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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2014.

Despedida de EL MUNDO

viernes, 31 de enero de 2014

Despedida de EL MUNDO

Despedida del despedido. Pedro J. Ramírez, echado de la dirección de El Mundo por su postura de oposición al gobierno y al rey, se despide de la redacción.


Algunas reacciones y puñaladas rastreras. Decía Raúl Vilas en Twitter que "Solo hay que ver los lameculos que se alegran de la salida de Pedro J. para valorar si es una buena o mala noticia."

De todas maneras, no acaba aquí la crisis del mundo, ni la del país.

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Viernes, 01 de Agosto de 2014 14:39. José Ángel García Landa Enlace permanente. Política


Brigitte Balleys, Berlioz

viernes, 31 de enero de 2014

Brigitte Balleys, Berlioz

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Viernes, 01 de Agosto de 2014 14:41. José Ángel García Landa Enlace permanente. Música


Poeta irremediable: Poe, escritor maldito

viernes, 31 de enero de 2014

Poeta irremediable: Poe, escritor maldito

—Edgar Allan Poe, según la Historia Universal de la Literatura de Léon Thoorens:



 
 El poeta irremediable

Edgar Allan Poe (1809-1849), el "poeta irremediable", busca una luz fatídica y misteriosa para iluminar sus portentosas experiencias y para profundizar en los abismos del alma humana.

En 1842 publicaba uno de sus poemas, en que figuraba este fragmento:
tattoo angel

 En el cielo habita un espíritu 
las fibras de cuyo corazón forman un laúd.
Nadie canta tan asombrosamente bien
como el ángel Israfel
y las indecisas estrellas —según dicen—
cesan en sus himnos, presas por el encanto
de su voz, enmudecidas....
...Si yo pudiera residir
donde Israfel
reside y se personifica en mí,
quizá no cantase tan singularmente bien
una melodía humana,
y una nota más intensa que ésta
 volara de mi lira hasta el cielo.


En este poema se reconoce en el acto un tono y una vibración espirituales ausentes en toda la versificación americana anterior.

Poe escribió, además, otros poemas, una novela, Las aventuras de Arthur Gordon Pym (1838), y numerosos cuentos y relatos, reunidos ahora bajo el título de Historias Extraordinarias, que Baudelaire comenzó a traducir a partir de 1848, aunque los críticos americanos seguían y siguen permaneciendo indiferentes a ellas. "Es un mal escritor, que debe su popularidad a un accidente pasajero", dice Yvor Winters, comentario que sólo concierne a Poe como poeta. Sus historias no son más que relatos populares. En cuanto al hombre en sí...  Dos días después de su muerte, el New York Tribune publicaba un artículo bilioso que decía: "pocos le echarán de menos, pues aunque tenía algunos lectores, contaba con pocos o con ningún amigo". En su opinión, la sociedad sólo estaba compuesta de canallas. No soportaba la contradicción. Ignoraba la delicadeza moral. En resumen, era un vulgar ambicioso, un hombre "diferente" y, por lo tanto, peligroso, en doloroso desacuerdo con su país, al que osaba juzgar y condenar.

Baudelaire presentía en Poe a un poeta de vida espiritual intensa en exceso, de una lucidez demasiado grande, para que pudiera acomodarse a "esta inmensa barbarie alumbrada con gas" que era América. En julio de 1856, los hermanos Goncourt descubrían su obra artística y declaraban: "Una literatura nueva, la literatura del siglo XX... Por fin la novela del futuro dedicada a contar más la historia de cuanto ocurre en el cerebro de la humanidad que lo que siente su corazón". Y más tarde, el francés-norteamericano Julien Green escribía unas frases que plantean de modo definitivo el caso trágico de un hombre que se sabía "poeta irremediable" en un país que negaba al poeta el derecho a profetizar.
poe love and death

"Me pregunto por qué su país se ha mostrado tan injusto con él. Los lectores norteamericanos le consideran morboso y a América no le gusta estar representada por tan malsano poeta. Y es rechazado con más ira todavía porque América lleva en su seno ese desequilibrio que el genio de Poe significa como una flor tenebrosa, un grandioso lirio nocturno entre los dedos de la muerte." 

 Su vida es una novela trágica y desconcertante. Hijo de actores, huérfano a los tres años y adoptado por una familia burguesa de Richmond, recibe una educación distinguida en colegios ingleses y norteamericanos, y rompe al fin sus relaciones con su familia adoptiva. A los dieciocho años de edad se alista en el ejército, es sargento mayor apenas cumplidos veinte años e ingresa en la Academia de West Point, pero al fin es expulsado de allí. Comienza entonces una dolorosa existencia de vagabundo elegante, periodista, poeta y narrador de cuentos, perpetuamente borracho y quizá también entregado a los estupefacientes. Se casa a los veintisiete años de edad con una muchacha que sólo contaba catorce y, cuando ella muere diez años después, debe defenderse de vagas acusaciones de crueldad. Colabora en diversas publicaciones, alcanza el éxito e incluso la fama, pero se arruina, bebe incesantemente y cae en una manía persecutoria, intenta suicidarse, pierde cada vez más su equilibrio mental, si no el juicio, y muere de "delirium tremens" en el hospital de Baltimore el 9 de octubre de 1849.




