkers. Los británicos, siempre dispuestos a ayudar, proyectan reemplazar sus propios misiles nucleares Trident. ¿A quién, me pregunto yo, apuntarán? ¿A Osama bin Laden? ¿A ustedes? ¿A mí? ¿A Perico Los Palotes? ¿A China? ¿A París? ¿Quién sabe? Lo que sí que sabemos es que esta demencia infantil – la posesión y la amenaza de uso de armas nucleares – está en el centro mismo de la filosofía política americana actual. Debemos recordarnos a nosotros mismos que Estados Unidos está en alerta militar continua y no da señales de relajación.

Muchos miles, si no millones, de personas en los Estados Unidos están claramente hartos, avergonzados y airados por las acciones de su gobierno, pero tal como están las cosas no son una fuerza política coherente (todavía). Pero no es probable que disminuyan la angustia, la inseguridad y el miedo que vemos crecer a diario en los Estados Unidos.

Sé que el presidente Bush tiene muchos redactores de discursos competentes en extremo, pero a mí me gustaría presentarme voluntario para el puesto. Propongo esta pequeña alocución que puede dirigir a la nación por televisión. Me lo imagino con rostro grave, muy cuidado el pelo, serio, encantador, sincero, a menudo seductor, a veces sonriendo de medio lado, curiosamente atractivo, un modelo para los hombres.

"Dios es bueno. Dios es grande. Dios es bueno. Mi Dios es bueno. El Dios de bin Laden es malo. El suyo es un mal Dios. El Dios de Saddam era malo, y eso que ni siquiera lo tenía. Era un bárbaro. Nosotros no somos bárbaros. No le cortamos la cabeza a la gente. Creemos en la libertad. Dios también. Yo no soy un bárbaro. Soy el líder democráticamente elegido de una democracia que ama la libertad. Somos una sociedad compasiva. Electrocutamos y ponemos inyecciones letales compasivamente. Somos una gran nación. Yo no soy un dictador. Él sí. Yo no soy un bárbaro. Él sí. Y él sí. Todos lo son. Yo poseo autoridad moral. ¿Veis este puño? Ésta es mi autoridad moral. Y no vayáis a olvidarlo."

La vida de un escritor es una actividad muy vulnerable, casi desnuda. No hay por qué llorar por eso. El escritor hace su elección y tiene que atenerse a ella aunque le pese. Pero también es cierto decir que estás expuesto a todos los vientos, algunos heladores. Estás a la intemperie y desprotegido.Sin cobijo, sin protección–a menos que mientas, claro–en cuyo caso es que te has montado tu propia protección, y se podría decir que te has convertido en un político.

Me he referido a la muerte un buen número de veces esta tarde. Ahora voy a citar un poema mío titulado "Muerte".


¿Dónde encontraron al muerto?
¿Quién encontró al muerto?
¿Estaba muerto el muerto cuando lo encontraron?
¿Cómo encontraron al muerto?

¿Quién era el muerto?

¿Quién era el padre o hija o hermano
O tío o hermana o madre o hijo
del cuerpo muerto y abandonado?

¿Estaba el cuerpo muerto cuando lo abandonaron?
¿Abandonaron el cuerpo?
¿Quién lo había abandonado?

¿Estaba el muerto desnudo o vestido de viaje?

¿Qué os hizo declarar muerto al muerto?
¿Declarasteis muerto al muerto?
¿Hasta qué punto conocíais al cuerpo muerto?
¿Cómo supisteis que el cuerpo estaba muerto?

¿Lavasteis al muerto –
–le cerrasteis los dos ojos
– enterrasteis el cuerpo
– lo dejasteis abandonado
– lo besasteis?


Cuando nos miramos a un espejo pensamos que la imagen que nos mira se ajusta a la realidad. Pero muévete un milímetro y la imagen cambia. En realidad estamos viendo un conjunto infinito de reflejos. Pero a veces un escritor tiene que romper el espejo–porque el otro lado del espejo es el lugar desde donde nos está mirando la verdad.

