Vanity Fea



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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2005.

Resumen

Al mar y al viento

Quizá por efecto de estar demasiado rato sentado, en coches, en reuniones de departamento, en exámenes, y ante el ordenador... se me van las ideas al mar y al viento, y navego por la red hasta Kerguelen y Tristan da Cunha -- los distritos francés y británico más alejados del mundo. Total que no sé dónde he estado este rato; en ningún sitio probablemente.

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Jueves, 01 de Diciembre de 2005 23:23. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Personales Hay 2 comentarios.


Vaya, una plaza entera

Ha salido una plaza de Filología Inglesa en mi departamento, que esta vez no es un trocito de plaza de Asociado, con lo cual no es requisito estar ya contratado en otro sitio para cogerla. Esta es de Ayudante, a tiempo completo y por procedimiento de urgencia; para la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza. Sí que es requisito, aparte de ser licenciado en Filología Inglesa, haber realizado el primer año de postgrado. Más información en esta página donde se convocan los concursos por procedimiento de urgencia de todas las áreas en nuestra universidad.

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Viernes, 02 de Diciembre de 2005 18:58. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Departamento Hay 5 comentarios.


Planning management

Amaya Lucía, La femme de trente ans, nos invita a comer en el hotel Príncipe a un montón de hermanos, cuñados, sobrinos. Se encontró el otro día en mi página, dice; autogugleándose sale mi blog en primer lugar. Me temo que eso les pasa a varios de mis conocidos. Aprovecho este medio de difusión para anunciar que tenemos en camino al próximo sobrino (nieto de mis padres)... que ya debe hacer el número dieciséis o algo así. Adivinad de quién es, quienes tengáis datos, pistas no he dado.

La incomodidad que supone tener un hijo... te altera la vida, a veces te la vuelve del revés por completo. Menos trauma si ya estaba vuelta del revés (no quiere decir que se vaya a poner al derecho, claro). Pero volver la vida del revés es la única manera posible muchas veces.

The awful daring of a moment’s surrender
Which an age of prudence can never retract
By this, and this only, we have existed.

La planificación familiar con frecuencia, y de modo incalculable, no sale según lo planeado, lo cual pone en entredicho la sensatez de hacer planes. Pero bueno, nos entretiene hacerlos, y desde luego hay cabezas que necesitan tenerlo todo planificado. Aunque luego la vida coge tus planes y hace con ellos lo que bien le parece, sin consultarte mucho. Para mayor confusión, lo que a uno le parece un plan, a otro le parece una locura, una imprudencia, o ceguera... y en última instancia sólo nos queda organizar día a día la forma que va tomando nuestra vida: tomar riesgos calculados, y según el resultado que el destino nos depare, seguir calculando y planeando...

Por cierto, ¿qué planes tienen nuestros conocidos? Buena pregunta. Como dice Buckingham,

We know each other’s faces. For our hearts,
He knows no more of mine than I of yours,
Or I of his, my lord, than you of mine.

Había planes de ir a ver Harry Potter, Chicken Little... que no se materializan. Le regalo a Blanquita Las Crónicas de Narnia, eso no estaba planeado. Y esta noche nos vamos de cena con unos amigos – bueno, creo que iremos, vete a saber. Todo, todo, pende de un hilo.

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Sábado, 03 de Diciembre de 2005 19:09. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Personales Hay 1 comentario.


Feliz Navidad

No es que me ponga ya en plan Corte Inglés; me refiero a la película de Christian Carion ambientada en la Primera Guerra Mundial. Una película que recuerda en parte a Senderos de Gloria, de Kubrick, por la crítica a las matanzas inútiles de la guerra de trincheras, y la crítica al clasismo feroz que hizo posibles esas carnicerías. Los altos mandos y los soldados viven dos guerras muy distintas (algo que también queda reflejado muy bien en un sarcástico relato de F. Britten Austin que uso en clase, "A Battle Piece: Old Style"). En Feliz Navidad se nos presenta a los dos bandos por igual (es una película muy "Unión Europea"); con escoceses y franceses en un lado, y alemanes por otro. De puro absurdo se interrumpen las hostilidades en Nochebuena y los soldados que se disparaban a cien metros de distancia celebran juntos la navidad y confraternizan. Hay también una historia de amor: un famoso cantante de ópera, soldado raso alemán, es visitado por su amante, por enchufe con las altas esferas, y aprovechan el momento de paz para desertar al otro lado (bonita música, por cierto, y con la voz de Natalie Dessay). Los oficiales prometen visitarse cuando llegue la paz; se intercambian noticias y cartas de familias aisladas por el frente. Cuando se rompe la tregua, el primer disparo resulta que mata a un soldado del propio bando que volvía disfrazado de visitar a su familia al otro lado. Hay escenas de tensión bien filmadas, pero se ha evitado el gore: todos los muertos están muy presentables. En el bando alemán el oficial es judío, lo que permite dar un cierto toque nazi a la escena final, con un decadente Príncipe Heredero insultándole y mandando a los soldados al frente oriental en trenes como si fueran judíos que van al matadero (y van, de hecho). Cuando trasciende la confraternización los mandos procuran silenciarlo, y desautorizan a los oficiales que la toleraron. De modo más evidente, un obispo reprende al párroco que había celebrado una misa en común, le ordena regresar a su parroquia, y predica en su lugar un evangelio nacionalista del odio y del "Dios de nuestro lado" - algo que parece imposible de creer y sin embargo pasa continuamente (es lo que dice Bush, sin ir más lejos). El cura prefiere seguir de soldado con sus compañeros antes que plegarse a semejante religión. La película es un tanto anti-Bush en este sentido, y da la razón a los antibelicistas actuales y a los que durante la Primera Guerra Mundial se declararon objetores contra el conflicto (como Romain Rolland con su "Au-dessus de la mêlée"). Eje francoalemán, vamos: no es casual, quizá, que nos hayan puesto escoceses en lugar de ingleses (ya se encargan de dejar bien claro que no son ingleses).

La película es cinematográficamente hablando muy sencilla, elemental, no se me ocurre ningún elemento destacable que reseñar a nivel cinematográfico formal. Si es efectiva, y lo es, porque llega a emocionar en ocasiones, tampoco es por los personajes, que son contemplados un tanto fríamente, sin que llegues a empatizar mucho con ninguno de ellos -- como digo, resulta un tanto esquemática en este sentido. Si funciona, y no le niego sabiduría a esta sencillez, es por el contraste entre lo absurdo del conflicto y las vidas particulares que se ven atrapas en él, y porque un símbolo tan devaluado como la Navidad se vuelve, en medio del absurdo, en una manera de recobrar la decencia y la cordura. El detalle del oficial judío muestra, sin embargo, que se trataba sólo de una isla de cordura en medio de un océano de demencia oficial, organizada y uniformada.

No lo tenemos tan lejos. Hay relativamente pocas películas sobre la Primera Guerra Mundial, por la dificultad de tratar quizá con el absurdo, el ridículo militar y las mentiras oficiales. Más necesitaríamos. Marchando otro Fahrenheit 9/11, Mr Moore, por favor.

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Sábado, 03 de Diciembre de 2005 19:57. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cine Hay 2 comentarios.


The Road to Xanadu

20051204185038-burst.jpgMe he terminado de leer, mi tiempo me ha costado, The Road to Xanadu, de John Livingston Lowes (1927; reimp. Pan-Picador, 1978). Es un análisis y divagación sobre dos poemas de Samuel Taylor Coleridge, "The Rime of the Ancient Mariner" y "Kubla Khan", siguiendo los patrones de asociaciones de ideas de Coleridge, y su universo mental, a través de todos los escritos, vivencias, los testimonios de contemporáneos, el ambiente intelectual del poeta... y sobre todo a través de sus lecturas.

Coleridge era, en un grado muy superior a la media, una esponja verbal e intelectual, y las ideas y palabras se le adherían, como "átomos con ganchos", dice Lowes, para combinarse de maneras inesperadas y resurgir a veces muchos años más tarde. Así pues, es éste un estudio (divagante, extravagante, fascinante) de la imaginación, y de la manera en que la intertextualidad trabaja a un escritor desde dentro. Por supuesto no utiliza el palabro de "intertextualidad" que acuñó Kristeva unos cuarenta años después (y hace unos cuarenta años), pero eso no quita para que este libro sea una de las referencias imprescindibles para quienes deseen estudiar a fondo el fenómeno la intertextualidad: cómo un texto procede de otro, y nos lleva a otro; cómo nuestra misma percepción está mediatizada por la textualidad, por los textos que nos han constituido, que afloran unas veces deliberadamente y otras subliminalmente en todo cuanto pensamos y escribimos.

El libro es, como digo, extravagante, es una especie de cabeza llena de ideas que se mueven en todas direcciones (y a la vez tiene un orden, claro). Se puede resumir, incluso -- pero un resumen nos oculta la esencia de este libro, que es la asociación, la manera en que una idea lleva a otra (en la cabeza de Lowes, en la de Coleridge, en la nuestra), cómo no hay idea que sea una isla. Cerca de la mitad del libro son notas, muchas del estilo ese de "no puedo evitar mencionar aquí que...." -- notas que potencialmente se expanden en todas direcciones, y podrían seguir y seguir llevándonos a rincones más extraños de la realidad de los que ya están incluidos aquí, que son muchos muchos... Las referencias a otros libros, por supuesto, son numerosísimas, y así los caminos de este libro se pierden por toda la literatura (pasa un poco en todos, pero en este más - es uno de esos libros que hacen resaltar en relieve uno de los ingredientes que constituyen toda literatura, y que pasan desapercibidos en otras obras). En cierto sentido, pues, es uno de esos libros totales que parecen llegar a los límites de la literatura. No es de extrañar que interesase a Borges. De una de sus notas a pie de página (p. 326) surge la idea central para el ensayo de Borges sobre "El sueño de Coleridge". (Nota 1). Hablando de notas, Coleridge tenía "an incorrigible habit of verifying footnotes" que llevaba su imaginación a nuevas aventuras, nos dice Lowes (p. 34). Lo mismo le pasa a él... Lowes, como su autor "Coleridge not only read books with minute attention, but he also habitually passed from any given book he read to the books to which that book referred" ( 34). Se podría reprochar que este movimiento es sólo hacia atrás, aunque las reediciones de viejos libros, con su aparato crítico y editorial, mantienen el pasado en contacto con el presente, los libros con su recepción crítica posterior, y con otros libros que les siguieron. En cualquier caso, todo libro se combina libremente en la cabeza del lector con otros libros, pasados, presentes, o futuros.