Edgar A. Poe, un escritor maldito

Aun con toda su aridez, los citados datos biográficos señalan un destino: un hombre afectado por circunstancias particulares, pero que no logró hallar en la sociedad en que viviía las respuestas, los valores, el contorno que le hubieran permitido reconstruirse tal como él desearea: feliz y equilibrado, dueño de su vida y de su pensamiento. Se percataba de ello y en toda su obra intenta explicarlo: no deleitándose en la descripción de su infierno, sino poniendo de relieve sus esfuerzos para salir de él.

Poe navega contra la corriente literaria de su época. Hace justicia a Cooper y a Irving, aunque no crea en su genio, pero debate contra sus epígonos Cooke, Coob, Southworth, Holmes e Ingraham, simples románticos aficionados, que mezclan lo real, lo novelesco y los convencionalismos. A las "novelas-río" de moda, Poe opone "la literatura de revista", o semanario, cuyo éxito popular, según él, no significa, "como suponen algunos críticos, una decadencia del gusto", sino que es "un genio de nuestro tiempo, de una época en que los hombres sienten necesidad de cosas breves, escuetas y bien digeridas". En este caso no se trata simplemente de una estética de la concisión opuesta a una estética de la incontinencia verbal, sino del papel que debe desempeñar el escritor ante las necesidades del público.
womancat El mundo norteamericano en erupción, creador y destructor, triturador de cuerpos y almas, hace sentir como nunca lo que la vida acarrea consigo de misterio, de desorden y de abismos aparentemente insondables. Describir y amplificar no sirve para nada e incluso perjudica y mixtifica. En lugar de dejarse arrastrar por las olas, es preciso dominarlas, explicar su poder y su pretendida fantasía. No es tarea fácil y el público se resiste a ello. A partir de aquí, lo fantástico, casi el mundo del ocultismo, los prolegómenos de la ciencia-ficción, permiten al autor expresar libremente —aunque esta libertad procura revestirse prudente y púdica de complejos simbolismos— cosas que de otra manera desencadenarían sobre él la reprobación pública y quizá la cárcel. El lector, por su parte, puede no comprender nada o fingir que no lo entiende, al propio tiempo que se divierte con la fantasía y la habilidad asombrosas del prestidigitador.

Siendo tan compleja la realidad y los medios de tener contacto con ella tan difíciles de dominar, el poeta compone "una crónica de sensaciones más que de hechos", como dice el propio Poe en Berenice, renunciando a analizar despiadadamente las sensaciones. En La esfinge, el héroe divisa un monstruo que desciende por la colina: es un insecto deslizándose sobre un cristal. Rasgo que bien pudiera ser una de las claves principales de la obra de Poe. Se le considera, además, acertadamente, como uno de los patriarcas de la novela policíaca clásica: aquella en que el autor expone un enigma aparentemente insoluble que resolverá más tarde, únicamente mediante la inteligencia y la lógica, y demostrando que, de hecho, el lector disponía, desde la exposición de los datos, de todos los elementos necesarios para para solucionarlo por sí mismo.

Su novela Doble asesinato en la calle Morgue encaja perfectamente en esta idea, si bien sus demás relatos lo confirman: Ligeia, El escarabajo de oro, La caída de la casa Usher, El corazón revelador, El gato negro, William Wilson, El descenso al Maëlstrom, La carta robada, citando a propósito los que el propio Poe señaló como mejores. Nada hay en ellos sobrenatural ni fuerzas ocultas o misteriosas al margen del espíritu y la voluntad del ser humano. El hombre es libre y su destino aparece siempre determinado por la calidad de su raciocinio. El El escarabajo de oro, el protagonista razona adecuadamente y es recompensado por el triunfo y la fortuna; en El gato negro no lo hace así y es castigado con la muerte. Poe intenta demostrar y demostrarse a la vez que el destino es un mecanismo; ahora bien, un mecanismo estropeado puede ser reparado. Con una audacia que no excluye el terror, sino que lo incluye, por sentise débil, vulnerable y desarmado. Poe se enfrenta con lo desconocido, se deja fascinar por ello y lo expresa, en consecuencia.
the truth

