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Resumen

01/10/2006

In Good Company

(Título español: Algo más que un jefe)- Comedia de empresa, género Wall Street de Oliver Stone, ésta escrita y dirigida por Paul Weitz (2004). No es propiamente "romántica" aunque hay parejita (el joven jefe y la hija de su maduro mano derecha, situación chusca que enfatiza el sentimiento del "suegro" al verse desplazado en su empresa por el jefecillo). El énfasis principal está en la ética laboral y la presión a que se ve sometida por el gran capitalismo, encarnado en la lógica del joven ejecutivo ejecutor y trepa que entra a saco en la empresa cuando lo ascienden a ocupar el puesto del padre de la chica: "I'm being groomed! Mark, thank you, thank you. I'm going to kick so much ass for you, I'm going to take no prisoners, I'm going to be your ninja assassin!"—vamos, como aquello de "Greed Is Good".

Pueden verse resúmenes y valoraciones generalmente adecuadas en los primeros comentarios de su página en la Internet Movie Database. Traduzcamos el primer comentario de esos (enviado por jotix100, de Nueva York):

La de veces que hemos contemplado la ascensión meteórica de un jovenzano en nuestro puesto de trabajo a un puesto superior, a un status para el que nos parecía que no tenía las calificaciones adecuadas. Esta es la base de esta encantadora comedia de Paul Weitz, basada en su propio guión.

Los cambios que se introducen en una compañía cuando se pone a dirigirla alguien que no tiene méritos apreciables es algo que sucede constantemente con la manera americana de llevar un negocio. ¿Cuántas veces hemos visto que estos jóvenes advenedizos hacen descarrilar una empresa por su inexperiencia? ¡Más de unas pocas!

A Carter Duryea [¡por favor pronunciar con cuidado!] lo selecciona su protector en la megaempresa donde su estrella va en ascenso, como elección lógica para ponerlo al frente de una revista que ha sido recientemente adquirida por el magnate Teddy K. Este Carter no tiene ni idea de lo que le espera. Despide a la mayor parte del personal más mayor, pero Carter no es tonto, y mantiene en su puesto a un hombre de talento, Dan Foreman, porque puede utilizarlo. Después de todo, Dan tiene poco más de cincuenta años, está casado, tiene un par de hijas universitarias, y deudas.

Carter no tiene vida personal. Su mujer lo deja plantado a pesar de su gran ascenso. Justo después, conoce a la hija mayor de Dan, Alex. Ella pronto se lo lleva a su habitación de la residencia universitaria. Dan Foreman no tiene idea de lo que está pasando delante de sus narices. Carter y sus maneras le repelen más que nada en el mundo. Por eso cuando descubre a los dos amantes en un modelno restaurante de Manhattan, se pone balístico.

El gurú de Carter experimenta una caída trágica, tras haber cumplido su papel y ser usado por Teddy K. Como resultado, Carter también pierde su empleo, porque al final Dan es reconocido por sus propios méritos, y no por ser el sí jefe que eran Carter y su superior. Después de todo, Dan es el único que hace las preguntas que nadie se atreve a hacer sobre la miopía de la gran empresa en su manera de llevar la revista.

Esta ácida comedia arroja una luz sobre la América de la gran empresa como no lo hace ninguna otra reciente. Dennis Quaid interpreta a un brillante Dan Foreman, el hombre mayor. Topher Grace nos da una interpretación sorprendente como el joven Carter. Scarlett Johansson interpreta a Alex Foreman, una joven sin complejos que se lía con el jefe de su padre.

Cuidado con esos superbólidos fugaces...

Para superbólido fugaz, el Porsche de Carter Diarrhea, que lo estampa nada más salir del concesionario. Símbolo de su carrera, claro. Es terrible la vergüenza ajena que se siente en su primer discurso ante la empresa, muerto de nervios... y aunque enseguida se recupera, vemos luego que en su falsa retórica de añadir "sinergia" a la empresa sólo estaba imitando a su patrono Teddy K. El discurso de Teddy K. es interrumpido al final por Foreman, haciendo preguntas molestas sobre cómo iba la empresa, preguntas que en efecto hacen reflexionar al empresario tiburón, y le llevan a deshacerse rápidamente de la revista.... felizmente, ésta pasa a un empresario que apreciaba más al parecer su manera tradicional de funcionar. Los planes de la multinacional de Teddy K. de usar sus empresas para apoyar con tácticas de publicidad unas a otras resultan ser un fracaso... porque las otras empresas competidoras hacen lo mismo, y los clientes que se ganan por un lado (?) se pierden por el otro por las reglas artificiales que introducen esos planes multinacionales en el funcionamiento espontáneo del mercado. Así pues, en un final wishful-thinking, Foreman vuelve a ser el foreman. La película defiende, dentro de una perspectiva capitalista tradicional, a la pequeña empresa individual que halla su "nicho" estable, por encima de la lógica de usar al conjunto de la empresa como ficha en una especulación a nivel superior; otra cosa será que el capitalismo no lleve ineludiblemente a esto segundo, y que el final pase a ser así producto más del deseo que de la observación de la realidad. Es en todo caso la afirmación de unas prioridades éticas: el compromiso de una carrera vital con el trabajo, con un público y una manera de hacer las cosas, sobre la lógica puramente economicista del beneficio inmediato. Ésta lógica lleva a recortes súbitos y reorganizaciones espectaculares pero engañosas del panorama empresarial, y a normas especiales dictadas artificialmente para fines especiales calculados previamente por quienes esperan sacar tajada aun a costa de sus compañeros de trabajo. (Como el pez de Dyurea, "Buddy", que se come a su compañero en la pecera). Reflexiones todas éstas que no sé si serán muy aplicables a la empresa privada, pero que desde luego sí suenan como un comentario adecuado sobre la relación entre una empresa con responsabilidad pública (y pienso en la Universidad Pública) y sus empleados, y su "público" y su razón de ser. La lógica del márketing espectacular, los planes de reforma estandarizados y los recortes de los "michelines" académicos que se nos prometen puede traer no sólo los resultados esperados y planificados, sino también otros que no entraban en los cálculos. Porque los cálculos economicistas siempre son optimistas por defecto (por defecto, digo): otro tipo de cálculos no pasan la selección natural de la reunión del comité de empresa.

Así que eso, cuidado con los superbólidos fugaces, que se estampan... y además normalmente se llevan a varios por delante también.


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Domingo, 01 de Octubre de 2006 12:21. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Cine Hay 7 comentarios.


03/10/2006

Alguien debió preverlo

(2-10-2006)
Bonito análisis hace Javier Marías de la falacia retrospectiva o hindsight bias aplicada al 11-M ("Decidir volverse loco", en El País Semanal del 1 de octubre y en su blog). Lástima que dé a entender con eso que la tesis de la "conspiración" sea totalmente deleznable, es decir, (por exclusión more hispano) que la tesis oficial explica plenamente el 11-M. Como si no hubiese tantas y tantas cosas que no sabemos sobre el asunto. Como datos que presupone el propio artículo de Marías: casi nadie consideraba previsible una victoria del PSOE antes del atentado. Porque sí hubo un atentado (y desde luego alguien conspiró para que lo hubiera). Posiblemente con previsiones electorales en mente, dada la fecha. Y, en efecto, se produjo un vuelco electoral que a muchos sorprendió. Ergo: hasta los planes descabellados e implausibles, trazados por imbéciles y criminales delirantes pueden tener éxito a veces, de un modo que a posteriori crea la impresión de inteligencia superior y vista certera. Y ese éxito crea terreno abonado, por supuesto, para teorías de la conspiración a veces tan delirantes como los planes de los auténticos perpetradores.

No sólo hay conspiraciones que se imaginan retroactivamente; también las hay que salen a la luz. Y también hay misterios que no lo eran en su momento, y lo son ahora. Y eso sí que es seguro que no lo tenía previsto nadie. Por utilizar el ejemplo de Marías: Don Quijote podía estar loco, o incluso querer estar loco, pero eso no le impedía descubrir auténticos rudos malsines, y auténticos falsos paladines. Y puede que el PP sea paranoico—seguramente lo es. Pero desde luego es un paranoico con muchos enemigos.


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Martes, 03 de Octubre de 2006 07:59. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Terrorismo No hay comentarios. Comentar.


Todas me las dan

(2 de octubre de 2006)

Todas me las dan en el mismo carrillo hoy (académicamente hablando). Esta mañana ha habido una reunión del Consejo de Departamento (de Filología Inglesa y Alemana, Universidad de Zaragoza) donde se trataban dos temas polémicos, y mal le ha ido a mis propuestas en los dos.