Un texto lleva a otro, y a otro, y las ideas se enlazan como las palabras; "facts pursued farther kept ramifying into other facts, and unforeseen links between them began by degrees to disclose themselves"... (p. 4). Estos enlaces sugirieron a Theodor Holm Nelson la noción de hipertexto, y de hecho Nelson llamó Xanadu a su hipotética biblioteca universal (ahora materializada, mutatis mutandis, en la World Wide Web). Enlaces por los que has llegado aquí, amigo o enemigo lector, el enlace que surge para Lowes "through some electric contact of one mind with another" (p. 147).

El libro explora la noción de imaginación creadora de Coleridge, según la cual el caos de impresiones, textos, asociaciones, etc., en la mente del autor, se recombina para formar una obra nueva y original aunque se pueda seguir la pista de cada uno de sus elementos en otras obras o experiencias anteriores. "the imagination" ...– dice Coleridge– "The true inward creatrix, instantly out of the chaos of elements or shattered fragments of memory, puts together some form to fit it" (en Lowes, p. 52). El pensamiento consciente pone límites a la fluidez de la asociación espontánea. En otra ocasión habla Coleridge de "the streamy nature of association, which thinking curbs and rudders" (p. 68). Lowes descubre una forma más controlada y deliberada en "The Rime of the Ancient Mariner" y una más cercana a la sopa primigenia de la imaginación en "Kubla Khan" - ese poema "proto-surrealista" que decía Kenneth Burke. Lowes mantiene en tensión los dos principios, el pozo profundo de las asociaciones, y la imaginación creadora que da forma; de la potencia de ambos y su interacción surge la poesía.

Expone Lowes lo que podríamos llamar su propia teoría del iceberg, según la cual en arte lo explícitamente mostrado debe su efectividad a una masa sumergida de asociaciones: "the rich suggestiveness of a masterpiece of the imagination springs in some measure from the fact that infinitely more than reached expression lay behind it in the shaping brain, so that every detail is saturated and irradiated with the secret influence of those thronged precincts of the unexpressed" (p. 219) - es decir, asociaciones que están activas, secretamente, no sólo para el autor que crea, sino para quien lee o contempla la obra. Al hablarnos de asociaciones imaginativas, no nos habla Lowes sólo de la génesis del poema, sino de su forma:  "The incommunicable, unique essence of the poem is its form" (279).

"'All other men's worlds,' wrote Coleridge once, 'are the poet's chaos'." (p. 389). De la reelaboración de ese caos de la experiencia vivida y leída hacemos todos, como pequeños poetas, nuestra propia experiencia vital, y como un orden superior surge la poesía, para Coleridge y para Lowes, como vida intensificada y glorificada. "For the Road to Xanadu, as we have traced it, is the road of the human spirit, and the imagination voyaging through chaos and reducing it to clarity and order is the symbol of all the quests which lend glory to our dust" (p. 396).



NOTAS...

(Nota 1). Borges crea en su texto la visión de un mundo ordenado por secretas correspondencias: Kublai Khan sueña un palacio, y luego lo construye; Coleridge sueña un poema sobre ese palacio, luego lo escribe. Paul Bénichou ("Kublaï Khan, Coleridge et Borges", en Borges: Cahier de l'Herne) reduce la cadena de ensueños a un error de traducción... y nos ofrece, en cambio, la visión de un universo no significativo, en desorden general.

(Nota 2). Entre las fuentes secretas de "Kubla Khan", Lowes sigue la pista a las misteriosas fuentes subterráneas del Nilo. Una asociación de ideas, que ahora interrumpo, me dice que hay una conexión subterránea entre esas fuentes y la fuente milagrosa de mi pueblo, Biescas: La Gloriosa de Santa Elena (con su "half-intermitted burst"). Quizá un día escriba un artículo sobre esa conexión.

(Nota 3). Lowes se identifica con Coleridge, como éste se identificaba con aquéllo que le interesaba con una empatía especial, llevado "by a sort of transfusion and transmission of my consciousness to identify myself with the object" (Coleridge, cit. en Lowes, p. 120). Así, Lowes, como el poeta, también tiene "una visión en un sueño" -- un sueño sobre el poema de Coleridge -- y al despertarse lo anota inmediatamente (p. 369), sin que, esta vez, lo interrumpa ninguna Persona de Porlock como le sucedió al poeta. ¿Será una fantasía ocasionada por el deseo de restaurar aquello que se perdió? En otro momento, está Lowes ejemplificando el funcionamiento de la asociación de ideas con un ejemplo de su propia experiencia, "And off in every direction all the while were shooting other associations, recalling and linking other fleeting glimpses of yesterday, and long ago, and far away. And then the telephone incontinently cut the panorama off" (393). Llamada, sin duda, de Porlock.

(Nota 4). Y quien lea el libro de Lowes oirá hablar de caimanes, y del Viejo de la Montaña y su secta de asesinos drogados, y del número de medusas que puede contener una milla cúbica de agua (23.888.000.000.000.000),  y verá astrónomos chinos tumbados en un observatorio, y oirá a los gigantes de Patagonia maldecir a Magallanes invocando a su dios Setebos, y verá a Lowes extraer de la cesta de la colada camisas almidonadas que son otras tantos niveles de sentido del texto, y oirá hablar en una nota (de los addenda et corrigenda ) de Coleridge, Colridge, Coldridge, Coloridge, Colredge....

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Domingo, 04 de Diciembre de 2005 18:50. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Literatura y crítica No hay comentarios. Comentar.


La Gloriosa y los ríos sagrados

Hay cerca de Biescas una fuente sagrada, La Gloriosa, que tiene la peculiaridad de aumentar y reducir súbitamente su caudal sin causa aparente, algo que hace al lugar misterioso. Si a eso añadimos que surge de una cueva que parece no tener fondo, y que allí está la ermita del pueblo, parece claro que se trata de un lugar especial desde hace mucho tiempo -- seguramente desde antes de Santa Elena. Hay lugares parecidos, como el santuario de la Virgen de la Hoz en Guadalajara, que parecen asociados por su orografía (con vistosos símbolos uterinos y fálicos en las rocas) a un culto mucho más primitivo de divinidades de la tierra.

La fuente cruza el prado por delante de la ermita, y cae al río Gállego haciendo una bonita cascada cuando hay bastante agua, en un desfiladero estrecho, "a deep romantic chasm" realmente. Allí se junta con el agua de otra fuente que parece surgir de la tierra, la Traconera, que viene del otro lado del valle, y que tiene sus propias cuevas profundas.

Durante las romerías a Santa Elena, a veces surgía de repente la fuente: "¡Que sale la Gloriosa!" y la gente salía de la iglesia a admirar la fuente milagrosa. Y el agua tenía, por supuesto, propiedades especiales, entre medicinales y benditas, buena para el cuerpo y para el alma. En la cueva se había refugiado la santa, supuestamente, de las persecuciones, y había sido protegida por una araña que tejió una telaraña en la entrada de la cueva. "Donde la araña tejió, Elena no pasó". Luego iría a Tierra Santa, a encontrar la cruz de Cristo, y se convertiría en madre del Emperador Constantino, que cristianizó el Imperio Romano.

A finales de los años 60 dejó de manar la fuente: quiero decir que siguió manando, pero con un caudal regular, sin las crecidas intermitentes. El pantano de Búbal acabó con el milagro. Unos espeleólogos catalanes exploraron las cuevas, ciertamente profundas, y estudiaron el sistema de depósitos subterráneos y sifones que causaba el fenómeno. Mi padre les guió allí, y le pusieron una notita de agradecimiento en la publicación que hicieron. Venían con equipo de submarinismo y todo, necesario para explorar estas cuevas (me dejaron probarlo en la piscina, es la única vez que he buceado con botellas de oxígeno). También explicaron, creo, por qué con la construcción del pantano se estropeó el sistema. Lo curioso es que a finales de los 90 volvió a resurgir la fuente intermitente.

Las fuentes intermitentes son fenómenos llamativos y han atraído la atención desde siempre. De crío leía una aventura del pato Donald donde también había una fuente de este estilo en una cueva; la intermitencia venía anunciada por una súbita nube de murciélagos que salían de la cueva. ¿De dónde procederá este motivo? Al fondo es de suponer que habría un tesoro.

En el poema de Coleridge "Kubla Khan" también hay un géiser o fuente intermitente, que da origen a un río sagrado, y unas cuevas subterráneas, de hielo, en un paraje de bosques y cortados:

Y de este abismo, bullendo con agitación incesante,
Como si esta tierra respirase con jadeos hondos y rápidos,
Brotaba por momentos una fuente tumultuosa,
Con intermitentes borbotones que lanzaban al aire
Grandes fragmentos como granizo que rebota
O granos que saltan bajo el mayal del trillo,
Y en medio de estas rocas danzantes, junto con ellas,
Saltaba también súbitamente el río sagrado,
Por cinco millas de meandros en laberinto iba
A través de bosque y valle el río sagrado,
Luego llegaba a las cavernas sin medida para el hombre
Y se hundía en tumulto a un océano sin vida.

En The Road to Xanadu John Livingston Lowes hace una análisis exhaustivo las múltiples conexiones literarias de estos versos de Coleridge, y sigue así la pista a numerosos ríos subterráneos y fuentes intermitentes de historiadores y viajeros. Así, aparecen fuentes que recuerdan la visión de Coleridge en los viajes de William Bartram por América, en los de James Rennell y F. Bernier por Cachemira, o en los de James Bruce en busca de las fuentes del Nilo. También Athanasius Kircher habla de las fuentes del Nilo, retomando el relato del primer europeo que dijo haber llegado a ellas, Pedro Paez, en 1618.

La segunda fuente está a un tiro de piedra de la primera, hacia el oeste. Los lugareños dicen que toda esta montaña está llena de agua, y añaden que toda la llanura que rodea la fuente está flotando, inestable, señal segura de que hay agua escondida debajo, por lo cual el agua no se desborda por la fuente, sino que se abre paso con gran violencia al pie de la montaña. Los lugareños ... mantienen que ese año temblaba poco a causa de la sequía, pero que otros años temblaba y se desbordaba de tal modo que apenas podía uno acercarse sin peligro. (cit. en Lowes, p. 339; traduzco).

