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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2007. Chistes contadosEste es un metachiste que le oí hace poco a un conferenciante, y que es especialmente interesante para el tema del narrating narrating: Va un inspector de prisiones haciendo sus inspecciones, acompañado de un funcionario carcelero, cuando al pasar por el patio de la cárcel ve a un corro de presos ahí sentados, partiéndose de risa. - ¡El 88! - dice uno. Y todos: "¡Jua, jua, juaaa! ¡Muy bueno!" - ¡El 72! - dice otro. Y los demás "¡¡¡Jaaajaaa!!!".... El inspector, extrañado, le pregunta al guardia qué hacen los presos: - Ah, es que estos ya llevan tanto tiempo en la cárcel que se han contado unos a otros todos los chistes que saben. Así que los han numerado, y ahora sólo se cantan el número y se ríen. Entonces el inspector: - Ya, pero ahora ese preso ha dicho: "¡el 57!" y no se ha reído nadie. ¿Es que es un chiste malo, o qué? - No, qué va; es que ese no sabe contar los chistes; cuando los cuenta él, pierden toda la gracia. Yma SumacHace tiempo que Yma Sumac merecía un especial en este blog. Preparados, listos, ya: Estas eran "Chuncho" y "Tumpa." Y aquí, "La pampa y la puna", con ambientación local completa: "Taita Inti": En picadoEn picado está cayendo el abuelo, justo antes de cumplir los 93. Si mis padres hubieran venido la semana pasada, lo habrían encontrado en su ser, tan normal, con su ritmo lento el hombre. Pero hoy, una semana después, no sé si lo van a encontrar en absoluto cuando vengan esta tarde. Tras una gripe, se ha desorientado y ha perdido la noción de dónde está y qué es lo que va a hacer. Primero con despistes ligeros, pero desde ayer tarde está entrando en un mundo irreconocible. Se levanta y no sabe dónde va, sale al balcón creyendo que es la cocina, y ni siquiera cuando le señalas la calle comprende dónde está. Los recuerdos y la información básica sobre quién es y dónde está se le volatilizan como por ensalmo, y delira: ve cosas por el suelo, charcos, hormigas; globos flotando por el aire, terneras en el cuarto—o se mete en la ducha con una vaga idea de ir a ver a no sabe qué vecino y se queda allí traspuesto. Y sin embargo anteayer vinieron a verlo su hija y nietos de Madrid, y los reconoció a todos y bien que se alegró de la sorpresa. La cosa va de un momento a otro: de repente ya no sabe bien en lo que está, se pregunta si está viviendo en un colegio, no distingue un cuarto de otro ni entiende lo que le preguntas—está en otra película (de buen humor, pero en otra dimensión). Lo peor es que sin información no funcionamos, no hay manera. Se levanta a afeitarse a las seis sin una idea muy clara, no encuentra la luz, y se ha dado un costalazo. Cierto que aun teniendo información apenas se tenía en pie esta semana. Posiblemente tenga la cadera rota; de momento lo están examinando en el hospital. Me ha parecido una despedida definitiva cuando se lo llevaba la ambulancia. Es dudoso que se vuelva a parecer al que era: ése se ha ido esta semana sin que nos enterásemos, por evaporación súbita. Y otra cosa que da miedo pensar, casi igual de terrible: lo poco que se enteran los niños de lo que está pasando y de lo que significa. Todo realidades alternativas que se cruzan a oscuras, ignorándose y casi sin tocarse. Lunes, 03 de Diciembre de 2007 11:13. José Ángel García Landa Enlace permanente. sin tema Ley de MurrayReza así la Ley de Murray: PS: Viernes, 7 de diciembre: ESPEl inglés para fines específicos (English for Specific Purposes) está de capa caída en la Universidad. Con la reforma de las titulaciones universitarias para su adaptación el Espacio Europeo de Educación Superior, aquí va a haber que recortar las licenciaturas: lo que significa en principio menos horas de docencia que justificar, y menos posibilidades de plazas docentes, de carne fresca académica en algunos departamentos, etc. Y menos sitio en el plan de estudios para acomodar todo lo que necesita ser acomodado. Hay que minimizar pérdidas, y se impone recortar michelines. Es la lucha por la vida, la hora del Anschluß. Visto que en las titulaciones de ciencias sociales, técnicas, científicas, biomédicas, etc., no hay ni gimnasia ni religión en los planes de estudio, toca aplicar el cuchillo al inglés. Al "idioma moderno" o "idioma extranjero" que lo llaman (y cierto es que también se da el caso de quien estudia francés o alemán, sí). Ahora en lugar de 300 créditos de licenciatura, pongamos, hay 240. Fuera florituras, y fuera el inglés. Como serán "los de la casa" los que hagan el plan de estudios, los departamentos fuertes en las facultades científicas, sociales (y humanísticas, también), o en las escuelas de ingenieros, harán pesar su influencia, y eliminarán lenguas de sus planes de estudio para hacer sitio a estadísticas, motores y sociologías. Naturalmente. Tomemos un caso: biblioteconomía. Que ni siquiera es tecnológica o biomédica: es de humanidades, y de hecho en mi centro era una diplomatura, con lo cual en lugar de disminuir créditos, gana en tamaño con su transformación en grado. Pero tate: en inglés pierde. De 24 créditos que tenía, y hasta obligatorios, se va a quedar en la cuarta parte. Y optativos. Y gracias. En las demás carreras, la transición va a ser bastante más espectacular, me temo. Las consecuencias en nuestro departamento, distribuido en dieciocho centros, y tan volcado en el inglés para fines específicos, van a ser bastante espectaculares. Porque no hay un lugar claro para profesores que vayan ofertando docencia que sistemáticamente queda fuera de programa, o es de libre elección. Aún más estando cubierta la enseñanza de inglés básico con el Centro de Lenguas Modernas. La batalla por mantener el ESP en las carreras como materia con entidad propia me temo que está perdida antes de empezarla. Así que veremos consecuencias, a partir de este año en que se rediseñarán los planes de estudio. Quizá no inmediatas, pero se verán, vaya si se verán. Me lo dice la percepción extrasensorial. PS: una noticia a la contra: en Cataluña se exigirá un tercer idioma, preferentemente inglés, en un 10% de la carrera. SeeqpodInteresante sitio para oír música, Seeqpod music. A ver si dura más que Pandora... Desde luego, plantea un problema irresoluble más a los controladores de copyrights y a los teorizadores de derechos y obligaciones. Aunque últimamente, más que comprar música (o bajármela de Internet, cosa que nunca me ha atraído mucho) me dedico a oírla en YouTube. Y calculo de todos modos que apenas me dará tiempo de volver a escuchar todos los discos que tengo, y que contienen la mejor música de los siglos—¿para qué buscar más? Un instant![]() Estamos en una fase de hospitales, y sábanas y oxígeno, y cuartos con ventana pequeña, y esperas, y confusos monólogos interiores. Como en una novela de Beckett (o como en la vida misma, mientras dura, dura). Et il en est peut-être là de son instant où vivre est errer seul vivant au fond d'un instant sans bornes, où la lumière ne varie pas et où les épaves se ressemblent. Les yeux à peine plus bleus qu'un blanc d'œuf fixent l'espace devant eux, qui serait alors le plein clame éternellement des abîmes. Mais de loin en loin ils se referment, avec cette douce soudaineté des chairs qui se serrent, souvent sans colère, et se referment sur elles-mêmes. Alors on voit les vieilles paupières, rouges et fripées, qui semblent avoir du mal à se rejoindre, car il y en a quatre, deux pour chaque lachryme. Et c'est peut-être alors qu'il voit le ciel du vieux rêve, des croisières et de la terre aussi, et les spasmes des vagues dont nulle ne bouge sans que toutes les autres en bougent d'autant, et le mouvement si différent des hommes par exemple, qui ne sont pas attachés les uns aux autres mais libres d'aller et venir, chacun à sa guise. Et ils ne s'en font pas faute et vont et viennent, dans le fracas de crécelle de leurs déclics de grands articulés, chacun de son côté. Et quand il y en a un qui meurt, les autres continuent, comme si de rien n'était. (Samuel Beckett, Malone meurt). (Et cependant j'écris sur moi, avec le même crayon, dans le même cahier, que sur lui). En la Casa Grande Aquí estoy en la Casa Grande, la siniestra Casa Grande donde nos acercamos todos sólo cuando no queda más remedio. Estoy con el abuelo en el cuarto, está solo, no le han puesto vecino. El cuarto está casi vacío: está la cama del abuelo, una maravilla de la tecnología, y los aparatos y goteros que la rodean. Y un par de sillones, y mucho trozo de suelo verde y paredes blancas y grises, todo vacío. Y un televisor apagado. Se oye el ruido de gorgoteo de aparatos llenos de agua haciendo burbujas, y la respiración trabajosa del abuelo. Cuando aún podía hablar me preguntaba, - “está muy bien esta instalación, pero.. todo esto, habrá que pagarlo” Y le decía yo, “Nada, hombre, tranquilo, de eso no se preocupe para nada, si ya lo tiene todo pagado, entra en el seguro”. Ahora ya no sé hasta qué punto se entera de algo, cuando me telefonean preguntando por él. Le han hecho una radiografía, le toman la tensión, la temperatura, lo tienen monitorizado, inyectado, y observado, pero casi más parece un acopio de información que nada que lo esté curando mucho. Hay cosas que no tienen curación, claro. Aparte, la digoxina al parecer le hacía tanto daño como bien, lo intoxicaba a la vez. No sabemos la cuenta atrás cómo va. Segundos, años. Le dan sustos repentinos, al parecer ve visiones, se altera, pero se calma enseguida. No sé si está consciente, aunque tiene los ojos abiertos, y te mira, pero no está claro lo que ve o lo que piensa. Yo también lo monitorizo. Qué le vamos a hacer, si no. Al final no tenemos nada, sólo aparatos para monitorizarnos. No nos quedamos ni con lo puesto. No creo que vuelva a ver a los nietos. Pero quién sabe. Desde la ventana se ven más habitaciones, donde hay más gente, la mayoría supongo con mejores perspectivas (ven ventanas con peores perspectivas). Y terrazas, estamos altos, y casas donde vive gente que conozco, entre ellas la mía supongo, más a lo lejos, y hasta las torres del Pilar se ven por encima de los tejados, y montañas muy lejos, con esas vistas panorámicas que da Aragón. Hay un helipuerto, donde veo aterrizar y despegar a los casos más graves o más urgentes supongo. Y el cielo nublado y plomizo todo el día… Vaya, de repente una luz dorada al caer el sol, cuando me asomaba a comprobar la exactitud de la descripción. Y un azul inexpresivo. Las sábanas: sábanas de hospital, impresas: pone al menos una veintena de veces en ellas: salud, salud, salud…Le ha bajado la tensión al abuelo en la última medición. No creo, sin embargo, que salga de ésta. Continúa el gorgoteo de los goteros; entre ensueños y delirios se podrían confundir con una fuente a la sombra de algún rincón de Galicia, en 1919. Showing and Telling Yet more Atlantic narratologizing, courtesy of the Internet:Dear Rui Dias, I am attaching a file with my contribution to Theorizing Narrativity. Thank you for your interest in my work; it is a benefit to have good readers... above all if they are not too hard on one's limitations! Anyway, there are as many narrative theories as narratives (almost) and maybe you will find things both to agree and to disagree with here. By the way, if you intend to come back to narrative theory, are you subscribing to the University of Ohio Narrative-L e-mail distribution list? There are often stimulating discussions on narrative theory there, if you don't mind having a bit too much mail in your inbox occasionally. All best wishes, JoseAngel www.garcialanda.net PS: Maybe you already know, but in case you decide to go on there are more papers of mine available online, here: http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/publicaciones.html Dear Prof. Garcia Landa, Thank you very much for your most interesting paper, which I have just printed to read this weekend. There is something, however, I would like to draw your attention to right now. On p. 2, you claim that «it is significant that Percy Lubbock proposes 'showing' and 'telling' (not 'saying' or 'speaking'). Well, I think that Genette will have remarked, somewhere in his «Nouveau discours du récit» (which you refer to in its English version), that Lubbock never explicitly used these terms, and I also have the strong feeling that I never came across them when reading «The Craft of