1) Se proponía un Máster de Lingüistica aplicada en inglés, en el marco del cual yo proponía una asignatura de Análisis Crítico del Discurso. Tras un largo y tenso debate se ha aprobado la propuesta, con varios votos en contra (presumiblemente de los profesores que no quieren que haya otro máster en el departamento al margen del que ya hay). Se ha aprobado pero su vida ha sido efímera, más que las efímeras de hecho, porque antes de comer ya se había rechazado la propuesta en la Comisión de Postgrado de la Facultad. Lo cierto es que se había preparado apresuradamente en poco tiempo, por la desidia de nuestro departamento a la hora de hacerse responsable de planificar sus enseñanzas de postgrado. Y la propuesta habría ido más coherentemente hecha si se hubiera pedido la creación de este máster dentro del postgrado ya existente de Estudios Ingleses, que es lo que yo proponía... pero no. Se ha propuesto crearlo en un postgrado distinto y nuevo, propuesta que ya se ha dicho en el Consejo tenía muy pocas posibilidades de prosperar—y buálá. ¿Y por qué no se ha propuesto en el marco de ese postgrado ya existente, al cual se había dado el nombre tan general de "Estudios Ingleses" para que cupieran todos los posibles másteres de nuestro departamento, cuando se propuso hace un año? Bueno, pues porque nuestros catedráticos, organizadores del máster de "Estudios Textuales" ahora existente, han decidido monopolizar ese postgrado para sí mismos, imponiéndole las leoninas reglas de su máster, y nuestro departamento se ha dejado hacer. Ha aceptado la mayor: que el postgrado de "Estudios Ingleses" se rija por las reglas del máster de los tres catedráticos, es decir, que esté reservado a profesores pertenecientes a equipos de investigación subvencionados y que tengan al menos dos tramos reconocidos de actividad investigadora—como criterios excluyentes. Ante este sentar sus reales, ante su oposición frontal a dejar que la plebe sin subvenciones invada "su" postgrado, y ante la ignorancia profesa de la dirección departamental sobre los términos exactos de lo que se votó hace un año al aprobarse ese postgrado, se ha batido en retirada la propuesta y se ha optado humildemente por... ceder el terreno, y proponer otro postgrado y máster donde no operasen las leyes dictadas por los catedráticos. Inútilmente, según se ha visto. En cuanto a mí, he rizado el rizo, votando a la vez a favor y en contra de la propuesta (lo cual ha resultado ser administrativamente posible, además de contradictorio). En votación secreta, he apoyado la propuesta de máster, no sea que encima no saliese, y luego he expresado públicamente mi voto particular en contra de de que no se incluyese el nuevo máster en el postgrado existente de "Estudios Ingleses".

En fin, que ya se ve el resultado final que venía anunciando yo: que todos los estudios de postgrado de este departamento han sido fagocitados por el grupo de los "Estudios Textuales", y los demás quedan inhabilitados para la docencia en segundo ciclo y para la dirección de tesis... por votación propia. Y es que el que no se entera ni cuando se lo escriben en letras grandes y se lo gritan al oído, no se va a enterar nunca. Por cierto, muchísimo se han picado los profesores del máster de los catedráticos cuando se les ha preguntado por el número de alumnos matriculados en su máster: ha habido grandes gritos y aspavientos y piques-ajoscome. Lo que nos han dicho es que ni sabían cuántos estaban matriculados, ni preinscritos, ni al parecer estaban interesados en saberlo.... y menos, por supuesto, en informar de ello al Consejo de Departamento. Pero es un Consejo con grandes tragaderas, así que se desprende de la reunión de hoy que pueden seguir dándosele a comulgar ruedas de molino de un diámetro todavía mayor.

2) El segundo punto era... el mismo que el primero, en sustancia: la apropiación del postgrado de Estudios Ingleses para los profesores del máster y la exclusión de los demás por votación democrática. Técnicamente, se decidía la aprobación del nuevo programa de doctorado de "Estudios Ingleses", que viene a sustituir a los del "viejo régimen" que ahora se extinguirán. Y, cómo no, se ha aprobado, a pesar de mis advertencias en contra de los criterios abusivos que impone y de las consecuencias que van a tener para la mayoría del profesorado del departamento. Pero que si quieres. Con unos pocos votos en contra, se ha aprobado la propuesta. Y ya no podrán dirigir tesis en el departamento más que los profesores con proyecto de investigación subvencionado, y dos sexenios (o uno, si les dan permiso especial los organizadores). Lo lamentable es que se ha enterado hoy buena parte del profesorado de cuáles eran las consecuencias de las normas que aprobaron para el Máster éste de "Estudios Textuales" hace un año; y a pesar del pasmo de muchos (—no sé qué pasmo, porque ya se les explicaron esas consecuencias por activa y por pasiva en su momento, y lo votaron).... a pesar del pasmo de muchos, digo, ¡¡hoy han vuelto a hacer exactamente lo mismo!! Y les han entregado con un lacito todo el Tercer Ciclo, máster y doctorado, a nuestros cortadores de bacalao en el Departamento, y a las reglas draconianas, leoninas y procrustianas que se han sacado del bolsillo para decidir quién podrá y quién no podrá dirigir tesis. Las bocas abiertas que habrá dentro de un año, cuando se encuentren desdoctorados y seguramente hasta expulsados de la Comisión de Postgrado muchos de los que hoy han votado ígnara y democráticamente a favor de esta propuesta de programa de doctorado. En cuanto a mí, he explicado el sentido de mi voto y el de dos profesoras que me han apoyado, incluyendo en el acta un anexo explicativo. Aquí lo anexo:

Voto particular en Consejo de Departamento de Filología Inglesa y Alemana (Universidad de Zaragoza) con respecto a la aprobación de una propuesta de nuevo programa de Doctorado (Reunión del 2 de octubre de 2006).

Los abajo firmantes queremos que conte a todos los efectos nuestro voto personal en contra de la aprobación del nuevo programa de doctorado "Estudios Ingleses" propuesto bajo la coordinación de la Dra. Onega en los términos en que se propone.

Los motivos de nuestro voto en contra son:

1) La existencia en dicha propuesta de un oscurecimiento de la realidad de los datos departamentales que parece deliberado. Cuando se dice que la media de alumnos de los dos programas de doctorado a extinguir es de 20 alumnos, se están promediando los números de matrícula en ambos programas, el que tiene mención de calidad pero pocos alumnos, y el que no tiene dicha mención pero tiene mayor número de alumnos. Esto contribuye a ocultar la realidad de que no existe correlación entre mención de calidad y número de alumnos interesados en un programa, como prueban los números de matrícula que operan en la sección de Tercer Ciclo desde el año de la obtención de la mención de calidad por parte de uno de los programas.
Esta ocultación merece ser resaltada porque es esta correlación entre mención de calidad y número de alumnos el único fundamento que se esgrime en la página 6 de la memoria para justificar la aprobación de este nuevo programa de doctorado por parte del Departamento y de la Universidad.
Por otra parte, en caso de salir adelante la propuesta de un nuevo máster de Lingüística Aplicada que se presenta hoy, las cifras prospectivas de alumnos presentadas serán contradictorias entre sí.

2) En la memoria del nuevo programa de Doctorado propuesto se hace una interpretación que consideramos abusiva del concepto de "acreditación" del profesorado para dirección de tesis, que tiene el objetivo de beneficiar a un grupo limitado de profesores. Es una mala práctica universitaria aquella que se basa en la confusión de resultados de investigación con proyectos. Sin mermar el mérito de los doce profesores mencionados en la memoria, podemos afirmar que quedan excluidos de esa lista otros del mismo o superior mérito objetivo. Ello sólo es posible sobre la base de una aplicación tergiversada para la selección de un criterio coyuntural, con voluntad excluyente. Tomemos como ejemplo la posibilidad real de que como producto de la aplicación de esos criterios se consideren no capacitados para dirigir tesis doctorales profesores con uno, dos, o tres sexenios de investigación y con experiencia previa de dirección de tesis aprobadas con cum laude. Siendo meritoria la participación en proyectos, no es un criterio que como exclusivo sea razonable para juzgar la acreditación, que debe fundarse en resultados obtenidos, no en proyectos en curso. Los resultados de la investigación no aparecen en esta memoria como criterio acreditatorio.

4) El único hecho constatado es la escasez de alumnos matriculados en el pasado y en el presente en el programa de doctorado y máster de "Estudios Textuales y Culturales en lengua inglesa", y que los alumnos del área de Filología Inglesa de la Universidad de Zaragoza se matriculan mayoritariamente en las asignaturas de Lingüística tanto en segundo ciclo (optativas) como en Doctorado.

Pensamos que sería perjudicial para la Universidad de Zaragoza, tanto para sus alumnos como sus profesores, el aprobar un programa de doctorado cuyo único horizonte de éxito se basa en la inexistencia de competidores externos e internos, y todo ello a pesar de tener su mención de calidad.


Tras la reunión, he preguntado a uno de los catedráticos si en serio creía que yo no estaba capacitado para dirigir tesis doctorales. Me ha dicho que en absoluto, que todo lo contrario, etc. etc. Ante la pregunta de por qué entonces apoyaba una normativa que me excluía, me dice "Ah, pero eso no tiene nada que ver"— y yo: "Pero no cumplo los criterios, y sin embargo estoy capacitado, dices. Así que la norma que pones tiene consecuencias absurdas, y será porque no es una norma buena o justa". —"No, no, Si quieres estar capacitado en este programa, cumple los criterios; si no te autoexcluyes" —"¿Que me autoexcluyo? Yo propongo una norma que a tí no te excluye; tú propones una norma que a mí sí me excluye. A ver quién excluye a quién aquí". —"Es necesario, etc., los tiempos vienen así..." —"No, los tiempos los traéis así." Con la catedrática, lo mismo: me dice que me autoexcluía, que había que aceptar la normativa que venía de arriba, que era muy dura, etc. Que debería yo ser más constructivo. Yo le he dicho que las normas absurdas que se intentasen imponer no sólo no las aceptaría sino que trabajaría lo que pudiera por que se cambiasen. Evidentemente los catedráticos no están por la labor de reconocer su papel activo en la imposición de estas normas: sólo están "yendo con los tiempos." Y aprovechando para meter la pala del cristiano, claro. Como sucede siempre con los que van con los tiempos, propulsándolos.

Quede claro que no me opongo (faltaría más) a que se considere como un mérito la participación en proyectos de investigación, o el hecho de tener uno financiado en curso. A lo que me opongo es a que se convierta no en un mérito baremable sino en un requisito eliminatorio. Es la diferencia entre una criterio justo y una tergiversación, y así se lo he dicho a los catedráticos... pero su conveniencia, y opinión, es muy otra. Los demás, es triste decirlo, no tienen criterio, sino únicamente disciplina.