Creo que a pesar de las inmensas dificultades que existen, es necesaria una determinación intelectual firme, inquebrantable, feroz, la determinación, como ciudadanos, de definir la auténtica verdad de nuestras vidas y nuestras sociedades – es una obligación crucial para todos, un imperativo real.

Si una determinación tal no toma cuerpo en nuestra visión política no tenemos esperanza de restaurar lo que ya casi se nos ha perdido – la dignidad del hombre.



(Traducción española de José Ángel García Landa y Beatriz Penas Ibáñez)

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Jueves, 29 de Diciembre de 2005 10:42. José Ángel García Landa Enlace permanente. Literatura y crítica


The Body Artist

... how strange we grow when we’re alone,

And how unlike the selves that meet and talk,

And blow the candles out, and say good night.

 

Alone. The word is life endured and known.

It is the stillness where our spirits walk

And all but inmost faith is overthrown.

(Siegfried Sassoon, "Alone")


Quizá cambiar "spirits" por "bodies" para The Body Artist. "Time seems to pass. The world happens, unrolling into moments..." Es un libro de Don Delillo (Nueva York: Scribner, 2001) sobre el vacío y sentimiento de irrealidad causado por la pérdida de la persona a la que quieres -- pérdida total, cuando ni siquiera sabes ya si existía esa persona. Lauren Hartke, "the body artist", hace representaciones de teatro vanguardista, intenso y aburrido, sometiendo su cuerpo a extrañas variaciones y cambios de forma, una fluidez que recuerda la carencia de forma del yo en soledad, cuando desaparece el molde que le da la presencia de los demás. Pero esto es periférico, lo más central al libro es la simple ausencia de su marido, el director de cine arruinado Rey Robles. Rey se ha suicidado (tenía deudas, pero quién sabe los motivos de un suicidio) en la casa de su primera esposa Isabel Corrales. Lauren, pillada por sorpresa por todo esto, tiene que aguantar, qué remedio, la duda de si tiene sustancia lo que vivió con Rey. Pero más que interrogarse sobre ello, se dedica a experimentar la soledad y la ausencia, en una casa solitaria, la casa de la costa que habían alquilado y de donde súbitamente se fue él, sin decir palabra, para suicidarse en Nueva York. Lauren hace contorsiones. Se limpia las uñas y los poros.

    A hidden system, interesting, these tallowy secretions, glandular events of the bodily cosmos, small festers and eruptions, impacted fats, oils, salt and sweat, and how nearly scholarly the pleasures of extraction. (106).

Oye voces. Escucha los contestadores automáticos. Ve carreteras vacías por webcams. Rey fue en los 70 "cinema’s poet of lonely places", y es lo que ha dejado atrás. Sus amistades llaman a Lauren, ella quiere estar sola. Hace lo que hace la gente cuando está sola, menos ver la tele y leer. Hace algún show, no tiene dinero. Vuelve a la soledad. No la echan de la casa, el dueño es tímido y humilde. Mira el paisaje.

    The fog was somber and bronzed low-rolling toward the coast but then lost form on landfall, taking everything with it in amoebic murk. (104)

Hay un episodio un tanto falso y efectista, con una especie de retrasado mental aniñado, o ángel, o marciano, o efecto textual, que aparece por la casa, una especie de niño grande que repite a voleo palabras que habían dicho ella y su marido (¿los ha estado espiando?) o, también, palabras sin sentido. O cosas que ella va a decir luego. Ella lo llama Mr. Tuttle, lo lava, lo alimenta, lo mira extrañada, escucha extrañas combinaciones de palabras. Pero no hacía falta este niño iluminado; ya se repite las palabras ella sola. "She thought maybe he lived in a kind of time that had no narrative quality" (81). Bueno, ella también vive ahora en ese tiempo sin tiempo. Quiere oír a Rey en la voz de Mr Tuttle. Pero a veces oye en vez de eso prosa beckettiana, o poesía de Edwin Morgan:

    Coming and going I am leaving. I will go and come. Leaving has come to me. We all, shall all, will all be left. Because I am here and where. And I will go or not or never. And I have seen what I will see. If I am where I will be. Because nothing comes between me. (93)

Luego Mr. Tuttle desaparece igual que había aparecido (este antes y después sí da una cualidad narrativa a la novela, por eso no me gusta); la protagonista está sola otra vez, aunque quizá acabe volviendo a adquirir una identidad, y a marcar el paso del tiempo con los demás, por lo que deja traslucir el final de la novela. Acaba de creer que iba a tener una aparición de su marido. Pero no.