Fiction» --- one of the masterpieces of New Criticism on a par with J. W. Beach's «The Twentieth Century Novel». Furthermore, in a footnote to his well-known article «Point of view in fiction: the development of a critical concept», Norman Friedman makes an attempt to trace back the origin of the 'showing--telling' distinction and the name he comes up with is certainly not Lubbock's. Be that is it may, I will have to check all this back home, since I have none of the material referred to above as I scribble this note. If you wish me to make any further comments upon reading the paper, please just let me know. Thanks again for sending it to me. Best wishes, Rui Dear Rui, Yes, by all means, if you have any comments to make on the paper I'm all for it, I quite like to reconsider my views and see complementary perspectives on these issues. So you're quite welcome, with thanks! As to the Lubbock concepts, the whole of his Craft of Fiction is devoted to a discusson of these contrasted ways of conveying a story, through direct statement or through inference and suggestion. The precise terms vary, and he uses a great number of alternative formulations (e.g. stating and dramatizing, etc.). But he does use, of course, the verbs "show" and "tell", or "showing" vs. "telling", among others, no matter what Genette may say! E.g. on page 62 of the 1926 edition (Jonathan Cape, Traveller's Library) of The Craft of Fiction: "I speak of his 'telling' the story, but of course he has no idea of doing that and no more; the art of fiction does not begin until the novelist thinks of his story as a matter to be shown, to be so exhibited that it will tell itself" (italics and inverted commas by Lubbock). Anyway, I only referred to Lubbock as perhaps the most clear, definite and insistent propounder of these views—but of course much the same may be found in comments on technique by Henry James, or in Friedrich Spielhagen, even in Dickens! Stendhal too said much the same, opposing his showing the story to the reader to other novelists' telling it. Of course using French terms; but beyond the exact terms, which may vary, the basic notions are common enough before Lubbock. Of course, each theorist will add his own perceptions and connexions, to this issue which has been worrying narratologists' minds perhaps going back to Aristotle! Theorizing NarrativityBien, ya tiene nuestro próximo libro fecha de publicación (febrero de 2008 por fin), y página web en el servidor de Walter de Gruyter: Genios, mediocres y tiranosEl ensayo de Victor Hugo William Shakespeare (1864) no va tanto sobre Shakespeare como sobre el fenómeno de los hombres geniales, los grandes escritores como motores de la historia (un tanto al modo de los Héroes de Carlyle). Es también un libro sobre la herencia de la Revolución francesa; cada gran escritor aparece allí como un revolucionario pugnando por arrancar a la humanidad del oscurantismo y la sumisión a un pasado abyecto. Es también, a ese nivel, una apologia pro vita sua, una vindicación de la clamorosa oposición de Victor Hugo el exiliado frente a Napoleón III y a quienes lo aceptaban y apoyaban. Y más allá, es una llamada a la responsabilidad de la literatura y de la creatividad con la verdad, el progreso y la sociedad. El escritor debe comprometerse, aunque su forma de compromiso más profunda es seguir los dictados de su genio, cuando lo tiene. Eso es lo que más ofende a los críticos mediocres y tiralevitas del gobierno (es también un libro sobre la crítica buena y mala) —y eso es lo que ayuda a minar el poder de los tiranos. Es también un libro sobre la Historia, y los historiadores y la manera servil en que tratan a los Grandes Hombres de los cuales dios nos libre. El genio, los mediocres y los tiranos. Hablando de Esquilo, de Juvenal, de Dante, de Cervantes o de Shakespeare, habla del genio. Aquí hay dos fragmentos sobre los otros—los mediocres y los tiranos, grupos que por otra parte se solapan y refuerzan entre sí. Sobre los mediocres: El espíritu libre que levanta el vuelo, como un pájaro llamado por la aurora, lo miran con desagrado las inteligencias saturadas de ignorancia y los fetos conservados en alcohol. Quien ve, ofende a los ciegos; quien oye, indigna a los sordos; quien anda, insulta abominablemente a los que carecen de piernas. Para los enanos, los abortos, los aztecas, los mirmidones y los pigmeos, unidos para siempre al raquitismo, el crecimiento es una apostasía. Sobre los tiranos: En tiempo de los Césares era muy raro morir en la cama de muerte natural. Pisón es célebre por la rareza de haber fallecido de enfermedad. El jardín de Valerio Asiático agrada al emperador y la cara de Estatilio desagrada a la emperatriz. Pues sólo por esto se cometen crímenes de Estado: se estrangula a Valerio porque tiene un jardín y a a Estatilio porque tiene cara antipática. Basilio II, emperador de Oriente, hizo quince mil prisioneros búlgaros: los dividió en grupos de ciento, haciéndoles saltar los ojos a todos menos a uno, que era el encargado de conducir a los noventa y nueve ciegos. Envió después este ejército de ciegos a Bulgaria. La Historia, por la pluma de Delandine, juzga de la manera siguiente a Basilio II: "Amó demasiado la gloria". Pablo de Rusia consigna este axioma: "Sólo son poderosos aquellos a quienes el emperador se digna dirigir la palabra, pero su poder dura lo que la palabra en sus oídos." Felip II de España, el que asistía ferozmente tranquilo a los autos de fe, se espantaba ante la idea de mudarse de camisa, y estuvo en la cama seis meses sin lavarse y sin cortarse las uñas, temiendo ser envenenado con las tijeras, con el agua de la jofaina, con la camisa que le entregaran o con los zapatos que se pusiera. Iván, abuelo de Pablo, mandó torturar a una mujer antes de hacerla acostar en su cama; mandó ahorcar a una recién casada, poniendo de centinela al infeliz marido para que nadie se atreviese a cortar la cuerda; mandó a un hijo que matase a su padre; inventó el partir a un hombre en dos mitades por medio de un cordel; quemó por sí mismo a Bariatinsky a fuego lento, y cuando el martirizado daba gritos de dolor, le aproximaba los tizones con su bastón. Pedro, en punto a grandezas, aspiró a tener la del verdugo y ejercitóse en cortar cabezas. Al principio cortaba cinco cada día, pero gracias a su aplicación llegó a cortar veinticinco diarias. Reveló gran talento el zar que arrancó el pecho a una mujer de un solo latigazo. ¿Qué son todos estos monstruos? Son síntomas, tumores en supuración de un cuerpo enfermo. No son ellos los responsables, como tampoco es responsable el total de la adición de los sumandos. Basilio, Iván, Felipe, Pablo, etcétera, son el producto de la inmensa estupidez que los rodea. Cuando un ciego como el clero griego profesa, por ejemplo, la siguiente máxima: "¿Cómo hemos de ser jueces de aquellos que son nuestros amos?", es perfectamente natural que el zar y el mismo Iván hagan coser a un arzobispo dentro de una piel de oso para que se lo coman los perros. El zar se divierte con eso y es justo que lo haga. En tiempo de Nerón, el hermano de un asesinado iba al templo a dar gracias a los dioses. En tiempo de Iván, un boyardo empalado empleó su agonía, que duró veinticuatro horas, diciendo: "¡Dios mío, protege al zar!" Un día, la princesa Sanguzko se acerca y se arrodilla ante el zar, bañada en llanto, y le presenta un memorial suplicando la gracia y el perdón del horrible destierro a Siberia de su marido. Sanguzko (polonés culpable de amar a Polonia). Nicolás escucha en silencio la súplica, toma el memorial de sus manos y escribe debajo: "Que vaya a pie." Después de esta escena, Nicolás sale a la calle y la multitud se agolpa para besarle humildemente las botas. ¿Qué significa esto? Que Nicolás es un demente y la multitud una bestia. Del khan proviene el knes, y del knez el tzar, y del tzar, el zar. Serie de fenómenos, mas no filiación de hombres. ¿No es acaso lógico que Iván suceda a Pedro, a Pedro Nicolás y a Nicolás Alejandro? Si obran así, es por el consentimiento unánime, es porque los mártires se pliegan al martirio. "El zar medio podrido y medio helado", como dice Madame Staël, hace lo que le toleran. Que un pueblo, siendo una fuerza, se preste a sufrir esas monstruosidades, equivale a tener complicidad en ellas. La presencia pasiva ante el crimen estimula y alienta al que lo comete. Pero siempre precede la corrupción a la perpetración de los crímenes. La fermentación pútrida de toda clase de bajezas engendra a los opresores. El lobo es producto de las selva. Es el fruto feroz de la soledad sin defensa. Reunid y agrupad el silencio, la oscuridad, la victoria fácil, la infatuación monstruosa, la víctima ofrecida por todas partes, la muerte en seguridad, la connivencia de quienes estén alrededor, la debilidad, el desarme, el abandono y el aislamiento. Del punto de intersección de estas cosas sale el animal feroz. Claro que... esto son cosas del siglo diecinueve, ¿no? Libros viejos. Ahora no hay ni tiranos, ni mediocres. Y Victor Hugos, siempre ha habido menos que pocos. Vaya, ahora recuerdo que hace un año exactamente estaba de visita en su casa, en la plaza de los Vosgos. Aparte de montar revoluciones y escribir panfletos incendiarios y novelas geniales, era decorador y diseñaba muebles. Bonitos. A veces desesperaba menos de la multitud, Victor Hugo. Como sugiere esta canción de esperanza en el futuro, que buena falta nos hace—"Do You Hear the People Sing?", del musical de Les Misérables: Domingo, 09 de Diciembre de 2007 15:33. José Ángel García Landa Enlace permanente. Literatura y crítica Nuestros expertosFrancia y España colaboran desde hace años—se supone—en la lucha antiterrorista. Constantemente estamos en la fase de lanzar declaraciones enérgicas que se felicitan de haber dejado atrás las ambigüedades y las dudas del pasado, y haber entrado en una nueva fase de colaboración sin trabas. Y sin embargo, ni los dos guardias civiles que fueron asesinados en Francia hace una semana, ni los demás agentes españoles allí, antes y despúes, van armados. Los envían a luchar contra los terroristas, y no les dejan ni llevar pistola. Para esto tanta reunión en la cumbre, tanta declaración presidencial con atriles y banderas, tantos acuerdos bilaterales, tanta comisión conjunta, tantos protocolos de actuación cuidadosamente diseñados, tras largas conversaciones y negociaciones, por expertos. Expertos expertísimos en lucha antiterrorista. Expertos incapaces de hacer que los policías vayan armados. Sinvergüenzas. Cuentistas. Falsarios. ¿Y aún quieren que nos manifestemos contra la Eta a invitación del gobierno? Hay que manifestarse contra esta pandilla de ineptos, y echarlos de sus cargos cuanto antes. Empezando por el infame ministro, y por el presidente. Mangantes. Cretinos. Petits d'homme —Papá. No tengo wii. Y todos los demás sí. Soy el único niño de mi clase que no tiene wii. Y me insultan porque no tengo, me dicen que no tengo de nada. —Ni pecé. Todos los demás tienen pecé, y se pueden bajar juegos. —Nadie quiere un mac. Me dicen que por qué tengo un mac, está tan atrasado tener un mac. Y géimboy. Tampoco tengo. —Tampoco tenemos, Oscar. —Y todos me insultan, me dicen que los macs no sirven. Además los demás son todos unos suertudos, se pueden quedar al comedor todos los días, y nosotros nunca. —Nunca nunca nos quedamos. Y además en el comedor del cole dan macarrones casi todos los días. —Y tenemos que ir a casa, no podermos quedarnos dos horas en el patio como hacen los demás. Queremos jugar con los de mi clase. —No es justo. Y en casa tenemos que estudiar francés. No nos dejas casi ver la tele. —Y se me cansa la mano de llevar estos tebeos de Rahan. Rahan también es un hombre primitivo. Diva interplanetariaDe la película El Quinto Elemento. La voz es, mayormente, la de Inva Mula: El error sería creer que es una soprano del futuro la que vemos. Es, naturalmente, del pasado. A veces el futuro llega, y pasa, antes de lo que esperamos. Caja de sorpresas Pues hoy sin muchas ganas de escribir. La muerte funde un tanto los plomos cuando da cerca con el rayo desintegrador. A cambio hablamos bastante con la familia, que se materializa súbitamente o telefonea como posesa. También son ocasiones para que uno oiga cosas que no creía oír—la realidad siempre desfamiliarizándose, como diría Shklovski. Pero hay que mantener el cráneo entrenado y acostumbrarse a ella continuamente: las cosas nunca son como pensábamos que iban a ser. Y eso que el abuelo tenía bien planificado su funeral.Qué voz"Qué voz, qué maravilla."