Por supuesto, esta decisión tomada hoy por el Departamento será impugnada ante la Comisión de Doctorado de la Universidad. Con lo que ésta decida sabremos si va a haber normas generales en la Universidad sobre este asunto, o si los corrillos de influencia locales pueden dictar las que quieran y puedan en cada departamento. Y así, sabiéndo a qué atenernos, actuaremos en consecuencia todos, corrillos incluidos.


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Martes, 03 de Octubre de 2006 09:46. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Departamento No hay comentarios. Comentar.


Los profesores sobramos en la Universidad

Es el nuevo discurso sobre la universidad, propiciado por las autoridades académicas y aliñado con salsa boloñesa. Los profesores estamos de más. Somos un problema, un obstáculo para la reforma necesaria de la universidad, en realidad una cosa del pasado. La universidad con profesores es un modelo en última instancia medieval, llevado al ridículo en la época de la universidad masificada de la segunda mitad del siglo XX. Ahora, con la privada, ya hay más competencia entre las universidades, el aula está más tenue, y los alumnos ya no son la peste que eran cuando yo estudiaba, antes son un bien preciado a adquirir y atraer, una fuente de ingresos, clientes. El profesor en cambio sólo produce gasto; aquí hace falta una reconversión industrial. Antes se creía que el profesor tenía una función: hoy se sabe que es inútil. La universidad debe ser más interesante, más participativa, con alumnos activos que se procuran a sí mismos el conocimiento. El énfasis, nos dicen, ya no está en la enseñanza, en realidad no hay que "enseñar": es prepotente, y antipedagógico eso de enseñar. Deben ser los alumnos los que se autoeduquen en una moderna universidad con medios interactivos a su alcance, en centros de autoaprendizaje. ¿Podría pensarse que el profesor, si bien sobra como docente, es necesario como evaluador? Pues no, tampoco; el profesor es la causa del fracaso escolar, primero por sus métodos repulsivos, y segundo por el planteamiento erróneo de toda la cuestión. No se trata de poner cortapisas al proceso de autoeducación, sino estimularlo y valorarlo en lo que tiene de positivo. Luego el mercado de trabajo se encargará del examen final. No es labor del profesor anticiparse al mercado: más bien debería cuidar de subir las tasas de éxito académico, y hacer que su empresa, la Universidad, presente un balance positivo. No es que haya que imponerle un porcentaje determinado de aprobados, por decreto; en realidad todo suspenso es malo, y el espíritu a inculcar es más bien un cambio espontáneo de actitud, una autocrítica, un sentir con los tiempos que lleve al docente a entrar en sintonía con la nueva manera de hacer las cosas, y facilite al alumno el éxito académico que todos deseamos, el alumno por supuesto, pero quizá aún más las autoridades que hacen estadísticas. En realidad, para ser sinceros, el profesor no es un profesor. Será un experto en su materia, si quieren, pero... ¿profesor? Ja. Para eso le haría falta mucha más pedagogía; en realidad sólo los expertos en pedagogía deberían llamarse propiamente profesores. Los demás, al ICE. Les hace falta rellenar unos cuantos impresos previos al curso (y posteriores también) con planificación, objetivos, diseño curricular—pronto estarán informatizados, y el ordenador no dejará pasar ciertas cosas. La clave está en diseñar, y luego dejar que todo funcione solo, que autoaprendan los estudiantes con las actividades y el trabajo en grupo. En grupo, sí, porque la calificación individual es una herencia del pasado. Es mucho mejor valorar a la clase en su conjunto, ya se sabe que el trabajo en equipo es formativo y potencia la sinergia. Mejor que evaluar a los alumnos, de hecho, el profesor debería someterse a una autocrítica, valorarse a sí mismo, autoevaluarse, hacer informes sobre la adecuación de su propio diseño curricular, en función del éxito académico de sus alumnos. Aún más adecuado es que los alumnos evalúen al profesor; esa sí es una evaluación pertinente y que hay que potenciar. Mejor si contribuye a moderar un poquito los sueldos, con complementos de docencia que pueden utilizarse también estadísticamente como indicadores de la modernización de nuestra universidad. ¿Que se obtienen muchos complementos? Modernos que somos. ¿Que no? Eso que nos ahorramos. Mal invertido en todo caso está el dinero que se dedique a preservar una figura medieval, decimonónica, desagradable, autoritaria. ¿Quién quiere oír una lección magistral? Yo desde luego, no. Lo mejor sería diseñar adecuadamente unos sistemas de autoaprendizaje, o importarlos de los americanos, que ya tienen todo esto hecho, y que todo funcionase luego por sí mismo, únicamente con personal de administración y servicios, técnicos para revisar los cuelgues del sistema, o todo lo más unos animadores culturales, unos psicólogos de grupo, que hiciesen las pocas clases, digo clases, reuniones de trabajo con los alumnos, amenas y provechosas para todos. Y titularlos a todos en el período de tiempo establecido. Después de todo, ¿qué mayor estafa puede haber, en una empresa-universidad, que cobrarle a un cliente por un servicio que no se le presta, un producto-diploma que no se le entrega? Deberían devolverle el dinero, en ese caso. La Ministra ya nos anuncia que las Universidades serán financiadas en función de sus resultados académicos (inmediatos, se entiende). Las que produzcan fracaso serán lentamente estranguladas. A buen entendedor. En realidad, los estudios universitarios no tienen por qué ser difíciles, está al alcance de cualquiera ser un médico, arquitecto o filólogo. Si no se le ponen obstáculos, claro; si se introducen las reformas adecuadas en la metodología docente, y si se logra que capten el mensaje los profesores, esos anticuados personajes de dura mollera que para desgracia de la universidad aún siguen siendo muy influyentes en ella. Arrebatar la universidad a los profesores, y luego, en la medida de lo posible, expulsarlos de ella: he ahí un objetivo loable para administradores, pedagogos, rectores y ministros.




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Martes, 03 de Octubre de 2006 11:17. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Universidad Hay 2 comentarios.


04/10/2006

¿Puede una subvención validar el título de doctor?

¿Va a poder exigirse la pertenencia a grupos de investigación subvencionados como criterio eliminatorio para seleccionar funcionarios docentes en el postgrado?

Siempre se ha hablado de lo deseable que es la complementariedad y apoyo mutuo de docencia e investigación en la labor del profesor; aunque ciertamente es un desiderátum más fácil de cumplir en unas ocasiones que en otras.

En mi departamento, Filología Inglesa y Alemana, se ha adoptado una medida que pretende imponer una solución por la vía rápida para conciliar docencia e investigación. Se ha adoptado como criterio excluyente para poder optar a docencia de postgrado y para poder dirigir tesis doctorales el pertenecer a un equipo de investigación que actualmente tenga en curso un proyecto subvencionado. (Sólo valen los proyectos en curso, o sea, los puramente proyectos, no los resultados, ni proyectos anteriores cumplidos). Se requerirán, además, dos tramos de investigación para poder enseñar en segundo ciclo o poder dirigir una tesis.

Con lo cual se puede dar el caso de que un profesor que tenga tres tramos de investigación y un historial de participación en varios proyectos nacionales no puede enseñar en postgrado ni dirigir una tesis por no tener actualmente un proyecto subvencionado: porque, insisto, se ha hecho de esto un requisito eliminatorio de entrada, en lugar de un mérito baremable.

Esta decisión es de una más que dudosa legalidad, y va a ser recurrida ante la Comisión de Doctorado y ante el Rector. Las decisiones que adopte la Universidad al respecto serán sin duda ilustrativas sobre los límites de aplicación de la nueva normativa universitaria.

Sólo añadiré que es naturalmente la dinámica feudal y de apoyo mutuo de los equipos de investigación la que ha permitido que semejante despropósito sea aprobado en Consejo de Departamento.

José Ángel García Landa
Departamento de Filología Inglesa y Alemana
Facultad de Filosofía y Letras
http://garciala.blogia.com

(Nota enviada hoy al Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza).

Artículos sobre la Universidad en Fírgoa: Universidade Pública

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Miércoles, 04 de Octubre de 2006 09:47. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Universidad No hay comentarios. Comentar.


05/10/2006

Blog departamental

Hace unos días le daba la bienvenida al nuevo website de nuestros colegas de cine Cinema, Culture and Society (el proyecto dirigido por Celestino Deleyto) y le criticaba que no admitiese comentarios... crítica desafortunada a todas luces puesto que (ahora al menos) sí los admite, únicamente para usuarios registrados (sabia medida para limitar el trolling y el spamming). Así que hoy los felicito de nuevo por abrir el primer blog departamental (o el segundo después de éste, según se mire), y me registro como usuario no troll. Presumiblemente, mis disensiones cinematográficas con el equipo de Celestino Deleyto pasarán ahora a la blogosfera... Me estreno con un comentario sobre United 93 (que appendo a mi propia reseña de la película), y también con esta apostilla a una reseña de The Break-up (dir. Peyton Reed, 2006), un tema en el para mi desgracia soy un experto aunque aún no haya visto esta película.

Open endings open up the

It doesn't sound as though the film were proposing a new model of relationship (beyond the traditional couple, so to speak) so much as a way to cope with the uncertainty we feel at the end of a relationship—while teasing the audience with a possible romantic ending. This is the advantage of open endings: not only are they more modern and engaging, they can also be adapted by the audience to their own needs and provide as rigid a closure as the spectator feels like needing. They can also give an agreeable ending without destroying or contradicting the overall tone of the work (remember the semi-open, or indeed double ending of Great Expectations - the novel I mean). And, most usefully, an open ending suggests process, evolution, openness to change: this is the kind of open ending in Women In Love (the film this time), or sudden ending, rather. Suddenness and openness also combine rather well in film, and in film-like narrative generally, as David Lodge showed in the ending of Changing Places. Open endings open up the future, and so they are especially satisfactory in a film which focuses on an ending (a separation) which inevitably brings together personal transformation and the development of new expectations. That's what you feel once you accept the end of a relationship: the openness of your life and of your self. Open endings open up the future.