    She walked into the room and went to the window. She threw the window open. She didn’t know why she did this. Then she knew. She wanted to feel the sea tang on her face and the flow of time in her body, to tell her who she was. (157)

Mientras pasa el luto de dentro, mejor sola que mal acompañada, opino yo. Claro que eso no da para una novela, aunque dé para un libro. Da para ir pasando de cuarto en cuarto, de día en día, sin salir del mismo tiempo. La soledad de alguien consigo mismo, que es lo mejor de este libro, se vive mejor en soledad. O con la compañía del viento:

Algo tiene el viento. Te desnuda de las seguridades, te trabaja al final por dentro, continuo, haciendo que notes la precariedad oculta de todo lo que te rodea, de toda la materia sólida de cien actividades -- todo una ilusión endeble improvisada de cualquier manera. (118)

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Viernes, 30 de Diciembre de 2005 09:21. José Ángel García Landa Enlace permanente. Literatura y crítica


Hamlet se ahoga, y renace

¿Ser o no ser? Esa es la cuestión. Quizá pensaba eso Hamlet, joven pero más mayor que Shakespeare, andando a orillas del río Avon, en Stratford. ¿Se suicidó Hamlet? Lo que sí sabemos es que murió, en 1580, ahogándose en el río. "The Avon at this juncture, by Tiddington, is known for its overhanging willows and coronet weeds", nos dice Peter Ackroyd, observando que "this suggests images of Ophelia". No sabemos si Hamlet, como Ofelia, cantaba trozos de viejas canciones mientras se iba hundiendo, flotando río abajo, pasando de un mélódico canto a una muerte cenagosa. O Will o Will o Will o... "The fresh streams ran by her and murmured her moans". También de Ofelia, como de Hamlet, dicen que se ha suicidado, y que por tanto "should in ground unsanctified have lodged" (Hamlet, 5.1). Hubo sus más y sus menos, con una investigación de por medio (Peter Ackroyd, Shakespeare p. 86), pero al final se decidió que la muerte de Hamlet había sido per infortunium, sin felo de se, y se autorizó el entierro en tierra santa. Una solución más satisfactoria para todos; es la que adoptamos en cuanto nos lo permiten las circunstancias, en cuanto no sabemos, y casi nunca sabemos. Tampoco sabemos si se conocían Hamlet y Shakespeare. Quizá si el joven Shakespeare andaba entonces por Lancashire (big if...), no conoció el suicidio de Hamlet hasta más tarde. Quizá, por qué no, se lo contaron a Shakespeare sus amigos Hamlet y Judith. Cinco años después nacía Hamlet Shakespeare, que moriría niño. "So went he suited to his watery tomb", dejando sola a su gemela Judith. Pero Shakespeare escribió Twelfth Night, obra en la que los gemelos supuestamente ahogados emergen del agua, para encontrarse en una resurrección final de los cuerpos. Entretanto llega, Viola hace de Hamlet y de Judith, dividiendo su cuerpo en dos sexos de modo imposible, hasta que sale del agua el reflejo ahogado. "I my brother know / Yet living in my glass". Hamlet era mujer; a Ofelia, como a Viola, la interpretaba un hombre.