A Jaded LotHoy me terminaba de leer la novela de Doris Lessing El quinto hijo, y también me leía su discurso del premio Nobel, "On not winning the Nobel Prize". Sobre la sobreabundancia de medios (culturales y demás) en Occidente, y qué poco los agradecemos, comparados con la miseria de África, a la que personifica como una joven madre mísera pero llena de aspiraciones, y sedienta de conocimiento. Y de agua. "We are a jaded lot, we in our world – our threatened world. We are good for irony and even cynicism. Some words and ideas we hardly use, so worn out have they become. But we may want to restore some words that have lost their potency." Ojala fuera esa muchacha de la fábula de Lessing la encarnación de África. Aún iríamos bien. Me sospecho que en realidad aún vamos peor, y que la sed es mayormente de agua, sin más. Aunque no lo sé, no he estado en Africa, y espero no ir nunca. Creo que más bien vendrá África aquí—al menos la que más aspiraciones tenga. Viernes, 14 de Diciembre de 2007 10:16. José Ángel García Landa Enlace permanente. Literatura y crítica El email asesinoPrimer thriller ambientado en la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza... que yo sepa, claro, quién sabe lo que nos depararían los archivos de la Historia. Vía Ireth (que también está entre las víctimas). También alguna alumna mía ha pasado el casting. Aclaración: el profesor que no estaba a las horas de tutorías no era yo. Como me saquen les haré un análisis desconstructivista. Ingenieros y filólogas. Es que filólogos hay pocos. Sábado, 15 de Diciembre de 2007 11:22. José Ángel García Landa Enlace permanente. sin tema Más Otitas ProductionsHe encontrado esto en la cámara. Visto que yo no he sido, que Beatriz sale en la película y que Álvaro mira a una persona muy bajita, me inclino a pensar que el cámara es Otas. Más arte experimental: no os perdáis las esculturas cinéticas de Theo Jansen, en este post de Flotación Neutral. Internalizando la interacción Repasando y combinando unos posts y reseñas de principios de año, acabo de colgar en el Social Science Research Network este artículo, "Internalized Interaction: The Specular Development of Language and the Symbolic Order / Interacción internalizada: el desarrollo especular del lenguaje y el orden simbólico."En español: que en el SSRN hay que poner siempre título y abstract en inglés, pero luego el artículo puede estar en una variedad de idiomas. Este artículo ofrece un panorama del desarrollo de la consciencia humana como producto de la intenalización de la interacción comunicativa—desde los reflejos manipulativos de los primates hasta desarrollos culturales avanzados, como el teatro de Shakespeare, la Internet, o los gestos que hacemos cuando tenemos que pisar un suelo fregado. Como siempre muerdo más de lo que puedo masticar, pero ahí queda el intento. Por cierto, compruebo que ya llevo más de 50 descargas de artículos en el SSRN. Ahí se distinguen visitas al abstract de descargas de tu peipa. Lecturas efectivas de los artículos, seguro que son muchas menos, sobre todo porque muchos usuarios anglófonos no habrán procesado eso de que el artículo esté en español. Y lecturas con comprensión e interacción todavía menos, supongo. Nada, que hay sobreabundancia de medios y escasez de tiempo que dedicarle a tanta oferta enredada. Si al final resultará que con tanto medio de por medio aún tendremos que ir a los congresos especializados, arrastrando nuestro cuerpo in the flesh por la superficie rugosa del planeta, para tener una audiencia de diez o doce personas que nos oferten igualmente su tiempo real y no virtual... Y los que no somos especializados, sino tendentes a la combinatoria itinerante, pues ni congresos especializados tenemos. Nos quedaremos en el blog, medio ambiente natural de las asociaciones de ideas, e interactuaremos con nuestras propias sinapsis y con visitantes selectos o personas de Porlock que nos interrumpan el stream of consciousness. Domingo, 16 de Diciembre de 2007 11:31. José Ángel García Landa Enlace permanente. sin tema Ojala fuera ciertoEs dudoso que valga la pena ponerse a escribir ninguna reseña de una película taquillera, cuando en la Internet Movie Database ya te ofrecen una colección entera de reseñas más amplia de las que te dan ganas de leerte—aunque siempre es entretenido cotejarlas, y de hecho también escribir otra. Te ofrecen además ya toda una página expresa para la intertextualidad de la película, bueno, lo que llaman las "movie connections" (aquí están las de Just Like Heaven), con lo cual el analista no sabe si agradecer el trabajo que se le evita, o si desesperarse y renunciar al ejercicio del análisis. Queda el consuelo de que cada crítica—supuestamente—nos ofrece un punto de vista personal e intransferible. Como por ejemplo el de ver esta película sobre fallecidos que vuelven a la vida justo después de tener una pérdida en la familia, supongo... aunque en eso no voy a entrar. Las escenas de hospital se ven de otra manera, apunto. Ghost es aquí la referencia ineludible, siendo ésta una comedia romántica con aderezos para viudos y corazones magullados en la que hay una historia de amor entre una fantasma (Reese Witherspoon) y un hombre joven (Mark Ruffalo) que lleva luto interno por su esposa, que murió repentinamente de un derrame cerebral. Aunque en realidad es una película más bien como de Meg Ryan—Kate& Leopold también viene a la mente, o Sleepless in Seattle. Bien, pues el fantasma Witherspoon no es de una muerta sino de una médico que está en coma y con animación asistida en el mismo hospital en el que trabajaba. Era una chica que desconocía el amor y vivía para su carrera. Y resulta que el día en que la promocionan, y en que su hermana le iba a concertar una cita a ciegas... plas, accidente y punto. Y coma. Está bien llevado el giro del guión por el cual descubrimos que esa pareja que estaba predestinada a conocerse se conocen al fin, pues el psicoanalista/amigo del viudo era quien le concertaba la cita con la médica a través de su hermana, antigua novia suya. Este giro es un ejemplo de tratamiento del argumento que ayuda a crear trabazón y dar una impresión de inevitabilidad a las casualidades y fantasías de la película—que está bien llevada, como digo. Alquila Ruffalo la casa de Witherspoon, con intención de llevar una vida de couch potato, y allí se conocen en escenas divertidas: ella convencida de que él es un intruso, y negándose a creer que ella misma sea un fantasma amnésico. Hasta que al final no sólo descubren que se gustan, sino que descubren el cuerpo aún vivo de ella en el hospital, y la salvan de ser desconectada por su hermana bien intencionada y por un médico trepa, rival de la comatosa. Naturalmente vuelven a la vida, y aunque vuelve amnésica otra vez, acaba recuperando la memoria y todo acaba felizmente. Están muy bien llevadas las escenas de desencuentros, en las que cada una de los interlocutores copresentes está en una situación comunicativa distinta. Por ejemplo, sabemos que Ruffalo no es un intruso en el piso de la fantasma, pero se nos hacen ver sus respuestas (sorprendidas ante la situación) a través de la percepción aparentemente más racional de ella, con efectos hilarantes. Esto sucede también en escenas tipo "fantasma de Banquo" o tipo Ariel invisible en La Tempestad (Shakespeare innovó mucho en estas convenciones escénicas de realidades superpuestas). En estas escenas, Ruffalo interactúa a la vez con el fantasma Witherspoon, a quien es el único en ver, y con otros allí presentes que se pasman de sus incoherencias y sus acciones extravagantes. Por cierto que cada vez nos vemos más en situaciones parecidas, con la gente que con teléfono móvil (o peor aún, sin él, al menos visible) va hablando con un tercero por las ondas y nos interrumpen la interacción y las reuniones con presencias fantasmales, y no sabemos si nos hablan a nosotros o a quién, o si están del bolo o tienen buena tecnología. Aparte, la película explota hasta la desvergüenza las convenciones de la distorsión retrospectiva: las parejas que rememoran su encuentro siempre leen en el pasado que les llevó a juntarse una especie de oscuras pistas o ironías del destino—y una película romántica se basa en reforzar ese tipo de lectura retrospectiva con un argumento ya diseñado para inspirarla y reforzarla, y reforzar así nuestras supersticiones y rituales narrativos. Tampoco se priva el guionista de hacer un uso indebido de la fantasía fantasmal para atacar a la eutanasia—entre eso y la imposibilidad de hacer el amor con una fantasma (que ni siquiera tiene la ocurrencia de desnudarse para el chico, a falta de pan) queda una película bastante neocón o neopacata. Aquí la paciente en coma aparente está bien viva en tanto que alma, o fantasma, movimiento tramposillo donde los haya, y se nos muestra además al médico partidario de la eutanasia como un interesado en quitar de enmedio concurrencia para favorecer su propia promoción. Y la hermana que daba su autorización era bien intencionada, pero estaba equivocada. En fin, que toda película de fantasmas parte de este axioma, la existencia de almas incorpóreas capaces de interactuar y comunicarse al margen del cuerpo, y de una providencia benevolente que organiza los encuentros y desencuentros a la manera de un guionista de Hollywood. No sé si decir que ójala fuera cierto—pero en todo caso no lo es. Y resurrecciones, pocas. En todo caso se suelen dar las emocionales—y es ésa naturalmente la lectura más favorable de la película, una alegoría o patrón narrativo de las ceremonias de superación del luto. Just Like Heaven. Dir. Mark Waters. Written by Peter Tolan and Leslie Dixon. Cast: Reese Witherspoon and Mark Ruffalo. Dreamworks / Parkes/Macdonald, 2006. Spanish DVD: Ojalá fuera cierto. Dreamworks, 2006. Narcotizados Artículo (y comentarios) de Voto en Blanco: "España: estudiantes narcotizados". En el doble sentido de la palabra. A veces nos hemos preguntado sobre el nivel de consumo de drogas, ginebras y narcóticos en nuestro entorno laboral, sin llegar a conclusiones claras. Aunque algo narcotizado sí que parece el personal, sí. Y poco dado a disentir con nadie. Y no sólo los estudiantes, ni mucho menos. Lo que no sé es con qué se droga la gente: quizá sea la televisión el narcótico más potente. O ya me dirán.Lunes, 17 de Diciembre de 2007 09:55. José Ángel García Landa Enlace permanente. sin tema Información de ComisionesCC.OO informa: Se ha publicado el Acuerdo del Consejo de Universidades con la designación de las comisiones de acreditación nacional, en el BOE 299 de 14 de diciembre. http://www.boe.es/boe/dias/2007/12/14/pdfs/A51424-51428.pdf Se han aprobado las condiciones de los planes de estudios de los títulos oficiales de Grado para el ejercicio de las actividades profesionales reguladas de Arquitecto, Arquitecto Técnico, Maestro en Educación Infantil, Maestro en Educación Primaria, Médico, Profesor de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanzas de Idiomas y Veterinario, en el Consejo de Ministros celebrado el 14 de diciembre. http://www.la-moncloa.es/ConsejodeMinistros/Referencias/_2007/refc20071214.htm#T%C3%ADtulos En Filología Inglesa, para quien le dé pereza mirar, se ha nombrado a Román Álvarez y a Fernando Galván, para la comisión de acreditación para profesores Titulares de Universidad. Para la comisión de acreditación de catedráticos, se ha nombrado a Susana Onega. Visto que en los últimos cuatro años he presentado no menos de veinte denuncias, recursos y pleitos contra decisiones administrativas tomadas por Susana Onega o inspiradas/alentadas por ella.... ... mejor me abstengo de intentar acreditarme en esta sesión, ¿no? Nought but Shows (Music for a While)Más Dryden y más Purcell. (Aunque a quién le importa el pobre Dryden en este siglo...). Esta canción, "Music for a While", es de una escena en la que se invoca a un espíritu para que haga su aparición, en el Oedipus de Dryden y Nathaniel Lee, y la cantó memorablemente Alfred Deller: Hubo una anécdota (sangrienta) durante la representación original de esta obra. Según Margaret Campbell (Henry Purcell, Glory of His Age, p. 196) "como si la obra misma no fuese bastante horripilante, parece que el público también contempló