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Jueves, 05 de Octubre de 2006 15:40. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Blogs No hay comentarios. Comentar.


a Malignant and a Turband Turke

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La revista Shakespeare, publicada por Routledge, pide contribuciones para un número especial sobre Shakespeare y el Islam... No es que piense contribuir, porque bien habrá que exprimir las meninges para decir algo que valga la pena decir sobre el tema. Shakespeare, desde luego, no se caracteriza por su pensamiento profundo o refinado sobre el Islam. (Ni yo). Hay pocos musulmanes en Shakespeare en realidad, y pocas más alusiones a ellos. Sí hay bastantes Moros—whatever that means. Empezando por el moro de Venecia, claro, un moro atípico donde los haya. Ya hubo un ciclo especial de Shakespeare and Islam en 2004, en el cuatricentenario de Othello. (También está Aaron el Moro, en Tito Andrónico; éste ateo y ubicado en época prerromana... hay una morita a quien un criado deja preñada en El Mercader de Venecia... Y en la misma obra está el Príncipe de Marruecos, negro y moro como Otelo pero seguramente musulmán... y ridiculizado y rechazado por su Desdémona... como el Príncipe de Aragón, por otra parte).

El Moro de Venecia no puede ser musulmán (ver aquí una discusión en la lista Shakspere). Es, por tanto, un converso; seguramente convertido al ser rescatado de sus penalidades, aquellas que narraba de modo tan conmovedor a Desdémona para seducirla. Poco sabemos en realidad de su historia anterior: aunque vuelve a aludir a un episodio retrospectivo en su penúltimo parlamento, en el que resume su historia y su error, y pide ser recordado no sólo por su crimen, sino también por su arrepentimiento:

one whose subdued eyes,
Albeit unused to the melting mood,
Drops tears as fast as the Arabian trees
Their medicinal gum; set you down this,
And say besides, that in Aleppo once,
Where a malignant and a turban'd Turk
Beat a Venetian, and traduc'd the state,
I took by the throat the circumcised dog,
and smote him thus. [Stabs himself.

Otelo es el mayor clásico sobre "compañeros sentimentales" en el mal sentido del término; modelo para recientes viudos parricidas, se suicida tras su crimen. Pero sus palabras son reveladoras. Se maldice a sí mismo, pero elige hacerlo en tanto que musulmán. Otelo no tiene en común la "raza" con el turco: un "Moro", ya sea en sentido propio o ya sea un africano negro, no es en absoluto lo mismo que un arquetípico y enturbantado turco; su parecido más obvio es que ambos son musulmanes. Para David Basch, Othello
is characterized as a Moslem convert, another factor of his "otherness" within his society.   
In Othello's last speech, he alludes to his own circumcision as a former Muslim as he notes his seizing of "the circumcised dog" in Aleppo and smiting him "thus." In the play, he in fact smites himself at that moment, being rescuer and evil perpetrator at one and the same time. As Florence Amit observed, even Othello's name, when parsed into syllables and understood as Hebrew, declares literally, "his sign of God," which in a Jewish-Hebrew context refers to his circumcision, which is "the sign of God."
Of course, there is no judgmental statement by Shakespeare here about Muslims, just the words of a particular man, Othello, responding to his
unique situation marvelously in character.
El segundo párrafo es muy acertado: el tercero es sólo políticamente correcto. Otelo revive lo que fue al parecer un momento decisivo en su historia: cuando eligió de modo heroico el bando adecuado (para Shakespeare) defendiendo al débil y cristiano, frente a un turco opresor, quizás todavía de su misma religión, prepotente, insultante, es más, ofensivamente enturbantado, un turco con turbante. En el memorable parlamento de Otelo, convergen la autoabyección suicida del asesino "de género" con la autoabyección del converso que se castiga a sí mismo al descubrir que todavía sigue siendo aquello que era, aquello que ha aprendido a odiar. No es sorprendente que ni negros ni musulmanes estén satisfechos con la imagen que Shakespeare proyecta de ellos en la figura de Otelo (¡aunque no sepamos si éste es negro o musulmán!). En las palabras de Otelo queda maravillosamente expresada, de modo certero y dramático, la ira justiciera e hiperpapista del converso, el odio a sí mismo del criminal arrepentido, y la victimización internalizada del chivo expiatorio perteneciente a una minoría étnica. Otelo por fin confiesa su indignidad (que todos habían predicho y él ha demostrado), y también la expresa con una imagen de exotismo y eurocentrismo paternalista, comparándose a "the base Indian" (con lo cual pueden sumarse los indios al coro de abucheos a un tembloroso y acorralado Shake-Speare). Las palabras de Otelo son indecidibles: no puede saberse si se castiga a sí mismo sabiendo que es circunciso o si tal es el grado de autoabyección a que ha llegado, que utiliza el término "circumcised dog" sin siquiera ser consciente de que lo está castigando en sí mismo, convirtiéndose en el turco que esta vez mata al turco (o al cristiano, una vez más). Es un juego de palabras y de acciones que nos lleva a un indecidible regressus in infinitum, y expresa, y hace, el carácter y destino de Otelo. Ni siquiera el suicidio súbito, también traumático, de Caché, crea un momento de intensidad teatral semejante, con este paso súbito de la narración y el pasado a la teatralidad y el presente, superpuestos violentamente. ¿Regresa Otelo a su pasado, o nunca ha salido de él? A malignant, and a Turbond-Turke... También la relación entre la malignidad y el turbante es indecidible, ambivalente, y puramente shakespeareana en ese sentido. El turbante, signo del Islam, ¿necesita la "malignidad" del adjetivo para modificar o aclarar su significado? ¿O es "Turbond" (always already) un sinónimo de "Malignant"? Las dos cosas, en Shakespeare.

Pero no nos deja aquí Otelo. Aún tiene tiempo de arrastrarse a la cama de la que fue Julieta en esta Verona del Mediterráneo, habitada por cristianos capuletos y montescos enturbantados... y muere con un beso, como Romeo. Y también aquí tenemos una escena ambivalente, indecidible (o decidible en una representación concreta, poniendo algún tipo de énfasis). Es un homenaje a lo que pudo haber sido, Otelo como Romeo—utilizando ecos visuales y verbales, intertextualizándose el autor o el personaje; pero es a la vez una parodia grotesca en la que Shakespeare dirige la energía intertextual de su propia obra anterior en otra dirección: pues a Julieta no la mató Romeo, ni Romeo era un oscuro musulmán. Otelo, o el musulmán como arquetipo del patriarcado violento, que sale como un Mister Hyde de dentro de sí para darse muerte, a sí mismo y a su breve idilio con Occidente.

Claro que ahí esta Yago para cuidar de que salga a la luz el Lado Oscuro...


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Jueves, 05 de Octubre de 2006 15:44. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Literatura y crítica No hay comentarios. Comentar.


06/10/2006

Which Is to Be Master, Part 2

O: relación calidad-precio entre los másteres de la Facultad de Filosofía y Letras. Echando un vistazo por la web de nuestra Facultad, se observa este panorama en cuanto a másteres y postgrados varios (sin contar los programas de doctorado).

Siempre hay clases. Para clase de classicus, los másteres oficiales. Según el impreso de matrícula de másteres oficiales hay tres categorías de precios. En el Máster de Sistemas de Información Geográfica y Teledetección el crédito va a a 28 euros; está en la categoría Loewe de los másteres de nuestra universidad. Lo mismo el máster de Gestión del Patrimonio. Estudios Ingleses es el más postgrado más barato, en categoría aparte, a 16 euros por crédito. La relación calidad-precio aquí funciona al revés que en el llamado mundo "real", porque este máster se basaba en el programa de doctorado con mención de calidad de nuestro departamento, en el que yo venía participando... hasta que me echaron a mí y a los que no tenemos suficiente calidad (oséase, calidad monetaria, proyectos de investigación financiados). Este máster viene a salir por 960 euros, y es así el más baratito de los que hay en la Facultad. Claro que eso puede tenerse muy a gala, suponiendo que sea "el más financiado" por la comunidad y el que menos tenga que ser financiado por el propio alumno... eso en una lectura optimista. Parecen cruzarse aquí distintas lógicas de mercado...

...como demuestra el hecho de que es por los estudios menos oficiales (infra classem) por los que puede cobrarse las mayores cantidades. Así, el Máster en Comunicación y Periodismo (estudio propio no oficial) cuesta 5950 euros, y renunció al parecer a convertirse en máster oficial porque la comunidad no ofrecía financiación suficiente como para equilibrar esa jugosa matrícula y permitir pagar a todos los invitados externos.  Caso ligeramente distinto es el de otro máster/estudio propio en el que sí participa nuestro departamento, el Máster en Traducción de Textos Especializados: 2950 euros, y éste en cambio no ha conseguido (creo) la categoría de oficial a la que aspiraba este próximo año. Claro que es un novato: este curso se estrena como estudio propio, y miren si baja los precios con respecto al de Comunicación y Periodismo... ya se sabe, la competencia hace pujar hacia abajo. Hay un Diploma (que ni máster) en Protocolo y Ceremonial que cuesta la friolera de 2250 euros. Claro, esto es para ir a sitios elegantes. Y un Postgrado en técnicas cartográficas y de campo (este es más de botas y vaqueros) que cuesta 2400 euros. Casi nada, estos alternativos y extraoficiales; es la parte de nuestra universidad pública que es una universidad privada.