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Viernes, 30 de Diciembre de 2005 13:22. José Ángel García Landa Enlace permanente. Literatura y crítica


Elogio de la rutina

(Me ha enviado hoy un pariente mío el comienzo de su Elogio de la rutina. Lo publico, con permiso, porque creo que trata de un tema de perpetua actualidad:)

Siempre he oído hablar mal de la rutina y esto me ha dado mucho que pensar. Creo que en la rutina está uno de los fundamentos de nuestra cultura.
Rutina, ruta y rueda son vocablos al menos fonéticamente parecidos y los tres creo han contribuido grandemente a nuestro progreso. Vayamos con la rutina.
La RUTINA de desplazarse entre dos poblados por los mismos pasos fue el origen de los caminos. Estos originaron las carreteras y las autopistas. La originalidad de desplazarse cada vez por distinto sitio nos llevaría descaminados.
La RUTINA de repetir el mismo sonido ante un mismo objeto, creó el lenguaje.
La RUTINA de colocar las mismas cosas en el mismo sitio se llama ORDEN.
La RUTINA de comprobar que en las mismas circunstancias las cosas se repiten, se llaman LEYES CIENTIFICAS.
La RUTINA de los astros ocupando posiciones aparentemente idénticas nos sirve para medir el tiempo.
La RUTINA de los relojes tiene la misma finalidad .
La RUTINA de los pueblos dan lugar a las costumbres y éstas a la MORAL Y LAS LEYES.
Me canso. Seguid vosotros.
La producción en cadena es un ELOGIO A LA RUTINA.
La ORACIÓN " " " " " " " "
LA RUEDA " " " " " " " "
LA CLONACIÓN " " " " " " " "
LA REPRODUCCIÓN DE LOS SERES VIVOS O NO.
LOS ASTROS , más que redondos, ESFÉRICOS.
LA POESÍA, LA MÚSICA, LA DANZA CON SUS RITMOS.
TODO ES UNA MELODÍA . UNA RUTINA.
EN FÍSICA, LAS FRECUENCIAS, LOS COLORES.
TODOS NUESTROS SENTIDOS CAPTAN FRECUENCIAS (RUTINAS POR SEGUNDO).
EL UNIVERSO ENTERO es un canto a la RUTINA.

¿Existiría EL TIEMPO si no existiese la rutina? Y sin tiempo ¿ existiría el ESPACIO? ¿Hay energía en el Universo que no vaya asociada a una frecuencia? No lo veo claro.
Sin tiempo y sin espacio y sin energia no puedo continuar. Me quedo con LA RUTINA. Me voy a la cama.

Pero las rutinas que normalmente observamos NO SON RUTINAS PERFECTAS. Una RUTINA es más perfecta cuando la situación posterior coincide con la anterior. Pero siempre habrá una diferencia. No coinciden en el TIEMPO. Si coincidiesen no habría manera de medirlo, TODO ESTARÍA PRESENTE. Sin tiempo tampoco existiría LA VELOCIDAD ni el ESPACIO. Pero esto en algunas religiones sería un atributo de DIOS, que todo lo tiene PRESENTE. Los demás estaríamos instalados EN RUTINAS IMPERFECTAS, con pasado y futuro.

No me lo proponía, pero he llegado a Dios por la RUTINA. ¿Acabaremos nuestras vidas gozando de una PERFECTA RUTINA?
Por otra parte LA CREACIÓN Y LA RUTINA parecen estar en contradicción. ¿ No será todo una paradoja?

(Año nuevo... rutina nueva).

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Sábado, 31 de Diciembre de 2005 14:16. José Ángel García Landa Enlace permanente. Filosofía


José Ángel Valente, La experiencia abisal

"La singularité est subversive" (Jabès).

Recoge este libro (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, 2004) reseñas y ensayos de José Ángel Valente desde los últimos 70 a los últimos 90, sobre una constelación de temas pero con bastantes líneas recurrentes: el interés por el misticismo, por la exploración de la conexión entre lenguaje y pensamiento (o poesía y filosofía), por la huella oculta del judaísmo en el pensamiento, así como por la historia de su marginación y exclusión. Por la relación entre poesía y exilio (o poesía y distintos tipos de exilios).