una muerte inesperada y accidental en el escenario". Lo cuenta Narcissus Luttrell en A Brief Historical Relation of State Affairs (Vol. 2, p. 593, traduzco): "Estando Sandford y Powell interpretando sus papeles, confundió el primero una daga afilada con una de las que la hoja se desliza dentro del mango, y le metió al otro una puñalada de tres pulgadas de hondo". Es un caso llamativo de esas interferencias entre vida y teatro, donde se juntan dos planos de realidad inesperadamente—el plano teatral se esfuma como el humo ante la irrupción de lo real, pero esa realidad se ve también atacada en su esencia, penetrada del dramatismo y evanescencia de su contrapartida teatral. Para Powell, desde luego, parece que terminaron a un tiempo el teatro de la escena y el de las bambalinas, y una función no debió parecer menos arbitraria que la otra. Hace poco releía The Spanish Tragedy, de Thomas Kyd, releía he dicho. Es una obra que incorpora en su argumento una fusión semejante de planos de realidad. ¿Se inspiraría Kyd en alguna experiencia, propia o ajena, de transición súbita entre la escena y la vida? No necesariamente tan violenta como la escena que crea Kyd, o como el apuñalamiento del actor Powell. La dimensión dramatúrgica de la vida es especialmente visible para un dramaturgo, y situaciones como los ensayos, o la periferia de las representaciones, proporcionan abundantes ejemplos de rupturas de marcos, de fenómenos situados en un espacio indeterminado entre la realidad y la ficción (esos besos de mentira, pongamos) o de transiciones imposibles entre dimensiones paralelas, entre los mundos imaginarios y la carne sólida. The Spanish Tragedy es la historia de una venganza, y la venganza se lleva a cabo durante la representación de una obra dentro de la obra. Las víctimas de la venganza son quienes interpretan esa obra, en la que deben morir: el vengador Hieronimo, un aristócrata, se finge loco para llevar a cabo su venganza contra Balthazar y Lorenzo, los asesinos de su hijo Horatio. Los ha convencido (un tanto implausiblemente) para que actúen en una obra que se va a representar en la corte ante los reyes. En la obra actúa también Bellimperia, novia de Horatio, que había sido violada por uno de los asesinos. Hieronimo les asigna unos papeles en la tragedia de Solimán y Perseda—en la que Solimán hace matar al novio de Perseda, Erasto, y es a su vez apuñalado por ésta, que luego se suicida. A los asesinos a quienes van a castigar se les asignan los papeles de Solimán y del novio de Perseda; el propio Hieronimo hace de sicario para vengar a su hijo, y Bellimperia apuñala a su violador que intepretaba el papel de Solimán: Hieronimo (como sicario)— Erasto, Solimán te saluda, Y te hace saber por mí la voluntad de su alta majestad que es, que debes ser así tratado. [Lo apuñala] Bellimperia (como Perseda)— ¡Ay de mí! ¡Erasto! Mira, Solimán, han matado a Erasto! Balthazar (como Solimán)— Pero está vivo Balthazar para consolarte. Hermosa reina de la belleza, no muera tu favor, Sino contempla su dolor con ojo clemente Dolor que aumenta con la belleza de Perseda, Si por Perseda su dolor no es liberado. Bellimperia (como Perseda)— Tirano, desiste de solicitar vanas demandas Despiadados son mis oídos a tus lamentos, Como es de vil y cruel tu carnicero, Que ha hecho presa en mi Erasto, caballero inocente, Pero con tu poder tú piensas que puedes ordenar, Y a tu poder Perseda obedece: Pero si pudiera, así vengaría Tus traiciones en tu persona, príncipe innoble: [Lo apuñala] Y sobre sí misma se vengaría de esta manera. [Se apuñala a sí misma] Rey— Bien dicho! —Viejo mariscal, ha estado muy bien. Hieronimo— ¡Pero Bellimperia interpreta bien a Perseda! Virrey— Si esto fuera en serio, Bellimperia, tratarías mejor a mi hijo. Rey— ¿Pero ahora qué sigue para Hieronimo? Hierónimo— Pues esto sigue para Hieronimo: Aquí interrumpimos nuestros variados idiomas Y así concluyo en nuestra lengua vulgar. Quizá penséis—pero de nada sirven vuestros pensamientos— Que esto está fingido de modo extraordinario, Y que hacemos como todos los trágicos: Morir hoy (imitando en nuestra escena) La muerte de Ayax, o de algún noble romano, Y un minuto más tarde levantarnos, Revivir para complacer al público de mañana. No, príncipes: sabed que soy Hieronimo, Padre desesperado de un hijo desdichado, Con la lengua afinada para contar su último relato, No para excusar los fallos de la obra. Obsérvese que aun dentro de la obra dentro de la obra hay un nivel más de ficción, pues Bellimperia/Perseda dice que mataría a Solimán así "si pudiera" (y lo hace)—con lo cual la misma obra dentro de la obra vuelve a reflejar la ruptura de marcos que se produce en The Spanish Tragedy—un efecto buscado sin duda por el autor Hieronimo. Hieronimo es sin embargo también uno de los sorprendidos por el final, pues en la versión de la tragedia que escribió había cambiado ex profeso la historia para que Bellimperia no muriera (como si a estas alturas la mezcla de realidad y ficción fuese inevitable y la actriz fuese a morir inevitablemente con el personaje—) pero sin embargo Bellimperia improvisa y decide incluirse en la obra y morir de este modo tan teatral. No tenemos noticia, sin embargo, de ninguna actriz que se haya suicidado interpretando el papel de Bellimperia. Termina la obra con el suicidio del propio Hieronimo: Autor y actor en esta tragedia, Con su última fortuna agarrada en el puño, Y que va a concluir su papel con tanta decisión Como cualquiera de los actores que antes han pasado. Y, gentil público, así termino mi drama, No me apremiéis a más palabras, nada más tengo por decir. Y como para subrayarlo, se arranca la lengua de un mordisco y la escupe. Este Kyd era tremendo. La escena de la obra dentro de la obra (La muerte de Gonzago o La ratonera) en Hamlet es heredera directa de esta obra de Kyd: Pero más ambicioso es Shakespeare cuando la ruptura de marcos y la precariedad ontológica no quedan restringidas al interior de la obra, y contenidas con la última barrera de seguridad (es decir, el sentido que el público tiene de la diferencia entre su propia sustancialidad y la convencionalidad del teatro). Cuando todo el mundo queda proclamado teatro, según rezaba el lema del teatro del Globo ("Todos actuamos como un actor"), o cuando la evanescencia de la ilusión dramática parece desbordar del escenario como humo escénico, y extenderse entre el público, y desparramarse por el mundo. Habría que recordar aquí que un cañonazo de mentira incendió de verdad el teatro del Globo en 1613, a modo de despedida alegórica de la carrera de Shakespeare en una de sus últimas obras, Enrique VIII, o Todo es Verdad. Otra despedida metadramática célebre, en otra obra tardía, es la que se da en La Tempestad. Allí la magia de Próspero ha actuado a modo del ilusionismo del dramaturgo, creando ficciones a partir de la nada, visiones y tempestades imaginarias, o incluso (de nuevo) montando una obra dentro de la obra, esta vez una mascarada interpretada por espíritus incorpóreos. La representación de la mascarada es interrumpida bruscamente por Próspero, para sorpresa de su mínimo público, la pareja que forman Ferdinand y Miranda. A quienes así les explica Próspero: Terminó nuestro espectáculo. Estos actores nuestros, Como os había avisado de antemano, eran todos espíritus, y Se han disuelto en aire, en aire tenue, Y, como la trama insustancial de esta visión, Las torres que se alzan a las nubes, los palacios magníficos, Los templos solemnes, el gran orbe mismo, Sí, y todos los que lo han de heredar, se disolverán Y, esfumados como este show inmaterial, No dejarán ni rastro de sí. Del mismo material somos Del que están hechos los sueños, y nuestra vida pequeña Empieza como acaba, durmiendo. —Una fusión reflexiva de los niveles de realidad que hace temblar la sustancia no sólo de Miranda y Ferdinand, sino también de los espectadores reales y la del gran teatro del Globo, y el otro orbe, y nos incluye hasta a nosotros, los que lo hemos heredado ahora que de Shakespeare y sus contemporáneos no queda ni rastro. Intacto queda aún, sí, su obra, La Tempestad, precisamente por estar hecha de texto, de esa sustancia inmaterial que mejor resiste el paso del tiempo, y mejor se reencarna. Pero también ese material etéreo desaparecerá, and leave not a rack behind—que nadie lo dude. Entretanto, music for a while— When I consider every thing that grows Holds in perfection but a little moment, That this huge stage presenteth nought but shows Whereon the stars in secret influence comment; When I perceive that men as plants increase, Cheered and cheque'd even by the self-same sky, Vaunt in their youthful sap, at height decrease, And wear their brave state out of memory; Then the conceit of this inconstant stay Sets you most rich in youth before my sight, Where wasteful Time debateth with Decay, To change your day of youth to sullied night; And all in war with Time for love of you, As he takes from you, I engraft you new. (Shakespeare, Sonnet XV) Martes, 18 de Diciembre de 2007 20:12. José Ángel García Landa Enlace permanente. Literatura y crítica TNN: Txto Nred Norreglamentado![]() Interesante el artículo de Tim Shortis "Revoicing Txt: Spelling, Vernacular Orthography and 'Unregimented Writing'''—que abre el volumen The Texture of Internet: Netlinguistics in Progress. En la era post-imprenta de escritura no estrictamente reglamentada en los contextos informales, las prácticas ortográficas asociadas con la era de la imprenta parecen estar dando paso a un sentido más laxo y más permeable de lo que se entiende por ortografía. La ortografía se está convirtiendo en un despliegue de elecciones tomadas sobre una gama de opciones que incluyen la forma inglesa estándar entre otras. Es un asunto de adecuación e identidad más que una cuestión de rectitud y uniformidad. Se trata de un desplazamiento a un modelo de la ortografía como herramienta semiótica adaptada y flexionada por los usuarios para re/hacer sus sentidos y posiciones identitarias. Es un modelo análogo a la definición que da Street de la "alfabetización ideológica", en la que las opciones literarias pueden entenderse únicamente en términos de sus funciones sociales y contexto. (no como una reglamentación autónoma, reglamentación por la reglamentación misma). (Street, 1993). (Shortis 17).
La emergencia del símboloMe releía (releía digo) hoy un interesante artículo de Richard van Oort sobre "The Cognitive and Anthropological Origins of Narrative" (2001), que retoma ideas de Terrence Deacon y de Mark Turner (nota 1) sobre el origen y naturaleza cognitiva de la narración. Turner basa la narración en maniobras cognoscitivas más básicas: reconocimiento de secuencias de acontecimientos, intencionalidad de acciones, identificación de procesos, "pequeñas narraciones" que son también parte de la base cognitiva de otras especies distintas a la humana. Pero para van Oort no queda explicada con eso la especificidad humana de la narración. Deacon proporciona una clave asociando (como Ricoeur había hecho, siguiendo otra línea de indagación) narración y metáfora, o más bien, la capacidad simbólica de la narración para asociar unos sentidos con otros, con las fusiones y desplazamientos conceptuales que caracterizan al pensamiento simbólico. Establece Deacon una jerarquía entre los tres tipos de signos distinguidos por Peirce (iconos, indicios y símbolos), una jerarquía que podemos calificar de emergente, pues la generación de los signos más elaborados (los símbolos) descansa sobre los procesos mentales necesarios para esas actividades semióticas más básicas que son la identificación de iconos y de indicios. Los gritos de los primates, por ejemplo, son indiciales: aunque pueden ser distintos para referirse a distintos depredadores, no son lenguaje porque van estrechamente ligados espacial o temporalmente a la presencia de su referente. No los emplean los monos para hablar de depredadores cuando los depredadores no están allí. El símbolo es un signo más elaborado, que tiene según Deacon una doble referencia—doble, un fernómeno emergente podríamos llamarlo, que descansa sobre una referencia simple más elemental. El símbolo se refiere tanto a su objeto como a otros símbolos—un poquito a la manera de lo que Jakobson llamaría función poética. Es esta poiesis la que desvincula al símbolo de su asociación directa con un estímulo, y permite la referencia