¿La clase más baja? La de los que no llegan a nada, como nuestro propuesto máster en "Lingüística aplicada del inglés para profesionales". No es extraño que recibiese especial varapalo (según he oído) de los profesores de Lingüística (General e Hispánica) en la Comisión de Postgrado de la Facultad... a quién se le ocurre pedir la creación de un postgrado aparte para él, en lugar de integrarlo en el postgrado de Estudios Ingleses, cosa que hubiera sido más lógica y seguramente menos inquietante para nuestros colegas de Lingüística. Por cierto, por cierto: que en la web de la facultad aparece erróneamente el máster con el título que hubiese querido tener y no tiene, "Estudios Ingleses", cuando en realidad ese es el nombre del postgrado, y el máster se llama "Estudios Textuales y Culturales en Lengua Inglesa". Que lo corrijan, por favor. 

También veo que aparece por fin una sección de noticias/actualidad en esa página web de la facultad… a ver si prospera. Nos podían anunciar, por ejemplo, cuántos alumnos se han matriculado en cada máster. Que tenemos una página web incomunicativa, emblema de una facultad un tanto incomunicada consigo misma. Le podían abrir un blog (oficial, o, casi mejor, alternativo).



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Viernes, 06 de Octubre de 2006 16:21. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Departamento No hay comentarios. Comentar.


Más calidad-precio

Precios de los estudios de Filología Inglesa en las distintas universidades españolas, cortesía de la Guía de Universidades de Consumer-Eroski. Van desde los 450 euros para el primer curso en las universidades de las Canarias, hasta los 9.333 euros por el primercurso en una (doble) titulación de Filología Inglesa y Turismo de la Universidad Antonio de Nebrija. Toma ya. Más les valdrá que aprendan veinte veces más que en Canarias, que si no... (Aunque me sospecho que la differentia specifica estará en salir ya colocado o no, o sea no tanto en el saber adquirido sino en el savoir faire).

Y hay muchísimos datos interesantes comparativos en la sección "Qué universidad es mejor en...?" - en presupuesto, en número de alumnos, proporción de doctores, tesis leídas, proyectos, etc. La mía, pues por en medio, o más hacia arriba en unas cosas que en otras. Así pues, una página muy interesante para los universitarios, y a la que llego vía Reflexiones e Irreflexiones.


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Viernes, 06 de Octubre de 2006 22:05. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Filología Inglesa No hay comentarios. Comentar.


07/10/2006

Reparar un ordenador viejo Macintosh

Qué triste es acudir a Google poniendo la fórmula mágica "reparar un ordenador viejo Macintosh", darle a "voy a tener suerte" esperando dar con el servicio ideal.... e ir a parar a esta página. ¿Soy el único del planeta que quiere repararlos? Al menos el nambarguán sí que parece...


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Sábado, 07 de Octubre de 2006 12:46. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Curiosidades Hay 3 comentarios.


Re-redactando la LOU

Nos han colgado en la página web de la universidad un PDF comparando la redacción de la LOU anterior y posterior a la reforma. Sería interesantísimo escribir un largo post comparando las dos versiones, pero no me va a dar el cuerpo de sí.

Ya hay movidillas con la nueva ley; por ejemplo se iba a hacer una reconversión precipitada de profesorado no permantente a colaboradores (más estables) antes de que desapareciese esa figura, pero el Rector la ha aparcado en el último momento. Como que se iba a ver demasiado el plumero... La nueva ley también busca limitar más aún el "coladero" de profesores asociados. Y exige a las Universidades Privadas un 50% de Doctores, en vez de un 25%... o sea, que haya menos academias de formación profesional disfrazadas de universidades.

Es interesante la sustitución de las infaustas habilitaciones por acreditaciones (Art. 57). La madre del cordero es que las acreditaciones no son presenciales y sobre todo que no tienen número limitado de plazas (bueno, de pseudo-plazas).

Los cuerpos docentes de funcionarios quedan reducidos a dos: Profesores Titulares de Universidad y Catedráticos de Universidad, sin funciones diferentes (aparte de las de selección del propio cuerpo) excepto en que los catedráticos pueden aspirar a ser rectores. Y el sueldillo, claro; eso va implícito.

El caso es que al margen de estos dos cuerpos seguirá habiendo otros (y eso sin contar los cuerpos a extinguir..., ni los distintos cargos que ocupen, claro). Por el precio de dos, existen al menos estos cuerpos con funciones y capacidades diferenciadas:

- Catedráticos
- Profesores titulares acreditados para Catedrático
- Profesores titulares sin acreditar, pero con "plena capacidad docente e investigadora" (Art. 56) de verdad. Y además están los Doctores acreditados, no funcionarios, con más de ocho años de antigüedad, que pueden pedir la acreditación para Catedrático (Art. 60). (Vamos, que los doctores de la universidad privada se podrán presentar a catedráticos directamente).
- Profesores titulares sin acreditar y sin "aptitud científica y docente" reconocida (medida actualmente en sexenios, mientras no se alteren los Reales Decretos de postgrado). Estos quizá no puedan ni dirigir tesis doctorales, es decir, en realidad no tienen la "plena capacidad docente e investigadora" que supuestamente les concede el Art. 56. Y en mi departamento, si no tienen un proyecto de investigación en curso, tampoco la tendrán por muchos sexenios que tengan. (Es la norma que nos han vendido nuestros catedráticos, y que yo he recurrido). Veremos lo que dura esta norma, y veremos lo que duran los actuales Reales Decretos de Grado y Postgrado...

De momento, con el sexenio y la acreditación, ya estamos lo bastante entretenidos como para no dar mucha guerra con la carrera docente. Peleando por zanahorias. Por cierto, que el sexenio se ha evaporado en esta ley como criterio (yo firmé un manifiesto contra el uso de los sexenios como criterio para dividir pseudo-cuerpos dentro de los cuerpos universitarios). Pero sigue actuando el sexenio como una titulación suplementaria en las prácticas internas de selección de la universidad, y a través de su presencia fantasmal en los Reales Decretos.

Hay otros cambios graciosos, como el referente al "pelo de investigación" del antiguo artículo 52 en este PDF. Menos mal que han cambiado la redacción (¡que por suerte no era la original de la LOU!).

Desaparece lo que decía la LOU de que el Rector decidirá sobre la situación administrativa y régimen disciplinario de los funcionarios. Más cosas... No me gusta nada el artículo 35 bis: que las Universidades deberán solicitar autorización a la Comunidad Autónoma para la implantación de sus enseñanzas. Me parece justificable hasta cierto punto en el caso de las públicas, aunque de hecho no: debería ser la Universidad el órgano de la Comunidad Autónoma encargado de determinar qué enseñanzas habrían de implantarse. Financiarse con fondos de la Comunidad... eso ya es otra cosa. En todo caso, en el caso de las Universidades privadas, no veo por qué han de pedir autorización para implantar tal o cual carrera, si lo hacen de acuerdo con las garantías establecidas por la ley y están revisados los estudios por el Consejo de Coordinación Universitaria. También sigue sin quedarme clara la diferencia entre estudios propios y estudios oficiales. Si un "estudio propio" se ajusta a las normativas oficiales de titulaciones, ¿podrá inscribirse en el catálogo de títulos oficiales aun cuando no sea financiado por la Comunidad Autónoma? Aquí no se ve por qué no.

Y en fin, que las cosas van a cambiar mucho. Pero para mí, más que nada, porque aparte de todo esto, a final de curso nos derriban el edificio donde tenemos los despachos y nos mandan durante tres o cinco años a ni se sabe dónde, a alguna sala común para cuarenta personas nos han dicho. ("¡Menuda catarsis!", decía ayer un colega cuando nos lo contaban en la reunión). Esto sí que va a ser un antes y un después. Se me van a quitar las ganas de pedir la acreditación, si es que las tenía.


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Sábado, 07 de Octubre de 2006 20:32. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Universidad Hay 2 comentarios.


08/10/2006

La toma simbólica del Centro

Pues ya están aquí las fiestas del Pilar y con ellas llega la toma simbólica del centro de la ciudad por parte de la ciudadanía de barrios y pueblos. Cosa muy sana para la experiencia imaginaria de la polis, me imagino yo, aunque un cierto rollo patatero para los que vivimos en el centro todo el año y de repente vemos nuestra tranquila plaza de los Sitios invadida por botellones nocturnos, centenares de tenderetes y centenares de miles de paseantes que la dejan, cómo no, hecha un cristo. Yo es que no soy de fiestas, más bien un agroikos que diría Northrop Frye, o sea que me pregunto por qué el ayuntamiento no planta los tenderetes en el barrrio de las Fuentes o en la Almozara o donde Cristo perdió el mechero. Que noten que también son ciudad, etc. Pero me contesto que no hay remedio: es la toma simbólica del centro. Así que emigraremos unos días lejos de la marcha y de la megafonía portátil callejera, lejos de los conciertos de indios tabajaras y de los fuegos artificiales, a refugiarnos en Biescas... de donde huimos cuando llegan las fiestas de allí. Se impone la retirada de un centro a otro centro simbólico. Bueno, iremos en cuanto se pueda, que aún hay clase, aunque mis alumnos creo que ya los puedo esperar sentado en las fiestas. Bueno, para no ser totalmente aguafiestas, me he ido a un concierto de María José Hernández en la Plaza San Felipe. Gratis, así que la relación calidad-precio era realmente astronómica (también si hubiera cobrado la entrada a veinte euros). Quizá la canción que más ha emocionado es una de La Ronda de Boltaña que ha cantado, "Moras del Pirineo" (es del disco País de anochecida). Que dice así como....