Se podrá argüir que se trata sólo de símbolos, pero éstos son a veces tan densos y abrumadores que el espíritu del poeta irremediablemente escapa al dominio del "racionalista irremediable" y la lógica matemática ya no basta. Entonces todo aparece blanco como en Gordon Pym. El blanco es el color del vértigo, y Poe explica en vano que es una ilusión óptica y el resultado aparente de la fusión de los demás colores cuando se mueven con mucha rapidez. También procura evadirse: en la poesía que con él deja de ser discurso coherente, versificación y juego lírico, para convertirse en ejecutoria de la locura; evasión en el alcohol y finalmente en aquella muerte tan evocada. Poe muere vencido, o quizá debiera decirse, más exactamente, reducido a la impotencia, aunque sin haber cedido: como lo había escrito simbólicamente en Gordon Pym, convertido en libro de lectura para jóvenes a consecuencia—como en el Gulliver de Swift—de un malentendido:

La cima de la catarata se perdía por entero en la oscuridad y en el espacio. Sin embargo, era evidente que nos aproximábamos a ella con espantosa velocidad. Podían verse, a intervalos, sobre aquella sabana, enormes grietas abiertas, aunque sólo momentáneas, y a través de estas grietas, tras de las cuales se agitaba un caos de imágenes flotantes e indistintas, se precipitaban poderosas y silenciosas corrientes de aire que surcaban en su vuelo el océano inflamado.


Podría considerarse a Poe como un "caso" literario y patológico, si fuera el único en navegar en esta misteriosa embarcación arrastrada por una misteriosa corriente hacia la inmensa figura blanca que no sabemos si representa a Dios o a algún abominable cero matemático. Pero Poe tenía otros compañeros: prácticamente, todos los grandes escritores de su época.



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Where the Angels' Voices Fear to Tread

viernes, 31 de enero de 2014

Where the Angels’ Voices Fear to Tread

  wovenhand

Changing of the Guards—Esta es posiblemente la canción mía (mía y de Bob Dylan, digamos) más oída.
Todo un récord para mí, con más de 12.000 visitas hasta la fecha. Y subiendo, que no bajando... 

Cosas del azar, aunque no me quiero quitar méritos, que ya me los quitan otros, envidiosillos ellos. Apuntemos, empero, que ni siquiera es mi mejor versión de "Changing of the Guards". Esta canción la llevaba oyendo desde el año 78, hasta que harto un día, cogí una guitarra y ahí va.

Mi versión no es que sea street legal, claro—pero tampoco voy a arruinar a Bob Dylan. Todo lo más le daré algún seguidor, o se lo quitaré.




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Viernes, 01 de Agosto de 2014 14:46. José Ángel García Landa Enlace permanente. Músicas mías




Ausencia

sábado, 1 de febrero de 2014

Ausencia

Algo se muere en el alma cuando un amigo se va, y aún más si el amigo es uno mismo. Una crisis traumática según el capítulo LVIII de David Copperfield de Dickens:

gavarnie 











































Larga y tenebrosa fue la noche que cerró en torno mío, una noche infestada de los espectros de muchas esperanzas, de muchos recuerdos queridos, de muchos errores, de muchos dolores y arrepentimientos inútiles.

Me ausenté de Inglaterra sin darme cuenta, ni aun entonces, de lo fuerte del golpe que había de soportar. Me aparté de todos mis seres queridos y marché al extranjero, en la creencia de que había resistido ya a los efectos del golpe y que éstos habían pasado. Lo mismo que puede ocurrirle a un hombre que en el campo de batalla ha recibido una herida grave y, sin embargo, apenas ha notado que está herido, yo, cuando quedé a solas con mi corazón indisciplinado, no tenía ni idea de la herida con que éste había de luchar.

Pero acabé por saberlo, no rápidamente, sino poco  a poco y migaja a migaja. El sentimiento de desolación con que marché al extranjero se fue profundizando y ensanchando hora por hora. Fue al principio una sensación angustiosa de dolor y de pérdida de algo, sin que yo distinguiese gran cosa en ella. De una manera imperceptible se fue convirtiendo en conciencia irremediable de todo lo que había perdido—amor, amistad, interés—, de todo cuanto había visto frustrado—mi fe primera, mi cariño primero, todo el altanero castillo de mi vida, de todo cuanto aún quedaba—, un panorama desolado y desierto que se extendía a mi alrededor, ininterrumpido, hasta el oscuro horizonte.

Si mi dolor era egoísta, yo lo ignoraba. Llevaba luto en el alma por mi esposa-niña, arrebatada en plena juventud a su mundo en flor. Llevaba luto por aquel que hubiese podido ganar el amor y la admiración de miles de personas, de igual manera que se había conquistado los míos desde mucho tiempo atrás. Llevaba luto por aquel corazón destrozado que halló su reposo en el mar turbulento y por los supervivientes de un hogar sencillo en el que yo había oído, siendo niño, soplar el viento de la noche.

No tenía esperanza de salir jamás de la tristeza acumulada en que había caído. Erré de un punto a otro, siempre con mi carga. Ahora es cuando yo sentía todo su peso y bajo él me doblegaba, diciéndome en mi corazón que jamás me vería aliviado del mismo.