Luego el Nilo sigue otro camino subterráneo, aparte de ir al mar, y nos cuenta Estrabón que según algunos resurge en Delos. También en el Paraíso Perdido de Milton hay ríos subterráneos que dan lugar a fuentes. De los cuatro ríos del Paraíso (hoy en día Iraq...) dos son conocidos, el Tigris y el Eufrates. Un tercero se suponía era el Ganges. Otro, el Nilo. Pero como dos de estos ríos estaban muy separados, había que reunirlos de alguna manera: con corrientes subterráneas. Esta tradición aparece recogida en la Sacred Theory of the Earth de Thomas Burnet. Según Burnet, los antiguos "suponían generalmente que el paraíso estaba en el otro hemisferio . . . y sin embargo creían que el Tigris, el Eufrates, el Nilo y el Ganges eran los ríos del Paraíso, o salían de él; y estas dos opiniones no las podían reconciliar . . . sino suponiendo que estos cuatro ríos tenían sus fuentes en el otro hemisferio, y que por alguna transmisión maravillosa, surgían aquí de nuevo". Moisés bar Cepha fue quien más explícitamente expuso esta teoría, según Lowes. Athanasius Kircher, siempre atento a las extravagancias, se hizo eco de ella y recoge en su OEdipus Aegyptiacus las opiniones de bar Cepha:

El nombre del segundo río es Gihon (también llamado Nilo): fluye por toda la tierra de Chus. Porque apenas ha salido del Paraíso cuando desaparece bajo las profundidades del mar y las corrientes del Océano, de donde, a través de pasos secretos por la tierra, emerge otra vez en las montañas de Etiopía ... Pero [dice bar Cepha] alguien preguntará, cómo es posible que estos ríos, una vez han salido del paraíso, puedan precipitarse bajo las corrientes del océano, y puedan por fin emerger en nuestra tierra? ... Esto afirmamos: que el Paríso está en una región mucho más alta que esta tierra, y así sucede que los ríos, impelidos por una fuerza tan grande, descienden por enormes quebradas y canales subterráneos, y confinados de este modo, desaparecen bajo el fondo del mar, y salen bullendo en nuestro orbe. (Cit. en Lowes, p. 356, traduzco).


Otros ríos tienen extraños trayectos subterráneos en la leyenda: el Alfeo de Grecia, que según mitos recogidos por Estrabón, Pausanias,Virgilio y Seneca, cruza por debajo del Adriático y surge en la fuente de Aretusa en Sicilia (la mitología dice que el dios del río perseguía a la ninfa de la fuente). Dice Séneca, por ejemplo, en sus Quaestiones Naturales:

Tanto en el este como en el oeste sucede esto. El Tigris es absorbido por la tierra y tras larga ausencia reaparece en un punto muy alejado, pero sin duda alguna sigue siendo el mismo río. . . . De ahí [del comportamiento de la fuente Aretusa] viene la creencia de que el Alfeo se abre camino, directamente de Acaya hasta Sicilia, pasando secretamente bajo el mar por un conducto oculto, y reapareciendo sólo cuando alcanza la costa de Siracusa. . . . (Libro III) No creo que pongáis en duda que existen ríos subterráneos y un mar oculto. ¿Por qué otra causa podrían los ríos brotar y salir a la superficie? . . . ¿Y qué diremos cuando se ve que el Alfeo . . . se hunde en Acaya y, habiendo cruzado el mar por debajo, hace brotar en Sicilia la amena fuente Aretusa? ¿Y no sabes, que entre las explicaciones que se dan a las inundaciones del Nilo en verano, una es que brotan sus aguas de la tierra? (Libro VI; cit. en Lowes, p. 361).

Quizá a esta lista de ríos sagrados subterráneos haya que añadir el Jordán. El Jordán, como se sabe, desemboca en el Mar Muerto (territorio situado bajo el nivel del mar), y allí terminan sus aguas. Ahora bien, podría existir, según una leyenda, una conexión entre el Jordán y la fuente de Santa Elena de Biescas. Al parecer, un peregrino que perdió su bastón en Tierra Santa, al caérsele al río Jordán, se encontró al pasar por Biescas con que su bastón había salido por la fuente de la Gloriosa. El origen de la leyenda de aguas comunicantes puede tener que ver con la promoción del carácter milagroso del santuario. Las aguas sagradas vienen de Tierra Santa, precisamente el lugar a donde había ido Santa Elena tras refugiarse en la cueva. Quizá en el caso del río Alfeo tanto la historia de dioses y ninfas como la leyenda del río se deba a un deseo de unos colonos griegos en Sicilia de recordar su origen en Grecia a la vez que refuerzan lo natural de su presencia en Sicilia.

En cualquier caso, las leyendas sobre fuentes sagradas conectadas con otras aguas lejanas parecen ser una constante de la imaginación, y quizá un lugar se preste especialmente a la leyenda cuando el agua se comporta de una manera que no parece obedecer a causas observables en el entorno inmediato, y cuando surge de una cueva sin fondo que nadie ha explorado y que quién sabe a dónde puede llevar-- a las profundidades de la tierra, claro, y a la oscuridad, origen de todos los misterios.

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Lunes, 05 de Diciembre de 2005 13:57. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Curiosidades No hay comentarios. Comentar.


Querido blog

Hoy el contador de mi blog Vanity Fea  ha alcanzado el ránking número uno de visitas en mis páginas. Hasta ahora detentaba el récord la bibliografía, no por mérito propio sino por vieja, y porque le puse el contador antes. El blog la ha alcanzado a la altura de unas catorce mil visitas, aunque es un alcance virtual porque la bibliografía ya llevaba otras quince mil visitas de un contador anterior cuando le puse éste, más varios años previos al contador o con el contador changao, desde que la colgué en la red en 1995. Claro que a las catorce mil visitas de mi blog habría que sumarle las diez mil de su otro yo, mi blog de notas de nombre cambiante (que en estos momentos se llama Alter-Egotism). Al no estar hecho en una plataforma estándar de blogs, lleva un ritmo más lento y se mueve en círculos diferentes, pero claro es otro lado de lo mismo. (Por cierto, que al otrode  poco le sirve estar estandarizado: los buscadores de blogs como Technorati o Google tampoco lo encuentran, y creo que a ninguno de Blogia).

La bibliografía sí que está mejor enlazada. Al blog han puesto enlaces cuatro o cinco amables visitantes; la bibliografía tiene varios cientos de enlaces, y un buen ránking en la primera página de Google -- hasta varios puestos números uno en Google en búsquedas del tipo "literary theory bibliography", "philology bibliography" o similar. (No es lo mismo que un puesto número uno buscando "Vanity Fea", que también lo tengo, jeje...).

Bueno, pues ahora que me he alcanzado a mí mismo, que es a lo más que puedo aspirar, podemos hacer un simulacro de reflexión y balance. Evidentemente no vale la pena dedicar tantas horas como dedico a la bibliografía y al blog para lograr pongamos cincuenta mil visitas en diez años, sin resultados académicos apreciables en lo que se refiere a la bibliografía, y en lo que se refiere al blog... bueno, llevo un año, quizá pronto para hacer balance, pero tampoco es espectacular, al margen del lugar que ocupa en mi tiempo y en mis circunvoluciones cerebrales. Son las visitas que se espera que pudiese tener cualquier página medianamente compleja nada más que con el azar que te deparan los buscadores. Sí que me he ido enterando de un pequeño número de habituales o visitas recurrentes, y hasta algunos de mis conocidos lo leen de vez en cuando. Pero por ejemplo hay poco diálogo a través de él, no crea mucha "comunidad". Y a pesar de las noticias consistentemente espectaculares sobre el crecimiento de la blogosfera, no veo que mis conocidos tengan la menor intención de abrirse un blog, con lo cual el dedicar mucho tiempo a esto más bien puede aislarte de ellos que comunicarte con ellos. Es un poco ingenuo esto de los blogs, como alguien que porque le entra la furia de la filatelia cree que todo el mundo se va a dedicar a eso. Y hay (o había) muchos coleccionistas de sellos, pero eso. O los esperantistas, si al final ser bloguero va a acabar en eso, en una tribu-hobby más.

Bueno, tampoco lo voy a dejar hoy; de hecho le voy a dedicar más tiempo que a la bibliografía visto el éxito relativo. El componente adictivo del blog sigue alto. Personajes con tendencias adictivas, os lo recomiendo. Es barato. Dicen que puede salir caro, pero hasta ahora tampoco eso se luce mucho.

A lo que iba en realidad hoy era a contar mi diario. Pues nada del otro jueves: ésta es la semana-acueducto, con la Inmaculada Constitución que la deja hecha una delicia, o unos zorros, según quien la mire. Puente puente lo que se dice no tengo; aunque algunos colegas han desaparecido astutamente, poniéndoselo fácil al alumnado para que se tome fiesta, yo no he planificado nada, y me encuentro hoy con tres alumnas en clase (tampoco especialmente motivadas, todo hay que decirlo...). El miércoles y el viernes me temo que será tres cuartos de los mismo. Mañana sí que es una de las santas de la semana: nos iremos como mínimo al cine a ver Harry Potter IV (Álvaro) y Chicken Little (los chiquenlitels). Si alguien se apunta, que llame. Si no hay cierzo, también me los llevaré de excursión a andar por algún camino campestre. Y aprovecharé para intentar alcanzarme a mí mismo en parte del trabajo atrasado, todo imposible (los metros de biblioteca son largos, la vida breve).

"No me preguntes qué voy a hacer contigo, tú sabes a qué he venido, el tiempo es tu enemigo, de hoy no pasará..."--- estos son Sergio y Estíbaliz que los tengo de música de fondo, aunque me quite puntos. Le pongo la música a mi vida breve, a mi blog largo, a ver si me escuchan, y decidimos algo entre los tres.

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Lunes, 05 de Diciembre de 2005 23:36. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Personales Hay 2 comentarios.


El drill del cíborg

Mi correo basura a veces se supera a sí mismo. Aquí hay una parodia buenísima de esos libros de inglés hechos a base de prácticas machaconas de frases absurdas. Yo tengo alguno muy bueno, que asegura, cito, que "si un alumno termina el estudio de este manual sin aprender inglés, garantizo que es imbécil o idiota". Bueno, pues esto nos cuenta el correo basura de hoy, escrito por algún cíborg nostálgico del Assimil Inglés o de English Made Easy. Hace unos años hubiera sido una pequeña joya de la literatura surrealista; hoy nada vale nada...