 Gatos trasnochadores cortejan bajo el balcón.
Canarios de las Ramblas, y un geranio sin flor.
Bailando calle abajo la noche al fin se marchó...
¿Dónde vas, parrandera, si "El Molino" cerró.

"Canción de mañanada": -Serrat en un transistor,
y un coro de vecinas en el patio interior.-
"Canción de mañanada".¡Qué lejos queda Aragón!..
Casa mía entre barzas,¿cómo te olvido yo?...

Mañanita de domingo, como en casa del mayor;
se irán luego a ver al Barça, y yo con la nieta al zoo.
Mañanita de San Jorge, triste sin libro ni flor:
...Cuando pierde a la princesa, ¿para qué vive el dragón?

No lo sé, pero vive, lo mismo que vivo yo,
hasta que un santo bruto nos clave su lanzón.
Vive en su fría cueva, rumiando lo que perdió:
Mermelada de moras, los recuerdos de amor.

Moras del Pirineo, donde nacimos los dos:
a ella la echó un pantano, yo quise algo mejor.
Rueda que rueda el mundo, con él rodando ella y yo...
en este piso oscuro el rodar terminó.

Ojos como moras negras, en la noche de san Juan
un entoldado de estrellas sobre la calle Rosal.
Giró el mundo en su verbena, y giramos sin pensar
que con cada giro, el baile se acercaba a su final.

Mi viejo Pueblo Seco, -donde viví, moriré...-,
sin perder lo que era me hizo barcelonés.
Y ahora, uno de mis nietos va a cursos de aragonés,
anda soplando gaitas... y pretende volver.

Quiere hacerme de la Chunta,-...¡si soy de la C.N.T.!-;
me trae las "Fuellas", el "Rolde", y "El Cruzado aragonés".
¡La de vueltas que da el mundo! ¡Si ella lo pudiera ver!...
El camino que unos hacen, otros lo han de deshacer.

Como cada Septiembre desde que ella no está
subiré a nuestro valle...si me quieren llevar.
Junto a la casa hundida,-por ella y por tantos más-,
¡le escupiré al pantano!,...y lo haré sin llorar.

Despacio, entre las ruinas, cosecharé en el barzal
moras como sus ojos, dulces hasta rabiar.
No es raro que mi hija me las quiera racionar:
-"Padre, esa mermelada con su azúcar va mal."

-...¡Si supieras que al comerla vuelvo a ver la casa en pie,
y en los labios de tu madre una gotita de miel!
¡Ojalá vivas bastante para descubrir por qué
mientras unto mermelada tú eres mi niña otra vez!

...que el recuerdo vuelve tierno hasta el pan duro de ayer.
 

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Domingo, 08 de Octubre de 2006 23:17. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Música No hay comentarios. Comentar.


10/10/2006

De Pilar a medias

Lunes 9 de octubre de 2006

Un día de esos que son medio fiesta del Pilar, medio más bien no. Quien me haya visto hoy lo poco que he aparecido por la Facultad dirá jo, lo bien que vive este tío. Claro que no hay nadie que controle nuestros movimientos en realidad. Y, en realidad, tampoco vivo tan bién, o sí, pero no porque no trabaje. Bien cierto es que después de llevar a Álvaro al cole en moto he hecho un extra y me he vuelto a la cama... pero luego me he puesto a formatear para su republicación en español un artículo que me autotraduje este verano. Los ratos que se nos van en cosas de este calibre... en fin, a otros se les van en apretar tornillos o en vender madalenas o como al portero de mi garaje en estar plantado delante de la puerta. Ya hemos hecho algo por el bien de la humanidad hoy. A mediodía he seguido transportando niños de aquí allá, mi ocupación más visible para el gran público. Y por la tarde he estado dos horas repasando historia inglesa para una clase que no ha tenido lugar, como me sospechaba, por ausencia de todos los alumnos. Cierto es que iba avisado. Y me e-carteo con Patricia, una amiga francesa que reaparece en versión web tan súbitamente como reaparece a veces en la puerta de casa un año sí y cinco no: "Surprise!" También escucho un bonito reportaje de la BBC sobre Star Trek, cortesía de Monikka la trekkie que me pasa el enlace. 40 tacos que tiene Star Trek. (¿Practicar inglés, para un profesor de inglés, es trabajar?). En primera fila de esta página de reportajes de la BBC aparece hoy Meat Loaf, a quien vengo siguiendo intermitentemente desde los años 70, y que me sugirió el título de esta página sobre retrospección: Objects in the Rearview Mirror May Appear Firmer Than They Are. Y ahora me voy a sacar un rato los nenes a la calle, o a lo que queda de ella con el montón de gente que hay por aquí de fiesta.... (Vaya, creía que lo iba a hacer. En su lugar me ha tocado repasar los verbos être y avoir con Álvaro. Avoir été... tener verano, o haberlo tenido.


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Martes, 10 de Octubre de 2006 08:22. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Personales No hay comentarios. Comentar.


Que tu mano izquierda sepa, pero se haga la loca

Parece que es el principio aplicado por los estadistas norteamericanos a sus negocios personales y las políticas en que embarcan a su país. Lo de Bush con la familia Bin Laden ya es bien conocido después de la película de Michael Moore Fahrenheit 9/11; ahora veo (vía Digg) una noticia que sacaba el Guardian en 2003: en el año 2000, una compañía en cuyo consejo de administración estaba Donald Rumsfeld vendió dos reactores nucleares a Corea del Norte. Que ahora es, por supuesto, un Estado terrorista, parte del Eje del Mal, etc. Lo mismo que con el diablo de Saddam, a quien apoyaban los USA y los europeos en sus buenos tiempos, o con las subvenciones a los Talibanes porque luchaban contra los rusos, vamos.

La utilidad de la prensa vieja en la gigantesca hemeroteca de Internet es indudable... esperemos que no desaparezca, para evitar que el pasado se reescriba a la Orwell con demasiada facilidad. Ahora que, a más información pública, más descarada se vuelve la situación: a Nixon lo impechearon por pinchar unos teléfonos, y a estos otros mangantes de alto nivel, montando guerras en las que embarcan al país, autosubvencionándose, utilizando al Estado y al Ejército en oscuras maniobras contra los mismos monstruos a los que ellos alimentan... pues no les pasa nada, ¿que ladran? Cabalgamos. Todo esto es espectacular, y bastante aterrador. Toda la nación abducida, o sea, toda no, pero la parte necesaria: con el predominio estadísticamente calculado de la retórica patriotera y los discursos sobre Dios y América.

Claro que para qué buscar algo más aterrador que el doble rasero de oficio en el Orden Mundial desde hace ya tiempo... donde declaran una amenaza a Corea del Norte por su bomba precisamente los que tienen arsenales para masacrar a todo el planeta, los únicos que los han utilizado hasta la fecha, y los que van invadiendo un país tras otro a su aire, tergiversando la ley internacional, with God on their side. Y a Israel que no me lo mienten en cuestión de bombas atómicas y resoluciones de la ONU, ahí no se aplica nada más que una gigantesca ley del embudo, con el veto USA ya por delante a todo lo que se hable.

Si es que una simple descripción de los hechos te hace sonar como un antiamericano.... algo debe ir mal, ¿no?




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Martes, 10 de Octubre de 2006 12:29. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Terrorismo Hay 1 comentario.


11/10/2006

Through the rainbow

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Un día en que me muevo como los cangrejos de las Galápagos según la novela que me leo (This Thing of Darkness): me muevo con aimless determination, haciendo bibliografías (¿para qué?), editando la Wikipedia, mirando BoingBoing... Allí veo una cosechadora de pollos vivos, me sugiere que con la gente se hace lo mismo... últimamente me parece todo muy encarrilado por nuestros carriles mentales y sociales establecidos, me da un cierto escalofrío para el futuro de los críos esto. Nuestras percepciones están guiadas por nuestros intereses, y así sólo nos enteramos de la parte del mundo que seleccionamos. Por la tarde dejamos Zaragoza en fiestas y subo conduciendo con los críos muy animados hacia Biescas, con un temporal bastante impresionante alrededor. Nos toca atravesar un arco iris espectacular, brillante e inmenso, yendo de camino por Huesca. Claro que el arco iris se aleja, y desaparece antes de que lo atravieses... Es más, es una ilusión óptica, no está allí donde lo ves, sino en el fondo de tu retina. Pero... mejor pensar que es buen augurio; para eso son los buenos augurios.

Synchronicity

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Miércoles, 11 de Octubre de 2006 22:04. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Personales Hay 1 comentario.


12/10/2006

Nuevas antigüedades

Después de varios años de decirlo, hoy hemos ido por fin al monasterio de San Pelay. Está en el Paco de Gavín, cruzando el río Sia desde Biescas, en una pequeña llanada con prados que hay en el monte, y que debió ser despejada originalmente por los propios monjes, hace mil años. Pero luego el monasterio se abandonó, y desapareció del mapa y de la memoria, aunque algún documento creo que aludía a él. Cuando yo vivía en Biescas nadie sospechaba su existencia. Hace unos años lo descubrieron, y ahora está a medio excavar. Quién sabe qué otras antigüedades están alrededor, o más bien estarán en el futuro cuando se descubran. Y es que Biescas siempre ha sido un pueblo con culo de mal asiento, cambia perpetuamente a toda velocidad, no sólo en el presente (con una urbanización nueva cada vez que vas) sino también en el pasado. Todo fluye. Ni siquiera el pasado es lo que era. Nada cambia tanto como lo escrito en el Libro de la Historia. Si al menos el futuro se estuviese quieto hasta llegar... pero ni por esas, tampoco el futuro es lo que solía ser, ni en Biescas ni en ninguna parte.