Cuando mi abatimiento era mayor creí que moriría de aquello. Algunas veces pensaba en que me agradaría morir en mi patria, y hasta llegué a desandar una parte del camino para regresar cuanto antes. Otras veces me alejaba aún más, yendo de ciudad en ciudad, en busca de yo no sé qué y queriendo dejar yo no sé qué a mis espaldas.

No está en mi mano ir señalando, una a una, todas las etapas fatigosas por las que pasó mi alma. Hay ciertos sueños que sólo pueden describirse de una manera imperfecta y confusa; y cuando yo me forzaba a mí mismo a volver la vista hacia aquellos momentos de mi vida, me parece estar recordando uno de los sueños de esa clase. Me veo cruzando por entre las novedades que me ofrecían las ciudades extranjeras: palacios, catedrales, templos, pinturas, castillos, tumbas, calles fantásticas—los antiguos lugares perdurables de la Historia y de la fantasía—, lo mismo que pudiera pasar un hombre que ensueña; portador en todos ellos de mi carga dolorosa y apenas consciente de las cosas que van esfumándose delante de mí. La noche que cayó sobre mi indisciplinado corazón hacía oídos sordos a todo, menos a mi dolor caviloso. Permítaseme alzar la vista desde ella—como lo hice al fin, graicas al Cielo—y desde su ensueño largo, triste y lamentable hacia la aurora.

 


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L'Orage

sábado, 1 de febrero de 2014

L’Orage

Es una de mis canciones más valoradas ("?") según MP3strip: — La oía yo hace cosa de cuarenta años en un disco que teníamos de Marie Laforêt.

Y decía así,
 


J’entends ce soir l’orage
Gronder sur la forêt
Je revois le visage
De ce dernier été
Près de toi j’ai eu peur
Lorsque le ciel en fureur
A chassé les étoiles
Qui nous portaient bonheur

La pluie à mon oreille
Chante comme autrefois
Nos souvenirs s’éveillent
Cette nuit malgré moi
Loin de toi, mon coeur bat
Je crois entendre ta voix
Mais ce n’est que l’orage
Qui me parle de toi

J’entends ce soir l’orage
Me parler de ce temps
Qui tout comme un nuage
S’est enfui dans le vent
Près de moi tu disais 
Sous la pluie qui m’inondaitmolino
N’oublie pas que je t’aime
Quoi qu’il puisse arriver

J’entends ce soir l’orage
Gronder sur la forêt 
Je revois le visage
De ce dernier été
Loin de toi chaque fois 
Qu’un orage éclatera
Je m’en reviendrai seule
Vivre nos joies enfuies

Et j’aimerai qu’il pleuve 
Tout au long de ma vie 
 


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Martes, 05 de Agosto de 2014 14:12. José Ángel García Landa Enlace permanente. Música francesa


Stegosaurus Philologia

domingo, 2 de febrero de 2014

Stegosaurus Philologia


Ya he hecho esta semana el último examen a la última promoción de estudiantes de Filología Inglesa. Desaparecen la licenciatura y la asignatura de Shakespeare que he impartido a veces en quinto curso de esta carrera.  Bueno, en realidad aún quedan septiembres y rezagados, y pasa la carrera a la existencia virtual de titulación en curso de extinción... y no clonable.

Y paso a dar todas mis asignaturas en los grados de Estudios Ingleses, y también de Lenguas Modernas. A mí aún no me extinguen, aunque entro en una temporada de hibernación, de momento.



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Martes, 05 de Agosto de 2014 14:20. José Ángel García Landa Enlace permanente. Departamento


El Gran Juego

domingo, 2 de febrero de 2014

El Gran Juego


gas mask wedding

El gran juego de la realidad y de la política: Homo actor, Homo pugnans y Homo ludens son la trinidad en la que se manifiesta la naturaleza única de Homo sapiens. Voy leyendo El sello indeleble, frase de Darwin y libro así titulado por Juan Luis Arsuaga y Manuel Martín-Loeches (Debate, 2013).  En el capítulo sobre la naturaleza social del hombre, parte de su "sello indeleble" que lo hace a la vez humano y animal (animal a su manera), se habla más explícitamente de lo que se suele de la naturaleza guerrera de los grupos humanos. De esto hablamos en Somos hijos de la guerra, y más habría que hablar todavía. Pero aquí juntan la discusión los autores, de modo interesante, a las nociones de la vida como teatro, y de la realidad social como ficción construida y juego—partiendo de Huizinga y su Homo Ludens. Todos actores, y la guerra va unida a la preponderancia y actuación de los principales actores, los jefes y líderes. Una teoría (asociada a Marvin Harris y otros) que matiza o afina la teoría de nuestro origen guerrero. El hombre es una especie de por sí grupal, tribal y competitiva, que explota o expulsa a otros grupos humanos—o compite agresivamente con ellos. Pero a la vez, la dinámica guerrera se ha acentuado en una determinada fase de la historia. La que conocemos, a grandes rasgos, como la fase civilizada. Paradoja para rumiarla.