Como en su propuesta de lectura de Lezama Lima, sería "la dirección de marcha" para leer este libro "acaso la única lectura posible: constituirse en fragmento susceptible de recibir la imantación del centro, para ir a éste como van los fragmentos a su imán" (p. 18). Y así lo he leído, fragmentaria y reiterativamente, aunque (como en un blog) el centro va cambiando a medida que lees, o que escribes. "La araña, como el pulpo, es símbolo de un centro en expansión" (p. 19). Casi todos los autores comentados están en esta línea místico-hermenéutica judía, tradición en la que quiere ser visto el propio Valente (enemigo de las escuelas de contemporáneos, p. 91, y en cambio deseoso de trazar una tradición, un grupo de no contemporáneos que sólo se encontraron en la lectura, no en el Café Gijón). Algunos puntos en común también he encontrado con cosas que me han andado por la cabeza: me apunto un rato a esta tradición de experiencias abisales, poniendo enlaces de posibles afinidades entre este José Ángel y yo.

A propósito del "saber de quietud" de María Zambrano, conocimiento de lo más ignoto: "Tal forma de conocer ha de ser ajena, por supuerto, al método como prefiguración, como intencionalidad, y a toda forma vicaria o instrumental del pensar. De ahí que su bella y justa imagen sea el claro del bosque, en donde no siempre es posible entrar y en donde acaso no se encuentra nada" (p. 8). Otra manera de nombrar ese saber de quietud es, paradójicamente, "el don de ligereza" (vamos, como en mi epígrafe ocasional aquí, "Let there be lightness"). El don de ligereza que "Se escribe en el interior de un discurso suspendido, donde el límite --o acaso la radical apertura-- de cada palabra es la posibilidad de su súbita interrupción. Se escribe como si lo que está a punto de decirse fuese tal vez lo último que nos fuera dado decir" (p. 46). Proceso, y no producto, tiene que ser la poesía (lo cual nos dejaría sin poemas, de no ser porque los poemas son releídos y reprocesados...). Hay una fílosofía del presente también en Valente (como en Mead, como en Morson).

La nada también nadea bastante en otros ensayos de Valente: se repiten varias veces, como un Leitmotiv del pensamiento de Valente, estos versos:

Dijo Dios: - Brote la Nada.

Y alzó la mano derecha

hasta ocultar su mirada.

Y quedó la Nada hecha.

 

Así, "Lo primero --o lo único-- que el creador crea es la nada, el espacio de la creación" (p. 51). (Ah... pero es que la nada sin el algo se queda en nada. De ahí que, aun admirando la nada que me deja ver Valente, no me guste nada ese inciso). De Traherne nos trae: "Un libro vacío es como el alma de un recién nacido, en la que todo puede ser escrito. Es capaz de todas las cosas, pues no contiene nada"-- para Valente, "la plenitud del libro es su vacío" (p. 31). El vacío es el espacio dejado para la creación: de allí su importancia, frente a lo ya hecho, que nos tendría dando vueltas en el vacío. La nada sola también nos tendría dando vueltas en el vacío. Y "reencontrar la unidad de la palabra escindida" que decía Agamben (52) nos lleva al ¡OMMMmmmm! --un camino aburrido; yo prefiero la logorrea que la Palabra (y el humor que la solemnidad --no hay mucho humor en Valente, por cierto).

Entre Zambrano y Zubiri, no hay color para Valente, que apuesta por el pensamiento místico de Zambrano antes que por la lógica desecada de Zubiri. Y cuando se interesa por Saussure, es por el Saussure de los anagramas, no el de las estructuras (pues la fijación por las estructuras lleva a la crítica "esencialmente topográfica" o a la "inflación metodológica" que con "su supuesta autoridad científica, cierta pretensión totalizante, que se produce siempre que la crítica opera --cosa no infrecuente-- con la avidez o la incontinencia de una ideología. El fenómeno la aproxima entonces a cualquier otro de los procedimientos conocidos de multiplicación de las formas de poder" (p. 25). El ensayo "Sobre el espíritu de ortodoxia" analiza la conexión entre ortodoxia, intolerancia y represión, a cuenta de Miguel de Molinos y la Inquisición: es una constante histórica, la confrontación entre mística o experiencia religiosa vivida, y autoridad eclesial o teología ortodoxa."Pues, ciertamente, la ortodoxia (...) no ha sido nunca una cualidad del espíritu, sino tan sólo una necesidad del poder" (p. 45).