a entes imaginarios, no presentes, significados. La capacidad de ficción (o la capacidad de mentir, que diría Umberto Eco) es por tanto crucial en la disociación de signo y estímulo que requiere la aparición de la inteligencia humana. Esta disociación querría relacionarla yo con la idea de "reproyección" a la que aludía en mis comentarios a la teoría del origen del lenguaje de Arbib (nota 2). La emergencia del símbolo ha de asociarse al desarrollo de procesamientos cognitivos reflexivos, que generan imágenes autónomas que regulan la comunicación entre distintas funciones cerebrales. A su vez, estas imágenes pueden estar asociadas a los procesos comunicativos interactivos, por ejemplo los que surgen de la acción de las neuronas espejo. El procesamiento simbólico debería entenderse como un fenómeno que surge tanto de la autocomunicación del sujeto (o de partes de su cerebro o procesos cerebrales unos con otros—de la necesidad de asociar la boca con la mano, por ejemplo) como de la comunicación entre sujetos. La comunicación interna y la externa no están aisladas, sino estrechamente involucaradas una con otra.; se retroalimentan, y es por eso que la complejidad de la elaboración de símbolos comunicativos "públicos" se traduce en una mayor complejidad de los procesos mentales del sujeto. Las estrategias desarrolladas para crear y sustentar símbolos autónomos (no indiciales, sino que reposan sobre estructuras simbólicas previas) sirven a su vez para crear sentidos y modalidades de procesamiento más complejas. Tal es el funcionamiento, por ejemplo, de la intertextualidad en la literatura evolucionada. Y estas estructuras simbólicas permiten el desarrollo no sólo de procesos mentales más complejos, sino también de acciones simbólicas colectivas más elaboradas. El desarrollo posible de una literatura en Second Life, pongamos—como ejemplo quizá extremo de desplazamiento simbólico. Y las narraciones, y las técnicas narrativas asociadas al desarrollo de sus tradiciones, son una de las maneras más elaboradas de crear espacios simbólicos para unificarlos, desplazarlos, o manipularlos. Una teoría de la narratividad emergente, por tanto, continúa y complementa la teoría del simbolismo emergente. ——— Nota 1) Terrence Deacon, The Symbolic Species: The Co-Evolution of Language and the Brain (New York: Norton, 1997); Mark Turner, The Literary Mind (Oxford: Oxford UP, 1996). Nota 2) Ver mi artículo "Internalized Interaction: The Specular Development of Language and the Symbolic Order / Interacción internalizada: el desarrollo especular del lenguaje y el orden simbólico." (PDF en el Social Science Research Network). Mathieu&MathiasHoy dos cantantes francesas. A Mireille Mathieu recuerdo haberla oído toda la vida, pero la primera vez que la ví cantar era en Francia, a principios de los setenta, viendo la tele en casa de los abuelos. Esta canción "On ne vit pas sans se dire adieu" es de 1975. La historia, "ton service", etc.,... pasaría diez años más tarde. La segunda cantante, Gribouille, se suicidó muy joven, pronto hará cuarenta años. De ella no oí nada hasta esta canción, "Mathias" hace unos diez años, pero es de esas voces que te dan la sensación de que estaban en algún lugar de tu persona, esperando el momento de manifestarse. Últimamente comienza a manifestarse por YouTube, ce lieu hanté par les fantômes du passé. Decía Chatterbox Extracto de mi Chatterbox o miniblog dentro del blog Vanity Fea:JoseAngel: Para celebrar a mi manera la nueva ley del canon digital, me he comprado unos CDs (legales), cinco de Emmylou Harris y uno de Marlango. Por el puro gusto de subvencionar a quien me dé la gana. 21 dic 07, 18:59 JoseAngel: Creo que me voy a pasar a dar las clases en español, como dice el Rectorado que hacemos, a ver si así me explico más. 21 dic 07, 18:58 JoseAngel: Buenas medias en educado, cumplidor, etc. etc. - pero en lo referido a si mis clases son útiles, interesantes o explicativas, saco por debajo de la media de mi centro y departamento. 21 dic 07, 18:57 JoseAngel: Recibimos las encuestas de evaluación. Nada de tirar cohetes. Aunque me aprueban sobradamente, nada de tirar cohetes. 21 dic 07, 12:34 JoseAngel: Le ha llegado al abuelo por fin su tarjeta sanitaria. 19 dic 07, 17:59 JoseAngel: Hale, me voy a dar la última clase del año. 17 dic 07, 12:31 JoseAngel: Eusko Alkartasuna, o sea, el gobierno vasco, ovaciona a Pernando Barrena. ¿Hace falta más claridad? El terrorismo tiene apoyo popular e institucional. El éxito es rotundo. Como se ve es también un monólogo, dentro de un monólogo. ¡Vivan las redes sociales! PS: Otra de redes sociales. Estaba en esto y entra Pibo a las once en pijama: - Papá, te has olvidado de venir a darnos besito. Estabas con el ordenador: lo sabía. - Huy sí. Es que se me ha ido el santo al cielo con el ordenador. Pero Ivo, que son las once. - Habías dicho un minuto. Yo me quedaría despierto media noche hasta que vengas. - Cómo eres, Pibo. Gracias por avisarme, bonito. - Papá, me parece que tú sin el ordenador no eres nadie. - Jaja, y cómo lo sabes. Oye, Otas, ¿y tú qué me dices, bonín? - Que estabas con el ordenador: lo sabía. Que sin un minuto de ordenador te morías. FeliciteishionsFelicidades a todos mis lectores por el solsticio invernal / cumpleaños de Cristo. (A las lectoras las felicito otro día). Si me atengo al contador de visitas deben ser los lectores felicitados más de los que normalmente imagino, o en todo caso más de los que se manifiestan. Igual se sienten obligados a ponerme un comentario contestando "gracias", jeje—es broma, no os molestéis, ni tampoco os molestéis. Qué cosas, en cuestión tarjetas navideñas estoy bajo mínimos; me llegan bastantes en concepto de Sr. de Penas, pero lo que es "a mí - a mí", me felicitan desde hace años tres o cuatro personas nada más, viejos conocidos con quienes no tengo más contacto: una pareja de gays mayorcitos, y también una antigua alumna... También una ex me felicita a veces—y se me alteran súbitamente las pulsaciones. Si a eso le sumamos una felicitación que me ha llegado de Albert Rivera, el hombre desnudo de Ciutadans (—quizá más abrigado por estas fechas: ¡gracias, Albert!) y la del presidente del Corte Inglés, pues somos realmente una extraña pandilla. Aunque habría que ver juntos a los felicitados lectores de este blog para ver otra colección de gente diversa, supongo. También habría que ver, por el ojo de la cerradura de la mente, a los grupitos y familias que se reunen efectivamente sólo por Navidad, agregaciones de personas a veces igualmente arbitrarias. Nos atenemos a nuestro grupito y nos deja de parecer improbable: los demás son cosas que sólo existen en la imaginación. ![]() Como tantas otras maneras de pasar las navidades, posibles sólo como ejercicio cerebral. Atención, pregunta (dijo Cormac McCarthy)—¿cómo se distingue lo que nunca ha sido de lo que ya se sabe que nunca será? Y qué vueltas mentales en la sala de los pasos perdidos, a la hora de mandar una felicitación a tal o cual persona, si será adecuado, si habrás encontrado el tono apropiado, si habrán recompuesto el ambiente en la pareja para mandar recuerdos a los dos o no, si enviar una felicitación que quizá sea la última, o no, si se va a malinterpretar o va a parecer intrusiva tu felicitación, si conviene pasar por casa de tal o de cual, glubs... Las redes sociales son terreno minado. ¿Cómo aburrirse en Navidad, con este First Life hiperrealista? Y eso que ni siquiera he empezado a poner el belén, que es otro aliciente para mis compañeros de piso. ("¡Mira, somos papanueles!") Pobre realidad
Saco a ventilar a los niños, después de ver un vídeo de Conectados y su ración de tele. Pero aún quieren más, y van lamiendo escaparates viendo lo que proyecten ahí en las teles que venden. Cierto es que dos teles juntas echando la misma imagen atraen la vista más que una—quizá el doble. Y tengo esta conversación fenomenológica con Álvaro: Quema de brujas en LogroñoSon ciudades de larga memoria, donde las familias se observan mutuamente entre visillos, y la información va pasando de generación en generación. Hablábamos del gran auto de fe de 1610 en el curso del cual se redactó un sumario de doce mil folios y se interrogó a miles de personas. Algunas acabaron en la hoguera. "Yo sé dónde las quemaban. Es que tengo un recuerdo." Recuerda cuando era pequeña, y que era el día de su primera comunión, lo recuerda porque en los años sesenta se llevaba a las niñas más que arregladas—le había puesto su madre una diadema con flores, y el velo, y para que todo se tuviese bien, unas horquillas que apretaban lo suyo, todo tenso—que le hacía tener la diadema bien clavada en la cabeza bien presente, y buenas ganas de que acabase todo para quitársela de una vez. E iban en expedición familiar disgregada, a Santa María de Palacio, la iglesia que está a la entrada de la ciudad, al lado del puente viejo del Ebro. No sabe por qué se adelantó con la novia de su tío, y ésta la llevó de propio por la calle Ruavieja un poco más lejos de la iglesia, justo fuera de la ciudad, donde ahora empieza el parque del Ebro y está el puente de hierro. —Mira, ¿ves ahí abajo? Allí mismo quemaron a unos parientes nuestros. La Búsqueda: El diario secretoTemblaba yo cuando nuestra asesora cinematográfica ha elegido esta película para los niños, siendo una continuación/variación de otra, y con una intriga de historia-ficción demasiado complicada para mentes de críos... pero no, se lo han pasado genial con las claves y las persecuciones y las disparatadas pistas del tesoro. Así que con críos se puede ir. Y es de Disney, o sea que hasta las parejas de separados y divorciados se acaban reconciliando. El cartel muestra a Nicolas Cage en plan Estatua de la Libertad. Y además del ésta, desfilan por aquí todos los iconos patrios, y más. El asesinato de Lincoln. La otra Estatua de la Libertad, la de París. El palacio de Buckingham (—la pérfida Albión que ayudaba a los sudistas, faltaría más). La Casa Blanca. El Despacho Oral, con intriga erótica/no sexual incluida. Roosevelt. Kennedy y John-John. La Biblioteca del Congreso. El monte Rushmore... Vamos, que no se empachan de provocar un empacho. Y se descubre la perdida ciudad de oro de las leyendas, que está bajo el monte Rushmore, y da lugar a abundantes Indiana Jones antics entre las antiques. Pero ojo: que mayor icono es el Presidente. La peli pertenece al género de la Presidentolatría—como Independence Day o Air Force One, casi casi. Aquí el presidente de los EE.UU. no da puñetazos a los terroristas, ni derriba platillos volantes en su jet (cuesta creer que nos logren vender estas cosas, ¿eh?) pero hace algo que últimamente parece más de ciencia ficción: es un tipo culto y sutil. Por otra parte, todos los presidentes lo son, según esta película. Llevan entre todos un libro secreto (que no es un diario, para nada) donde se pasan los gajes del oficio que sólo otro presidente podrá leer. No me he enterado bien de lo que había en la página 47, algo que debía remediar Nicholas Cage a cambio de consultar unas pistas para el tesoro que había en otra página... Y, en fin, que se ayuda a crear mito de lo que hubo, y de lo que no hubo. Esa soñada civilización avanzada en la antigua América. Tan ficticia como la capacidad craneal sobrehumana de los presidentes. Claro que con retrato de veinte metros en piedra, y con el guionista a su favor, cualquier presidente puede parecer un hombre de talla, en lugar de un caradura. Y de eso se trata, sobre todo, de crear devoción icónica y sobrecogimiento instintivo ante la historia viviente. (Como sucede aquí con el signo del Zorro, o la N napoleónica tumbada, sueños de gloria). Recomiendo como antídoto, para reducir las cosas a su justa proporción, el cuento "The President", de Donald Barthelme, en Unspeakable Practices, Unnatural Acts. La Búsqueda: El Diario secreto. Director: Jon Turteltaub. Interpretes: Nicolas Cage, Diane Kruger, Justin Bartha, Jon Voight. Disney, 2007. Huesos de dinosaurio en la Luna Vale, el título es sensacionalista, pero es que esto es un blog. Y los tipos que lo dicen son científicos—al menos el que lo dice es un científico (Peter Ward, de la Universidad de Washington) en conversación con Carl Zimmer, autor del blog de divulgación científica The Loom. Me refiero a su videoconversación sobre "Mass Extinctions" (en inglés) en bloggingheads.tv, un sitio muy interesante. Me ha impactado