Arsuaga, gran fan del fútbol, ve en la violencia simbólica un sustituto útil de la violencia real para dar salida a nuestros instintos agresivos y a las dinámicas tribales primarias. Ya señalábamos la gran importancia del fútbol para la estructuración de la realidad, su dimensión fenomenológica por así decirlo. No, si se puede sostener —desde otro punto de vista, pues aquí aborrecemos el fútbol— que cuando la realidad está hecha de fútbol, y ha sido fagocitada por éste, es por razones muy ligadas no sólo a las circunstancias políticas de la sociedad moderna, sino también al sello indeleble éste que llevamos estampado en las meninges.

Y en fin, que este fragmento que cito a continuación también se relaciona con otro de los temas que tratamos aquí con frecuencia, aparte de la evolución y de la explotación del hombre como principal fuente de recursos para el hombre-lobo. Tema, digo, que es la teatralidad de la vida cotidiana, la estructura dramatúrgica de la psicología, de las relaciones y de la actuación humana. La virtualidad de la Matrix constituida por el Gran Teatro del Mundo que se infla como un globo-mapamundi, flota como él en la nada, y puede pincharse casi igual de fácil.

Me callo y cito, si citar es callarse—el fin del capítulo 6:

Somos primates sociales, y la existencia de relaciones jerárquicas dentro de los grupos parece algo intrínseco a nuestra especie; nuestro cerebro está especialmente preparado para ello. En cualquier caso, estos líderes de grupos pequeños [en sociedades primitivas de cazadores-recolectores] no serían jefes en el sentido estricto del término. franco

Con el surgimiento de las jefaturas, sociedades con una jerarquía estricta, el fenómeno de la guerra parece que se volvió más exagerado y frecuente.  Fue el momento en el que surgieron los jefes intocables y todopoderosos, verdadero caldo de cultivo para las guerras. A este fenómeno debió de contribuir el hecho de que en los grupos más numerosos, con una cantidad de individuos superior a 200 y, por tanto, más difíciles de manejar mentalmente, las relaciones entre sus miembros debían de quedar definidas por una función por una categoría. Cuando se alcanza esta situación de impersonalidad es cuando pueden aparecer muchos de los fenómenos mentales y sociales de los grupos grandes de humanos mencionados anteriormente.  La categoría de "jefe" se aplicaría así a un rol, a una función, y sobre todo, a unas características que pueden perfectamente alejarse del verdadero personaje que asuma ese papel en un momento dado. La lejanía entre los miembros del grupo es suficiente también como para que la mayoría de ellos no hayan tenido un trato cercano y directo con el líder y, por lo tanto, lo ignoren todo de él. Es entonces cuando se puede llenar ese vacío de  conocimiento real con unos contenidos y unas capacidades, a veces incluso sobrenaturales, que se le suponen al líder solo por el hecho de ser la persona que ostenta ese título. Efectivamente, el jefe acaba siendo alguien muy especial, incluso una divinidad, alguien a quien hay que obedecer ciegamente, alguien por quien merece la pena luchar y matar y, si hace falta, morir.

El fenómeno debió de volverse cada vez más complejo a medida que los grupos aumentaban cada vez más de tamaño. Especialmente complejo, para nuestra limitada mente, cuando los grupos superaron los 10.000 individuos y empezaron a surgir los estados. Los estados son, según Marvin Harris, una forma exclusivamente humana de agrupación a la que tiende naturalmente nuestra especie, como lo demostraría el hecho de que haya surgido de manera independiente en diversas partes del mundo.

Pero las guerras, como los estados y tantas otras cosas, en el fondo no son más que un juego; un gran juego. El ser humano lucha por conceptos, por ideas, sean estas una nación, un dios o unos ideales. A veces, todo junto. Todos ellos no son otra cosa que meros conceptos mentales, sin más realidad material que la que les otorga nuestro cerebro. Cuando hacemos la guerra, puede que solo estemos jugando, aunque lo que nos juguemos sea la vida.


"Homo ludens"
 
 El ser humano destaca por ser tremendamente propicio al juego. El historiador holandés Johan Huizinga sugirió que nuestra especie podría llamarse Homo ludens (este es, de hecho, el título de su libro publicado en 1950). Para Huizinga, todas las culturas no son más que un mero juego, y cumplen una función lúdica. Es probable que la cultura humana tenga su origen y gran parte de su razón de ser en los mismos mecanismos que el juego.