Por eso, "Hacer historia es descubrir, bajo la espesa capa de la narración recibida, alguno de los numerosos estratos de realidad que, con o desde aquella, han sido ocultados, silenciados y reprimidos" (p. 140). Así la narración hace la historia enfrentándose a sus vacíos, como el lenguaje hace el pensamiento.

Lenguaje y pensamiento que van, cuando son interesantes, o abisales, unidos: parte Valente de la "Palabra que no es concepto porque es ella la que hace concebir" (p. 11, cita de Scholem, La Cábala y su simbólica). Así, "logos" traduce una palabra hebrea, dabar, que significa a la vez la palabra y la cosa (o sea, en cierto modo el mundo que es hecho por el lenguaje, antes de que el logos se dedique a la logorrea). El contacto entre lo que es lenguaje y lo que no lo es todavía, a través de la imagen, por ejemplo (p. 21), es vital (para el lenguaje, para la experiencia). Así, la palabra más originaria, la palabra poética, "la vuelta incesante a la palabra inicial" (p. 69) no significa algo ya dicho, sino que se manifiesta o se presenta en una epifanía. Se opone Valente a las definiciónes teóricas de la poesía como "comunicación" (p. 191 - con Derrida, y contra Gerardo Diego)"La falta de relación entre poesía y pensamiento es una carencia grave y persistente de nuestra modernidad" (española) (p. 141). Aunque no estoy yo tan de acuerdo con Valente cuando dice que "El avanzar o el tenderse o el proponese de la palabra es signo o señal que hace ésta no hacia nada exterior a ella, sino sólo hacia su propia interiorirdad" -- "hacia la plenitud de su interior silencio" (p. 34-35). Yo diría más bien (a lo Bajtín) que la palabra es gesto hacia otras palabras y cosas, reorganizándolas, y que se mueve hacia "su exterior silencio". En mi artículo "Tematización retroactiva, interacción e interpretación" (en Hans-Georg Gadamer: Ontología estética y hermenéutica, Madrid: Dykinson, 2005) reflexiono un poco en esta línea. Le va a Valente la poesía hermética (p. 48), y hermenéutica. A mí cuanto más hermenéutica y menos hermética, aún más difícil equilibrio, mejor.

El lenguaje descansa sobre un fondo de lo no dicho, como en Merleau-Ponty, como en Heidegger. "La noción de inefabilidad se basa, precisamente, en la idea de que hay un mundo de realidad que el lenguaje no puede expresar. Pero esa realidad está sumergida en el lenguaje mismo, constituye su ungrund, su fondo soterrado, al que nos remite incesantemente la palabra poética" (p. 149) -- como toda palabra o toda narración, aunque más (yo voy un poco en esta línea en el artículo "Communicative Interaction and Narrative Identity" que saldrá en 2006). Tiene un valor retroactivo esta relación entre lo que estaba pero no dicho y lo que está cuando ya se ha dicho; y José Angel está atento a veces a la dimensión retroactiva, de retroacción creadora, de la palabra, la poesía y la narración. Así en su comentario sobre la narración como mito de supervivencia, como acto que remite al origen inmemorial del tiempo. "Expectativa, pues, de un tiempo que habría dejado en rigor de serlo, de un tiempo perpetuamente abierto a su reoriginación" (p. 185). La narración como el acto original de abrir un nuevo tiempo, el "tiempo del origen de los tiempos" (185). "De ahí que la narración nunca haya de quedar del todo conclusa. Ha de haber siempre un hilo suelto, un hilo de la trama (que es lo importante de la narración y no lo llamado intriga) para que puedan continuar sin ser cortados los hilos del narrar y del vivir" (p. 186 - para inconclusos, los blogs...).