Does Joe hate laughing over there?
today i need to goto the store.
I could go on and on, but I won't. We have many programs the children love. But I would give them ALL up to keep my BORING noun program. I thank THE PARENT daily for her insight.
Doesn't Kate's granddaughter miss shaving for a few months?
Is the manager missing walking?.
Haven't the photographers already disliked praying?
They have loved dancing.
Jack is not missing singing near the station..
I am enjoying eating in the river.
Joe's girlfriend generally misses laughing.
Were those farmers practicing shouting next to the police station?
Every child communicates in some form whether it be by crying, body language, facial expressions or verbalization. Some children talk early, some late, some with augmentative communication devices, some not at all. As a teacher I wanted to facilitate the child learning language.
I don't hate studying in London.
That carpenter is practicing running at this time.
But this is where you come in: Between now and November, you, the American people, you can reject the tired, old, hateful, negative politics of the past. And instead you can embrace the politics of hope, the politics of what's possible because this is America, where everything is possible.
tomorrow i will wash my hair and go to the salon.
I am not missing surfing.
AUDIENCE: Yes.
I am not enjoying skiing among the trees at the moment.
The janitor doesn't generally like praying.
I am missing working right now.
Did those bus drivers regret singing?
Paul's grandson disliked studying for six weeks.
EDWARDS: They are doing all they can to take the campaign for the highest office in the land down the lowest possible road.
I don't miss jumping for three or four weeks.
Toren came to me at age 32 months. He had 2 words: Ma Ma and Bye Bye. He could not focus, but ran around the room. His mother was convinced I was going to have him cured by his third birthday. I told her I was no miracle worker, but we'd do what we could during the next 4 months. Immediately we started structuring Toren's day. I went home and worked up a program called 'Toren's Nouns'. The first day I showed Toren the program, he looked at it for 10-15 seconds and then left the computer. The next day he stayed about 30 seconds. Each day he built up more time at the computer. By the second week, he would sit on my lap for 10 minutes pressing whichever word he wanted to hear. But he spoke no sounds, no words. Three weeks passed. I began berating myself. 'See, Jo, you thought this noun program was so great. Look at Toren, he's not learning anything.' The fourth week Toren walked over to the computer, picked up the overlay from the IntelliKeys keyboard, pointed to 10 different words and approximated each word. That day, I cried.
Doesn't Ms. Brown hate playing at the company?
5. I was missing jumping.
EDWARDS: ... more negative attacks -- aren't you sick of it?
The guards don't often love reading.

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Martes, 06 de Diciembre de 2005 21:36. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Filología Inglesa No hay comentarios. Comentar.


In My Dream

20051207204741-mg.jpegEsta noche, por cierto, he soñado que, dando una excusa para no acompañar a alguien, decía que tenía que ir a denunciar que me habían robado un coche. Y de repente, en mi sueño, caía en la cuenta, con sorpresa y alarma, de que la excusa era cierta, que yo tenía, de hecho, un coche, en el sueño un Morris MG 1300 naranja, y me lo habían robado, o por lo menos había desaparecido, no había pensado en él en años, y ahora resulta que no lo tenía. Y es más, no sólo me habían robado el MG, sino también dos (¡dos!) seiscientos amarillos. Que tenían unas bandas de esas que les ponían antes a los coches de rallyes, a cuadraditos blancos y negros... Y, acompañado por un inspector de policía, examinaba yo desde unas plataformas en la montaña todos los coches que se movían por el fondo del valle de Biescas, y sí que había algún seiscientos amarillo, pero no dos, y no era el que yo buscaba. Al final encontraba uno de ellos aparcado en un patio, lleno de cajas amontonadas, de una casa por la que me veía obligado a pasar (pasaba por allí el camino del monte) aunque no quería que me viesen, hace tiempo que no iba por allí, pero no me prestaban mucha atención. Allí fue a parar uno de los seiscientos. Lo curioso es que el que era coche de rallyes, aunque sin bandas a cuadritos blancos y negros, era el Morris, porque al despertarme sí que he recordado que, efectivamente, en tiempos llevaba yo un coche de esos, un Morris MG 1300 naranja que por cierto casi acabó en el fondo de un barranco en un susto y una mala maniobra que hice, allí también me desperté a otra realidad. Ubi sunt. Nuestros sueños nos descolocan de repente usurpando la realidad, dejándonos caer por una puerta falsa de repente, superponiendo lo que fueron nuestras realidades, y todas parecen virtuales, such stuff as dreams are made on.

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Miércoles, 07 de Diciembre de 2005 14:24. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Personales No hay comentarios. Comentar.


La realidad flojea

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Thou dost not see where thou hast lived so long,-
The place is called the skull where thou dost tread.

(Jones Very, "The Prison")

Las representaciones hacen vacilar nuestro sentido de la realidad, de tal manera que nuestra atención se desconecta del aquí y ahora de nuestro cuerpo y nuestro mundo, y se sumerge en el mundo representado, experimentándolo ya sea a través de otros cuerpos allí representados, ya sea en un estado nebuloso de flotación, a modo de espíritu viajero por otras mentes y espacios, sin ubicación fija.

Si la realidad puede flojear, es porque ella misma es una representación. La neurología contemporánea ha mostrado cómo nuestro cerebro es un intérprete que genera la realidad (la realidad en tanto que representación) en la que nos ubicamos. La mente es, así, una especie de pequeño dios creando su cosmos (pequeño, porque se le escapa su propio proceso creador, y se engaña a sí mismo con sus creaciones). Y si esa realidad que genera nuestro cerebro es más auténtica que otras representaciones secundarias para nosotros, unas y otras son, hasta cierto punto, intercambiables; al menos nos podemos apoyar temporalmente en otras realidades virtuales.

La realidad virtual propiamente dicha sería la simulación perfecta, mediante la tecnología de la representación, de nuestra realidad de primer nivel. No existe todavía, claro: existen simulaciones o aproximaciones, como las ha habido siempre... desde que hay teatro, imágenes o ficciones. De hecho, es en una ficción como Matrix donde la realidad virtual puede alcanzar su pleno desarrollo: allí, al ser la realidad de base también una representación (generada por ordenador en parte), la realidad virtual generada por ordenador puede implantarse en ella sin que se vean las costuras. Pero experiencias análogas hay en nuestro mundo: la inmersión del espectador en la película, o la anulación del yo frente al televisor. La absorción en la lectura. Las charadas de la política internacional, en las que todos nos vemos atrapados. El deseo de las imágenes de la moda: de los chicos, de las chicas, de los maniquís. La máscara de nuestro papel necesario en la interacción social, la máscara que se pega a la cara (¿a qué cara? A otra máscara).

Siempre me han atraído las ficciones de la realidad virtual y la reflexión sobre ella. La hipótesis cartesiana del genio maligno: quizá lo que tomamos por realidad sustancial sea realidad virtual, una ilusión generada por un genio maligno (es la hipótesis de Matrix, avant la lettre). Si la realidad tiene estructura mental, ya es una hipótesis aceptada de entrada. El mito de la caverna, por ir todavía más lejos. Claro que para Platón existía la posibilidad de salir de la caverna, posibilidad que en el estado actual de la reflexión queda descartada. Esse est percipi-- otro paso en la fenomenologización del mundo. Es importante, sí, la observación mutua. Todavía más cuando se interioriza, y nos constituimos desde dentro como resultado de la observación mutua, hecha ahora nuestra (porque quién vamos a ser, si no somos quienes nos han dicho que somos). Es lo que yo he llamado en alguna ocasión el yo relacional: un yo sin sustancia, mantenido en equilibrio enteramente por nuestra circunstancia (yo soy mi circunstancia, por así decirlo). Me gusta pensar que es una postura que tiene algo que ver con los postulados del interaccionalismo simbólico: generamos sentido mediante la interacción, y mediante la interacción interiorizada, los signos que según Blumer nos enviamos constantemente a nosotros mismos. También Goffman parece pensar en este sentido: un día de estos expondré lo que yo entiendo es su teoría de la génesis del yo mediante la interiorización estructurada de circunstancias y relaciones. Pero a lo que iba: la realidad flojea, unas veces más que otras.

Me gusta la moda actual de películas en las que la realidad flojea. Películas en las que la ilusión generada en la pantalla resulta ser dos ilusiones: la que creíamos real es doblemente ilusoria, el personaje ve cómo se le hurta la realidad en la que vivía, y que resulta ser un constructo cibernético, o psicológico, o mágico, o una simulación colectiva. Los ejemplos son muchos: he nombrado Matrix, quizá el caso arquetípico. Aquí van otros, cada uno con variantes: Total Recall, Sphere, Abre los ojos, Conspiracy Theory, The Game, Being John Malkovich, Adaptation (El ladrón de orquídeas), Los Otros, Infiltrado, La isla, Misteriosa obsesión, La memoria de los muertos,  Olvídate de mí (Eternal Sunshine of the Spotless Mind)... películas todas del género que Daniel Innerarity llamaba "cine cartesiano".

Aparte de sus raíces en la filosofía idealista, hay otras más inmediatas, claro, en la literatura y el teatro, que también han jugado con niveles de representación (de hecho si este fenómeno nos llama tanto la atención es porque no hacemos otra cosa en la vida que jugar con niveles de representación, marcos dentro de marcos que diría Goffman). Es un tema frecuente en la poesía amorosa soñar cómo se hace el amor con la amada, sólo para terminar el poema con el brusco despertar del poeta. Está en Petrarca, en Quevedo - y en Milton, que añade el detalle de que despierta a una vida real en la que está ciego, pues sólo puede ver ya en sueños. Nuestros despertares son brutales, apenas más en el sueño que en la ensoñación. Así pues son la imaginación y el sueño las primeras formas de realidad virtual, que todavía dejan chiquitas a las demás. La Vida es Sueño es un ejemplo magistral de uso literario de este motivo, combinando la charada (para el espectador) con la representación onírica (para Segismundo). Los sueños, sueños son... toda la vida es sueño para Calderón, todo el mundo es teatro para Shakespeare. Totus mundus agit histrionem: todo el mundo es un actor, o todo el mundo imita a los actores (o hace el payaso). Son dos perspectivas que tienen mucho en común: viendo el teatro también representamos nuestro papel de espectadors, llamados a colaborar con el actor según Shakespeare: "on your imaginary forces work". Y quién sabe en virtud de qué papel de nuestra vida social hemos ido al teatro, de espectadores. Cuando Shakespeare utiliza disfraces sobre disfraces, o utiliza imágenes sacadas del lenguaje dramático para infundirlas en la acción "real" de los personajes, está sacando a la luz, y a la vez intensificando, la teatralidad de la vida cotidiana, y el carácter convencional de las realidades en que vivimos. Tanto más cuando somos víctimas de un engaño o de una charada, esas ficciones de la interacción que envenenan (y constituyen) nuestra vida de modo tan real.