El juego no es un fenómeno exclusivo de nuestra especie; muchas otras lo practican durante su infancia. Es una actividad muy destacada en los primates, especialmente en algunos grandes simios, como los chimpancés. El juego parece ser una actividad muy preponderante en especies con un marcado carácter social y que en la edad adulta presentan un comportamiento más flexible. Sin embargo, en nuestra especie se daría el curioso fenómeno de que el juego no disminuye en intensidad con el inicio de la edad adulta, llegando en ocasiones a invadir nuestras vidas hasta sus más íntimos rincones. [Se sugiere aquí, o puede sugerirse, que la propensión humana al juego deriva en parte de las peculiaridades de la flexibilidad cerebral humana—ese cerebro que viene a un mundo social todavía sin terminar de hacer, y que se inserta así en una matriz social que lo estructura desde dentro, con el lenguaje y el orden simbólico. La naturaleza lúdica y simbólica de la realidad va por tanto unida en cierto modo al carácter altricial del ser humano, y al papel que la neotenia ha tenido en la evolución—algo ligado a su vez, en parte, a la locomoción bípeda y al desarrollo craneal. También es la "vida interna" de ese cerebro, en diálogo directo consigo mismo e indirecto con el mundo, el que lleva al desarrollo de una realidad virtual superpuesta a la realidad física, y estructurándola —JAGL ] Jugar es divertido, o al menos gratificante. El juego llena el cerebro de opiáceos naturales, que  refuerzan y motivan las acciones que estemos llevando a cabo. Esta liberación de sustancias similares a algunas drogas, pero producidas por el propio cerebro y de mucha menor potencia, no solo facilita el trabajo coordinado de diversas acciones de nuestro cerebro, sino que además atenúa y minimiza los conflictos sociales.

Somos primates altamente sociales y, gracias al juego, principalmente durante la infancia, desarrollamos nuestra capacidad para entender lo que es una jerarquía y lo que esta implica. Jugar nos ayuda a desarrollar nuestro lenguaje y nuestra capacidad de comunicación, a aprender y a siguir unas reglas que determinan la convivencia. Con el juego aprendemos a ser humanos. Lo curioso en nuestro caso es que no dejamos de jugar durante el resto de nuestras vidas. El ser humano adulto realiza un juego social muy complejo, con numerosas normas, roles, derechos y obligaciones, con multitud de interrelaciones que hay que entender y memorizar, por lo que ejercitar estas habilidades mediante la actividad lúdica durante el desarrollo resulta absolutamente imprescindible. Entre otras cosas, porque el juego nos permite reconocer la posibilidad de que otros individuos tengan ideas y pensamientos distintos de los nuestros.  Y, lo que es muy importante, también nos permite reconocer que puede (y suele) haber tramposos. Con el juego infantil, que de alguna forma reflejará lo que será el juego de la vida adulta, el niño humano aprende que no todo son buenas intenciones, que hay competencia y que unos ganan y otros pierden. Podría decirse que el ser humano vive inmerso en un gran juego durante toda su vida.plastic army men

Que incluso la guerra se pueda entender como un juego y que la especie humana sea propensa a ella, especialmente si vive en grupos muy grandes, explicaría algunos fenómenos humanos aparentemente muy extraños, pero a la vez tan cotidianos, como la pasión de las masas por los deportes, especialmente si se juegan en equipo.

Para algunos autores, el ser humano es único en exhibir las más variadas y sorprendentes formas de demostrar que se está bien adaptado, que se está en forma y que se es un candidato idóneo y preferible con quien tener descendencia. La guerra puede haber sido de algún modo una de esas formas de exhibirse, de mostrar que se es de los mejores física y mentalmente. Además, en la guerra hay no solo un jefe supremo y otros tantos mandos organizados jerárquicamente; también hay combatientes, guerreros valerosos y héroes. Curiosamente, en el deporte se dan muchos paralelismos con la guerra. la pasión y el entusiasmo con que una gran parte de la población humana de todo el planeta se relaciona con el mundo del deporte nos tienen que poner sobre aviso de que es probable que estemos ante algo que verdaderamente forma parte de lo más esencial de nuestra naturaleza. En la afición al deporte, muchos seres humanos se ponen de parte de un equipo, lo siguen con sumo interés en todas sus batallas e implican de lleno a su sistema emocional. Si el equipo pierde, sufren, y si gana, estallan de alegría. Los seguidores celebran en masa las victorias de su equipo de una manera muy poco discreta, y se produce una verdadera orgía de hormonas en sus cerebros. Sí, se puede vivir pasionalmente el deporte incluso sin ser deportista. Es más, se suelen destinar al deporte enormes sumas de dinero, cantidades que de por sí mismas podrían ayudar a paliar de manera notable muchos de los problemas más básicos y acuciantes del tercer mundo. Sin embargo, se están invirtiendo en el hecho de que, por ejemplo, grupos de personas adultas en pantalón corto den patadas a una pelota que tienen que meter entre tres palos. Así es el sistema moral de nuestra especie; y así es el ser humano, imperdonablemente amante del juego. Si queremos realmente definir y entender a nuestra especie, no nos debemos olvidar de este tipo de cosas.