siempre el tema de la extinción masiva por catástrofe cósmica. Aquí hablan de estas extinciones desde el punto de vista geológico, de Alvarez y la verdad incómoda de los dinosaurios, del bólido de Tunguska, de la extinción del Pérmico, de la posibilidad de que un asteroide termine con la especie humana. Del calentamiento global—y hasta de Bruce Willis, que tuvo algo que ver con un impactos profundos. Del proyecto Spaceguard. Y de esos huesos de dinosaurio en la Luna. A quien le vaya el tema, también le recomiendo la novela de Arthur C. Clarke, The Hammer of God.Lunes, 24 de Diciembre de 2007 12:17. José Ángel García Landa Enlace permanente. Ciencia y tecnología Pinker contra LakoffA falta de un diálogo en directo o un mano a mano entre Steven Pinker y George Lakoff que contraste sus visiones de la lingüística cognitiva, aquí hay un vídeodiálogo entre John Horgan y George Johnson: "Are metaphors a cage or a key?" (me encanta la reflexividad del título)—comentando algunas ideas del último libro de Pinker, The Stuff of Thought: Language as a Window into Human Nature, y situándolas en la tradición del debate contra teorías de determinismo lingüístico anteriores a la de Lakoff, como la de Sapir-Whorf. Deep Impact A resultas de esta conversación y aprovechando que la ví durante una razzia por MediaMarkt, me compro y reveo Deep Impact, una película coetánea y con el mismo argumento prácticamente que el más conocido Armageddon de Bruce Willis. Esta sin embargo no pertenecía tanto al género aventuras como al género catástrofe - y - respuesta - de - diversas - personas - en - circunstancias - y - líneas - argumentales - diferentes. Aunque son géneros permeables, claro. Era por tanto algo más realista que Armageddon, y de hecho tuvo un impacto suficiente como para que los americanos nombrasen Deep Impact a una misión espacial auténtica que hace un par de años llevó a una sonda a lanzar experimentalmente un misil contra un el cometa Tempel 1 (juio de 2005).La película alterna las historias de diversas personas que ante la perspectiva de la destrucción total de la civilización y quizá de la humanidad, reaccionan de maneras diversas. Algunos morirán de hecho—entre ellos los astronautas de la misión Ulises que optando por el suicidio consiguen destruir la mayor parte del asteroide que se acercaba a impactar con la tierra. Una divorciada solitaria interpretada por Vanessa Redgrave se suicida. Su hija (Téa Leoni) se reconcilia en el último momento con su padre, y mueren juntos en una playa donde habían sido felices toda la familia un verano—parece que las reconciliaciones simbólicas de divorciados y el consiguiente retorno a las esencias son un mensaje importante en mucho cine americano del ala patriótica. Esta película también pertenece al género presidentólatra. El presidente es (cómo no, siendo Morgan Freeman) un hombre de conciencia y sentimiento, y un guía práctico y espiritual para su nación en tiempos difíciles, a la manera cinematográfica que tan bien interpretaba Ronald Reagan, y que naturalmente es copiada por la realidad, con sus limitaciones, cuando la nación sufre de hecho su Deep Impact y Bush sale a hablar de momentos cruciales y confianza en las propias fuerzas. También vemos en directo la destrucción de símbolos patrios (a la manera de El día de mañana o de las películas de la Tercera Guerra Mundial)—y de un modo que no permite leer esta película sino como un anticipo del 11-S, o del 9/11 como lo llaman por allí. Pánico de las masas, muerte de inocentes, caída de las más altas torres, caos en la urbe, serenidad y firmeza en los líderes, rearme moral, reconstrucción y fe en la continuidad de la patria. Si es que la experiencia norteamericana está orientada y educada por el cine. Casi podemos sentir la cuenta atrás para la gran explosión en la que los protagonistas escapan en el último momento aunque peta todo tras ellos. Esperanza siempre queda, pero para los que sobreviven. Al menos esta película es sufientemente honesta para presentarnos algunos de los millones de muertos que menciona: pero son todas muertes éticas y aceptadas: narrativizadas, vamos, presentadas como un final previsto y elegido. Las muertes caóticas, o inmorales, desaparecen del horizonte—aquí oímos hablar de saqueos, disturbios, y peleas, pero no los vemos. Ateniéndonos a la lectura 11/S, hay una curiosa simetría: aquí los pilotos suicidas son los buenos, pilotando una Atlantis mejorada contra el cometa, y no los malos (Atta & Co.) atacando con aviones/bólidos y llevando un cargamento de rehenes. La historia a veces no se priva de ironías crueles. Pero en conjunto la experiencia premonitoria es análoga a la histórica, tal como la encauza la ideología oficial. La catástrofe colectiva es ante todo una experiencia moral, si no religiosa ("with God on our side")—a eso se refiere ese "Heaven and Earth are about to colllide", a un nuevo renacer a la fe o al patriotismo, tan mezclados en el país que confía en Dios hasta en el dólar. Es América, como nuevo pueblo elegido, quien organiza en la película una nueva arca de Noé, que por suerte no será necesaria. También es cierto que se nos dice que otras naciones, según sus propios criterios, toman sus propias medidas. Pero la opción de América es regresar al origen, interpretar la catástrofe como un nuevo diluvio, y tomarla como ocasión para un renacimiento moral. Y reafirmarse una vez más como el pueblo elegido, y protagonista principal de la Historia. Y allí está el mensaje principal de la película: quien tiene la fuerza (nuclear) y la supremacía tecnológica, tiene el protagonismo moral. Los demás serán comparsas—América decidirá. Y estas historias de amenazas cósmicas, cuya realidad sigue siendo una incógnita, tienen sin embargo un potente papel ideológico: moralizan y justifican el armamento atómico y las inversiones masivas en investigación aeroespacial y nuclear. También, más indirectamente, la teoría de que es América quien debe mantener esa supremacía. Van unidas la potencia de fuego nuclear y el retorno a la inocencia, el renacer espiritual. Aunque todos sabemos que estas armas no se han hecho precisamente para volar cometas. Deep Impact. Dir. Mimi Leder. Written by Bruce Joel Rubin and Michael Tolkin. Cast: Robert Duvall, Tea Leoni, Elijah Wood, Vanessa Redgrave, Maximilien Schell and Morgan Freeman. Music by James Horner. Special effects Industrial Light & Magic. Ed. David rosenbloom. Prod. des. Leslie Dilley. Photog. Dietrich Lohmann. Exec. prod. Steven Spielberg, Joan Bradshaw and Walter Parkes. Prod. Richard D. Zanuck and David Brown. USA: Dreamworks / Paramount / Amblin, 1998. Spanish DVD: Deep Impact. Madrid: Dreamworks Home Entertainment, 2006. Navidades tristesAlgunas salen más apagadas que otras, qué se le va a hacer. ![]() Ps. Acababa de poner este crismas cuando nos comunican la muerte de Luis Vicente, el padre de Pilindrín. Es el tercer consuegro de mis padres que muere estos últimos meses. Los nietitos Elsa y Marco se quedarán sin conocerlo, pues aún no han llegado al umbral de la memoria. La implacable incertidumbre de lo cotidiano Una frase ésta, "la implacable incertidumbre de lo cotidiano", que me recuerda a La insoportable levedad del ser—película que había comprado con intención de regalarla a alguna amiga con bombín. La frase viene de aquí:"Tal como Ulrich Beck definió el riesgo, los bloggers se ocupan de los peligros y de las inseguridades inducidos por las interminables olas de la modernización. Lo que se bloguea es la incertidumbre implacable de lo cotidiano. Mientras que los empresarios colonizan el futuro, repletos de alucinaciones colectivas, los bloggers exponen el presente que ellos mismos captan." Que a su vez viene del interesante artículo de Geert Lovink "Blogging: The Nihilist Impulse" / "Bitácoras: el impulso nihilista" (traducción corregida arriba y más que habría que corregirla). Si bien oscila Lovink entre el Escila de la generalización panorámica y el Caribdis del impresionismo nihilista que denuncia, sí reconozco allí algunas reflexiones relevantes para repasar las líneas de puntos de la blogosfera, que uniendo muchas vanidades nos dibujan aquí la figura del eterno Nihilismo Contemporáneo. " 'Networking begins and ends with pure self-referentiality', añade Friedrich Kittler, y esta autopoiesis no es tan evidente en ninguna parte como en la blogosfera." Especialmente aquí, donde los autoenlaces superan con mucho a los enlaces. Para que quien me quiera poner verde se documente, este artículo: soy un síntoma, nomás. Aunque también soy, cómo no, una excepción a mucha de la sintomatología allí detectada. Estoy repasándome mi post sobre el blog como ensayo para colgarlo en el SSRN. Y como planes festivos, esta tarde pensamos ir a ver Soy Leyenda. Leyendo estoy, por cierto, una novela de temática muy parecida: The Road, de Cormac McCarthy. Altamente recomendable para enfrascarse en el paisaje nihilista, o en el desierto de lo Real, ese que decían Morfeo y Zizek. Himno de la Universidad, version King AfricaSi es broma, no es broma mía, lo juro y lo asejuro. Nos envía el Secretario General de la Universidad el anuncio de un concurso para escribir la letra del himno de la Universidad de Zaragoza. Como no sabíamos que existiese, nos adjunta el mismo en un fichero que nos aclara que es la versión King Africa del mismo. Aquí se puede oír. El toquecillo "ruedo ibérico" que le han dado me parece muy adecuado. Sólo espero que la letra esté a tono y a la altura. Por cierto, la Universidad (el Rectorado) parece que ha decidido optar por el mutismo y no contesta al requerimiento que le enviamos el 4 de diciembre solicitando la aplicación de sus propias resoluciones en lo relativo a la Ordenación Docente de nuestro postgrado. Así que tendremos que lidiar esta corrida en los juzgados, otra vez. Extinción del pingüino ártico Esta otra noticia va más en serio, al menos para los pobres pingüinos del Ártico (Aptenodytes aurorae), especie ya de por sí de existencia precaria (los pingüinos siempre han abundado mucho más en el Antártico). Supongo que con el calentamiento global seguirán, si no han seguido ya, como se dice en esta página dedicada a ellos, los pasos de otras víctimas del calentamiento global, como los escasos (escasos por decir algo) osos blancos de la Antártida. Y que dentro de cinco años es más que seguro que no habrá ni uno. Habrá que hacerlos con Photoshop, como éste que pongo (que por cierto éste sí que parece decidido a ganarse la extinción). I can't coverCasi todas las versiones de Abandoned Love que se ven por YouTube, y empieza a haber unas cuantas, son mejores que la versión original de Dylan. Y mejores también que mi original versión. Aquí hay una muy vivida; al parecer el cantante autorretransmisor se llama Bruce Maclean. Soy leyendaAntes de que alguien me diga que esta vez me he pasado, aclaro que hablo de la película de Will Smith. Está basada en un clásico de la ciencia ficción (Richard Matheson, I Am Legend). Y pertenece a un subgénero especialmente visible esta temporada: la ficción apocalíptica. Hasta en este blog ha estado de moda el tema: por ejemplo en este post sobre la extinción súbita de los dinosaurios y de los humanos. También está visible para mí porque me acabo de leer The Road, de Cormac McCarthy, que tiene un planteamiento casi análogo, si bien más realista. Después de una catástrofe nuclear, los escasos supervivientes en un mundo muerto viajan no se sabe donde, a lo largo de una carretera donde el hombre es un hombre lobo para el hombre. Por efecto de la falta de recursos, de la pura necesidad, y de la naturaleza humana. Más inmediato es el embrutecimiento ambiental en Soy Leyenda, donde un virus ha exterminado al 99% de los humanos y ha convertido a una minoría en monstruos enloquecidos. Y además está Will Smith. O sea, que es una película de zombis (zombis blancos skinheads) porque además sólo salen por la noche. Y ya se sabe lo que dan de sí las películas de zombis, a los que hay que mantener atrancados fuera de la puerta, rematar a golpes crueles, etc. La pura gimnasia de luchar contra estos zombis desplaza el interés central de la película—aunque las escenas de violencia son extraordinariamente efectivas, y no de despreciar. Aunque la película está clasificada para todos públicos, mi acompañanta pasó media película oculta tras las butacas y exigió al salir la devolución de media