También en la narración me fascina la realidad virtual. Las realidades virtuales que aparecen en la ciencia ficción (Stapledon ya imaginaba un control social mediante la realidad virtual tecnológicamente generada, en Star Maker). Pero antes de la tecnología, magia para quien no la entiende, estaba la magia. En un famoso cuento de El conde Lucanor, Don Juan Manuel, Petronio y Don Illán el mago de Toledo confunden a la vez al lector, al conde Lucanor y al deán de Santiago: la realidad que éste último creía sustancial, y en la que era rico y poderoso, resulta ser una realidad virtual generada por el mago, para darle una lección de humildad. En "Asem", Oliver Goldsmith también nos lleva a una realidad mágica para dar una lección al protagonista, que intentaba suicidarse, y cuando termina la lección encontramos otra vez al protagonista al borde del abismo a donde le había llevado su desesperación, pero esta vez escarmentado por su experiencia -- que no ha tenido lugar en ningún tiempo ni en ningún lugar, aparte de la realidad virtual. Las realidades hipotéticas que aparecen en el Cuento de Navidad de Dickens (o en las variantes que ha inspirado, como la película Family Man) son también fenómenos de la misma especie. Y no deja de ser significativo que tienen mucho en común estas realidades inestables con otro tipo de realidad inestable y manipulable: la que aparece en el Libro de Job, donde las circunstancias de la vida de Job son fácilmente manipulables, elementos de un experimento o apuesta entre Dios y Satanás. Y yo me preguntaba, leyando el Libro de Job, si Job no echaría en falta sus esposas anteriores, y los hijos de su otra vida, aunque Dios o el diablo le hubiesen vuelto a cambiar las circunstancias. La realidad había flojeado, para mí si no para Job, y nada volvería a ser lo mismo.

Podrían hacerse muchas tipologías sobre este tipo de ficciones que utilizan varios planos de realidad: en cuanto a la importancia relativa de una y otra, su realismo o surrealismo respectivos, la motivación utilizada para introducir la realidad alternativa (tecnológica, interactiva, mágica, artística, narrativa...), o la sustancialidad relativa de una y otra realidad. Es importante, por ejemplo, saber si la realidad flojea sólo para un personaje o también para el espectador. Por ejemplo: ¿empieza el relato con un mundo sólido de base, dentro del cual un personaje es víctima de una ilusión, todo ello a sabiendas del espectador? O (como sucede en La Isla o Matrix) creemos estar instalados, como espectadores, en un mundo sólido, junto con los personajes, y caemos también junto con ellos por una trampilla en el suelo que nos lleva a otra realidad? (¿Y esa otra realidad, es estable?).

En última instancia, todas estas obras que usan la realidad virtual nos hacen dudar de la sustancialidad de nuestra realidad, nos muestran cómo está hecha de sueños intercalados, de ficciones en las que vivimos, de otras representaciones que se han solidificado y que tomamos, provisionalmente, por la realidad que nos aprisiona. Yo sueño que estoy aquí....

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Miércoles, 07 de Diciembre de 2005 14:27. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Semiótica Hay 2 comentarios.


La Odisea de la Especie II

20051208152337-rae.jpgAyer, excepcionalmente, encendí la tele y ví un programa por primera vez en varios años (y volví a jurarme no volver a ver ninguno, por la mandanga de los anuncios -- una de las razones que me hicieron abandonar el medio ese). Lo que no me quería perder era la segunda parte del "documental" La Odisea de la Especie. La primera parte narraba las aventuras de australopitecos, homo habilis, homo ergaster y homo erectus; aquí vemos la evolución del homo sapiens y su expansión por el mundo.

Lo primero que hay que decir es que es un placer ver que se hacen documentales-ficción de esta calidad, tan bien realizados, interpretados, con efectos especiales tan logrados y que se proyectan en horas de alto nivel de audiencia. Lo que cabe objetar, claro, son las limitaciones científicas, que también las hay, hasta desde el punto de vista de un aficionado como yo. Bien por la calidad, pero aún se pueden superar. Y no tanto en cuestiones de caracterización, maquillaje, interpretación, etc. (los movimientos y gestos, por ejemplo, están muy bien tratados) – sino en cuestiones básicas de guión, estructura narrativa y apoyatura científica de lo que se transmite. Esto último es de suponer que debería darse por sabido, con el dinero que se ha invertido en la realización, y con los asesores que tienen. En la versión española hasta se insertan un par de cuñas con Juan Luis Arsuaga que no es que aporten gran cosa como no sea el espaldarazo científico al proyecto (y una mención del hombre de Flores, ausente de las imágenes).

El detalle más sangrante venía cuando se nos presentaba a una pareja de homo erectus dando a luz (bueno, ella) a un bebé homo sapiens. Vaya. Esto sí que es comprimir las cosas. La simplificación narrativa lleva a estas cosas: el homo sapiens desciende del homo erectus, por tanto... bueno, podían haber puesto a un australopiteco pariendo a un robot, aún hubiera quedado más efectista. Luego lo arreglan: "la evolución de homo erectus a homo sapiens tuvo lugar a lo largo varios cientos de generaciones"... En todo caso no se entra en absoluto, pero sin el más leve intento de hacerlo, a explicar las causas o mecanismos de esta evolución. Ni la dieta de carne ni la neotenia ni otras hipótesis o especulaciones (casi mejor si iban a ir por la línea pintoresca que parece que emprendían). En este punto, el documental, cero patatero. Hay evolución, pero no sabemos por qué (lo cual es aceptable), pero lo malo es que se hurta el problema a la vista y al pensamiento: se silencia, como si no fuese un asunto central para el documental. Y hasta se contenta al diseño inteligente con un arco iris que contemplan un Adán y Eva primitivos, y que parece sugerir algo más...

Hay que decir que en general se ha evitado, en la medida de lo posible, la falacia retrospectiva o hindsight bias que tanto ha confundido a los estudiosos de la evolución humana. Del dominio actual de nuestra especie sobre el planeta se deduce, por falacia retrospectiva, que estábamos predestinados a ello. Es más, se crea a Dios a imagen y semejanza, y se le retroproyecta al origen, a que diseñe inteligentemente un cosmos antrópico comprensible para el hombre. Bastantes versiones de esto hemos visto, y vemos; por suerte aquí se evitan las más obvias. Sí que asoma las orejas la falacia retrospectiva en diversas ocasiones. Así, cuando nace el "primer bebé sapiens" (agg), y sus padres lo miran "parecen presentir lo que será su fin, pues esta nueva especie los suplantará bla bla..." -- Re-AGGGG. Pordiós. Presentimientos retroproyectados, esto sí que es reconfiguración retrospectiva barata, y sin ninguna necesidad.

En otros casos, la distorsión retrospectiva es fruto de las convenciones narrativas utilizadas. En estas películas documentales el efecto de realismo viene de la apropiación de la retórica del documental: narración "autorizada" con voz en off, una cierta convencionalidad del movimiento de la cámara, poca personalización de los protagonistas, que aparecen como ejemplares de una especie y no tanto como individuos. Es la misma técnica utilizada en documentales como Caminando entre Dinosaurios o Caminando entre Cavernícolas. Ahora bien, la "neutralidad" del documental está sólo parcialmente imitada. De hecho, incluso los documentales "auténticos", ya desde El hombre y la selva, y pasando por las series de National Geographic, se han ido apropiando más y más recursos narrativizantes, individualizando a los protagonistas y construyéndoles historias. El documental, género descriptivo, se vuelve así cada vez más narrativo. En La Odisea de la Especie I había individuos, pero no tenían nombres: así, "Ergaster" lloraba cuando un cocodrilo devoraba a su compañera. Por cierto, es curioso que los individuos así llamados eran, creo, siempre, masculinos, cuando se hablaba de una australopiteca, sí se la llamaba "Lucy", no "Australopithecus" -- un pequeño reducto de machismo inconsciente en una serie que por lo demás es bastante políticamente correcta. En antropología siempre se habla, por supuesto, del hombre de Flores, del hombre de Neanderthal, y no de la mujer de Flores o de Neanderthal, o de los humanos de Flores o Neanderthal. El genérico famoso, y especialmente pernicioso en según qué contextos...

Aquí los homo sapiens ya tienen nombres propios ("Nata", "Nene") y personalidades e historias más individualizadas y tratadas con más elaboración narrativa. Hay en esto una cierta adecuación: a medida que se desarrolla la capacidad simbólica, lingüística y narrativa de los humanos, la serie imita ese desarrrollo en su punto de vista, ofreciendo un mayor desarrollo narrativo (y a la vez las caras se despejan, aparece la belleza, y los peligros que conllevan las caras bonitas y las historias bonitas para el documental científico...). En el último caso, la historia ya está en boca de uno de los personajes: es una narración que cuenta a su nieto, y a la vez es la narración de una historia muy concreta y atípica (su origen como un niño lobo adoptado por una "viuda"). Como digo, tiene cierta efectividad este cambio gradual de las convenciones narrativas de la serie, pero no va acompañado de mucha atención que digamos al desarrollo del lenguaje y la simbolización. Hay un episodio centrado en el arte rupestre, pero poco más, apenas una mención de que el lenguaje, en efecto, se desarrolló. Es cierto que apenas se puede pasar por encima de todos los desarrollos: de las armas y técnicas de caza, de las viviendas, del paso del nomadismo al sedentarismo... la serie elige sacrificar la efectividad narrativa a la integración efectiva de estas transformaciones en una presentación documental.

Una de las convenciones básicas de la ficción o el drama históricos (por ejemplo en Shakespeare) es la compresión significativa de acontecimientos: es decir, los procesos de larga duración se transforman en acontecimientos simbólicos que los representan y resumen; y a su vez los acontecimientos se hacen coincidir unos con otros combinándolos en una escena que los combina en una secuencia de causa-efecto. Así, por ejemplo, el homo erectus aprende a taparse con una piel para protegerse de las moscas y de la lluvia el mismo día, y usa la misma piel para envolver a su recién nacido, que resulta ser el primer homo sapiens... O bien: un recolector de espigas se despeña y muere. Mientras sus compañeros lo buscan, encuentran un niño-lobo. Su madre-loba no lo abandona y eso lleva a la primera convivencia que dará lugar a la domesticación del perro. Y a la vez, cuando encuentran el cadáver del despeñado (Nene), las espigas de su morral han germinado, y se inventa la agricultura. Como se ve, la inyección de ficción va con jeringa gorda. Esto es una versión más sutil de la falacia retroactiva, digo sutil porque se entiende como una convención de presentación, pero la presentación modifica el contenido presentado, y produce a fin de cuentas una idea bastante equivocada de cómo pueden haber ido las cosas efectivamente.

He mencionado la corrección política de la serie. Llega hasta el punto de hacer tanto a los neandertales como a los homo sapiens practicantes generalizados del matriarcado. Quizá por las historias individuales elegidas, en parte, pero en última instancia es otra interpretación un tanto delirante, o políticamente correcta, de los indicios. En ficciones del tipo El clan del oso cavernario o En busca del fuego estamos más acostumbrados a ver a neandertales apropiarse por la fuerza y esclavizar sexualmente a alguna bella o no tan bella homa sapiens. Aquí sucede de otra manera: cuando hay mescolanza, es por acogida, rescate o acuerdo mutuo; y en todo caso es la neandertal la que lleva la voz cantante en cuestiones de pareja; cuando una neandertal dice que no es que no, y luego cambia de opinión por gusto (la donna è móbile). Está bien como ficción compensatoria o para variar al cansado público; ahora que no sé yo si los indicios parecen ir mucho por allí.