El deporte, en especial el deporte de equipo, es un buen sinónimo y sustituto de la guerra. El deporte llena el vacío que necesitan nuestros instintos guerreros, y esta es posiblemente una de las principales razones de su tremendo éxito. Entre el deporte y la guerra, como decíamos, existen numerosos y sospechosos paralelismos. En la guerra hay naciones, estados, reyes, príncipes, héroes y soldados; estrategias, objetivos y batallas; himnos, banderas, colores (que se defienden con la vida), vencedores, vencidos y premios; campos de batalla y, sobre todo, un impresionante baño de nuestros órganos en adrenalina y una tremenda demostración de fuerza física [y, en la guerra, también de inteligencia tecnológica, organizativa, estratégica y maquiavélica, añadamos—JAGL] llevada al límite de nuestras capacidades. Pues bien, más allá de la mera práctica del deporte, del ejercicio para mantenerse en forma, toda la parafernalia que lo rodea hace un uso demasiado evidente de todos estos conceptos guerreros. Hay quien dirá que el deporte no es más que un juego. Sí, es cierto, pero es un juego que muchos seres humanos parecen tomarse muy en serio Así es como jugamos los humanos. Cuando el filósofo Ortega y Gasset habla del "sentido deportivo y festival de la vida" no podía mostrarse más acertado.





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Martes, 05 de Agosto de 2014 14:25. José Ángel García Landa Enlace permanente. Filosofía


Illuminations from THIS THING OF DARKNESS

lunes, 3 de febrero de 2014

Illuminations from THIS THING OF DARKNESS


—To be found at SSRN: "Illuminations from This Thing of Darkness"

"This Thing of Darkness", a phrase describing the half-human creature Caliban in Shakespeare's The Tempest, is the British title of Harry Thompson's novel titled "To the Edge of the World" in the USA. It deals with Darwin's Beagle voyage and the European encounter with primitive civilizations, with the figure of the Beagle's captain FitzRoy taking center focus. This paper reviews Thompson's novel as a portrait of the impact of evolutionary theory on traditional world-views, with FitzRoy's experiences embodying an old order of values and beliefs which is displaced by modern imperial bureaucracy and by the new understanding of mankind ushered in by Darwin. In the meantime, we find a portrait of the European world order, both political, economic and conceptual, displacing and driving to extinction the primitive societies of "the edges of the world". Darwin's science is thus both a symptom and a diagnosis of the struggle for existence in human cultures.

fueguinas


This Thing of Darkness, "esta cosa de la oscuridad", es una frase que describe a la criatura semihumana Caliban en La Tempestad de Shakespeare, usada como título en la novela de Harry Thompson que en América se titula To the Edge of the Word, "Hacia los confines del mundo", título también éste de la versión española. Trata la novela del viaje del Beagle llevado a cabo por Darwin, y del encuentro europeo con civilizaciones primitivas, ocupando el centro la figura del capitán del Beagle, FitzRoy. Reseñamos la novela de Thompson en tanto que representación del impacto que supone la teoría evolucionista sobre las visiones tradicionales del mundo. FizRoy encarna un orden de valores y creencias que se verá desplazado por la burocracia imperial moderna y por la nueva comprensión de la naturaleza de la humanidad que inaugura la ciencia de Darwin. Entretanto, vemos cómo el orden mundial de Occidente, tanto político y económico como conceptual, desplaza y empuja a la extinción a las sociedades primitivas de "los confines del mundo". La ciencia de Darwin aparece así ta la vez como síntoma y como diagnóstico de la lucha por la existencia de las culturas humanas.




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Illuminations from 'This Thing of Darkness'

Reference Info: The Evolutionary Review 1 (2010): 138-40.


Date posted: February 05, 2014  

http://papers.ssrn.com/abstract=2390119

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Nature morte

lunes, 3 de febrero de 2014

Nature morte

Nature morte by JoseAngelGarciaLanda
Nature morte, a photo by JoseAngelGarciaLanda on Flickr.

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Lunes, 11 de Agosto de 2014 06:14. José Ángel García Landa Enlace permanente. Imágenes




Epifanía del Mundo como Teatro

martes, 4 de febrero de 2014

Epifanía del Mundo como Teatro

En la increíble —pero verosímil— novela de Christopher Rush, Will,  Shakespeare (Will) redacta su testamento (Shakespeare's Will) a la vez que repasa lo que ha sido su vida—will in the world, como decía Greenblatt. El mundo como teatro ha de ser uno de los ingredientes, claro, de esta ficción plausible. La noción del mundo como gran drama le era cara al que seguramente fue quien puso nombre al Globe Theatre—yea, the Great Globe itself—e inventó su lema, "Todo el mundo actúa". 