Nostalgia por el futuro

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Jueves, 12 de Octubre de 2006 21:07. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Personales No hay comentarios. Comentar.


13/10/2006

La familia por la red

Después de ser el único tío con blog desde hace tiempo en mi familia, tengo ahora una sobrina con blog, Blanquita, en http://superblan.blogia.com. Su hermana Lizara no se anima al blog pero se dedica a escribir "slash fiction" sobre Harry Potter (y sobre todo sobre su admirado Draco Malfoy). Aquí en Fan Fiction (donde firma como "Chil") podéis leer una bonita historia de amor homosexual, con filtro de amor y todo, entre Harry Potter y Draco Malfoy. Por lo que se ve (según la Routledge Encyclopedia of Narrative Theory) esto de las reescrituras homosexualizantes de personajes populares por parte de sus fans es todo un género bien establecido. Curioso. En fin, que la joven generación viene que arrasa por la red. Y próximamente también puede que arranque otro blog familiar en http://puntaescarra.blogia.com . Autoría aún desconocida, posiblemente anónima, posiblemente inexistente...

Alias, akas, mónikers

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Viernes, 13 de Octubre de 2006 16:40. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Personales No hay comentarios. Comentar.


14/10/2006

Con críos, ni al cielo

Este es un dicho de mi padre, frecuentemente repetido y familiar para mis oídos durante los años en que yo era uno de los críos; debía saber el hombre de lo que hablaba, porque tuvo once críos, o sea que ya le daba para una cierta perspectiva estadística sobre el asunto. Hoy se iba a dar una vuelta en bicicleta mi padre y se me reía al verme llegar con una pequeña bicicleta a cuestas (pequeña pero que pesaba como un burro muerto -- de hecho es la bici en la que yo aprendí a ir hace cuarenta años, pero ahora me va un poco escasa). Resulta que me había llevado a una fila de críos a dar un paseo: Álvaro, Blanquita, Ivo y Victítor, en bicicleta ellos y yo andando, con Oscar intentando sin éxito alcanzarnos con su patinete. Pues hasta la carretera de Orós hemos llegado, que no les da para mucho más ni a ellos ni a mí, y allí Victítor ha abandonado su bici y se ha subido detrás de la de su hermana para que lo lleven. Y hasta aquí que he tenido que cargar con mi viejo vehículo, por no tener un flashback traumático si hacía que él cargase conmigo...

Claro que casi fue aún peor ayer, que en otro paseo en bici se adelantaron y se pusieron hasta el colodrillo de barro al cruzar el vado de Arás, sin agua pero con barro abundante, y luego tuve que ponerme a descolgar las bicicletas por una pared para no tener que pasar por el mismo sitio, a la vez que despotricaba y me ponía yo de barro bueno, para ir a juego. Encima casi me escogorcio; probad a subir o bajar unas pocas bicicletas bien embarradas por una pared de dos metros. ¿Sólo dos metros? Sí, probad, y luego hablamos.

En fin, pues eso, que con críos ni al cielo, y menos si es en bicicleta.

La bicicleta de la muerte

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Sábado, 14 de Octubre de 2006 14:15. Autor: José Ángel García Landa. Enlace permanente. Tema: Nenes No hay comentarios. Comentar.


15/10/2006

Emergent Narrativity

Propuesta de introducción al libro sobre la narratividad que edito con John Pier para la serie Narratologia (Berlín y Nueva York: Walter de Gruyter; saldrá en 2007).  El borrador de la propuesta, en español, aquí.

Why is a narrative a narrative? What makes a narrative more or less narrative? Which properly narrative elements can be discerned in narrative architecture? Which are the formal and communicative resources a narrative can exploit or develop in specifically narrative ways? Which elements or resources can legitimately be labeled "narrative" in a text which is, nevertheless, not "a narrative"? These questions stake out, at least in part, the issue of narrative specificity, or narrativity.

These initial questions have some common ground, but they also point out different dimensions of the problem and directions for discussion.  We might therefore distinguish (following Gerald Prince) "narrativehood" (a matter of whether something is or is not "a narrative")  from "narrativeness" (the determination of how narrative it is, and in which ways) —as different dimensions of narrativity. Or we might differentiate diegetic narrativity from mimetic narrativity (with Ansgar Nünning and Roy Sommer). We may address the narrativity of the lyric, or the element of diegetic narrativity in drama; or analyze the narrative specificity of interactive online games. 

Two main approaches to the issue of narrativity might be labeled the "structuralist" and the "post-structuralist" one. Structuralist approaches tended to focus on formal approaches to narrativity and on the narrativity of "narratives"; post-structuralism has favoured the fuzziness of reader-response, and has explored the fringes of narrativity, or the narrative components of non-narrative phenomena.

A typical structuralist approach to narrativity might start from a structural analysis of the narrative text into levels of analysis (for instance, story and discourse, or fabula and siuzhet, or the three-level action, story and discourse). From thence, we might analyze the narrative specificity of each of those levels: e.g. which kind of actions will yield higher narrativity, or which discursive strategies are specific to narratives, or favoured by narrative representation. One might focus, for instance, on the varying modes and aspects of diegetic narrativity or those of mimetic narrativity; on the narrative logic of event sequences, or the different meanings and modes of closure at the level of the action, of the story structure, and of the rhetoric of narrating. Many of the constitutive phenomena of narrativity are still insufficiently explored within the tradition of mainstream or classical narratology, which therefore remains a fruitful line of inquiry.

Following a post-structuralist tack, on the other hand, one would stress the fact that "some narratives are born narratives, some become narratives, and some have narrativity thrown upon them". The (inter)active role of the receiver and the multiple contexts and uses of narrative would be emphasized. One remembers that in the heyday of formalism, literary theorists tried to provide formal or structural definitions of literature. These have been by and large discredited and now functional definitions are preferred: few theorists would now question that "some literary works are born as literature, some become literature and some have literariness thrown upon them". Certainly, making a similar claim about narrative is a much bolder and (arguably) questionable move. After all, isn't narrative by definition a structure (e.g. "a structure of events")?

However questionable when pushed to an extreme, this relativization of narrativity is a fruitful line of inquiry for poststructuralist narratology. Far from being dependent on universal, context-free structures and traits, narrativity is largely tied to pragmatic, functional, contextual, generic and cultural circumstances.  Classical narratology provided "grammatical" or structural definitions of narrativity; but this phase of narratology has been succeeded by poststructuralist or postclassical narratology. A useful contrastive characterization of both phases can be found in Gerald Prince's article "Narratologie classique et narratologie postclassique" in Vox Poetica. Postclassical narratology favours definitions which are more interdisciplinary and more tied to cultural contexts and debates. Definitions—or perhaps problematizations, as when, for instance, the very concept of narrativity is problematized, by being considered no longer a neutral concept but one defined in relation to issues of genre, of standard and nonstandard language, and generally speaking as an issue of social semiotics (as in Beatriz Penas's chapter in this volume). 

According to the glossary of the recent Blackwell Companion to Narrative Theory (ed. James Phelan and Peter J. Rabinowitz; Blackwell, 2005), narrativity is "the formal and contextual qualities distinguishing narrative from non-narrative, or marking the degree of 'narrativeness' in a discourse, the rhetorical principles underpinning the production or interpretation of narrative; the specific kinds of artifice inherent in the process of narrative representation." (P. 548) There is ample room in this definition to consider that the narrativity of a text (or "phenomenon") need not to be predetermined, but may rather be subject to reinterpretation, or be jointly constructed through the interaction of the narrator and the receiver or interpreter.

The issue of narrativization must therefore be considered together with narrativity. Narrativization involves a structuring, narrativizing activity exerted on non-narrative or material, or the reorganization of previous narrative structures in order to produce a new narrative (cf. José Ángel García Landa's paper on retelling in this volume). In Hayden White's narratology of history, narravitization is a task effected by the historian to impose a plot-like order on prenarrative historical data; here it is the author who narrativizes. Monika Fludernik has emphasized, instead, the reader's use of narrativizing strategies to naturalize difficult texts—e.g. by reading them as as a sequence of events, or as the focalization of an experiencing mind. 

Gerald Prince, who has distinguished the dimensions of "narrativehood" and "narrativeness" within narrativity, has thereby drawn attention to the narrativity of texts that we wouln't want to call narratives; these texts may show different kinds of narrativeness (e.g. the representation of experientiality, varying proportions between action and commentary, between virtuality and actuality of the represented events… etc.) without thereby qualifying for narrativehood. These degrees of narrativeness are perhaps best classified by Didier Coste's mapping of different traits which may be present in a greater or lesser degree (in Narrative as Communication). The main constitutive elements of narrativity according to Coste are: transactiveness/non-transactiveness, transitiveness/intransitiveness, causality/non-causality, specificity/generality, singularity/banality, and the presence/absence of alternative courses of action.

Apart from these scalar categories, Marie-Laure Ryan has noted the importance of the dimension of virtuality/actuality in plots (and the varieties of its unfolding in the contrast betweeen the "actual" narrative world and the private worlds of the characters;  she has also emphasized the relevance of different modalities of narrativity: the simple narrativity of folk tales, the figurative narrativity of genres such as the lyric, philosophy, or history; the complex narrativity of canonical novels; the instrumental or subordinate narrativity of exempla, sermons… etc.

The recent Routledge Encyclopedia of Narrative Theory features articles on narrativity by Prince, and on narrativization by Jan Alber, which address these issues. But arguably other articles on narrative in this volume are just as relevant to a discussion of narrativity: those addressing issues of genres or text-types. Reflecting on narrativity along the lines of text-type takes us back inescapably to the definition of narrative, and (in Alexandra Georgakopoulou's article in the Routledge Encylopedia of Narrative Theory) back to definitions such as Chatman's: narrative necessitates a double chronology, the chronology of representing discourse and the chronology of represented events in the story (—on which more shortly).