Otro tanto puede decirse de los encuentros entre distintas tribus y especies humanas. Aquí se nos ofrece una versión deliberadamente tolerante y multicultural, por no decir idílica, de los tiempos de la prehistoria. Se nos avisa que a veces acababan los encuentros en canibalismo, pero lo que vemos es otra cosa: alianzas, pactos, matrimonios multiespecie, fiestecillas eróticas con el exótico, que mete marcha. Bueno, de todo ha debido haber en unos millones de años de historia, para qué negarlo. Pero la voluntad de ofrecer una versión de entendimiento y concordia entre los distintos pueblos de la tierra queda un poco demasiado evidente. Sobre todo en vista del resultado final que vemos, y al que hay que atenerse: que de las distintas especies (y se supone que eran especies, no razas) humanas que poblaron el planeta, sólo queda una. Vaya. ¿Habrá sido el culpable el mayordomo?

Aquí los neandertales no se reproducen con los homo sapiens, y aun integrados en su tribu van quedando atrás, o arrinconados (una explicación posible) -- también mueren por un extraño mal que los aqueja. Al parecer desde antes de su contacto con los homo sapiens -- aunque nuestra experiencia con los indios de América parecería indicar que los contactos entre poblaciones aisladas pueden dar lugar a pandemias y a genocidios involuntarios, además de los voluntarios. Pero es que si hasta con los homo erectus hacen migas, y se nos dice que seguramente se mezclaron para dar lugar a las poblaciones de Asia. ¿Es que hoy en día son menos porcentaje de sapiens los hombres de Pekín? ¿O los aborígenes? Son cuestiones todavía mal estudiadas, y debatidas, ciertamente, pero dicho así no queda claro por qué no habría de suceder lo mismo en Europa -- digo yo. Pero no quiero acusar a la serie de racismo, en absoluto, quizá de poca cabeza a la hora de atenerse a una teoría determinada de la evolución, o de elegir teorías contradictorias sin hacer notar su discrepancia. Más bien, si racismo hay, es por la distorsión idilizante de la expansión del homo sapiens mezclándose con los indígenas.

En el trasfondo inconsciente de la serie, alienta algo así como que la expansión del homo sapiens es un poco la del hombre occidental moderno. (O que esta es la segunda expansión del homo sapiens proper). Imponiéndose, pero sin acogotar ni exterminar, y respetando a las poblaciones locales (lástima que acaben desaparecidas, no se sabe cómo), pero bueno, aportan su cultura si no sus genes. Cuando la realidad quizá lleve camino de ser la contraria: occidentalizamos el planeta culturalmente, pero los genes vendrán mayormente de otro lado. Exagero, exagero.. como el documental. Documental-ficción, por tanto, con sus propias fantasías a cuestas, y es que hablar del pasado es construirlo para el presente, para sus intereses, y quizá a su imagen y semejanza.

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Jueves, 08 de Diciembre de 2005 12:54. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Evolución Hay 12 comentarios.


Currando sin parar contra el Método

Bueno, exagero, que la semana está salpicada de fiestas, y también hay ocasión para aflojar un rato. Ayer tarde tuvimos una demonic visitation, que siempre agrada y da calorcillo, hasta conseguí sacar algunas fotos del evento. Pero apenas miro el ordenador y veo que me sugerían que si podía traducir el discurso de Harold Pinter con ocasión de su premio Nobel. Así que a eso me/nos dedicamos chaca chaca hasta las tres de la madrugada, pegándoles un repaso a nuestros paladines Bush y a Blair. Y encima aún tenía la clase de doctorado a medio preparar, así que he tenido que madrugar casi antes de acostarme.

Pero bueno, allí estaban los alumnos tan despuenteados como yo, y nos hemos dedicado a especular sobre metodología e interaccionismo simbólico: sobre las maneras en que los métodos preestablecidos nos acotan la visión, nos permiten ver algunas cosas y nos ciegan a otras (que es de lo que iba la clase: Feyerabend, Blumer, Burke). Máxima a extraer: hay que estar abierto a la contingencia, a la serendipia, al contexto global, a los aspectos periféricos de la situación en la que nos vemos envueltos, y reelaborar de acuerdo con eso el sentido de lo que vemos o comunicamos. No aplicar recetas predeterminadas, ni seguir las diez reglas del blog.

Luego veo que han colgado ya la traducción del espích de Harold Pinter en Fírgoa, aquí se puede ver: Arte, verdad, y política: recomendable, como digo, para quien se resista a comulgar con las ruedas de molino del Emperador; a otros les enfurecerá que Pinter haya aprovechado la ocasión del Nobel para soltar semejante andanada. Era de prever, y de desear. Pinter teme, me parece, que le queda poca vida, y antes de morirse quiere sacarse las verdades del alma.

A la vez me llega una publicación que tenía pendiente de salir. Bueno, me llega un PDF, el libro aún no lo he visto): "Adaptation, Appropriation, Retroaction: Symbolic Interaction with Henry V ", publicado en Books in Motion: Adaptation, Intertextuality, Authorship, un volumen editado por Mireia Aragay para la serie "Contemporary Cinema" (Amsterdam y New York: Rodopi, 2005). Va sobre las adaptaciones cinematográficas, como un caso particular de la contextualización específica y reelaboración que mencionaba antes. Sobre la base del ejemplo de Enrique V de Shakespeare, otro que se iba por ahí montando guerras patrióticas con Dios de su parte. También va el artículo sobre el tema este que me trae a vueltas de la reeelaboración retrospectiva, o retroacción interpretativa. Pero bueno, ahora ya plegueishion; por fin me ha llegado el puente, y mañana nos subimos a Biescas (si podemos, que ahora resulta que va Otitas con tos...). Y de momento me voy a caer dormido un rato, zzzzz...

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Viernes, 09 de Diciembre de 2005 15:08. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Personales Hay 4 comentarios.


Synchronicity

Estoy leyendo un artículo de Kenneth Burke, muy interesante, sobre "Terministic screens": viene a decir que el mundo es del color del cristal con que lo miramos; nuestras terminologías y conceptos acotan la realidad según las prioridades de cada cual; sobre lo real (sea lo que sea eso) cada cual seleccionamos una perspectiva.

Mientras, Oscar está jugando con un garaje de rampas y ascensores, concentrado en lo suyo. El abuelo, con la manta en las rodillas, lo observa también ensimismado, y comenta: "Mira cómo juega el niño... Cada cual vive en su mundo, hombre".

Me vienen a la cabeza los versos de Blake:

The child’s toys and the old man’s reasons
Are the fruits of the two seasons.

En el mismo poema, "Auguries of Innocence", dice Blake:

The Emmet’s Inch & Eagle’s Mile
Make Lame Philosophy to smile.

Y es que para cada cual se asocian las ideas como le vienen a la cabeza.

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Sábado, 10 de Diciembre de 2005 12:06. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Personales No hay comentarios. Comentar.


Hoy tengo sueño

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que ante las dificultades del momento, yo tengo sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el "sueño americano".

Que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo ("Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales")...
... es un sueño.

Es un sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

Es un sueño que un día incluso el estado de Misisípi, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

Es un sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

Hoy tengo sueño.

Es un sueño que algún día los valles serán las cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

Todo es un sueño.

Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen, continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

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Sábado, 10 de Diciembre de 2005 12:10. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Literatura y crítica No hay comentarios. Comentar.


Qué sobrada oriental

Qué sobrada, hoy me he comprado diez discos. Debo estar ansioso y me calmo comprando. En fin, tengo grandes esperanzas de que sean excelentes, es lo menos después de la factura.

- Juliette Gréco, La belle vie. Juliette, mi cantante favorita quizá. Aunque saca muchas compilaciones con los grandes éxitos que son siempre los mismos, no he reconocido ninguna de las canciones de esta colección. Aunque en cualquier caso tengo ya sus obras casi completas...
- Stellamara, The Seven Valleys. Un enigma, pero la lista de instrumentos promete: dulcimer, oud, mandocello, divan saz, baglama, cura, cümbüs, sarod, tambura, darbuca, dahola, cajon, carcabas, bendir, riqq, daff, tapan, tambur yayli.
- Lierhouse Project, Siefgried's Olé in Spain, combinación de Wagner y flamenco. Ya me encantó Parsifal goes La Havana
- Luis Delgado, Tánger. En realidad buscaba a Luis Paniagua, pero con este otro Luis también me apaño genial.
- Paula Morelenbaum, Jaques Morelenbaum, y Ryuichi Sakamoto, A Day in New York. (Pero sin marineros bailando: es música brasileña. Bueno, y un poco japonesa supongo).
- Antonio Caldara, Maddalena ai piedi di Cristo, versión de René Jacobs (con Maria Cristina Kiehr, Rosa Domínguez, Bernarda Fink, Andreas Scholl etc. etc.). un événement fff telerama!! R10 Classica!! Diapason d'or!! Tengo otra versión ya, pero bueno, he decidido inflarme de madalenas.
- Sheila Chandra, Weaving my Ancestors' Voices. "An intensely beautiful album celebrating the first and ultimate instrument: the voice". Oyez.
- Souad Massi. Mesk elil. Me gustó mucho su disco anterior.
- Amina Alaoui, Alcántara. Decididamente, estoy oriental hoy, suponiendo que Marruecos, o Alcántara, sean más orientales que Zaragoza.

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Sábado, 10 de Diciembre de 2005 23:51. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Música No hay comentarios. Comentar.