Veamos un episodio de Will en el que se presenta este Teatro del Mundo en forma de revelación, o epifanía—un modo de aparición que le sienta bien al teatral mundo, puesto que lo propio de las epifanías modernistas—la chica-pájaro en la playa, en The Portrait of the Artist as a Young Man, la pincelada final de Lily Briscoe en To the Lighthouse— es una fusión estética de la vida y el arte, o una súbita infusión de la percepción estética en la vida cotidiana, para transformarla a la vez que dejarla como estaba y revelarla en lo que es. Una obra de arte immersiva, una película en 4-D, con un ritmo complejo, con disonancias inesperadas y oculta melodía, un gran videojuego con unos gráficos cojonudos. 

A Will le pilla por sorpresa la revelación, como debe ser, justo a tiempo para rescatarlo de una crisis vocacional cuando estaba a punto de tirar la toalla, o de cerrar el telón. Andando de cómico errante por esos caminos de Dios.


wagon landscape


How I stuck it Christ knows. Days uncounted I nearly left the road and went straight back to Stratford. Once I remember—it was my turn for walking—I just stopped in my tracks and watched the wagon clanking on into nowhere in particular till it turned into a tiny cloud on the skyline, and of no more consequence, so it seemed than any of the other spots and specks on landscape and skyscape. Nothing of it had anything to do with me—I could have gone like an arrow into Warwickshire. Then, suddenly, I heard the clown Kempe's voice coming out of the cloud, a thin little birdson on the wind.

When that I was and a little tiny boy
With hey, ho, the wind and the rain;
A foolish thing was but a toy,
For the rain it raineth every day.
 
 
 Those were my lines Kempe was singing. I remembered he'd asked me for a song to help fill out a poor part and I'd dashed it off. When I heard it now wafting across the melancholy fields, made poignant by distance, it affected me strangely. The words transformed the landscape, turned it into a vast stage, while the landscape itself gave something back to the song: a context and a setting that made it echo and linger in the mind. It struck me as sadly pleasing. At the same time I thought the song a little too good for friend Kempe, a touch subtle for such an ordinary clown, though he was a cut or two above Tarleton. Even so, I thought, this song could grace another play. Or twinkle on the lips of a wiser fool than Kempe. Who knows? Cheered a little, I trudged on again after the wagon, in the wake of my own words about the wind and the rain, and through the wind and the rain themselves, somehow become a theatre, part of a vast setting, and the faceless actors in some impersonal universal play.


En esta novela, claro, nos llega Will previamente dramatizado y mitologizado por sí mismo, siguiendo la huella—aquí sí que sí—de sus propias palabras, pues la novela de Rush es un vasto mosaico de frases y situaciones shakespeareanas recombinadas y reinventadas. Hay algo de profecía autocumplida en el ejercicio de Rush, e incluso de distorsión retrospectiva—pero tanto más nos ayuda a ver el elemento de profecía autocumplida que hay en la vida como voluntad... y representación. En este Will intentando alcanzarse a sí mismo, o siguiendo sus propios pasos por anticipado. También es narración en curso, la vida, además de ser impromptu dramático.



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This Beast

martes, 4 de febrero de 2014

This Beast

This Beast by JoseAngelGarciaLanda
This Beast, a photo by JoseAngelGarciaLanda on Flickr.

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Martes, 26 de Agosto de 2014 07:33. José Ángel García Landa Enlace permanente. Imágenes




Thunder on the Mountain 3 & 4

miércoles, 5 de febrero de 2014

Thunder on the Mountain 3&4


— Un rocanrol de Bob Dylan, en su tercera toma por estas montañas. Aparece en este sitio de música gratuita (MP3strip) donde me han subido un montón de canciones, vamos, mi compleat opera. Por el mismo precio está THUNDER ON THE MOUNTAIN 4

Como ya desapareció... pongo los enlaces a YouTube
—oOo—


Neblinas por arriba

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Martes, 26 de Agosto de 2014 07:40. José Ángel García Landa Enlace permanente. Músicas mías




Haciendo tiempo en K-Tuin

miércoles, 5 de febrero de 2014

Haciendo tiempo en K-Tuin

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Martes, 26 de Agosto de 2014 07:44. José Ángel García Landa Enlace permanente. Imágenes


Retroperspectiva @ History of Western Philosophy eJournal

jueves, 6 de febrero de 2014

Retroperspectiva @ History of Western Philosophy eJournal

Vean aquí un artículo mío sobre Oscar Wilde, y sobre Polibio, y sobre retrospecciones historiográficas—
Retroperspectiva: History of Western Philosophy eJournal

En esta página de artículos de la revista History of Western Philosophy eJournal figura el mío con fecha 11 de noviembre de 2013.

Y si gustan de Wilde, aquí hay otro artículo sobre él—de Simon Stern.




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