Le fascina Rimbaud, la poesía como videncia y exploración..."Él pisó el umbral de lo imposible y lo cruzó..." (p. 62)... pero mixtifica en exceso su abandono de la literatura como una "propuesta singular de lo imposible" (antes que como un abandono), y, cosa extraña, no entiende sus pedidos de libros de técnicas aplicadas desde Africa, los interpreta como "pedido de coleccionista, o de bibliófilo" (!!) (p. 61). En la mística amorosa de San Juan de la Cruz ve J.A.V. "el punto central de la tradición lírica española" (supongo que en concreto en el verso "Quedéme y olvidéme").

Y hay otros judíos, criptojudíos, o judaizantes, dondequiera que miremos en el libro. Cernuda. Montaigne, para quien "el estudio y la contemplación retiran de algún modo nuestra alma de nosotros y la separan del cuerpo, lo que es aprendizaje y semajanza de la muerte" (p. 76). Gracián, y su Oráculo manual, guía para disimuladores, para no dejarse pillar por el Absolutismo, "para sobrevivir en tiempos difíciles" (p. 80). "El más plático saber consiste en disimular; lleva riesgo de perder el que juega a juego descubierto" (aforismo 98). (p. 83). (Toma nota, bloguero): "Nunca la persona" dice Valente "tuvo como en esa época de escollos tan difícilmente sorteables más neta condición de máscara" (p. 84). (Pero ¿y los nicknames hoy?). La disimulación incluye el juego con las palabras, el doble lenguaje. Buena defensa contra la estupidez, necesaria, pues en España "Ahora la estupidez sucede al crimen" (p 128), y siempre es ahora, pero sobre todo bajo la Inquisición y en la posguerra. Cita de Cernuda, por cierto.

Y Edmond Jabès, que vuelve y vuelve, ya ves... porque, en una reflexión sobre la retroactividad, sobre la "influencia hacia atràs", nos confiesa Valente que "El contacto con Jabès no determina propiamente las líneas fundamentales de mi escritura subsiguiente. Determina algo para mí mucho más decisivo: una nueva perspectiva de lo que yo había escrito hasta ese momento. hace el encuentro con Jabès que yo me reconozca a mí mismo, me dota de una identidad, de una estirpe, de una ascendencia" (p. 90). En España la ortodoxia se ha cuidado de hacer que el criptojudaísmo sea tan cripto como para no reconocerse como judaísmo (tiene un relato emblemático sobre esto Elie Wiesel a propósito de un manuscrito guardado en Zaragoza). La interiorización del pensamiento oficial nos lleva a no ver etnias en "los españoles" de antes (quizá las actuales olas de inmigración tengan el doble efecto de borrarlas más aún, o de hacerlas visibles de nuevo a algunas miradas).

Y se pregunta Valente si seguirá la cadena, si "No estaría, me interrogaba yo, ese hipotético lector por mí imaginado en trance de despertar al mismo tiempo el judío borrado que acaso hubiera en él?" (p. 92). Para JAV es citar a Jabès como si hablase en primera persona, cuando "Creí al principio--dice-- que yo era un escritor, después me dí cuenta de que era un judío, después ya no he distinguido nunca más en mí el escritor del judío, porque uno y otro no son más que el tormento de una antigua palabra" (p. 94). Más claro no nos lo dice. Para qué. Yo no sé si Valente tenía genes judíos, o si los tengo yo, o si los tienes tú, hipócrita lector que hasta aquí has llegado. Lo que no hay duda es que bastantes memes judíos sí que se reconocen por todo este texto, así como en puntos estratégicos de gran parte de lo más interesante del pensamiento occidental -- en muchos esos puntos donde llega a límites, o a experiencias abisales.

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Sábado, 31 de Diciembre de 2005 21:39. José Ángel García Landa Enlace permanente. Literatura y crítica






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