Text-type approaches to narrativity may address the specific differences in the narrativity of properly narrative genres (e.g. kinds of plot-structures in drama vs. those of novels; the Aristotelian contrast between the tragedy and the epic; the narrative specificity of the short story, etc.). That is, different kinds and modes of narrativeness. Issues of narrativehood have also been prominent: the frontiers of narrative vs. those of other major text types, such as exposition, explication, instruction, or non-narrative conversation. Linguistic theories of discourse modes or speech-act theory are also highly relevant to this discussion. 

As noted by Georgakopoulou, some theorists (Bruner, Swales, Virtanen; one might add Ricoeur, Dennett, Turner, Fisher, etc.) have placed narrative at an even higher structural level, beyond these text types. Narrative would be a more encompassing cognitive operation or macro-text-type; such approaches tend to emphasize the presence of narrativity (the narrative ingredient) in each of these major text-types. Georgakopoulou finds that by focusing on narrative at such a level of generality, one tends to forget to keep a perspective on the specific differences between actual narratives. Contemporary tendencies in analysis tend to focus less on abstract formal elements, and emphasize instead the intricacies of specific and situated uses of forms in localized generic or social contexts. "One possibility would be to explore narrative as a dynamic conglomeration of more or less prototypical textual, functional, and contextual parameters" (596). She emphasizes the varying uses of resources in different contexts and the and changing degrees of attention users pay to these resources, as well as the appearance of local hybrid modes in specific communicative contexts and communities.

Clearly, what is "a good story" in one community or under one set of conventions may be sorely lacking in narrativity from a different point of view. The eye of the beholder, therefore, must be taken into account in any discussion of narrativity. One might also look to deliberate parodies or anti-narratives, which deconstruct narrative conventions and show a kind of negative narrativity, a narrativity by contrast.

A longer article on "Genre theory in narrative studies" by Michael Kearns in the Routledge Encyclopedia of Narrative Theory necessarily covers some of this ground as well. We find here again a conception of genre (narrative genre, in this case) as a set of conventions "activated" by the reader: "To approach a text as *narrative is to implement expectations about point, *narrative progression or transformation, *actants, and *narrator (see narrativity; tellability); in fact, any text containing a sequence of *events invites these expectations" (201).

Kearns traces back to Aristotle the classical or taxonomic conceptions of genre, and notes that in the twentieth century these were displaced by functionalist concepts which integrate literary genres within a wider linguistic framework. Thus, Genette redefines narrative as a "linguistic mode" beyond the limits of specific literary genres—a mode which can be used by any genre. And Derrida's "law of genre" conceives of texts as partaking of genres without belonging to them. This law is also relative to the act of reading: thus, the narratologist must examine the ways in which readers use narrative conventions together with those relative to other types of discourse in dealing with a given text. 

The influence of hermeneutics, Kearns notes, has also put restraints on foundational and absolutist conceptions of genre, since the hermeneutic circle necessitates a two-way movement between text and reader and a negotiation between the various elements and component parts of a discourse. None of these strictures on "genre", however, limit the need to study narrative as a specific cognitive, linguistic and cultural phenomenon, with a distinctive status and requiring special study. But present-day theorists prefer to approach genres and discourse modalities with a multidimensional grid of scaled parameters, rather than with absolute and exclusive categories—a fuzzier approach to the issue of specificity both at the level of genre and at the level of the individual text.

Issues of genre bear on the production, the receiver's processing and the cultural reception of specific narratives. On the pole of production, generic narrative patterns act as guidelines, from the most general level of narrative configuration understood as a basic cognitive process, through overarching cultural master narratives, archetypal patterns, or myths—indeed all the dimensions of Genette's architextuality—up to the concrete ideologies located in a specific period or commmunity. The processing, reading or interpretation of narratives likewise necessitates such architextual and ideological patterns to allow communicative interaction. Cultural institutions and ideological processes then reuse specific acts of reception (and in turn condition them) so that certain narrative patterns, genres, or certain specific narratives, are awarded a privileged cultural status (e.g. "literature", "history") or are otherwise associated to specific communities, communicative contexts, functions. The social uses of narrative patterns at the levels of production, of processing and of cultural reception feed back on each other, so that, for instance, producers of narrative do not work in a void but in a cultural context which receives certain kinds of narrative in ways which are to some extent pre-established (while potentially subject to change through individual action).

As we have noted, many recent theorists have emphasized the role of narrative as a natural linguistic mode and an ingredient present in many genres.  This "wider" conception of narrative as an overarching mode dissociated form specifically narrative texts has recently come under attack by Shlomith Rimmon Kennan ("Concepts of Narrative", in The Traveling Concept of Narrative). Rimmon-Kenan takes issue with the generalized use of the term "narrative" in psychoanalysis, in critical discourse analysis, and in other humanistic disciplines. Although she recognizes the presence of narrative elements in many of the phenomena these disciplines label as "narratives", Rimmon-Kenan insists on the need of a double time sequence (that of action and that of its representation) and of a mediating instance (a narrator, etc.) in order to label a phenomenon as "narrative".

(Although one wonders, alongside with proponents of three-tiered narrative models, whether the triple chronology of (1) action, (2) story and (3) narrative discourse may not be more adequate:
- The chronology of action, i.e. the narrated events not as they are narrated but as they are supposed to have happened.
- The chronology of story, i.e. the narrated events in the order, perspective, etc. articulated by the narration.
- The chronology of narrative discourse, i.e. the story plus the narrating of the story, or the narrating as speech event, including digressions, interactive moves towards the receiver, etc.)

While many (literary) narratologists may have found irritating the anything goes use of "narrative" by social analysts or psychologists, and to that extent agree with Rimmon-Kenan's strictures, one might also object the following. When a (social, psychological, political, etc.) analyst calls something a "narrative" and then goes on to analyze it, s/he is not necessarily presupposing that the narrative has already been articulated by someone. Quite often, the analyst is doing double duty: at once constructing the narrative, articulating it out of disperse and partially related elements in the discursive space being analyzed, and immediately (or simultaneously) s/he articulates in addition a counternarrative which provides an alternative account or helps configure a more comprehensive argument (thereby showing that the narrative which has been identified or brought to light in the discursive space under consideration was one-sided or ideologically biassed).

It is understandable that, in the process, sometimes straw targets may be set in order to be demolished, or open doors may be closed so that the analyst may crash through them (no doubt depending on one's viewpoint vis à vis the door). Yet there is possibly no other way in which the analyst's work may be done. For instance, if we speak about "the Left's narrative of the Spanish War" we create to a large extent a fiction, which will have to be much more closely argued and articulated in detail if we want to avoid simplistic a simplistic perspective. Be as it may, we will be effecting a selection, structuring, interpretation, etc., both of the discourse on the Spanish War (extracting a narrative from them) and of the narrative subject to whom we attribute that narrative ("the Spanish Left", for instance). And that work of narrative structuring will be done, quite possibly, with a view to effecting a critique of the narrative we have just articulated.

Therefore, from an interactional, postclassical, or socio-semiotic perspective on narrativity, the analyst is not a neutral analyst. It is not just that the process of analysis is ideologically articulated: the very object of such analysis is constituted in part by the analysts themselves. It is the analist who must bring to light the narrativity of the object under study, in order to deconstruct that narrativity.

To be sure, good analysts do not produce that narrativity out of a top hat; instead they offer a clear, well-structured, convincingly argued formulation of phenomena which are socially active, making us see clearly for the first time (ne'er so well expressed) the relationships between phenomena whose mutual relation, we now sense, was on the tip of our tongue or of our minds. To go on with our example, the analyst will offer a perspective on "the Left's narrative of the Civil War" which is better argued than that of "the Left" itself (which is, to be sure, a fuzzy Narrator). Then the analyst will subject to a critical analysis or deconstruction this narrative which has been articulated in good measure thanks to his/her own analytic work.

The essential issue here is that both the narrative which is extracted and the critique to which it is subjected are narrativizing performances which must have a hermeneutic value, and help interpret the phenomenon under analysis, first in its existing social manifestations, then in the critique thereof. Both steps must manifest the emergent and interpretive value of narrative, constituting objects of knowledge where nothing but unconnected phenomena existed before. The social analyst, therefore, does not face the situation Rimmon-Kenan's critique would lead us to surmise, with well-articulated narratives, with a narrator, and a double temporal sequence, ready for analysis. Before they deconstruct a "narrative", social analysts must construct it. Such an activity may involve much self-serving and navel-gazing argumentation. Nonetheless, it cannot be done otherwise. Ideological debate is made of narratives and counternarratives.

There remains to mention yet another crucial issue in the analysis of "perceived" and emergent narrativity, one which opens a metatheoretical dimension in narrative analysis. Different theories of narrative (and different theories of narrativity), and the practice of different narrative analyses, may be considered to be different perceptual instruments which capture narrative "wavelengths" which escape other theories (or, as Kenneth Burke would put it, other "terministic screens"). Therefore, theoretical investigation and practical analysis of narrative alike help to develop, in an emergent way, new dimensions of narrativity—an interaction between narrative text and narratological metatext which in turn feeds back on the development of new modes of narrative which exhibit new dimensions of narrativity. 

Several chapters in this book thus bring into clearer focus the narrativity in phenomena which are not obviously narrative—an instance may be Meir Sternberg's chapter on the narrativity of legal statutes, or Marie-Laure Ryan's analysis of the peculiar narrativity of online videogames.

To take another instance,  recent cognitivist analyses have emphasized the psychological narrativity of action sequences, plans, etc., in subjective experience. One might argue that, according to classical definitions, there is no narr