entrada, pues para ella había media película imposible de contemplar. La tensión se mantiene tanto para Will Smith como para la espectadora oculta tras la butaca. Y donde el guión flojea, eso se hace con trabajo inventivo de dirección y cámara. Muchas escenas, de violencia o no, están filmadas de manera inventiva. Pongamos la escena en que Will ha de matar a su fiel perra, a la que han mordido los perros zombis: se muestra cómo la estrangula sólo enfocándole la cara a él. Y la espectacularidad está asegurada, en un Nueva York invadido por la maleza, con los restos de los últimos embotellamientos y medidas de cuarentena. Pocos saqueos, por cierto. Esta temática es recurrente en la época moderna, al menos desde El último hombre de Mary Shelley, donde una peste exterminaba a tódios. Es característica del género la sensación de sobreabundancia decadente, con los últimos supervivientes perdidos entre un exceso de bienes de consumo o culturales dejados atrás por el mundo que se va desmoronando. El mundo sin nosotros de Alan Weisman— otro título éste que ha hecho furor en el 2007, hablando de cómo sobrevivirían distintos objetos y artefactos culturales actuales si desapareciese la humanidad. Quizá algunos supervivientes a la Peste Negra que diezmó (es un decir, aunque en algunos sitios no fue un decir) la población europea en el siglo XIV, tuvieron esta sensación de un mundo demasiado amplio y con demasiadas cosas, con poca gente entre muchas tumbas. Pero el tema vuelve insistente en la época napoleónica, ligado quizá al primer shock de superproducción causado por la revolución industrial. Y cruzado con la visión de la exterminación masiva de la guerra moderna—los sitios de Zaragoza, etc. Y el descreimiento de un mundo sin dios. Byron tiene un poema sobre la muerte fría del cosmos. Vuelve el mito del último hombre con fuerza renovada en el relato de Jack London "La peste escarlata", que a principios del siglo XX narra el desplome de la civilización occidental, a modo de crisis de sistema y revolución, a principios del siglo XXI. Y de ahí a muchas otras versiones del hundimiento de la civilización, holocaustos postnucleares anunciados en la época de la guerra fría… En los años 70 Marvel tuvo su propio comic del último muchacho sobre la tierra (Claro que estos últimos hombres nunca están solos realmente). La crisis del petróleo nos trajo a Mad Max y a sus nuevos bárbaros motorizados en busca de gasolina. Con versiones incontables en años siguientes, como El cartero o Waterworld de Kevin Costner. Hay todo un subgénero de La Ciudad Invadida por las Tribus,, con visiones postapocalípticas de Nueva York. Quizá la imagen más potente en la consciencia colectiva sea la Estatua de la Libertad semienterrada de El Planeta de los Simios. Y en el XXI la visión pesimista no afloja, si nos atenemos a la tremenda novela de Cormac McCarthy. Presentan ciertos problemas narrativos estas ficciones del último hombre. La tragedia debe tener testigos al margen del héroe trágico (la sola presencia de los espectadores/lectores no parece ser suficiente). Y el tema del último hombre es como digo intratable: siempre ha de quedar la duda de si eres el último o no. Nadie lo sabría realmente, como bien se dice en la novela de McCarthy. Ahora mismo me hablaba mi padre de los viejos que van quedando en los pueblos abandonados: sólo dos octogenarios quedan en Betés. Un mundo que se acaba, me dice. Hay una buena novela ambientada en Ainielle, pueblo abandonado cerca de Biescas: La lluvia amarilla de Llamazares, que trata a la vez del fin de un pueblo y del fin de su último habitante—otra historia del último hombre. El último mohicano. Y es que hay muchas experiencias distintas del fin del mundo, y nunca se está tan solo. En La lluvia amarilla hay fantasmas, como en todo realismo mágico. En The Road hay sueños, recuerdos. Flashbacks en Soy Leyenda. Y aparte están los otros, los que ya no son de este mundo y sin embargo están en él, vampiros, bandidos, hombres de las sombras. Y por fin, como señal de esperanza para la clausura, the good guys, los iguales, los que garantizan la continuidad de la vida y hacen que el final del relato no sea el final del cosmos. Es como digo curioso que (casi) ningún relato del último hombre lo presente realmente como el último. La plaga exterminadora viene a ser en última instancia sólo una severa lección, por un camino erróneo que se emprendió, y la humanidad ha de empezar de nuevo. El Diluvio. El relato que comienza con el fin del mundo (humano, occidental, tradicional…) y abocado a la extinción total, termina con un gesto de esperanza, con el establecimiento de una nueva comunidad, descubrimiento de otros supervivientes, un nuevo comienzo. Es decir, el relato comienza con un final, y termina con un comienzo. Como en todo Apocalipsis, hay un nuevo cielo y una nueva tierra. Y un Nuevo Hombre. Se anuncia un nuevo ciclo de la historia humana. (Last and First Men, fascinante especulación futurista de Olaf Stapledon). Esto aparece sólo apuntado en algunas versiones (como El último hombre). En otras, como en La peste escarlata o la memorable Earth Abides, de George R. Stewart, se nos presenta una teoría de la decadencia y resurgimiento de las civilizaciones. Un poco a la manera del pensamiento clásico, o más bien de su reelaboración en la obra de Vico (Scienza Nuova) que postulaba una teoría protoevolucionista de la cultura, pero no enraizando la naturaleza humana en los animales (lo cual hubiera sido darwinista) sino imaginando sucesivas épocas de decadencia, embrutecimiento y nuevo florecimiento de la civilización. El narrador intradiegético de La peste escarlata, Granser, único testigo vivo de la gran plaga, habla a sus nietos de un mundo desaparecido que a ellos les parece pura ficción. El lenguaje decae, y el conocimiento y la conceptualización; el mundo va degenerando a la época tribal o de las cavernas. Granser ha rescatado una biblioteca, con la esperanza de reconstruir la civilización humana, pero en su vejez le puede la desesperación, y ve como un ciclo estúpido y vicioso esta secuencia inevitable de épocas de civilización y barbarie. Pues la naturaleza y circunstancias humanas tienen un límite: la superpoblación y la dinámica social tienen un límite, y con ellos se topará la humanidad una y otra vez. En Earth Abides, la perspectiva es similar. Como en La peste escarlata, también es una plaga la que ha acabado con la práctica totalidad de la humanidad. El énfasis recae en la supervivencia en un world without us, con abundantes recursos, comidas enlatadas y coches, pero sin habitantes. La reconstrucción precaria de una comunidad con un puñado de supervivientes. Pero pasadas unas décadas, la población ha aumentado, hay pequeñas tribus, y se han ido borrando las huellas de la cultura occidental. El protagonista, uno de los escasos inmunes, es ahora el patriarca de la tribu, leyenda viva, un dios primitivo sobre la tierra para su tribu, y es en la última escena una especie de ídolo senil transportado entre la maleza por sus descendientes, nuevos pieles rojas de una América que ha invertido el proceso de europeización. Es éste un final muy tentador para el imaginario profundo americano, para la mala conciencia de la nación —ver las Crónicas Marcianas de Ray Bradbury para otras alegorías del retorno de los indios exterminados. La Peste Escarlata también es en cierto modo el retorno del Piel Roja (celebrado con ambivalencia por Jack London, ese admirador horrorizado de la llamada de lo salvaje). El final de Soy Leyenda se encamina en otra dirección. Aquí también se reconstruye la comunidad de supervivientes. (No con Will Smith entre ellos, aunque su leyenda perviva). Pero no hay regresión total de la cultura. Los supervivientes viven en un pueblito de Vermont nada menos, rodeado de muralla y defendido con armas automáticas—pero lo que hay dentro es la clásica pequeña comunidad ideal americana, el mito colonial ideal—una comunidad básicamente blanca, rural, y agregada en torno a la iglesia. Back to Basics, el lema vendido por Reagan/Bus a la imaginación americana. El mal surge en la película como resultado accidental de la manipulación genética. Una científica descubre una vacuna contra el cáncer modificando un virus. Y provoca sin buscarlo una pandemia universal que extermina a casi todos, y enloquece a la mayoría de los supervivientes. Conocida es también la oposición de cierta derecha americana a la experimentación con los límites de lo permisible en medicina. Y la película también sigue, sorprendentemente, la genocida convención de Hollywood de que hay que matar al negro bueno, como al malo. Lo que me parece francamente exagerado es que Will Smith se apunte a esta convención. Naturalmente una película de ciencia ficción no traduce ni alegoriza punto por punto un programa político ni un conflicto ideológico o pol,ítico real. Más bien trabaja (de modo un tanto insidioso, podría decirse) creando analogías subliminales, fusionando de manera tendenciosa situaciones y símbolos, y jugando con temores subyacentes y estereotipos desplazados. Pero a veces las líneas ideológicas generales emergen con claridad meridiana en el argumento. Por ejemplo, el rescate de Dios. En principio, Dios no existe: está refutado por el tratamiento que ha dado a los humanos. No se ve muy bien el por qué de esta refutación: Dios siempre ha matado a los individuos, todos y cada uno de ellos, aunque ha conservado a su Pueblo—aunque consista en una sola persona. Pero en fin, la película vuelve a las argumentaciones clásicas de las teodiceas, justificando los Actos de Dios por terribles que parezcan. Aquí Will Smith ha perdido la fe, sobre todo por la muerte de su familia, pero al final la recupera con una comunicación del más allá. Aunque los miles de millones que murieron tengan otra opinión de Dios, oye: quien cuenta el cuento es quien sobrevive, y ese siempre deduce que Dios le ha ayudado. La película se traga ese razonamiento sin parpadear. La brasileña que lo rescata de los zombis (bastante implausiblemente por cierto) es una mensajera de Dios. Sabe que existe la comunidad de Vermont no por la radio ni otro tipo de mensajes humanos, sino porque Dios se lo ha dicho. Así, con dos pelotas, información que resultará precisa y fiable. La película nos coloca, para refutarnos mejor, en el punto de vista de Will Smith cuando niega esta posibilidad—y seguidamente descubre en un tatuaje de la chica una señal de su hija difunta, que antes de morir le había hecho el signo de una mariposa (el alma inmortal)—y una mariposa es el tatuaje. Las marcas en el cuerpo no mienten—véase la Poética de Aristóteles al respecto. Y la transformación de Will es inmediata: su conversión a la Fe le lleva a sacrificarse para salvar a la brasileña (y de paso a su recién descubierta vacuna contra la rabia zombi). Está bien el sacrificio del héroe, eso de que no sólo esté dispuesto a dar su vida sino que de hecho la pierda de verdad. Es estadísticamente probable, pero observemos que no se ve mucho en Hollywood—y aquí coincide sospechosamente con la necesidad de evitar un coito interracial, otra eterna convención de Hollywood. Se me dirá que la difunta esposa de Will Smith era ambiguamente blanca—pero es precisamente la difunta esposa. Y hasta la prole se extermina. A veces las lecciones de Hollywood son pasmosamente transparentes. Con una brasileña no anglosajona bien le podían haber permitido un extra, pero nada. Claro que ésta también parece monja seglar. En fin, que Will Smith será leyenda, pero la pequeña comunidad WASP estará libre de sus genes. El Nueva York complejo, la urbe problemática e interracial, globalizada, industrializada y multimediada se ha colapsado, y el sueño de Hollywood nos promete un futuro en forma de pueblito idílico de Nueva Inglaterra. Bien. La película da con una mano y quita con la otra, a la manera de los géneros populares histeroparanoicos. Los zombis blancos eran como skinheads linchanegros persiguiendo a Will Smith, y al final comunidad blanca tenemos. Otra asociación simbólica histerizada que se añade en esta sopa asociativa estimulada por la ciencia ficción es el fundamentalismo antiamericano. Los zombis son seres enloquecidos, con los que no se puede razonar, son vidas gastables sin cuenta, carne de cañón que se autodestruye a cabezazos, bombas humanas vivientes. Son el Otro abyecto. Son por tanto también una