Tres sueños: Solo ante el Juicio, Los carteles, El alojamiento rural

Solo ante el Juicio
En un hospital, creo, mientras mi padre y mi hijo mayor dormitaban, yo miro la tele. Están echando un reality show experimental, centrado en los efectos indirectos que las situaciones extremas tienen sobre la gente. En esta ocasion, entrevistan a unos cantautores gallegos, que viven en Madrid, y han traído parte de su música para el programa. Comentan sus peinados (pelo gallego cortado en plan moderno), tocan un poco la guitarra. Luego les pasan un videoclip sobre la situación extrema de su pueblo (o quizá la extraen directamente de una caja, en el estudio). Yo lo veo por la tele. Es un monstruo -- un humano, con familia, que lo muestran al show. Tiene algo de enfermo terminal, algo de contorsionista de circo, mucho de anoréxico o de judío de Auschwitz. Piel estropeada, fláccida en los huesos, la cabeza vuelta atrás de modo imposible, y estrecha como un cilindro, la mirada nublada, más de cosa que de persona. Se mueve, se desplaza sobre la mesa, a pesar de tener los miembros descoyuntados o retorcidos en posiciones forzadas como si fueran los miembros de un animal, puede moverse con dificultad, rodando, a cuatro patas con el pecho vuelto hacia arriba y la cabeza erguida, adoptando posturas y torceduras que ningún humano ni animal ha utilizado nunca para moverse. Las cámaras lo filman de modo que lo hacen aparecer de manera ambivalente a la vez resaltando las dificultades de sus movimientos e imprimiéndoles cierta gracia. Miro con alivio que Álvaro está dormido y no puede ver el espanto que aparece en la pantalla, porque realmente están mostrando uno de los límites del horror que pueda tener la existencia humana. (Luego comento lo que han echado y me pide una descripción, pero prefiero no decirle mucho). Uno de los cantantes gallegos vivía en el pueblo del monstruo. Cuenta que decidió dejar su pueblo por no tenerlo cerca, sentía que sólo su existencia cerca le envenenaba la vida, y le impedía llevarla al nivel de posibilidades que él deseaba -- era como un lastre espiritual. Máxime porque en el pueblo él también cantaba, en fiestas y demás, y el monstruo no dejaba de estar en primera fila, dando palmas, parecía revivir con eso. Ahora el cantante se enfrentaba a él en el programa de televisión como quien purga un pecado, como esas parejas de telebasura que se dedican a reñir en directo, o a reconciliarse en directo. Era por dinero, creo, y también por explorar las ambigüedades de la experiencia. Había reconstruido su vida, no había vuelto al pueblo nunca más, pero se había sentido impelido a venir al programa, y a ver una vez más al monstruo en la pantalla del estudio (no lo miraba mucho, sin embargo), como manera de reconocer que nunca se había quitado ese peso de encima. El programa estudiaría otros casos, otras vidas tocadas de refilón por las experiencias límite. En cualquier caso, pronto el monstruoso enfermo volvía a su caja, sus cuidadores se lo llevaban en una camilla, ya esperaba una ambulancia fuera del estudio, el programa terminaba.

Pero yo no sólo tenía que narrar el programa, pronto me veía transformado en médico o ginecólogo, que tenía que tomar una decisión de vida o muerte sobre este mismo monstruo, que acababa de nacer, o estaba en peligro. No sé cómo era yo el responsable repentinamente de que tuviese que vivir o morir -- tenía que decidir por otras personas que iban a tener que vivir con él, de hecho por toda la raza humana, o por mí mismo -- porque la característica más terrible del monstruo (todos los horrores de su presencia no eran sino una metáfora de esto) era la manera en que empobrecía y degradaba la vida que transcurría a su alrededor, cómo la naturaleza misma de la existencia cambiaba por el hecho de tener que existir en presencia suya. Y me encontraba con que no podía tomar yo esa decisión de vida o muerte, era angustioso porque pensaba en el Juicio Final, y en lo desautorizados que estamos para juzgar, y en la responsabilidad por la vida y el sufrimiento de los demás, y no tenía bases para juzgar, no podía hacer nada, estaba angustiado por no encontrar la solución, pero necesitaba una, estaba en el quirófano, una figura de autoridad, había que decidir ya. Y entonces encontraba si no una solución, un refugio: me refugiaría en la Duda. La Duda sería un espacio hueco, oscuro, que me acogería, yo podría acurrucarme en él, y estaría allí a salvo de todas las decisiones que tuviera que tomar, en especial esta terrible decisión sobre el monstruo (¿tendría alma?).

Y entonces me despertaba, o me he despertado, y he visto que en efecto estaba acurrucado en la oscuridad, y que realmente me atormentaba ese sueño, y que tampoco despierto tenía elementos de juicio ni bases para una decisión. Pero que la tenía que tomar. Estaba flotando en el vacío, no veía nada, no tocaba a nadie -- ¿quizá podía extender el brazo, y cerciorarme de que estaba en algún sitio en concreto, y cerca de alguien, en lugar de en una oscuridad abstracta, sólo una mente ante una decisión? Pero estaba prohibido hacerlo, era eludir el problema, era hacer trampa, había que seguir allí hasta que tomase una decisión, adoptase una solución, la Duda sólo daba un refugio imperfecto. Pero ahí me he encontrado, solo ante el Juicio, y sin saber qué hacer, sabiendo que era un problema irresoluble, una responsabilidad a la vez imaginaria e inmensa, con Dios observando quizá desde las tinieblas. Hasta que me he levantado, por salir de esa tierra de nadie de la oscuridad. Ahora ya está aquí expuesta la cuestión: y sigue aquí en tierra de nadie.

Los carteles

Me movía yo, como un ejecutivo con futuro prometedor, por la ciudad, con mi maletín a cuestas, observando puntos estratégicos y enviando información por correo electrónico ("Estimado compañero...", etc. etc.). El paisaje combinaba elementos de mi barrio hoy, de un laberinto de accesos y rampas, y de las pistas de esquí donde iba de pequeño en mi pueblo, cerca del canal de Jarandín. Tenía que cruzar una avenida, acercarme a una calle donde un cartel electrónico contenía muchos datos que yo necesitaba almacenar, mi lápiz electrónico wifi no los cogía desde el otro lado de la calle. Y no sabía si dejar un momento el maletín en un portal, a la vista, mientras pasaba al otro lado de la calle apuntando el chisme. En cualquier caso, mi preocupación por el maletín resultaba justificada, porque tras entrar en una clínica o facultad de grandes pasillos, buscando el baño, veía que me lo había dejado en algún sitio. Preguntaba a grupos de enfermeras o conserjes, sin éxito. Miraba por las calles, pasaba al lado de la iglesia del barrio, por paredes de ladrillos con carteles viejos pegados. Entre ellos descubría varios carteles que había pegado yo mismo hacía años, y me sorprendía que aún siguiesen allí. Scripta manent. Eran carteles donde yo anunciaba algún tipo de publicación que había hecho , o un libro, o un método para algo que había desarrollado y que por aquel entonces quería promocionar, pero que ahora ya no formaba para nada parte de mis prioridades. Y miraba yo con cierta vergüenza y nostalgia la retórica exclamativa de esos carteles, que proclamaban que si el método del doctor García, autoalabanzas y exclamaciones para aquí y para allá, compre usted esto. Además se veía que eran carteles hechos con una impresora desfasada, muy de su época, que en tiempos habrían parecido carteles normales pero hoy se veían autoeditados, y con una estética que traicionaba que era el propio autor el que se promocionaba. Todo eso me molestaba, sobre todo el hecho de que (aunque muchos faltasen) todavía hubiese después de tantos años varios de esos carteles por ahí pegados, con otros carteles medio arrancados y medio tapándolos, pero demasiado visibles en conjunto. Máxime cuando descubro, en una zona al final de la calle, por donde se entraba a alguna oficina de una sociedad de autores, descubro digo una pintada hecha con una plantilla troquelada o stencil que decía "Aclaramos que en este establecimiento NO distribuye ejemplares de ese método ’tan bueno’ del Dr García" o algo similar. Vaya, eso sí que me sonrojaba, era como un comentario negativo en un blog, parecía un ataque directo y personalizado, una burla de mis carteles y de mi antiguo método (que ya de por sí me avergonzaban). Para alivio mío, descubría dos cosas, on closer inspection: una, que había también otros carteles de protesta contra algunas políticas de esa sociedad de autores, con lo que la atención se dispersaba; y dos, que la pintada supuestamente hecha con plantilla (dios mío, ¿habrían hecho muchas?) en realidad estaba hecha a mano, imitando la forma de las letras de una plantilla, se notaba. Los carteles irían desapareciendo con los años (mira que duraban) y poca gente vería esa pintada indignante.


El alojamiento rural

Por recomendación de mi padre, habíamos ido a acampar con los críos a un pueblo francés, o pirenaico, a la granja de unos medio parientes donde quizá estuviese él. Pero no estaba allí alojado, y nos señalaban un prado elevado rodeado de una pared de piedras, donde podríamos plantar la tienda. Previo pago de veinte euros. A mí me sorprendía el precio, porque además no había derecho a cocina ni baño en la casa vecina, y protestaba un poco, pero los propietarios, unas mujeres y granjeros, la madre y la hija, eran inflexibles, y yo pagaba diciendo que ya me habían visto para otra vez, y la hija, en vestido de bata y pantalones debajo, se trabucaba y pedía doscientos mil, veinte mil euros, yo le daba los veinte aún pensando con alivio que podía haber sido más. El parentesco no lo acababa yo de ver. Me molestaban además los animales de la granja, unos perros que ladraban ferozmente y luego sólo querían caricias, me irritan los perros y su manera de pedir las cosas; también me molestaba que los niños se habían metido hasta el fondo de la vivienda rural y estaban viendo la tele, sentados en el suelo de tarima, o gateando como en su propia casa, como si tuviésemos tan buena relación con estos aldeanos. Que además ya se iban, estaban cerrando la casa, vamos, niños, salid de ahí de una vez. Con las prisas orinaba en unas macetas (el baño no estaba obvio) esperando que no lo descubriese nadie, luego echaba agua del lavabo para quitar el olor, con tan mala fortuna que se mojaba toda la pared, pintada de blanco y con esa pintura azul claro fuerte, que quedaba desvaíada y con las líneas emborronadas. Y los niños también venían; pasaban las aldeanas con sus maletas, cerrando la casa, pero bueno, aunque miraban la pared no se daban cuenta de nada, e iban bajando el equipaje a un coche o tractor que les esperaba. Mientras, los niños contemplaban a los animales: un caballo sonriente y un perro, embarcados en una actividad sexual de consuelo mutuo nunca antes vista (en mi experiencia de las granjas). Yo pensaba que bueno, así van aprendiendo cosas de la vida; el aldeano mientras se iba se reía y comentaba algo en la línea de aprender mirando, pero cuidado con aprender demasiado, y luego con probar... Lo más extraño de este sueño es que tenía una conexión con el anterior; de hecho eran el mismo, creo, pero en su estado actual no tienen mucho en común.

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Domingo, 11 de Diciembre de 2005 09:56. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Personales No hay comentarios. Comentar.


Gilgamesh y la escritura

El libro de John Battelle The Search termina muy adecuadamente creo, con el relato de cómo Google le hizo encontrar el poema de Gilgamesh: y de cómo así Internet sigue haciendo accesible universalmente un texto que nos habla desde la noche de los tiempos.

Recuerdo que compré el poema de Gilgamesh en una edición conjunta con el Bhagadav-Gita, y que si este último me resultó repugnante (al margen de su interés filológico), Gilgamesh era un poema impresionante, lleno de lugares memorables, y quedaba grabado en la memoria. Nada tan inolvidable como su principio:

Quien ha visto el fondo de las cosas y de la tierra
y todo lo ha vivido para enseñarlo a otros,
propagará su experiencia para el bien de cada uno.
Ha poseído la sabiduría y la ciencia universales,
ha descubierto el secreto de lo que estaba oculto.
Quien tenía noticia de lo anterior al Diluvio,
emprendió largos viajes, con esfuerzo y fatiga,
Y sus afanes han sido grabados en una estela.
Ha hecho levantar la amurallada Uruk,
el sagrado Eanna, el puro santuario.
Ha visto la muralla, trazada a cordel,
y el muro interior, que no tiene rival;
ha contemplado el dintel, que data de siempre,
se ha acercado al Eanna, templo de Ishtar,
que ni hombre ni rey podrán nunca igualar.
Ha paseado por las murallas de la ciudad de Uruk
y mirado la base, su sólida fábrica,
toda ella construida con ladrillos cocidos
y formada por siete capas de asfalto.

Uruk era Irak hace cuatro mil quinientos años. Habla Borges en su prólogo a la epopeya de Gilgamesh de "las muchas maravillas de este multiforme poema. La triste condición de los muertos y la búsqueda de la inmortalidad personal son temas esenciales. Diríase que todo ya está en este libro babilónico. Sus páginas inspiran el horror de lo que es muy antiguo y nos obligan a sentir el incalculable peso del Tiempo". Lo muy antiguo elevado al cuadrado, al comenzar ya con la mención de esas construcciones "que datan de siempre". Y a su vez el principio del poema mira al futuro, nos mira cara a cara diríamos, cuando hace alusión a su propia escritura, "sus afanes grabados en una estela" < en las piedras de Uruk se superponen el remoto pasado y el futuro impensable desde el cual estamos escuchando, hoy, lo que se mandó grabar en piedra. De la piedra a la tablilla, de la tablilla a la edición académica, al libro del cual he extraído estos versos, y luego al e-book o a los videojuegos. Ahora dicen los arqueólogos que han encontrado los restos de Uruk. Ya estaban aquí, claro. ¿Está rescatado ya Gilgamesh para la historia? Ahora que ya existen múltiples ejemplares, ¿existirá hasta el fin de los tiempos? Sea como sea, mientras exista, y quizá exista más tiempo que la humanidad, seguirá hablando impasible de la eternidad de las piedras y de la escritura, y de lo transitorio de la vida humana. "Su rostro era el de un hombre que llega de muy lejos". El texto y la imagen han sido desde entonces hasta ahora nuestra mayor aproximación a la inmortalidad: que se hable de nosotros tras la muerte, o hablar nosotros mismos con nuestros textos y grabaciones. La historia cuenta cómo Gilgamesh obtiene el remedio para lograr la inmortalidad, pero lo pierde por accidente... Menciona Battelle cómo la historia casi se perdió durante la destrucción de la biblioteca de Asurbanipal. Y aun si la biblioteca sobrevive, un libro puede perderse en ella para siempre (nos recuerda Borges). La biblioteca total, con el acceso total que prometen las herramientas de búsqueda, parece hoy a punto de conseguirse. Sería para muchos textos lograr la oportunidad de hacerse visibles a pesar de las siete capas de libros que tengan encima. Si hay alguien que los quiera digitalizar primero, y leer después. Un texto no buscado ni leído sigue enterrado para siempre en la oscuridad. Battelle imagina ya tejida la red universal de textos, la memoria humana escrita y digitalizada, y conectada mediante le búsqueda que a modo de segunda escritura la hace universalmente accesible: "And barring a revival of the Luddites or total nuclear war, this chain will most likely be unbroken, forever, into the future". Es un sublime tecnológico-textual: y hay algo ya de inhumano, algo de funerario, en todo texto, toda estela grabada en piedra, o toda máquina que habla sin una presencia humana tras ella. Y quizá en un futuro las máquinas lean a las máquinas, y a Gilgamesh, cuando ya no haya humanos interesados en el tema.
Así habla Ut-Napishtim a Gilgamesh:

"¿Acaso construimos casas para siempre
y para siempre sellamos lo que nos pertenece?
¿Acaso los hermanos comparten para siempre?
¿Acaso para siempre divide el odio?
¿Acaso la crecida del río es para siempre?
¿Acaso el pájaro kulilu y el pájaro krippu
suben para siempre al cielo mirando al sol?
Los que duermen y los que están muertos se asemejan.
El noble y el vasallo no son diferentes
cuando han cumplido su destino.
Desde siempre los anunnaki, los grandes dioses, se han reunido,
y la diosa mammitu, creadora del destino, con ellos fija los destinos.
Los dioses deciden sobre nuestra muerte y nuestra vida,
pero no revelan el día de nuestra muerte". (X,vi)

Y así, el final del poema enfatiza más la eternidad de la muerte que la eternidad de las construcciones humanas y de la sabiduría transmitida por la escritura. Al final de su búsqueda, Gilgamesh no logra la inmortalidad, aunque sí logra que su amigo Enkidu regrese a conversar con él del mundo de los muertos y le cuente parte de lo que ha visto allí:

- Dime, amigo mío, dime, amigo mío,
dime la ley del mundo subterráneo que conoces.
- No, no te la diré, amigo mío, no te la diré;
si te dijera la ley del mundo subterráneo que conozco,
te vería sentarte para llorar.
- Está bien. Quiero sentarme para llorar...

 

Gilgamesh y la escritura (II) 

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Lunes, 12 de Diciembre de 2005 11:46. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Literatura y crítica Hay 1 comentario.


Narnia

20051212211202-narnia.jpg- Bueno, muy cristiana ¿no? con ese león sacrificado andando por el monte de los olivos... Ahora que el ritmo está bien, parece que no va a pasar nada, y luego ya ves. Está bien llevada. Y qué música más bonita, oye.
- Y qué paisajes. Claro, es Nueva Zelanda, esas montañas tan preciosas, con la industria que han montado ahí.
- Huy, y Polonia, y Chequia, y Honduras, y....
- Y la realidad virtual, claro, que antes esto no se podía filmar, o no valía la pena para hacer el ridículo.
- Sí, como King Kong en la vieja que coge a esa chica gigante de veinte metros en la mano mientras aparta aviones que parecen moscas.
- Me ape ver la nueva (¿ape, get it?).
- Bah, hacen los tiranosaurios muy barrigones, y con patas muy cortas.
- Sí, ya, pero es queriendo; ahí en  los dinosaurios eso sí es un caso de retrospección complicado: imitan no ya a los "de verdad" sino volviendo más reales a la idea de los dinosaurios que tenían en los años treinta.
- ¿Qué es lo que más os ha gustado de Narnia, nenes?
- A mí el ataque del centauro ese que atacaba con dos espadas, así saltando, y aún le quedaba un espadón para la reina.
- A mí la muerte del león.
- Hombre, Pibo, no seas así.
- A mí los castoles.
- También el señor Tumnus era bonito.
- Bueno, más bien un poco feo. Pero sí que parecía un fauno.
- Y Papá Noel no estaba vestido de lojo.
- Bueno, por lo menos tampoco movía las caderas, ¿no?
- Agg, sí, son siniestros, ¿te imaginas que te persiguiese uno de esos por el pasillo, "Ho, ho ho!! Jingle bells!! Jingle bells!!", con sus ojos sin vida?
- ¿Y lo más feo? ¿Ese enano calvo?
- Jo, cuanto peor lo trataban más quería. Así les va, claro.
- Le quitaban la gorra para limpiarle el morro al niño. Y era gruñón, como todos los enanos. Los cíclopes sí que eran feos. Y la reina bruja, era como entre guapa y repelente...brrrr. Aunque para mí el peor era ese hombre murciélago, tan flacucho, y chillaba, "Uikkhhj, uikjjj" Qué asco, si aleteaba y casi no podía volar. ¿Para qué inventarán cosas así?
- A mí la lucha. La guela. Cuando luchaban.
- En el libro no había grifos.
- Bueno, pero no desentonaban. Y los aviones del principio lo mismo: aunque no salen, es porque la inventaron en tiempos de guerra, sabes. ¿Y el más poderoso quién era?
- Hombre, pues Aslan. ¡Se creían que lo podían matar, pero luego ataca, y zas, se le come la cabeza a la bruja!
- Es una lección para el niño mentiroso, que no era malo, pero cabezón sí, y al final traiciona por nada, por unas chuches.
- Sí, Judas; aquí lo perdonan, en el original no queda tan claro.
- Por unas delicias turcas.
- Hmm. Qué ricas parecían. Habrá que probar esas delicias turcas.
- Uf qué críos, por dios. Y cuidado con los armarios, ¿eh?

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Lunes, 12 de Diciembre de 2005 21:12. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cine Hay 6 comentarios.


Más cátedras

Por fin más cátedras en este departamento, y que sean para bien. Enhorabuena al candidato que la ha obtenido hoy, con 100 puntos sobre 100. Eso es sentar cátedra, y lo demás son cuentos.

Que hacen falta más cátedras es una opinión, desde luego (hay quien las suprimiría todas por perniciosas); me refiero a que ha estado muy cerrada y manipulada la promoción del profesorado en este departamento. Cuando yo me presenté a cátedras hace dos años (y no me la dieron) le hice notar al tribunal en mi memoria estos curiosos datos:

Según los datos ofrecidos por el Consejo de Universidades a fecha 1 de enero de 2003, la distribución de profesorado universitario en los distintos cuerpos funcionariales era como sigue:

        - Catedrát.U. - Titular U. -Cat.EU - Tit.EU - TOTAL

Conjunto del
profesorado - 7.377 - 23.025 - 1.985 - 10.812 - 43.199

Filología
Inglesa - 61 - 416 - 35 - 284 - 796

Universidad
de Zaragoza - 186 - 872 - 26 - 384 - 1.468

En cuanto a los datos del Departamento, son como sigue:

Dpto. Fil. Ingl. y Al. - 1 - 23 - 3 - 17 - 44


Es decir, la proporción de catedráticos de Universidad con respecto al resto de los cuerpos de funcionarios que podrían promocionarse a ese cuerpo es, redondeando, de 1 a 26 en este Departamento, de 1 a 9 en el área de Filología Inglesa a nivel nacional, de 1 a 5 en la Universidad de Zaragoza y de 1 a 4 en el conjunto del funcionariado docente universitario. Creemos que son cifras que deberían hacer reflexionar a las Comisiones evaluadoras de Filología Inglesa antes de declarar desiertas las plazas, como s