visión de pesadilla de un Occidente entre los escombros, dominado por seres irracionales que se "autoinmolan" como se suele decir, masas sanguinarias cuyo credo está más allá de nuestras posibilidades comunicativas—y en última instancia, malas bestias a las que hay que exterminar ya que no hay vacuna para curarlos. Es decir, que la película también utiliza los temores internalizados al terrorismo suicida, que lleva al americano a enclaustrarse en su fortaleza y a usar generosamente el rifle. (La Asociación de Charlton Heston también parece haber subvencionado esta producción). Todo esto puede llevarse a cabo eficazmente en términos cinematográficos. Y se hace una buena película de género, y funciona el ritmo. Cuando flojea realmente la cuestión es cuando la abyección parece salirse de madre y contaminar al propio protagonista—aunque supongo que semejante intercambio de papeles es inevitable en este tipo de producciones histéricoparanoicas. Este flojeo afecta también al personaje cinematográfico de Will Smith el actor, problemáticamente encajado en sus avatares a través de los géneros, de gracioso a poli superhéroe, papi imbatible y ahora encima candidato póstumo al Nobel de medicina. Smith es aquí a la vez un militar de alta graduación y un científico—es el que siembra dudas al principio sobre la eficacia de la vacuna contra el cáncer, y el que acabará descubriendo la curación de la plaga. Pero también es llanero solitario, hombre de familia traumado por la pérdida. Se comunica con su perra. Les habla a los maniquíes (presencias semihumanas inquietantes y fantasmales). Ve películas, y se sabe Shrek de memoria. Hace experimentos con ratas y zombis capturados. Caza ciervos neoyorkinos. Huye de las bandas de neonazis. Tiene que hacer de chistoso y de forzudo, y de científico con la otra mano, ya casi no llega. Está ocupado, desde luego, pluriempleado. Lleva un control racional organizado, emite mensajes de ayuda a posibles supervivientes. Pero cuando aparecen éstos (la brasileña y un niño) está al borde de la crisis—se nos dice. Lo que vemos es que de repente pasa a ser un negrata de la calle, posiblemente peligroso, violento, impulsivo, poco racional, que les hace temer por su seguridad. Un tipo con lenguaje primario, y prioridades comunicativas mal puestas. Una escena mal llevada, o malintencionadamente llevada. Estúpida para un actor negro, vamos. Y más inversiones abyectas: si los zombis son islamistas fanáticos, terroristas suicidas, es sin embargo Will Smith el que más directamente encarna el papel de hombre bomba, al lanzarse contra ellos empuñando una granada. Se vuela a sí mismo y los vuela, para salvar el futuro, claro. Y sin embargo, es una sospechosa apropiación de un gesto suicida que en otras películas recientes (Cartas de Iwo Jima) se reservaba para mentes muy equivocadas. ¿Será que hay algo muy equivocado en este sueño de la renovación de las esencias de América, con abyecciones conglomeradas, con Dios de nuestro lado y manteniendo a los infrahombres a raya? Soy Leyenda. Dir. Francis Lawrence. Basada en la novela de Richard Matheson. Reparto: Will Smith, Alice Braga, Dash Mihok, Salli Richardson. USA, 2007. http://www.soyleyenda-es.com Hemingway meets BeckettHemingway meets Beckett meets Mad Max. Es un poquito el planteamiento de The Road, de Cormac McCarthy, premio Pulitzer 2007. Una historia de ciencia ficción con tratamiento contenido a la manera modernista. El mundo habitable ha desaparecido, ya no hay animales ni vegetación, sólo un paisaje desolado, oscuro y cubierto de cenizas, y una carretera infinita por la que avanzan un padre y un hijo empujando un carrito de compras con víveres, mantas y herramientas. Intentando sobrevivir, intentando encontrar comida y esquivar a las hordas de bandidos caníbales que gobiernan los caminos en este mundo post-apocalíptico. Día a día, aguantando nevadas y aguaceros, camino del sur, esperando encontrar algo distinto, algo que seguramente ya sólo está en el pasado. Pues el futuro se va oscureciendo, como la luz del día en el invierno nuclear. "Like the onset of some cold glaucoma dimming away the world" (TR 3). En el post anterior hablaba de otras historias de catástrofe global, mortandad universal y regresión de la civilización, a cuenta de la película Soy Leyenda. McCarthy evita la espectacularidad fácil, y logra hacer una épica de los últimos días a base de contención, minimalismo e intensidad sostenida. El padre vive para proteger y defender a su hijo, darle una oportunidad y mantener viva en él la memoria de lo que fue la humanidad. La narración vuelve una y otra vez a las actividades básicas de supervivencia: buscar comida, empujar el carro, aguantar bajo la lluvia, encender el fuego. Explorar las ruinas. Esconderse cuando se ve alguna figura a lo lejos. Intercaladas, las conversaciones a base de monosílabos y sobreentendidos entre el padre y el hijo, a modo de Vladimir y Estragón en Esperando a Godot. No conocemos el nombre de uno ni de otro. Y colocadas con precisión y eficacia en el viaje por este camino narrativo— las escenas de horror, de tensión, las panorámicas de refugiados carbonizados en sus coches, las ciudades devastadas habitadas por algún superviviente espantado entre las ruinas, las carreteras con cadáveres mezclados con el asfalto fundido, los cazadores de carne humana (única proteína visible en el paisaje). Y los recuerdos de lo que era la vida normal, en los sueños, en flashbacks que parecen venir de otro mundo. Todo pasó hace años: pero la devastación es tan grande que ha alterado la sustancia del tiempo, y del lenguaje: la realidad va hundiéndose poco a poco en un marasmo de ceniza que cae del cielo y de supervivencia animal. Como otro personaje de Beckett, el protagonista de How It Is, arrastrándose por el barro y la oscuridad con su saco de provisiones. Pero la visión de McCarthy es más terrible por más realista y por contener más verdad humana: los enfangamientos minimalistas de Beckett y sus monólogos parecen ejercicios artificiales a su lado, experimentos modernistas. El estilo Hemingway de observación externa, focalización centrada en un personaje, y frases cortas e impasibles trabaja en armonía con el minimalismo a que se ha reducido la realidad, y con los gestos básicos de supervivencia, de recolección, de manipulación y de bricolaje que se han vuelto el centro de la existencia. Es un regreso desolado a On the Road de Jack Kerouac, y a tantos road movies reducidos aquí a su versión carbonizada. Es el camino de la vida, el Pilgrim's Progress centrado especialmente en el Slough of Despond. Es los ríos trucheros de Hemingway imaginados desde la vejez terminal, cuando no podremos volver a ellos. Es una alegoría de la de la vejez sin esperanza, con Dios cada vez más inescrutable e improbable. ("The bastard. He does not exist" —decían en Final de Partida). Esta novela es un endgame ambulante, pero con una dosis de fe terminal y sobre todo de amor que lo hacen más patético. Es una novela de padres e hijos, de la protección y del traspaso de la esperanza (donde apenas puede quedar ya ninguna). El protagonista camina por paisajes desolados con su hijo: en algunos había estado antes con su padre, y sabe que a él le toca ahora no flaquear, y dar una oportunidad al futuro. La madre se ha suicidado—hay aquí una cierta reivindicación vaquera de la virilidad, portando el fuego por territorio sin ley. Vaquera y tejana: el colt es imprescindible en este salvaje oeste, sobre todo cuando los nuevos indios disparan flechas y hieren al protagonista… Un western postnuclear. Y viril—esta es una historia between men; la madre sólo podía vivir en un mundo a su medida, toma una opción débil, el suicidio, en lugar de luchar en circunstancias adversas. Apenas es compartida como recuerdo entre el padre y el hijo. Y la nueva madre hallada al final interviene únicamente como mediadora entre el espíritu del Padre, y el hijo. Una novela, pues, sobre la paternidad, y la responsabilidad, sobre todo en la transmisión de la ética y la esperanza de abuelos a nietos, a través de los padres. Que también una meditación sobre el poder (poder limitado) del lenguaje para crear y sostener mundos posibles. Aun en situaciones límite. Ahora el mundo ha desaparecido, y el lenguaje es sobreabundante, le falta anclaje, le sobran cosas que nombrar que ya nunca existirán. Va a minimalizarse. Pero entretanto también sirve para evocar, para invocar, "like some ancient anointing" (TR 74)—ceremonias amargas y ambivalentes, éstas, ante la evidencia brutal de la muerte del mundo, que va a arrastrar tras de sí al lenguaje. Y a la literatura (así los libros destruidos [TR 187], que hacen pensar en todo el espacio que había en el mundo de antes para las posibilidades, las expectativas abiertas por la palabra). Por no hacer una alegoría de la muerte de la humanidad sin más, y una diatriba contra Dios, tiene McCarthy que ofrecer una esperanza al final—un gesto minimalista que se esboza continuamente a lo largo de la novela. Y es de hecho el final, más abierto a la esperanza, el elemento más flojo del libro. El padre muere, dando confianza al hijo hasta el final con sus últimas palabras. El chaval se preocupaba por un niño que habían visto en unas ruinas y no habían recogido (por estricto cálculo de supervivencia); le vuelve a la cabeza, y el padre le tranquiliza ahora sobre el destino de ese niño con quien ve que ahora se identifica su hijo. Un vagabundo beckettiano en la carretera les había dicho "There is no God and we are his prophets" (TR 170). Dios ha muerto, en efecto, pero aquí se le sigue nombrando precariamente, manteniendo su recuerdo vivo entre las cenizas. El recuerdo de Dios se identificará con el recuerdo del padre: "He tried to talk to God but the best thing was to talk to his father and he did talk to him and he didnt forget (…) the breath of God was his breath yet though it pass from man to man through all of time" (TR 286). La novela la dedica Cormac McCarthy implícitamente a su padre, deduzco, y explícitamente a su hijo John Francis McCarthy, que quizá no haya llegado a la edad adulta cuando el Autor muera. Además de darle ánimos a su hijo para seguir viviendo, el padre, sin saberlo, ha conseguido acercarlo a un sitio donde hay una familia que lo adoptará cuando él muere. Esta solución (no menos implausible que el resto del libro) parece sin embargo tramposa, poco lograda. Bastaba, creo, para los fines artísticos de McCarthy con expresar la esperanza que el padre lucha por mantener viva hasta el final. Estilísticamente, el padre ha sido el focalizador principal y casi único, excepto en alguna frase aislada (TR 84). Ahora, tras la muerte del padre, el relato parece perder consistencia al proseguir como si tal, como si no desapareciese el mundo con la muerte (TR 170). La sustitución del padre por otro padre más fuerte y con un rifle más gordo, parece arbitraria, wishful thinking. Para mí debería terminar la novela más o menos en "Goodness will find the little boy. It always has. It will again." Y hasta hay truchas hemingwayianas en un río oculto en la última frase—si oculto en el pasado o en el futuro, no lo sabemos. Quizá sólo estén en el recuerdo, pero se nos recuerda que cerca del final hay que seguir recordando esos emblemas de la vida, y de una inocencia radical que quizá sólo existió en un pasado mítico. Pues no podemos tener a la vez la pureza de la sensación, y la consciencia reflexiva de esa pureza, igual que no podemos tener a la vez la muerte y la angustia por la muerte. Y es que el final de verdad, el final de la humanidad y todas sus esperanzas, incluida la muerte de los hijos que habrían de perpetuarnos, y el cierre completo del futuro, es como un sol negro que no podemos mirar directamente en el arte de la novela. "Please dont tell me how the story ends" (TR 75). Ya ha mantenido McCarthy la mirada bastante rato, y la experiencia que nos da es de agradecer, y de temer. Domingo, 30 de Diciembre de 2007 22:11. José Ángel García Landa Enlace permanente. Literatura y crítica Barbenuta y Espierre
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José Ángel García Landa (Biescas y Zaragoza) :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: "Algo hay en el formato mismo de los blogs que estimula un desarrollo casi canceroso de nuestro ego" (John Hiler) Archivos
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